.

.

/\/\/\/\/\/\/\/\/\/\

Doble D estaba completamente rodeado de los matones, hecho bolita en el suelo con sus manos cubriendo su cabeza, su rostro lleno de hematomas y sangre. Ellos habían hecho tal atrocidad a un chico que no había hecho ni pensaba hacer nada contra ellos. Es decir ¿qué demonios podía hacer alguien como Eddward a siete atletas bien formados que le tienen casi que amenazado de muerte solo porque ocurrió la casualidad de que justo cuando entraba al vestidor para hablar con Kevin, éste se encontraba con ellos? Son tan estúpidos. Como si creyeran que un hombre, por el hecho de ser gay, se enamoraría de ellos y caerían a sus pies como señoritas solo por ser hombres. "Hombres". Y si supieran que Kevin, su capitán, era homosexual ¿acaso lo culparían de ello y le apedraríancomo lo hicieron con él?

Kevin...

¿Por qué no lo había ayudado? ¿Por qué había dejado que todo ello pasara? Recordó la mirada de indiferencia con la que respondió su silenciosa súplica de auxilio y solo eso le hizo soltar las lágrimas que no había querido dejar caer durante los golpes... ¿es que no se suponía que el otro le amaba? o al menos le quería lo suficiente como para besarle y pedirle salir con él, pero... tal vez no era lo necesario como para llegar al punto de ayudarle en una situación así ¿De verdad le quería?

Notó como los otros se reían de él, señalándole y hablando entre ellos cosas indescifrables, al menos para sí, que sentía una especie de pitido en su oído, lo que le hacía perder gran parte de su audición. Sin embargo, hubo algo que sí reconoció.

— ¡Oigan, idiotas! ¡Déjenle en paz! ¿¡Qué se han creído!?

¿Kevin? ¡Kevin, ayúdame!

— ¡Dejen a Doble D en paz, matones!

No... no es Kevin. Son... son dos voces...

Eddward abrió lentamente los ojos, que brillaban por las lágrimas derramadas. Reconoció a dos figuras acercándose a los, ahora, molestos atletas que casi gruñían por la interrupción de su "jueguito".

...Ed... Eddy...

— ¡Los maestros vienen hacia acá! ¡Las pagarán!

Esto hizo que los tipos reaccionaran y murmuraran cosas ininteligibles para el dañado Edd, que temblaba en el suelo. En un abrir y cerrar de ojos, los matones se habían ido y ambos chicos se acercaban a su amigo. Ed lo sentó con sumo cuidado y lo tuvo sujeto contra su pecho. El otro volvía a llorar libremente.

— ¡Doble D! —Exclamó el unicejo. — ¡Doble D! ¿Estás bien?

— No seas bruto, Ed ¿Es que no lo estás biendo? —Eddy miró al más alto y volvió luego la vista al herido, arrodillado junto a él. — Mierda, Doble D... estás... Eh... estás terriblemente mal.

El de gorra no respondió a las palabras de sus amigos, pero se acurrucó como pudo en los brazos del mayor, quien no dudó en hacer el abrazo más reconfortante, algo que en ese momento Eddward necesitaba. Necesitaba que alguien le dijera que todo estaba bien, que aquellos chicos no iban a volver a hacerle nada, aunque todo ello fuese mentira. Quería escuchar o sentir eso, simplemente para volver a sentirse bien. Le gustaría despertar y estar en su cama, sabiendo que aquello había sido solo una horrible pesadilla y que, en realidad, Kevin no había dejado pasar algo como ello. Quería creerlo, pero la realidad le mostraba algo completamente distinto.

— Vamos a mi casa. —Dijo Eddy ante el silencio. — Allá aclararemos todo. —Miro a Ed y le hizo una señal con la cabeza, comprendiendo éste y cogiendo con cuidado al ahora tan frágil Eddward.

/\/\/\/\/\/\/\/\/\/\

Al llegar a casa del menor de los Ed's, éste sirvió tres tazones enormes de chocolate caliente, entregándole a sus amigos y quedándose con uno. Se sentó en un sillón frente al sofá donde Edd reposaba algo más tranquilo, aunque absorto en sus pensamientos, preguntándose tantas cosas.

Eddy estaba serio, como muy, muy pocas veces podía verse.

— Quiero que nos cuentes qué fue lo que pasó, Doble D.

Edd guardó silencio, su mirada fija en el líquido dentro de la taza. Ed le miraba expectante, pues comprendía poco de todo lo que había visto.

Eddy frunció el ceño al no recibir respuesta.

— Oye, cabeza de calcetín, si no nos dices qué es lo que pasó no podemos ayudarte, genio ¿Lo sabes?

— Eddy... Quizás no debemos presionarle tanto. Debió haber sido doloroso para Doble D pasar por eso. —Ed se veía bastante preocupado, acariciando sobre la gorra del chico unos momentos, como si fuese un perrito. Eddy frunció el ceño, pero su tonto amigo tenía razón. No podían presionar al otro cuando apenas y había pasado por ello.

Así que esperaron.

...

Hace una hora había oscurecido, pero seguían los tres en el salón de Eddy, esperando.

Mas, de un momento a otro, la puerta se abrió de golpe, dando paso a una chica de pelo anaranjado y algo más pequeña que los chicos.

— ¡ED! —Gritó con una fuerza ensordecedora, lo que sobresaltó a los Ed's, que se volvieron de inmediato a ella. — ¡Es hora de dormir! ¡Hay que ir a casa!

— ¡Ahora estamos ocupados! —Se quejó el nombrado, tal y como haría un niño. — Me iré a casa en un rato~.

— ¡Si no vienes ahora, le diré a mamá que no me cuidaste como debías! —Esto hizo reaccionar al de una ceja de inmediato, sin más tiempo para quejas, levantándose del sofá de un solo salto y yendo hacia su hermana.

— N-no le dirías eso a mamá... ¿Ve-verdad, hermanita?

— ¡Por supuesto que lo haré! —Chilló por última vez y salió de la casa del menor, siendo seguida por un obediente y suplicante hermano, que le rogaba no le dijera nada malo a su madre.

Al quedarse solos, Doble D volvió a bajar la mirada, volviendo a sentir aquellas ganas de llorar. Eddy frunció el ceño al verle así. Ya se había hartado y quería saber de una vez por todas que era lo que le había pasado a su amigo.

Se acercó a él y se quedó de pie en frente, cruzado de brazos y una ceja alzada.

— Dime qué fue lo que pasó. —Inquirió ante la mirada clara del de ojos cyan, quien suspiró y asintió.

— De todas formas, no fue... la gran cosa. —Intentó tranquilizarle para que no se pusiera ansioso.

— No me jodas. —Gruñó y se sentó a su lado para verle, en silencio, esperando a que su relato comenzara.

Doble D empezó a contarle todo lo que le había ocurrido desde que recibió la nota de Kevin hasta que lo salvaran de las corpulentas manos de los atletas matones. Por supuesto, omitió los detalles vergonzosos que pasaron (como los besos y la temperatura alta que había en la biblioteca). No era necesaria tanta información, y de seguro el otro tampoco quería saber más allá de eso.

Al terminar su relato, notó en el rostro de Eddy una rabia inimaginable, no solo en su rostro. Sus ojos. Su cuerpo se había tensado y estaba seguro que patearía lo que se le pusiera en frente con tal fuerza que dejaría de existir.

Sin embargo, lo esperaba de Kevin... es decir ¿y quién no? Él jamás hacía nada por nadie. Por nadie más que él. Era un estúpido egoísta y egocéntrico. Incluso Eddy se preguntaba en su interior por qué Doble D le pediría ayuda a alguien como él, aún cuando lo conocía desde hace tanto... ¿Por qué creyó que siquiera le ayudaría con su simple mirada?

Es que Edd olvidó el detalle más importante del relato, que solo recordó ante el rostro de confusión de su amigo.

— Kevin y yo...estamos saliendo. —Confesó. — Somos novios.

Y fue entonces cuando algo se rompió dentro de Eddy. Sí, el de gorra le había dicho que le gustaba el pelirrojo, pero nunca creyó que éste le correspondería. Le dolió saber aquello, sobre todo porque antes de aquel incidente de la tarde con Eddward, el más bajo le iba a invitar a algo así como una "cita". Su plan era perfecto. No fallaría y, quizás, pudiese haber conquistado el humilde y hermoso corazón de su mejor amigo.

Siguió sumido en sus pensamientos. Esos que le provocaban dolor, dolor e ira, sobre todo cuando procesó toda la información junta en su cabeza. Mientras más lo analizaba, menos sentido tenía. Todo cambiaba ahora... ¿Kevin era novio de Edd y aún así había dejado que todo ello pasara? ¡Era imposible! ¡Nadie podía ser tan cruel! ¡Cruel y estúpido! ¡Estúpido al tener a alguien como Doble D solo para él, loco por él y que le responda de esa forma! ¡Kevin no merecía a Doble D! Idiota. Estúpido. Maldito. Bruto. Animal.

— ¿E-Eddy...? —Preguntó el de gorra negra, sacando a su amigo de sus pensamientos, casi asesinos.

— ¿Con qué clase de idiota te has ido a meter, grandísimo genio? —Le miró con el ceño fruncido, pero no podía enfadarse con él al ver ese rostro lleno de arrepentimiento, sin poder descifrar bien si era por haberse enamorado de alguien como Kevin o si era, más bien, por haberle contado aquello a Eddy. De cualquier forma, no le podía culpar de nada. Vamos, que uno no escoge de quién se enamora. Solo lo hace, y él bien lo sabía por experiencia. Él... él se había enamorado de su mejor amigo.

— Por desgracia, —Eddward retomó la conversación. — no es como me lo esperé. — Contó con un suspiro desganado y la mirada fija en el suelo. — Creí que todo sería grandioso, y así fueron los primeros días que pasamos juntos. —Sus ojos se pusieron vidriosos y sus labios temblaban. — Estuve bajo su control. Podía hacer lo que quería conmigo sin que yo... me opusiera... Y teniendo tantas opciones, decidió dañarme. —Por sus mejillas ya escurrían un par de lágrimas, que Eddy se encargó de secar con el dorso de su mano cuidadosamente.

» Lo quiero mucho, Eddy... —Dijo, cerrando sus ojos y abrazándose a sus propias piernas, haciéndose un ovillo. — y odio quererlo así... me hace daño... —Finalmente se largó a llorar libremente. Su amigo sintió un dolor en el pecho por verle sufrir de esa forma por un idiota que no lo merecía. Por un idiota como lo era el pelirrojo.

Y él no podía hacerle sentir mejor.

/\/\/\/\/\/\/\/\/\/\

— Kevin, escúchame.

El chico pelirrojo estaba sentado en su cama, con los codos apoyados en sus rodillas y su rostro entre sus manos, temblando ligeramente por la desesperación.

— Kevin, por favor. Muestra una señal de que, al menos, no es a la pared a quien le hablo.

Nazz estaba de pie frente al de gorra roja, preocupada, sus brazos cruzados, tratando de hacerle entrar en razón.

El de ojos verdes dejó escapar de su garganta un monótono "Hm", que fue suficiente para que la rubia hablara.

— Debes dejar de ser tan estúpido. —Fue lo primero dicho antes de sentarse a un lado de él y posar su mano en su espalda, intentando reconfortarle, lo que no lograba del todo. Encima eso molestó un poco más al pelirrojo.

— Metí la pata. Soy un idiota. Un cobarde. Eso soy.

— Hasta que lo notas, tonto. Y lo mejor es que fue casi por cuenta propia. —Dejó escapar una risita que, lo vio, había molestado un poco más a Kevin que se había removido un poco en su lugar, silencioso. — Oye, escucha. Todos cometemos errores. Lo importante es saber reconocerlo y, claro, intentar arreglarlo si es posible. —Le dijo y sonrió un poco más. — Entonces, si Doble D te quiere tanto como se le ve, te perdonará. Aún hay formas de solucionar esto.

El chico de ojos verdes levantó su mirada y la posó en la rubia.

— ¿Por qué haces esto, Nazz? Creí que yo... te gustaba... No creí que me ayudarías con algo así.

— ... —Guardó silencio un momento y entonces sonrió un poco más. — Querer a otra persona significa hacer sacrificios por él o ella. Significa dejar ir y que sea feliz, sin importar si es contigo o con otro. —Tomó un respiro y su mirada bajó un momento. — Hace ya un tiempo atrás, antes de decirte lo que sentía y que intentaría conquistarte, me había rendido. Tú no apreciabas lo que hacía ¿Lo recuerdas? Siempre estuvo tu bicicleta y luego tu moto antes de cualquier cosa o persona.

» Luego pude ver la forma en que observabas a Doble D y sentí celos. Celos porque sabía que jamás me mirarías de esa forma. Que jamás estaría a la altura de tus cosas con ruedas, y menos a la altura de Edd, que ha sido el único que ha estado sobre eso, al parecer.

» Y luego de todo eso que sufrí al verte alejado de mí, me di cuenta de todo esto. No permitiré que todo haya sido en vano ¿sí? Quiero que tú y Edd estén felices por mucho tiempo. Juntos por mucho tiempo.

Hubo un gran silencio en el que Kevin repasó en su cabeza todas las palabras de la chica y volvió a su mente lo de unas noches atrás. Vale la pena arriesgar todo por Doble D. Sonrió y asintió decidido, tomando la mano de Nazz (quien se sonrojó) y mirándola.

— ¿Tienes un plan? —La chica le miró sonriente e igual de decidida.

— Tengo un plan.


Heeey! ¿Cómo les baila la vida? n3n Aquí les traigo un nuevo capítulo de este fic ¿Cuál será el plan de Nazz? :OOOO ¿Eddy conquistará a Edd antes de que Kevin pueda reparar el daño hecho? Chan, chan. Véanlo en el próximo capítulo ewe

Resulta que tengo planeado que el próximo sea un capítulo algo más largo y que sea el último ¿ne? o quizás penúltimo, dependiendo de lo mucho que me demore en él... Pero esta terminando, así que prepárense para un final nada bueno (?) okya xDD Espero les haya gustado este capi~ ¡Nos leemos!

¿Review?