El lugar más tranquilo de Reino Unido no parecía nada tranquilo, había gente por todas partes caminando y carruajes en la avenida, desde el prestigioso hotel en donde se estaba quedando hasta donde pretendía llegar eran unos aproximados quince minutos los cuales les parecieron una eternidad, bajó del carruaje frente a una villa en una de las calles más concurridas de Bath, llevaba su elegante gabán abotonado, con sus manos enguantadas lo desabotonó para sacar de su bolsillo un reloj dorado y miró hacia la entrada, pagó al cochero para luego seguir el camino de piedras hasta la puerta mientras se ajustaba el sombrero, su corazón latía muy fuerte golpeaba su pecho como si le advirtiera sobre lo que estaría a punto de suceder, vaciló justo delante pero había llegado hasta allí con un objetivo, suspiró llenándose de valor hasta que al fin toco la argolla de metal que salía de la boca de un león bastante pintoresco, unos segundos después en los que por su mente pasaron miles de pensamientos una muchacha abrió la puerta y lo miró con el ceño fruncido

- ¿Que desea mi Lord? si quiere puede dejar su tarjeta en el buzón para los Dustin

- Sacó la tarjeta del bolsillo de su chaleco – ¿puede entregársela usted misma? Si se encuentran en casa me gustaría poder hablar un momento con ellos

- ¿Usted tiene cita hoy con el capitán? – preguntó con extrañeza aceptando la tarjeta dudosa ya había pasado la hora del té

- No, no tengo pero si se la entrega quizá puedan recibirme ahora – lo miro de arriba abajo sin ninguna educación y terminó de abrir la puerta

La Siguió hacia una recepción pidiéndole que esperara, tiempo que le dio para observar todo a su alrededor, los Dustin a pesar de no ser de la nobleza poseían una buena posición, su casa era grande y bonita pensó que quizá a Candy le gustaría una como aquella en lugar de la mansión, en el fondo él también prefería un cálido hogar como aquel que se sentía tan familiar, escuchó unos pasos a su espalda, al girar se encontró con el señor Dustin en persona, un abuelo que mantenía su forma adusta y firme debido a su historia militar como seguramente también su formación y entrenamiento, lo miró por un momento con análisis esperando que se presentara formalmente, Albert se quitó el sombrero y los guantes frente a él en forma de respeto le extendió la mano

- Señor Dustin soy Lord William Andrew – estrechó su mano y le sonrió

- ¿Candice no vino?

- Su sonrisa desapareció al instante - No, es que…. Ella no sabe que estoy aquí, yo….

- Lo sé hijo.. Será mejor que pases, deja tus cosas a Marjorie es nuestra nueva muchacha, debes conocer a mi esposa le está tratando de educar un poco pero es un tanto hosca – se dirigió a la muchacha sonriéndole – sírvenos por favor un poco de whisky ¡hoy lo vale!

La amable mujer después de pasar por la sorpresa preguntando cómo estaba Candy lo abrazó como si lo conociera desde hacía mucho tiempo y lo miró con una sonrisa detallando su rostro, como si al fin le pusiese una cara a un personaje de alguna novela, lo invito a sentarse a su lado con emoción mientras que el señor Dustin se acomodaba en el sillón frente a ellos

- Nos escribió hace un par de semanas que estaba bien y aprendiendo muchas cosas, aquí le enseñamos lo que pudimos, no quería verlo sin sentirse… Digamos que… tan diferente de usted

- Habla de ustedes muchísimo y con mucho cariño, por favor no me traten de usted si ella los considera como su familia entonces son la mía también, sé que los extraña y lamento no haberla traído conmigo pero… No sabía qué hacer, discúlpenme pero es que yo creí que había muerto y…

- Supimos lo que pasó con su boda Lord Andrew, se habló de eso bastante hasta aquí – comentó la señora Dustin palmeando su mano – pero nunca nos enteramos que iba a casarse

- No podía creerlo cuando la vi de pie en la iglesia y luego de esa espantosa herida… Mi matrimonio era algo arreglado desde hacía mucho nunca estuve de acuerdo hasta que… Me resigne a mi vida sin ella me daba igual el mundo y sus conjuras no volvería a ser feliz, la perdí y creí que había sido para siempre pero ahora que volvió a mi lado – los miró entre la ansiedad y la preocupación – no me da respuestas me estaba volviendo loco, no puedo dormir desde que regresé a casa, ahora tenerla tan cerca y a la vez tan lejos me desespera, la vi llorar tratando de no recordar lo que pasó, me pide tiempo pero fueron tres años, tres años de los que solo habla de ustedes dos ¿y el otro que? – se levanto con impotencia del sillón en la sala de los Dustin – Disculpen es una tontería venir aquí y pedirles esto, comprometerlos, involucrarlos, pero realmente no sé qué pensar o cómo hacer, estoy convencido de que alguien le hizo daño, estoy seguro que… - cerró sus manos en un puño fuertemente

- Tranquilo muchacho, te entendemos, para que hablara con nosotros pasaron seis meses y casi no pudo hacerlo, hay cosas que no dijo ni dirá jamás pero las sabemos – el señor Dustin se acercó a él y apoyo su mano en su hombro – si viniste hasta aquí es por qué te preocupa y solo tengo una pregunta que hacerte, ¿estás dispuesto a enfrentar la verdad?

- Tragó grueso y cerró los ojos con un suspiro – es esto o sentirme impotente por no saber cómo ayudarla, como superarlo y hacerla feliz

- La señora Dustin lo miro con tristeza – no es fácil contar algo así y no nos corresponde a nosotros hacerlo, pero nos sentimos como sus abuelos y sabemos que ella no dirá nada, no le contaría lo que sufrió nunca, además de que pretende enterrar esos recuerdos, revivirlos le resultara de por vida algo doloroso cuando llegó a esta casa la protegimos y cuidamos

- Será mejor que se siente muchacho – recalcó el capitán justo cuando llegó la muchacha con el whisky, ambos dieron un sorbo al dorado líquido lo necesitarían para dejar salir un poco las palabras dolorosas

- En un principio no creímos que existiera Lord Andrew, pensamos que era parte de el trauma de la muchacha, ella decía que usted era un soldado y un príncipe, además de un noble, comprenderá que fue para nosotros parte de una historia que se inventaría para salir de la crisis post traumática que dictaminó que sufría el doctor del ejército de Inglaterra, no tenía papeles ni apellido, ella tampoco dio su nombre porque creyó como usted que había muerto

- ¿Crisis post traumática? ¿Después de que le dispararan?

- No – dudó en continuar pero en los ojos que tenía en frente podía ver cuánto necesitaba saber y entender lo que le sucedió a su esposa - después de su cautiverio

- ¿Cautiverio? – su rostro cambio palideciendo miro a todos lados como tratando de hallarle sentido a aquella frase tan espantosa

- Dudaba en hablar pero el joven se veía realmente confundido y afligido había hecho un largo viaje y era justo que superaran este tema, lo mas sano era que lo supiera – Candice sobrevivió de milagro a esa bala en el pecho, el doctor creía que el proyectil perdió fuerza y no estaba cerca por lo que no daño ningún órgano vital, pasó dos meses débil en un improvisado centro médico en Bélgica, cuando se recuperó no sabía explicar quién era solo preguntaba por usted y le mal informaron que había muerto en combate, perdió las ganas de luchar, pensó que no le serviría de nada decir que era casada con un noble, no le creerían de igual forma sin papeles, los belgas enviaron a un grupo recuperado por la frontera hasta un tren que los llevaría a Suiza, no tenía a donde ir así que solo se dejó guiar por el grupo

- Sé que por como lo contaba tenía la esperanza de que viviera mi Lord, quiero decir, William, pero estaba muy débil y sola – la señora Dustin hizo una mueca triste

- El tren la llevaría a Suiza en donde estaría segura pero ella quería venir a Reino Unido, quizá a buscarlo pero eran direcciones opuestas, entonces se negó y se separó del grupo, no tenía dinero así que consiguió que carretas la llevaran al norte para tomar un barco – se sentó frente a él y sorbió del trago – nunca llegó a abordarlo, camino al puerto un grupo de soldados franceses se toparon con la carreta en donde iba con una familia que huía de la guerra y… - miro a su esposa quien asintió con los ojos empañados - los asesinaron a todos, antes de robar lo poco que traían, a todos menos a ella

- ¿Por…por que no? ¿A donde….? ¿Que le hicieron?

- Tenían un punto en la frontera al norte de Francia allí controlaban a los navíos, el General del grupo se la llevó como su prisionera…. Como su ... Su prisionera personal – dijo esta última frase con lentitud

- Su respiración se agitó de rabia, sabía que había pasado algo así pero la confirmación del hecho lo dejaba con un dolor que pesaba profundamente incrementando su impotencia y culpa – ella.. Me pidió perdón – musitó en voz baja

- Según lo que me contó muy por encima el hombre la tenía en un cuarto encerrada, la alimentaba bien pero cuando ella peleaba, la lastimaba, así que al cabo de tres meses de luchar simplemente eligió morir, morir en vida, ese hombre era un enfermo creó a Cristina imponiéndola sobre ella, confundiéndola con maltratos psicológicos y simplemente su mente en algún momento cedió, la clase de mujer que él hizo habitó su cuerpo.

- Recordó la cicatriz en su hombro, la nombraba como a un ser humano sentía tanta rabia en ese momento, mezclada con el dolor de saberla cautiva en esas condiciones que por su mente pasaban pensamientos violentos en contra de ese hombre – ¿quién fue? Nombres y apellidos, nacionalidad, cargo, lo que sea capitán dígamelo

- No vale la pena muchacho – lo observó contener la ira sin lograrlo.

Se levantó del asiento con los ojos rojos y el ceño fruncido caminando hacia la chimenea mediana de mármol que quedaba justo al lado de un ventanal, miró el cielo oscurecido y dejó escapar el aire, no podía creer todo aquello, su mente jamás podría llegar a imaginar lo que habrá sufrido a manos de aquel desgraciado

- ¿Quien fue? – preguntó entre dientes al borde de la explosión

- Se le acercó con pesar – no estoy seguro que sea algo que…

- Por favor – dijo casi en susurros pero el señor Dustin pudo sentir su aflicción

- François Ezkiaga General de Marina Francesa, tuve el desagrado de conocerlo alguna vez, era un muchacho prepotente y pedante, un ser sin corazón de familia de abolengo, liberó a Candice ocho meses después, más tarde cayó en batalla con los Belgas, ella caminó sin rumbo hasta que un grupo de soldados Británicos la encontró, no había comido en días, no hablaba, tenía la mirada perdida y no dejaba que ninguno de los soldados la tocara o estuviese cerca, así que la llevaron al centro médico, cuando logró decir palabra por su acento dedujeron que era de Inglaterra y la trasladaron a Londres, sigo ejerciendo solo como apoyo y entrenamiento, asistí a la base médica en donde se recuperaban nuestros soldados y allí la encontré, siempre estaba sentada con una manta encima abrazando sus piernas en un banco de madera – se llenaba de tristeza al recordarlo – un día me senté a su lado y hablamos, a pesar de que era consciente de lo que había pasado me sonreía y veía a la vida como algo hermoso, de cierta forma para ella esa recuperación fue como renacer, pasó cerca de tres meses allí en consulta psicológica hasta que le dieron el alta y le ofrecí empleo

- Se pasó las manos por el cabello y se apoyó de la chimenea dándole la espalda al matrimonio – fue mi culpa, no la busque, no hice ni el intento nunca, debí buscar su cuerpo si es que en realidad estaba muerta pero...

- No se culpe William, las cosas pasan, la vida es muy cruel pero el corazón sana y solo queda seguir – decía enjugando sus ojos con su pañuelo la señora Dustin – deben de apoyarse y poco a poco superarlo, tienen una vida por delante se han reencontrado

- ¿Como puedo ayudarla? ¿Como esperan que superemos algo así? – su corazón estaba roto, quería abrazarla y pedirle perdón, le pesaba estar tan lejos en ese momento en los que su mente le pedía a gritos estar a su lado y jamás volverse a separar jamás – cuando la conocí tenía apenas 10 años y me propuse ayudarla, protegerla, quería verla sonreír siempre – decía aún apoyado en el marco de la chimenea con los sentimientos a flor de piel – cuando su única familia murió me casé con ella, pude haberme engañado pensando que era mi deber y la promesa hecha a su padre pero había mucho más, nunca se lo dije, y lo único que he hecho ahora que la tengo es llenarme de dudas estúpidas creando fantasmas, pensando en mi, en mi familia, siempre amé la forma en que podía ser libre con sencillez, feliz con lo poco que tuviese, porque ella siempre fue lo que yo quise ser, ser yo mismo sin ningún disfraz para agradar y mantener mi estatus, no se merecía algo así mientras que yo tenía a mi familia, mi libertad, mi tan preciado deber.

- Así lo educaron mi Lord usted no tiene la culpa... – sentenció el señor Dustin con los ojos empañados

- ¿Y a ella? No la educaron nunca sin embargo siempre tuvo más valores nobles que cualquiera y palabras de aliento para todos, pensaba en los demás antes que en ella misma, no es justo que… – giró hacia ellos – ¿por qué aprendió a escribir?

- De tanto que lo nombraba decidí averiguar si realmente existió y me encontré con que si existía un noble residente en Glasgow hace prácticamente un año y medio, pasó un par de semanas pensando cómo comunicarse con usted, no creería en ninguna carta pero aun así que me pidió que le enseñara, se esforzó y en unos meses sabía leer y escribir con el nivel de un niño de 7 años, practicó mucho y aprendió entre otras cosas modales básicos, decía que tenía que presentarse por primera vez ante Lord Andrew y no podía llegar frente a usted y su familia como una analfabeta, hasta que por fin decidió viajar – contó la señora Dustin

- ¡Dios mío!

Se pasó las manos por su cabello con desesperación y de dirigió a un ventanal que daba a un hermoso patio y la imagino allí esforzándose por él, y él que juró hacerla feliz nunca se había esforzado realmente por ella, su cuerpo comenzó a temblar de la impotencia, siempre pensó que era una chica fuerte, alegre y dulce que necesitaba protección pero había sido ella la que siempre lo había protegido arropándolo con tanto cariño a pesar de la vida difícil que le tocó.

La señora Dustin no podía soportar más aquella escena dedicó una mirada a su marido llena de lágrimas saliendo en silencio de la habitación, limpio alguna lágrima naciente de la comisura de sus ojos y se acercó al joven colocando ambas manos en sus hombros

- A veces el destino es caprichoso le suceden cosas malas a gente buena para fortalecer su alma, y cosas buenas a gente mala para enseñarles el camino correcto en busca de la redención, se cruzan sus vidas para hacerlas quizá más preparadas, más fuertes o más nobles, más alegres o más tristes, según como elijamos superar cada prueba, lo educaron para reprimir sus sentimientos Albert – lo miró sorprendido con los ojos enrojecidos abiertos de par en par – ella nos contó todo de usted y lo adora con su alma, con cada defecto y cada virtud, deje salir todo y comience de nuevo, su esposa lo espera en casa, partió de aquí solo con amor para ofrecerle entiéndala, llénela de amor y comprensión muchacho es lo único que necesita para ser feliz y para que usted lo sea

Su padre le decía que no era de hombres fuertes llorar, cuando murió, a pesar del dolor no soltó ni una lágrima, sin embargo el señor Dustin lo abrazo como a un hijo y se liberó de todo lo que llevaba dentro quizá por años, por todo, limpio su cuerpo de la culpa que no le pertenecía, tenía razón debía decirle y demostrarle cuánto la amaba, darle la vida que si se merece, verla reír. Esa noche los Dustin no lo dejaron partir, el dolor de cabeza fue intenso, aunque quería llegar a su lado lo más pronto posible aún tenía cosas que hacer, de alguna manera tenía que agradecerles a los Dustin por todo lo que habían hecho por ellos, enviaron a alguien por su ayuda de cámara y sus cosas al hotel, entendía perfectamente bien el cariño que le tenía su esposa a aquellos abuelos, en unas horas se ganaron el suyo, además de un lugar en su vida y una invitación a Escocia, ellos estaban complacidos por que era exactamente la persona que imaginaron, esa noche ganaron a un hijo más.

Al día siguiente se despidió con la firme promesa que los dos volverían para visitarlos cada cierto tiempo en cuanto se les hiciera posible, no se cansaba de agradecerles por todo, lo único en lo que pensaba era en volverla a ver, tenerla entre sus brazos y abrazarla fuerte, le diría cuanto la quería a cada hora, cada minuto si era necesario, no le alcanzaria la vida para adorarla como se merece, se detuvo en una joyería y saco la bolsita que contenía el guardapelo que prometió restaurar y de su otro bolsillo la perla, el regalo del mar y las palabras sabias del viejo Stinray, sonrió y con un suspiro puso en orden sus prioridades, definió lo que debía hacer a partir de ese momento.


Siiii ya sé... :( :( :( mucha información para procesar pero querian respuestas al igual que Albert, ahora entienden la reacción de ella? como decir algo así como superar ambos algo como aquello?... una respuesta simple es mas facil si hay amor de verdad y perdón, igual creo que les toca hablar...