En el futuro haré algo más oscuro con esta canción. EN serio.
Demons de Imagine Dragons. Propuesta de Ficker001
Luchar contra los demonios
Yamato x Ken
—No conoces mis demonios, Yamato Ishida.
Ken estaba subido en lo alto de la barandilla. Con su agilidad parecía que era nada. Si no fuera por la caída que había a su espalda. Yamato observó sus formas deslucidas gracias al sol a su espalda. Estaba más delgado y sus mejillas se ahuecaban hasta marcarse el hueso.
—¿Eso crees? —cuestionó acomodándose contra la viga tras él.
Estaban en lo alto de la escuela de Ken Ichijouji. Había logrado subir gracias a weregarurumon. Podría haber usado a su Digimon para retenerlo y hacer que se bajara de ahí pero solo serviría para un instante. Cuandito que se distrajeran no cabía duda de que Ken buscaría otra forma de suicidarse.
Se llevó una mano hasta el bolsillo trasero del pantalón y sacó una caja de cigarrillos y un viejo mechero que había pertenecido a su padre. Encendió pausadamente un cigarrillo y lo miró.
—Todos tenemos demonios dentro, Ken —expresó con cautela—. Y tú tienes dentro unos demonios que conozco muy bien.
—No. No los conoces.
Yamato asintió y expulsó el humo entre los dientes.
—Sí. Los conozco. Te echas las culpas de la muerte de tu hermano. De que todo el mal que ha pasado ha sido por tu estupidez. Crees erróneamente que todos te vamos a echar la culpa y que la única forma de expiar tus pecados en muriendo, pero eso solo te hace libre y que los demás carguen con tu culpa porque has sido muy cobarde como para hacerle frente a esos demonios.
Ken apretó los puños.
—Tú no puedes saberlo. Tu hermano está vivo y a salvo. Y por tu culpa no han estado a punto de matar a otras personas.
—Te equivocas —cortó fríamente. Avanzó hasta quedar a su lado y dejó colgando las manos por el lado de la barandilla. Desde abajo podía ver la forma de Takeru pero no su expresión. —Estuve a punto de perderlo hace mucho tiempo. Destruí mi hogar y he tenido que cargar con la oscuridad muchos años en mi espalda hasta que por fin encontré mi luz. Mi camino.
Ken parpadeó confuso.
—No sabía que Takeru…
—No sabes nada, Ken —reprendió en broma, imitando la frase mítica de aquella serie tan famosa—. Baja de la barandilla. Te haré saber cosas que necesitas comprender. No estás solo. No dejes que esos demonios te venzan.
Ken se agachó y bajó de un salto. Yamato lo miró desde su altura, con una sonrisa cruzándole el rostro, de medio lado, como todo un roquero rebelde.
—Te enseñaré a luchar y no rendirte.
