N/A: Saint Seiya es propiedad de Masami Kurumada, yo sólo hago esto por amor a su obra.

Cursiva pensamientos


Seis días pasaron desde el nacimiento del pequeño Aiden, todo parecía tranquilo para los nuevos padres y para todos los caballeros de Athena. La mayoría esperaba el matrimonio por conveniencia de Kanon y Thetis; Saori ofreció su mansión para la ceremonia de intercambio de anillos, mientras que la verdadera fiesta se encendería en el bar del Géminis menor.

Mientras Thetis iba a la tienda de novias a hacerle los últimos ajustes a su vestido, Shaina se encontraba a tan solo una cuadra de aquella tienda. Esperaba sentada con impaciencia en la camilla del consultorio del ginecólogo/obstetra. Solamente llevaba una bata de hospital, le era vergonzoso estar sola en una situación así, hubiese preferido estar acompañada, pero se convencía de que lo mejor sería enfrentarlo sola.

La puerta se abrió, y el doctor entró con la ficha médica de la amazona. Él leyó el archivo y se acercó a la mujer para examinarla mientras la interrogaba. –"Te notó un poco anímica, esa puede ser la razón de tu retraso, Shaina"-dijo el hombre mientras chequeaba los ojos y las uñas de la ariana, y ésta dio un suspiro de alivio –"Recuéstate y abre las piernas. Prefiero hacerte una ecografía transvaginal para salir de dudas"-

Shaina sintió una punzada en su pecho y sus ojos se humedecieron al sentir nuevamente el miedo de hace unos días. La intriga era grande, solo rogaba que todo terminara de una buena vez. Se recostó, apoyó sus pies en la camilla y dobló sus rodillas, separando con timidez sus piernas hacia fuera. No sintió molestia cuando el medico introdujo el transductor en ella, mas la situación era incomoda.

Mientras el doctor miraba el monitor, Shaina apartó su vista a un lado y divagó en su mente. Pensó en lo qué haría si llegase estar encinta… ¡NO! ¡Eso no era opción para ella! solo eran malos entendidos... eso esperaba. No estaría en un consultorio de no ser por sus amigas las amazonas. Aun así, su memoria no estaba de su lado y recordó a Betania en los brazos de Milo, esa imagen la había bloqueado y ahora volvía a atormentarla; tal vez así sería Milo con un hijo. Sonrió levemente y se reprochó por no haberle pedido que estuviese presente, pero al recordar a June, todo el arrepentimiento se borró.

-"Shaina…"- habló el médico alejándola de sus pensamientos. La aludida giró su rostro hacia el monitor. Para ella no significaban nada las manchas que emitía la pantalla hasta que el hombre habló –"¡Felicidades! Estás embarazada"-

El tiempo se detuvo en ese instante, todo su entorno estaba inmóvil, solo escuchaba los latidos de su corazón retumbar en sus oídos y sentía cómo la sangre subía hasta su cabeza. Era imposible que estuviese embarazada siendo que siempre tomó las precauciones para evitarlo.


Caminó con lentitud por la vereda, no podía dejar de pensar en Milo, habiendo un sinfín de posibilidades de su reacción: podría dejarla o apoyarla, sentirse feliz por la noticia o quedarse con ella solo por el bebé. Eso le dolió. –"¡¿En qué momento fui tan descuidada?! ¡¿Por qué soy tan idiota?!"- pensó, pero no podía culparse, ambos tenían la culpa y ambos debían asumirla.

Su cuerpo tembló y se dejó caer en la banca más cercana que se le cruzó. Un nudo apretó con fuerza su garganta y las lágrimas cayeron involuntariamente, la necesidad de ser consolada era grande, pero no tenía a nadie cerca y se conformó con darse fuerza por sí misma.

Estaba tan concentrada en retener los sollozos, que llegó a ignorar a la persona que se sentó a su lado, solo quería llorar pues sabía que no lo haría en otro momento.

-"¿Shaina?"- preguntó la voz a su lado y la cobra giró. Y al ver que era alguien conocido se limpió las lágrimas con las mangas de su abrigo –"¿Está todo bien?"-

-"Hola… ¿Qué haces aquí, Thetis?"-

-"Vine a recoger mi vestido de novia"- contestó con serenidad y Shaina asintió con una sonrisa forzada –"Shaina… yo sé que jamás nos hemos llevado bien y apenas hemos dado el tiempo de conocernos, pero ¿puedo preguntar por qué estás llorando?"-

-"La verdad… no quisiera hablar de eso"- respondió. No le tenía la confianza suficiente como para comentarle la razón de su llanto, y tampoco conocía a una Thetis tan interesada en el resto, es más, tenía una mala imagen de ella y jamás le interesó acercarse. Sin embargo, cuando Thetis dio un largo bostezo, pudo notar las ojeras que tenía y lo delgada y pálida que estaba. Dedujo que no la estaba pasando bien, aunque era de esperarse. Aun así, quiso hablar.

-"Estás cansada ¿eh? Pero mañana todo terminará"- comentó la amazona. Thetis miró al suelo e hizo una mueca.

-"Claro… mañana será un día como todos… Un día más que extrañaré mi antigua vida, con la diferencia es que estaré usando a un hombre para poder quedarme en este lugar"- dijo con un suspiro de resignación.

Las palabras de Thetis dieron vueltas en su cabeza, supo que ambas estaban en la misma situación; Thetis se casaría con Kanon solo para quedarse en Japón, mientras que ella esperaba un hijo de Milo. De alguna manera, ambas se estaban atando a un hombre en contra de su voluntad.

-"Te comprendo. Aunque creo que deberías buscar una forma de adaptarte y estar a gusto. No pasarás toda la vida extrañando lo qué ya se fue. Quizás lo mejor sería buscar una distracción, en lugar de echarte a morir antes de tiempo"- Thetis alzó una ceja, incluso Shaina se sorprendió de su rápida reflexión.

-"¿Entonces por qué llorabas? ¿Acaso llorando solucionas los problemas?"- refutó la sirena y la cobra guardó silencio para buscar una buena respuesta –"Tal vez a ti te resulte, pero eso no va conmigo"-

-"Tampoco va conmigo…"- suspiró –"Pero quería hacerlo"-

-"Cada quien sabe la manera de enfrentar sus problemas, ¿no?"-


Shaina fue hasta el centro comercial, quedó de juntarse con June para buscarle un lindovestido para la boda, últimamente la rubia estaba comprando demasiadas cosas: ropa, juegos de tazas, pinturas, zapatos, y la mayoría de esas cosas las regalaba. Era una ansiedad que la invadía.

No encontraba a June en la tienda que acordaron, ni siquiera contestaba el teléfono y no tenía ni la mente ni los ánimos para estar buscándola. Estaba decidida a irse cuando de repente, su fiel y querido compatriota se le acercó con bolsas de compras en las manos.

-"¡Shaina! ¿Cómo estás? ¿Qué haces aquí?"- saludó alegremente, ignorando la situación de ella. Leyó la expresión de Shaina, y al ver la mirada triste que llevaba, recordó su situación –"¡¿Fuiste hoy, verdad?! ¡¿Cómo te fue?! ¡¿Qué te dijeron?!"-

No hubo respuesta por parte de Shaina, su mirada al suelo fue símbolo de que era una mala noticia. Aguantaba las ganas de llorar, otra vez. Aunque no eran deseos de llorar por tristeza, mas bien eran de rabia, rabia de haber dejado que las cosas se le fueran de las manos. De todos modos, detestaba que la vieran llorar, la hacía vulnerable, ella no podía demostrar debilidad ante nadie, ni a ella misma.

DeathMask entendió aquel gesto, y solo hizo una mueca, pues no sabia cómo reaccionar. –"¿Abortaras?"- preguntó involuntariamente el cáncer, sin una gota de escrúpulos.

La pregunta la tomó por sorpresa, sólo se encogió de hombros y miró a un lado, apartando la vista nuevamente. Arrugó la nariz y dio un fuerte suspiro -"Es una opción…"- respondió mientras frotaba su nuca con fuerza delatando su incomodidad. –"Tengo alrededor de ocho semanas… Supongo que estoy a tiempo de hacerlo… Pero no sé dónde"- El italiano hizo una mueca y dejó que un largo silencio volviese más incomoda la conversación.

-"¿Le dirás?"- no había necesidad de nombrar al escorpio, Shaina se esperaba la pregunta, y de inmediato negó con la cabeza –"¡Pero tú misma dijiste que no lo asustarías si no resultabas embarazada, y ahora sabemos que SÍ lo estás!"-

-"¡Ya lo sé! ¡Pero no me creerá si le digo!"- ella alzó la voz al sentir la mirada de reproche de él. –"Siempre fuimos cuidadosos… creerá que lo engañé… ¡No puedo decirle!… ¡No sé qué haré!"-

DeathMask se estaba sintiendo más que fastidiado, quería ayudar, pero tampoco era su problema. Si algo aprendió en su vida, era mantenerse al margen de los asuntos ajenos. –"Yo sé dónde puedes quitarte al bastardo. Es costoso, pero si quieres hacerlo, el problema es tuyo"- habló fastidiado, y vio angustia en los ojos de la mujer.

Shaina dudó unos segundos, sintió una fuerte punzada en su pecho al pensar en que abandonaría la oportunidad de ser madre. Pero si lo analizaba, aún era joven, tenía muchas cosas que vivir, y tampoco estaba segura si Milo sería el hombre indicado para formar una familia. Sin embargo, le agradaba un poco la idea de ser madre, aunque tuviese que arreglárselas sola.

El problema era que todo fue demasiado rápido, y no quería hacer nada mal, pues estaba segura que las decisiones apresuradas no siempre resultan.

Aun así, pidió el dato y el cáncer se lo entregó con una leve molestia en su rostro –"¿Sabes? Si estuviese en el lugar de Milo, de todos modos me gustaría que me digieran sobre el bastardo"- contestó él, dejando a Shaina con un fuerte peso en la espalda.


Al día siguiente, Shaina fue hasta el hogar de Aioria para darles un poco de compañía a la nueva madre y al pequeño Aiden. Cuando el leo le dio el permiso de entrar al cuarto de su hijo, se detuvo en la puerta para poder apreciar al Caballero de Escorpio sosteniendo al bebé en sus brazos. Otra vez esa 'tierna' imagen la cautivaba, ni siquiera notó la presencia de Marín.

-"¡¿Pero qué mierda está haciendo aquí?!"- pensó enrabia al verlo. Dio media vuelta dispuesta a irse, pero la japonesa la detuvo con un saludo.

-"¡Shaina! Me alegra que hayas venido"- contestó la pelirroja y el escorpio solo la miró con una leve sonrisa. –"¿Cómo estás? ¿Te quedarás a comer?"-

Shaina negó con la cabeza, e intentó no demostrar incomodidad, le resultaba difícil, pues no había visto a Milo en tres días y ahora debía soportar verlo nuevamente con un bebé en brazos. ¡Maldito el hombre al hacerla sentir tan culpable cada vez que pensaba en abortar!

-"¿Quieres algo de beber? Iré a la cocina"- las palabras del águila se desvanecían en el viento, ya que la cobra no prestaba atención. Para aumentar su mala suerte, Marín dejó la habitación y Shaina la siguió, pero la voz del griego al llamarla, la detuvo en el marco de la puerta.

-"¿Me saludarás, mujer?"- más que una pregunta, fue una orden.

Shaina se cruzó de brazos y arqueó una ceja –"Hola."- dijo secamente; ese sería su cálido saludo. Volteó para salir del cuarto, cuando el bebé comenzó a llorar.

Milo meció sus brazos, con tal de consolar al pequeño, pero el llanto se hacía más fuerte, y él estaba a punto de caer en desesperación al ser tan inútil. ¡¿Cómo callar a un niño sería tan difícil?!

Shaina miró toda la escena por encima de su hombro, y al ver la alarmada expresión del griego, decidió ofrecer su ayuda. –"Tienes que revisar si ya se ensució"- habló acercándose y quitándole con delicadeza al bebé de los brazos.

-"Pues lo siento, pero apenas puedo cargarlo "- respondió con fastidio mientras ella levantaba las ropas del menor.

Cuando al fin el menor se calló, Shaina lo depositó en la cuna, y junto a Milo, lo miraron hasta que el menor se durmió. Milo acarició suavemente la cabeza del niño. No lo admitía, pero se encariñó con Aiden. Sentía un fuerte vínculo con el menor, tal vez porque estuvo a punto de verlo nacer.

Shaina dio un fuerte suspiro de cansancio y miró al escorpio con pesar, mas él seguía perdido en la respiración del menor. Definitivamente era un maldito al hacerle esto. Sintió la necesidad de confesarle aquel secreto, pero algo en ella la detenía.

-"Milo… debo decirte algo"- dijo por inercia. –"¡Imbécil!"- se reprochó mentalmente, mas el susodicho seguía con la mirada en el menor. –"Estoy en…"-

-"¿Se quedaran a comer o no?"- interrumpió Marín entrando al cuarto.

-"Yo no, Marín. Será para otro día"- respondió él y volvió a mirar a la italiana, dispuesto a escucharla –"¿Qué ibas a decir?"-

-"¡Aah!… yo"- Shaina miró de reojo a Marín, quien inclinó levemente su rostro curioso, ya que ella tampoco estaba enterada sobre el embarazo de la cobra. Rápidamente, desvió el tema –"No es nada… yo iré con Saga a la boda de Kanon. Solo era eso"-

-"¡¿QUÉ?!"- Milo se exaltó y golpeó la baranda de la cuna, despertando al bebé que dormía. –"¡¿Y eso por qué?!"-

-"¡No me grites! ¡A mí me respetas! Es mi amigo y él me lo pidió antes que tú ¡Es más! ¡Ni siquiera me lo has pedido! ¡Sólo supusiste que iría contigo!"-

-"¡Me importa una mierda que sea tu amigo! ¡No quiero que se te acerque!"-

-"¡Pues a mí me importan un carajo sus problemas!"- interrumpió Marín, cargando a su hijo en brazos –"¡Están en mi casa y la respetan!"-

Shaina y Milo no hallaron mejor solución que abandonaron la residencia, para continuar su discusión. Ya en las afueras de la casa, él la jaló del brazo y la atrajo hacía sí –"¡No quiero que se te acerque!"-

-"¡¿Disculpa?! Saga es mi amigo. Si se me acerca es mi problema ¡no tuyo!"-

-"¡Tú eres mía! ¡Y jamás ofrecería a mi mujer a un sicópata que quiere quitármela!"- musitó el escorpio y Shaina rodó los ojos al ver los celos del dorado. Ante la burla, Milo apretó con mayor fuerza el brazo de la amazona.

-"¡Milo, ya suéltame!"- ella no esperó reacción del griego e intentó zafarse del agarre, pero sus intentos fueron en vano, él no estaba dispuesto a soltarla. Hasta que ella cesó y llevó su mano libre a su sien, cerrando los ojos y tambalearse levemente.

Milo la sujetó de la cintura con su mano libre, sintiendo arrepentimiento al creer que se excedió –"¡¿Shaina, qué pasa?! ¡¿Te sientes bien?!"-

-"¡NO! ¡No estoy bien!"- respondió con fastidio aún con los ojos cerrados.

-"Te llevaré a mi casa"- dijo con ternura el escorpio, guiándola hasta su auto, pero ella logró zafarse con brusquedad y se alejó. –"¡¿A dónde vas?!"-

-"¡Lejos! ¡No te quiero cerca!"- Milo apretó sus puños y subió con furia a su auto. Esa mujer era extremadamente desafiante… pero por primera vez entendió su enojo; él se excedió con sus celos, aunque el orgullo de ella era demasiado grande.


Camus tocó el timbre del departamento de June, esperó unos segundos, pero nadie abría. Volvió a tocar y nada. Empezó a agitar su pierna de arriba abajo, esperando ser atendido, pero nada. Tocó tres repetitivas veces hasta que al fin la puerta fue abierta. Pero no fue recibido por quién deseaba. Un joven, de cabello oscuro con pantalones ceñidos a sus piernas y que aparentaba la misma edad de sus alumnos, fue quien abrió la puerta.

-"¿Te conozco?"- preguntó con un leve enojo el galo pensando lo peor. El joven lo miró de arriba abajo con lascivia, apreciando cada detalle del cuerpo del dorado. Camus no notó la lujuriosa mirada del aquel muchacho, solo frunció el ceño y entró de golpe llamando a la amazona.

-"¡¿Esa es forma de entrar sin ser invitado?! "- contestó el joven y se acercó peligrosamente al acuariano. Camus se preparaba para una pelea, al ver la proximidad del individuo. Obviamente mal lo entendió, pues el joven no tenía intención de pelear

-"¡Camus!"- se anunció a tiempo la dueña de casa, con el cabello mojado y una toalla rodeando su cuerpo. El aludido abrió los ojos hasta el límite, aquella escena era bastante comprometedora: Ella saliendo de la ducha y un joven desconocido en su casa… No había necesidad de dar explicaciones, aunque de todos modos las exigiría por su honor.

-"¡No me dijiste que vendrías!"- contestó ella, un poco molesta. Camus se indignó aún más, miró con recelo al muchacho, y luego dirigió su mirada a June.

-"¡¿Quién es éste sujeto y qué está haciendo aquí?!"-

-"Es mi amigo Niel. Se quedará conmigo unos…"-

-"¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!"- interrumpió el dorado con la voz alzada. June parpadeó rápidamente, y se avergonzó al pensar lo incomodo que debía sentirse Neil en plena discusión ajena. No obstante, el muchacho parecía de lo más tranquilo, admirando los celos del galo.

-"Se quedará conmigo unos días, ¿sí?"- finalizó serenamente la rubia, y volvió a su cuarto para vestirse –"¡Pónganse cómodos!"- gritó desde su habitación.

Camus estudió de arriba abajo al muchacho, de estatura mediana y rasgos asiáticos, llevaba una remera de manga larga ceñida a su cuerpo y su cabello estaba bien peinado. Y a la vez, el joven hacía lo mismo, con la diferencia que disfrutaba la actividad de mirar el trabajado y fornido cuerpo del acuariano.

-"¿Camus, verdad?"- preguntó con una sonrisa, y el susodicho asintió con suspicacia. –"Yo soy Neil, y antes que saques conclusiones erróneas, te aseguró que mis intenciones con June son sanamente de carácter profesional"- el dorado alzó una ceja, tenía un mal presentimiento con ese chico.

-"¿Cómo conociste a June?"- comenzó con el interrogatorio.

-"Ya es más que obvio que no te contó sobre mí… Ven, sentémonos"- respondió con ironía, dando pasos hacía el sofá, seguido por el francés –"Yo fui el fotógrafo que la descubrió. Gracias a mí ella está dónde está ahora. Es una mujer hermosa, hubiese sido un desperdicio dejarla sin un reconocimiento"-

Camus apretó los puños ante semejante comentario, pero al menos el hombre era honesto. –"¿Y por qué estás aquí?"-

-"Pues aún no terminan de arreglar mi casa, y June se ofreció a darme un techo por un tiempo"- contestó mirando directamente a los ojos de su interrogador. Camus estaba a punto de seguir con sus preguntas, pero se vio interrumpido por el chico a su lado –"¿Te digo algo, Camus? Sabía que June tenía buen gusto, pero ahora está más que comprobado"-

-"¿De qué hablas?"-

-"Solo digo que si tu cuerpo fuera la cárcel, me gustaría estar en prisión"- Camus alzó ambas cejas, no estaba seguro si lo estaba alabando o acosando. –"Ella habla muy bien de ti"- Neil posó lentamente su mano en la pierna del galo y le dio un suave apretón. Camus, por instinto, se levantó de golpe y retrocedió hacia la puerta, mirando con miedo y vergüenza al amigo de June. ¡Y vaya qué amigo!

-"¡Me tengo que ir! Le dices a ella… a June que la llamaré en un rato… ¿de acuerdo?"- dijo con rapidez, casi tropezando con sus palabras. Si hubiese sido otro hombre, lo hubiese parado tajantemente al estar invadiendo su espacio, y si insistía, lo golpeaba. Pero sabiendo que era amigo de June, no podría dejarle un ojo morado, a pesar de sentirse amenazado.

Sin más que hacer allí, salió como relámpago hacia su hogar, y llamó a sus alumnos y a su amigo más fiel para distraerse y sentirse seguro.


Geist abrazaba el desnudo cuerpo del Caballero de Capricornio, mientras ambos normalizaban sus jadeantes respiraciones. No fue una reconciliación, sólo se trató de una necesidad carnal y no volvería a ocurrir. Shura acariciaba la espalda de la mujer, al mismo tiempo que ella apreciaba su aroma, reviviendo viejos tiempos. Realmente se extrañaban, pero no lo dirían hasta que el otro lo digiera primero.

-"Debes irte ya. Aioros pasará a recoger a Betania y no quiero que te vea"- la amazona cortó el agradable silencio levantándose bruscamente de la cama. La ira se apoderó de Shura, y en un movimiento rápido, jaló a la pelinegra por la cintura y la recostó con fuerza en la cama, colocándose encima de ella apretándole las muñecas.

-"¡¿Por qué le permites a ese traidor ver a mi hija y no a mí?!"- gritó y sintió la tensión en el cuerpo de la mujer bajo el suyo –"¡Termina con el teatro y dime quién es el padre!"-

-"¡Yo sabré con quién mando a mi hija! ¡Al menos Aioros es el único que no me reprocha cada vez que me ve!"- musitó y elevó su rostro, quedando a pocos centímetros del rostro de él –"¡Te dije mil veces que él no es el padre!"-

-"Entonces es mía"-

-"¡Jamás dije que fuera tuya!"-

-"Pero no lo has negado"- Y era cierto, Geist jamás negó a Shura, solamente lo evitó. Guardó silencio al no saber qué responder, solo pensaba en lo maldito que era Shura al hacerla sentir la adrenalina de hacer cosas que le traería consecuencias, y lo maldito que era al dejarla sin palabras.

Ambos siguieron matándose con la mirada; ella era tan desafiante, rebelde y obstinada… y a la vez deseable, que lo enamoraba. No resistió más las ganas y se adueñó una vez más de sus labios.

Geist tampoco rechazó el beso, lo devolvió y cooperó para tornarlo más apasionado. Shura abrazó su delgada cintura y la tumbó boca abajo, comenzando a recorrer su espalda con los labios y oír gemidos de placer como respuesta a sus caricias.

Pero el llamado de la puerta los detuvo –"¡Aioros!"- dijeron ambos al unísono y se levantaron rápidamente. El capricorniano recogió con rapidez sus prendas, ignorando si realmente todas sus pertenencias estaban en la habitación.

-"¡Escóndete ya, maldita sea!"- ordenó en voz baja mientras buscaba una bata que ponerse –"¡YA VOY!"-

Geist se aseguró de que su amante ocasional estuviese oculto, y antes de abrir la puerta se peinó rápidamente con las manos. Abrió y Shaina entró con prisa sin saludar. –"Disculpa, pero tenía que venir"- dijo la cobra.

-"Descuida… ¿Qué es lo que pasa? ¿Estás bien? ¿En qué puedo ayudarte?"- preguntó serenamente la amazona del abismo. Shaina arqueó una ceja, Geist no acostumbraba a ser tan maternal, ni menos a ofrecer ayuda. La conocía bien y sabía que algo raro estaba pasando.

-"¿Qué es lo que te pasa a ti? ¿Desde cuándo tan gentil?"- La dueña de casa se cruzó de brazos y la italiana se sentó con pesadez –"¡Está bien! ¡Perdón! ¡Pero por favor! ¡No le digas a nadie!"-

-"¿Sobre qué?"-

-"Estoy embarazada…"- dijo con hilo de voz y Geist no se sorprendió –"Tengo ocho semanas y… creo que abortaré, el problema es que es muy costoso. ¿Tienes dinero que me prestes? ¡Juro devolverlo!"-

-"Shaina…"- la pelinegra se acercó lentamente y se inclinó para quedar a la altura de la cobra –"¿No le dirás a Milo? ¿No crees que lo mejor sería que lo hablaran antes y luego deciden…?"- la ariana negaba lentamente con la cabeza, sintiéndose pésimo al no tener el apoyo de su mejor amiga.

De pronto, Shaina sintió un cosmos cercano, y giró su rostro hacia el cuarto de la amazona del abismo. Reconoció al dueño de aquella conocida energía y reprochó a Geist con la mirada.

-"¡Ya puedes salir, Shura!"- gritó la cobra –"¡Sé que estás aquí!"-

-"Lo siento Shaina"- contestó él avergonzado, saliendo de la habitación colocándose la camisa.

-"Hijo de puta…"- musitó más que molesta la pelinegra. –"¿Entonces qué harás, Shaina?"- la cobra dio un fuerte suspiro.

-"Disculpa, Shaina. No quiero sonar grosero ni mucho menos entrometido, pero deberías decirle a Milo. Sé que no es el mejor hombre para formar una familia, pero tampoco puedes quitarle el derecho de saber que será padre"- dijo con serenidad sentándose al lado de la ariana –"Tú sabes cómo es… y por experiencia, deberías decirle ¿Crees que jamás sabrá que abortaste? Estas cosas siempre se saben. Además se siente horrible enterarse de cosas tan importantes como éstas después de mucho tiempo"- una fuerte indirecta para Geist, pero le dolió más a Shaina.

Ya pensaría bien qué hacer, un rato sola la haría reflexionar. No quería más consejos ni mucho menos regaños.


Milo acudió al llamado del Caballero de Acuario, estaba en el departamento del francés, junto con Isaac y Hyoga, hablando y riendo de la primera tontería que se les viniera a la cabeza, siento la boda de Kanon el tema principal.

-"¿Por qué Thetis habría de casarse con Kanon? Yo creía que se llevaban mal… Además Kanon jamás se casaría ni para pagar favor alguno, hubiese dejado que Thetis cayera en su miseria"- preguntó el cisne sentándose en el suelo con cerveza en mano.

-"Es porque eres un imbécil y no ves que Kanon está loco por esa mujer"- habló el Marina recostando todo su cuerpo en el gran sofá, dejando al resto sin posibilidad de sentar allí –"Jamás lo aceptará, pero deduzco que le atrae desde hace un tiempo. Además Thetis es una mujer difícil y apasionada, capaz de adiestrarlo... Ya saben, los opuestos se atraen. Milo es un buen ejemplo"- el aludido fingió demencia y bajó con fuerza las piernas del Kraken para sentarse allí.

-"Sería su oportunidad de conquistarla"-

-"No lo creo"- refutó el finlandés –"Conozco a Thetis y les aseguro que esa mujer solo utilizará a Kanon para su beneficio… Pero si tomamos en cuenta el gran "favor" que está haciendo al casarse con ella, le tendrá respeto de por vida… Y tampoco olviden que siempre estará enamorada de Julián"-

-"No lo creo"- ahora fue el turno del griego –"Estoy seguro que si realmente Kanon se esfuerza por complacer a Thetis, ella olvidará a Julián. ¡Piensen! Thetis no sería tan burra para sufrir eternamente por un hijo de puta que la abandonó"-

-"Lo dice alguien que logró remplazar a Seiya"- bromeó el ruso y Milo no dudó en darle una lección a Hyoga. Lo jaló por la remera levantándolo del suelo y al instante, Camus los alejó. Milo no había tenido un bueno día con su cobra, pero desafortunadamente no siempre se pueden controlar los celos e impedir las discusiones.

Al estar ya oscuro y pasar un incomodo momento, Milo decidió irse, siendo seguido por los dos alumnos. Ya era hora de volver a casa.

Pasó un rato después de que sus tres invitados abandonaron su hogar, y Camus se echó en su sofá, aún avergonzado por la incomodidad que le hizo pasar el tal Neil. Aunque no era de esa tendencia de gusto, no le apenaba saber que le gustaba a un hombre, mas bien le apenaba saber que tenía que ver a ese hombre más de una vez al ser amigo de June.

Alguien llamó a la puerta, y él acudió al llamado, abriéndola. June estaba allí, vestido completamente, con jeans y una abrigo que la tapaba hasta el cuello. –"Ojalá siempre vistiera así"- pensó él.

-"¿Vamos a caminar?"- propuso con timidez, enredando su dorado cabello entre sus dedos. Camus no pudo evitar fijarse en aquella acción, notó las mordidas uñas de la chica mientras ella apretaba levemente sus labios.

-"Claro"- los gestos de la amazona no pasaron desapercibidos por él, siempre intentaba leer cada expresión, postura o muecas que ella hacía. El cuerpo te delata, y Camus sabía eso, esa era su arma para saber con qué personas se encontraba. Y últimamente June estaba teniendo ciertotipos de actitudes.


Shaina caminó desde el departamento de Geist hasta su hogar, y de su hogar hasta perderse en calles poco recorridas por ella. Se detuvo cuando sintió el frío de la noche, se distrajo tanto al caminar, que no se dio cuenta en qué momento llegó hasta un parque en donde celebraban un festival de comida de la mayoría de las culturas del mundo. Parecía un festival muy llamativo y no dudó en entrar, rogaba para que hubiese comida nueva para ella y al alcance del bolsillo.

Al centro del recinto se encontraba el escenario, que cada cierto rato ambientaban el lugar con música y bailes folclóricos. Habían stands muy bien decorados, fieles a la esencia de su país y con más de algún juego tradicional. Era un evento grande, las filas de stands y actividades que ofrecían era muchísimas, y a pesar de ser una fría noche, la gente abundaba. Shaina examinaba cada stand buscando alguno que le llamase la atención, habían países que en la vida había escucha y solo adivinaría al continente que pertenecía. Después de mucha indecisión, escogió dejar que la suerte decidiría por ella. Se detuvo al frente de la comida caribeña, sacó una moneda de su bolsillo -"Cara: como aquí. Cruz: me dejo de pendejadas y me voy"- dijo y lanzó la moneda. Y justo cuando el metal acuñado cayó en sus manos, una voz a sus espaldas la hizo sobresaltar.

-"Otra vez dejando todo a la suerte"- habló Saga acercándose. Shaina hizo una mueca, no tenía intención de encontrarse con nadie. Volteó y sonrió forzadamente. -"No sabía qué vendrías"-

-"Ya me iba"- mintió -"Te veo mañana. Adiós"- respondió secamente y dio media vuelta dispuesta a irse, pero al instante Saori se aproximó hasta ella.

-"¡Shaina!"- llamó su entusiasmada ex-diosa -"¡Vaya sorpresa!"-

-"Claro... sorpresa"- respondió irónica la cobra y se cruzó de brazos, aún con la moneda en mano. Hubo un incomodo silencio ante aquel "saludo". Los tres esperaban que alguien dijese algo, lo que fuese para romper el silencio, hasta que alguno decidiera a hablar -"¡Bien! Los veo mañana en la boda. Adiós"- se despidió la amazona con frialdad.

-"¡No te vayas! Traje el auto, así que podría dejarte en tu casa luego y aprovechamos de comer algo"- ofreció la heredera Kido.

-"Será para otro día"-

-"¡Quédate! Siempre me evitas"- sonó más a reproche en los oídos de Shaina. Rodó sus ojos y dio un fuerte suspiro.

-"Está bien… me quedaré un rato"-

Saori y Shaina se acomodaron en una banca mientras el Géminis iba por comida. No pasaron muchos minutos para que Shaina se aburriera de la plática de su ex diosa y estuviese bostezando a cada segundo. Sin embargo, la única razón por la que quiso seguir presente, fue saber por qué Saori asistió a un evento con Saga, aunque fuese algo sin mucho detalle; por qué con Saga. Quizás acostumbraba darse el tiempo de compartir con cada uno de sus caballeros, usualmente se pensaría en que compartía todo el día con Seiya… era mujer extrañamente dedicada.

Saga apareció y ambas chicas se corrieron a un lado, dándole espacio entre ellas para sentarse. El olor de la comida fue demasiado para Shaina, de tan solo olerla sintió cómo su estomago se revolvía. Saga le entregó su porción en un platillo de plástico, y ella apenas y pudo tragarla, porque aquel sabor no era de su preferencia.

De pronto, Saori se distrajo al ver a dos conocidos a lo lejos –"¡Ya vengo!"- habló emocionada la joven y salió disparada al encuentro con los individuos. Mientras Shaina hacía muecas al sentir el mal sabor.

-"¿Qué te pasa ahora? ¿No te gustó la…?"- preguntó el griego con un leve enfado.

-"NO. No me gustó"- interrumpió ella con el ceño fruncido –"Quiero saber sobre la mujer de la que me hablaste hace un tiempo"- dijo entre tosidos, dejando al géminis sin aire.

-"Eeh… Eso ya no es importante"- respondió con formalidad.

-"¿Por qué? ¿No le gustas?"- preguntó y el dorado inclinó la cabeza mirando el suelo.

-"No es eso… es sólo que ellas… están comprometidas…"- finalizó y Shaina se estremeció ante la respuesta. Aquellas palabras el dieron mucho que pensar, llegando a una extraña conclusión.

-"¡POR ZEUS! ¡ES SAORI!"-

-"¡¿QUÉ DICES?!"-

-"¡Pero claro! ¡Por eso viniste con esa niña parlanchina hasta aquí! ¡Por Zeus! ¡¿Cómo no lo pensé?!"- las palabras salían entre risas, dejando a Saga más que sonrojado –"¡¿Por qué no me lo dijiste antes?! ¡Después de tantos intentos de matarla…!"-

-"¡No sigas!"- pidió con enojo y sonrojos el gemelo, mas Shaina seguía intrigada.

-"Espera… ¿dijiste 'ellas'? ¡¿Es decir… que son dos?!"- el silencio de Saga respondió por él y Shaina rió con más ganas –"¡¿Quién es la otra?! ¡¿Por qué no me dices éstas cosas?! ¡No confías en mí! ¡¿Quién es la otra?! ¡¿La conozco?!"-

-"¡NO! ¡No la conoces y jamás sabrás quién es!"- mintió tajante y apartó su vista fijándola en su comida. Avergonzado, comenzó a mecer su pierna de arriba abajo en rápidos movimientos. Shaina sonrió de medio lado al saber que Saga estaba interesado en dos mujeres, y una de ellas era Saori; jamás lo aceptó, pero tampoco lo negó.

-"Entonces…"- dijo ella simulando seriedad –"dices que las dos están comprometidas, pero… ¿Qué tan comprometidas están para no darte oportunidad? Digo… ¿no aprovecharás una pelea de alguna con su pareja? Así podrías acercarte más"-

-"Yo no… no puedo hacer eso"- respondió aún sonrojado –"No es bueno entrometerse entre dos personas que tienen un fuerte compromiso..."-

-"Entonces aléjate si tanto daño te hacen"-

-"No puedo… prefiero estar cerca por si me necesitan"- Shaina arqueó una ceja. Entendía la posición de Saga, no por nada ayudó a Seiya en su momento, pero eso quedó en el pasado y tampoco se sentía avergonzada de ello. Aunque tal vez lo mejor sería dejar al géminis con sus asuntos mientras ella se enfocaba en los suyos, pues estaba olvidando un importante asunto con cierto griego.

-"Si crees que eso es lo mejor… Entonces es lo mejor"- finalizó ella y se levantó depositando su comida a un lado de la banca –"Ya me voy. Te veo mañana ¿sí?"-

-"Ajá"- respondió desganado y Shaina no pudo evitar preguntar para suavizar el ambiente.

-"Si dices que no es bueno entrometerse en compromisos de otros ¿Por qué me invitaste a mí y no a otra persona?"- Saga se sonrojó tanto, que sintió un fuerte ardor en sus mejillas, y para no comenzar a tartamudear, cerró sus ojos soltando un fuerte suspiro.

-"Te dije que tú eres la única en la que confío para pedirle semejante petición"-

-"Mejor dicho 'favor'"- contestó ella cruzándose de brazos –"Pero descuida. Me alegra saber que nada ha cambiado entre nosotros. Sabes que puedes confiar en mí y no le diré a nadie lo de tus dos mujeres"-

Él sonrió y, acortado la distancia entre ambos, le dio un formal beso en la mano, en modo de agradecimiento –"Gracias, Shaina"-

-"No es nada"- respondió con una dulce risa, aún con su mano en la mano de él –"¡Me sorprendes! ¡Dos mujeres! Apoyaría la poligamia sólo por ti"-

-"Por la forma en que hablas, se nota que has cambiado Shaina"-

Mientras Saga y Shaina hablaban de las dos enamoradas del géminis, Saori entablaba una pequeña plática con sus dos conocidos.

-"¿Seguros no quieren acompañarnos? Yo invito"- ofreció la ex diosa.

-"Me encantaría, pero debo madrugar"- respondió la amazona.

-"Será para otra ocasión"- habló sonriente –"Nos vemos mañana"-

-"¡Espera! ¿Por casualidad sabes dónde puedo encontrar una tienda de artículos de porcelana?... Es para una amiga ¿eh?… me pidió el dato"-

-"¡Claro que sí, June! Tengo una amiga que vende ese tipos de cosas en su tiendas…"- Mientas las chicas hablaban, Camus miraba a Saga y Shaina a lo lejos. Le hacía indiferente la charla que pudiesen estar entablando, pero cuando vio el gesto tan galante del géminis, su atención se perdió solo en leer las actitudes del dorado hacía la plateada.

Ella reía y sus ojos brillaban de manera peculiar, pero por desgracia, no podía ver la expresión de Saga, ya que éste estaba de espaldas. Parecía una platica "normal", nada que dos buenos amigos no harían, incluso vio como Saga besaba la mano de Shaina. No le tomó más importancia hasta que notó que el griego no soltaba la mano de ella, ni mucho menos ella soltaba la de él.

Quizás eran ideas suyas, pero la dulce sonrisa de ella y la corta distancia en la que estaba a Saga, daban mucho para la imaginación. Aunque eso era poco probable, jamás fallaba al leer las actitudes de alguien.

-"Bueno, nos vemos mañana. Adiós, chicos"- se despidió la heredera Kido con una reverencia.

-"Hasta mañana, Saori"- correspondió la rubia, mientras Camus seguía perdido en el Caballero de Géminis y la Santa de Ofiuco. June se puso frente al galo y tomó su brazo –"Vámonos, se hace tarde ¿Qué pasa? Estás enfadado"-

Camus seguía mirando, intrigado más que enfadado. Pero toda esa intriga se borró cuando Shaina tomó la mano libre de Saga, y éste se inclinaba para quedar a su altura y juntar su frente con la de ella.

-"No. Ya vámonos"- contestó secamente él. Sabía que esos dos eran cercanos, pero parecían ser demasiado cercanos, al menos él no tendría esa cercanía con alguna mujer que no fuera su novia.


A la mañana siguiente, Milo despertó de mala gana. Salió de la regadera y se detuvo a verse en el espejo. –"Será un buen día"- le dijo a su reflejo aún somnoliento. Después de todo, no podía ser tan dramático por una estúpida pelea, todos tienen malos días como buenos días.

El reloj marcaba un cuarto para las seis de la tarde, y estabas más que retrasado para la boda. Al llegar a la Mansión Kido, vio que aún no empezaba la ceremonia, pero la mayoría tenía sus puestos designados y no encontraba lugar donde sentarse. Buscó un asiento con la mirada hasta que vio a Kiki hacerle señas.

Se acercó y se sentó en el puesto vacío que estaba al lado del pelirrojo –"¿Qué tal Milo? Te guardé un puesto"-

-"Gracias, Kiki"-

-"No es nada, ya sabía que vendrías solo, así que te guardé un puesto por si lo necesitabas"- Milo frunció el ceño, pero al menos Kiki fue atento con él.

Pasaron un par de minutos y Saori anunció que todo estaba listo para empezar la ceremonia. Todo parecía tranquilo, pero el murmullo se hizo presente cuando Julián apareció entre los Marinas, eso de seguro traería más de alguna polémica. Asimismo, para Camus, la polémica vendría cuando el amigo de June, Niel, se le acercara a molestarlo o le lanzara algún comentario inapropiado. De no ser porque se necesitaba de un fotógrafo, Neil no estaría allí.

La ceremonia fue tranquila para el nivel de controversia que estaba por detrás. La mayoría de los invitados se fue a celebrar en el bar de Kanon, aunque gran parte de ellos no comprendía la unión de Thetis con Kanon, pues no estaban enterados de la verdadera razón.

Thetis estaba cansada de tanta celebración actuada, no hallaba la hora de ir al hogar que compartía con los gemelos para poder descansar. Por recomendación de su abogado, contrató a un fotógrafo para que hubiese registros de la boda y de la fiesta. Vio a Kanon entrar a la bodega donde guardaba el alcohol, y al ser el único que podía entrar ahí, lo siguió para hablar a solas con él.

-"¿Kanon? ¿Puedo pasar?"- se anunció la sirena en el marco de la puerta.

-"¡Qué pregunta! Ahora eres la dueña de todo esto"- ella sonrió forzadamente y se acercó lentamente al griego.

-"Venía a agradecerte todo lo que has hecho por mí este ultimo tiempo. Sé que al principio no nos llevamos bien, pero ahora que te conozco mejor… entiendo por qué eres cómo eres… Y me agrada que seas así"-

-"¿Así? No comprendo ¿Qué es lo que te agrada de mí?"-

-"Todo. Eres un buen hombre, Kanon… muy en el fondo lo eres."- respondió con serenidad dejando al géminis un poco confundido e ilusionado –"Te prometo que no seré una carga y apenas tenga el dinero suficiente me iré de tu casa. Pídeme lo que quieras ¿de acuerdo? Eres libre de estar con la mujer que desees"- Aquellas palabras no le agradaron en lo absoluto, él no quería otra mujer, ya tenía como esposa a la mujer que más deseaba y no quería dejarla ir. Su vida brillaba con tal de tenerla cerca.

-"Entonces… Harás todo lo que te pida ¿cierto?"- habló por lo bajo, pero con una voz picara, mientras rodeaba su cintura con sus brazos.

Thetis asintió desconfiada, ahora tenía una buena imagen del griego, pero aquel tono de voz le hizo reflexionar de la verdadera razón por la que Kanon accedió a casarse con ella. Creyó al principio que eran solo intenciones de buena fe, sin embargo, lo más probable era que la utilizaría para algún beneficio suyo.

-"¡Cómo no lo pensé antes!"- dijo en su mente –"¡Cómo pude ser tan burra y creer que el Dragón Marino sería mi amigo! ¡Es obvio que me usará al verme vulnerable!"-

Kanon aproximó sus labios a los de ella, Thetis estaba tan pérdida en su reflexión, que no se percató de la proximidad del Marina. Para Kanon, era la oportunidad perfecta de poder estar físicamente cerca con su nueva esposa, estaban solos en un lugar que todo el mundo tenía prohibido entrar; debía besarla ahora o no lo haría nunca.

Él la besó lentamente, aquello la tomó por sorpresa, Thetis no cortó el beso, sintió cómo Kanon disfrutaba del tacto con sus labios y ella lo intensificó para mayor tortura de él. Cuando se apartaron, el silencio los invadió por un buen rato.

-"¿Me amas, verdad?"- dijo ella y el Marina se sonrojó involuntariamente. Thetis sonrió de medio lado, ahora sabía que tenía al griego en sus manos y podría utilizarlo como quisiera.

-"Thetis, yo…"-

-"Dime que me amas y podrás…"- interrumpió acercándose a su oído –"Podrás tener MI CU-ER-PO"- el géminis sintió arder todo su rostro al imaginarse tal erótica escena. Thetis comenzó a besar suavemente su cuello, mas Kanon intentaba resistirse –"Podrás tomar a tu esposa como se debe… y cumplirás con tus obligaciones como esposo…"-

Kanon hubiese muerto de las ganas de tomar a su esposa en aquel momento, de no ser porque su hermano llegó a interrumpir.

-"¡Thetis! Saori te está buscando"- dijo el gemelo mayor y los recién casados se separaron; ella con desgana y él con alivio de que la excitación fue interrumpida.

Thetis se retiró de la habitación, sin antes darle un beso en la mejilla a Kanon. Saga vio como su hermano babeaba por la sirena, siempre lo hacía y se estaba volviendo algo común durante el día. –"¡Cuánta felicidad en tu cara! Al fin te casas con la única mujer que te gusta enserio"-

-"No sé de qué hablas"-

-"Te conozco, esa mujer te encanta. ¡Deja de perder el tiempo y conquista a tu nueva esposa!"-

-"Imaginas cosas"- fingió demencia el menor –"Me dio permiso para estar con la mujer que se me antoje… Diferente a ti, que tienes a dos mujeres en la mira y de cobarde no te acercas"- Ambos géminis fruncieron el ceño y una disputa empezó.

-"¡No sé de qué hablas, Kanon! Además ¿crees que no he notado como miras a Thetis por las mañanas?"-

-"¿Y tú crees que no he visto como babeas por Shaina y Saori?"-

-"¡Dame una razón por la que te casaste con Thetis!"-

-"¡Dame una razón por qué invitaste a Shaina a MI boda!"-

Shaina disfrutaba de una rebanada de pastel, ya era la tercera porción que comía, jamás había comido tanto dulce como ese día. Se levantó para ir por su cuarto plato, pero en el camino, un caballero dorado la jaló del brazo y la arrastró hasta el rincón más oscuro del bar.

-"¡Auch! ¡¿Quién te crees que eres para tratarme de ese modo, Camus?!"-

-"¿Qué hacías ayer con Saga?"-

-"¿Disculpa?"- la pregunta fue una sorpresa para ella.

-"¿Qué hacías ayer con Saga?"- Shaina frunció el ceño al sentir que su privacidad era invadida.

-"¿A qué viene la pregunta? ¡Tú y yo no somos nada!"- Camus arrugó el entrecejo y volvió a sujetar el brazo de la amazona con fuerza.

-"Tienes razón, no somos nada. Tú no me importas, pero Milo sí me importa y no dejaré que juegues con él"-aquellas palabras retumbaron en sus oídos, sintió culpa al pensar que no le diría nada al escorpio sobre el tema del embarazo. Pero Camus no estaba enterado de ello, y por esa misma razón, sus palabras le extrañaron al no saber a qué se refería con exactitud.

-"Hablas más claro, hombre"-

-"Vi como coqueteabas con Saga. No sé qué tan cariñosa eres con tus 'amigos', y para ser honestos me da igual, pero a Milo sí le importa"- ella sólo rió irónicamente ante la queja del galo. –"¡Estoy hablando enserio, Shaina!"-

-"¡No me hables así! ¡A mí me respetas! ¡Además…! no sé que tan generoso eres con tus amigas… sobretodo con las vírgenes"- dijo desafiante y apuntó a June con la mirada. Camus la miró curioso –"¿Qué? ¿Crees que June no me contó lo qué pasó entre ustedes? ¿Crees acaso que tampoco sé tu historia con la mujer que te engañó con Milo y Ángelo?"- lo ultimo enfureció al galo –"No te conozco lo suficiente, pero de lo qué estoy segura es que solo te acostaste con June porque era una niña 'enamorada del amor' que tenía su primera vez, y debía ser especial para ella. No como la tuya que fue un engaño"-

-"¡¿Quie-quién te dijo eso?!"-

-"Eso no importa… Lo que importa es lo empático que fuiste con June"- habló ella con ironía –"June es una niña que debe crecer en un mundo que no conoce… Y si hay alguien aquí que está jugando, ese eres tú. ¡Necesitas que te necesiten! Eres el hombre que se traga sus celos, pero llegará el día en que no podrás soportarlo y explotarás. Es natural tener celos, pero serán esos celos los que te alejarán de June… pero ella es la niña enamorada, la que está aprendiendo del 'amor'… y por eso no te dejará hasta que se dé cuenta que no te necesita más"-

Camus quedó sin habla, en el fondo sabía que las palabras de Shaina eran ciertas, pero parecía saber demasiado. Fue cuando su mente se iluminó y dedujo una posible respuesta.

-"Sabes demasiado, ¿verdad? ¿Acaso lo sabes por experiencia? ¿O ya lo habías deducido?"- La seguridad en el dorado la hizo sentirse intimidad, ese hombre realmente era muy observador, demasiado para su gusto. Camus confirmó su hipótesis al ver la desconcertada expresión de la ariana –"Eso pensé"- sonrió de medio lado. Supo que ella lo había vivido en carne propia y se sintió victorioso al deducirla tan rápido.

Sin más que decir, Camus liberó a Shaina de su agarre y ésta retomó su actividad. Ambos se sintieron intimidados con las palabras del otro, no lo aceptaban, pero ambos tenían razón.


Ya casi eran las doce de la noche, y la fiesta seguía en su punto más alto de diversión. Thetis ignoró la presencia de Julián, a pesar de que éste apenas la miraba. Por su parte, Saga se quedó junto a los caballeros dorados, pues estaba cansado de que Shaina le insistiera en que se acercara a Saori. Y gracias a ello, Milo tuvo la oportunidad de acercarse a su cobra sin la intromisión del géminis.

-"¿Shaina?"- dijo el escorpio poniéndose detrás de ella. La aludida se encogió de hombros y se levantó alejándose lo más que pudo de Milo. Le daban igual los celos del griego, la verdadera razón por la que se alejaba era que debía decirle sobre su embarazo. No estaba lista para tomar decisiones, pero hasta el momento debía estar lo más lejos de Milo.

-"¡Espera!"- dijo él jalándola del brazo a la salida del bar –"Lo si…"-

-"Está bien"- interrumpió –"No tienes que disculparte"-

-"Pero…"-

-"Sólo no lo vuelvas hacer, ¿de acuerdo?"- habló con tranquilidad. Se quedó en silencio por un buen rato, y se dispuso a rodear sus brazos en su dorso y abrazarlo con fuerza. Milo correspondió el abrazo y depositó un beso en la nuca de ella.

El calor del cuerpo del griego era tan reconfortante y los latidos de su corazón eran suaves melodías para sus oídos. Él tomó su mentón y acercó sus labios a los de ella. Aunque fue de poca duración, para Shaina ese beso fue eterno y no quería que acabara. Sintió la necesidad de decirle al escorpio sobre aquel complicado asunto, otra vez, pero aún debía pensar bien las cosas… o quizás era ahora la oportunidad de hablar el tema de frente y todo acabaría bien.

-"Debes saber algo"- dijo ella y Milo la miró directo a los ojos, prestándole toda su atención. –"Pero… es decir… yo…"-

-"¡Allí estás!"- interrumpió el guardián de la Casa de Géminis, dirigiéndose a la amazona –"Saori se ofreció ir a dejarnos a casa ¿nos vamos?"-

Shaina dio un fuerte suspiro y asintió con lentitud, definitivamente Saga la había salvado, pero no por mucho. Milo frunció el ceño, y al saber que el géminis no tenía un automóvil, no dudó en entrometerse.

-"¿Por qué no te vas TÚ con Saori y yo llevo a Shaina a su casa?"-

-"Pero es mi pareja"-

-"Pero yo tengo auto"-

La vena de la frente de la ariana se estaba hinchando al tener que aguantarse la ridícula "disputa" de ambos dorados. Sin embargo, no tenía deseos de pelear y pensó en la mejor solución del momento.

-"¿Por qué no mejor yo me voy con Milo y tú te vas con Saori? Estoy segura que tienen mucho de que hablar"- Milo sonrió de medio lado, sintiéndose victorioso, mientras Saga asintió con desgana –"Además debo hablar con Milo… Nos vemos después"-

Saga solo se retiró, pero con una leve tristeza en sus ojos. Aunque él sabía que estaría para Shaina siempre que lo necesitará.

-"¿Qué ibas a decirme?"- habló el escorpio, con cierto tono de seriedad.

-"Bueno… yo…"-

Continuará...


N/A: Antes que nada, pido disculpas por haber sacado el capitulo, pero el ultimo comentario lo escribí desde el celular y el muy canalla no me dejaba borrar y todo quedó asquerosamente desordenado. Muchísimas gracias por sus reviews! Me han sido de mucho apoyo en éste tiempo de estudio. Perdón por la demora ):

Hasta ahora todo está muy predecible pero quisiera aclarar que mi intención es hacer algo diferente acorde a la realidad que se vive hoy en día. El capitulo lo dejé demasiado laaaaaaaaargooooooo, lo siento, pero no sé cuándo me vuelva a aparecer ):

Saludos cordiales y mis mejores deseos para éstas pascuas.

Muchos cariños Ü