Hola gente bonita =3=, asi es he vuelto de entre los muertos solo para traer este penúltimo cap de mi fic, solo me falta el epilogo y todo se habrá acabado.
Por cierto antes de dejarlos con este cap, le dejo el link de la canción que me inspiro .com/watch?v=4l11ViTY_ZM
Bien, qe lo disfruten
Cap. 10
La respiración agitada, la sangre golpeando con extrema fuerza en sus venas, el corazón completamente excitado y latiendo al máximo, las manos sudorosas y la boca reseca, estaba nervioso quizás más de lo él deseara o se pudiera permitir. Incluso se podría decir que tenía miedo de lo que iba a hacer en ese preciso momento.
Lo sabía mejor que nadie, siempre que alguien lo suficientemente estúpido como para intentarlo se atrevía a presentarle su renuncia, por lo regular salían vivos pero listos para una vida de invalides, vivir sin una pierna o una mano, perder la movilidad de la cintura para abajo, en el peor de los casos terminar siendo un vegetal. Conociendo esto se sentía aterrado de lo que estaba por hacer, pero afuera muy dejos de ahí estaba un erizo azul esperando por él para re hacer una vida juntos, lo tenía que hacer por él.
Camino demostrando tanta seguridad como podía, pero dentro muy dentro de él sentía que iba a morir, pero ya era tarde para arrepentirse porque desgraciadamente ya estaba en la oficina de él.
-Dime Rayas ¿A qué se debe tu visita hoy?- hablo su jefe sin levantar la vista de unos papeles
Shadow trago saliva sin saber realmente que decir.
-¿Y bien? Sabes que no tengo todo el jodido día-
-Yo…-empezó algo inseguro
-¿Si…tú que quieres?- respondió aun viendo los papeles
-Mephiles quería saber si cabe la posibilidad…de que…pueda renunciar-
-¿Qué?-
-Qué quiero renunciar-
EL erizo de ojos de tóxicos clavo la mirada en el rosto del ojos rubí, su mirada completamente furiosa, Shadow ya casi podía sentir el terrible dolor causado por el gran "Charlie". Ese era el adorable nombre por el cual llamaban a un bate de metal que Mephiles tenía siempre junto su escritorio, y él mejor que nadie sabía el procedimiento, lo había presenciado varias veces desde que se había vuelto el perro de pelea favorito de Mephiles. Sabía que lo primero sería un buen putazo en la cabeza, más bien lo que el definía como un golpe bien encabronado, eso quizás solo dejaría atontado o bien con una buena contusión, luego sería romper tantos huesos como se pudiera y tal vez amputar alguna de esas partes.
-Shadow- lo llamo de forma calmada
El interpelado solo pudo cerrar los ojos y tensarse esperando el golpe.
-Mi niño-le tomo del hombro –Claro que puedes renunciar y obviamente tendrás tu liquidación, es más también tu pago de esta semana-
-¿¡Que!- pregunto completamente asustado e impactado
-Ya me oíste, puedes renunciar-
-P…pero ¿Qué hay de Charlie y…y el golpe bien acomodado en la cabeza?-
-Shadow, eso es solo para las sabandijas que renuncian solo para traicionarme, tú no eres como esas sabandijas, te conozco y sé que quizás lo haces porque te han dado una oferta de trabajo en alguna editorial de comics o para publicista de una empresa-
-S…si es por eso- admitió temeroso –Mande mi currículo y me darán trabajo como becario…ya sabes necesitare la experiencia-
-No hay necesidad de que te me lo expliques, también fui joven- una mueca parecida a una sonrisa aprecio en su rostro- Anda ven te daré tu dinero-
Se sentía increíblemente calmado cuando al fin se encontró fuera de aquel sitio y dentro de su auto conduciendo para ir a casa de Sonic, nada podía arruinar ya su día, o eso pensaba. Justo cuando se detuvo ante una luz de alto su celular sonó con su típico sonido de un nuevo mensaje de texto.
Al día siguiente, Shadow y Sonic estaban como de costumbre en clases, aparentando seguir enfados en uno con el otro, pero sin que nadie los viera constantemente se mandaban besos aéreos, se guiñaban los ojos o hacían señas, parecían ser otra hermosa historia de amor imposible.
Fue como cualquier otro día de escuela, con amigos, tareas, pláticas sin importancia entre clases, pero con un creciente deseo de llegar a casa, empacar y desaparecer para siempre de la faz de la tierra, alivio les lleno el corazón cuando la campana que marcaba el final de clases sonó, se sentían felices al fin podrían hacer algo que deseaban mucho.
-Shadow- lo llamo el joven azul acercándose con discreción a el
-¿Si?- haciendo como si contestara el celular
-¿te veo en tu casa?- susurro tan bajo como pudo
-Claro, no hay problema-
-¿A qué hora?-
-Dentro de dos horas ¿Te parece?-
-Perfecto- respondió con una sonrisa casi imperceptible
Shadow vio la Sonic dejar la patineta en el piso y luego subir uno de sus pies, lo vio desplazarse, voltear a verlo y dirigirle una sonrisa llena de amor, esperanza y deseo, sintió como su corazón se hincho varias veces su tamaño solo por haber visto al chico sonreír, sin embargo, su rostro se transformó en una máscara de terror y horror puro…frente a sus ojos vio como un viejo y algo abollado Chevy pasaba frente a la escuela, él conocía ese auto era el que siempre usaban para balear a alguien, con solo verlo tuvo miedo por él, por Sonic; lo busco rápidamente con la mirada sin éxito alguno, lo siguiente que supo es que corría a toda velocidad para encontrarlo.
Espio y Jet lo vieron correr, vieron la mirada en sus ojos, la expresión de su rostro y de inmediato lo siguieron sin pensar, sin preguntar o detenerse a pensar en nada, estaban más preocupados por como lucia, ya que solo podía significar una mala noticia.
Corrió calle abajo y lo vio, estaba vivo y estaba bien, a salvo y sin heridas, pero su felicidad fue anticipada ya que antes de que pudiera alcanzarlo su tiempo ya había terminado, ante sus atónitos ojos, el amor de su vida, su mejor amigo, su hermano y única razón de vivir, era baleado a muerte. Grito con toda su furia y fuerza, trato de ir junto a él pero lo detenían dos pares de brazos.
Para antes de que se diera cuenta ya todo había acabado ya no había balas, ni gritos, no había ni quedaba nada, solo él y su destrozado corazón nada más, no fue consiente de cuando llegaron las patrullas y las ambulancias, en qué momento se lo llevaron, cuando llego Shinda y casi a la fuerza lo levanto de ahí, lo metió al auto y cuando lo dejo sentado en su cama, realmente ya nada le importaba en esos momentos.
De repente solo abrió los ojos y muy a lo lejos escucho la voz de su amigo, se acercó a la puerta y la entre abrió.
-¿Vienes a ver a Shadow?-
-No…yo vengo a darte noticas-
Reconoció la voz en cuanto la escucho, era Silver.
-¿Para eso está el teléfono, no?-
-Sí, lo sé, pero hay cosas que se deben decir a la cara y no por teléfono-
-¿Y se puede saber, porque decidiste hacerlo así?-
-Shinda- pronuncio el nombre con respeto –Eres buena gente, ayudas y encaminas a los chicos como Shadow, yo se muy bien, que más que ser un amigo para ellos dos, siempre fuiste todo, un padre, un amigo, hermano, incluso alguien a quien admirar, por eso quiero decirte esto a la cara-
Hubo un momento de silencio, como si Silver no supiera que decir.
-Hoy, a las tres cuarenta y siete de la tarde…- su voz se quebró como si fuese a llorar –A la edad de diez y nueve años, Sonic murió luego de haber recibido veinte impactos de bala-
Shinda se quedó en silencio, se podría decir que hacia honor a su nombre "SHINDA", que significaba muerto, eso era ahora, un muerto que perdió su vida gracias a la enorme tristeza , luego no hubo nada más que el sonido de a puerta al cerrarse.
En ese momento la inquietud que reinaba abajo se rompió, estallo al ser atacada con el más lastimero grito de dolor, se podía sentir la furia que tenía, el odio, el rencor. Shinda corrió y trato de abrir la puerta que ahora estaba atrancada, escucho gruñidos y cosas romperse.
-¡Shadow abre la puerta!-
Su única respuesta fue un fuerte golpe a la puerta.
-¡Una chingada, abre la puta puerta antes de que la tire!-
Otra vez solo se oyeron más golpes, harto de esto y haciendo uso de sus años de jugador de Fútbol Americano, tacleo con toda su fuerza la puerta, luego de unos cuantos golpes, cedió y cayó al piso en un sordo golpe. Shadow lo miro, como si fuese un animal salvaje a punto de atacar, Shinda lo observo en silencio y vio cómo aquella mirada se volvía nada más que lágrimas.
-Ven- susurro casi llorando –Shadow ven-
Sin pensarlo dos veces corrió a los brazos del lobo y se aferró a él con toda la fuerza que le quedaba, escondió la cara en su pecho y solo lloro, hizo algo que con vehemencia trataba de evitar, llorar.
Ahí se quedaron ambos sin decir nada, Shadow solo se dedicó a vaciar cada sentimiento atrapado en su corazón ya no importaba si después de eso ya jamás volvía a sentir nada, ya no quería sentir nada jamás, mientras Shinda solo lo sujetaba con fuerza mientras se mecía suavemente y le acariciaba la espalda y cabeza, de vez en cuando le besaba la frente con mucho cuidado, era lo único que podía hacer en ese momento.
-¿Qué puedo decir de Sonic?- empezó a decir mientras venia e mar de rostros acongojados –Él era un gran chico y nunca se daba por vencido, vivió cada día de su vida como quiso, pero siempre con una gran sonrisa en el rostro, siempre fue alegre y muy competitivo cuando se obsesionaba con algo- sonrió levemente – Hoy no hay despedir a un chico tan maravilloso como este con una expresión y triste, a él no le habría gustado, una sonrisa…es todo lo que él hubiera pedido y deseado, una simple sonrisa para decirle adiós-
Shinda alzo la mirada para ver a la gente tratando de contener sus lágrimas con todas sus fuerzas y dejar al descubierto una leve sonrisa, que como había dicho, era la mejor forma de decir adiós.
-Debemos recordar que Sonic jamás morirá mientras mantengamos vivo su recuerdo al sonreír con aquella auto suficiencia suya-
Un estallido de aplausos le estallo en los oídos, la gente estaba conmovida, quizás impresionada por como hablaba tan cordialmente del hermoso erizo azul, tenía razón, jamás moriría mientras lo mantuvieran vivo en sus recuerdos diarios, Sonic viviría para siempre y moriría con ellos.
El servicio funerario termino rápidamente, y de inmediato todos se pusieron hablar a bromear acerca de los "viejos" tiempos, contaban anécdotas felices, se reían y apagan sus lágrimas con caras de felicidad, se sentían contentos de haber tenido la buena fortuna de conocerlo y de haber sido sus amigos.
-Oye Shinda- lo llamo un erizo de color esmeralda
-¿Si Scourge?-
-¿Puedo preguntarte algo?-
-Claro lo que quieras-
-¿Por qué no vino Shadow?-
Durante unos minutos el lobo color chocolate se quedó en silencio y sin alzar la vista del piso.
-Se quedó en casa- respondió –Lo trate de convencer de que viniera, pero se negó y se encerró en su cuarto-
-Debió ser muy difícil para él-
-Más de lo que piensas-
Esa fue la única conversación que se atrevió a sostener con alguien, lo más inteligente que se le ocurrió para escapar de ahí fue decir que estaba preocupado por Shadow, cosa que era totalmente cierta.
Entro a la casa y a su paso prendió cada luz que a su paso estaba, subió las escaleras, sabia de ante mano que no le abriría la puerta pero que perdía con intentarlo, por lo que se plantó frente a la puerta, que recién había sido arreglada y toco.
-Shads, ya volví-
Nada
-Se cómo te sientes, me paso exactamente lo mismo cuando…cuando mataron a mi novia Sophie-
Nada aun
-Shadow, no ganas nada con encerrarte ahí y no comer. ¿Crees que él le gustaría que hicieras esto?- espero por una respuesta –Bien tú ganas has lo que quieras, pero si quieres salir a comer algo, te dejare comida hecha en el horno-
Se giró sobre sí mismo pero se detuvo al oír como si talón doblaba una hoja, volteo a ver y se encontró con una nota que aun con cinta adhesiva, la levanto y desdoblo.
A Shinda:
Lo siento mucho viejo, pero ya no puedo más, mi corazón no resiste tanto y la verdad siento que moriré de todas formas.
Ahora que lo pienso bien, fue la cosa más estúpida del mundo haberme unido a la pandilla de perros de pelea de Mephiles, me arrepiento como no tienes idea, me siento terrible por lo que hice y por lo que cause, mate a mucha gente, ignore las cosas importantes de la vida y por mi culpa ahora Sonic está muerto y jamás nadie me lo devolverá.
Se siento como un cobarde, pero ya estoy tan cansado de correr y tratar de mantenerme con vida, tan casado…que solo se me ocurre esto.
Shinda viejo y amado amigo, nunca te podre volver a ver y espero me perdones por tomar la salida fácil, Shinda para cuando leas esto yo ya estaré muy lejos de casa, desangrándome en alguna cuneta o en alguna carretera olvidada de Dios. Por favor no me sigas, solo déjame morir solo y en paz.
Sabes te extrañare mucho, a todos. Pero sobre todo extrañare el aroma del aire en verano, ese rico aroma a calor, extrañare sentarme en el porche estando en bermudas y beber limonada o una cerveza bien fría, comer pizza en la noche y oír a los grillos cantar toda la noche.
Espero un día me perdones.
ATTE: Shadow
Shinda dejó caer la nota al piso y de inmediato tumbo la puerta, adentro en el cuarto de Shadow no había nadie, solo sus pertenencias, unas sábanas manchadas con sangre ya seca.
Esa noche, esa semana, todo parecía apuntar solo a la desgracia y al dolor puro. Dos vidas jóvenes se habían acabado así sin más, ya no quedaba nada a que aferrarse y ser feliz. Esa noche un lobo aulló a un cielo sin luna y sin estrellas que parecían estar luto al igual que él. El lobo siguió aullando con toda su fuerza, a su paso por su propio hogar solo quedaba desastre, dejado por alguien enfurecido y enceguecido por la tristeza. Esa noche Shinda murió por dentro al perder a los dos únicos familiares y amigos que le quedaban. Esa noche, viviría para siempre en su memoria.
La vida, puede ser hermosa la mayor parte del tiempo, siempre sonriendo y tratando de lucir feliz; pero a veces la vida que pensamos que es perfecta, nos demuestra lo contrario y nos deja ver su lado más obscuro he injusto.
