Capítulo 9.

El error de Norka.

Hermione tardó un par de minutos en despertar aquella mañana de sábado. Podía escuchar como sonaba su teléfono no muy lejos. Abrió los ojos con gran esfuerzo, se sentía desorientada, como saliendo de un sopor extremadamente denso.

Un poco mareada, frunció el ceño al mirar a su alrededor y comprobar que no estaba en su habitación.

Se encontraba en una cama mullida de sabanas suaves que olían a fresas, y estaba arropada con una bonita colcha de lana hecha a mano. Por la ventana entraba una triste luz grisácea, así que no supo si apenas estaba amaneciendo o si era otro lamentable día nublado en la ciudad de Londres. Se sentó en la cama frotándose los ojos. Las paredes eran de un azul cielo y había un montón de peses multicolores dibujados con gran esmero en todas ellas. Reconoció el estilo en el acto.

En ese instante su mente estalló en mil recuerdos de la noche anterior. Enterró la cara en la almohada… Había bailado con Fred….había discutido con Fred en la azotea…. Y al final esté le había confesado que no siempre había sido humano…

Su teléfono volvió a sonar. Estaba sobre la mesita de noche. Lo tomó y vio en la pantallita la cara sonriente de su padre.

Sin detenerse a pensar, aceptó la llamada. Si había alguien en el mundo con el que quisiera hablar, ese era su padre.

—Hola preciosa ¿Estás bien?—una nota de genuina preocupación en la voz de su padre, le dijo a Hermione que algo iba mal.

—Estoy bien. ¿Pasa algo?

—Estuve llamando a tu casa, y no contestabas.

Se sintió culpable por hacer que su padre se preocupara.

—No estoy en casa, pase la noche fuera.

—¿La noche fuera?— Ya no se escuchaba preocupado. A diferencia de su esposa, que con una declaración semejante ya se pondría a sacar conclusiones erróneas y a poner en duda el buen juicio y hasta la decencia de su hija, el señor Granger solamente rió de forma juguetona.

—¡Papá!—bufó, aunque no se enojó en lo mas mínimo. Sabía que le estaba tomando el pelo.—Me he quedado en casa de Luna….yo…—su voz se fue perdiendo y su padre se dio cuenta.

—¿Segura que te encuentras bien?

Hermione volvió a apoyar la cabeza en la almohada sin sacar los ojos del techo. Allí también Luna había pasado su pincel lleno de talento, pero en lugar de hacer peses, había dibujado aves en pleno vuelo.

"Pues veras ¿Cómo te explico? Llevo meses soñando con un tipo que esta como para comérselo enterito, pero resulta que no era un simple sueño. Sino alguien real, una especie de Cazador de Pesadillas (¡porque si, ahora resulta que las pesadillas se pueden cazar!) Y para cerrar con broche de oro esta historia, ha decidido convertirse en humano y tratar de ligar conmigo, porque por lo visto en su mundo de fantasía se aburre muchísimo… ¿así o más raro, papá?"

En esos momentos solo encontraba una explicación creíble para el delirio que había sufrido la noche anterior: Tumor cerebral. ¡Oh, sí! La próxima vez que viera a Kate, le exigiría una revisión completa sin escatimar en ningún tipo de examen médico.

—Estoy bien…—su voz se oía falsa.

—Sabes que puedes contar conmigo.

Lo sabía. Su padre era un de sus más grandes confidentes. Pero dadas las actuales condiciones, no creía sensato contarle lo que estaba pasando. Como mejor panorama, pensaría que le estaba tomando el pelo. Como peor, la tacharía de loca esquizofrénica y llamaría a alguien para que la metieran de cabeza en una habitación acolchonada.

—Papá, ha sido una semana muy larga para mi, estoy cansada—al menos no era del todo mentira.

—Lo sé, cielo. Lamento no poder estar ahí para ti.

—Papá…

—He pensado en ir el próximo verano a Londres.—dijo de repente, el nunca había sido bueno con la sutileza.

—Oh que bueno…—Ella nunca había sido buena fingiendo emoción. Sin duda le gustaba la idea de tenerlo cerca y no al otro lado del mundo, pero también era verdad que el regreso de su madre no la entusiasmaba en lo más mínimo.

—Iría yo solo—comentó sin darle importancia—Ya sabes, tu madre no puede dejar en banda su club de jardinería.

Hermione casi podía detectar una sonrisa cómplice en las palabras de su padre.

—Entonces será un placer tenerte en casa este verano….


Luna detectó movimiento en el cuarto de invitados. Ya faltaba poco para las diez de la mañana, pero había preferido no despertar a Hermione y dejar que ella se levantara sola.

A noche anterior, había aparecido ante su puerta muy tarde. No había querido explicarle porque iba con cara de espanto y pidiendo asilo; pero Luna, como buena amiga que era, tampoco había insistido mucho que digamos. Sabía que la castaña no diría nada a menos que quisiera hacerlo de verdad.

Preparó un poco de té. Acababa de cortar una larga llamada que había tenido con Harry.

Algo no le cerraba. No podía imaginar algo con el peso suficiente como para hacer que Hermione Granger no quisiera ir a su propia casa. Además, estaba el extraño comportamiento de Harry.

Al llamarla, no le había preguntado si Hermione estaba allí, simplemente había esperado que fuera la propia Luna quien lo mencionara. Y cuando al fin lo hizo, fue como si un dique se rompiera, llevándose consigo toda la calma que trasmitía la voz del detective.

Evasivo como solo él podía ser, Harry le dijo que iría a verlas de inmediato, y a su vez le hizo una inusual petición a su rubia amiga. Le suplicó que no le dijera nada de su inminente visita a Hermione. Luna le dijo que así lo haría, aunque Harry no le quiso explicar porque tanto misterio.

Escuchó cuando Hermione salió del cuarto de invitados y entraba a las corridas al baño. Pudo oír sin ningún esfuerzo, el inconfundible sonido de las arcadas.

Suspiro al tiempo que llenaba un vaso con agua muy fría y se dirigía al baño. Fuera lo que fuera lo que estaba atormentando a su amiga, eso la estaba enfermando.


Ginny cerró la puerta del cuarto de invitados con toda la suavidad del mundo. Hasta bajó las escaleras en puntitas de pie, para asegurarse que nada interfiriera con el sueño de su hermano.

Al entrar a la cocina, se encontró con su marido, el cual acababa de dejar el teléfono sobre la encimera mientras resoplaba.

—La encontré—anunció, evidentemente aliviado—Esta en la casa de Luna.

—Bueno, al menos sabemos que está bien—Ginny se dejó caer en una de las sillas que había alrededor de la mesas donde desayunaban. La posibilidad que Aidan la encontrara y la matara para torturar a los cazadores, le había quitado el sueño durante toda la noche.

—Iré ahora mismo a hablar con ella.

—¿Crees que sea buena idea?—lo miró preocupado—Creo que Fred debería hacerlo….

—Fred no está en condiciones de hacer nada, amor—se paró a su lado y comenzó a acaríciale el cabello, intentando reconfortarla aunque fuera un poco—Es mejor que vaya yo.

—Tal vez tengas razón…. ¡Jamás había visto a Fred así!—se abrazó a Harry en busca de consuelo—¿Lo viste? Parecía tan furioso…. Era como si algo lo hubiera poseído.

—Esta frustrado, Ginny— trató de sonar seguro, pero él también lo pensaba. La noche anterior, cuando Fred llegó y les contó que Hermione había huido de él, Harry había visto algo en su mirada, algo oscuro.

—Norka dice que un Cazador con el corazón roto se convierte en un monstruo. Si eso paso, tendré que ser yo la que lo detenga….a mi propio hermano….

Vio como los labios de Ginny temblaban ante la idea de perder a su hermano de aquella forma tan horrible.

—Oye pelirroja, no digas esas cosas—la hizo ponerse de pie para poder abrazarla con más fuerza—Olvídate de eso—la beso— Olvídatelo, aún tenemos tiempo.

Ginny no dijo nada. Ambos sabían que no era así.


Cuando Hermione vio a Harry parado en la sala de estar de su amiga Luna, todas las piezas encajaron. Si Fred era un ser místico, su hermana obviamente, también lo seria.

—Vamos a dar un pase.

No era una petición. Hermione accedió asintiendo con la cabeza. En ese momento lo único que necesitaba eran respuestas. Y quien mejor que su mejor amigo para dárselas. En el si podía confiar.

A un par de calles de la casa de su amiga, había un pequeño parque. No pronunciaron ni una palabra hasta que cruzaron la verja que rodeaba el lugar y comenzaron a seguir un camino que zigzagueaba entre los árboles.

—¿Estoy loca, Harry?

Eso era lo que mas miedo le daba.

—No, en principio—Añadió con una pequeña sonrisa que trataba de quitarle el hierro al asunto.

—Vale… es bueno saberlo.

Harry la contemplo preocupado. Su amiga seguía caminado con la mirada perdida, sin ninguna emoción en su rostro pálido y ojeroso.

—Lo Cazadores de Pesadillas siempre han existido—intentó explicarle el detective—Protegen a la humanidad de los Creadores de Pesadillas…

Hermione se detuvo, mirándolo fijamente por primera vez desde que habían comenzado con aquel paseo

—¿Eres consiente de lo ridículo que suena todo eso?

Su amigo rió, despreocupado.

—Claro que lo se. Y entiendo que estés alucinada, Hermione. Yo también no lo podía creer cuando vi a Ginny. Por un momento creí que estaba loco.

—¿Entonces Ginny es como Fred?

—Si—asintió —Nos conocimos en septiembre, ella apareció en una de mis pesadillas—y con una sonrisa boba en el rostro, añadió—Me enamore de ella en cuanto la vi. Jamás había sentido…. Fue automático, amor a primera viste, supongo.

La forense volvió a mirar hacia delante. Ahora podía entender a Harry, o al menos intentarlo un poco. Aunque todo aquello no dejaba de sonarle a locura.

—¿Como es posible que nunca hubiera escuchado hablar de los Cazadores de Pesadillas o de los Creadores?

—No es una historia con tanto éxito como los mitos griego o los nórdicos. Pero aún hay gente que sabe sobre ellos. Luna, por ejemplo. Ella fue la primera en contarme la historia de los Cazadores. Claro que para ella solo es un mito.

—¿Como es posible…? ¿Entonces Ginny…?

—Ginny cruzó al mundo humano para poder formar parte de mi vida. Es peligroso que un Cazador pase demasiado tiempo en los sueños de un humano. ¿Te haz sentido cansada últimamente? ¿Tanto que te duermes en cualquier lado? ¿Te haz sentido enferma?

—Antes me pasaba constantemente, pero ahora…. ¡espera! ¡Dejó de pasarme cuando me encontré con Fred en tu boda!

Harry sonrió.

—No lo hacen a propósito, pero cuando están en los sueños de un humano demasiado tiempo, suelen absorber la fuerza vital de estos.

—Eso es terrible…. Un momento. —Volvió a detenerse—Tu estabas fatal antes de que Ginny llegara.

—Y Remus también.

—Me estas diciendo que…—quedó boquiabierta.—¿Tonks también?

—Oh si—Rió risueño.

Durante un tiempo creyó que Harry se comportaba como un idiota que pensaba que la magia existía con solo mirar los ojos de su esposa. Ahora entendía que Harry creía en la magia, no por ser un completo idiota cursilón, sino porque la magia literalmente había entrado en su vida.

Seres místicos…. La forense que había pasado años con la nariz enterrada en gruesos libros rebosantes de hechos científicamente comprobados, encontraba todo aquello demasiado… ¿Raro? ¿Ridículo? ¿Delirante? ¿Ilógico?

—Ginny, Tonks, Fred... ¿Cómo es posible que hayan tantos "Cazadores" a mi alrededor y no me haya dado cuenta?—Decir "Cazador" le parecía una locura. ¿Personas que tenían aspecto humano, pero que no lo eran? Simplemente le costaba creerlo. Parecía el argumento mal pensado de una novela de ciencia ficción.

El detective a su lado se detuvo, levantando la cara al suave sol que empezaba a colarse entre las nubes. Con los ojos cerrados, de pronto parecía tener unos cuantos años más y un enorme peso sobre los hombros.

—Ven, vamos a sentarnos—le señaló una banca que había a un lado del camino.—No se muy bien como explicare esta parte, a mi me costo lo suyo comprenderlo todo—Tomó aire, como si tratara de hacer tiempo para ordenar sus ideas o simplemente encontrar las palabras correctas.—Tonks, Ginny y Fred no son los primeros Cazadores que conociste.

—¿A no?— en ese preciso instante dudaba de toda persona que se pusiese en su camino.

—Pues veras—lo vio juguetear con sus dedos. Que Harry se pusiera nervioso no le despertaba ninguna tranquilidad. —Hay Cazadores por todos lados. Tú le has hecho la autopsia a muchos de ellos… y hasta viste morir a una.

Fue como un golpe en la cabeza. De pronto recordó aquella noche en la azotea. Recordó como Cassidy la miraba segundos antes de dejarse caer.

—El tatuaje….—Harry asintió. A pesar de que ya le había llorado todo lo que consideraba necesario, no pudo evitar que los ojos se le llenaran de lágrimas. Toda esa información tenía un solo punto de importancia para ella—Luka… el era uno de ellos.

—Estoy seguro que él quiso decírtelo. Te quería muchísimo. Pero las son muy estrictas.

—Cassidy dijo….Le preguntó a Fred si yo era su soñadora.

—Así es como los Cazadores llaman a los humanos.

—Dijo que me matarían como mataron a su marido…

Por días había tratado de olvidar todo lo ocurrido con Cassidy. Había intentado convencerse a si misma de que todo lo que había soltado en el borde de aquella azotea, había sido producto de un delirio momentáneo. ¿Y porqué creer lo contrario? Para Hermione nada de lo que había dicho tenía lógica, hasta ahora.

—Lo llamo Aidan.

—Ese es su nombre, pero lamentablemente no tenemos más información.

—"Hay que matarlo en los dos mundos, a la vez"—citó con la mirada perdida .—Cassidy dijo eso antes de saltar.

—Si, Fred me lo conto. Aún no estamos muy seguros de los que intentó decirnos—Se recostó en el respaldo del banco mientras suspiraba con cansancio.—Pero debe ser importante. Cassidy conocía a Aidan de mucho antes de que se convirtiera en humano, fueron amigo desde niños.

—¡Espera!—Su cerebro, que hasta ahora había tenido la velocidad de un caracol, de pronto se volvió una locomotora sin frenos.—¡¿El Coleccionista es uno de ellos?!

Harry volvió a resoplar, últimamente era su única manera de expresar cansancio.

—Mira, esa parte de la historia es larga y complicada como no tienes idea. Lo único que debes saber, es que Fred esta aquí por ti, fin de la historia. Se feliz.

Hermione parpadeó unas cuantas veces, mirándolo como si no comprendiera lo que le estaban diciendo. Su cerebro ya no era una locomotora, volvía a ser el odioso caracol que no la dejaba destacar.

—¿Qué sea feliz?—repitió en un susurro. Cuando esa palabras tuvieron significado al fin, sintió como una ola de calor muy intenso que comenzaba a subirle desde el pecho hasta enrojecer su rostro—¡¿Qué sea feliz?! —se puso de pie de un salto, quedando frente a su amigo mientras lo veía como si creyera que estaba loco. Y lo creía. ¡Había un asesino en serie que no era humano suelto por Londres! ¡¿Y Harry quería que fuera feliz y no pensara en eso?!

Debía estar soñando, talvez con fiebre y alucinando. Harry no podía esperar que aceptara todo aquello y ya. Un ejército de seres místicos, un asesino que había sido parte de ellos y ahora se dedicaba a matarlos…. Y Fred, no podía olvidarse de Fred.

Aquel sujeto se había metido en sus sueños. Se había aprovechado de ella. Si hubiera sabido que todos esos sueños eran reales, jamás le hubiera permitido… ¡Era un pervertido, un mentiroso, un embustero de la peor clase!

Sintió el estomago revolverse, y por un momento temió vomitar allí mismo.

—Hermione…—Harry también se puso de pie, intentando acercarse, pero su amiga lo rechazó enfurecida.

Cuando había aceptado ser el anexo entre Hermione y su cuñado, algo así se había espera. La forense era especial. Creía que todo en el universo tenía su lógica indiscutible. Solo creía lo que podía ver, nunca había sido un persona muy espiritual que digamos. En ese punto se habían parecido mucho por años.

Por todo eso y mas, había decidido ir a hablar con ella cargado de una paciencia digna de un santo. Doctora Hermione Granger nunca aceptaría facialmente la existencia de seres místicos con poderes mágicos.

—Se que tienes preguntas. Te las contestare todas, lo prometo, pero date tiempo para asimilarlo ¿quieres?

—¡¿Asimilarlo?! ¡Potter, lo único que quiero es despertar en mi cama y saber que toda esta locura es un sueño raro!

—Oh vamos Hermione ¿acaso nada de esto te pone contenta?—la miró con una sonrisa tosida.

En el acto, supo en que estaba pensando su mejor amigo. Eso le hirvió la sangre.

—¡¿Y por qué debería estar contenta?!—un corredor que pasaba cerca, los quedo mirando con el seño fruncido, hasta que la enfurecida mirada de la castaña lo hizo mirar al frente y acelerar el paso.

—Tranquila ¿quieres? No es necesario que todo el mundo se entere de esto. Es un secreto ¿sabes?

Pero Hermione estaba fuera de sus casillas, había pasado de la sorpresa e incredulidad, a la rabia mas violenta en menos de un segundo.

—No quiero tranquilizarme. Fred me dijo que había venido de su mundo a este para estar conmigo, y ahora tú actúas como si eso estuviera bien

—Lo esta, Hermione.

—No, no lo esta—agitó la cabeza con tanta fuerza que sintió una punzada de dolor en la nuca.—¡Yo no le pedí que viniera!

—En realidad, si lo hiciste—el tono calmado de Harry la estaba volviendo loca.

—No lo hice—replicó con terquedad

—¿Segura?—alzó una ceja.

—Por supuesto que…—se quedó de piedra. En realidad, si lo había hecho. Días después de la muerte de Luka, ella le había dicho a Fred que deseaba que fuera real, que estuviera a su lado.

—No…no puede… ¡era un sueño!—Se tapó la boca con ambas manos intentando evitar seguir subiendo el tono. Al final, casi hablaba en susurros—Creí que era un sueño…. No lo dije de verdad.

El detective Potter la miró con preocupación. Sabía que seria difícil, pero había esperado que al menos la parte de Fred, fuera algo que la convenciera y la alegrara un poco.

Pasado el shock del descubrimiento de la noche anterior, esperaba que Hermione comenzara a ser más razonable, y comprendiera lo afortunada que era al tener en sus manos el enamorado corazón de Fred. Pero por lo visto, ni eso apaciguaba sus agitadas emociones. Aquello no pintaba nada bien.

—Oh vamos, no te entiendo—se llevó una mano a la nuca, desordenando un poco mas una cabellera que por si sola ya era muy desordenada—¿Acaso no te hace feliz tener a tu lado a alguien que nunca te usara o humillara como lo hizo Krum?—sabía que era un golpe bajo, pero ya tendría tiempo después para sentirse culpable.

—¿Y tu como estas tan seguro de eso? ¿Por qué Fred te lo dijo? ¡Vaya seguridad que me das!

Tenía el sol en la cara, y aunque sabía que apenas daba calor, sentía la piel arder. En ese momento solo quería estar en su cama y dormir hasta que todo volviera a tener lógica.

—¿Pero de que diablos…? … Espera, creo que entiendo cual es el problema aquí—tomó aire, renovando sus fuerzas—Hermione necesito que hagas un esfuerzo e intentes recordar todo lo que Norka te dijo.

—¿Norka? Harry, Norka es una bebe, no habla—ya se había vuelto loco.

—No hablo en esa Norka, sino de la otra

—¿Qué otra?

—La diosa Norka, la líder de los Cazadores—replicó, como si fuera lo mas obvio del maldito mundo—Se que debes creer que fue un sueño, pero te juro que fue real.

Harry se quedó contemplando el rostro de la forense, a la espera que este se iluminara al recordar su conversación con la diosa de los buenos sueños, y al fin comprendiera la situación de Fred.

Ese era el estricto protocolo que seguía la diosa, cada vez que se presentaba la posibilidad de tener que dejar marchar a uno de sus cazadores. La diosa, con sus mejores ropas de colegiala, se presentaba ante el soñador que había enamorado a su cazado, y comprobaba si era algo mutuo y con futuro. Harry aún recordaba la primera vez que había visto a la diosa. Se avergonzaba un poco al pensar que no había sido del todo cortes con ella al principio.

—No se de que hablas—dijo al fin Hermione, con total franqueza.

Harry quedó de piedra.

—Entonces… ¿Norka nunca hablo contigo?


Hermione se acurrucó en su cama. Por fin estaba tranquila y a salvo, o por lo menos, así quería sentirse. Pero la verdad era que Harry la había asustado hasta cierto punto.

Al principio había logrado sacarla desquicio con su tranquilidad y seguridad al hablar, pero cuando la confusión y el miedo aparecieron en su rostro al saber que ella jamás había hablado con esa importante diosa llamada Norka, supo que algo verdaderamente malo estaba ocurriendo.

Hizo el intento de sacarle la verdad a su amigo, pero Harry siempre había sido bueno a la hora de guardar secretos.

Al final el detective se marchó muy apurado, y ella tuvo que regresar a la casa de Luna, intentando mantenerse a flote en un mar de confusión.

"Detengan el mundo que me quiero bajar" O si, esa era su frase de cabecera en esos días.

Después de agradecerle su hospitalidad a su amiga, se marchó, asegurándole que cuando ordenara sus ideas, le contaría todo lo que estaba pasando. Se sintió mal por mentirle. Según Harry, tenía prohibido contarle nada acerca de los Cazadores a cualquier persona. Se había puesto muy insistente en ese punto.

Con las mantas hasta la coronilla, intentó pensar en todo lo que había descubierto en las últimas horas. Aidan era un excazador que se había convertido en un ser malvado por alguna razón, y ahora se dedicaba a matar a otros cazadores. Y si, ese era un muy resumen de esa parte de la historia. Pero Aidan había cambiado su victimología la última vez. Su última victima no había sido un Cazador, sino la su pareja de esta.

"Vendrá por ella"

Hacia un esfuerzo enorme para no pensar en esa advertencia que tanto tiempo le había llevado comprender. Pero eso no quitaba el hecho de que les había puesto el seguro a todas las puertas y ventanas, y hasta había activado la alarma de la casa.

Se negaba a vivir con miedo. Pero la idea de terminar como una de sus victimas la hacia temblar. Cuando era mas joven, una de sus pesadillas recurrentes era verse a si misma sobre una mesa de autopsias…Ahora podía añadirle con mucha facilidad un hoyo en el pecho a esa imagen.

¡Maldito Weasley!

Si se hubiera quedado en su mundo, ella estaría en ese lio.

Harry no la comprendía. Ella no podía abrirle las puertas de su corazón así como así a Fred. Era una locura. No lo conocía de nada, jamás habían tenido una cita o una charla de horas…. Y además le había mentido. Se había metido en su trabajo con el claro propósito de acosarla, y durante toda una semana le hizo creer que era un hombre común y corriente.

Hervía de puro coraje cada vez que recordaba la infinidad de oportunidades que había tenido el pelirrojo para contarle la verdad, y no lo había hecho.

Él sabía la verdad sobre Luka….. Y a pesar de ver lo destrozada que estaba al pensar que su amigo le había mentido, había preferido callarse.

Había llorado en su hombro y Fred simplemente no había dicho nada.

¿Quién podía enamorarse de alguien así?


Cuando Harry llegó a su casa, se encontró a Ginny acurrucada en uno de los sillones de la sala de estar. Tenía la mirada puesta en el fuego de la chimenea y desde el rincón sonaba a sube voz de Andrew Belle con su "In my veins". Sintió un escalofrío. Era la canción favorita de Ginny, la habían escuchado el primer fin de semana que pasaron juntos después de que ella se volviera humana. Habían decidido ir a la playa, y mientras veían el atardecer metidos dentro del auto con la calefacción a tope para sobrevivir al frío de principios de invierno, aquella canción había comenzado a sonar. Ginny, con una sonrisa en su hermoso rostro, había dicho que era su canción, la que ponía en palabras todo lo que había entre ellos, todo lo que sentían. Por esa razón la habían elegido para su primer baile como marido y mujer….

El Coleccionista la había mancillado. Había hecho trisas uno de los momentos mas felices de sus vidas.

—No deberías estar escuchando esto—le dijo, apagando el equipo de música.

Ginny giró a cabeza para mirarlo y lo sorprendió al verla regalarle una pequeña sonrisa, aunque sus ojos seguían enrojecidos.

—Olvídalo Potter, no voy a permitir que ese bastardo me robe nuestra canción.— Se levantó con aquella elegante agilidad que siempre le dejaba embobado, y se acercó a su lado, poniendo otra vez la música—Ven, baila con tu esposa y olvida el resto.

Harry lo intentó, por ella, por el, por los dos. Pero un minuto después, Ginny se detuvo al percatarse que su esposo estaba demasiado distraído.

—¿Qué pasa?

—¿Dónde esta Fred?—preguntó, evasivo.

—En casa de mis padres—Harry asintió ante esa respuesta. Eso quería decir que Fred, estaba en la habitación de invitados en un estado que podía confundirse muy facialmente con un coma profundo.—Dijo que quería hablar con George…. Pero dime ¿Qué pasa? ¿Qué pasó con Hermione? ¿Te explicó porqué huyo de mi hermano anoche?

El detective suspiró, agotado. No quería angustiar aún más a su esposa, pero no le quedaba mas remedio.

—Ginny, Norka nunca habló con Hermione

—Eso es imposible…

—Lo se, pero Hermione es sincera. No conoce a Norka y no tiene idea de nada de lo que esta pasando.

—Entonces…—se abrazó a si misma mientras el miedo se apoderaba de ella. Su hermano….—¿Hermione no sabe lo que le pasara a Fred si lo rechaza?

Harry solo atinó a abrazarla, con todas sus fuerzas. Si Fred se volvía malvado, Ginny y Tonks serian las únicas con el poder suficiente para acabar con el.

Si Ginny era obligada a hacer algo así…. Harry la escuchó gimotear. Eso la dejaría hecha pesados, y él no podía permitir que eso ocurriera. Era el guardián de su corazón y su deber era protegerlo a cualquier costo. Por esa razón, debían actuar rápido.

—Mi cielo, debes ir a hablar con Norka. Tienes que convencerla de que haga algo. Todo esto se habría evitado si ella hubiera ido a ver a Hermione antes de liberar a Fred. ¡Nos la debe! Al diablo con esa mierda de que ella no puede intervenir en el mundo humano. Es la única que puede arreglar esto.

—Tienes razón—asintió con decisión Ginny, recuperando un poco de su fogoso carácter.—Vamos.


Harry solo había visitado el mundo de Ginny en una ocasión. Poco después de que ella se trasladara al mundo humano, había decidido que era hora de que conociera a su familia. En ese momento, el detective había estado encantado, a la espera de descubrir una fantástica y muy mágica forma de cruzar al mundo de los Cazadores. Pero se llevó un buen chasco al ver que la pelirroja solo preparaba un té asqueroso y lo mandaba a acostarse. Nada más divertido como ponerse un pijama para ir a conocer a los suegros.

Al llegar, hizo un esfuerzo para acostumbrar sus ojos al lugar. El mundo de los Cazadores era muy raro. Siempre había mucha luz, los colores siempre eran muy vivos, en especial en las flores., y algunas cosas se volvían brumosas cuando estaban demasiado lejos.

Aparecieron frente a una enorme puerta de roble de doble hoja. Ginny volvía a usar su uniforme de Cazadora, con el cabello en una altísima cola de caballo, y su semblante volvía a ser el de un soldado duramente entrenado. Ante sus ojos, regresaba Ginevra, fuerte, decidida y letal. La vio ajustarse la chaqueta de cuero antes de llamar a la puerta.

Harry no estaba del todo seguro de estar allí. Estaba convencido de que aquello solo debía hacerlo Ginny, tanto que hasta se lo había comentado. Norka adoraba a sus Cazadores y le tenía una gran desconfianza a los humanos y sus intenciones. Él había logrado convencerla de su amor por Ginny, pero eso no cambiaba absolutamente nada. Seguía siendo humano, y estaba seguro que la diosa creía que por ese simple echo, aún tenía tiempo para joderlo todo.

—No te preocupes—le había dicho Ginny antes de entrar—En el fondo, eres su humano favorito.

Harry no se lo creía del todo.

Del otro lado de la puerta había un enorme salón del trono. Harry quedó maravillado al ver los pisos de mármol blanco y las enormes columnas esculpidas y llenas de detalles hechos con oro, plata y piedras preciosas. En ambos lados del salón había inmensas puertas ventanas con enormes cortinas de un blanco inmaculado que bailaban con la suave brisa. En un rincón, siete hermosas doncellas con túnicas de color verde agua, tocan instrumentos de cuerda. No pararon al verlos entrar, solo siguieron tocando, como si no los hubieran visto.

Algo que llamó mucho la atención de Harry, fueron unas peceras de cristal que habían esparcidas a los lados del salón, eran grandes, y al detective le hizo pensar en ataúdes puestos de pie. Pero sin duda lo que más le despertaba su curiosidad, era su contenido, un montón de bolitas brillantes que revoloteaban frenéticamente. Por un segundo pensó que eran luciérnagas, pero de inmediato comprendió que no lo era. No sabía que podían llagar ser, pero enseguida decidió que era mejor no saberlo. Estaba en el mundo de los sueños, tal vez solo eran frascos llenos de hadas, el último grito de la moda en decoración de casas de dioses.

Frente ellos se alzaba un trono lleno de almohadas de color rojo oscuro con bordados dorados, y sentada en este, no había ninguna niñita en traje de colegiala.

Alta, esbelta y llena de elegancia, una de las mujeres más hermosas que había visto en la vida, ladeó la cabeza sorprendía con su visita. Llevaba el largo cabello negro suelto y lleno de ondas. Los miró con aquel par de ojos azul pálido que la hacían inconfundible sin importar el aspecto que adoptara. Los atravesó con aquella mirada, como si pudiera mira sus almas.

Ginny le dio un codazo a su marido, al tiempo que reprimía sonrisa. Harry se dio cuenta que se le había quedado mirando a la diosa con la boca abierta.

—Lo siento—murmuró

—No te preocupes, suele suceder.

Le sonrió antes de dirigirse hacia la diosa. Al acercarse, Harry reparó en que esta no estaba sola. Además del grupo de música, que tocaba una melodía muy triste (interesante elección, pensó Harry) habían dos personas más. Un hombre pelirrojo de gafas y rostro pecoso estaba parado junto al trono, con una firmeza y solemnidad que hubiera hecho morir de envidia a cualquier guardia del palacio de Buckingham. Lo reconoció en el acto, era Percy, uno de los hermanos de Ginny. Por lo que tenía entendido, era como la mano derecha de la diosa.

En los escalones que se encontraban a los pies del trono, estaba sentado un muchacho de no más de veinte años, con el cabello del mismo negro carbón que el de la diosa, y unos enormes ojos color chocolate que a Harry le resultaban familiar.

—Vaya, que interesante visita—el muchacho se inclinó hacia delante con una sonrisa juguetonas— Hola Ginny ¿Qué tal la vida con fecha de caducidad?

—Hola Yue—le sonrió la pelirroja antes de hacer una cortes reverencia ante la diosa—Mi señora Norka.—también añadió una asentimiento con la cabeza en dirección a su hermano mayor, como modo de saludo.

Harry no conocía la razón, pero Ginny le había contado, que Percy y ella se habían peleado bastante feo antes que ella se fuera al mundo humano. A pesar que hubieran pasado cuatro meses desde entonces, su relación seguía siendo un poco tensa. El detective intuía que él era la razón de la pelea. Y aunque se moría de ganas de saber, no se atrevía a meterse en ese asunto, no al menos hasta que Ginny estuviera lista para contárselo.

—¿Por qué has venido, Ginevra? ¿Hay noticias de Aidan?—le preguntó Percy, preocupado. Pero su hermana solo lo ignoró.

—Mi señora, Harry y yo necesitamos tener una audiencia con usted, es muy importante.

La diosa asintió con la cabeza. La música dejó de sonar mientras Norka se acomodaba en su trono, y las mujeres desaparecieron. Pero ni Percy ni Yue se movieron.

—Si están aquí, no dudo que sea importante.

En esa voz, Harry no pudo encontrar ni por asomo a la niña que había conocido meses atrás

De alguna forma debió leer sus pensamientos, ya que la diosa lo miró fijamente, dedicándole una sonrisa divertida.

—Puedo tomas la forma que me plazca, Potter. Creo que te lo había dicho ¿no?... Y si Potter, puedo leer tus pensamientos, así que por tu bien, mejor censura tus ideas y comentarios

Harry se mordió la lengua para evitar así soltar una de las suyas. No era hora de provocar la ira de una súper diosa extremadamente poderosa. Ella soltó una carcajada.

—Vale, entiendo…—masculló Harry—Mejor hay que terminar con esto de una vez.—trató de conservar la dignidad, y no enojarse mucho con el hecho de que se estuvieran metiendo en su cabeza—No estamos aquí por Aida, sino por Fred.

—¿Fred?—Percy lo miró receloso.

—Sí, Fred, nuestro hermano—Ginny rodó los ojos. Su marido sabía que cuando ella se preocupaba, solía ser menos paciente y educada con la gente a su alrededor.—Las cosas con Hermione no están saliendo muy bien que digamos. Hermione dice que nunca quiso que mi hermano estuviera a su lado…

—¡¿Lo ves?!—Para sorpresa de todos, Percy miró a Norka con los ojos echando chispas. Un fuerte color escarlata comenzaba a subírsele por el cuello hasta cubrir todo su rostro. Sin ir más lejos, estaba furioso— ¡Te estás volviendo descuidada! ¿Cómo no viste que esa mujer no siente lo mismo que mi hermano? ¡Oh por la piel marchita de Zoilo! ¿Y ahora que haremos? ¡Habla! ¡Si mi hermano se vuelve como Aidan te juro que…!

Yue se puso de pie de un salto al ver tal arrebato, y al igual que Ginny, dio unos cuantos pasos hacia atrás, poniendo saludable distancia entre ellos y el trono. Harry los imitó sin dudarlo un segundo. Algo malo iba a pasar. Algo malo iba a pasarle a Percy para ser más exactos.

Mirándolos de reojo, Harry notó como tanto Ginny como Yue, miraban a la diosa y a su consejero con caras de sorpresa. Aquella escena no era algo que se veía todos los días. Percy era un sirviente leal y sumiso que nunca levantaba la voz.

Pero no paso nada explosivo ni épico como había llegado a imaginar Harry. Norka, con la cabeza apoyada en su mano miraba a su sirviente con cara de aburrimiento, como si aquel berrinche no fuera digno de su atención. Hasta contuvo un bostezó y todo.

Percy por otro lado, parecía a punto de echársele encima.

—¿De verdad Hermione dijo eso?—le preguntó la diosa a Harry, ignorando completamente los gritos de Percy.

—Algo muy parecido, si.

—Humanos…—Harry trató de hacer oídos sordos al tono con que Percy soltó esa palabra, como si fuera el peor insulto en la faz de la tierra. Comprendía su furia, pero eso no evitaba que comenzara a caerle mal de verdad

—Esto es malo—dijo Yue mirando a Norka con preocupación—No podemos tener otro Coleccionista.

—No lo tendremos—le aseguró Norka sin mostrar ninguna emoción en su voz ni en su rostro de porcelana.

—Disculpe, ¿pero como puede estar tan segura?—le preguntó Ginny con voz ronca, tratando de no perder la compostura como lo había echo su hermano.—Hermione lo a rechazado…

—Aún hay tiempo para que cambie de opinión.

—¿Qué cambie de opinión?—Harry esta pasmado. Estaba hablando de la posible llegada un nuevo coleccionista, que podía llegar a ser mil veces más sanguinario, como quien hablaba del clima —¿Y cómo puede estar tan segura de que eso va a pasar, si nunca fue a ver a Hermione?

La sala quedó en silencio. Harry estaba seguro que si alguno tiraba un alfiler al suelo, este se escucharía perfectamente por todos los allí presentes.

Norka no cambio de posición, ni mostro emoción alguna.

—¿Qué tu nunca..?—Percy parecía estar contando hasta mil para no estrangularla.—¿Estás loca?

Norka se enderezó en su trono, y Harry entendió que tanto Percy como todos allí, habían cruzado una peligrosa línea invisible.

— Dadas las circunstancias especiales…—Comenzó a decir con firmeza, alzando la voz más de lo necesario—No creí necesario hablar con la humana.

—¿Circunstancias especiales? ¿Qué malditas circunstancias especiales? —le increpó Percy, sin acobardarse.

Norka rodos los ojos, como si pensara que todos los allí presentes eran unos completos idiotas con excepción de ella. Suspiró largamente.

—Hermione Granger esta embarazada, y Fred es el padre.


Hola.

Como dijo sabiamente Jack el destripador, vamos por partes.

1. Lo siento. A pesar de tener la historia terminada, a veces es difícil tomarse un tiempo para sentarme a pasarlo todo a la pc y corregirlo y toda la cosa. La verdad no me quiero ni imaginar lo que tardaría si no la tuviera terminada ya. Intentaré ser más rápida, aunque no prometo mucho.

2. Para todos los que me han preguntado por mis otras historias, solo quiero decirles que tarde o temprano las continuare. Ahora mismo, me estoy concentrando en actualizar esta, escribir la tercera parte (ya voy por el capitulo 4, estoy muy orgullosa de mi, la verdad) y de vez en cuando, me pongo con Todo por la libertad. Lo cierto es que me gusta mucho la tranquilidad que me proporciona tener la historia muy adelantada, así que no me pondré a actualizar hasta que no tenga unos cuantos capítulos ya hechos.

3. Por favor que nadie se sorprenda con la gran "revelación" de este capítulo xd prometo que en el próximo se explicara mejor como fueron las cosas… adelanto: Hermione se enterara chan chaaaan! O_o xd

4. No sé si se han dado cuenta, pero absolutamente todos los nombres, apellidos y hasta canciones que he usado en esta historia (dejando de lado a los perteneciente a JK, claro) tienen algún vinculo con alguna serie, película o libro de temática policía. No sé, dato curioso, supongo xd

Bueno, sin más, hasta el próximo sábado!

Besos grandes

Luz