Cuando Danny despertó tenía hojas por todos lados estaba en su forma humana. Rodeado de la oscuridad de la noche trató de levantarse rápido pues recordaba la situación en que sus amigos estaban.
Lamentablemente para él, la fuerza que usó para impulsarse le recordó el modo en que se había golpeado haciendo regresar un dolor punzante en toda su cabeza. Sujeto con ambas manos la fuente de su dolor intentando calmarlo con presión cuando sintió entre los dedos la viscosidad de su sangre. Danny veía sus manos cubiertas del líquido de doble color en que se había convertido su sangre desde el accidente.
A simple vista era difícil percatarse pero en la oscuridad de la noche el líquido rojo brillaba con el color característico de los fantasmas un verde llamativo e inconfundible.
La herida aún abierta de su cabeza le decía a Danny que no había pasado mucho tiempo desmayado, ya que la mayoría de sus lesiones se curaban bastante rápido y esta todavía no lo hacía. No tenía fuerzas para volver a transformarse por lo que se deshizo de la sangre ectoplásmica de sus manos tallandolas contra el césped cercano, no era higiénico pero tampoco quería llenar su ropa. Con un molesto mareo a cuestas camino los metros que separaban a los respectivos jardines para encontrarse, con lo que ya sabía, había pasado mientras no estaba.
El patio estaba vacío, con las últimas sobras de la niebla disolviendose entre el césped. Queriendo estar equivocado Danny llamó al teléfono de Sam y después al de Tucker, ya con la seguridad que temía regreso el celular a su bolsillo y dió los últimos pasos que lo separaban de la neblina.
Si quería encontrar a sus amigos tenía que dejarse atrapar.
Entre sus pies las guías empezaron a subir por su cuerpo, fue cubierto hasta el cuello y después le pareció que caía desde lo alto a un vacío interminable. De no haber tenido los férreos tentáculos alrededor de su cuerpo Danny habría intentado volver a transformarse, pero recordaba como en su forma fantasma había sido lanzado lejos por las mismas extremidades y no quería repetir el golpe. Un frío insoportable llenó su cuerpo por unos instantes para enseguida caer sin reservas sobre el piso duro, la cabeza le seguía doliendo y las ganas de dormir luchaban por hacerse con el control de su cuerpo.
Si no hubiese escuchado la voz de Sam llamándolo por su nombre...
Con dificultad abrió los ojos, a su alrededor estaban sus dos amigos y hermana.
—Oh Danny, tenía tanto miedo, no sabía donde estabas y Phantom desapareció —Jazz se ocupó de abrazarlo mientras parloteaba de una manera que cada vez se hacía más común en ella —La verdad no quería que acabaras aquí, donde quiera que esto sea, pero al menos estamos todos juntos.
Por lo que decía su hermana Danny entendió que no se refería solo a su pequeño grupo, buscó entre las penumbras de donde estaban, obligando su vista a acostumbrarse entre la poca luz de una antorcha sobre la pared. En el lado contrario a donde estaban, pero no demasiado lejos, Danny reconoció a los últimos asistentes de la fiesta. Dash,Kwan, Paulina, Estrella y otros de los jugadores del equipo de fútbol estaban juntos sentados sobre el piso. Mike, su hermana Alicia y una chica rubia llamada Kim. El grupo de último año entre los que estaba el amigo de Jazz. Y de entre las sobras Danny vió aparecer a Valerie con otra antorcha solo que apagada, al parecer la morena habia estado explorando los alrededores. Durante un segundo mantuvieron contacto visual mas de lo necesario, posiblemente por el recuerdo de los días que alguna vez compartieron. Avergonzado por su desliz, Danny giro la cabeza pues dudaba que sus ojos le obedecieran. A su lado Sam había notado todo, pero evitaba intervenir concentrándose en ver los cordones de sus botas. No era su asunto después de todo.
Esa tarde mientras Jack hablaba y comía pudin al mismo tiempo, los tres excursionistas relataron todo lo visto a sus compañeros. Pocas posibilidades tenían contra un ejército como el que habían visto. Por la experiencia anterior con Lord Paria todos sabían lo interminable que era esa legión de fantasmas.
Pese a todo Maddie Fenton seguía sugiriendo volver al páramo donde la legión construía, aprovecharse de que al parecer no los atacarian y buscar una salida desde ahí, al fin y al cabo el muro de niebla no podía ser sólido, o eso creía.
Al contrario la señora Manson pedía quedarse en la seguridad que ofrecía la escuela, donde había comida y ninguno de los riesgos que ofrecía el exterior infestado de huesudos.
El debate se prolongó bastante, al final, después de hacer la ultima llamada al exterior preguntado por su futuro rescate y de no recibir ninguna esperanza inmediata, se votó por ambas opciones. La idea de Maddie ganó con poco.
Sin saber a lo que se enfrentaba el grupo tomó todo con lo que fue capaz de cargar y que consideraron necesario. Comida, agua y un par de botiquines para primeros auxilios fueron repartidos entre los miembros.
Decididos a salir tomaron rumbo a la puerta abierta, preparados para esconderse o correr por su vida.
Lamentablemente para ellos su anfitrión adivino sus intenciones y para cuando llegaron allá la puerta estaba cerrada.
