La música sonaba por el cuarto del salón haciendo que Rin mirará atentamente a la pareja que bailaba siguiendo el ritmo, pero de un momento a otro dejo de importarle ellos dos y solo se perdió en sus pensamientos de nuevo por décima vez en el día. La chica no podía evitar en lo que había pasado, el día en que conoció a ese chico llamado Gakupo, recordaba su cálida sonrisa que traía sentimientos realmente cálidos en su pecho.

— ¿Dónde he visto esa sonrisa? — Susurró en voz baja cuando se dio dé cuenta de que la música había parado y Kaito le miraba con sus cejas enarcadas y sus brazos cruzados, exigiéndole una explicación.

— ¿Por qué me molesto contigo? — La voz enojada de Kaito hizo que la chica se sintiera avergonzada de nuevo — ¿No te interesa lo que te estoy enseñando? — Kaito se dio media vuelta irritado, Gumi quien le ayudaba a Rin con sus clases de baile suspiró.

— Rin… ¿hay algo que te preocupe? — Preguntó la chica en voz baja, Rin solo negó con la cabeza.

— Perdón — Se disculpó ella por décima vez en el día.

— Es normal que estés nerviosa por el baile pero no es la gran cosa — Kaito se sentó en una silla quitándose los zapatos ya que había estado todo el día tratando de enseñarle a ella algunos pasos.

— Uhm — Rin se encogió de hombros, si había algo que deseaba era saltarse ese baile.

El día en que había pasado el incidente con Gakupo, Len la trajo de vuelta al castillo, después de darle un buen regaño a Gumi, le prohibió a Rin volver a salir del castillo sin permiso de él alegando que podría pasarle algo sino estaba alrededor, Rin entendía un poco su comportamiento por lo que había pasado anteriormente, además de que cuando salía al mundo exterior sola siempre pasaba algo malo, aunque no consideraba que fuera malo haberse encontrado con aquel chico. Rin no volvió a preguntar nada a Len sobre Gakupo, tampoco le pregunto sobre los magos ya que no parecía dispuesto a hablar sobre ellos, pero las dudas empezaban a crecer dentro de su cuerpo. Fue al otro día cuando Kaito le informó sobre el baile para buscar una prometida para Len, lo cual solo hizo darse cuenta que su tiempo con él era corto. Kaito también empezó a instruirle para aprender a bailar ya que según él no podía dejar en ridículo a Len ya que era altamente posible que alguien le invitará a bailar, pero Rin no quería estar presente en una fiesta donde era posible conocer a la futura esposa del chico que amaba.

— Bien, vamos a continuar — Kaito le ofreció la mano y le acercó hacía su cuerpo pasando su otra mano por su cintura, y entonces empezó a guiarla de nuevo por el salón al sonido de la música, eso fue hasta que accidentalmente volvió a pisarle el pie.

— Lo siento — Rin se alejó de él pero esta vez le había pisado tan fuerte que el chico dio unos saltos agarrándoselo.

— Si… si… — Kaito se mordió la lengua para no insultar a la pobre chica — Los accidentes suelen ocurrir — Rin solo miró hacía el suelo apenada — Será mejor que para mi propia salud, terminemos por hoy — Declaró antes de salir de la habitación cojeando.

— Vaya… — Solo dijo Gumi suspirando.

— Lo siento — Se disculpó de nuevo Rin con ella.

— A mi no me importa, solo estaba aguantando la risa para no reírme delante de él — Gumi soltó una ligera carcajada pero solo hizo que Rin se sintiera avergonzada.

— No es tan fácil como le hacen ver — Ella solo jugó con sus dedos nerviosamente.

— Cierto, para mí es fácil porque mi padre me enseño — Gumi le tomó de la mano y le hizo dar una vuelta sobre si misma — Vamos, solo cuenta mentalmente, uno, dos, tres, cuatro — Gumi tomó su cintura y la hizo que la siguiera, Rin con dificultad lograba seguirla.

Rin se detuvo en el instante en que su mirada se encontró con los ojos azules de Len que le miraba con curiosidad, ella se sonrojo hasta las orejas y Gumi solo observó la fuente del nerviosismo de la rubia, hizo una reverencia sutil para mostrarle respetó.

— ¿Qué están haciendo? — Len entró al cuarto mientras Rin retrocedía un poco.

— El señor Kaito me dijo le enseñara a bailar — Gumi lucía nerviosa porque después de todo Len la regaño por lo que había hecho y desde entonces estaba avergonzada por cualquier cosa que le hablará.

— ¿Y cómo vas con eso? —Le preguntó directamente a la rubia, esta se tensó al oírle.

— Yo… yo… — Rin solo bajo su cabeza bastante avergonzada.

— Solo necesita más practica — Gumi se apresuro a interceptar por ella, por lo cual Len solo le miró algo sorprendido.

— ¡Gumi! — La voz de Teto entrando al cuarto interrumpió la charla —¡Ah!, Len-sama, lo siento — Ella hizo una leve reverencia al verlo.

— Descuida — Solo le dijo Len quitándole importancia al asunto.

— ¿Qué sucede? — Preguntó Gumi al observarla.

— Ah… es que alguien trajo un cargamento de negis e insisten en que les pague por el cargamento, pero aquí no se compran negis y no sé que hacer — Teto se veía realmente en problemas, Gumi frunció el ceño estresada.

— ¿Negis?, es imposible que alguien haya ordenado negis — Gumi solo puso una mano en su cara cansada — Perdonen, iré a arreglar este asunto — Gumi salió de la sala seguida de Teto.

— A Len-sama no le gustan los negis — Susurró Teto bastante alterada— ¡se echaran a perder! —

— ¡Ya sé! — Gumi solo se alejaba discutiendo con la chica de coletas.

— Bien, parece que quedamos solos — Susurró Len volteando a mirar a Rin quien volvió a mirar hacia el suelo — No te estás portando como lo haces usualmente — Mencionó el mirándole extrañado.

—Lo siento, es que no puedo aprender a bailar y solo hago que todos se molesten conmigo — Le confesó finalmente, Len solo le dedico una sonrisa y a revolver su cabello rubio.

— Bailar no es fácil — Len solo se acercó hacía ella y le ofreció su mano.

— No, no, solo voy a pisarte y… — Len le puso su dedo en la boca para hacer que hiciera silencio.

— Solo mírame a los ojos — Len deslizo su mano por su cintura y tomó con la otra su mano izquierda, Rin solo podía mirarle a los ojos como si estuviera en un hechizo, sin darse cuenta el chico ya la estaba guiando por la sala y le hacía girar con gracia.

— ¿Cómo lo haces? — Preguntó ella asombrada por no haberle pisado.

— Sencillo, conmigo no te pones nerviosa — Len le sonrió, Rin entendió a lo que se refería, cuando bailaba con Kaito su mirada le intimidada y sentía presión, en cambio con Len era natural mirarle a los ojos y estar cerca de él.

— Ya veo, creo que necesito relajarme más — Len solo le dio una vuelta más para dejarla ir.

— Siento envidia de quien será tu pareja de baile — Le confesó todavía sonriéndole, Rin solo sintió sus mejillas calentarse.

— Pero tu bailaras con hermosas princesas — Le recordó ella, pero Len solo saco una risilla poco audible.

— Cierto — Len se acercó hacía ella y tomo su cara con sus dos manos — Pero la princesa más bonita de todas estará alejada de mí — Rin veía atentamente como acercaba su cara a la suya, cerró los ojos nerviosa esperando a que se atreviera a hacerlo, pero cuando los abrió solo vio su mirada triste sobre sus labios.

— ¿Len? — Susurró ella, Len la soltó para mirar sus propias manos.

— Toda esta situación es muy cruel…— Susurró, la chica confundida puso su mano en el hombro del chico tratando de animarlo.

— Len — Le llamó ella.

— Kaito solo te enseña a bailar porque quiere conseguirte un esposo esa noche — Le contó él volviendo a suspirar.

— ¿Eh? — Rin solo se sorprendió al oírle.

— Yo no voy a obligarte a nada, no tienes que casarte con alguien que no quieres, pero si te enamoras de alguien… yo… yo voy… — Len apretó sus manos con disgusto — Te- te apoyaré — Finalmente lo dijo cerrando sus ojos frustrado, Rin se daba cuenta de ello.

— Si — Ella tomó su mano con ambas manos y le sonrió — Espero que encuentres el amor también — Len le sonrió tristemente.

— Si me disculpas, yo tengo que ir a terminar los preparativos — Len se soltó de su mano y salió de la habitación rápidamente sin mirarle otra vez.

Dejando atrás a Rin, Len caminaba rápido entre los pasillos sin querer mirar a nadie, mientras se apresuraba por ir a su cuarto personal, abrió la puerta rápidamente y se metió allí cerrándola cuidadosamente, luego se recostó en la puerta.

— ¿Cómo?, ¿Cómo lo hizo? — Se preguntó así mismo — ¿Cómo alguien puede soportar esto? — Lentamente salió de allí para mirar el árbol marchito que allí estaba.

Se sentó debajo de él para tratar de calmarse, dolía mucho pero él era fuerte para manejar esas emociones negativas, cerró sus ojos mientras intentaba recordar su propia vida.

— Esto es normal, soy el príncipe a quien la diosa del infortunio le sonríe — Se susurró de nuevo.


Los días pasaron y todo el castillo volvió a estar festivo, la cantidad de gente que ingresaba diariamente era impresionante, Rin observaba a todo el mundo limpiar a fondo, traer mesas, platos, comida, telas, cortinas, sabanas entre otras cosas. Lo único malo para ella es que Gumi estaba tan ocupada que no podía dedicarle ni un segundo, después de todo Gumi manejaba todo el castillo y estaba encargada de que la fiesta fuera un éxito. Obviamente Len también estaba ocupado, Rin apenas y lo podía ver porque solo lo veía en el desayuno y luego lo veía en los corredores quejándose de lo que costaba todo, Kaito siempre estaba a su lado y no se separaba ni un segundo, lo único que le pareció curioso fue que Meiko estuviera ayudando a Gumi a decorar todo, las castaña propuso los platos que iban a dar, que bebidas iban a servir y esas cosas; pero para la pobre Rin solo le hacía sentir sola que todos tuvieran algo que hacer.

El único lugar donde Rin sentía que no estorbaba era en el cuarto de Len, nadie entraba allí excepto él y ella, Rin revisaba los papiros para no estar aburrida todo el tiempo, pero el desorden le llegó a molestar, así que se deicidio a hacer lo que nadie había hecho en años, limpiar.

— Gumi — Rin le llamó, Gumi suspiró al oír su nombre por milésima vez en el día, pero al notar que era Rin le sonrió.

— Rin, ¿qué pasa? — La rubia le sonrió.

— Voy a limpiar el cuarto privado de Len — Le informó ella haciendo que la chica de cabellos verdes se pusiera pálida.

— ¿Ah?, Rin, si el príncipe se entera va a regañarme — Rin solo le sonrió complacida.

— No, no lo hará, además no entiendo porque nadie limpia ese cuarto, allí hay cosas muy importantes — Rin cruzó sus brazos.

— Es porque a ese cuarto solo puede entrar el príncipe — Gumi le contó confundida — Pero... Tú también puedes entrar — Gumi le miró de arriba hacia abajo, pero luego negó con su cabeza sacándose la idea que tenía de la cabeza.

— Exacto, merece que alguien lo limpie, así que yo lo haré — Le contestó emocionada, Gumi suspiró.

— Yo no puedo ayudarte con eso — Rin asintió.

— Solo necesito una escoba y el plumero — Gumi no estaba muy segura de ello, pero le ordenó a una chica que le ayudará a buscar las cosas que la chica necesitaba.

Gumi asignó a Teto para que le ayudará, Teto no se opuso y la siguió hasta la puerta donde le entregó todos los implementos, Rin tenía la puerta abierta lo que dejaba ver el cuarto de Len a la pelirroja, ella siempre había tenido curiosidad por lo que había allí pero al verlo de esa manera sus ilusiones se cayeron un poco.

— Solo hay papeles — Susurró para ella misma, pero Rin logró escucharla.

— Pero son papeles importantes — Contestó Rin entrando al cuarto y trayéndole algunas cortinas a Teto — ¿Me ayudarías lavando esto? — Le pidió Rin a la chica, ella asintió y se fue con todas las telas que la rubia le entregó.

Rin solo se puso en la tarea de limpiar, trataba de recordar lo poco que Gumi le había enseñado sobre limpiar y lo aplico, pronto el polvo se fue acumulando en el suelo mientras ella limpiaba cada uno de los estantes con delicadeza de no romper nada. Aunque se demoró bastante en dejar la biblioteca limpia, logró que se viera decente. Luego recogió todos los juguetes del suelo y los puso en una caja, y empezó a barrer todo el polvo que se había acumulado por años. Teto volvió cuando termino de lavar todo y le ayudaba a Rin explicándole que debía hacer, Rin obedecía sus indicaciones, en toda la tarde se dedicó a esas tareas, al final la habitación lucia ordenada y limpia lo que hizo que Rin se sintiera orgullosa.

— ¡Termine! — Dijo ella orgullosa sacándole la basura a Teto quien tenía que llevarla fuera del castillo.

— ¿Esta segura que no tiro nada importante? — Preguntó ella observando todo, Rin solo medito por un segundo.

— No tire nada, solo cosas rotas, excepto el espejo — Le contestó ella, Teto solo suspiró sin estar segura de tirar las bolsas de basura, pero lo único bueno es que ella no había sido la que había limpiado.

— De acuerdo — Teto se alejó con todo eso, Rin mientras tanto empezó a poner las cortinas que olían a recién lavadas, ahora el cuarto no se veía tan oscuro como antes, luego se recostó en el mueble que Len tenía allí y descanso por un momento.

Rin disfrutaba de la soledad que había en el cuarto, los últimos días solo se habían vuelto una cuenta regresiva, no sabía que iba a pasar con ella después de que Len escogiera una prometida, todo se volvía angustiante de solo pensar que tendría que irse de allí, ya no podía pensar un futuro sin Len a su lado, pero como él lo había dicho, era lo mejor para los dos. También había pensado en las palabras de Len, ¿podría ella enamorarse de alguien más?, la única persona con la que había tenido tal vinculo era Len, pero ya se había resignado a que jamás estarían juntos.

— ¿Qué paso aquí? — La voz del único que podía entrar a ese cuarto le asustó, él miraba alrededor y Rin solo se levantó del mueble.

— Solo limpie — Len suspiró pesadamente por eso.

— Rin te dije que no tenias que hacer esas cosas—

— Lo sé, pero nadie puede entrar aquí excepto nosotros dos, así que todo se estaba ensuciando con polvo — Le explicó ella, Len solo paso su mano por la mesa notando que el polvo se había ido.

— De acuerdo, tal vez descuide este cuarto un poco — Reconoció el chico volviendo a mirar alrededor.

— ¡Y no tire nada importante! — Le aseguró ella, Len solo rodó sus ojos mirando la biblioteca.

—No había nada importante excepto los pergaminos — Rin asintió emocionada.

— Los limpie pero no los dañe — Rin se acercó hacía él sonriéndole — ¿Estas enfadado? — Preguntó haciéndole ojitos, Len le sonrió levemente.

— Claro que no, gracias Rin — El chico palmoteó su cabeza suavemente.

— Había algunos juguetes, guarde los que estaban buenos pero los rotos los tire — El rubio se acercó al lugar donde ella los guardo y los reviso.

— Esta bien que los tires, igual nadie los va a usar —

— ¿No son importantes? — Él negó suavemente con la cabeza.

— Solo eran viejos juguetes míos — Rin se interesó por ellos al oírle.

— ¿De verdad? — él asintió — Entonces eso los hace importantes — Pero el rubio volvió a negar.

— No, déjalos —

— Pero… cuando tengas un hijo podrías dárselos — Len volvió a negar.

— No, ya están viejos — Rin no lograba entender su actitud pero dejo de insistir por ellos.

— Deberían limpiar más seguido el cuarto, ¿por qué no dejas que entren? — Len solo soltó una ligera risa al oírle.

— No es que yo quiera — Murmuró él mirando hacía alrededor —Es que en verdad no pueden —

— ¿Por qué? — Len solo se sentó en la mesa dándole a entender a la chica que se sentará en el mueble, ella obedeció.

— Sabes, hace mucho tiempo existió alguien malo que quiso destruir este país — Le habló él mientras Rin empezaba a entender a que se refería con todo eso, Len alzó su mano e hizo que uno de los rollos del pergamino llegará hasta su mano y lo tomó — Esa persona malvada mató a varios… y como castigo lo encerraron aquí — Len desenrolló el pergamino.

— ¿El primer mago? — Len asintió hacia su pregunta.

— Esos son los rumores, pero… — Len le mostró el pergamino a la chica que tenía varias letras escritas.

— ¿Qué es esto? — Rin leía lentamente los caracteres.

— Su diario — La chica miró hacia él sorprendida — Yo no tengo memorias de mi vida pasada, pero todo lo que sé es porque él previo que reencarnaría, por eso, mientras estuvo aquí encerrado escribió todo lo que sabía para que yo pudiera aprenderlo — Le confesó el rubio, Rin solo asintió mientras sus ojos volvieron al papiro.

— "Yo no puedo ser feliz" — Leyó en voz alta ella — "Porque entonces condenaría a todo lo que amo, en especial a ella " —

— La leyenda dice que el tercer mago encerró al primero, pero eso no es verdad, solo lo protegió de ira de todos con una barrera mágica, así que el primero paso la mayoría de su vida encerrado aquí — Rin entendió por fin lo que quería decirle.

— O sea que nadie puede entrar — Len asintió — Pero él podía salir — Len volvió a asentir.

— Lo mismo paso conmigo, cuando nací, y mis padres se enteraron de que era su reencarnación me dejaron la mayor parte de mi vida encerrado aquí, en parte para protegerme y por otra parte para alejarse de mí — Rin tembló por oír aquello, la tristeza invadió su cuerpo al escuchar que lo habían encerrado aquí cuando era pequeño.

— Eso suena muy cruel — Rin se le acercó pero Len solo sonrió.

— Pero eso ya paso, además este cuarto no esta tan mal, es lindo y tiene muchas cosas por leer — Len solo desvió el tema.

— Pero… —

— Sabes, el vestido que te mandaron a hacer es muy bonito — Len solo se dio media vuelta para salir de la habitación.

— Len… — Rin solo le miró preocupada, todo sobre la vida de Len era un misterio para ella, además de que siempre temía preguntarle por algo por temor a ponerlo triste o hacerlo enojar.

Rin volvió a mirar las letras del papiro que Len le había entregado, resignada lo volvió a envolver y poner donde estaba, Len miraba atentó hacía ella. Rin le siguió hasta la puerta donde Len la cerró de nuevo.


Capitulo de relleno nuevo :V

Bueno, si (?), solo un poco de intriga sobre el cuarto xDDD, no hay mucho que decir, solo gracias por leerme.

Mekuto: mira, yo desvelandome por tí, y tú no lo lees el día que lo prometes xCCC, ya no volveré a confiar en nadie ;_; (U)(U)(U)

Hazuki Sakamoto: Gracias por tu elogio 3, me pone contenta, incluso yo me entretengo leyendo las cosas que escribo XD.

Tsukihimeprincess: más temprano que tarde :v, gracias por pasarte

Ana: Si te gusta este Len, entonces el primer mago te encantará ... ups, spoiler xDDD

Gracias por seguir leyendo esta historia, nos veremos el próximo mes C: (ya me estoy quedando sin capitulos :v).