Bueno hay un par de cosas en el capítulo pasado que quiero o más bien olvidé aclarar y estoy segura que no todos leen los reviews, en primer lugar disculparme por lo mucho que tardó en salir tenía demasiado con el capítulo listo, pero no sé me había ocurrido un buen nombre para él, en segundo, sé que a algunos no les gusto el que haya puesto a trabajar a Adrien y Chloé juntos, pero me base en la lista oficial del salón de Marinette y en orden alfabético guiándome por los apellidos así quedaba. Sé me hizo una forma clásica en que los maestros deciden los trabajos en equipo, lamentó si no les gusto (lo note porque la historia bajo su número de favoritos en un día xD), pero en fin. Los que siguen leyendo esto, no les prometo que les guste todo, tal vez unas cosas no les parezcan, pero hago esta historia como algo que a mí me gustaría leer y hacer un drama que se resuelva en 5 segundos con una disculpa no es mi estilo. Quienes aún tienen fe o curiosidad de saber que pasará, no sé preocupen trataré de no decepcionarlos y me gustaría leer sus comentarios y bueno aquí está la segunda parte de su capítulo doble como lo prometí. Porque sé lo merecen por lo mucho que tardé en subir el anterior.

Ladybug llegó a tiempo para salvar a Chloé antes de que el tornado la atrapara, lo único que había resultado herido fue su cabello que estaba alborotado, pero conocía lo suficiente a Chloé para saber que eso era lo peor que le podía sucederle.

- ¡Ladybug! – le gritó la rubia emocionada - ¡Sabía que llegarías a salvarme! –

La chica abrazó a la súper heroína con entusiasmo a pesar de la mueca de desagrado de la chica que lo recibía, quién rápidamente dejó a la rubia en un lugar seguro para librarse de ella.

- Huye de aquí, rápido – le ordenó con una mueca y regresó al patio de la escuela donde encontró a su compañero luchando con una chica de un estrafalario vestido azul con un listón en cada mano, que utilizaba para crear torbellinos.

Chat Noir saltó para esquivar uno de los torbellinos, pero se vió atrapado por uno de los listones de la chica akumatizada que jaló de él y lo azotó contra el suelo. Ladybug se apresuró a intervenir, pero antes de que pudiera llegar, la chica la vio y usando el mismo listón con el cual tenía agarrado a Chat Noir lo lanzó hacia ella.

- ¿Qué haces? – preguntó el chico con reproche.

- Trato de hacer mi trabajo – replicó la chica saltando sobre la cabeza del chico y lanzando el yo-yo hacia la chica akumatizada que atrapo el yo-yo con uno de sus listones.

- Mi nombre es Latte – anunció la chica con arrogancia – y si saben lo que les conviene me entregaran sus miraculous –

- ¡No le daremos nuestros miraculous a nadie! –

Chat Noir saltó de encima de la cabeza de Ladybug y activando su poder de destrucción destruyendo los listones de la chica quien se vió desarmada por un momento, pero cuando los chicos pensaban que tenían la batalla ganada una fuerte ráfaga los empujó hacia atrás.

- Aun no me derrotan – dijo la akumatizada que de alguna parte había sacado un abanico con el que creaba fuertes ráfagas.

Ladybug intentó avanzar, pero el cuerpo de su compañero que había interferido su visión.

- ¿Qué haces? – le gritó con molestia. - ¡Muévete! –

Un sonido llamó su atención, un estruendo como el del metal al doblarse y al mirar hacia arriba pudieron ver como una de las estructuras del techo se había doblado. Chat actuó casi al instante, pero sabía que no podría ser lo suficientemente rápido para esquivar la viga de metal que caía del techo, así que intentó cubrir a su compañera con su cuerpo, cerró los ojos con fuerza esperando el golpe, pero al pasar el tiempo no sintió nada. Abrió los ojos con duda y vio que se encontraba en el techo de la escuela, mientras que hacia abajo pudo ver el pedazo de metal retorcido ocupaba la mitad del patio. La akumatizada había desaparecido.

- ¿Están bien? – preguntó una chica en un traje naranja.

- ¿Volpina? – preguntó Chat Noir casi en shock - ¿Tú eres…? –

- Ah, sí… mi kwami me dijo que ustedes habían tenido una mala experiencia con otra chica que se hacía pasar por otro portador – dijo la chica con una sonrisa – Pero no tienen de que preocuparse, yo no intento lastimarlos, si los quisiera muertos los hubiera dejado ahí abajo. –

- No necesitamos otro súper héroe – dijo Ladybug con notable molestia – Chat y yo hemos hecho un excelente trabajo por nosotros mismos –

- ¿En serio? – respondió la chica nueva – Porque no hay nadie en París que no se haya dado cuenta del cambio en ustedes dos. La Ladybug que siempre estaba dispuesta a ayudar y nunca faltaba cuando había un problema, ahora apenas y sonríe y el Chat Noir que amablemente siempre estaba asegurándose que nadie hubiera resultado herido, ahora se va en cuanto ve que el peligro se ha terminado –

Ambos chicos quedaron boquiabiertos y su sonrojo fue evidente. ¿Realmente habían sido tan obvios? ¿En verdad toda París hablaba de ellos y ni siquiera se habían dado cuenta? La azabache se negaba a creerlo, así que con un presumido gesto de desinterés se dio la vuelta para alejarse.

- No me importa lo que la mitad de París diga – dijo con notable molestia – No necesitamos tu ayuda. –

Y dando por terminada la conversación se alejó dejando solos al gato y el zorro.

- Sí que es terca – dijo la chica cruzándose de brazos.

- Lo es – confirmó el rubio – pero tiene razón, no necesitamos otro héroe. Agradezco que nos ayudaras hoy, pero podemos hacernos cargo nosotros solos. –

El chico estaba a punto de irse cuando la castaña lo detuvo.

- Sé que han hecho un buen trabajo en todo este tiempo – le explicó la chica – pero necesitan arreglar sus diferencias. Mientras ustedes no puedan volver a ser los héroes de París que eran antes, yo estaré aquí. –

- Lo siento – dijo el chico bajando la mirada mientras se soltaba del agarre de la castaña – eso nunca pasara. –

Y dando la conversación por terminada se alejó sin rumbo especifico, tardó mucho tiempo en aclarar su mente antes de pensar en su compañera, esa akumatizada seguía a la chica rubia así que con prisa se dirigió al hotel Le Grand Paris, más al llegar ahí se sorprendió al ver que Chloé no estaba sola, Ladybug estaba ahí.

- ¿Ladybug? – la llamó entrando sorprendido - ¿Qué haces aquí? –

La chica volteó con cierto sobresaltó y Chat Noir no pudo evitar sonreír un poco al ver su suspiro de alivio, sabía que la rubia debía de haber vuelto loca a la chica con sus halagos y sus quejas, antes no lo entendía, pero ahora que sabía la identidad de su compañera no pudo evitar encontrarlo divertido.

- Me alegro que estés aquí – agradeció la chica con el traje de Catarina – ¿Puedes cubrirme? –

- Claro – dijo con una tenue sonrisa.

Ladybug sintió una extraña sensación al ver la sonrisa de su compañero, temió por un momento que estaba alucinando, pero esa sonrisa de alguna forma la asusto, salió del apartamento lo más rápido que pudo mientras dejaba a ambos chicos solos.

- ¡Ladybug, llamame! – gritó la rubia al verla marcharse, mientras se estiraba en el balcón para despedirse con la mano y una vez que la perdió de vista, como era usual en ella, se recostó en uno de los sillones a leer una revista.

El chico se sorprendió de lo rápido que había arreglado su cabello, pero después de todo era algo en lo que su compañera era experta, varias veces la vio llamar o escribir algo en su teléfono, pero al parecer el receptor no estaba interesado en contestar, razón por la cual Chat se ganaba el ser ignorado por la rubia quien se pasaba por el lugar con el teléfono en la oreja como si el no estuviera.

- ¿Señorita Bourgeois? – la llamó el chico – Ya que estaré aquí protegiéndola, me preguntaba si me podría decirme el porque fue atacada esta vez –

Ya era algo usual el tener que ser guardaespaldas de aquella chica.

- Yo que sé – respondió la chica con una fea mueca – ¿No ves que estoy intentando llamar a alguien? –

- ¿Sé puede saber a quién intenta llamar con tanta insistencia? ¿A su padre? Seguro que ya se habrá enterado de lo sucedido en la escuela y querrá saber que está bien. –

- Claro que no – reprochó la chica con fastidio – Estoy tratando de contactar a mi novio Adrien –

- ¿Adrien? ¿Adrien Agreste? ¿El modelo? – preguntó el chico levantando una de sus cejas, era la primera vez que escuchaba que Chloé se refería a él como su novio, pero en realidad no le sorprendía, solo sé preguntaba a cuantas personas se lo habría dicho ya.

- Obviamente – afirmó la chica con un presumido acento – Teníamos que empezar un trabajo para la escuela, pero después de lo que paso ya no pude verlo y me preguntaba si le habría sucedido algo, le pedí a Sabrina que viera a los demás, pero Adrien es el único que no contesta su teléfono –

Adrien, detrás de la máscara de superhéroe no pudo evitar sorprenderse, siempre había considerado a esa chica una niña egoísta, pero en realidad parecía mostrar preocupación por los demás, especialmente por él mismo.

- No sabía que Chloé Bourgeois se preocupaba por alguien que no fuera ella misma – la molestó con una sonrisa.

- ¡No seas tonto! – exclamó la chica con un claro sonrojo – No me importan los demás, pero Adrien… -

La mirada de la chica bajó, parecía triste o preocupada y por primera vez él chico sintió piedad por ella, después de todo sabía que hasta ella tenía sentimientos, aunque a veces se esforzara por fingir que no era así.

- ¿Él que? – le preguntó para alentarla a hablar.

- El últimamente ha estado distante – dijo la chica subiendo los pies al sillón y abrazando sus rodillas – Él normalmente es un sol, brillante, alegre, pero hace un par de meses perdió su alegría. Es como si algo le hubiera pasado algo tan grande que haya olvidado como sonreír. –

El chico se sorprendió evidentemente, aunque su compañera no lo notó pues tenía la vista clavada en sus zapatos, él no podía creer que esa chica prestará tanta atención en él que hubiera notado un cambio de humor después de lo sucedido ¡Ni siquiera él mismo lo había notado! No pudo evitar sentirse conmovido y agradecido por la preocupación de esa chica y quiso recompensarla de alguna forma, así que después de meditarlo un momento se puso de pie y se dirigió al balcón.

- ¿Ya te vas? – preguntó la rubia con un gesto de berrinche.

- No me necesitas en tu alcoba – respondió el chico con una sonrisa – Estaré cerca no te preocupes, pero intenta no meterte en problemas –

El chico salió de un brinco de la habitación a pesar de los reproches de la jovencita a sus espaldas, pero no se alejó, bajó a un callejón cercano donde se destransformó y volvió dentro del hotel donde se dirigió al cuarto de la rubia.

- ¿Estás seguro de esto? – le preguntó su kwami con una mueca – Sí ese akuma aparece aquí, será más difícil protegerla si tienes que huir para transformarte –

- Buscaremos la forma – le respondió el chico mientras le entregaba el queso que siempre le pedía – Ella se ha preocupado por mí, es lo mínimo que puedo hacer por ella –

Ambos subieron a la suite de la joven, pero antes de tocar el chico se detuvo y le hizo una última pregunta a su kwami, algo que lo llevaba consumiendo un largo rato.

- ¿Plagg, realmente necesitamos otra heroína? ¿Nuestro desempeño es tan malo que necesitamos de alguien más?

- No lo sé - le respondió la criatura – pero sé que tú realmente has cambiado mucho desde el día que discutieron y ni siquiera le dejaste explicarse, tal vez deberías darle la oportunidad de hablar, al fin y al cabo son compañeros –

- Lo pensaré - asintió con tristeza el rubio mientras tocaba la puerta.

Realmente no sabía si lo haría o no, él también se sentía herido y no podía olvidar los reclamos que la chica le había hecho tantos días atrás, pero algo si era verdad, desde esa discusión sentía que algo le faltaba y al parecer no era el único que lo notaba.