La mansión de las rosas
Capitulo 9
"Somewhere Only We Know"
(Candy Candy no es de mi propiedad, las dueñas de esta magnífica historia son Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi esta historia fue hecha sin fines de lucro simplemente hacer volar la imaginación tanto de la autora como de sus lectores.)
Basada en la película "La casa del lago"
(N/A, notas de la autora)
-dialogo-
"pensamientos"
"correspondencia"
Narración
Había pasado casi un año desde su última visita a Lakewood, al principio fue difícil, pero debía acostumbrarse si quería seguir adelante, sin embargo la imagen del rubio seguía siendo el dueño de sus pensamientos, a pesar de que había retomado una relación con Terry sin importar la distancia, se comunicaban por medio de cartas. Como cada semana ella se sentó tranquilamente en la mesa del comedor leyendo atentamente el libro de Emma de Jane Austen, donde la joven heroína por fin se daba cuenta de los sentimientos que guardaba por su mejor amigo y el temor que representaba de que él no sintiera lo mismo, hubiera continuado con su lectura de no haber sido que la puerta de su apartamento sonó, ella opto por investigar de quien se trataba y al abrirla se encontró con el hombre que le cobraba la renta cada mes.
-Buenas noches Candy-saludo cordialmente mientras que la rubia le regalo una sonrisa
-Buenas noches, dígame, ¿Qué lo trae por aquí?-argumento tratando de entender el porqué de su visita ya que por su carácter un tanto antisocial no era muy reconocido por entrometerse en la vida de sus huéspedes
-Esto te llego por la mañana-Le extendió una carta proveniente de NY y un pequeño paquete el cual dejo intrigada a la joven-Bueno, yo me retiro, que descanses-
-Muchas gracias, igualmente-Respondió la ojiverde mientras cerraba la puerta, segundos después regreso al comedor y antes de leer la carta de Terry, abrió aquel paquete, sus orbes esmeralda se abrieron desmesuradamente al encontrar aquel libro que había perdido hace tiempo en la estación de trenes y que supuestamente Anthony había encontrado, reviso aquellas hojas, pero en una de ellas había una rosa marchita que toco con dulzura pensando que el rubio especialmente la dejo allí.
-No pudo haber dos corazones más abiertos…ni gustos tan similares, ni sentimientos tan unificados-leyó una línea de aquel libro, para después acercarlo a su pecho y dejar escapar un hondo suspiro, él había cumplido su promesa.
Para el rubio el año 1917 había llegado, sin embargo celebrarlo no le causaba mucha euforia, a pesar de que los negocios de la familia habían mejorado bastante y las inversiones aumentaban la fortuna de los Ardley, sabía que su vida no estaba completa, era difícil saber cuando volvería a vivir con la misma pasión que lo caracterizaba.
Mientras que para la joven enfermera 1919 prometía mucho, ya que la guerra recientemente había terminado y eso la animaba a seguir adelante, sobre todo en compañía de su amiga Annie, de Terry y de Klint, ya que sus padres seguían ausentes y su hermana había viajado a Irlanda una temporada para arreglar asuntos importantes, le parecía bastante extraño que no hablara de Albert.
No fue hasta la tercer semana de Enero donde recibió la noticia, Albert y Erin por fin se casarían y la ceremonia se celebraría a mediados de Febrero, pero antes recibirían a los principales miembros tanto de la familia Ardley como la Hamilton, entre ellos se encontraba Candy que iba acompañada por el apuesto actor, iban a dirección a la mansión de los Ardley que años anteriores la joven enfermera había visitado para la casería de zorros.
-¿Y tus padres también vendrán?-cuestiono Terry adentro del carruaje sacando a la ojiverde de su ensoñación en aquellos hermosos paisajes que le otorgaba el recorrido
-Sí, pero llegaran en la noche-contesto con una sonrisa ya que estaba contenta de volver a ver a sus padres y saber que anteponían la felicidad de su hija que los negocios
-Me parece muy bien, ya que quiero hablar con ellos seriamente-menciono con un aire seductor que la joven rubia nunca aprendía a predecir
-¿Y de que quieres hablar con ellos?-parpadeo un par de veces rápidamente, pero el pelinegro se reservaría la primicia para el solo
-Lo sabrás a su tiempo, no seas tan ansiosa-contesto con una sonrisa, la cual aumento a una carcajada cuando la ojiverde inflo sus mejillas en señal de reproche
-¡No te burles de mi rufián!-amenazaba con golpearlo pero se detuvo al saber que perdía su tiempo en seguirle el juego
-Cálmate, deberías estar más alegre, Erin y Albert por fin estarán juntos-
-Tienes razón, pero por un momento pensé que ellos ya no estaban juntos, sin embargo con este acontecimiento me pone muy feliz de que no sea así- agrego con una sonrisa para después seguir admirando la senda hacia la mansión Ardley
Anthony en compañía de sus primos y de su tía abuela se encontraban desde el día anterior en aquella mansión que se encontraba cerca Lakewood, con sus vestimentas de jinete y su hermoso corcel blanco se encontraba recorriendo gran parte del terreno al lado de su tío, para ayuntar a los zorros del lugar ya que en la tarde se realizaría la casería anual de zorros de la familia y como amantes de los animales no permitirán que estos salieran lastimado, por lo menos la mayoría.
-Pareces bastante animado-comento con cierta picardía el joven después de haber notado que Albert no había dejado de sonreír desde la mañana-No creo que sea por el evento de hoy-
-Me conoces muy bien Anthony, y si, la verdad estoy muy animado pero a la vez algo ansioso-respondió mientras seguían cabalgando cerca de una colina
-¿Y de casualidad se puede saber el motivo?-cuestiono tratando de adivinar de que la causante de ello tenia nombre y apellido
-De acuerdo te lo diré, pero si prometes guardar el secreto-Se acerco a él pero en señal de confidencialidad, algo que de cierta forma emocionaba al rubio más joven
-Prometo ser una tumba-Le dio su palabra a lo cual, su tío dirigió su vista a los alrededores para asegurarse de que no anduviera alguien cerca
-Te lo diré, después de que hayamos regresado a la mansión-Se lo dijo cerca del oído, pero esa respuesta no agrado nada a Anthony
-¡William Albert Ardley, eres un hombre muy cruel!-Grito exasperado, no le gustaba que lo dejaran intrigado y mas sabiendo que era algo tan importante para su tío en tal grado de alterarle los nervios, por otro lado Albert estaba más que divertido ante la reacción de su sobrino, que tuvo que alentarlo para que siguieran su recorrido
Ambos finalmente habían llegado a la mansión Ardley donde fueron cordialmente recibidos en la puerta tanto por la hermosa rubia de ojos escarlata como Albert el cual estaba alegre de volver a ver tanto a la ojiverde como a su amigo.
-Bienvenidos sean-argumento después de regalarle un cálido abrazo a la joven enfermera
-Me da mucha alegría verte Albert, hay tantas cosas que quiero hablar contigo-De entre sus amigos y su hermana, Albert era alguien que Candy le transmitía mucha confianza, como a un hermano mayor y deseaba contarle su experiencia que tuvo en la mansión de Lakewood
-Claro pequeña, prometo tener un momento reservado para ti-contesto levemente con una sonrisa que parecía esconder algo más, pero la rubia no pudo descifrar tal misterio
-¿Y no tienes algo de lo que quieras hablar con tu hermana?-cuestiono Erin mientras tomaba el brazo de su prometido y miraba fijamente a la ojiverde
-Vamos Erin, no te pongas celosa, también estoy ansiosa por hablar contigo-respondió con una sonrisa para después unirse a un fraternal abrazo a su hermana
-Pero entren, además hay alguien que no ha dejado de preguntar por ti-argumento la joven de ojos escarlatas mientras llevaba a su lado a Candy que no tenía idea de quien se podría tratar
-Candy, que alegría verte-se escucho decir de una pequeña sala que daba dirección a un gran ventanal con dirección a un jardín lateral
-¡Annie!-vio como la pelinegra se paraba del lugar y de cómo se vio interrumpida su charla con un joven de cabellera castaña que había conocido anteriormente, también pudo observar que no estaban solos si no también otros jóvenes, ambos portaban anteojos, ella siempre pensó que hacían una pareja singular, los recién llegados se integraron en aquel círculo
-Cuando estuve en Irlanda, no esperaba la visita de Albert, llego de improviso y fue allí donde me pidió que me casara con él-argumento en tono confidencial entre su hermana y la pelinegra
-Que romántico-expreso Annie tratando de visualizar la escena y más por el valor que tomo el rubio por traspasar todo un océano para proponerle matrimonio a la mujer que ama
-Me asegure que Khristeen me prometiera venir hoy-menciono la joven algo que alegro tanto a Candy como a la pelinegra
-¿En serio?, hace mucho que no la veo-expreso felizmente la ojiverde
-Y no solo eso, también Donovan vendrá-agrego sin dejar de mirar Annie la cual súbitamente el color rojo se tiñeron en sus mejillas
-No me miren así-menciono la pelinegra al ver que ambas rubias la miraban con una sonrisa socarrona-Además estoy pensando seriamente en salir con Archie-cruzo los brazos y desvió la mirada hacia la mesa donde se servía el té y algunos aperitivos
-Oh vamos Annie, no puedes engañarnos, has estado enamorada de mi primo desde niños-menciono con picardía Erin sin dejar de insistir con la mirada a la pelinegra
-Pero, pero él nunca me tomara en serio, ya saben como es, es demasiado coqueto-notaron que fruncía su entrecejo, pero los signos de nerviosismo eran más notable
-Pero hoy se verán y se tendrá que dar cuenta que si te deja ir, cometerá el gran error de su vida-menciono Candy con una sonrisa intentando llenar de optimismo a su amiga de la infancia
-Aunque no me parece mala idea darle celos con Archie-argumento de manera calculadora Erin ganándose la sonrisa de Annie y el reproche de la ojiverde
-¡Oye, si que eres malvada!-ante el comentario de la joven enfermera, segundos después las risas de las tres jóvenes estallaron exquisitamente el lugar, los miembros de la familia Ardley debían de reconocer que hacía falta esa alegría, sin embargo Candy dejo de reír por un momento al reconocer a una joven pelirroja que parecía ensimismada en sus pensamientos sin dejar de observar las flores del jardín a través de un gran ventanal a un extremo de donde ella se encontraba a lado de su hermana y de Annie –"Esa joven, es muy parecida a la que estaba en la fiesta, con Anthony" –recordó aquella joven que pensó era novia del rubio en ese entonces, lo que no comprendía era esa aura de tristeza que emanaba y pareció que solo ella lo notaba
Mientras tanto en 1917 en aquella misma mansión, Anthony acompañaba a su tío hasta su habitación, sigilosamente fueron entrando, el más joven estaba sumergido en ese ambiente de misterio e intriga que no sabía decir hasta cuanto tiempo más podría soportarlo, hasta que finalmente Albert se dirigió a abrir el primer cajón de un pequeño mueble cerca de su cama, parecía que sacaba algún objeto pero no lo mostro hasta que se acerco a su sobrino.
-Este es mi secreto-Abrió un pequeña caja aterciopelada color vino, el cual contenía un hermoso anillo de diamantes-¿Qué opinas?-estaba ansioso por saber su opinión al notar que su sobrino únicamente mostraba un rostro de total inquietud y sorpresa
-Estoy totalmente sorprendido, estás dando un gran paso, lo único que puedo decirte es felicidades, pero dame un abrazo-pidió Anthony a lo cual su tío no pudo negar tal petición y agradeció el gesto-¿Y cuando se lo dirás?-cuestiono después de separarse de Albert
-Le propondré matrimonio después de que concluya el evento-respondió sin poder dejar de sonreír y guardando el apreciado objeto en el bolso izquierdo de su saco
-Espera, ¿se lo dirás hoy?, ¿Cómo?- Anthony sentía que había perdido parte de la platica
-Si hoy vendrá a la mansión-respondió abiertamente
-¿También su hermana?-cuestiono interesado, algo que sorprendió a Albert pero trato de no darle mucha importancia
-Sí, ¿Por qué?-No obstante la curiosidad seguía latente
-No, por nada en especial-Anthony quedo pensativo ante lo dicho por su tío, volvería a ver Candy eso le llenaba de alegría, sin embargo había algo que lo dejaba sumamente intrigado, de alguna forma sentía que ese acontecimiento ya había sido narrado por alguien mas
-A pesar de esto debo confesarte que estoy algo preocupado-menciono sacando por un momento a su sobrino de sus pensamientos
-¿Por qué lo dices?-
-Se están por iniciar un importante negocio en Washington, por lo cual no me será posible casarme inmediatamente con Erin, y ya sabes cómo es la tía abuela querrá que se organice una gran boda y sobre todo reunir a toda la familia tanto la nuestra como la de ella y eso va requerir tiempo- respondió acongojado a lo cual no evito su sobrino brindarle su apoyo
-No te preocupes, una vez leí que el tiempo no importa si al final estarás con la persona amada-recordó el gran mensaje del libro favorito de su pecosa y eso le provoco nostalgia
-Gracias, aunque también estaba por proponerte que me ayudaras en este nuevo negocio, ¿Qué dices?, ¿no te gustaría conocer Washington?-apoyo su mano en el hombro de Anthony alentándolo a que aceptara
-Pues no sé qué decirte, tendría que pensarlo-respondió sinceramente, sabía que era una gran responsabilidad que debía de asumir
-De acuerdo, pero no te tardes ya que mañana partiríamos, por el momento será mejor bajar, los invitados no tardaran en llegar-anuncio Albert desde la puerta
-Si, en un momento voy- contesto con una sonrisa, su tío le dio la libertad de dejarlo solo, después de eso se dirigió a la ventana, comprobando efectivamente que varios carruajes y autos llegaban, y fue en ese instante que sabía que era lo que debía hacer, decidió finalmente bajar encontrándose con varios invitados pero entre ellos se encontraba su primo y su actual novia
-¿Adónde vas Anthony?, estamos a punto de empezar-cuestiono Stear viendo como el rubio se dirigía a la puerta con intenciones de salir
-Por favor diles que saldré un poco después de que inicie-no le dio tiempo a su primo de responderle algo, ya que de inmediato se dirigió a su carro con dirección a la mansión de Lakewood y resolver de una vez por todas, la duda que rondaba en su cabeza
Después de una amena charla entre su hermana y su amiga, una mucama había anunciado que la comida estaba a punto de servirse y que todos tuvieran la amabilidad de dirigirse al comedor, a lo cual varios grupos de distinguidas familias optaron por seguir a la mucama para degustar la deliciosa comida que se daría en esa fecha tan especial, sin embargo en el camino, la rubia de ojos verdes dirigió su mirada a una pequeña mesa que se encontraba al lado de una chimenea donde se encontraba un ejemplar del libro "El príncipe de la colina", algo que la lleno de melancolía, pero hubo algo más que llamo su atención.
-¿Qué sucede Candy?, vamos, ya anunciaron que la comida esta por servirse- Terry se acerco a ella, pero ellos no fueron los únicos que se quedaron en ese sitio, sino también su hermana, Albert, Annie, los hermanos Cornwell, Paty, la tía abuela y la joven pelirroja que se digno a dirigir su vista hacia donde estaba la ojiverde con el actor
-"Es una foto de Anthony, y el esta sonriendo"-pensó sin dejar de mirar aquel retrato en blanco y negro donde aparecía un pequeño niño dueño de una hermosa sonrisa, su corazón empezó a latir aceleradamente cuando observo que en ese sitio no solo estaba esa foto, había varias, una donde salía montado a caballo, otra junto con sus primos y la tía abuela y una última donde salía con Albert, también noto que había un jarrón con varias rosas blancas que aun no florecían
-¿Lo reconoces?-cuestiono el mayor de los Cornwell, al momento de acercarse con la ojiverde, la cual dio un respingo
-Sí-Esa respuesta sorprendió a más de uno, incluyendo a su hermana que se le fue acercando cautelosamente tomándola de los hombros por la espalda, para transmitir algún tipo de apoyo-Él ¿Dónde esta?- pregunto como si se tratara de una plegaria y sin dejar de sostener aquella fotografía que la había cautivado, sin embargo esa pregunta cubrió en un velo de tristeza al joven castaño y noto tanto como su hermano como Albert se encontraban en esa misma situación, mientras que la tía abuela intentaba callar un lastimero sollozo
Anata no namae wo mugon de tsubuyakeba
Suki na kyoku mitai ni mune no naka rifurein suru no
Cuando en el silencio yo, empiezo a cantar tu nombre
surge de mi pecho como mi canción más preferida
-Candy-Su hermana le hablo suavemente sin dejar de sostenerla-Anthony, murió hace dos años-Esa noticia había provocado que sus lagrimas comenzaran a desbordarse y un inmenso dolor en su corazón la invadiera-No quise decirte, pero fue el mismo joven que intentaste salvar-Erin estaba realmente acongojada por no haber sido honesta en su tiempo con su hermana, en aquel entonces no creía necesario que Candy lo supiera
-¿Cómo?-le pregunto de frente mientras sus lagrimas surcaban sus mejillas
-¡Fue mi culpa!, ¡Yo tuve la culpa!, si tan solo, si tan solo yo no le hubiera insistido…el todavía-la pelirroja había entrado en una crisis, sostenía fuertemente su cabeza con ambas manos y lagrimas amargas mostraban su dolor y culpa
-¡Eliza por favor tranquilízate!-La tía Elroy se acerco a la pelirroja que no paraba de llorar y segundos después el hermano de la joven llego comprendiendo la situación, llevándosela a una de las habitaciones para que se calmara acompañados por la distinguida dama que también necesitaba desahogar ese sufrimiento
-El se cayó del caballo- agrego Stear con pesar sin embargo los pensamientos aun seguían confusos en la joven
-¿Cuándo?, ¿Dónde?-Ella quería las respuestas más precisas, a lo cual su hermana le explico con detalles, agregando el gran pesar que provoco en la familia, sobre todo en Albert ya que Anthony era el hijo de su única hermana y le tenía un gran aprecio, comprendiendo la depresión que lo había irrumpido, provocando el distanciamiento de él y de su hermana
Anata ni au tabi kodou ga takanaru no
Marude kaze ga piano hiku mitai ni
Mi corazón siente correr, cada vez que yo te vuelvo a ver,
es como si el PIANO fuera tocado por la brisa.
-¡Candy, espera, ¿A dónde vas?-Terry persiguió a la joven que salía de la mansión y bajaba por las escaleras, estaba a punto de detenerla pero choco con una joven castaña de ojos color gris con un tono violeta- Disculpe señorita-se dio la tarea de levantar a la joven perdiendo de vista a la rubia que había tomado un carruaje por descuido de un cochero que se dedicaba a bajar el equipaje de la recién llegada
Anthony estaba a punto de llegar a la mansión, dejo su auto en el hermoso portal de rosas y de inmediato se dirigió al ático donde había guardado la caja donde contenía las cosas, busco entre ellas la ultima que había recibido de ella.
Nando mo osarai shite mo umaku narenai
Setsunasa no kaze ga kuresshendo suru bakari...
No importa ya cuanto practique, no logro mejorar más,
sigue así el viento en CRESCENDO, de la gran soledad.
La rubia finalmente había llegado a la mansión, bajo del carruaje, de su bolsa saco una hoja y pluma para escribir velozmente, depositando todas sus esperanzas en cada una de las palabras que contenían, la deposito en el buzón para solo dedicarse a la agonía de la espera, manteniendo su vista en la bandera levantada, rogando porque esta descendiera dando aviso de que el mensaje fue recibido.
Mientras que el dueño de la mansión, se dedico a leer con detalle aquellas palabras impresas en aquel papel que recibió hace algunos años.
"En Febrero, mi hermana y yo asistimos a un importante evento cerca de la mansión de Lakewood"
Hitomi ni hoshi Kokoro ni anata Kore wa... koi?
Estrellas en los ojos, tú en mi corazón, ¿es esto amor?
Esto confirmaba sus sospechas, llevando consigo esa carta se dedico a salir de la mansión rápidamente para por fin verla nuevamente
Candy estaba esperando recibir alguna respuesta pero esta no llegaba, solamente la desolación se hacía presente, solo tenía que ser paciente un poco mas sin embargo el atardecer estaba a punto de presentarse.
Anthony había llegado agitado a la mansión, notando que la gran parte de los invitados ya se encontraban en el jardín para iniciar con el evento, entre los pocos que quedaban en la mansión fue interceptado por una pelirroja que a pesar del tiempo aprovechaba cada oportunidad para estar cerca de él.
-¡Anthony te estaba esperando, vamos!-lo tomo sorpresivamente del brazo para llevarlo a la puerta que daba dirección hacia al jardín, sin percatarse que en su mano llevaba una carta sumamente especial
Anata no nigaoe kaite wa keshite miru
Kioku wo nazoru tabi tokimeite hoho ga tada atsui
Dibujo para ... luego borrar tu bella caricatura,
con cada repetición, sueño y mi rostro se ruboriza.
-Quiero que seas mi pareja-dijo Eliza un tanto insistente pero eso no logro que Anthony despegara su vista de la ventana donde podría deslumbrar a la rubia de ojos verdes ser presentada a sus primos y como esta sonreía levemente-Vamos, están a punto de empezar- la pelirroja se acerco a la puerta esperando a que el rubio accediera
-En un momento te alcanzo, haz que preparen mi caballo por favor-pidió con una sonrisa que la pelirroja no pudo negar a su petición, a lo cual ella se adelanto dejando al rubio, que seguía viendo como la joven enfermera subía a su caballo.
"Anthony, ahora sé porque no llegaste esa noche, eras tú aquel joven que había caído del caballo"
Keshite mo kienai egao no pootoreeto
Kyou mo nemurenakute piano tataku
No puedo desaparecer tu sonrisa al borrarla,
sin poder dormir al piano golpeo una vez más.
El rubio se fue acercando lentamente a la puerta donde no perdía de vista a la rubia, se sintió feliz de volver a verla, tan cerca, seguía tan bella o mas desde la última vez que la había visto, deseaba tenerla cerca, abrazarla, acariciarla, sentir su aroma, la suavidad de sus labios nuevamente.
"Eras tú, por favor, por favor no te subas al caballo, no lo hagas, espera, por favor no me busques ni trates de encontrarme"
Sintió una gran desolación al ver como se alejaba junto con su hermana, el evento había iniciado, el rubio estaba por dar un paso afuera de la mansión y ver a lo lejos como Eliza se acercaba con su caballo, no podía esperar más y tener de frente a la ojiverde.
"Te amo"
Kokoro wa ressun nante dekinai no deshou
Demo sotto forute no yasashisa todoketai...
Es posible que no se pueda dar lecciones al corazón,
pero aún así quiero llevarte al FORTE de la amabilidad.
"Me he tomado todo este tiempo para decírtelo, pero te amo"
-Anthony vamos, ya comenzaron-dijo Eliza lo suficientemente fuerte para que el rubio la escuchara y fijara por un momento su vista en ella, para después ver el sendero por donde la rubia se había ido, mientras que los rayos del sol comenzaban a tornar anaranjados
"Y si tú sientes lo mismo por mí, espera conmigo, solo espera"
El rubio dio un par de pasos hacia afuera, sin embargo vio nuevamente la carta en sus manos, lo suficiente para grabarse esas últimas líneas en su corazón.
"Espera dos años Anthony, ven a la mansión de las rosas, estoy aquí"
Kono inori itsu ka anata ni tsukimasu you ni
Soyokaze yo Kokoro no sonachine todokete ne...
Espero que algún día este rezo llegue hasta tí, gentil brisa,
llévale esta sonatina de mi corazón.
Candy al notar que la respuesta no había llegado y que el atardecer estaba a punto de finalizar, sintió un gran dolor en su pecho, sin consuelo, cayó de rodillas cerca del buzón para llorar amargamente por su amado, su sollozo fue sonoro, su garganta comenzaba a cansarse pero se aseguraría que derramaría hasta su ultima lagrima, que parecían quemarle el rostro, pero ya nada le importaba si él ya no estaría a su lado nunca más.
-Por favor no llores mas pecosa-Escucho como un susurro que la rubia confundió fácilmente con la brisa-Por favor no llores, eres mucho más linda cuando ríes que cuando lloras-esa voz se oía con más claridad logrando que su corazón se estremeciera, levanto su vista hacia el portal de las rosas, pero todo parecía borroso a través de sus lagrimas, solo viendo la silueta de un joven rubio que se le acercaba, arrodillándose ante ella y con un suave roce retirar sus lagrimas, logrando erizarle la piel, ella froto sus ojos para comprobar que no se trataba de un sueño
Laralalala
Laralalalalaralaralala
-Anthony-menciono al tener al rubio frente a ella, admirando su hermosa sonrisa y sus ojos celestes que la dejaban sin aliento, mientras que él tocaba levemente su mejilla y no dejaba de contemplar con dulzura sus ojos esmeraldas a pesar de lo rojo que estaban, sin embargo el seguía apreciando su belleza-Bienvenido-dijo Candy con una sonrisa que el ojiazul no pudo resistir acercando sus labios a los de ella, besándola a la vez tierna y arrebatadoramente, estrechándola entres sus brazos, como lo había deseado desde hace tantos años, intentando compensar toda esa espera que pareció una tortura.
Y fue allí, en el portal de las rosas de la hermosa mansión de Lakewood, donde juraron en silencio permanecer juntos para siempre, logrando así cambiar el destino y venciendo la barrera del tiempo con la fuerza más poderosa del mundo, el AMOR
FIN
¡HOLA!, Por fin, que emoción, primer fic de más de un capitulo que termino, que mejor manera de comenzar el año, espero que les haya gustado el final, yo llore con la película fue emocionante, ojala les haya gustado mi adaptación, trate de hacerla muy apegada a la película como a la serie de Candy Candy, aunque bueno más bien a mi otro fic SWEET CANDY, jaja, no se enojen conmigo, agradezco enormemente sus comentarios desde el inicio de esta aventura que comenzó hace un año, la hermosa canción que utilice fue Soyokaze no Sonachine interpretada por Kasahara Hiroko, originalmente de la serie MKR.
Cuídense mucho y gracias por todo
¡FELIZ AÑO NUEVO!
Chaito ;D
