- ¡Chicas, ya han anunciado la primera prueba!

Todas – que estaban esperando en el salón ya que sabían que a medianoche alguien del comité organizador pegaría la primera tarjeta en la puerta de la casa – se pusieron en pie de un salto y se acercaron para poder escuchar mejor en qué consistía.

- Estimadas Delta Gamma. Como cada año queremos daros la bienvenida a la competición entre hermandades y desearos la mejor de las suertes. Durante las próximas tres semanas os enfrentaréis al resto de hermandades en cinco pruebas distintas que medirán vuestro ingenio, agilidad y creatividad. La primera prueba consiste…


- … en una actuación a cappella. – James dejó de leer y miró a sus compañeros con el ceño fruncido.

- ¿Qué quiere decir eso? – Preguntó uno de ellos. – Si es una broma, no tiene ni puta gracia, James.

- Ojalá fuera una broma. – El pelinegro negó con la cabeza antes de seguir leyendo. – Tenéis hasta el miércoles para preparar una actuación de tres minutos en la que deben participar, al menos, cinco miembros de la hermandad. Mucha suerte.

- ¿Pero qué mierda es esa?

- Pues la prueba que nos ha tocado hacer.

- Y no nos queda más remedio que hacerlo bien. No podemos permitirnos perder, me juego mucho más que un trofeo este año. – James suspiró. – Venga, vamos, ¿quién sabe cantar?


- Lizzy, ¿lo organizas tú? – Le preguntó una de sus compañeras. – Has hecho teatro normal y musical.

- Sí, seguro que se te ocurre algo mejor que a las demás. – Añadió otra.

- Sí, claro, yo me encargo. – La morena asintió lentamente. – Necesito a cuatro chicas que sepan más o menos entonar, si podemos ser algunas más mejor aún. ¿Habéis visto Dando la nota, la peli esa de Anna Kendrick?

- Sí, claro.

- Pues tenemos que hacer algo como su actuación final. – Sonrió. – Vamos a ganar sí o sí, me estoy jugando mucho en esta competición.


Las hermandades comenzaron así a preparar la primera prueba mientras que los chicos de primero que habían solicitado plaza comenzaban a recibir noticias.

- ¡Lily, despierta! – Alice comenzó a zarandearla y la pelirroja bufó.

- ¿Qué hora es? – Preguntó, girándose hacia el lado contrario y cubriéndose la cabeza con la almohada.

- Las seis y media, pero…

- ¡¿Las seis y media?! – Se incorporó y la fulminó con la mirada. A su compañera de cuarto le gustaba demasiado madrugar. – Más te vale decirme que el edificio está ardiendo o ha muerto alguien porque, si no, no entiendo por qué me estás despertando a estas horas intempestivas…

- Han pasado dos notas por debajo de la puerta durante la noche. – Dijo, interrumpiéndola. – Tienen el símbolo de las Delta Gamma.

- ¿Ya nos han contestado? – Lily se incorporó en la cama y la otra se sentó a su lado.

- Sí. – Alice le tendió su sobre. – Uno lleva tu nombre y el otro el mío, pero no he querido abrirlo hasta que te despertaras.

- ¿Y no podías esperar hasta las ocho?

- No, lo siento. – Se encogió de hombros. – Me moría de curiosidad.

- Está bien. – Miró aquel sobre rojo con curiosidad y le dio la vuelta para poder romper el sello y abrirlo. – Bueno, vamos a ello.

Las dos sacaron las cartas y las leyeron rápidamente.

- ¡Preseleccionada! – Exclamó la castaña, emocionada.

- Y tú no te querías apuntar. – Lily la abrazó. – Enhorabuena, Alice. Yo también.

- Qué guay. ¿También te han dicho que vayas hoy a la casa a almorzar?

- Sí. – La pelirroja suspiró. – Le diré a Leo que tendremos que dejarlo para otro día.

- ¿Otra vez habéis vuelto a quedar? – Alice la miró con una ceja enarcada y una sonrisa burlona.

Lily sonrió. La semana anterior les había ido muy bien juntos y se lo habían pasado muy bien – aunque no había pasado nada más entre ellos, cosa que los sorprendió a ambos – así que habían decidido volver a verse para ver qué sucedía entre ellos.

- Es que lo del otro día me supo a poco, ya me entiendes. – Le guiñó un ojo y la otra se sonrojó. – Aunque creo que con esto de la selección vamos a tener poco tiempo y voy a tener que posponerlo bastante.

- Sí, eso parece. – La castaña miró de nuevo la carta y suspiró. – Según esto tenemos que asistir a un almuerzo semanal, varias meriendas y citas individuales con algunas de las chicas de la hermandad y, además, también tenemos que ir a ver todas las pruebas de la competición.

- Supongo que quieren ver si vamos a implicaros o no.

- Al menos nos echaremos unas risas viendo a tu hermano y a Lizzy discutiendo y a tu prima haciendo un poco el ridículo. – Dijo antes de lanzar una carcajada.

- Estoy deseando que llegue el miércoles. – Contestó la pelirroja, uniéndose a sus risas. Aquello iba a ser, desde luego, muy divertido.


- Espera, repítelo, creo que puedo reírme aún más.

- Te odio, no sé por qué te lo he enseñado.

Rose se cruzó de brazos mientras Scorpius se retorcía de risa tumbado en su cama. Acababa de ensayar con él su parte de la prueba a cappella y a él le había parecido muy gracioso ver a la pelirroja haciendo aquello. Sabía que Rose odiaba cantar delante de la gente y que solo lo hacía en la ducha o cuando estaba con alguien con quien tenía mucha confianza y, mientras cantaba, había podido ver lo mucho que le fastidiaba tener que hacer aquello. Era demasiado expresiva y estaba seguro de que, durante la actuación, haría algo que conseguiría que todos se dieran cuenta. Bendita Lizzy, tendría que invitarla a un chupito la próxima vez que salieran solo por obligar a Rose a hacer aquello.

- No sé por qué accedí a esto, sabía que te reirías de mí.

- Oye las canciones al menos son bonitas.

Asintió y suspiró. Lizzy había decidido que cantarían un pequeño mix de canciones de Bruno Mars y había conseguido unirlas bastante bien, pero aún así estaba muerta de vergüenza y la reacción de Scorpius no la estaba ayudando precisamente. El rubio, al ver que la había cagado un poco, se levantó de la cama y la abrazó con fuerza.

- Estaré en primera fila animándome, tú solo mírame a mí, ¿vale? – Murmuró en su oído. – Estoy seguro de que os irá muy bien, no tienes de qué preocuparte.

- Vale. – Ella asintió y le devolvió el abrazo con la misma intensidad. – Pero como te vea reírte…

- No lo haré, tranquila. – Le dio un beso en la cabeza y sonrió antes de separarse de ella. – Venga, si no nos damos prisa llegarás tarde.

- ¿Te importa si me cambio aquí? Tenemos que ir todas iguales. – Puso los ojos en blanco y él volvió a reír.

- Sabes que estás en tu casa. – Contestó Scorpius. – Te espero fuera.

- Gracias.

El chico salió al salón. Albus estaba tumbado y fingía leer sus apuntes mientras esperaba a los demás y Leo veía un partido de fútbol europeo. Al verlo, ambos lo miraron y enarcaron una ceja, preguntándole sin palabras que cuánto les quedaba.

- Rose está cambiándose, en seguida podremos irnos.

- Esto va a ser tan divertido. – El mediano de los Potter sonrió. – Entre mi hermano y mi prima…

- No te rías de ella, está muy nerviosa, Al.

- Scorpius, quiero a Rose más que nada, no me des lecciones sobre cómo tratarla. – Negó con la cabeza. – Además, mi deber como primo es meterme con ella. Viene en el código.

- Te lo estás inventando. – Respondió, frunciendo el ceño.

- Claro que no. – Siguió diciendo él con convicción. – Búscalo en internet.

- No le hagas caso, te está mintiendo, es algo que se inventó de pequeños para poder molestarme. – Intervino Rose, que acababa de salir del cuarto vestida con unos vaqueros ajustados y una camiseta blanca de tirantes en la que habían dibujado las letras de la hermandad. – ¿Nos vamos?

- Cuando tú quieras.


- ¡Por fin llegas! – Lizzy se acercó rápidamente a Rose. Al ver que no llegaba, se había puesto en lo peor y había comenzado a creer que las había dejado tiradas. – Esto está a punto de empezar, acaban de darme la lista y somos las segundas en actuar.

- ¿Y mi hermano? – Preguntó Albus.

- Los últimos. – Contestó.

- Supongo que quieren que estemos cerca cuando anuncien el ganador. No querrán que tengamos que bajar y volver a subir al escenario. – Dijo, de repente, una voz a su espalda. Lizzy se volvió y negó con la cabeza al ver a James mirándola con expresión chulesca. – ¿Lista para perder, Lizzy?

- Ya te gustaría. Os vamos a dar una paliza.

- ¿Cantando Bruno Mars? – Lanzó una pequeña carcajada. – Está demasiado trillado.

- A saber qué vais a hacer vosotros.

- Es una sorpresa aunque puedo adelantarte que voy a dedicarte la primera parte de nuestra actuación.

- Oh, qué honor. – Replicó ella, con ironía.

- Estoy seguro de que te encantará. – Se acercó a ella para poder susurrar en su oído y que nadie más escuchara el resto. – Y si te gusta demasiado, solo tienes que buscarme y terminamos esto en mi dormitorio.

- Espera sentado. – Murmuró ella tras tragar saliva con cierta dificultad. La había puesto un poco nerviosa y se le había acelerado el corazón, pero tenía que disimular.

- O tumbado si quieres. – Se separó de ella con una sonrisa burlona. – Suerte, vais a necesitarla.

Se marchó justo cuando los representantes de las hermandades subía al escenario y mandaba callar a los presentes.

- ¡Hola a todos y bienvenidos a la primera prueba de la competición entre hermandades del curso 2015-16! – Exclamó el chico. – Gracias a todos por venir: miembros de las hermandades, aspirantes y curiosos en general. ¡Vamos a conseguir que la competición de este año sea la mejor de toda la historia!

- Y ahora vamos con la primera prueba. – La chica tomó el relevo. – Cada hermandad tendrá que hacer una pequeña actuación de canto a cappella. El primer clasificado se llevará 10 puntos y el segundo 5, como siempre. ¡Muchísima suerte a todos y que comience el espectáculo!

El primer grupo subió al escenario y actuó mientras las Delta Gamma se preparaban, nerviosas. Lizzy tomó aire un par de veces y agarró el brazo de Rose hasta que llegó su turno. Se subieron al escenario y comenzaron con la primera canción Just the way you are. Mientras las demás hacían la base, ella comenzó a cantar y, poco a poco, se fueron uniendo las demás hasta llegar al estribillo. No pudo evitar mirar a James de reojo y sonrió levemente al ver cómo la miraba. Parecía francamente impresionado y la miraba sin ningún ápice de maldad. Cuando se estaba acercando al final del estribillo dejó de cantar para poder hacer el cambio y, mientras el resto terminaba, ella comenzó con la siguiente canción Marry you. Cuando terminaron, el resto también se fue uniendo y, mientras unas volvían a hacer el ritmo, otras cantaban la siguiente estrofa hasta volver al estribillo. Fueron callando una tras otra hasta terminar y entonces Lizzy volvió a entonar la primera canción.

- When I see your face there's not a thing that I would change 'cause you're amazing just the way you are. – Tomó aire y, sin querer, miró de reojo a James, que seguía mirándola con la misma expresión en su rostro. – And when you smile, the whole world stops and stares for a while 'cause you're amazing just the way you are.

La sala se llenó de aplausos y ellas saludaron al público. El mayor de los Potter enarcó una ceja e hizo un gesto de aprobación mientras comenzaba a aplaudir. Había visto a Lizzy en los musicales y ya sabía que cantaba bien, pero aquel día se había lucido más que nunca. Se miraron fijamente durante unos instantes y sonrieron. La morena escuchó cómo Scorpius felicitaba a Rose y le aseguraba que había sido la mejor actuación del mundo y cómo Albus, Leo, Lily y Alice lo corroboraban y felicitaban también al resto de chicas. Pero ella no les prestó atención. "Voy a ganar", dijo con sus labios, pero sin pronunciar palabra. Él sonrió y negó con la cabeza. "Ya veremos, guapa".

Poco a poco fueron actuando el resto de grupos hasta que llegó el turno de los Delta Chi. James y los demás se subieron al escenario y comenzaron con la primera canción I wanna sex you up. Lizzy puso los ojos en blanco al reconocer la canción y se cruzó de brazos mientras recordaba las palabras del chico. El pelinegro empezó a cantar un solo y la miró fijamente, dedicándole la canción.

- So just let me hold you close to me 'cause I've been dyin' for you girl to make love to me.

La morena negó con la cabeza y trató de no ponerse roja al notar las miradas de prácticamente todos los presentes fijas en ellas mientras él sonreía y le guiñaba un ojo de forma provocativa.

La canción siguió hasta que en uno de los tic-toc los chicos le cambiaron el ritmo y empezaron a cantar TiK ToK. Las canciones eran muy diferentes, pero ellos supieron hacer la transición muy bien, cosa que sorprendió a las chicas. Iba a ser una competición muy reñida. Cuando terminaron la canción, todos comenzaron a aplaudir e incluso Lizzy asintió con aprobación.

- ¿Te ha gustado mi dedicatoria? – Le preguntó James nada más bajar del escenario de un salto.

- No sabía que cantabas. – Dijo, ignorando su pregunta.

- Hay muchas cosas que no sabes de mí, pero que puedes descubrir cuando quieras. – Bajó un poco el tono de voz. – En esa categoría me incluyo a mí mismo sin ropa.

- Eres un maldito cerdo…

- Vas a tener que buscarte un insulto nuevo, ese ya lo has repetido demasiadas veces. – Sonrió de medio lado y ella bufó. – También puedo ayudarte con la frustración.

- Oh, James, quien va a seguir frustrado vas a ser tú porque nunca jamás vas a tenerme en tu cama. – Lo miró con determinación y James apretó los labios, pero entonces ella se mordió levemente el labio y él supo que no estaba todo perdido, que por mucho que tratara de disimular, Lizzy sentía la misma conexión que él.

- Ya veremos.

- ¡Menudas actuaciones! – La voz del representante de las hermandades interrumpió su conversación. – Ha sido muy difícil elegir solo a dos grupos y, de entre estos, elegir al ganador.

- Pero no vamos a entreteneros más. – Dijo la chica. – Los dos finalistas son las Delta Gamma y los Delta Chi. ¡Un fuerte aplauso, por favor!

Los miembros de ambas hermandades subieron rápidamente al escenario y se agarraron de las manos, expectantes. Scorpius le dedicó desde el público un gesto de ánimo a Rose, que sonrió de forma nerviosa. Después de aquel mal rato quería ganar.

- Y el primer puesto y los diez puntos son para… ¡las Delta Gamma!

Las chicas empezaron a gritar y saltar mientras se abrazaban y él público comenzó a aplaudir. Los chicos resoplaron, resignados, pero se felicitaron unos a otros y se acercaron para estrecharles la mano.

- Uno a cero, James. – Dijo Lizzy cuando este se acercó a saludarla.

- Esto no ha hecho más que empezar, Lizzy. No cantes victoria todavía.


N/A: No sé si me ha quedado muy raro el principio, pero es que quería mostrar las reacciones de las dos hermandades al leer la primera prueba. Ya me diréis qué os ha parecido :)

Espero que os haya gustado el capítulo y a partir de ahora voy a actualizar miércoles y sábado ^^

Un beso,

María :)