Capitulo 10: Buenos días desayuno.

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Su ropa estaba impecable, su cabello perfecto, su rostro cansado y su humor … infausto.

Le tomó menos de quince minutos tomar una ducha fría para despertar la cabeza y echar a dormir la otra. Diez minutos para vestirse. Otros quince para hacer el equipaje y aun le quedaban diez para ir por unos pergaminos a su oficina.

En su camino se preguntó donde le habían enseñado modales a Granger, pues ni despedirse podía, maleducada.

Muggles, claro.

Tampoco era que quisiera verla, así que por él estaba bien. Se encogió de hombros con este pensamiento y siguió su paseo por los pasillos.

Entró como bólido a su despacho con la vista en el escritorio. Un par de pasos y algo en su vista periférica llamo su atención. Algo amarillo.

Con el respaldo de su diván frente a él, las pantuflas ridículas descansaban junto a las patas del sofá—las quemaría en cuanto pudiera—.

Recordando de nuevo a su némesis—ramera grosera—, buscó los zapatos que tan cuidadosamente eligió para ella en su deprimente fiesta de compromiso, los encontró regados del otro lado del sofá.

Ah, entonces además de maleducada, barbárica la muchacha. Se fue descalza.

Le dio la vuelta al sofá ingles para recoger los zapatos cuando la vio. Estaba recostada a lo largo de la gamuza azul, con los pies descalzos descansando sobre el descansabrazos y los brazos pegaos a su pecho. Se veía ligeramente sonrojada por el frío.

Se mordía lánguidamente el labio inferior. Las pestañas, rizadas, oscuras y largas acariciaban su suaves pómulos. Era la clara imagen de la tentación—si era intencional o no, estaba fuera de su conocimiento, pero vaya que lo provocaba—.

Estiró el brazo y enredó un rizo en el índice. Era suave y largo. Aun indomable pero no molesto.

—Pepper—susurró. Apareció a su lado.

—Amo Malfoy

—¿Qué hace aquí?

El elfo se puso nervioso de repente— Pepper la encontró aquí enviando una carta, pidió una taza de café. Cuando regresé estaba así. ¿Pepper hizo mal?— pequeño en su postura, con los ojos llenos de lagrimas, preguntó a su amo.

—No Pepper. Estuvo bien. Intenta no despertarla al llévala a una habitación. Ponla en la cama, enciende la chimenea, pero bloquea la red flu luego de que me vaya y hasta que ella despierte.— no despegaba la vista de su rostro dormido. Siempre causándole molestias.— Cuando despierte ofrécele pipí de gnomo, veritaserum, té de opio y tarta de cereza. Cuando las rechacé todas ofrece el desayuno y cuando también lo rechacé le dirás que la cocina está a su disposición— el elfo hizo una mueca incomoda.—Ella querrá irse sin nada, demasiado avergonzada porque no estoy yo para ser familiar en la casa, así usa la culpa a tu favor y dile que el desayuno lo has preparado ya para ella. Lo mismo que haces para mi estará bien.

—Se hará amo

—Cuida de la mansión en mi ausencia Pepper.

Sin decir más, se apresuró a su escritorio, agarró unos papeles y desapareció tras la puerta con dirección al vestíbulo.

Una nueva pregunta vagaba por su mente

¿Cómo era que sabía que Granger odiaba las cerezas?

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Desayunó la comida de un elfo domestico que no era Kiki. Se sentía cometer adulterio.

Irónico, pues realmente cometió dicho delito y no le causaba el menor problema.

Pepper era más considerado que Mafloy pues la instaló en una habitación, le dio calefacción, le ofreció un montón de cosas raras y finalmente la alimentó.

Regresó a la casa Zabini para encontrarla sin el heredero de la familia.

Se duchó, durmió un par de horas y se levantó cuando una lechuza golpeaba su ventana.

"Granger te veré en le café de siempre a las 9:30 para tomar el desayuno y hablar de mis nuevos descubrimientos. Gracias por la contraseña de su despacho, logré grandes descubrimientos.

Con amor, Lavender"

Sacó la lengua poniéndose verde al leer lo ultimo.

—Buenos días a ti también.

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Como predijo, Blaise le envió un memorándum diciendo que se encontraría con Nott luego de su comida, que la vería en el vestíbulo a las tres.

Estaba exhausta, y aunque ganas de molestarlo no le faltaban, aun tenía que ir a romper maldiciones a un par de casas esa misma tarde y pasar por el departamento de misterios para investigar un proyecto inconcluso a la cámara del tiempo.

Le regresó el mensaje cancelando sus planes.

Que fuera y se acostará con Greengrass...para lo que le importaba.

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Esto era mejor que cualquier cosa. Era precioso, hermoso. Inviolable...si no fuera por la magía.

Era mejor que el sexo, el dinero y el amor juntos. Era tiempo.

Frotó las diminutas canicas con destellos de luz en su interior contra sus mejillas. Tenía un costal lleno de ellas.

Cuando logró hacer la primera, las demás fueron inevitables. No debía, pero no pudo hacer nada contra tal impulso, era un genio e iba a disfrutar de su inteligencia.

Si su teoría era correcta, una de ellas era suficiente para volver a cualquier humano a una edad tierna por un corto tiempo, más de una lo desparecería y, con la poción envejecedora lograban que el efecto de las mágicas canicas de tiempo tuviera mayor duración. Uno podría ser un niño por días, o hasta años si se quería.

Las opciones no tenían limites.

No planeaba hacer nada con ellas, pero el hecho de hacer un progreso así era emocionante. También estaba trabajando en un boceto para un gira tiempo mejorado.

—Cuando digo que no puedes estar más loca, demuestras lo contrario con creces Granger.

La voz de Malfoy llegó desde la chimenea.

—¡Qué es lo que quieres!—preguntó infantilmente por agriarle la alegría. Tiró el jarrón de porcelana china que descasaba junto a ella hacia al fuego verde. Draco abrió los ojos con sorpresa y se apartó un segundo de su vista antes de que el sonido de algo romperse resonará a través del fuego.

—Podría jurar que te excita infligirme dolor. Todo el tiempo quieres agredirme de alguna marena.—Sonrió cual zorro en el gallinero— Siempre podemos jugar algo cuando vuelva si no eres muy dura conmigo

—No juegues con eso— se le amargó más el gesto. Descaradamente el rubio se rio.

—Necesito hablar con Zabini— Confesó después de gastarle una broma. Torció la boca pensativo y agregó—Tú no, el otro.

—No se encuentra en casa, tal vez si buscas con las Greengrass.

—Ouch, alguien está celosa

—Estoy molesta por tu culpa, yo estaba muy feliz frotando mis scaena

—¿Tus qué, disculpa?—se inclinó sobre la chimenea, no escuchando correctamente.

—Scaena—repitió. Al verlo sin comprender, agregó—Las cosas que tenía contra la cara

—¿Les pones nombre a tus juguetes sexuales Granger? ¿De esa manera te sientes menos sola al no tener acción con tu hombre?—se burló con una sonrisa mordaz.

Era increíble que aun pudiera hacerlo.

Siempre la golpeaba donde más le dolía, y lo peor de todo era que ella nunca lo veía venir y mucho menos sabía que esas cosas a las que arremetía eran puntos tan vulnerables hasta que era el mismo Malfoy quien las señalaba.

Después de años de llamarla sangre sucia, de ser despreciada, de ser engañada, de perder cosas y personas que le importaban, se creía invencible. De roca.

Pero tan solo los comentarios que hizo sobre el adulterio de Blaise eran suficiente demostración de su crueldad. Donde más le dolía.

—Son tiempo encapsulado—tomó una para admirarla con fascinación. Malfoy notó que algo andaba mal. El ambiente de su conversación cambió a una tensión con densidad de piedra. —Scaena es "etapa" en latín. Las hice esta tarde.

—Impresionante Granger—le sorprendió la sinceridad de su comentario. Torció la boca en un intento de sonrisa. Esa era la disculpa de Malfoy.

—Y...—Quería decirle que no se sentía sola. Pero sería una mentira en ese momento.

Acababa de terminar meses de investigación con un éxito y lo único que quería era disfrutarlo; ser apreciada, que le palmearan la espalda diciendo "Buen trabajo". Incluso si era su esposo quien lo decía.

Era un tanto patético que a pesar de todo en ese momento, deseaba realmente su compañía. Que viera lo que logró, la abrazara, la besara y si podía, le pusiera una estrella dorada en la frente.

Qué infantil.

—Y no me siento sola. No tengo juguetes sexuales Malfoy, no los necesito—sonrió amistosamente.

Normalmente haría un comentario virulento, pero la voz se le quedó en la garganta.

Era culpa.

—¿Para que necesitas a Blaise?—se recuperó veloz de su falta de carácter.

—Es el segundo inversionista más importante después de mi en este proyecto. Quería discutir unas cosas con él para tomar una decisión sobre algo, pero pueden esperar.

—Apuesto mi colección de "Historia de Howarts" a que nunca avisas al resto de los inversionistas sobre las decisiones que tomas sobre los proyectos y su dinero

Arrugó la nariz disgustado— No quiero tu aburrido libro

—Solo decía

—Y para tu información, si lo hago, pero justo ahora necesito una solución rápida y no tengo tiempo para reuniones por flu

—Dijiste que tenías tiempo para solucionar tu problema—elevó una ceja, curiosa.

—Ah...amm—luego de abrir y cerrar la boca un par de veces con mentiras nada convincentes en mente, selló la boca en una firme línea inclinando las cejas, recatado. —Debo irme—con la voz firme informó.—Enviaré a Zabini contigo cuando lo encuentre

—Por favor no—se rio suave junto a Malfoy antes de que las flamas regresaran a su color natural.

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Chicas me he tardado tanto porque...pues me da flojera editar.

Leer mis trabajos me da flojera, y por supuesto que tengo que corregirlos.

Ya tengo el siguiente capitulo, pero...

Como deben imaginarse, aun no lo edito, entonces no sé cuando voy a subirlo :/

No sean roñicas con sus comentarios :'(

Nos vemos ヾ(*゚∇゚*)ノ