CAPÍTULO 10. ATRAPADO EN UN MOMENTO.
Desperate
for changing
Starving for truth
I'm closer to where i started
Chasing after you
i'm
falling even more in love with you
letting go of all i've held
onto
i'm standing here until you make me move
i'm hanging by
a moment here with you
-LIFEHOUSE -HANGING BY A MOMENT.
Desesperado
por un cambio
hambriento de verdad
estoy más cerca al
punto donde empecé
Persiguiéndote
Estoy
enamorándome aún más de ti
dejando todo a lo
que me he aferrado
estoy parado aquí hasta que me hagas
moverme
estoy atrapado en un momento aquí
contigo
-LIFEHOUSE -ATRAPADO EN UN MOMENTO.
Por la ventana abierta de su habitación entraba el viento con aroma a cerezo, arrastrando consigo los petalos de algún hermoso árbol plantado en el jardín de aquella inmensa mansión; los colores cálidos que se colaban por la ventana golpeaban en su figura, estaba sentado frente a un escritorio junto a su cama.
Lo había analizado todo el día, la idea de hablar con Yami sobre el rubio rondaba su cabeza y sabía que era un poco desquiciado de su parte ir y exigirle a alguien de quien siempre se burló por su creencia ciega en los asuntos del pasado, que le contase algo referente a todo aquello a lo que él siempre se había negado en creer.
Masajeó sus sienes con la punta de sus dedos, pensando en formas de dejar de pensar.
En ese momento sólo quería ser un adolescente normal, sin tener las preocupaciones de Kaiba Corp, sin las molestas sensaciones de estar en un cuerpo ajeno... últimamente había estado experimentando eso muy a menudo.
Quería ver al perro y reclamarle por todo eso, pero cuando estuvo frente a él se congeló y su actitud antipática surgió por cuenta propia, sin pedirle siquiera permiso, así que por eso mismo actuó como lo hizo.
De todos modos, Joey no hizo nada por hacerlo sentirse con ganas de pedirle algo.
Sí, estar obsesionado con el duelista de cuarta rubio no era una buena idea para iniciar su semana.
Además, tenía que preocuparse por sus propias cuestiones, porque su vida no giraba en torno a Joey, su mayor preocupación era Mokuba y su empresa, que eran el centro de su vida, tenía que dedicarles tiempo y esmero; especialmente a su hermano, ya que era su único vínculo con la humanidad.
Sin embargo, sacarse a Joey de la mente era tan complicado como negarse a sí mismo la historia fascinante y casi sobrenatural de Seth, que si bien sonaba anormal y fuera de lugar, Kaiba sabía -ahora- que sí existió.
Continuó con su tarea de revisar estados financieros; era bueno en eso, así que no iba a distraerse, que el hecho de entenderlo y saberlo hacer no significaba que no requería de concentración, porque hasta el más mínimo error podría ser fatal para el bienestar de su compañía.
Porque era un genio en cuestiones de tecnología, Gozaburo le entrenó para que fuera bueno en muchas otras disciplinas, así que en el área económico-administrativa estaba muy bien calificado. Además, en parte agradecía eso a su padrastro, porque él mismo podía rectificar lo que hacían los contadores y administradores, y saber que las cosas estaban saliendo bien realmente.
No que no confiara en ellos -aunque en realidad no lo hacía-.
Borró unas cuantas cifras e iba a corregirlas cuando la puerta se abrió y su hermano menor entró, sonriendo ampliamente.
"Hola, Seto." Saludó inicialmente y fue a pararse a su lado, viéndolo fijamente, esperando a que le preguntara el motivo de su interrupción cuando generalmente tocaba la puerta antes de entrar, esperando la indicación de su hermano.
Pero no hizo caso a la sonrisita de Mokuba, continuó su labor, corrigiendo un par de errores y revisando el resto del documento.
Varios acreedores apostaban serias cantidades en Kaiba Corp, y aunque no era necesario para Kaiba valerse de ellos, le eran necesario simplemente para la publicidad de sus productos.
Era un buen trato.
"Seto, estás ahí?" Preguntó el pequeño, pasando una mano frente al rostro de su hermano, en un modo que a Seto le pareció muy grosero.
Así que se volvió a Mokuba.
"Qué es lo que quieres, Mokuba?" Preguntó, serio, más no enojado, simplemente estaba muy concentrado y su hermano rompía el hilo de sus pensamientos, perjudicando su trabajo. "No ves que estoy trabajando?"
Para el pelinegro era exactamente lo mismo a si su hermano hubiese estado jugando o en una misión de vida o muerte, él igual hubiese interrumpido lo que estaba haciendo porque consideraba que la noticia que portaba era muy importante, ya que sabía que su hermano iba a aceptar de una forma u otra.
Cuando se trataba de actividades que reunieran los requisitos que él conocía, su hermano siempre terminaba atendiéndolas, como si fueran marcadas de urgente.
"Simplemente te traía una noticia."
"Y ésa es?" Preguntó, un poco impaciente porque su hermano le dejara seguir trabajando.
Tras terminar eso, había decidido ir a buscar a Yuugi Motou y exigirle que le dejase ver al faraón.
Iba a terminar con eso de una buena vez, antes de que el dolor de cabeza lo terminara a él.
"Bueno, estás invitado a una importante celebración." Fue el anuncio que dio Mokuba.
Kaiba la oyó y como no encontró significado alguno de relevancia en aquella noticia, simplemente ignoró a su hermano y concentró toda su atención de vuelta en la actividad que estaba haciendo.
Sabía que su hermano podría ser muy insistente, lo conocía perfectamente y que estuviera ignorándole significaba que Mokuba iba a empezar a molestar hasta conseguir una respuesta satisfactoria, así fuera a base de miradas fijas que llegaban a sacar a Seto de sus casillas.
Bueno, esta vez iba a ser un poco más fuerte, por su salud mental y la de su propio hermano, y porque tenía planes después de haber concluido con las misiones a las que por ser CEO estaba obligado.
"No vas a preguntar qué celebración?"
"No me interesa, Mokuba. Podrías cerrar la puerta cuando salgas?" Fueron las que él creyó sus últimas palabras en esa conversación.
Conocía a su hermano, pero siempre Mokuba se superaba a sí mismo.
No iba a ser la excepción.
"Estás seguro? Esto podría interesarte." Dijo con voz tentadora, queriendo convencer a su hermano. Seto le miró. "Si luego te quejas porque no te dije, yo te culparé a ti; no sé por qué estás tan gruñón últimamente. Tiene algo que ver con tu amorcito?"
Joey.
"Yo no tengo ningún amorcito, eso no suena a algo que yo haría, de todos modos. No estoy saliendo con nadie, si eso es lo que te preocupa." Comentó el CEO. "Además, nunca me dijiste que querías que saliera con alguien."
Mokuba frunció el entrecejo.
"Tú no tienes que pedirme permiso ni aprobación, pero la persona que esté contigo tiene que estarlo porque te quiere, te conoce y está dispuesta a soportarte tal y como eres; ya sabes, sin que quiera modificar nada de ti."
Era lo único que pedía Mokuba, que quien estuviera dispuesto a amar a Seto Kaiba -fuera hombre o mujer- lo hiciera por saber que su hermano era una persona fantástica, entregada y única. Sí, Seto no era alguien fácil de lidiar, por eso mismo la relación iba a ser un reto para ambos, lo cual requería a una persona fuerte de carácter, dispuesta a los retos y acostumbrada al triunfo, a lidiar con la gente de forma firme y a aceptar que Seto no era alguien muy abierto y extrovertido.
No muchas personas iban a estar contentos de llevarse consigo a alguien tan estricto como Seto.
Muchos -por no decir todos- ignoraban que tras esa coraza de hielo existía un ser humano amable y normal.
Lástima por el resto del mundo.
"No sabía que pensabas así, es bueno saberlo."
"Porque estás buscando pareja?" Preguntó Mokuba, un poco más serio.
Bueno, el tema de una pareja para su hermano era cosa importante para él, eso significaba que esa persona también iba a compartir tiempo con él y si bien no iba a negarle la felicidad a su hermano al ponerse exigente, simplemente buscaba que fuera alguien que le tratara bien.
"No, Mokuba, porque es bueno saberlo."
"Ok." Dijo. "Pero en algún momento buscarás pareja, verdad?"
Seto alzó la mirada, cuestionante.
"Quieres que busque una?" Quiso saber. "Porque podría hacerlo -no que yo quiera, por el momento-."
Mokuba negó.
"No es que yo quiera, Seto. Tampoco te pido que busques una porque no quiero verte solo, simplemente quiero saber si algún día estarás preparado para lo que eso significa. Ya sabes: una novia o un novio de quien estar pendiente y a quien amar." Sonrió, visualizaba a su hermano con una persona que, en la intimidad de la mansión, se dejaba abrazar en aquella forma protectiva que su hermano exteriorizaba a los ojos del pequeño, y el pensamiento le gustó. "Me gustaría mucho verte feliz, porque lo mereces."
Él era feliz, pensó inmediatamente el CEO.
Tal vez su hermano pensaba que las obligaciones eran algo que volvía su vida aburrida y cansada, pero no era así; saber que Mokuba estaba a su lado, que todo lo que pasara iba a ser apoyado por Mokuba, que su hermano era la única constante en su vida era un alivio, algo que le motivaba a continuar. Quizá él no estaba siendo muy bueno con su hermano, sabía que muchas veces lo apartaba, porque quería en realidad que todo saliera bien. Era el patrimonio de su hermano.
Claro que eso no significaba que iba a preferir Kaiba Corp sobre él.
"Soy feliz, Mokuba." Inició, aclarando los puntos de su hermano, iba a hacerle saber que no era necesario estar siempre sonriendo para hacerle saber al resto del mundo que hay felicidad en uno. "Nunca lo expreso, pero estoy conforme con mi vida, no puedo pedir más porque tengo lo que siempre quisimos. Somos libres y estamos juntos, así que por mí, puedo decir que soy feliz."
Una corriente de viento, arrastrando el aroma a tibio que se respiraba en el ambiente, unas cuantas hojas también se dieron el lujo de entrar a la opulenta y hermosa habitación.
Todo, tan bonito en el momento, a Mokuba le pareció tan carente.
Su hermano decía ser feliz pero no parecía serlo, y enfocaba su vida a la mejora continua de la compañía, a hacer que su corporación fuera una de las mejores en el mercado, a pesar que ya lo era.
Nada en aquella habitación tenía para el pequeño un significado real, valioso y que contagiara de emoción su corazón.
Todo era tan materialista, contrario al hecho que su hermano y él no lo eran.
Las lámparas brillantes enviaban luces por todo el salón, las cortinas gruesas y color azul oscuro cubrían las ventanas, los postes de la cama, esculpidos en ellos unos dragones y aquel enorme armario, no contaban historias fascinantes que arrancan el aliento.
Eran simple mobiliario en una habitación muy elegante.
No como en la casa de Yuugi que todo contaba una historia, el mostrador de la tienda, el abuelo de Yuugi comentó una vez cómo lo consiguió, y no fue algo sencillo, pero fue inspirador.
Si bien en el caso de Seto era similar el hecho que él también luchó mucho por llegar a donde estaba, Mokuba sabía que la diferencia estaba en que el abuelo de Yuugi no perdió en su lucha su carácter mientras su hermano había perdido la escencia real de Seto y ya no era el mismo niño amable y dulce.
"Lo eres en verdad?"
"Qué era lo que ibas a decirme? Qué celebración?" Preguntó Kaiba, cambiando el tema de conversación, no muy seguro de seguir conversando con su hermano de un tema que no le parecía interesante.
"Yuugi organizó una fiesta pequeña, en honor a un año más de la tienda de juegos. Y tú estás invitado." Comunicó el pequeño. "Vas a ir?"
Vas a ir?
Vas a ir, Kaiba? Se preguntó él mismo.
Iba a ir?
"Seto?" Llamó Mokuba. "Sigues ahí?"
"Sí, sí, aquí estoy." Dijo. "No sé si pueda ir, tengo asuntos que atender..."
"Lo ves! Siempre es KC primero, antes que tú y que cualquier cosa. Deberías ser un poco más egoísta y pensar un poco en ti: Te lo mereces." Su voz cambió, a una mucho menos seria. "A lo mejor encuentras allí a tu bomboncito, jeje."
Sí, era obvio que si era una fiesta organizada por Yuugi Motou, allí iba a estar el duelista de cuarta que estaba haciéndole sentir tantas cosas y al mismo tiempo le hacía no sentir nada.
Era extraño y agradecía ser una persona que no denota sus sentimientos fácilmente, sino el propio rubio le habría descubierto al primer momento en que le dedicase una mirada o un simple pensamiento.
Pero no era obvio.
"Yo pienso en mí. También te dije que no hay nadie."
"Dile a alguien más, alguien que te crea. Ah! Y empieza a vestirte para la fiesta, llamaré a Yuugi para confirmarle tu asistencia, así que no quiero quedar mal. Vístete y ve a divertirte un rato... a un lugar que no sea un bar para variar, Seto."
Kaiba frunció el entrecejo.
Su hermano no estaba muy de acuerdo con que él tomara, y siempre se lo dijo, ahora estaba empujándole a Joey, sin que lo supiera.
"De acuerdo, pero cuando regrese quiero verte dormido."
"Espero que sea lo suficientemente tarde como para que ya esté dormido, porque no quiero que vengas temprano y exijas que esté en la cama." Dijo el pequeño, saliendo de la habitación, no sin antes regalarle a su hermano un abrazo y una mirada cargada de sentimiento que hizo sonreír al CEO.
Bueno, como iba a asistir a la fiesta de Yuugi, mejor se iba a preparar... quería lucir bien para Joey.
OOOO
Joey dio tres vueltas más alrededor de aquella silla, ocasionándole un mareo a Yuugi, dolor de cabeza a Yami y a Tristán una molestia por el hecho de conocer el motivo por el cual su amigo estaba así de nervioso.
No todos los días te enteras que tu mejor amigo está interesado en la única persona que hace que de sólo verla te dé úlcera, y no era tampoco agradable ver como se deshacía en nervios esperando a que diera el momento de su llegada, cuando para que la dichosa fiesta empezara faltaban dos horas. DOS HORAS!
Yami no estaba muy sorprendido, Joey ya se los había confesado en un momento de ebriedad, pero que lo hubiera hecho estando plenamente consciente y sin una gota de licor en su sístema, bueno era lo que no encajaba mucho con la actitud del rubio.
Lo que al espíritu del milenio le sorprendió fue el llamado de Mokuba, diciendo que su hermano sí asistiría, que le había costado un poco pero logró convencerlo.
Seto Kaiba iba a estar presente, y allí fue cuando inició en Joey aquel proceso que nadie creyó posible en el rubio... los nervios, la caminata obsesiva alrededor de una silla y el constante crujir de dedos que estaba empezando a molestar a los otros tres que estaban con él.
"Podrías dejar de hacer eso? Es un poco desagradable." Dijo Yami cuando Joey volvió a tronarse los dedos, como por décima ocasión.
El rubio obedeció, pero su caminata no se detuvo.
"Kaiba no lo sabe, así que no tienes que actuar así." Dijo Tristán. "Y preferiría que no se enterase nunca. No me gustaría que luego -dado el caso que tú también le gustes- me obliguen a aceptarlo."
Joey negó.
"No creo que alguien como Kaiba se fije en mí, pero ése no es el problema. El problema es si él se acuerda luego de todo lo que vivimos, ya saben, en el antiguo Egipto." Platicó, sonriendo a medias, apartando un mechón de su rostro y dejándose caer finalmente sobre la silla a la que estuvo rodeando. "Para mí no sería algo agradable que si se acuerda empezara a molestarme y luego dijera no sentir nada por mí."
Yuugi sonrió, él ya había pensando en algo para que Joey y Kaiba finalmente hablaran de sus cuestiones románticas.
"Eso no va a pasar, Joey." Comentó casualmente el ex faraón. "Él no es tan malo, y cuando era Seth, bueno, cuando se trataba de ti, él siempre hacía excepciones. Con Kaiba supongo que será lo mismo."
Lo que en verdad Yami pensaba era: Siempre saca de su tiempo para pelear contigo cuando tú lo retas, eso tiene que significar algo.
El ojiverde, Tristán, lanzó un prolongado bostezo, harto del tema de Kaiba y Joey.
Vio a Joey de reojo y vio que su amigo había elegido unos jeans deslavados y una camiseta verde, un tono que resaltaba el color ámbar de sus ojos. Joey se veía bien, de un modo particularmente extraño, pero bien.
Lo hacía por Kaiba, porque quería impresionarlo, por eso mismo había llamado a Tea para que le ayudara a vestirse y fue la chica quien escogió ese atuendo para el rubio.
"No crees que exageras un poco con todo eso de Kaiba." Dijo a su amigo, viendo como éste negaba. "Hasta te vestiste para él."
Joey movió negativamente la cabeza y gruñó.
"No me vestí por Kaiba, aunque si él me nota, le daré algún regalo a Tea." Dijo el rubio, viendo de reojo a Yuugi. "Sin intención alguna más que agradecer, eh, Yuugi."
El pequeño rió.
"Yo sé, Joey. No tienes que explicarte, siempre y cuando Kaiba Kun te note, eh?" Sonrió él. "Si lo hace, yo mismo le daré a Tea un regalo también." Bromeó alegremente con su amigo rubio.
Yami estuvo a punto de decir algo, pero mejor se mordió la lengua y simplemente continuó contemplando a sus amigos y viendo como Joey se ponía en pie para reanudar su caminata perdida.
Sonrió de lado y salió de la habitación en que estaban.
OOOO
Kaiba estaba listo, vestía un pantalón de gabardina negro y una camisa de cuello alto color gris, sobre su ropa vestía una gabardina. Después de todo, era una noche muy fresca, incluso podría llamarse una noche fría.
Bajó de la limosina que lo llevó, esa noche no estaba con humor de conducir y sabía -por boca de Mokuba- que iba a haber licor en la fiesta, así que conociendo a Yuugi, supo que no lo iban a dejar marcharse conduciendo él mismo si se embriagaba -cosa que esperaba no sucediera- pero, de todas formas, decidió ir en la limosina, que su chofer siempre manejaba.
Miró el lugar, estaba lleno de luces artificiales de diversos colores que iluminaban todo el lugar, que estaba repleto del aroma a cerveza y licores, también se confundía con el aroma de la gente y del cigarro.
Tenía todo un buen aspecto para divertirse, así que Seto simplemente entró.
Yuugi había rentado un enorme salón para llevar a cabo el evento y todo adentro había sido acomodado muy bien, con adornos del juego de duelo de monstruos.
Kaiba no prestó mucha atención a ellos y divisó un pequeño bar que había sido montado cerca de una de las esquinas del local, sin pensarlo mucho se dirigió allá y pidió un escocés en las rocas.
Vio a la genta bailar a la distancia, reconoció el rostro de Yuugi, que se acercó a saludarlo.
"Kaiba Kun, no creí que en verdad vinieras." Fue su saludo inicial. "Contábamos con tu presencia, pero siempre nos sorprendes, pensé que ibas a faltar."
Seto sólo se encogió de hombros.
"Mokuba canceló todas mis otras actividades, no tenía opción." Respondió el ojiazul.
La sonrisa de Yuugi, se tornó comprensiva y más amable.
Seto no comprendía por qué la insistencia de Yuugi en ser su amigo cuando él siempre le daba tantas negativas; pero no le molestaba, se daba cuenta que el pequeño y sus amigos eran personas honestas que no buscaban de él su dinero, así como el resto del mundo lo hacía.
Por eso se permitió obsequiarlo con una pequeña, casi imperceptible, sonrisa, que hizo a Yuugi abrir sus ojos en sorpresa.
"Diviértete, Kaiba Kun."
Se marchó, con la idea fija en la cabeza, de avisarle a Joey dónde estaba el CEO y qué estaba haciendo, para que tuviera una clara idea de qué tema podría sacar para tener una leve conversación.
Por su parte, Kaiba continuó disfrutando su bebida y ordenando una segunda cuando ésta se terminó y así sucesivamente.
Cinco minutos después de haber recibido su cuarto trago, la presencia de alguien muy conocido -incluso deseado- se hizo notar a su lado derecho, simplemente le miró de reojo, viendo lo bien que lucía el rubio... sus ojos parecían más ambarinos que antes y su cabello, en la semioscuridad, cuando la luz de colores no le daba de lleno, parecía brillar con luz propia.
Kaiba estaba un poco mareado, por eso mismo no quiso hacer contacto visual con el rubio, tenía todas las de perder.
"Wheeler."
"Estás bien, Kaiba?" Preguntó el rubio, acercándose un poco, acercando sus rostros para hacerse oír, ya que por las bocinas que estaban colocadas por todo el lugar sonaba con fuerza la música electrónica que invitaba a las masas a bailar, y a la que la mayoría obedecía, poniéndose en la pista de baile.
El aroma del rubio, sus ojos, sus labios invitantes, todo eso hizo que Kaiba se sintiera al borde y estuvo tentado a cerrar la distancia entre ambos y robarle un beso al rubio, pero se alejó.
"Estoy bien, Wheeler, sólo un poco mareado." Dijo.
Entonces el rubio vio que estaba tomando.
De hecho, ordenó una quinta copa.
Joey se sintió de pronto molesto con Kaiba y cuando el castaño la alzó directo a sus labios el rubio, no conteniéndose más, golpeó la mano de Kaiba, no con fuerza, pero el impacto hizo que Kaiba soltara la copa y se estrellara en el suelo, salpicando pequeñas gotas de licor.
"Qué te pasa, Wheeler?"
Joey apoyó su frente en el hombro de Kaiba. "No me agrada la gente que toma, y no quiero que tú me desagrades."
Todo se detuvo en ese momento, como si alguien los hubiera atrapado allí, las respiraciones de ambos se volvieron rápidas, sincronizadas, y el movimiento agitado alrededor de ellos no se oyó, los reclamos del bar-tender no fueron oídos por ninguno de los dos y el aroma de Kaiba se mezcló con el de Joey en un solo instante. Kaiba sintió la calidez del rubio a través de la tela de su camisa, de pronto el calor desapareció.
En un segundo revivió toda su vida pasada y miró de reojo a Joey, pero cuando alzó su mano, para acariciar el cabello rubio, éste se apartó de él, mirándole a los ojos.
Joey no esperó réplica a lo que acababa de decirle a Seto y se puso en pie, saliendo de allí.
No tenía ganas de volver, acababa de confesarle a Kaiba, de un modo raro, que le gustaba, por eso mismo sin volverse, caminó a paso rápido, hasta que su cerebro le ordenó correr y se dirigió a su casa.
Continúa...
Notas
de autora:
Fue la canción que menciono arriba la que me
animó a escribir este capítulo, por eso simplemente lo
hice. Kaiba sabe que le gusta a Joey, o al menos que no le desagrada,
lo cual es algo. La reacción del CEO a este capítulo se
verá en el siguiente, y esperen cualquier cosa, porque Kaiba
está ebrio... jeje.
Una disculpa a todos aquellos a quienes
deje colgado en el msn, pero en ocasiones me conecto en la
universidad, cuando estoy adelantando alguna tarea... es la mejor
forma de compartir información referente a tareas con mis
compañeros... y me siento mal por no tener tiempo para
ustedes... aún así, espero que me comprendan... muchas
de ustedes están en la universidad, otras con la prepa ya
están hechas un lío y hay quienes ya salieron. Y es
bonito, pero algo trabajoso... sorry, pido comprensión...
Una
cosa más... sé que he sido egoísta... no sé
si haya personas que lean mis otros fics, pero últimamente me
he enfocado en éste... no hay perdón... y a pesar que
mi fic-writer favorita dijo que YGO es un mal anime (concuerdo con
ella, el anime es aburrido, monótono y le cambiaron MUCHO)
sigo escribiendo de él... y el manga está bien, pero NO
lo he visto COMPLETO.
Arigatou a mis reviewers: Set-Yami,
Forfirith-Greenleaf, Rei-Dark-Angel, BaLucita, Tenshi Lain.
