Capitulo 9. Jeremy
El viento soplaba con fuerza haciendo que su cabello revoloteara por todos lados y las gotas de lluvia besaban sus rostro con pequeños roses sobre su piel. Era uno de eso días que los narnianos describían como "agitado" pero a Elaine no le importaba en absoluto lo que ocurría a su alrededor pues sus pensamientos vagaban lejos de ahí, en Londres. Vagaban en las tardes recorriendo las calles de la ciudad en compañía de Sam y Jeremy, en las noches de fiesta que parecían nunca terminar, en aquellos secretos que compartían y en las risas que salían tan naturales como respirar.
Pero no era más que recuerdos. Sam se encontraba muy lejos, en un mundo que le parecía tan irreal y al que a veces creía imposible regresar, y aunque Jeremy estaba a sólo unos metros de ella, tras las impenetrables paredes del castillo, sentía como si aun se encontrara perdido.
Jeremy había llegado a Cair Paravel ese mismo día. Elaine había deseado estar con el cuando llego, pero los reyes habían considerado que era mejor primero hablaran con él a solas, después ella podría verlo.
Es sonido de los pasos acercándose hicieron que volviera al presente. Se hallaba de pie, recarga en el barandal de la terraza del castillo, un lugar lleno de flores y plantas, cuyas hojas se movían y susurraban al contacto del aire.
Al otro lado de la terraza venía Lucy caminando con un joven vestido completamente de negro lo que hacía que su piel luciera aun más pálida de lo normal, en su hombro derecho traía cargando una especie de saco y una daga colgaba de su cinturón. Ambos venia platicando tranquilamente.
Los últimos dos días se había imaginado una y otra vez como seria su reencuentro con Jeremy. Se había imaginado corriendo hasta él y abrazarlo con las lágrimas corriendo por su rostro, mientras le decía lo mucho que lo había necesitado. Pero en se momento, estando a sólo unos pasos de él, no notaba absolutamente nada.
Comenzó a caminar en dirección a ellos en completa calma, sintiendo como si que aquel chico frente a ella no fuera su amigo. ¿Era posible que esos meses separados lo hubieran cambiado?
De pronto Jeremy se percato de su presencia y se detuvo. —Elaine—dijo en tono de pregunta.
Elaine observó cada una de las partes de su rostro. Se había dejado creer la barba, lo que lo hacía lucir mayor y le daba un aspecto extraño, sólo una vez lo había visto con barba y sentía que nunca se acostumbraría a ello. Siguió examinándolo y pudo distinguir la pequeña cicatriz en su frente que se había echo a los ocho años cuando había caído en la clase de deportes, también distinguió reflejado en sus ojos verdes y el la mueca que hacía con sus labios ese estilo divertido que lo caracterizaba
—¿Desde cuando eres tan velludo? —soltó la pregunta al terminar de recorrer los últimos centímetros que los separaban.
Jeremy reprimió una sonrisa. —Estuvimos meses sin vernos y es lo primero que se te ocurre decir.
Ella se encogió de hombros.
—Oh ven acá —respingó el chico abrazándola. —Yo si te extrañe.
Elaine le devolvió el abrazo torpemente. Nunca le había parecido que Jeremy fuera tan fuerte, pero cuando la abrazó sintió como le sacaba el aire.
—Los dejó solos, tendrán muchas cosas de las que hablar —dijo finalmente Lucy con una pequeña sonrisa.
—Gracias Lucy —respondió Elaine.
El chico también agradeció a la reina haciendo una reverencia de despedida. —Así que tienes amistades influyentes — le dijo mirando a Lucy que se alejaba.
—Eso creo —reconoció marchando de regreso al barandal, sin esperar que él la siguiera. Jeremy frunció el ceño y camino a grandes pasos tras ellas.
—¿Qué te ocurre? —la cuestionó —pensé que estarías más contentan por verme otra vez.
Era una buena pregunta de la que le hubiera gustado tener la respuesta. Habría dado todo por poder decirle que esta feliz de verlo, pero no podía, sentía otro sentimiento que no sabía identificar —Estoy nerviosa—mintió fijando la vista en los individuos que caminaban en los pisos inferiores.
—Lamentablemente para ti te conozco desde que tenías cinco años. Soy de las pocas personas a las que no les puedes mentir —afirmó recargando la espalda en el barandal y cruzando los brazos sobre su pecho.
Elaine bufó. —No se que me ocurre, sencillamente estoy nerviosa —insistió alzando el tono de voz. Jeremy quiso replicar pero ello lo interrumpió, impidiendo que el la siguiera incomodando —Me dijeron que estabas en Beruna trabajando para una señora ¿Qué hacías ahí? —la pregunta salió más dura de lo que deseaba.
Él pareció pensar seriamente en la respuesta pero cuando contestó se soltó a reír risa. —No se sí me estas regañando, pero suenas igual a tu madre cuando lo hace.
—Mi madre — gruño bruscamente perdiendo la calma. — ¡Prometiste que vendrías a buscarme!
Al chico lo tomó por total sorpresa el rumbo que habían tomado las cosas.—No es tan fácil como suena — replicó poniéndose a la defensiva
—Sabías donde me encontraba — le espetó —yo ni siquiera sabía eso sobre ti.
No había querido pensar mucho sobre el tema pero la verdad era que se sentía sumamente enojada con Jeremy por haberla abandonado. Él había estado todo ese tiempo en Beruna mientras ella se moría de angustia —No se como lograste llamarme pero después de que lo hiciste estuve preocupada por días.
El rostro de su amigo se endureció.
—¡Y por cierto que mierda fue ese ruido que escuche en el teléfono, cual lo escuche pensé que te había pasado, incluso llegue a pensar que el minotauro te estaba persiguiendo y…
Calló de golpe pues no era capaz de seguir hablando sin gritar. Se sentía furiosa, lo único que quería era golpearlo con todas sus fuerzas.
—¿Crees que yo no estaba preocupado por ti? Yo sabía donde estabas, pero no sabía si te encontraba bien —. Jeremy se alejo del barandal y Elaine sintió un escalofrío escuchando su voz tras ella. —¿Creer que no intente venir por ti? ¡¿De verdad lo crees?! — Su rostro enrojecía con cada palabra
Elaine guardó silencio. Era verdad que se conocían desde que tenía cinco años, y así como él la conocía a la perfección, ella también lo hacia; era difícil hacer enojar de verdad a Jeremy y se daba cuenta que lo había logrado
—Corriste con suerte —gruño su amigo y ella giró para verlo de frente —Llegaste a una parte agradable de Narnia y te encontrarte con personas que te ayudaron de inmediato, Yo llegué aun lugar que parecía abandonado, donde todo parece estar muerto y hace un frio endemoniado.
Elaine contuvo el aliento. Peter le había hablado sobre ese lugar, era la zona donde años atrás había estado la fortaleza de hielo de la bruja blanca, un lugar terriblemente frío y oscuro en que todo estaba podrido y al parecer que lo estaría por un muy largo tiempo. Nadie en Narnia iba por ese rumbo pues lo consideraban maldito, y los padres solían contarle sus hijos historia sobre el espíritu de Jadis rondando por las ruinas de su castillo.
—Estuve algunos días vagando tratando de saber en donde me encontraba —continuó —era muy difícil encontrar alimento y por las noches el frío era aun más insoportable. En algunos momentos creí que había enloquecido. Estuve perdido varios días y no se que hubiera pasado conmigo si no me hubiera encontrado la señora Achlys.
— ¿Es ella la señora con la que estuviste trabajando?
—Sí. Es una señora viuda, no tuvo hijos y a la muerte de su esposo ella se encargo del negocio, pero contrata ayudantes para que hagan el trabajo más pesado —respondió relajándose un poco.
—¿Cuál es el negocio de ese mujer?
—Su esposo era carpintero. Fue una suerte que ese día me encontraran. —Repitió y una nota de verdadero agradecimiento se escuchó en su voz
—Y desde ese día has trabajado para ella —concluyó Elaine.
El chico asintió. —Quería venir a buscarte pero debes de saber lo peligro que es viajar solo por el bosque. No podía simplemente hacer el viaje sin tomar precauciones, y aunque hubiera conseguido llegar a Cair Paravel, qué iba a hacer aquí, ¿Preguntarle a media ciudad por ti? Definitivamente no, necesitaba ayuda y Achlys podía dármela.
—¿Cómo podría ayudarte una viuda? —preguntó con verdadera curiosidad.
—Es muy sabía, conoce muchos secretos. — A Elaine le pareció que su semblante se oscurecía. —Podría llamarlo magia.
—En Narnia todo es magia —aseguró nerviosa, pero él negó rápidamente.
—Ella sabe una magia diferente a toda la que puedas encontrar en Narnia. Yo mismo la he visto y le he contado todo sobre nosotros.
—Le contaste todo —dijo sin evitar alarmarse. —¿Le constaste de donde venimos y sobre el minotauro?, ¿Le constaste que ya habías escuchado sobre Narnia y que técnicamente no debería existe?¿Le constaste de que época venimos?
Las peguntas salieron atropelladas pero Jeremy pareció comprenderlas. —Sí, absolutamente todo, y esta segura de que puede ayudarnos
—Deberíamos decírselo a los reyes, a ellos también les interesara escuchar esto.
Jeremy se mordió el labio y evito mirarla. —Ella no confía en los reyes.
—Por dios Jeremy, te das cuenta de lo que estas diciendo, ellos son los buenos — dijo, haciendo unas comillas con sus dedos cuando dijo buenos. —Recuerdas los libros, son los amigos de Narnia.
—Pero Achlys no quiere hablar con ellos — objetó ansioso — sólo quiere hablar contigo y debe de tener razones muy buenas para pensar así
—¿Por qué quiere hablar conmigo sí puede hacerlo contigo?Acaso no estamos juntos en esto — replicó.
—Te acuerdas lo que dijo el minotauro en el campamento — preguntó llevando inconscientemente su mano a la daga en su cinturón.
—Por su puesto — respondió poniendo los ojos en blanco.
—Recuerdo que cuando hablo el minotauro tú pudiste comprender lo que dijo y yo sólo escuche un gruñido. Es obvio tienes más que ver en todo esto.
Por un momento Elaine no supo que decir y lanzó un gran suspiró. —Insisto. Hay que contarle a los Pevensie sobre esa mujer
—Tú confías en los Pevensie, y yo confió en ella, yo ya estoy aquí y les he contestado todas sus preguntas— explicó con firmeza.
No lo es mismo. Quiso decirlo pero sintió como las palabras se atoraban en su garganta, Jeremy había logrado confiar completamente en esa mujer y en cambio ella aun seguía con miedo de contarles todo la verdad a los Pevensie.
—Aunque aceptara hablar con ella, se encuentra en Beruna, es imposible hacerlo —aseveró.
Jeremy sonrió y Elaine supo que se traía algo entre manos —Ella vino conmigo, y antes de que rezongues te diré que los reyes ya lo saben
—Creí que no quería saber nada de ellos.
—Lo que ellos saben es que la mujer aprovechando que yo vendría a Cair Paravel me acompaño, pues necesitaba comprar unas cosas de este lugar. — Jeremy hizo una pausa —y en parte en verdad.
Elaine vio dibujada en el rosto de su amigo una sonrisa satisfecha pero ella solo sentía un escalofrío, era demasiado. —No me gusta esto.— confesó.
—Sólo habla una vez con ella, es todo lo que te pido —rogó el chico, colocándose frente a ella para poder verla directamente.
—¿Estas seguro de que puede ayudarnos?
—Completamente
Elaine observó de nuevo cada parte de su rostro, el cual era tan familiar y sin embargo le parecía había algo en el que lo hacía extraño, pero si no podía confiar en Jeremy, entonces en quién lo haría. —De acuerdo —aceptó.
No se dio cuenta hasta horas después, cuando ya estaba acostada y lista para dormir, qué Jeremy no le había contestado una pregunta ¿Cómo había logrado llamarla y qué había sido ese fuerte golpe que había escuchado tras el teléfono?
