¡HOLA!
Si, sé que les sorprende que este actualizando tan rápidamente cuando usualmente me tardo siglos enteros en hacerlo, pero dije que haría todo lo humanamente posible para adelantar capítulos, porque a esto le falta mucho (MUCHO).
Les pido de favor que lean una nota que les dejaré al final del capítulo, ¡es por el bien de KnB!
Sin más por ahora mis bellezas, y posiblemente nos leamos hasta pasado el 20 de noviembre (porque ese día presento mi tesis, ¡uju!). Les mando un beso enorme :*******
Disclaimer: KnB no me pertenece, todo es obra de Fujimaki(ya me aprendí su apellido)-san.
Detrás del Balón
A veces hace falta, otras está de más.
Llevaba toda la noche rondando sobre su cama de un lado a otro. El colchón no parecía ser lo suficientemente grande como para satisfacer su necesidad de estarse moviendo alrededor. Frustrada ente su intento de conciliar el sueño, salió a la sala para mirar algún programa nocturno en el televisor.
Pero al parecer alguien más tenía insomnio también esa noche. Motoharu estaba tirado boca abajo en el piso mirando una película.
—¿No puedes dormir? –le interrogaba Moto al ver a su hermana acercársele.
—No, ¿y tú?
—Tampoco, no tengo mucho sueño. ¿Estás bien? –porque el castaño sabía que no eran hábitos comunes de Aoi levantarse a media noche.
—Claro.
El tono dudoso de la respuesta no pasó desapercibido para el castaño.
—¿Cómo te fue en el trabajo? Llegaste antes que Tsubaki-chan.
—Regular. Tuve algunos problemas.
—¿Viste a Ryouta? –curioseó observándola de reojo-. Canceló nuestra práctica de hoy, dijo que no se sentía bien.
—¿Le pasó algo? –aunque lo dijera indiferentemente tenía mucha curiosidad al respecto. Por obvias razones era lógico pensar que no iba a ir a su casa después de que le dio tremenda cachetada.
—No lo sé, no me dijo nada –Moto bajó un poco más el volumen del televisor y encaró a su hermana-. ¿Por qué pelearon?
—¿Quién dijo que peleamos? –contratacó alarmada Aoi. Era fastidiosa la perspicacia de Moto.
—Pues… nunca te interesas por él y acabas de preguntarme si le pasó algo.
—Suena como si dijeras que soy una desconsiderada.
—Hermana. Te conozco muy bien. ¿No puedes dormir por eso? –fue inevitable no manifestarle una sonrisa muy pilla. Estaba disfrutando de ver a su hermana en esas condiciones por un hombre.
—Todo empezó por culpa de Sakamoto…
Así dio inicio la charla del trágico día que habrían de vivir aquellos dos muchachos.
Motoharu asentía de vez en cuando o reprobaba de igual manera con su cabeza las palabras de Aoi. Al final suspiró larga y tendidamente, tratando de comprender los aires coléricos de su hermana.
—Obviamente lo que tienes que hacer es disculparte. No hay de otra –sentenció para la castaña.
—No es fan fácil. Además, no sé qué reacción tenga Kise-kun sobre esto. Y en todo caso él también tuvo la culpa por meterse donde no le llaman.
—Tus peleas con Ryouta me afectan a mí, no seas egoísta y discúlpate con él –le regañaba Moto, lo único que le faltaba, que su hermano menor le diera consejos.
—Mejor no te hubiera contado nada –molesta se levantó de su lugar.
Pero sabía que Motoharu tenía razón, ella era quien había actuado precipitadamente al dejarse llevar por las emociones del momento, hiriendo de esa manera al pobre Ryouta.
Y de momento sólo tenía en mente alguien que pudiera ayudarle con ese tema, había una persona que conocía a Kise lo suficiente como para predecir su reacción después de lo ocurrido. Así que con eso en mente, a primera hora de la mañana, estaba llamándole para pedirle un consejo.
—¿Kimura? –estaba sorprendido de recibir una llamada telefónica de la castaña, más tan temprano y en domingo.
—Kasamatsu-kun, buen día. Disculpa por llamar tan temprano.
—No hay problema, ya estaba despierto. ¿En qué puedo ayudarte?
—Quería… -le era difícil soltar todo tan fácilmente, en especial por que no conocía lo suficiente al moreno como para contarle lo que había pasado.
—Ajá.
—Pasó algo con Kise-kun…-se aventuró a decir de buenas a primeras. Darle vueltas al asunto únicamente haría que perdiera el valor-. Así que quería saber tu opinión al respecto.
—¿Ahora que hizo ese idiota? –suspiró el oji gris al otro lado de la línea.
Era muy curioso cómo sin siquiera preguntar sobre los hechos. Él ya estaba echándole la culpa al pobre rubio. Fue tan extraño que le sacó una sonrisa a Aoi, claro que si supiera que su relación era así desde la preparatoria no le hubiera sorprendido nada.
La castaña procedió a contarle lo ocurrido sin ahondar en detalles innecesarios de momento. Kasamatsu escuchó con paciencia todo el relato; asintiendo, negando o renegando según la ocasión. Al final sólo tuvo una cosa que decirle a Kimura. Conocía muy bien a Kise, así que no dudó ni un momento en decirle –lo que para él- era la mejor opción.
Y tras el término de aquella charla, se puso en marcha.
Aoi miró la placa con el nombre de la familia puesto a un lado de aquella puerta de madera, cavilando en sobre si estar ahí era plenamente lo correcto. La bolsa llena de frutas que sostenía era meramente un pretexto para poder ir, porque le era imposible simplemente llegar y hablar con él.
Pasaron alrededor de diez minutos en los que estuvo con el dedo sobre el timbre, no tenía las fuerzas necesarias para afrontar sus actos tan rápido; pero por algún motivo que era desconocido para ella, necesitaba limpiar el desastre que había ocasionado.
No pasaron más de 20 segundos cuando abrieron la puerta principal luego de haber tocado el timbre. En el instante en que el chillido de las bisagras anunciaba su exposición el pulso comenzó a acelerarse.
Para su buena o mala suerte, quien abrió la puerta no había sido quien ella esperaba. La anciana la miró unos instantes, esperando que ella se anunciara apropiadamente y ofertara los motivos de tal visita.
—Ah…Buen día –era toda una novedad el nerviosismo que estaba presentando.
—Buen día –respondió amablemente la viejecita.
—Yo… hace un par de semanas vine a estudiar con Kise-kun y sus amigos aquí –no tenía caso decirlo, pero sonaba como una justificación…Tal vez porque estaba muy consiente en que de seguro Ryouta recibía visitas femeninas periódicamente debido a su popularidad.
—Ya veo –respondió totalmente indiferente-. Si te recuerdo.
—Soy Kimura Aoi, perdone las molestias –con los nervios y apuros había olvidado presentarse.
—Pasa –la anciana abrió más la puerta para dejarla entrar al patio delantero. Aoi acató la orden inmediatamente.
Cuanto más miraba esa casa más grande le parecía. El jardín era extenso y bien cuidado. Como habían arribado por la noche aquella vez cuando estudiaron no se percató de las verdaderas magnitudes del terreno. La anciana la llevó hasta el patio trasero, donde había una bodega de medianas dimensiones.
—Ryou-chan, te buscan –anunció la señora.
—¿Quién? Espera, ya voy –habló Kise desde adentro.
Cuando el rubio salió de la bodega hubo un intercambio incómodo de miradas entre Kise y Aoi. Por obvias razones la cara de Ryouta denotaba claras señas de incredulidad por encontrase en su propia casa a Kimura.
—Lamento interrumpirte mientras… trabajas –Aoi fue la primera en hablar. Kise estaba todo polvoriento de los pies a la cabeza.
—Limpieza general de fin de semana, no es nada –la normalidad con la que habría de hablarle era un baldazo de agua fría para la oji verde.
—Ya veo…Debe ser cansado para ti solo.
—El abuelo está ayudándome, estamos bien –aunque su rostro poseía algunas manchas de mugre parecía que solamente estaban ahí para hacer más encantadoras sus agraciadas facciones. Hasta luciendo como un vagabundo Kise Ryouta lucía como galán de novela-. ¿Pasó algo? –indagó curiosamente.
—No –se apresuró a decir-. Pasaba por aquí y pensé en… dejarles esta fruta –primer paso hecho: mentir sobre su visita.
—¿Pasabas por aquí? –era obvio que el rubio no se creía nada de lo que ella decía.
—Sí –le miró de mala gana al ser descubierta inmediatamente en su engaño-. A mamá le regalaron mucha fruta y dijo que te la diera –y eso no era necesariamente falso.
—Tsubaki-san es muy amable.
—Son todas para ustedes –la castaña le dio la bolsa a la abuela de Ryouta, porque el modelo estaba fuera de su rango de alcance.
—Muchas gracias –la anciana inclinó su cabeza-. Les daremos buen uso, a Ryou-chan le encanta el jugo de manzana.
—Me alegro –dijo Aoi.
—Bueno, seguiré con lo mío dentro, hay mucho que hacer aun. Permiso –anunció su retiro la mujer. Había una puerta cerca que conectaba con la cocina justo en la parte trasera de la casa.
—¿A caso tu abuela está limpiando ella sola esa norme casa? –preguntó con sorpresa la castaña.
—Sí, mientras el abuelo y yo nos encargamos del patio y la bodega –aclaró Kise.
—Pero… ¿no estaban mal de salud?
—Ellos dicen que mantenerse activos es lo que ha hecho que vivan tantos años. Así que smplemente no puedo alegar ese punto con ellos.
—Aun así…
—No hay algo que pueda hacer –suspiró resignado Ryouta. Con ello dejaba en claro que había intentado en el pasado convencerlos de no realizar tareas tan arduas, teniendo como resultado siempre negativas.
—¿Te molesta si ayudo a tu abuela? Soy buena con las tareas del hogar.
—Supongo que no puedo negarme. Después de todo me preocupa que algo malo les pase.
—De acuerdo, entonces estaré adentro con ella.
—Te lo encargo.
—¿Podemos hablar después de…? -soltó sin meditarlo para después callarse al instante.
—Claro –la sonrisa de Kise parecía ser la misma de todo el tiempo y eso no hizo más que aliviar el dudoso corazón de Aoi.
Kasamatsu tenía razón, Kise no estaría tan molesto como para no permitirle aclarar las cosas, además no era tan inflexible, cuando su cabeza se enfriaba y pensaba con claridad asumía sus responsabilidades. A veces era inmaduro por ser tan emocional.
Los minutos y las horas pasaban como si fueran agua. Había llegado cerca de medio día a casa de Kise y prácticamente ya eran cerca de las cinco de la tarde. Los quehaceres tanto dentro como fuera del hogar parecían menos de lo que en realidad eran; sin embargo estaban próximos a terminar las labores.
Como era de esperarse la falta de alimento pronto comenzó a mermar sus energías, cosa que las mujeres dentro de la casa sabían muy bien, puesto que ellas también estaban hambrientas; con tanto movimiento no habían pensado en la comida hasta que les fue imposible seguir.
La comida -que casi era una cena- fue servida en el comedor, eran platillos de elaboración sencilla que no habían llevado demasiado tiempo cocinar. Sus estómagos se lo agradecieron enormemente.
—Moría de hambre. No pensé que llevaría tanto tiempo cuando iniciamos esta mañana –comentó Kise, quien iba por su tercer plato de arroz.
—Tienen una casa enorme, debe ser cansado para ustedes –decía Aoi para los ancianos. Estaba sentada al lado de Kise.
—Ha sido así todo el tiempo. Además ya me siento mejor como para andar holgazaneando por ahí –respondió el abuelo.
—Cuide se salud, eso es lo más importante –insistió Aoi. Los abuelos de Kise eran gente muy amable y atenta, así que sentía fuerte empatía por ellos.
—Aoi-chan me ayudó bastante, prácticamente no me dejó mucho por hacer –parecía un reproche conjugado con halago; la abuela parecía feliz.
—¿De verdad? –interrogó su esposo para la castaña.
—Estoy acostumbrada a las labores de casa porque mi madre pasa mucho tiempo en su trabajo y mi hermano menor es un desastre en esas cosas. Aprendí por necesidad –sopesó ante las flores de la anciana.
—Recuerdo que tu madre era también así, Ryou-chan –mencionaba el viejo.
—Si, por eso siempre obligaba a mis hermanas a que estuvieran bien diestras en las cuestiones hogareñas.
—Tú siempre fuiste el consentido Ryou-chan, incluso por ellas –agregaba su abuela.
—Aunque también me veía envuelto en sus asuntos y siempre estaban metiéndome en problemas de pequeño –señalaba el rubio, quien ya había dejado su plato al lado y se unía activamente a la charla.
—Cierto, cierto… Akane te vestía como niña cuando eras pequeño –reveló entre risas el mayor al recordar aquellos tiempos-. Te obligaba a usar vestido y adornaba tu cabello con moños.
—¡No digas esas cosas abuelo! –era penoso que estando frente a una chica saquen a la luz que una de tus hermanas mayores le gustaba travestirte de niño.
—Debe haber algunas fotos guardadas por ahí –meditó la anciana.
—¿Tú también? –seguía chillando el modelo.
—¿Te gustaría verlas Aoi-chan? –le consultó la mujer.
—Sería divertido.
—¡Dejen de ignorarme!
Y las pláticas siguieron amenamente entre los cuatro, como si no hubiera hostilidad de por medio entre el par de jóvenes que estaban acompañando a esos ancianos. La situación era completamente nueva para la castaña, quien no había conocido nunca a sus abuelos. Las comidas familiares siempre se habían limitado a Motoharu, Tsubaki y ella.
—Ryou-chan ¿puedes llevarte esas cajas a la bodega?
Una vez que la cena acabó y los platos estuvieron limpios habrían de dedicarle las últimas horas de luz a terminar el trabajo que habían comenzado ese día.
—Claro.
La caja no pesaba tanto como imaginaba, más eso no evitó que debido a lo vieja y desgastada que era se desfondara en el transcurso, regando así un montón de papales por el piso.
—¿Periódico viejo? –expresó Aoi en voz alta mientras recogía parte del desastre.
—Todas son notas deportivas. Algunas muy antiguas –cayó en cuenta Kise después de darles un vistazo rápido.
—Sí, siempre he sido un aficionado del deporte. Las noticias más relevantes me las quedaba para coleccionarlas. Al final tuve demasiadas así que la abuela me hizo botarlas.
—Ya veo –el gusto venía de familia, fue el pensamiento del rubio-. Kouske Kimura…
—¿Dónde? –interrogaba su abuelo.
Kise apartó un ejemplar el cual llevaba por título "Kouske Kimura, el orgullo de Nagoya".
—Kimura-kun, viejos recuerdos –porque la fecha de ese encabezado era de hace aproximadamente 10 años.
—¿Quién es? –curioseó Kise-. ¿Serán parientes Kimura-san? –por obvias razones se dirigió a la oji verde.
—No lo sé –el tono colecto que había imperado en ella había cambiado a uno gélido como el hielo, incluso su mirada parecía irritada.
—Kimura Kouske fue campeón mundial durante tres años en artes marciales mixtas –reveló el abuelo de Kise.
El rubio flipó con la noticia. Que grandioso que Nagoya tuviera su propio campeón mundial, más tratándose de un ambiente tan peligroso como las peleas; aunque era bien sabido que los japoneses siempre daban batalla. Y por el contrario del oji dorado, Aoi parecía no estar orgullosa o asombrada de que alguien de su misma ciudad fuera reconocido mundialmente.
—Eso es genial. Debe ser alguien súper fuerte y temido, ¿sigue peleando? –Kise parecía estar emocionado.
—Lamentablemente no. Fue una pérdida muy grande para el deporte japonés –dijo con pesar el viejo.
—¿A qué te refieres?
—Kouske estaba enfermo y murió pasando los treinta años…–respondió Aoi-. Era alguien muy querido en Nagoya -la pesadez de sus palabras reflejaba lo que probablemente había sido el sentimiento de muchos al perder una promesa tan grande como lo fue él.
—A veces pasan cosas que uno no espera. Así es la vida –las añoranzas de su mente le hacían divagar por tiempos de su juventud-. También tenemos buenos beisbolistas –señalaba con humor renovado.
—Dejen de hablar y pónganse a limpiar –porque la abuela sabía de prioridades.
Había pasado todo el día en casa de Kise. No obstante, en todo ese tiempo no había encontrado la manera de tener un momento en privado para poder hablar sobre lo que había pasado el día anterior. No podía simplemente irse así como así sin decirle cómo se sentía al respecto; incluso si Ryouta le hubiera tratado de la manera que usualmente lo hacía.
Era ahora o nunca.
—Kise-kun -le llamó Aoi una vez que el rubio hubo cerrado la puerta exterior de la casa.
—¿Olvidaste algo? –cuestionó Ryouta con cierta incredulidad.
—No –hizo una mueca que indicaba con claridad que no era para nada cómodo tener que disculparse con el muchacho-. Yo quería… sobre lo que pasó ayer…
—Ajá.
—Pues, yo… -era tan difícil para ella simplemente decir "lo siento".
—Tú… -estaba claramente haciéndose el tonto sobre lo que ella quería llegar a decir. En definitiva si quería ser disculpada las palabras debían salir de su boca firmemente y sin ayuda.
—Aunque vaya a decir esto sigo pensando que tú te lo buscaste, así que… -transcurrieron un par de segundos hasta que en un hilillo de voz salió la tan esperada frase-. Lo siento.
—Eso no es una disculpa Kimura-san –renegó el rubio de inmediato. Si no hubiera estado poniendo el cien por ciento de su atención jamás hubiera escuchado ese "lo siento".
—¿Vas a perdonarme o no? –se cruzó de brazos, indignada ante el hecho de que su más "sincera" disculpa haya sido tomada por broma.
—¿Vas a pedirme disculpas correctamente o no?
—Eres tan pesado… -masculló irritada.
—Dejemos entonces esta conversación pendiente y busca la manera adecuada de como pedir disculpas –dicho eso dio media vuelta para seguir el rumbo original: la estación.
Aoi sabía perfectamente que si no era ese momento en el que se sincerara con él no podría reunir el valor de nueva cuenta para hablar con Kise.
—Lamento mucho el haberte golpeado –sin pensárselo dos veces le había tomado de la mano para detenerlo-. Tú estuviste tratando de animarme e intentaste protegerme. Fue grosero de mi parte. Lo siento.
Kise dio media vuelta y la miró con unos ojos llenos de ternura, Aoi tenía la cabeza gacha después de su ataque de sinceridad, era muy penoso el estar diciendo esas cosas.
—Así está mucho mejor –sonrió de oreja a oreja el rubio. Estaba por demás complacido.
—No pasará otra vez.
—¿Qué pasó en realidad? No puedo creer las cosas así tan a la ligera.
—Yo estaba profundamente enamorada de mi anterior novio a Sakamoto, cuando supe que él me engañó estuve muy deprimida. En ese tiempo Sakamoto se acercó a mí y bueno…pensé "si Tsubasa hizo eso, entonces yo también lo haré para olvidarlo". Así terminé enredándome con ese sujeto.
—Entiendo -Kise había suavizado su voz, en el fondo sentía mucha pena por lo que la castaña estaba pasando-. ¿Cómo se enteró de eso?
—Fui yo quien le dijo -reveló, ante la sorpresa del blondo-. Si bien empezamos con una relación sexual, al tiempo tuve sentimientos verdaderos por él…Fue entonces cuando no pude con la culpa. Le conté todo y… obviamente él se molestó mucho.
—¿Fue entonces cuando te engañó?
—Más bien fue cuando me di cuenta que ya llevaba tiempo engañándome. A su conveniencia fue y le contó a todo mundo que yo había aceptado ser su novia para olvidarme de Tsubasa, pero lo que no dijo fue que antes de que yo decidiera decirle la verdad él ya tenía varias relaciones con otras mujeres.
—Ese maldito –si antes lo odiaba, ahora con muchísima más razón.
—Aunque hubiera tratado de aclarar las cosas con la demás personas era obvio que solamente sonaría como una excusa para que yo no quedara mal; así que acepté mi parte de la culpa y el asunto quedó de la manera en que es ahora.
—Debió ser difícil para ti. Incluso si nadie te creía debiste decir lo que realmente sucedió.
—Está bien así, no me afecta lo que la gente diga.
—No lo creo, ¿entonces por qué estabas llorando?
—Frustración.
—¿Qué?
—El muy idiota comenzó a decirme de cosas como si hubiera sido ayer que le dije la verdad. Quería molerlo a golpes pero no podía hacerlo ahí…No quería causarle problemas a mamá –relató casual.
—¿Hablas enserio? –dijo con sorpresa el rubio y casi un tic nervioso en el ojo.
—¿Qué creías? ¿Qué estaba llorando por qué estaba triste?
Aunque ese hubiera sido el caso, la intuición de Ryouta le decía que al menos en una parte del orgulloso ser de la castaña, las palabras de Sakamoto le habían afectado al grado de hacerla sentir mal por lo ocurrido. No tenía nada de malo admitir debilidad, contrario a eso, aceptarla le ayudaría a ser más fuerte.
Aquellos cálidos brazos la rodearon de manera gentil, como si fueran una indiscutible protección para ella. Tranquilamente el cuerpo del rubio la envolvía hacia él, tratando de ser un desahogo para ella.
—No tienes por qué hacerte la ruda. Está bien llorar en ocasiones –susurraba Kise contra la cabeza de la castaña.
—Lo sé –respondió con suma seriedad. Estuvo tentada a devolverle el gesto a Ryouta, sin embargo no lo hizo-. Kise-kun –habló con seriedad mientras apartaba su cuerpo del rubio.
—Dime –parecía un momento trascendental de dimensiones épicas.
Poco a poco Ryouta se hacía un ovillo, abrazando su propio cuerpo a la altura del estómago. Sentía que le faltaba el aire, ¡y cómo no! Si la muy cabrona de Aoi le día dado un puñetazo en el abdomen.
—Nadie te dio permiso para entablar un contacto tan cercano conmigo. Aprende a respetar el espacio personal de la gente.
—P-p-pero -ni siquiera podía hablar. ¿Debía acostumbrarse a que todas sus buenas acciones fueran retribuidas a golpes?
—Y dime si vas a poder acompañarme a la estación, si no para irme yo sola.
—A-aire –salía de la boca del modelo en un hilillo tímido de voz.
Como saben (para los que les gusta el manga) nuestra querida serie de KnB no cuenta con una traducción –legal- en español del manga, ni en ingles si quiera, así que lo único que podemos hacer es leer la obra en internet de manera –pues sí- ilegal.
Panini comics México en este año a traído varios títulos de manga al país totalmente en español, entre los cuales destacan: Fairy Tail, Ouran Host club, Saint Seiya, Berserker, Kaishou wa maid sama, Vampire Knight, HOTD, entre otros. Hace unas horas en su fan page de Facebook pidieron a los usuarios mandar un correo con tres títulos de manga/comics que les gustaría distribuyeran en 2015. YO LES PIDO DE FAVOR A USTEDES QUE ENTRE ESOS TITULOS PONGAN A KUROKO NO BASKET. Yo ya mandé mi correo con mis tres peticiones (One Piece, KnB y KH Reborn!).
Si ustedes desean otros mangas o comics diferente a KnB también siéntanse con el derecho de pedir lo que ustedes quieran. Y esto no solo va para los Mexicanos, sino también para latinoamerica en general ¿y por qué no? A países Europeos.
Lamentablemente en México Panini es la única empresa distribuidora de manga y no tiene más de 10 títulos, así que sería bueno que apoyáramos a la industria del manga en nuestro país.
Para que se den una idea: traer UN tomo de manga de España o Argentina sale d veces su valor. Por ejemplo si lo pido por algún local (en Mx) que lo mande a pedir a España me sale en 250 pesos (mx) c/tomo, si es directamente un trato con la casa editorial sale en 500 pesos aproximadamente, CUANDO UN TOMO NACIONAL TE VALE 70 PESOS. ¿Es carísimo verdad?
Podríamos ser los pioneros ¡Mundialmente! En traer el manga de KnB al español, así que dejo a su consideración el votar o no por este título.
Gracias por leer. A continuación les dejo la publicación de Panini comics México.
Panini Comics México
Amig s
Les invito a que nos escriban a clubpaninimx-arroba-panini. com. mx y nos digan cuales son los TRES títulos que les gustaría que lancemos en el año 2015.
Solamente recibiremos sus propuestas enviadas a:
clubpaninimx-arroba-panini. com. mx
¡No se pierdan esta oportunidad de darnos sus propuestas!
Gracias.
