Los personajes le pertenecen a Nobuhiro Watsuki pero yo me he enamorado de casi todos ellos, por eso los tomo prestados.
ADVERTENCIA LEMON
ESCENA DE SEXO
Los sentimientos de Sanosuke:
Durante el día siguiente Megumi no salió de su habitación, dijo que probablemente algo le había sentado mal en la cena y que prefería descansar, Kenshin fue a verla pero Megumi no quería hablar de lo sucedido y él decidió no molestarla más. La otra persona que fue a verla fue su tío, se preocupó mucho por ella y entró en su habitación, estaba acostada, se acercó a ella y le acarició el cabello, le dijo:
- Hija, ¿es que acaso ese hombre te lastimó?
- No tío, él no me hizo nada… anoche cuando entró a la habitación notó que no me sentía bien y se retiró para que yo pudiera descansar, él ni siquiera me tocó para no perturbarme o hacerme sentir peor, es un hombre muy gentil
- Me tranquiliza escuchar eso, la verdad es que me cuesta confiar en él y me siento responsable por cualquier cosa que te suceda
- Tío tú no tienes la culpa, sabes que no teníamos otra opción más que aceptar este matrimonio… es nuestro deber como clan samurái servir a nuestro amo ¿no es así?
- Sí - dijo su tío suspirando - nuestro destino no nos pertenece
La mañana siguiente Aoshi pidió a Kenshin y a Sanosuke reunirse en privado. Estuvieron en el despacho que Kaito les proporcionó. Sanosuke dijo
- ¿Han'nya ya averiguó la historia de Megumi Takani?
- Sí
- ¡Qué rápido!
- Han'nya es el mejor por eso se lo pedí a él
- Cuéntanos qué fue lo que averiguó, por favor - intervino Kenshin
- Sí. El padre de la señora Megumi era un médico destacado que vivía en el norte de Kanto, en una ciudad fronteriza con las regiones de Nara y Toyama. Él tenía algunos aprendices incluida su hija Megumi. Un día ella descubrió que uno de estos médicos aprendices usaba la clínica de su padre para fabricar opio. Probablemente ella quiso denunciarlo pero en ese momento la casa de Megumi-san se incendió. El médico que fabricaba opio se suicidó y Megumi-san fue secuestrada y obligada a seguir con la fabricación de opio. Los padres de Megumi-san fueron amenazados con matarla si decían algo, pero ella escapó, seguramente quería pedirle ayuda a su tío quien al ser el señor de Kanto algún poder podría tener para protegerla, pero entonces la encontraron y trataron de llevarla de regreso, fue en ese momento cuando se encontró contigo Sanosuke. Ella decidió quedarse a tu lado y cambió su apellido, tal vez pensó que así estaría segura pero la organización de Takeda la encontró y le informó sobre la muerte de sus padres… probablemente la amenazaron con matarte a ti también si no regresaba Sanosuke, y por eso marchó sin despedirse. Ella hizo el viaje de regreso con unos hombres de Takeda, pero cuando estaban cerca de la frontera de Kanto volvió a escapar y se refugió aquí, probablemente la dejaron tranquila por la posición de su tío y porque en ese entonces, además, estalló la guerra
- Sanosuke - dijo Kenshin - Takeda a muerto y Megumi-san nunca más será molestada ni amenazada, sin embargo, esto sí es importante para que solucionen su relación y los rencores que pudieron quedar. Sabes que valoro mucho tu amistad y que jamás sería un impedimento para que ustedes se entendieran; siento que sus sentimientos están muy vivos aún.
- Hablaré con ella - dijo Sanosuke poniéndose de pie y retirándose del lugar
Megumi se encontraba cerca de la ventana de su cuarto, aún estaba con ropa de dormir, por segundo día consecutivo no tenía ganas de salir de su cuarto. Miraba hacia el jardín cuando la puerta de su cuarto se abrió, era Sanosuke, él tenía la llave del cuarto, la mostró a Megumi con un gesto pícaro y cerró las puertas con llave
- Nadie podrá interrumpirnos - dijo sonriendo
- Sanosuke perdóname si te lastimé pero ya ha pasado mucho tiempo y ahora estoy casada, por favor déjame vivir en paz - dijo en tono suplicante Megumi
- ¿Realmente quieres que te deje en paz? - dijo Sanosuke acercándose a ella y acariciándole el rostro. Estaban frente a frente, arrodillados en el piso mirandose. Sanosuke dijo
- Te perdonó Megumi-san. Aoshi es el líder del mejor grupo de espías e informantes que hay en el Japón, el averiguo todo de ti pero yo... yo quiero escucharte a ti diciendo que no me engañaste, que te entregaste a mi por amor, que te fuiste por miedo ¿es así?
- Es así Sanosuke, vinieron a decirme que habían asesinado a mis padres y que si seguía contigo te matarían también, me dieron una fecha límite en la que me iban a estar esperando a las afueras de la ciudad y yo… yo no sabía cómo despedirme, yo no era capaz de decirte adiós, por eso esa noche decidí entregarme a ti; quería mostrarte todo mi amor antes de marcharme. Pero yo no fui capaz de volver no quería seguir fabricando opio, entonces volví a huir y esta vez llegue donde mi tío, le conté una versión diferente de las cosas; le dije que Takeda quería obligarme a fabricar opio aprovechándose de que ahora era huérfana pero nada más. Él no sabe que estuve secuestrada ni que ellos mataron a mis padres, se reunió con Takeda y de alguna manera solucionó las cosas, la guerra estalló y pronto mi tía murió… y pasó el tiempo. Siempre te recordé Sanosuke y tenía la esperanza de volverte a ver pero ahora ya es tarde para nosotros
- No, ahora que te encontré no te dejaré escapar de nuevo
- Pero estoy casada
- ¡Y a mi eso que me importa!
- Sanosuke
- ¿Me amas? es lo único que me interesa saber. Dime que no me amas y te dejaré en paz, pero no aceptaré ninguna excusa más
Sanosuke la miró directamente a los ojos y Megumi no pudo escapar a esa mirada, quería decirle que no lo quería que sus sentimientos habían cambiado... pero era imposible mentirle mirándolo a los ojos, le dijo:
- Durante estos años, recordar esa noche ha sido como un bálsamo para mi tristeza, te sigo amando Sanosuke
Sanosuke la abrazó y la besó apasionadamente, Megumi se entregó a ese beso y su cuerpo se estremeció al recordar la cercanía de esos brazos y de esos labios que tanto había anhelado. Ambos cayeron tendidos al suelo y Sanosuke atrajo a Megumi sobre él, sentía el peso de su cuerpo mientras recorría su espalda con sus manos. De pronto Megumi se separó él como si hubiese recordado algo importante, entonces le dijo:
- No podemos Sanosuke, si él se entera de nuestra traición yo no sé que nos va a pasar, tú lo conoces mejor que yo ¿o es que acaso son falsas esas historias que se cuentan sobre él?
Sanosuke se sentó en el suelo frente a Megumi, que se había acomodado primero, entonces le dijo:
- Al enfadarse o estar en el campo de batalla Kenshin es un asesino por completo. Cuando tiene una espada en la mano es un verdadero demonio, he visto muchas peleas en mi vida pero jamás he visto a nadie pelear como él; la verdad es que los relatos no le hacen justicia. Pero es más pacífico de lo que podrías imaginar, es muy gentil con quienes lo rodean y es muy comprensivo con la gente que estima o que le parecen buenas personas. El entiende perfectamente nuestra situación, sabe que estoy aquí contigo y es consciente de lo que vine a buscar. No debes temer Megumi, Kenshin está de nuestro lado y eso significa que tenemos al mejor espadachín dispuesto a morir por nosotros si hace falta.
Entonces Sanosuke le sonrió y dijo
- ¿Dónde habíamos quedado preciosa?
- Aquí - dijo Megumi lanzándose a sus brazos y quedando nuevamente sobre Sanosuke que la volvía a besar apasionadamente.
Sanosuke la desnudó delicadamente y luego la tomó en sus brazos, la acostó sobre el futón y se quitó la ropa también, se acomodó sobre ella y comenzó a recorrerla con sus manos y con sus labios, le dijo:
- No sabes cuánto soñé poder volver a hacer esto Megumi
- Yo también Sanosuke, me encanta lo que me haces sentir
Sanosuke sonrió mientras seguía disfrutando del sabor del cuerpo de Megumi, la besó entera para luego concentrarse entre sus piernas. Megumi arqueaba la espalda al contacto de la lengua de Sanosuke con su clítoris, realmente le parecía que este hombre la estaba llevando al cielo, y así fue; él no se detuvo en su afán hasta que sintió que sus piernas se tensaron y un orgasmo invadía el cuerpo de Megumi. Sanosuke levantó su rostro y miró a Megumi, sonriendo le dijo:
- No hay nada más hermoso que tu rostro con esa expresión de placer. No quiero dejar de verlo nunca
- Yo también quiero ver el tuyo Sanosuke - dijo Megumi con una sonrisa pícara
Sanosuke se acomodó entre las piernas de Megumi y entró en ella con cuidado y hasta el fondo, la abrazó con ternura y se mantuvo quieto mientras la miraba y jugaba con su cabello, le dijo:
- Había perdido la esperanza de estar así contigo nuevamente
- Yo la mantuve por mucho tiempo pero cuando se acordó el matrimonio decidí no torturarme más pensando en eso y acepté mi destino. Nunca esperé que fuera justo ahora cuando reaparecerías en mi vida
- ¿Estás cómoda Megumi?
- Sí, puedes moverte, estoy bien
Sanosuke comenzó a moverse lentamente y Megumi se aferró a su cuello mientras le seguía el ritmo, poco a poco aumentó el ritmo hasta que se derramó dentro de ella. Después se acostó sobre el futón y Megumi se acomodo sobre su pecho
- No te vayas a dormir Megumi Takani, pronto estaré listo para una segunda parte - dijo Sanosuke acariciándole el cabello. Megumi sonrió y dijo
- Eso quiero verlo
Sanosuke la subió sobre él y le dijo
- Vamos Megumi, a ver que puedes hacer para ayudarme
- Acepto el reto
Megumi puso sus manos en el pecho de Sanosuke mientras besaba su cuello, mordía sus hombros mientras sus manos le recorrían hasta el vientre. Sanosuke enredaba sus dedos en el cabello negro de Megumi mientras disfrutaba de las caricias ella, que cada vez se hacían más intensas. Estaba totalmente excitado nuevamente, Megumi rió al notarlo y miró a Sanosuke con malicia
- Tú tienes el control ahora Megumi
Ella se acomodó y de a poco introdujo el pene erecto de Sanosuke dentro de su vagina, una vez que lo tuvo dentro comenzó a moverse, le gustó mucho imponer su ritmo y lo fue variando para saber como le gustaba más. Sanosuke puso unos dedos en el clítoris de Megumi, pero respetó el ritmo que ella imponía para masajearlo, con la otra mano le acarició el cuello y luego sus senos, jugó con sus pezones y se maravilló por la hermosa mujer que tenía sabré él. Megumi se movía lento, le gustaba y le desesperaba, quería ir más rápido y comenzó a aumentar el ritmo, los dedos de Sanosuke presionando su clítoris la estremecían; cada vez se movía más rápido y de pronto comenzó a sentir que perdería el control sobre su cuerpo, quería esa sensación nuevamente y no se detuvo para alcanzarla, se sentía desesperada por alcanzarla, se movía rápido y estaba casi sin fuerzas cuando nuevamente su cuerpo se tensó, sus piernas se endurecieron y su espalda se arqueo; se había abandonado a esas sensaciones exquisitas que gobernaban su cuerpo y cuando pensaba que estaban llegando a su fin Sanosuke se sentó abrazándola con fuerza y comenzó a moverse rápidamente dentro de ella, Megumi sintió nuevamente esa ola de calor invadiéndola y tensándola; cuando pensaba que no podía resistir más, nuevamente vino esa sensación, y no fue sólo para ella Sanosuke también gimió por el orgasmo que le hacía derramarse nuevamente dentro de Megumi, ella hundió sus uñas en la espalda de Sanosuke mientras un gemido de placer se le escapó desde lo más profundo de su ser. Ambos cayeron exhaustos, Megumi sobre Sanosuke, sonrojada, sudando, sintiendo el aroma del cuerpo de Sanosuke que le gustaba tanto y que ahora era más intenso, estaba feliz y por unos momentos había olvidado todo lo demás, sólo existían ellos y su amor.
Después de estar un largo rato abrazados Sanosuke dijo
- Megumi, me está dando hambre
- A mi también, pero ya deben estar por servir el almuerzo. Baja tu primero, yo iré pronto.
- Esta bien, pasaré a lavarme rápido y luego te esperaré con los demás
Sanosuke se vistió rápidamente y salió con cuidado del cuarto de Megumi.
Cuando Megumi bajó vio que Sanosuke se encontraba con Kenshin y Aoshi "ese hombre me pone los pelos de punta" pensó "sus ojos son tan fríos como un témpano de hielo, aunque su color celeste es muy hermoso". Se acercó a ellos y saludo con inclinando la cabeza
- Me alegra que estés más tranquila Megumi-san - dijo Kenshin sonriendo - Sanosuke nos contó lo que pasó
- ¡Qué! - dijo Megumi poniéndose roja y mirando con furia a Sanosuke
- Lo siento, no quise decir eso, no entró en detalles sólo nos dijo que se reconciliaron - dijo un apenado Kenshin
- Tú eres la que malinterpretó sus palabras - dijo Sanosuke riendo
- Ken-san, quisiera hablar contigo a solas - dijo Megumi mirándolo con seriedad
- Claro, ya nos llamaron a almorzar, después de comer conversaremos
El almuerzo estuvo animado, todos conversaron alegremente, menos Aoshi que no era muy expresivo, pero que de todos modos parecía tranquilo e intercambiaba algunas palabras con Kaito. Tsubasa se sentía contento a ver a Megumi animada, los miedos del día anterior habían desaparecido al verla sonreír y tratar con naturalidad a su marido, incluso se permitió algunas bromas que fueron bien recibidas por él. No sabía si su sobrina sería completamente feliz o si se enamoraría alguna vez de ese hombre pero al menos no parecía que fuera a sufrir a su lado, era gentil con ella y la había respetado cuando no se sentía bien, lo que hablaba bien de él
Una vez terminado el almuerzo Tsubasa invitó a todos a beber sake a su despacho, pero Kenshin se excusó diciendo que dormiría siesta con su mujer, Megumi y él se retiraron, los demás aceptaron el ofrecimiento aunque Aoshi pidió cambiar el sake por té verde.
- Nunca lo he visto beber alcohol - le confidenció Sanosuke a Tsubasa
Megumi y Kenshin entraron en la habitación de Megumi, que era la que se había destinado para la pareja, Megumi contó a Kenshin lo que había sucedido en su pasado y le dijo:
- Se que el señor Aoshi ya se los había dicho, pero quería que lo escucharas de mi boca
- Te lo agradezco Megumi-san, sé que no es agradable para ti recordar esas cosas
- Pero al fin me siento segura, Takeda ya no existe y aunque me es difícil creer que se suicidó lo importante es que está muerto
-Un hombre sin honor como él jamás habría cometido Seppuku - confidenció Kenshin
- ¿Entonces, tú…? - preguntó Megumi incrédula
- Sí, pero no es algo que me enorgullezca, fue lo mejor dadas las circunstancias nada más
- Entiendo, y tienes razón, ese tipo perjudicó muchas vidas y el mundo está mejor sin su presencia
- De todos modos es algo que no debes comentar con nadie más
- No lo haré
Megumi agachó la cabeza un momento, quería hablar pero no sabía por dónde empezar, Kenshin se dió cuenta y se lo facilitó
- Megumi-san, no te compliques tanto, soy consciente de lo que sucedió entre tú y Sanosuke y no quiero más explicaciones que saber de sus sentimientos. Te dije que rechazaría cualquier derecho que no me concedieras voluntariamente así que no tengo nada que reclamar
- Aún así eres mi marido y te traicionamos
- Cuando Sanosuke vino esta mañana yo sabía lo que podía pasar entre ustedes y no lo detuve ni vine con él. Eso es porque respeto sus sentimientos y no hay deslealtad de ninguna de las dos partes, ni tuya, porque no me elegiste como marido, ni de él, porque siempre me mostró con claridad cuáles eran sus sentimientos e intenciones
- Eres un hombre excepcional, y muy atractivo por lo demás... si Sanosuke no existiera creo que habría sido feliz a tu lado
- Gracias por tus palabras Megumi-san - dijo sonrojándose el pelirrojo
Megumi sonrió divertida al ver el sonrojo de Kenshin, lo miró a los ojos y pensó "definitivamente eres un hombre del que podría enamorarme Ken-san"
