Disclaimer: Los personajes de Dragon Ball Z no me pertenecen, son todos propiedad del Gran Akira Toriyama. La historia es totalmente de mi propiedad.

Capítulo 10

Contradicciones

Un mes había transcurrido en un abrir y cerrar de ojos.

Cada dia era una tortura para Bulma, parecía enferma y se sentía como tal. Continuaba encerrada en la habitación, solo salia al salón para recoger comida y volver, de ahí no existía otra realidad más que esa.

Acostada por primera vez en la cama que se hallaba en esa habitación, miraba con atención hacia la ventana donde un maravilloso espectaculo de estrellas y un infinito de oscuridad hacían que se perdiera en el espacio pensando en donde se encontraba en ese preciso momento.

No podía evitar recordarlo en cada momento, hasta cierto punto de volverse tan molesto que lograba sacar lo peor de ella ¿Por qué pensaba tanto en él? Alguien que la desprecia y maltrata no es digno de colarse en sus pensamientos y ganarse su cariño.

Por que si, Vegeta había logrado ganarse el cariño y atención de Bulma sin que este se de cuenta, tenía la mente ciega con aquellas ideas de poder y venganza que lo dominaban en cuerpo, alma y mente.

Pero ¿Cómo lograr encariñarse con alguien que desprecia a todo el mundo sin que le haya hecho nada? ¿Por qué era así con ella?

Por que por lo que llegaba a observar, con Goku no se llevaba tan mal, solo un que otro grito y listo, pero ella era la que más cosas se llevaba. Sus asaltos sin aviso, sus insultos, sus actos de desprecio, era mucho para ella.

Suspiró con un nudo de angustia en su garganta... ¡No! El no se merecía sus lágrimas... ¡No! no...

Se levantó furiosa de la cama, llevaba puesto un camisón negro que encontró un día junto con otras prendas cuando hurgaba entre sus cápsulas con aburrimiento. Camino hasta la ventana, abrió los cristales y se recargo en el borde de esa. La suave brisa que había en el planeta movía su camisón, esparciendolo como si fuera un ángel mirando hacia la nada del espacio.

-Tal vez... lo extraño- susurro irónica, sarcástica e insípida... Pero era cierto, atrozmente cierto. Su sonrisa lentamente se fue desvaneciendo y su cabeza quedo gacha, sus largos cabellos azules cubrieron su amargura.

Debería ser fuerte, Vegeta siempre le reprochaba por lo débil que era, ahora sería lo contrario para recuperar su dignidad y orgullo de mujer, pero el sosiego era más poderoso que su cuerpo y sentimientos... Lo haría pero poco a poco.

Levantó ambas manos y suavemente sujeto en una coleta su sedoso cabello, quedo estática mirando al suelo donde una lagrima rodó con sutileza por su mejilla, disipándose en el viento al igual que su soledad.

Que difícil era estar sin su familia o amigos para ayudarla en esa situación... ¡Basta! Ahora era diferente, estaba en un mundo desconocido con seres extraños y costumbres raras, debía sobrevivir sola como la pequeña niña aventurera que tenía en su interior, deseando nuevos desafíos y enigmas casi imposibles de resolver.

Con un poco más de ánimos, cerro los cristales de la ventana, camino a pasos descalzos hasta la cama quedando de pie antes de acostarse. Pensaba que Vegeta se molestaría si se enteraba que dormía en su cama... ¡Bah! Que le importaba, ella no era un perro para que durmiera en el suelo ni nada por el estilo.

Se recostó en el lado derecho y se tapó con las sábanas ¡Que lindo! Esa hermosa sensación de sentir algo suave en que acostarse... lo extrañaba tanto.

Estaba a punto de cerrar sus ojos pero de pronto un perfume inundó su nariz "¿Qué demonios?" pensó al mismo tiempo que se sentaba en la cama, tomo la almohada del otro lugar y aspiró lentamente en ella.

¡Por los Dioses! ¿Cómo haría para olvidarse de aquel saiyajin luego de sentir ese aroma tan...?

-Bulma ¿Qué demonios estás pensando?- se gritó molesta a si misma. Abrazó la almohada y aspiró nuevamente su aroma... Era tan varonil, como si usara un tipo de perfume.

Casi se cae de la cama al oír toques en la puerta ¿Quién se atrevía a interrumpir su... su... lo que sea que estaba haciendo? Rió para sus adentros por lo que acaba de pensar, se levantó de la cama aun encantada con el aroma que se negaba a dejar su nariz y caminó hasta la puerta. -¿Qué?- pregunto de mala gana a quien se atrevió a molestar.

-¿Estás con mal genio hoy?- bromeó una voz femenina del otro lado de la puerta. Rápidamente Bulma abrió la puerta para dejar entrar a su querida amiga. -¡Milk pasa! ¿Como se te ocurre andar sola por ahí con tantos locos andando por ahí afuera?- le reprocho haciéndola entrar rápidamente.

-Tranquila, no me pasara nada, se defenderme Bulma- le respondió Milk confiando demasiado en su fuerza, Bulma suspiró derrotada, era imposible lograr hacer entrar en razón a su amiga de que su fuerza aquí no significaba nada para nadie, que no logra intimidar a seres superiores... Pero siempre Milk pensaba positivamente sobre ella, a veces ni siquiera sabía de dónde sacaba esos ánimos y esa confianza... Ella tambien quería sentirse así.

Ambas se sentaron en la cama y comenzaron a charlar sin descanso como unas adolescentes de catorce años en plena secundaria. -¿Y recuerdas cuando le hicieron esa broma al profesor?- Bulma reía hasta quedarse sin aire, recordando las tonterías que hacían.

-Si... por culpa de ellos estuvimos castigados una semana entera con limpieza luego de las clases- Mil rio por como había reaccionado ella con los culpables cuando se enteró del castigo que les impuso la directora.

-Extraño esos tiempos...- susurró Bulma cayendo de espaldas al suave colchón con su vista al techo de la habitación. -Yo igual...- le contesto Milk. -Bulma... ¿Tu crees en el destino?- terminó por preguntar.

Bulma que aún se encontraba con la vista perdida, se volteo hacia ella. -No lo sé- le respondió la verdad, ni ella misma sabía que responderle.

-Yo si...- susurro Milk acostándose junto a ella. -Yo creo que el destino quiso que conociera a Goku y viviera junto a él, es por eso que aun sigo viva, él me protege y me trata muy bien- le conto con aire de soñadora y los ojos brillosos.

Bulma quedo en silencio procesando cada palabra que habían abandonado los labios de su amiga y de un salto de arrodilló en la cama tapándose la boca para no gritarle. -Milk no me digas que...- comenzó a decirle con aire de suspenso.

-¿Que cosa?- lo pregunto Milk con toda la tranquilidad del mundo.

-¿¡T-Te has enamorado de Goku?!- su pregunta la hizo volver en sí como un baldazo de agua fría sobre su cuerpo, su rostro se fue tornando de un color rojo intenso y de sus labios no salían palabras, no sabia que decir.

-Milk... estás enamorada de Goku- afirmó más que preguntar Bulma con cierta cara de picardía invadiendo su rostro, nunca la había visto enamorada de alguien, siempre se la vio como una chica muy fuerte y valiente pero nunca tuvo la esperanza de tener una oportunidad de verla enamorada... Hasta ahora.

-El... Ah... ¿Que?... no- Milk no podía articular ni una frase completa. -Aceptalo Milk, te has enamorado de un sai-ya-jin- Bulma remarco la última palabra con gracia.

-Aish! Nunca creí que esto me pasaría- Milk hizo un puchero de niña chiquita. -Es que... es tan bueno conmigo, es imposible no encariñarse- le dijo ocultando su rostro con sus manos... -¿Que hay Bulma?- ahora era su turno de fastidiarla. -¿Te gusta vegeta? ¿Se ha enamorado de ti?-.

Bulma paró repentinamente de reirse, sus mejillas se tiñeron de un rosa pálido y quedo estática ante la pregunta de Milk ¿Vegeta enamorado? Imposible.

-Por favor Milk no digas estupideces, estás hablando de la persona más nula del mundo... Hasta una roca tiene más sentimientos que él- le respondió con desagrado, era la simple verdad.

-... ¿Y tú Bulma?- otra vez silencio.

-... No Milk, es imposible... ¡Que buena broma!- se rió falsamente, pero una sensación en su estómago le incomodaba, tal vez se estaba riendo demasiado por hoy.

Milk miraba no muy convencida a Bulma, pensaba que se estaría engañando a ella misma al decir eso, luego de contarle todo acerca de la misión, había estado casi todo el tiempo en su habitación.

Bulma tambien le había contado todo lo que había pasado entre ella y Vegeta el dia en que se fueron a su misión, estaba dolida. Milk sentía que Bulma en lo más profundo de su ser, le tenía afecto al saiyajin, solo que con la distancia que el provocaba, ese afecto se escondía por el temor.

-El amor le llega a cualquiera...- susurró Milk simulando distracción. -¿Qué quieres decir con eso?- le pregunto Bulma cargada de asombro y curiosidad.

-¿Eh? Nada... no he dicho nada- le respondió Milk comenzando a reírse nerviosa, no tenía pensado decírselo.

Después de insistirle a Milk una y otra vez para que le dijera algo al respecto, esta se excuso que comenzaba a tener sueño y se fue de la habitacion rapidamente gozando de la curiosidad que dejaba en su amiga.

-Esta loca... pero igual la quiero- comentó Bulma a la nada, se acostó nuevamente en la cama, esta vez rogando a los dioses poder tener un sueño tranquilo que tanto se le negó tener por la lucha de sus pensamientos con sus sentimientos.

-.-

Por fin habían llegado a ese inmundo planeta... Cada viaje les regalaba un 'dolor de trasero' por la tardanza.

Planeta Arlian.

Ambos soldados saiyajin ya se encontraban fuera de la nave observando todo lo que alcanzaba a ver su vista con gran detenimiento. El suelo del planeta era rocoso de un color ladrillo, en algunos sectores arenoso y otros muy resbaladizos. La brisa era brusca y calurosa, tanto que comenzaban a sentir como sus cuerpos subían de temperatura poco a poco, el cielo era absolutamente oscuro donde se les informó que tenía dos lunas pero no tendrán la oportunidad de presenciarla ya que aparecia cada tres meses.

Examinaron con sus scouter algún poder 'interesante' mientras caminaban para comenzar con su pedido, más fue para el aburrimiento de Vegeta al no detectar ningún poder de pelea a su altura.

"insignificantes" pensó este observando la lente de su aparato y luego a las pequeñas montañas que se podían divisar. -Mantente alerta. le advirtió Vegeta a su compañero al ver por el rabillo del ojo que este caminaba sin preocupaciones, con las manos descansando tras su uca.

-Claro- le contestó este sin importancia. -¿No crees que sea raro que no hayan detectado nuestra presencia?- comenzó a sospechar Kakaroto.

Aunque no quiso admitirlo, el idiota de su compañero tenía razón, en cualquier otro planeta detectaban la presencia de naves desconocidas cuando entraban en el territorio. Raramente allí nadie había aparecido solicitando su identidad.

-No te confíes, estas cosas tienen tecnología poderosa, podrían atacarnos en cualquier momento- lo dijo Vegeta con suma desconfianza en esos seres, no tenía un buen presentimiento.

De repente la lente de ambos scouter se activó mostrando varios números e indicando con unas flechas hacia la derecha con insistencia. -¡Ahí!- gritó vegeta volteando hacia la dirección indicada, formó una bola de energía y la lanzó con rapidez.

Una gran explosión se ocasionó no muy lejos de ello, donde el polvo y las rocas salieron volando por ahí. Cuando el humo y el polvo dejo de ser molesto para la vista, una gran cantidad de criaturas parecidas a unos insectos salieron de entre los escombros.

-Así que nos tenían preparado una emboscada- dijo Vegeta a espaldas de Kakaroto preparándose para atacar.

Una de las criaturas habló unas cuantas cosas en un idioma extraño y cuando terminó, todos se abalanzaron sobre ellos. -Ahora- susurró Vegeta lo suficientemente alto como para que su compañero oyera.

En un rápido movimiento los saiyajins se separaron y comenzaron a exterminar con toda la especie. Vegeta los mataba con golpes sin compasión, quitándose un gran peso de encima al sentir el aroma de la muerte inundar su nariz, la sangre teñir sus guantes y el gozo de ver lo fuertes que eran ante ellos.

Kakaroto no tenía otra opción que hacerlo, nunca quiso hacer ese tipo de cosas, la muerte y el dolor no iban con el, pero si no cumplía su misión eso significaba la tortura misma por parte de Freezer.

Sangre, muerte, dolor, sufrimiento, exterminio, todo era un deleite para el joven saiyajin, ver su rayo de ki atravesar el pecho de cada insecto era la mejor vista para sus inexpresivos ojos.

Bulma.

La imagen de la joven cruzó inesperadamente por su mente, estaba llorando como la vio la última vez antes de marcharse.

Un rayo de una de las armas de los arlianos atravesó su hombro derecho donde el punzante dolor lo hizo ahogar un quejido de dolor. -Maldito...- susurro con voz ronca y cargada de ira, tomó vuelo y extendió la palma de la mano que estaba a salvo.

Una bola brillante comenzó a crecer rápidamente. -¡MUERAN!- grito Vegeta colérico y lanzó la poderosa esfera de ki hacia los habitantes en una explosión en la cual ninguno logró salvarse.

Kakaroto logró refugiarse cuando Vegeta despegó en el aire, sabía lo que haria si estaba controlado por el enojo y que no le importaba quién se salvaba y quien no. -¡Uf! Estuvo cera- Goku pasó su mano por su frente, sacando todo resto de sudor por el clima de ese planeta y tambien por casi ser asesinado por Vegeta.

Se acercó a su compañero que estaba sentado en el rocoso suelo de Arlian. -Veo que por fin estás aprendiendo a cumplir las misiones como es debido- le dijo Vegeta recordando las primeras misiones donde Kakaroto se rehusaba a matar a los habitantes del planeta y lo único que causaba era una paliza de su 'jefe'. Desvió su mirada ocultando el punzante dolor que sentía en su hombro, aumentaba la presión con su mano para tratar de parar el sangrado aunque sea muy doloroso.

-Creo que estabas distraído... Como yo- le dijo Goku al darse cuenta que no era el único herido allí. -Casi me matan. bromeo mostrando un corte cerca de su corazón.

-No estoy distraido... Y no me compares contigo- le contestó el saiyajin molesto. -Como digas... -Goku sonrió, sabía lo terco y orgulloso que era y no lo admitiría que realmente tenía razón.

-¡Tsk!- musito Vegeta entre dientes, esto había empezado mal, pero en los próximos días todo debería ir perfecto o si no significaba otra golpiza de la lagartija maricona, su afeminado asistente de cabello verde y la bola de chicle.

Pero ¿Por qué aparecía en sus pensamientos? Por su culpa casi lo matan en combate.

Algo andaba mal.

Supuso que con esta purga podría recuperar sus sentido y volver a ser el de antes pero no sucedió nada.

Se sentía extraño y eso lo irritaba, era culpa de esa terrícola ¿Por qué? No lo sabe... pero es su culpa o acaso sentía... ¿Culpa?

¡No! Nunca, no sentía ninguna culpa por haberla hecho llorar... ¿O si? esa estupida sensacion albergaba en su pecho y le preocupaba... ¿Estaba enfermo?

Sacudió su cabeza de un lado al otro tratando de olvidar todo eso, debería enfocarse en su misión para que los próximos días no vuelva a pasar lo mismo que ocurrió hoy...


N/A: Muy buenas madrugadas! Nuevo capi! Espero les agrade :3 Gracias por todo su apoyo, en verdad me ayudan bastante :'D, para las que quieran agregarme en face Estoy como Orgullo Saiyan (igual que aqui xD)

Nos leemos en el próximo capítulo!

Saludos

OrgulloSaiyan