Re-subido 08 de julio 2018

Capítulo 8.

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Huye.

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En los extensos paramos cubiertos de nieve que dividían el territorio de los brann y los neutrales, volaban tranquilamente el perezoso Grump así como el energético Gobber; este último se encontraba más que ansioso por reencontrarse con su buen amigo Finn, con quien por fin formalizaría un verdadero acuerdo de paz y comercio que de seguro ningún elemental esperaba se hiciera.

Al llegar al punto de reunión, no tardó en divisar a su amigo que iba escoltado de su compañero, un unicornio blanco, así como con un pequeño escuadrón de soldados.

Desde la lejanía, se saludaron alegremente con un movimiento de manos, felices de la vida por volverse a ver desde su aventura en el mar. Todo parecía marchar bien, al menos eso pensó el herrero quien esperó en su lugar a que su amigo lo alcanzara, cuando de repente, la tranquilidad del páramo se vio interrumpida con estallido que salió de entre la tierra en dirección hacia el pequeño escuadrón.

Pero qué…

El impresionado Gobber, quedó impactado al ver que de escondites ocultos en la tierra, dragones, en compañía de sus amos, salieron para atacar a su amigo y súbditos, los cuales quedaron esparcidos por la primera explosión.

¿Quiénes eran? ¿Por qué atacaban? Gobber apenas podía pensar mientras trataba de llegar lo más rápido que podía Grump al lugar de la batalla.

¡Cabezas de carnero deténganse! —Gritó desesperado con su hacha/mano en lo alto; sin embargo una explosión a su espalda y la de su dragón los hizo zambullirse y caer precipitadamente en la nieve.

A tientas, trató de ponerse en pie de nuevo para ayudar a su amigo neutral, pero fue demasiado tarde, sus ojos azules no pudieron más que presenciar que a lo lejos el pequeño escuadrón trataba de soportar el ataque sin conseguirlo, para finalmente ver como un dragón lanzaba un mortal ataque a Finn, quien cayó de su espantado caballo y ya no se pudo levantar.

Gruñó por la impotencia de no haber podido hacer nada, pero más rabioso se puso al reconocer aquel dragón amarillo, así como al jinete que a pesar de estar encapuchado reconoció claramente.

¡ ¡ ¡ ¡ ¡FOGO! ! ! !…¡Maldito! ¡¿Qué hiciste?!

El encapuchado al percatarse que este seguía en pie se volvió hacia él y se descubrió por sí solo.

¡Algo que quería hacer desde hace mucho, "viejo amigo"! —vociferó con una sonrisa desde las alturas.

El indignado brann preparó su mejor ataque para derribarlo; sin embargo Fogo, nada lento, sacó una de las imitaciones de la piedra de la neutralidad, la cual brilló ante la voluntad del portador.

¿Cómo es posible?Balbuceó Belch al verse neutralizado.

No eres el único con contactos amigo, alguien muy cercano a los neutrales me la dio para hacer de las mías.

¿Un traidor entre lo neutrales? Gobber no sabía en qué pensar, y no tenía tiempo de sacar conclusiones, lo único que sabía en ese momento es que debía derribar al traidor de su pueblo para advertir rápidamente a Stoick; así que sólo auxiliado de su dragón y su hacha se preparó para atacar a Fogo, sin embargo tan rápido lo intentó, los súbditos de su ahora enemigo salieron en su defensa, y estando en desventaja, fue directamente a su perdición.

OOOOOoOOOO

Después de la humillante perdida, Gobber fue apresado en un celda oculta en una prisión subterránea cerca de Berk; los mismo pasó con su dragón a quien sedaron con una adelfa blanca y encerraron en una jaula especial para dragones.

¡¿Qué quieres de mí?! —Gritó el malherido Gobber, quien a pesar de sus heridas aún tenía la suficiente fuerza para hacer temblar a los barrotes de su celda.

Es algo sencillo, mi estimado amigo… me vas ayudar a buscar todos los pueblos de brann que hayas visto, visitado o hayas escuchado hablar…

Desde ahí empezó el tormento de Gobber, al inicio se había negado más cuando las amenazas de su enemigo fueron para su dragón y amigos estimados, ya no pudo hacer más, se volvió un títere de Fogo, sólo esperaba que Stoick se diera cuenta de la traición, más sus ruegos no fueron escuchados pues un día…

¡Gobber! Mira a quién te traje…—gritoneó el animoso Fogo, victorioso por lo que sus súbditos llevaban arrastrando tras de él.

El brann quedó atónito al reconocer quienes eran aquellas golpeadas y sometidas personas; su querido amigo Stoick y Valka, y no sólo ellos, otras dos personas cuyos atuendos se parecían a las que portaba su amigo Finn.

Los súbditos de Fogo, aventaron a los recién llegados en dos jaulas diferentes, Stoick y el extraño en una y las mujeres en la del otro extremo, quedando él sólo en la de en medio.

¡Stoick!…¡reacciona! —llamó desesperado desde su celda.

El jefe de Berk, al escuchar un zumbido en sus oídos se levantó a tientas; sin embargo al verse encerrado y a su enemigo frente a él, reavivó su fuerza y se levantó para tratar de salir de ahí.

No, no, no… Stoick…., más vale que te quedes quieto— amenazó burlonamente el traidor al ver la ímpetu del jefe.

Sin embargo el jefe de Berk hizo caso omiso a su burlona amenaza y entre gritos y golpeteos le ordenó que lo dejaran salir; pero Fogo, sordo a su suplicas, se acercó al muro de la prisión para jalar una palanca

¡NOOO! Stoick, ¡ten cuidado!… ¡Cuidado! —gritó el atónito Gobber pues sabía qué hacía esa trampa.

Stoick, al escuchar aquella advertencia apenas reparó en la presencia de su amigo a quien creía muerto, y quien realmente se veía ofuscado por lo que pudiera pasarle; sin embargo a él nada le pasó; sin embargo en donde escuchó un tremendo ruido era en las celdas de las mujeres, a quienes sorpresivamente les lanzaron un potente chorro de agua.

¡Valka! —Gritaron ambos al ver como las dos mujeres eran aplastadas, mientras que Fogo se burlaba de su infortunio.

¡No, Valka…. Fogo detente, por favor! —Rogó el desesperado Stoick.

El traidor, extasiado de tenerlo controlado, volvió a jalar la palanca para detener el agua, dejando ver que Valka y la otra mujer difícilmente se trataban de recuperar del terrible golpe.

Muy bien Stoick, más vale que te quede claro que ahora el que manda soy yo, así que grábatelo bien en tu cabeza si es que no quieres ver a tu mujer muerta… ¡¿ENTENDISTE?!

El humillado jefe de Berk asintió con pesar y dejándose caer de rodilla cedió a la voluntad de Fogo; quien no hizo más que utilizarlo junto con Gobber y el rey de los neutrales para sacarles estrategias, mientras que a Valka le sacaba información de dragones.

Los días en que los visitaba eran un martirio, pues Fogo no paraba de mofarse de sus hijos, a los cuales consideraba estúpidos por seguir la guerra que ellos habían iniciado con sus prejuicios arrebatados; a ninguno de los prisioneros no les quedó de otra más que rezar porque sus hijos se dieran cuenta de la traición para derrocar a su enemigo, una esperanza que murió cuando este les dio la noticia de sus fallecimientos.

OOOooOOO

Tiempo actual.

¡Más vale que preparen esa estrategia… el reino agua debe de caer!

¡¿O si no qué?! —bramó Stoick golpeando los barrotes de la celda.

Después de haberles dado la noticia de la muerte de sus hijos Fogo, se sentía constantemente desafiado por sus prisioneros, su poca capacidad para enfrentar los errores de sus planes era un símbolo de debilidad que los presentes notaron de él.

Fogo empezaba a sentirse inseguro, mucho más después de la visita de ultratumba de su hermano, y el no tener la genuina piedra de la neutralidad lo hacía sentir un blanco fácil; más aún le quedaba algo, no dejaría que su antiguo líder y el rey de los neutrales lo minimizaran con sus parloteos, así que actuando cobardemente, ordenó a sus súbditos sacar a la reina de los neutrales, a quien apresó entre él y una daga filosa.

¡No, Brianda! —se asustó el rey de los neutrales al ver a su mujer sofocada por ese hombre.

¡Déjala maldito Fogo! —exigió el rabioso Stoick.

¡Entonces denme lo que quiero! Y la dejaré libre…

No lo hagan. —refunfuñó la madre de Astrid entre dientes. —No vale la pena, ya no…

¡TÚ CALLATE ESTUPIDA! —se separó bruscamente Fogo de ella para darle de cachetadas que la hicieron caer al suelo.

¡Maldito! —gritoneaba Axel mientras trataba de salir de su celda, sintiéndose impotente ante la situación.

Sin embargo Fogo, como siempre, hizo caso omiso a las suplicas, y no paró de torturar a la mujer.

¡No!, detente. —volvió a rogar Stoick humillado, lo suficiente para que Fogo se detuviera.

Al jefe de Berk no le quedaba de otra, en su tiempo de encierro había congeniado con los dos neutrales, por ende, no podía dejarlos sufrir de esa manera.

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Tiempo actual.

— ¡Fogo, el "gran jefe de Berk", les está dando la oportunidad de unirse a nuestro honorable ejército para combatir contra los neutrales y los vann que se han unido a ellos!

Desde una tarima en la plaza del pueblo, un general recitaba con voz alta las palabras que su jefe le había ordenado decir con el propósito de llamar a más brann a la causa de Fogo; para convencer a los pueblerinos, argumentó que la guerra contra Noytrol no se había acabado y que para el colmo de males, sus enemigos se habían aliado con un pueblo elemental: los vann.

—¡Estaremos el día de hoy y mañana haciendo el reclutamiento correspondiente, si ustedes branns tienen orgullo de elemental se unirán a nosotros! —concluyó el hombre cerrando el pergamino.

Los hombres brann no lo pensaron ni un segundo y acudieron de inmediato hacia donde el reclutador se encontraba realizando los registros; sólo eran pocos los que no se estaban registrando, entre ellos mujeres, niños, ancianos y algunos hombres que no estaban seguros de querer declararle la guerra al reino de agua, pero que permanecieron callados por medio a represalias.

OOOoooOOO

—Dijeron que estarían hasta el día de mañana reclutando gente. —terminó de contar Heather lo que sucedía en el pueblo.

— Ashhh. Esto se complica cada vez más. Necesito ver a esos soldados, debo ver si es alguien conocido para avisar de que todo se trata de una trampa ideada por Fogo. —comentó el frustrado Hiccup.

Astrid miró con preocupación cómo este apretaba los puños y rechinaba los dientes, clara señal de impotencia.

— ¿Por qué no intentamos hablar con el pueblo también? —Opinó para tratar de ayudar—Ambos podemos decirles lo que realmente pasó y las verdaderas intenciones de ese hombre.

Al escuchar la idea de Astrid, Hiccup se permitió relajarse y asintió estando de acuerdo, después de todo no era un mal plan, ya que la prioridad era no extender la guerra ni involucrar a más elementales, esa pelea sólo debía quedar entre los brann y neutrales.

—¿Cómo lo haremos? —preguntó Heather.

—Déjenme pensar en algo…

Viendo que su hermano se tardaría en pensar en algo apropiado, Toothless, quien se había mantenido atento a toda la conversación volvió a llamar la atención de la neutral para que lo ayudara a transformarse en humano pues aparte de los problemas que ocurrían en el pueblo, él tenía que advertirles sobre lo "otro" que estaba pasando. Así que acercándose lentamente a ella, rozó su mano con su cabeza esperando que lo pudiera ayudar con su petición.

—¿Toothless? —llamó el confundido Hiccup al ver a su amigo.

— ¡Ah! Es cierto, me pidió que lo ayudara. —exclamó Astrid sacando la piedra.

Apretando fuertemente la piedra entre sus manos; Astrid se concentró en poder ayudar al dragón con su petición, los demás espectadores, sólo admiraron asombrados como esta empezaba a brillar al igual el furia nocturna el cual al liberarse de aquel resplandor mostró al escuálido muchacho de cabello y ropa negra.

— ¡Wooow…eso fue genial! —Exclamaron los gemelos asombrados. — ¡¿Puedes hacer lo mismo con nuestro dragón?! —preguntaron al unísono.

El dragón cremallerus se exaltó al escuchar a sus amos y ambas cabezas se negaron a ser transformados.

—No creo que ellos puedan y quieran. —Rio Hiccup al ver al cremallerus asustado. —Además no me imagino a una persona de dos cabezas.

— ¡Bu! Aburrido. —resopló Tuffnut de brazos cruzados.

Mientras tanto, Toothless una vez más, admiró con curiosidad su cuerpo como humano, se le hacía demasiado extraña esa apariencia ya que consideraba que podría tener una apariencia más feroz, pero dejando de lado su vanidad, se enfocó en comentarles lo que tanto le preocupaba.

—Muchas gracias… princesa. —agradeció apenado a Astrid quien sólo le sonrió de vuelta.

Teniendo ya su capacidad para hablar como un humano, Toothless se unió con los demás compañeros de enlace para dar a sus amos las malas nuevas.

— ¿Qué pasa Toothless? —preguntó Hiccup preocupado.

—Hermano, le pedí a la princesa su ayuda ya que tengo que comunicarles algo que he sentido en las últimas semanas.

Windshear y el Cremallerus asintieron al mismo tiempo, dando a entender al grupo que ellos también lo habían sentido, lo que ocasionó que el grupo de humanos se preocupara más de lo que ya estaban.

—Los terremotos que se han estado sintiendo, el viento feroz que hace unos momentos presenciamos, no son para nada normales, de eso podemos darnos cuenta nosotros. —contó Toothless. —Presentimos que debido a la guerra no hay equilibrio en la naturaleza.

— ¿Cómo en el pasado? —preguntó Astrid boquiabierta.

Toothless asintió.

— ¿A qué se refieren? No entiendo —Preguntó Heather.

La vista se enfocó a la princesa de los neutrales quien parecía tener más información que el furia nocturna.

—Mi padre me contó que en la antigüedad debido a los constantes conflicto de los elementales contra los neutrales los dioses habían intervenido dando desequilibrio a la naturaleza en una especie de castigo para todos.

—Recuerdo haber escuchado algo de eso. —Recordó Hiccup. —Se supone que es sólo una leyenda, dicen que cuando todo terminó pactaron no más guerras y se les entregó a cada líder elemental y neutral una especie de piedra o algo así que representaba a cada elemento.

—Sí, aunque en Noytrol no se considera una simple leyenda, es nuestra historia. —recalcó Astrid.

—Pero han habido guerras en todo este tiempo, es decir revoluciones entre los mismos brann, jorden, vinter y vann, no creo que sea cierto. —opinó Heather con incredulidad.

—Tú los has dicho. —Interrumpió Toothless. —Eran revoluciones donde personas del mismo elemento peleaban entre sí, aquí estamos hablando de una guerra en donde se están involucrando a todos, incluidos los neutrales. —Dijo viendo a Astrid.

— ¿Qué va a pasar? —Preguntó el brann preocupado al ver la seriedad con la que hablaba su hermano.

Toothless miró a Windshear y al cremallerus con angustia y negó con la cabeza.

—No lo sabemos, sólo sabemos que el ambiente está inestable y se pondrá peor.

—Otro problema más. —Bufó el brann molesto ya que ahora no sólo era una guerra a lo que se enfrentarían sino a todo un conflicto divino.

— ¡Esperen…la piedras elementales! —Exclamó Astrid. —Tal vez con ellas podamos hacer algo.

— ¿Cómo qué? —Preguntó Ruffnut confundida ya que no estaba entiendo nada de nada.

—Según la historia, una vez con esas piedras establecieron la paz, ¿no? Tal vez esas piedras tengan algo que pueda ayudarnos, no sé, después de todo alguna vez fueron el símbolo para aplacar la guerra.

—Suena algo loco, pero es mejor que nada. —Opinó Hiccup. — ¿Dónde están esas piedras?

Astrid se quedó en silencio ante la pregunta, la verdad no lo había considerado e incluso como parte de su historia dudaba en la existencia de estas, pero al ver la piedra que ella portaba, la cual era parte también de la leyenda, confió en que esas piedras existiera.

— ¿Y bien? —preguntó Hiccup al verla ensimismada.

—No lo sé. —resopló. —Fue sólo una idea, no tengo todas las respuestas, pero sé que deben de existir… la prueba es que la piedra de la neutralidad existe y la tenemos con nosotros.

—Suena lógico…creo que debemos investigar más. Hermano, comprendo que por el momento no puedas ayudarme con mi problema, lo importante es tratar de parar está guerra del algún modo. —opinó Toothless con pesar.

—Entiendo hermano, si así lo crees vamos a detener esto primero. —concordó Hiccup con una leve sonrisa.

—Muy bien… entonces ¿Por dónde empezamos? —Preguntó Heather entusiasta por ayudar al igual que los gemelos.

—Mmmmm….intentaremos hablar primero con el pueblo y también debemos conseguir un barco. —planeó Hiccup tomando el liderazgo. —Lo utilizaremos en caso de que no podamos hacer entender a la gente.

—Déjanos el barco a nosotros. —se apuntó Ruffnut junto con su hermano.

—Muy bien, los gemelos entonces se encargarán de eso. Lo siguiente será dividirnos en dos grupos, unos deben de ir a investigar más acerca de estos acontecimientos naturales y las piedras, el otro grupo irá al reino de agua para advertirlos sobre los planes de Fogo.

—Déjame la investigación a mí y a los gemelos, hemos viajado a muchos lugares y sé exactamente a donde ir a investigar. —Se ofreció Heather. —Volando será mucho más rápido.

—Muy bien, entonces eso nos deja el reino de agua a nosotros. —concluyó Astrid mirando a Hiccup y Toothless.

—El territorio de los vann no está muy lejos. En barco les tomará como tres semanas en llegar. —Comentó Heather. —Entonces también hay que juntar provisiones para su viaje.

—Muy bien, entonces creo que ya está todo arreglado. —finalizó Hiccup alzando su mano al centro del círculo, donde las demás las juntaron con las de él.

Era hora de poner el plan en marcha; era momento de hablar con la gente del pueblo.

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Pronto el atardecer llegaría al recóndito pueblo, brann, vinter y neutral llegaron caminando para pasar por desapercibido; mientras que los gemelos, se desviaron a medio camino en dirección al muelle en donde confiscarían un barco en buenas condiciones, una vez que le echaron el ojo a un barco sencillo, el cual movieron de su lugar sin que nadie se diera cuenta, regresaron con los demás al pueblo.

Heather y Astrid por su parte caminaron entre las calles, tratando de encontrar cuál sería el mejor lugar para dar el anuncio, mientras que Hiccup y Toothless fueron a buscar al reclutador para identificar si era alguien conocido.

—Hay mucha gente en la calle. —susurró Astrid viendo a los alrededores la cantidad de personas transitando el lugar.

—Debe ser por el alboroto que ocasionaron los hombres de Berk. —creyó Heather esquivando a cuanta persona se le pusiera enfrente.

En ese momento una niña y un niño que iban corriendo, jugando con unos pequeños dragones se tropezaron con ellas haciendo que todos cayeran inevitablemente al piso.

— ¿Estás bien? —Astrid se levantó primero y ayudó a la niña a ponerse de pie, no parecía tener más de 6 años.

—Sí, muchas gracias y perdón señorita. —se disculpó la chiquilla dando una leve reverencia.

Su amigo fue ayudado por Heather que también agradeció inocentemente de la misma forma y que retiraron con más cuidado.

—Qué curioso, ¿no? —pensó Astrid en voz alta cuando vio a los niños a lo lejos.

— ¿Qué?

—Como la inocencia que alguna vez tuvieron las personas cuando niños se pierde y se olvida de la nada cuando crecen.

—Bueno, no todos tienen la suerte de crecer en un ambiente agradable. —opinó la cabizbaja vinter.

— ¿A qué te refieres?

— ¡Eh! No, nada. —negó Heather rápidamente. Sin embargo había recordado un pasado que a su parecer fue doloroso. —Pero la verdad es que es cierto lo que dices también, los que hacen estás guerras, los ambiciosos y gobernantes sólo piensan en ellos mismos sin saber a las personas que afectan o las familias que destruyen.

Astrid no opinó nada al respecto, ya que ella había sido indirectamente participe de las batallas, pero intentó resolverlo de la mejor manera cuando fue el duelo con Hiccup, después de todo ¿qué líder va en realidad a pelearse frente a frente con su enemigo para la paz de su pueblo? Sólo pocos lo hacían, sólo pocos eran buenos jefes, entre ellos los padres de Hiccup, sus padres y el mismísimo Hiccup.

Dando la conversación por terminada, ambas siguieron recorriendo el pueblo hasta que llegaron a una concurrida plaza donde había una fuente al centro lo suficientemente llamativa como para dar un anuncio.

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Hiccup y Toothless llegaron al lugar donde se encontraba el reclutador haciendo sus labores, este se encontraba en el bar "La fosa del dragón" en donde le asignaron una mesa exclusiva para sus trabajos. Ambos cubiertos por unas capuchas, entraron al lugar y fingieron ser unos comensales para poder observar al hombre, para la mala suerte de Hiccup no lo reconoció como una persona de Berk, por lo que dedujo que era un fiel súbdito de su enemigo.

— Parece que no hay nadie conocido… ¿Aun así piensan dar el anuncio? —Preguntó Toothless preocupado al ver a la cantidad de soldados en el lugar.

—Sí, es lo mejor para advertir de una buena vez a la gente. —dijo Hiccup escuchando un conocido silbido en el exterior. —Y ha llegado el momento.

Dejando su cuenta pagada, brann y dragón salieron del bar, siendo recibidos por Windshear, a quien se le había encomendado buscarlos una vez que las chicas consiguieran un lugar; el ave rápidamente los llevó al lugar en donde sólo esperaron a los gemelos, que una vez que se aparecieron con sus típicas risitas, se prepararon para dar sus advertencias.

OOOOoooOOO

Mientras tanto en el bosque.

Snotlout estaba harto de su compañero vann y para fastidiarlo, constantemente le recordaba sus errores, le hablaba mal de la chica que le gustaba y le preguntaba a cada momento si ya podían irse.

— ¡Ya cállate! —gritó Nero desesperado había perdido la cuenta de cuantas veces se lo había gritado al brann.

—Qué carácter, no aguantas nada. —Se burló Snotlout.

Dejó que el vann siguiera caminando un paso delante de él para no verle su irritada cara; estaba harto y cansado, estaban en una zona húmeda y lodosa, donde el caminar cada vez se dificultaba, mientras que delante de ellos iban el resto del grupo de búsqueda; de tanto lodo que había a Snotlout se le hacía imposible caminar y en una de esas se quedó atorado entre la mezcla de ramas con lodo y cayó llevándose a Nero con él.

Nero con la cara embarrada de lodo y completamente furioso, se salió de entre el lodo y sacó a Snotlout para darle de golpes, pero sus intenciones fueron pausadas por un dragón mensajero que llegó ruidosamente al lugar.

Ambos se reunieron con el grupo que cuchicheaba entre sí, hablando del mensaje recibido.

— ¿Qué sucede? —Preguntó Snotlout con la cara llena de lodo.

—Dicen que hay gente de Berk reclutando soldados, están desde temprano, van a hacerle frente a todos los neutrales… ¡VAMOS! ¡Tenemos que unirnos a ellos! —exclamó el que había leído el mensaje.

Los demás miembros le siguieron la corriente dando un gran grito y montando a sus dragones se fueron retirando del lugar. Nero se asustó pues pensó que su tío podría estar en el pueblo y al tanto de la aparición del neutral.

—¿Y ahora qué haremos? —preguntó Snotlout.

—Tenemos que irnos, regresemos. —Ordenó Nero y ambos partieron en Hookfang de regreso al pueblo.

OOOoooOOO

El atardecer ya se apreciaba en los colores anaranjados y amarillos del cielo, el sol se estaba ocultando poco a poco para dar lugar el anochecer.

Hiccup y el resto del grupo se encontraban en el centro de la plaza, observando como mucha gente descansaba o jugaba en los alrededores, no faltaba el brann que estuviera quemando las hojas de los árboles que había cerca y los poco jorden jugando a aventarse rocas.

— ¿Cómo llamaremos la atención de todos? —Preguntó Heather preocupada al ver la cantidad de gente.

—Es algo loco y arriesgado pero... —Susurró Hiccup viendo de manera insinuante a Astrid.

— ¿Acaso…quieres qué…?

Hiccup asintió para pesar de Astrid, como no había de otra más que revelar la verdad, accedió a su idea, y tomando la piedra no sólo pidió neutralizarlos, sino que también rezó porque todo saliera como ellos querían.

Por favor… escúchenos…

De un momento la quietud y la consternación del pueblo se dieron a notar cuando las personas que estaban jugando con fuego cesaron de hacerlo, al igual que los jorden cuyas piedras cayeron repentinamente al piso. Los murmullos desesperados pronto empezaron a resonar en el lugar.

— ¡EL NEUTRAL!... ¡EL NEUTRAL ESTÁ AQUÍ! —Gritó un alarmista hombre que causó más intranquilidad a todos los presentes.

A Astrid se le erizó la piel al ver la cantidad de gente que se empezó a reunir en la plaza con la clara intención de buscarla y matarla, incluyendo al guardia de la entrada que merodeaba en la plaza con su lanza, lo mismo pasando con los soldados de Berk que estaban atentos a todo aquel que estuviera a su alrededor, en menos de cinco minutos, se sintió rodeada por un mar de gente enojada.

—Tranquila. —le susurró Hiccup. —Debemos continuar.

El brann se subió a la fuente y ella lo siguió al igual que los demás, para seguir con la segunda fase.

— ¡TODOS CALMADOS! —Ordenó a la multitud.

— ¡ ¡ ¡ÉL ES EL NEUTRAL! ! ! —Acusó de inmediato un hombre.

Astrid no neutralizó a Hiccup, quien probar su inocencia mostró sus flamas a la muchedumbre, logrando tranquilizarlos así de algún modo, más cuando la gente intentó de nuevo hacer uso de su poder se alteraron nuevamente al ver que aún no podían.

— ¡No hay que alterarse, venimos en paz! —anunció Hiccup mientras que los soldados de Berk lo veían amenazadoramente ya que lo reconocieron. — ¡Hemos sido engañados!

Un grito ahogado por la multitud no se hizo esperar y de nuevo los murmullos empezaron a escucharse.

— ¡Soy Hiccup Haddock III, legitimo jefe de Berk! —reveló viendo a los soldados los cuales sólo estaban en la espera de escuchar lo que tenía que decir. —Hace casi tres años, mi pueblo fue engañado, nos dijeron que los neutrales nos habían declarado la guerra… pero la verdad está en que alguien los provocó primero a ellos engañándolos de la misma manera para que declararan la guerra contra mi pueblo…

OOOoooOOO

Mientras tanto en la entrada del pueblo, Snotlout y Nero se extrañaron al ver las calles vacías y el silencio sepulcral que inundaba el lugar.

— ¿Dónde están todos? —Preguntó confundido Nero.

—Vamos a investigar. —Lo apuró Snotlout, internándose al pueblo seguido del vann.

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Teniendo la atención de la multitud como querían; Hiccup les contó rápidamente sobre los ataques que acabaron con los antiguos líderes, para finalmente terminar de contar el asunto del duelo en donde descubrieron la traición por parte de sus aliados; en ningún momento del relato la multitud reaccionó, sólo los soldados fieles a Fogo reían cínicamente antes los intentos del ex jefe por hacer comprender a la gente.

—Por eso les pido, por favor… no se unan a esa causa, no hay necesidad de comenzar una guerra.

— ¡LOS NEUTRALES QUIEREN ACABAR CON LOS BRANN, AL IGUAL QUE LOS VANN, LUEGO IRÁN POR LOS JORDEN! —Gritó con cizaña un soldado para alborotar a las personas.

— ¡ESO ES MENTIRA! —Intervino Astrid intolerante de esas falsedades. — ¡Los neutrales nunca han tenido tratos con los vann, NUNCA quisieron nada de esto!

— ¡¿Tú cómo los sabes?! —gritó despectivamente un pueblerino.

— Astrid —la detuvo Hiccup para su sorpresa, más que nada porque la había llamado por su nombre —No lo hagas—Le rogó angustiado.

¿Qué era eso? ¿Acaso por fin había logrado establecer una amistad con el jefe de Berk? Pensó Astrid; eso significaba que entonces no había límites, la gente tenía la opción de cambiar como ella y como él.

—Está bien…Hicc-up. —llamó con algo de vergüenza. —Tienen que ver que yo no soy la villana al igual que mi reino.

El preocupado jefe de Berk comprendió, y asintió estando de acuerdo y le cedió la palabra para que continuara.

—Y bien… ¡¿Quién eres tu niña?! —Gritó el impaciente soldado.

La neutral dio un gran respiro antes de contestar a la muchedumbre y entre su mano tomó la piedra para armarse de más valor.

—Soy Astrid Hofferson, princesa de Noytrol, yo soy quien los está neutralizando. —reveló dando un gran suspiro.

La gente enmudeció. El guardia de la entrada fue el que tuvo la reacción más exagerada, ya que comprendió el engaño que le hicieron, pero su furia quedó atrás al darse cuenta de que la flama que realmente le atrajo fue la del chico castaño.

— ¡Nos está neutralizando, MÁTENLA! —Gritó el soldado, pero siendo las personas pueblerinos dudaron en atacar ya que no contaban con su poder.

— ¡No debemos llegar a los extremos! —intervino rápidamente Hiccup poniéndose a la par de su aliada. — ¡¿Qué parte de que su reino y ella fueron engañados al igual que todos nosotros no entienden?!

La multitud se quedó en silencio nuevamente ante la pregunta del jefe; Astrid con angustia sólo alcanzó a mirar a su alrededor y vio a aquellos niños con lo que habían chocado, estos lucían asustados y cargaban a su dragón con miedo, la miraban con miedo. Era la primera vez que veía la reacción de una multitud, no quería que la vieran de esa manera, así que para tratar de hacer paz con ellos dejó de neutralizarlos.

—Yo no soy su enemiga. —Dijo firmemente. —Como prueba de que quiero paz con ustedes, les he regresado su poder.

El soldado rápidamente verificó que fuera cierto y convocó una llamarada en la palma de su mano, la muchedumbre observó el acontecimiento con asombro: la princesa había dicho la verdad.

—Entonces… ¿qué dicen? —Preguntó Hiccup esperanzado. — ¿Nos ayudaran no contribuyendo con esta guerra?

La muchedumbre seguía en silencio, ni siquiera murmuraba entre sí, los chicos suspiraron aliviados al sentir que habían logrado su cometido; sin embargo entre el gentío, un hombre calvo se empezó a mover en dirección a ellos y se detuvo a unos cuantos metros de donde se encontraban.

Hiccup y Astrid observaron al hombre esperando a que dijera algo, pensando que reclamaría algo, pero en vez de eso, el calvo alzó su mano la cual estaba cubierta con fuego y la lanzó sin contemplación alguna directamente a la princesa para lastimarla, para la infortunio del atacante Hiccup se interpuso entre la llama y Astrid desviando el ataque a tiempo.

—¡ ¡MATEN A LA NEUTRAL! —Gritó el calvo enfurecido y listo para lanzar otro ataque.

Alentados por el prejuicioso hombre, gran parte de la multitud empezó a invocar fuego y los jorden manipularon unas rocas para lanzárselas.

—¡SON UNOS IDIOTAS, SERÁN ASESINADOS POR SU PROPIA RAZA SI SIGUEN CON ESTO! —gritó Hiccup furioso, poniéndose enfrente de Astrid para protegerla.

Esta, había quedado en shock ya que por breves segundos creyó que los había convencido, pero no había sido así, por encima del hombro de Hiccup divisó a los pequeños niños que se inmutaron con la reacciones de la gente y al parecer no sabían que hacer.

Pese a las advertencias del jefe, los brann no tardaron en atacarlos y tanto Heather y los gemelos trataron de detener el ataque con una ráfaga de viento que terminó por esparcirse en los arboles de la plaza y que rápidamente se convirtió en un gran incendio, todo empezó a ser un caos, la alarma del pueblo empezó a sonar alertando a todos los habitantes.

Los soldados se pusieron en posición de batalla juntos con sus dragones para atacar al grupo.

— ¡Astrid, neutralízalos! —Pidió Hiccup, pero ella estaba ensimismada que no le prestó atención hasta que vio un ataque de lanzallamas de los soldados que fue directamente hacia ellos.

Hiccup, trató de retener el ataque con sus propias manos; sin embargo era demasiado fuerte y empezó a flaquear, Heather y los demás trataban de ayudar pero se encontraban en la misma situación enfrentándose contra el pueblo, al igual que sus acompañantes, Toothless sin saber cómo ayudar deseó ser dragón, tal fue su voluntad que se transformó sin saber cómo lo había hecho y atacó a los dragones que se les quería lanzar encima a su hermano y amigos.

Estando detrás de Hiccup, Astrid sintió como el ardiente fuego empezó a empujar a su aliado, se sintió mal por haber bajado la guardia y ponerlos en aprietos. Todo era su culpa. En su extraño sentimiento de culpa y de no querer que él sucumbiera por el ataque puso sus manos sobre su espalda tratando así de darle algo de su fuerza, y sin siquiera notarlo la piedra empezó a brillar.

Hiccup se tensó al sentir las manos de su aliada sobre su espalda, aparte del bochorno que le provocó empezó a sentir una extraña energía por todo su cuerpo, energía que hizo que el fuego carmesí con el que estaba atacando se intensificara a tal grado de que terminó venciendo a sus oponentes.

La multitud cesó los ataques al ver el gran poder del Jefe del Berk, mismo que este desconocía, mientras que la cansada Astrid aprovechó el aturdimiento del pueblo y los neutralizó para evitar otro ataque como ese. El único fuego que había quedado eran de los arboles alrededor de la plaza que seguían incendiándose y que comenzaron a esparcirse a las casas más cercanas. La gente optó por rendirse y darle prioridad a las viviendas, dejando el paso al ejército para que se encargaran de ellos.

— ¡Ataquen! —Ordenó el malicioso soldado, pero nadie le hizo caso ya que nuevamente estaban neutralizados.

El grupo de aliados aprovechando la confusión de estos huyeron de la escena, los gemelos en su dragón, Heather con su fulj y Astrid y Hiccup montando a Toothless, más la conmoción de los soldados no duró mucho y tan pronto ellos escaparon, ellos los persiguieron.

— ¡Creo que no salió como esperábamos! —Gritó Heather desde las alturas. — ¡Prepararemos el barco que les consiguieron los gemelos, alcáncenos en el muelle!

— ¡Sí, nos vemos allá!

Una vez que se separaron, Toothless se metió entre las calles para perder de vista a los dragones que los seguían, gracias a que Astrid también neutralizó a los dragones, lograron perderlos fácilmente.

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Por otro lado, Nero y Snotlout habían escuchado el ajetreo y corrieron en dirección a donde vieron humo, Snotlout montó a Hookfang y se adelantó, mientras que Nero, fue en su caballo, y al ir cabalgando por una de las calles vio a un dragón negro corriendo en dirección contraria a él en una calle diferente.

—Ese dragón es de…. ¡Nightmare vuelve, ve por aquella calle!

El caballo ásperamente cambió de rumbo y se dirigió hacia donde su amo le había ordenado.

Estando en la misma dirección, Nero trató de alcanzar al furia nocturna y le exigió a su compañero ir más rápido, conforme se fueron acercando lograron dar con el reptil el cual trasportaba a dos personas; el corazón del vann empezó a palpitar a mil por hora al ver que la chica del cabello dorado que se aferraba fuertemente a la cintura del jinete era nada más ni nada menos que su querida princesa.

— ¡ASTRIIIIIID! —Gritó para intentar detenerlos.

Toothless se detuvo abruptamente por órdenes de Hiccup, ya que este escuchó como alguien llamaba a su aliada. Volteó al mismo tiempo que Astrid, y bufó para sus adentros al igual que su acompañante al ver de quien se trataba.

Nero se acercó, y estando a una distancia prudente bajó del caballo feliz por verla frente a él sana y salva.

—Astrid, estás viva. —suspiró con emoción.

—No gracias a ti. —reprochó ella bajando de Toothless con molestia.

—Sé que estás molesta, si tan sólo me dejaras explicarte lo que en realidad pasó, yo no…

— ¡Silencio! —Intervino Hiccup para secundar a Astrid. — ¿No te bastó con hacerle daño? ¿Haber matado a su compañero?

Astrid se sobresaltó ya que nunca pensó que Hiccup pudiera estarla defendiendo de esa manera.

—¡TÚ no te metas!, esto no tiene nada que ver contigo.

—¡Claro que sí!, por tu causa y la de tu tío estamos en está estúpida guerra, mataron a nuestros padres y dejaste sin poder volar a mi compañero… no tienes ni la menor idea de los problemas en que nos estás metiendo.

Toothless también se puso en posición de pelea, viendo amenazadoramente al caballo que también relinchaba deseoso de volver a pelear con él.

—No me interesa nada de lo que digas…—Lo ignoró Nero. —Astrid… ven conmigo te pondré a salvo. —ofreció extendiendo su mano a ella.

Hiccup sonrió para su adentros pensando que de ningún modo su aliada lo seguiría; sin embargo para su sorpresa, Astrid caminó lentamente hacia donde estaba su enemigo; mientras que Nero sonrió al ver que su amada si lo seguiría y acortó el camino para su encuentro, Astrid por su parte cuando lo vio más de cerca tomó su mano sutilmente, sólo para acercarlo tentadoramente a su rostro ante la atónita mirada de Hiccup y del mismo Nero, este último pensó que por fin pasaría lo que sólo en sus sueños había tenido, sin embargo recibió un golpe de realidad cuando ella en vez de darle tan ansiado beso lo recibió con un gran golpe en la cara.

— ¡Esa fue por Danger! —Gritó tomándolo de su armadura para propinarle otro golpe. — ¡Esta es por mis padres!

Hiccup suspiró aliviado al ver que sólo había sido un malentendido.

—Astrid, déjame explicarte. —Rogó Nero sin siquiera defenderse.

Pero así como él no la había escuchado en el pasado, ella no escuchó sus ruegos y le propinó otra bofetada que lo tumbó al piso.

— ¡Cállate!... ¡Esta fue por Noytrol!

Nero se levantó abrumado y empezó a esquivar sus golpes, pero Astrid no le dio tregua y lo empezó atacar fieramente, logrando darle otro golpe en el estómago.

—¡Esto es por Berk!

Hiccup se sorprendió por la dedicatoria y apoyó a Astrid a seguir con su desquite personal, mientras peleaba junto con su dragón contra el caballo. Mientras que Nero no quería atacar a su princesa pero tampoco estaba dispuesto a ser golpeado, así que cuando Astrid lanzó otro golpe la detuvo sosteniéndola fuertemente del brazo, luego le detuvo el otro para someterla.

—Vas a venir conmigo, ¡quieras o no…estás en peligro!

—No voy a ir a ningún lado contigo… ¡Traidor! —refunfuñó ella tratando de zafarse.

— ¡Astrid, créeme! Sólo quiero mantenerte a salvo.

— ¡Noooo! Prefiero irme mil veces con el verdadero jefe de Berk que contigo.

— ¡Ya la escuchaste! ¡SUÉLTALA!—intervino Hiccup para ayudarla y evitar que su enemigo se la llevara.

— ¡TE DIJE QUE TU NO TE METIERAS!

— ¡Y YO TE DIJE QUE ME DEJARAS! ¡Me iré con el jefe de Berk!—concluyó Astrid dándole un cabezazo que la liberó de su agarre.

El aturdido Nero se mareó por tremendo el golpe y la decisión de ella le dolió hasta en el alma, tanto, que se puso rabioso, y se imaginó lo peor, no podía razonar bien y la vista se le nubló por la golpiza que le había propinado.

— ¿Estás bien? —ayudó Hiccup a Astrid a reincorporarse ya que había terminado igual que Nero.

—Sí, vámonos de aquí. —respondió esta aturdida.

Aprovechando el aturdimiento Nero, Astrid neutralizó a Nightmare para que se quedara quieto, con el caballo y su jinete derrotado huyeron del lugar en dirección a la playa donde se escabulleron entre el poco iluminado pero sobreprotegido muelle buscando a Heather y a los gemelos, ahí Windshear silbó desde su escondite para advertir en donde se encontraban ocultos.

—Chicos, por aquí. —Susurró Heather escondida con los gemelos entre las sombras. —Pusieron más vigilancia, les pudimos conseguir un barco pequeño, ya metimos algo de comida, herramientas y demás cosas que nos habías pedido Hiccup.

— Genial ¿Cómo lo consiguieron tan rápido? — preguntó Hiccup susurrando.

—Lo robamos a los barcos vecinos. —contó Ruffnut orgullosa.

—Sí, les robe está caña de pescar, que no sé para que la quiero. —Dijo Tuffnut viendo el objeto hurtado.

—Ay… no le presten atención, ese es su barco.

Heather les señaló el pequeño barco que se encontraba a su lado para que se subieran, había suficiente espacio para los viajeros, pero temían que no aguantara el peso del dragón.

—Se ve algo ligero para Toothless. —susurró Hiccup para sí mismo.

Toothless gruñó con angustia, pensando que estaba metiéndolos en dificultades y deseó nuevamente ser un humano para que así no tuvieran problemas de peso con el barco, con ese simple pensamiento empezó a brillar y su cuerpo de dragón empezó a cambiar por el del muchacho, sin embargo el resplandor que emitió alarmó a los vigilantes en turno.

—Hay que huir. —Apuró Hiccup metiéndose en el pequeño barco seguido por Astrid y Toothless quien resbaló cayendo de cabeza en cubierta.

—Estoy bien. —avisó con la cara aun en el piso.

—Les daremos un empujoncito. —indicó Heather empezando a mover las manos.

Tanto ella como los gemelos manipularon el viento para mover más rápido al barco que tenía las velas extendidas; con su poder los llevaron fuera del alcance de los guardias que se estaban acercando, y los guiaron hasta que aquella tierra quedó perdida en la oscuridad.

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—Creo que aquí nos separamos. —Dijo Hiccup viendo hacia arriba donde estaban sus aliados vinter, sólo siendo iluminados por su llamarada.

—Así es. —concordó Heather. — investigaremos más acerca de esas piedras.

— ¡Cuenten con eso! —Dijo animada Ruffnut.

—Cuando se acabe todo esto, jugamos a las carreras de dragones. —Se despidió Tuffnut.

—Cuenten con eso, amigos. —Se despidió Hiccup feliz de haberlos conocido.

—Nos veremos pronto. Cuídense mucho. —Se despidió Astrid con una leve sonrisa.

—Ustedes igual, amigos. —se despidió Heather.

Con un último adiós, los vinter se alejaron en dirección contraria, dejando al brann, a la neutral y al dragón a merced del océano, siendo empujados solamente por el sutil viento que soplaba de manera natural y que los llevaría al reino de agua.

Continuará…

RE-subido 08 de julio 2018

Perdón por la tardanza, espero ponerme al corriente.