Lo lamento de verdad, dije que iba a publicar el lunes pasado, pero he tenido muchos trabajos y estudio, complicándose un montón subir capitulo, sin contar que cuando lo estaba revisando para subirlo, vi que tenia una inconexion gigante entre algunos diálogos y lo odie, así que borre como cinco paginas para empezar todo de nuevo, pero no se preocupen, no se alteran los otros capítulos. Siguen teniendo el mismo patrón y están listo, solo me falta revisarlos para subirlos.
Ame la cantidad de reviews que llego, me gustan sus opiniones, me hacen feliz. Soy como mi heroína personal (uyy que soy idiota yo y mi tontera de comparar las cosas con las drogas, no consuman, somos muchos y queda poca xD) Naaah Broma, de verdad me da una sensación de tanta felicidad leerlas, es maravilloso.
Es muy probable que hoy también me vuelvan a odiar, yo por lo menos loo haría, pero tranquilidad, necesitamos tormentas para valorar más lo que tenemos ¿o no? En fin no spoilere, porque me odian. Este capitulo fue en gran parte escrito por un tema de punk que me encanta. Me recuerda una época malisima de mi vida y cuando una amiga me lo recomendó dije "oh tienes razón, es como para alguien que le han roto el corazón" Ya eso no más diré, no las aburriré más.
Un abrazo para todas y mientras se sube el capitulo, responderé los reviews. Las quiero, cuídense :)
Pd: La canción se llama "No es amor" de EUKZ
Dolor
(Si duele no es amor)
Hermione era una mujer fuerte, independiente, luchadora, con sus ideas claras, adoradora de su familia, feliz madre y esposa, pero por sobre todo una mujer muy inteligente. Tanto, que llegaba causar un poco de temor estar a su lado analizándote. Un genio que casi no tenía comparación. Ni siquiera sus hijos llegaron a ser tan buenos alumnos y estrategas como ella.
En fin, yendo al caso principal de esta situación, Hermione en ese momento se encontraba en un estado de letanía e intranquilidad ¿Por qué? Simple, necesitaba un descanso. El cuerpo le gritaba vacaciones. No se podían estar quince años trabajando y no necesitar unas vacaciones, pero unas vacaciones bien llevadas. No como esas que se tomaba para ir a ver a su hija, donde al final terminaba más agotada mentalmente por tratar de escrudiñar en los pensamientos y motivaciones que habían logrado hacerla volar del nido.
Entro a su casa lentamente. Tiro las llaves dentro del cuenco donde pertenecían y se sacó los zapatos de tacón que llevaban torturándola desde el inicio de su jornada. Se iba a lanzar de cabeza al sofá, cuando unas murmuraciones las sacaron de su estado de flojera.
¡Mierda! Tomo su varita entre los dedos y camino sigiloso hacia donde partía el sonido. Su corazón comenzó a bombear sangre de manera vertiginosa y su respiración se volvió errática.
− ¿Qué hacen en mi…? ¿Rose? – la mujer soltó el aire contenido y destenso los hombros.
− Mamá ¿Qué te pasa? – Hermione movió la cabeza, restándole importancia y se acercó rápido donde su hija.
− ¿Cuándo llegaste? – la envolvió entre sus brazo y olisqueo su cabello ruloso, rojo y desordenado. Tan parecido al de ella.
− Hace algunas horas. Me sorprendió ver la casa vacía – Hermione iba a tomar asiento, cuando vislumbro otra figura tras ella.
− Disculpa – estiro su mano – Hermione Weasley.
− Un placer por fin conocerla señora Weasley. Rose habla maravillas de usted, sin contar mi admiración a todo su trabajo y desempeño en la guerra contra Voldemort – Hermione lo miro confundida – Disculpe, no me he presentado. Soy Adams Colby, compañero de Universidad y departamento de Rose.
− Ah tu eres el chico que nunca está cuando voy a ver a mi hija – recordó la mujer – el placer es mío joven. Estoy algo confundida.
− Mamá, no estoy con Adams, pero nos llevamos bien – la mujer asintió, aunque su vena de curiosidad le rogaba que investigara más sobre el tema.
− ¿Se van a quedar a cenar? – Rose la miro estupefacta.
− Y nos quedaremos a dormir también – la mujer la miro muy seria.
− Sé que eres grande y todo, pero ¿quieren dormir juntos? – El rubor que cubrió las mejillas de ambos chicos, le dio a entender de que hay había algo más que una simple amistad – Rose al grano, no soy de jueguitos tontos y sabes que al final lo descubriré.
− ¡No estoy con Adams! – Recalco – Pero a lo mejor puede que si tengamos algo.
− ¿Son novios? – la chica negó − ¿Se besan? – la chica asintió − ¿Se acuestan?
− ¡Mamá! – volvió a sonrojarse.
− Quiero saber si se cuidan, nada más – Rose miro hacia otro lado, mientras Hermione.
− No, pero nadie dice que no podamos hacerlo – susurro la chica.
− Bueno, pero trata de que no sea en mi casa – Rose la miro confundida – Ya sabes, tu padre.
−Sí, me imagino la que se armaría – Rose se sentó en la silla, esperando que todos hicieran lo mismo − ¿Hugo?
− Fue de fiesta con los chicos – Rose asintió – Tenían una presentación de no sé qué. Ya sabes, esas cosas que hacen ustedes y después las suben a la bendita red social y todo el mundo se entera.
− Es una manera de estar conectados – Hermione se encogió de hombros – En fin ¿sabes dónde fueron?
− Si, hablo sobre un bar ¿Bukaru? ¿Bukaloo? Algo así era el nombre.
− Ah, el Bacarax – Hermione asintió con entusiasmo.
− Ese mismo ¿Vas a ir?
− Si, me imagino que deben estar todos y ya los echo de menos – Hermione se paró para tomar agua y al girarse miro al chico que se mantenía callado mirándose las manos.
− ¿Tu? ¿Qué haces? – el levanto la mirada cohibido.
− Yo me estoy preparando para ser Administrador de Galeones – A Hermione le brillaron los ojos.
− ¿De verdad? Yo trabajo en el banco de Gringotts. ¿Qué área es la que más te gusta?
− El relacionado con revisar la cantidad de intereses que van haciendo crecer las fortunas de las familias influyentes – Hermione se sentó entusiasmada, dándole la espalda a su hija.
Rose aprovecho la conversación que mantenían entretenidos los dos, para pararse e ir a mirar el computador, para así saber bien donde se encontraban los chicos.
Con su madre nunca se sabía, era un genio, pero tenía una memoria malísima para retener nombre de lugares para ir a divertirse. Ahora entendía porque la llamaban aburrida, si ni siquiera sabía dónde se encontraban los bares – aparte de las tres escobas – en el mundo mágico.
Abrió su computador y espero que se cargara. Apenas estuvo listo se metió a Facebook, al cual no se metía desde hace un mes por culpa de Mike que había olvidado pagar la cuenta y los había "desenchufado"
Inconscientemente, se metió al perfil de esa persona, que llevaba husmeando desde hace seis meses.
No tenía muchas publicaciones, pero una le llamo gravemente la atención.
Me estás devolviendo la paz…
A Lorcan Scarmander, Lily Potter, Dominique Weasley, Lysander Scarmander y 37 personas más les gusta esto.
¿Qué le devolvía la paz? ¿Qué mierda estaba ocurriendo?
Agarro su celular y comenzó a escribir un mensaje.
¿Dónde están? En cinco minutos estoy allá con Adams.
Espero un rato y el mensaje de vuelta no llegaba, hasta que un tintineo la saco de sus caminatas largas por la habitación. Corrió a tomar el celular.
Estamos camino a Lexus, tú sabes dónde queda. Cualquier cosa me llamas. Besos Lilú.
Se miró al espejo.
− No puedes ir con está facha de recién bajada de un avión – camino presurosa hacia su maleta, para sacar ropa decente – Ojala sea un buen reencuentro.
O.O
− Lily estás pálida – miro a la morena que le sonreía burlonamente – Pensé que te habías tomado bien el show de tu futuro marido.
− Y me la tome bien, pero… Roxanne, Rose viene de camino – la morena abrió la boca –No digas nada, ya lo sé.
− La novia de Scorpius acaba de llegar – Lily se golpeó su frente y soltó el aire – Estamos complicadas.
− Le voy a decir – Roxanne le tomo del brazo.
− No tonta. No tienes que vivir previniendo a los dos – la pelirroja asintió – Aunque no deja de ser un poco chistosa la situación.
− Rose también viene con alguien. Adams – fue tiempo de Roxanne para empalidecer.
− Cambio de chistoso a trágico – Roxanne paso sus manos por la cabeza − ¿Qué hacemos?
− No lo sé – se quedaron algunos minutos en silencio, solo sonriendo cuándo sentían la mirada de todos sobre ellas – Esto se fue a la mierda.
− No Lily, tenemos que tener fe. No creo que las cosas se salgan de control – susurro su prima.
− Si lo sé, pero no deja de ser juntar a Scorpius con Rose y nuevas parejas. Llega a ser repulsivo imaginárselo. Esto se volverá una batahola.
− -Scorpius es maduro, nos lo ha demostrado en los últimos seis meses, no creo que se comporte de manera indigna. Le pongo todas mis fichas a él de que se controla.
− ¿Pero la otra? Tú y yo conocemos como es. Lo terca, orgullosa, desenfrenada y de poco tino cuando consume alcohol.
− Habrá que esconderle la cerveza o el Whisky de fuego – murmuro Roxanne – Ok Lily, no podemos estar lamentándolos. Solo nos queda ponernos en defensa y a la vez disfrutar con los demás.
− Te ves feliz con Lyssander – la morena asintió.
− Y lo soy como no te imaginas. A pesar de ser desordenado y poco acertado con muchos de sus comentarios, me quiere con su vida y yo a él. Nunca ha dejado de demostrarme que está para mí.
− ¿Ya tuvieron sexo? – Roxanne se sonrojo. Tenía la misma edad que Lily, pero sabía que en temas sexuales estaba mucho más atrasada que ella – No te hagas la mojigata, ¿lo hicieron?
− Si – apenas audible – Y fue excelente. Perdí mi virginidad a los veinte, pero no me siento vieja.
− Estos Scarmander, sí que saben amar – hablo Lily con dando por finalizado un discurso. Las dos sonrieron y chocaron sus vasos para luego enfrascarse en otras conversaciones.
− ¡Mi amor! – un gritillo las saco de su ambiente de fiesta – No has querido bailar, ¿Qué pasa?
− Lyss, sabes que odio las pistas de baile con gente apretujándome para hacer sus pasos más innovadores – el rubio asintió, para luego sentarse a su lado y pasar su brazo por encima − ¿Estabas fumando?
− Si, acompañe a Lorcan y a Scorpius que fueron a tomar un poco de aire – Lily lo miro confundida – Tranquila Lily, querían fumar y también era para conversar de sus temas personales.
− Da lo mismo, de igual forma me enterare. Lorcan no me guarda nada – respondió resulta, ganándose una mirada burlona por parte de su cuñado.
− Cuando fumas quedas pasado a humo – Lysander le puso su mejor cara de perro abandonado – No hagas eso, me molesta.
− Dame un besito – la morena se acercó para rozar levemente sus labios, pero Lysander la tomo por la nuca y profundizo.
− Hey, no cuenten dinero frente a los pobres – reclamo Dominique, quien se acercaba para sentarse en las piernas de Lily – Has estado muy callada todo este rato.
− Es que pasó algo. Más bien viene alguien – todos los que se encontraban ahí y el recién llegado Teddy también, la miraron confundidos – Rose viene en camino.
Un bufido general se escuchó en el sector que se encontraban ellos.
− La novia de Scorpius está acá – dijo compungida Dominique.
− ¿No me digas? – le respondió en son de burla Roxanne, mientras la rubia levantaba el dedo del medio.
− ¿Qué mierda pasa con Rose y que venga? ¿Acaso les molesta? – Teddy miraba de un lugar a otro confundido por la actitud pesimista que se había tomado el lugar.
− ¿Cómo crees? Es una historia media compleja y tediosa de contar, pero en cuento corto Scorpius se acostó con Rose, esté le dijo que no quería más con ella, que había sido un error y luego cuando ella volvió a venir hace seis meses retomaron al relación, pero las cosas nuevamente salieron mal y digamos que esa vez Rose se vengó de Scorpius – Respondió Dominique, como quien cuenta una historia de la segunda guerra mundial.
Lily se encontraba anonadada y no porque no supiera la historia, sino porque la cara de dos chicos que venían llegando, se había distorsionado. Sin contar que Teddy comenzaba a ponerse rojo de furia.
− Chicos, chicos. Mantengamos la calma ¿bueno? – hablo tratando de poner paños fríos.
− ¿Calmarme? ¿Me pides que me calme Lily? Cuando el idiota que logro hacer huir a mi hermana está allá fuera muy campante con su novia nueva – vocifero Hugo − ¿Qué le falta a Rose? Supera a todas las chicas de este mundo y con creces. Nadie es competición con ella y él aun así se dio el lujo de menospreciarla – sus quijadas crujieron – No me pidas que me calme.
− No te lo estoy pidiendo Hugo. Te lo exijo – le respondió con sus ojos llameantes y las fosas nasales prácticamente tirando fuego – Rose no es partidaria de los escándalos y no creo que le parezca que su hermano se agarre con Scorpius.
− Agarrar es un eufemismo querida prima. Le partiré todo lo que se llama cara, para luego reventarlo en el suelo – Lily dio un respingo.
− No harás nada de eso – la mano de Teddy se posó sobre el brazo de Hugo – Lily tiene razón. Nosotros no somos nadie para ajusticiar la virtud de Rose si sabemos que ella no estaría de acuerdo. Respetemos la opinión de mi pequeña. Mañana es un nuevo día y quizás piense distinto, pero por hoy no hagamos nada.
− Ajusticiar la virtud de Rose será lo primero que haga mañana cuando me levante – dijo Albus haciendo sonar sus dedos.
− ¿Virtud? No estamos en época victoriana queridos – hablo Roxanne, mirando acusadoramente a cada uno de los miembros masculinos de su familia – A Scorpius nadie lo toca, porque me pondré frente a él. Si quieren pasar sobre mí, allá ustedes, pero les aclaro que nadie va a golpear a nadie frente a mis ojos.
− Y obviamente si ustedes golpean a Roxanne, me conocerán enojado – acoto Lysander, sonriendo, pero sin llegar a sus ojos la gracia.
− Esto es una real mierda – comento Dominique hacia sí misma − ¿Molly y Victorie?
− Con Scorpius y Lorcan afuera fumando – le respondió el otro Scarmander.
− Si las cosas ya están dichas, por hoy quiero disfrutar. Pasado mañana me caso y estoy de los nervios, y créanme, no querrán ver a una Lily gritando como Emily Rose – la chica cogió aire para luego sonreír − ¿Bailemos?
Pobre Scorpius, no sabía las cosas que estaban craneando en ese momento los hombres de la familia Weasley. Ni siquiera su padre había infundado tanto odio en ellos. Pobre Scorpius, mañana sería papilla.
O.O
− Estoy muerto – susurro Scorpius, abrazando levemente el cuerpo de la pequeña chica que tenía pegada a su pecho.
−Te dije que descansaras hoy – le respondió con su voz tranquila.
− Rebe, no podía faltar a la despedida de soltera de Lily – la chica lo miro hacia arriba y sonrió. Scorpius le respondió de la misma forma.
− ¿Los amas mucho? –el rubio asintió de inmediato, para luego mirar hacia el horizonte y responder con melancolía.
− Son mi familia.
− Wow, se ven guapísimos juntos – la voz chillona de la rubia los saco de su ensoñación.
− Yo soy guapo de nacimiento Victorie – dijo Scorpius.
− De eso no me queda duda – le devolvió la cajetillas de cigarros a Lorcan, que fumaba con sus manos en los bolsillos − ¿Estas nervioso? – pregunto la rubia.
− Más que nervioso, estoy ansioso. Ya quiero ver a Lily con su traje de novia – dijo Lorcan.
− Es sin llorar – se burló Scorpius, ganándose un palmazo de su novia y amigo.
− Yo ya no lloro. Soy inmune a eso – respondió todo orgulloso.
− Si porque ocupaste toda tus lágrimas cuando Lily te corto – está vez los golpes le llegaron de varias partes, pero sin causarle dolor. Más bien se rio, como todos.
− ¿Tu cuándo? – pregunto Victorie, logrando tensar a Scorpius.
− No sé. Cuando llegue el momento – Rebecca carraspeo, demostrando su incomodidad – Es complejo responderte algo así Victorie – la rubia sonrió.
− ¿Pero te quieres casar? – vio al chico dudar un momento, para luego asentir tranquilamente – Me parece excelente. Obviamente quiero ser invitada esa boda.
− Ni aunque quisiera e hiciera lo imposible porque faltaras, de algún modo te las ingeniarías para llegar a mi matrimonio – Victorie se pegó al brazo de él, sonriéndole a la chica que se encontraba abrazada en su pecho.
− Suéltenlo – pidió Molly poniendo los ojos blancos – Victorie, déjalo en paz.
− No puedo – sollozo en broma –Recuerdo cuando éramos pequeños y me perseguía por todo Hogwarts para ofrecerme el mundo. Luego yo le enseñe técnicas para soportar las clases de Binns, sin contar la vez que lo defendí de McGonagall porque al idiota lo pillaron besando a su compañera y eso que iba solo en segundo.
− ¿Te acuerdas de la vez en que te hiciste pasar por su madre para que le vendieran su primera botella de Whisky? – esa voz.
Todos los presentes se quedaron estáticos unos segundos, procesando lo que acaba de ocurrir. Scorpius cerró los ojos, pero no se volteo a mirar. No podía. Estaba enclavado en el lugar.
− ¿Rose? – Molly pregunto dudosa.
− ¿Quién más? – respondió risueña, o al menos eso asumió Scorpius.
La cara de Lorcan se convirtió en un dilema, mientras Victorie los miraba confundida ¿Qué está pasando? Se preguntó la chica, mientras la novia del rubio seguía sin enterarse que este estaba en un estado de perplejidad y un hoyo comenzaba a hacerse de manera abismante dentro de su pecho.
− ¡Te extrañe tanto! – grito la guapa colorina de pelo corto. Corrió hacia donde su prima y se enfrascaron en un abrazo apretadísimo – Estás bellísima.
− La última vez que vine me dijeron lo mismo – Scorpius supo que se acercaba cada vez más al grupo y sobre todo a él, pero no era capaz de voltearse. Una voz baja lo saco un momento del tormento.
− ¿No la conoces? – Rebecca pregunto mirándolo confundida. Scorpius trago saliva.
− Si, pero no somos amigos – le respondió bajito.
− Rebecca ¿Puedes ir a avisarles a los chicos que salgan un momento? – pidió Victorie, mirando a Scorpius. Está asintió rápidamente.
− Te acompaño – acoto el rubio, pero Victorie lo tomo del codo.
− No tú quédate, si Becca no se va a perder allá adentro ¿verdad? – La chica sonrió a Scorpius, logrando que este se calmara un momento – Vamos a saludarla – ordeno.
Scorpius se tomó el puente de la nariz, mientras Lorcan pasaba por su lado y palmeaba su brazo.
− Animo − ¿Qué puto animo podría tener? Si tenía ahí mismo a la chica que le había destrozado el corazón más veces de las que podía contar – Y no hagas nada de lo que te puedas arrepentir – susurro.
Scorpius se giró lentamente para encontrarse con ella. Al principio solo vio el color rojo fuego de su pelo, porque por culpa de las luces no lograba distinguir nada, estaba cegado, pero cuando ya se acostumbró, pudo ver la cara de la chica. Esa cara que lo enloquecía. Además traía una ropa tan provocativa, que de inmediato su ingle pego un tirón. Se estaba portando como un completo descarado, pero no era capaz de razonar teniéndola tan cerca. Ya casi sentía su olor.
− Él es Adams – y ese fue el balde de agua fría que espero durante mucho tiempo. Conocer al nuevo chico de Rose. Al que lo había sucedido.
− Wow, te lo tenías guardado – dijo Victorie, pero no lograba pensar bien sintiendo la nebulosa que envolvía su alrededor.
− Si, era algo que no esperaba formalizar todavía, pero como está mi familia, creo que lo mínimo que puedo hacer es presentarlo – la rubia asintió, mientras Molly casi daba brincos de felicidad – Lorcan no te vi.
− Estaba un poco rezagado allá – le beso sus mejillas, para luego darle la mano al amigo de la chica − ¿Cómo estás?
− Agotada, llegue hace algunas horas, pero recién me acabo de enterar que están acá.
− Decisión de último minuto. Ya sabes, Lily – y ese era justificativo plausible para entender porque se encontraban ahí.
− Me imagino ¿Cómo están ustedes? – Scorpius carraspeo – Scorp... Scorpius – lo miro, mientras su voz se volvía trémula.
− Hola Rose. Tanto tiempo – el acompañante de la chica se puso duro, mientras sus ojos lanzaban dagas con fuego – ¿Cómo estás?
− Bi… bien – se regañó mentalmente por estar tartamudeando. ¿Dónde está la mujer que práctico frente al espejo y se veía muy segura? − ¿Tu?
− Bien también – se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla, pero muy lejos de la boca – Hola – le estiro la mano a Adams y sonrió esperando la respuesta. Por educación el castaño se la devolvió.
− Hola – respondió el chico con voz ruda.
− Muero de sed – exclamo Victorie.
− ¿Te traigo algo? – le pregunto Scorpius, está negó.
− ¿Adams verdad? – el acompañante de Rose asintió − ¿Puede pedirte un favor? Podrías traerme un vaso con agua. Estaré aquí afuera esperándote, gracias – no espero respuesta y mucho menos le dio dinero para comprar. El chico se levantó de hombros y besando la frente de Rose salió del lugar, sin antes mandarle una mirada asesina a Scorpius – Sin Rebecca ni Adams ¿Qué mierda ocurre?
− No pasa nada Victorie – respondió rápido Scorpius.
− ¿Cómo que no pasa nada? El ambiente se corta con cuchillo – reclamo la rubia.
− No tengo porque contar la historia mil veces. Con Scorpius ya no somos amigos. Fin – dijo Rose resulta.
− Si como si fuera tan fácil que una relación de mucho tiempo terminara así como así – replico Victorie mirándola feo – Sé que soy mayor que ustedes y puede que no haya compartido mucho con todos, pero te conozco Rose o al menos lo hacía antes que te fueras y era claro el amor que profesabas por Scorpius.
− Las cosas son más complicadas – corto Scorpius mientras sobaba su frente y cerraba los ojos, tratando de infundirse animo – Pero lo que importa es lo que pasa ahora. No podemos darnos el lujo de averiguar o sacar a flote algo que está hundido porque los dos lo decidimos así. Yo tengo una pareja ahora y la respeto y al parecer Rose también tiene algo con alguien y creo que sería…
− ¿Tienes novia? – la voz estrangulada de la chica, interrumpió el discurso que estaba sosteniendo el rubio.
− ¿Perdón? – contra pregunto confundido.
− Si tienes novia – aclaro la pelirroja, mientras las otras tres personas los miraban atónitos.
− Si – Rose giro su rostro.
− ¿Se la presentaste a Astoria? – Scorpius asintió. La respiración de Rose se volvió irregular − ¿A los chicos?
− Ella está acá Rose – fue el turno de Lorcan para responderle. Sabía que en cualquier momento llegaría el estallido.
− ¿Oficial? – Scorpius la miro confundido – Respóndeme maldita sea ¿es oficial?
− ¿Qué problema tienes en tu cabeza? Fuiste tú la que dijiste que ya no sentías nada por mí – le respondió molesto.
− Tienes razón – miro hacia otro lado – Iré a buscar a Adams.
− Estoy realmente confundida – se habló hacia misma Molly – No quiero saber lo que paso, pero por favor llevemos la fiesta en paz, por Lily.
− Eso es verdad – Lorcan asintió y tomo del hombro a Scorpius – Vamos, Rebecca debe estar perdida dentro.
Rose sintió su pecho apretarse, pero evito decir algo. Ya mucho lo había arruinado con sus actuares anteriores y más ahora pidiendo casi una explicación del porque él estaba con otra.
− ¿Maduraste? – la pregunta de Victorie la descoloco por un momento – Te lo pregunto, porque no demuestras haberlo hecho. Sigues siendo caprichosa.
− Victorie, no sabes el resto de la historia – se defendió, pero sin entrar en detalles.
− Y no la necesito saber para darme cuenta que actúas como una niña – la ataco nuevamente la rubia, mientras Molly le hacía gesto porque guardara silencio.
− ¿Actuar como una niña? – Lo pensó unos instantes – Dime Victorie, ¿Cómo actuarias tu si la persona que amas se acuesta contigo y al otro día te dice que fuiste un error?
− Me es imposible creerlo. Scorpius siempre te ha amado – respondió muy convencida.
− Y yo también pensaba lo mismo, pero tendrás que creerlo. Él nunca me amo como yo lo hice. Tomo todo lo que pudo y luego se fue diciéndome muchas cosas que me hirieron.
− Y al parecer tu hiciste lo mismo – el susurro de Molly la hizo girar la cabeza – No sé lo que paso, pero tengo claro que tu hiciste lo mismo y que él ahora sufre lo mismo que tu sufriste.
− A mí me costó tres años lograr estar con alguien. Tres años en eliminar todo pensamiento sobre Scorpius y esperar que otro hombre me quisiera. Él estuvo con cuanta chica encontró – Molly asintió dándole un poco de razón.
− Acciones desesperadas, tienen medidas desesperadas – el dicho o frase no era así, pero Rose no tenía ganas de corregirla – Te adoro Rose y adoro a Scorpius, pero te aclarare una cosas y en su momento a él también se lo hare saber. Ustedes se aman, mucho, demasiado, tanto como me amo yo con Teddy, Tío Ron con Tía Hermy, Tío Harry con tía Ginny, Mis padres, los padres de Molly, Violeta con James, Lily con Lorcan. Y te estás preguntando, ¿Por qué me compara con parejas consolidadas? – imito la voz de Rose, mientras está esbozaba una leve sonrisa – Porque ustedes desde el inicio de sus vidas, estaban destinados a estar juntos. Pasar mil y una penurias, pero estar juntos amándose.
− Deja de tener complejo de vidente Victorie – replico Rose – Esto es lo que hay, esto es lo que soy. Scorpius y yo no estamos, no estuvimos ni estaremos juntos nunca jamás – sentencio.
− Ojala algún día te lo llegues a creer y así te dejes de sufrir y de hacerlo sufrir a él – dijo Victorie con voz decepcionada, pero Rose no quiso analizar más la situación y camino rápido para llegar al lugar y disfrutar de una buena noche.
Aunque eso distaba mucho de pasar, ya que no vislumbraba con buenos ojos el conocer a la novia de Scorpius. Maldita sea, ¿Por qué tenía que tener una chica tan pronto? ¿No que la amaba? Han pasado seis meses Rose. Estúpida conciencia y su afán de parecer estrella, apareciendo para regañarla sobre sus actitudes ¿Qué nadie la apoyaba? Era probable que ni ella misma se quisiera en ese momento.
− ¡Rose! – la voz de sus primos y amigos la saco de sus pensamientos tortuosos, pero no logro animarla como esperaba.
Los besos y abrazos corrían por parte de todos. Aunque hubo uno que le marco la noche de inmediato, tanto como enterarse que Scorpius tenía chica y era el de Lily.
− Espero disfrutes esta noche – Apena si la había abrazado, sin contar que palmeo su espalda, como cuando recién conoces a alguien y no sientes la confianza de apretujarlo.
− Lily, por favor – le suplico con ojos de dolor – Basta.
− No Rose, no parare – le tomo una mano – Te adoro, pero no sé si quiera verte hacer sufrir a la gente. Hartos nos has lastimado con tus desplantes y orgullo.
Iba a responder, a defenderse, a dejar claro sus puntos, pero la interrumpieron.
− ¿Quieres algo? – miro a Adams, que contra todo pronóstico se había familiarizado de inmediato con todos.
− Estoy cansada Adams, de dar explicaciones por mis acciones. Estoy aburrida de que me cobren sentimientos por mis decisiones, yo no lo hago con ellos. También he sufrido con todo – el chico el abrazo, para apoyar su mentón en la cabeza de la chica.
− Tranquila Rose. Mientras tú no te arrepientas, lo demás vale nada – Rose se soltó lentamente de él.
− Hay yace el problema. Porque yo si me arrepiento – fijo su vista en cada uno de los presentes. Disfrutando, sonriendo, compartiendo, pero solo había uno que quería ver.
Scorpius estaba un poco más allá, con una chica. Le sonríe y le tomaba las mejillas para hablarle de más cerca porque al parecer con el bullicio no lograban escucharse. Ella beso su nariz. Scorpius no pudo evitar sacarle la lengua y abrazarla para esconder su cara en el cuello. Rose se sintió desesperada, abrumada, desolada, incapaz siquiera de hablar.
− Te adoro, pero no puedo seguir esperando más tiempo. Tu a él lo amas como nunca lo harás con nadie. Juégatela – la voz de Adams en su oído la hizo pegar un respingo.
− Él la quiere – el chico no pudo más que asentir.
− Pero no la querrá más de lo que te quiere a ti. O sino en este momento no te estaría mirando – le respondió él.
Y era verdad, los ojos grises se volvieron a cruzar con los azules. Se dijeron de todo tan solo con la mirada desatada que se enviaba, pero el corrió la cara y en ese momento las cosas quedaron claras para Rose. Era momento de que ella se la jugara.
Se giró y le sonrió a Adams.
− Esto es la guerra al parecer, pero no queda de otra.
Camino hacia él. Scorpius cuando levanto la cara se la encontró dirigiéndose hacia él. La mirada de todos se posó sobre la chica que caminaba decidida.
Sigue Rose, sigue Rose, no pares ahora, sigue Rose, no pares Gritaba su voz interior dándole ánimo. Cuando se encontró frente a él todos los miraban, mientras Rebecca giraba su cabeza confundida.
− ¿Rose? – pregunto Scorpius confundido.
− Tengo que decirte algo – el chico seguía sin entender.
− ¿Quieres ir a otro sitio? – Rose negó con la cabeza.
− Scorpius… − tomo aire varias veces – Scorpius, todo era mentira. Todo siempre fue mentira.
− Rose sigo sin entender – Rebecca comenzó a soltarse del torso del chico.
− Nunca… mierda ¿Por qué es tan complicado decirlo? – Agacho la cabeza mirando sus manos – Nunca deje de hacerlo, nunca pare de sentir… de sentí que te amaba.
Scorpius se puso pálido y abrió sus ojos desmesuradamente.
− ¿Qué? – apenas susurro.
− Eso Scorpius, que te amo. Te amé y te amare durante toda mi puta vida. Lamento ser tan inconstante, pero no puedo dejarte ir está vez – Miro a la chica que tenía la boca abierta y no pestañaba – Sé que no nos conocemos y es probable que en este momento debes pensar que soy la puta más grande, pero lamento informarte que amo a este hombre y voy a luchar por él.
− ¿Qué estás haciendo? – Vocifero Scorpius – No puedes venir a decir eso y esperar que no hagamos nada. Rose yo quiero a Rebecca y en dos semanas más me voy con ella a la India para hacer mi practica allá.
− ¿Qué? – era turno de ella quedarse sorda − ¿TE vas?
− Igual que lo hiciste tu – tomo su hombro – Yo avance Rose y espero que tú también lo hagas.
− Tranquilo, no hace nada. Igual que tú, seguiré con mi vida. Permiso y disculpen.
Camino tambaleante con la mirada de todos sobre ella, pero no se las devolvió.
Llego a la entrada del bar y salió de lugar. Llenando sus pulmones del aire helado que hacía por esas fechas. Su cuerpo picaba, su cabeza estaba llenándose de espinas y el pecho comenzaba a sufrir una combustión instante por culpa del dolor.
Dijiste que no me dejarías de querer, pero si lo hiciste lloro en su mente, grito dentro de ella y comenzó a sentir que su cuerpo necesitaba adrenalina.
Corrió sin parar varias cuadras. No quería asustar a nadie o dar lastima, pero no podía quedarse ahí mientras todos la miraban con pena.
Llego a un parque y tomo asiento. No lloro, pero las ganas no faltaban.
Yo avance Rose, yo avance Rose, yo avance Rose, yo avance Rose. Las palabras se repetían en su cabeza sin parar y entre más se decían, más dolía. Sonrió con melancolía.
Recordó que tenía que avisar donde estaba, para no preocupar a nadie. Lo tomo y vio que tenía varias llamadas perdidas, por parte de todos, incluso de Scorpius, quien había sido el que más la llamaba. Se froto los brazos.
Estoy bien, camino adonde un amigo. Corto y escueto, se lo envió a Molly.
No podía llegar a casa, porque sabría que la irían a buscar allá. Pensó en algún amigo, pero recordó que todos estaban en el pub. ¿Qué iba a hacer? No tenía donde ir.
Louis tomo el celular y lo llamo.
− ¿Rose? – la voz adormilada del otro lado le dio risa. Un poco de gracia para aplacar el sufrimiento.
− Louis, ¿me puedes recibir en tu casa? – el chico carraspeo como tratando de despertar.
− Claro, pero yo estoy viviendo en Escocia – Mierda, como lo había olvidado – Pero recuerdas mi antiguo departamento.
− Si – susurro ella.
− Anda para allá. Está solo, lo bueno es que tiene todavía mi cama, así que no tendrás que preocuparte por eso ¿Estas bien? – Rose soltó una risa amarga – Rose dime, estoy demasiado preocupado.
− Si Louis, estoy bien, pero no le digas a nadie donde estoy. Prometo que será solo está noche. Mañana estaré en mi casa.
− Guardare silencio. No dudes en buscarme cuando me necesites – Rose asintió, pero no lo verbalizo, aunque Louis si entendió.
− Gracias. Iré para allá –colgó y apoyo su cabeza en un árbol que estaba al lado de la banca.
Llego al departamento de su primo y sonrío al sentir el aroma de este. Estaba casi todo lo necesario para vivir, solo faltaba comida y hacer la cama. Con un hechizo armo el lugar donde dormiría y puso frazadas sobre el colchón.
Se acostó mirando al techo. Sabía que tenía que llamar a Adams, él había sido su acompañante e invitado, pero no podía hacerlo, se sentía destrozada. Esperaba que Albus se lo llevara a su departamento.
Se puso en posición fetal y soltó el aire lentamente. Los ojos de Scorpius aparecieron frente a ella. Escondió su cabeza entre las rodillas y lloro.
¿Cuánto más lo iba a hacer?
