Aquí les dejo otro capítulo…
Espero les siga gustando este fic, y comenten. Gracias.
De pronto, otro mensaje entró a su celular.
-Mira hacia la entrada, y por favor, no llores más. No quiero verte triste por mi culpa.
Kotoko miró hacia el frente y ahí estaba Irie. Ella se levantó rápidamente e intentó correr hacia él al verlo, pero se tropezó y cayó fuertemente al suelo.
-Vaya- le dijo él sonriendo- Sigues siendo tan torpe como de costumbre.
-¡Veo que tu maldita manía de burlarte de mí, no cambiará nunca!- le dijo ella avergonzada, limpiándose la cara llena de tierra. (la cual por culpa de las lágrimas era un completo desastre en esos momentos).
Irie rio al verle cómo le había quedado la cara. Pero Kotoko no tomó esa actitud de Irie nada bien. Fue tanta su rabia y ofuscación, que decidió irse a su habitación rápidamente. Irie al ver esto, la detuvo rápidamente.
-Kotoko, ven. Vamos a la pileta para limpiar tu cara – le dijo él caminando de ella de la mano hasta la pileta más cercana. Caminaron en silencio. Kotoko quería soltarse, pero todo se sentía cálido por primera vez en mucho tiempo.
-¿Qué haces aquí?- le preguntó ella conmocionada, mientras Irie mojaba su pañuelo para luego comenzar a limpiarle la cara con él.
-Vine para estar cerca de ti. Pero apenas llegué, supe que había llegado en mal momento puesto que estabas en periodo de exámenes. He intentado acercarme a ti de a poco, lentamente. Quizás demasiado lento. Intenté hacerlo a través del celular, pero fue un fiasco. Mi paciencia no lo resiste. Necesito saber de ti. Verte.
-¿Cómo es eso de que congelaste el semestre?- le preguntó ella curiosa.
-Cuando decidí venirme para acá. El día antes que nos vimos la primera vez. Estoy estudiando por mi cuenta y avanzando con la que será mi tesis. He tenido mucho tiempo libre y eso ha resultado ser pésimo para mí, he tenido mucho tiempo para pensar. He venido todos los días a verte. Casi siempre te he podido ver un rato durante los descansos, escondido de ti. Pero hacerlo, no ha sido más que una tortura. le respondió Irie llevándose una mano a la cara.
-¿Una tortura, dices?.
-Sí, porque te he visto muy feliz sabes… y muy bien acompañada también. (Kotoko supo perfectamente que se refería a Daniel). No sé si debo meterme en tu vida, no sé si tengo derecho a inmiscuirme nuevamente… pero yo no tengo tu fuerza ni tu determinación Kotoko, soy débil y egoísta. No quiero irme y dejarte. Te necesito….
Kotoko, haciendo caso omiso a todo lo dicho por él, le preguntó:
-¿Dónde te estás quedando?.
-Mi madre me arrendó una casa a dos cuadras de acá, es muy agradable y acogedora. Te va a encantar. ¿Quieres ir a conocerla?- le preguntó esperanzado.
-¿En serio? ¿arrendaste una casa?- le preguntó ella aún anonadada.
-Si, de qué otra manera podría venirme. El viaje es muy largo para hacerlo a diario.
-Irie, no debiste congelar tus estudios. ¿Por qué hiciste eso?- le preguntó ella con los ojos brillantes.
-Kotoko, no podía seguir ahí sin ti. Todo era un infierno. Todos los lugares y personas me recordaban lo nuestro. Todos me preguntaban por ti y yo no sabía como enfrentarlos, fue terrible. – le dijo apesadumbrado recordando esos duros momentos.
-¡Ahhhh, así que por eso me viniste a buscar!- exclamó ella de repente parándose bruscamente y enojada. -¡Claro!, ¿cómo no me di cuenta antes?- rio en forma irónica.
-¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Por qué reaccionas así?- le preguntó él sin entender que era lo que había enojado tan severamente a Kotoko.
-¡Claro! -¡Cómo todos te preguntaban por mí, no podías decirles que te había dejado! ¿ verdad? … ¡El gran y perfecto doctor Irie no podía decirles a todos que su estúpida y tarada esposa lo había abandonado! Entonces, ¿qué hizo él? ¡Abandonó todo y fue a buscarla! ¿para qué? ¡para demostrarles a todos que era una simple pelea de esposos, que todo era una exageración por parte de la estúpida, pero que todo volvería a la normalidad! -Porque a un doctor tan perfecto, una tarada de esposa, no lo podía abandonar… ¿Verdad? … lo hiciste solo para mantener tu apariencia de hombre intachable ¿verdad? ¡No por mí! ¡No porque me quisieras! – le gritó ofuscada. ¿Verdad? Todo esto es una fachada, una mentira por tu imagen. Si regreso contigo, solo será para que después tú me puedas dejar. ¡Sólo lo hiciste para mantener las apariencias! ¿Verdad?- le gritó llorando Kotoko.
-¡NOOOO! Kotoko, ¿Cómo se te ocurre pensar así? ¿Tan mal concepto tienes de mí?. ¿Crees que era agradable decirle a todos que me abandonaste por ser un idiota? ¿Que por imbécil perdí a la mujer que amo?.
-¡No te creo! Tu jamás le dirías a alguien que me amas y menos te referirías a ti como un imbécil, más cuando la imbécil aquí siempre he sido yo…. Sabes, por un momento casi te creí y que por un momento llegué a desear que fuera cierto que realmente me amaras….
-Kotoko, te estoy diciendo la verdad…. Estoy aquí para recuperarte – le dijo Irie desesperado. No entendía cómo las cosas habían llegado a eso nuevamente. Debía hacer algo rápido. Todo estaba saliéndose de control.
-Vete, no quiero saber nada más de ti. Toma tu maldito celular y déjame en paz- le gritó pasándole el celular bruscamente en las manos. Se iba a echar a correr, pero Irie la atrapó de la muñeca firmemente.
-Kotoko, no te vayas así. Toma este celular. Úsalo para comunicarte conmigo. Por favor- le dijo él desesperado.
Kotoko tomó el celular y lo arrojó al suelo, el cual se rompió y desarmó en varias partes.
-¿Por qué hiciste esto?- le gritó Irie enojado.
Los gritos no pasaron desapercibidos dentro del hospital y fue el mismo doctor Daniel quien salió a ver que pasaba. Al ver a Kotoko discutiendo con un hombre, corrió a su encuentro al ver el forcejeo, pero a medida que se acercaba, pudo adivinar perfectamente a quien tenía al frente.
-Kotoko ¿Estás bien?- le preguntó el doctor Daniel -¿Te ha hecho algo este hombre? ¿Quieres que llame a la policía?.
-No Daniel, disculpa, este hombre es mi ex marido- le respondió Kotoko avergonzada.
-Aun soy tu marido que yo recuerde- le respondió Irie cruzado de brazos molesto.
-Disculpen, pero no pueden discutir así fuera del hospital, hay pacientes y ya es tarde. Kotoko entra por favor y Sr Irie ¿verdad?, por favor retírese. Hablen otro día, así como están ahora no pueden seguir, no vale la pena seguir discutiendo.
-¡No me digas que hacer!- le gritó furioso Irie.
-¡Vamos vete a dónde te estés quedando! ¿Acaso no ves lo mal que está ella con todo este escándalo? ¡La estás exponiendo frente a la gente del hospital!.
-¿Este hombre es tu amante? ¿Verdad?- le preguntó Irie ofuscado a Kotoko. Parecía estar totalmente fuera de sí.
-Ojalá este hombre hubiera sido mi esposo y no tú- le dijo Kotoko enfrentándolo de frente.
-Paaaaffffffff- Irie le profirió una tremenda cachetada a Kotoko, la cual la dejó tirada en el suelo.
Al ver esto, Daniel tomó su celular y comenzó a llamar a la policía.
-¡Hola! Si soy el doctor residente, tengo un problema a la entrada del hospital. Un hombre acaba de violentar a una colega mía más que ha hecho un escándalo monumental… ¡por favor vengan de inmediato!- dijo cortando la comunicación.
-¿Cómo te atreves a golpearla maldito?- le gritó el doctor Daniel a Irie mientras los gritos hicieron que algunos guardias y personal salieran a ver que sucedía.
-¡No te preocupes Daniel!, no es la primera vez que lo hace. Al parecer ya se está haciendo costumbre.
-Kotoko, entra inmediatamente… -le dijo tratando de controlar la voz.
-Daniel, estoy bien – le dijo ella poniéndose de pie.
-Entra A-H-O-R-A - Es una orden directa….- le dijo furioso.
-No quería que esto fuera así- le dijo Irie a Daniel.
-Eres un maldito hijo de puta- le dijo empujándolo bruscamente.
Irie quería golpearlo hasta la muerte, lo juraba. Pero al ver que venían más personas, salió corriendo del hospital en dirección a su casa. Llegó pateando todo a su paso. Esta vez si la había hecho. Sin duda, había arruinado todo, todo se había estropeado. Hasta la policía había sido llamada. Ahora de seguro, no tendría oportunidad de arreglar nada con Kotoko. Todo se había salido de las manos.
Kotoko se había quedado congelada ante la escena. Se había sentado en la sala de descanso rodeada por todas sus compañeras que la abrazaban y daban agua con azúcar para calmarle los nervios. Kotoko pensaba en Irie y en como Daniel la hizo entrar furioso al hospital. Sus compañeros que no cabían en el asombro de lo sucedido. Algunos habían sido testigos del momento exacto en que Irie había golpeado a Kotoko en la cara.
A los minutos llegó la policía, y a petición de Kotoko, no se hizo la denuncia. El doctor dijo que cuando el individuo escuchó que él había llamado a la policía, huyó. Por lo que les agradeció su pronta respuesta en acudir y los envió de vuelta a la comisaría.
Daniel (que venía saliendo de su turno) tomó de un brazo furioso a Kotoko y se la llevó a su departamento.
-¿Por esto estabas así estos días? ¿Verdad? ¡Siempre a punto de colapsar! ¿Por qué no me dijiste que este tipo era violento?- le gritó.
-No te enojes Daniel por favor- le suplicó Kotoko quien aún lloraba por lo sucedido.
-¿Qué hace aquí en día de semana? ¿No estudia? – le preguntó furioso.
-Congeló el semestre- le respondió ella llorando. – Recién hoy me enteré que se trasladó a vivir acá. Según él me vino a buscar para que volviera con él, Pero finalmente sé que lo hizo para mantener las apariencias… parece que lo molestaron mucho en el otro hospital por mi culpa.
-¿Qué piensas hacer?.
-Nada, quiero terminar mi estadía aquí con honores. ¡Quiero demostrarles a todos de lo que soy capaz! … aunque una vez que mi pasantía termine, seguramente deberé volver… puesto que no hay cupo acá – dijo ella con pesar.
-No tendrás que volver – le dijo molesto. -Pedí que te generaran un cupo y ya está listo. No te lo quería decir tan pronto. Iba a ser sorpresa para cuando te graduaras – suspiró fuertemente. - Ya está todo listo, aceptaron que te quedaras.
-Daniel, ¿Hablas en serio? ¿Lo hiciste por mí?- le preguntó ella llorando una vez más.
-Lo pedimos los 3, a decir todo el grupo te apoyó, si quieres el puesto es tuyo- le dijo enojado por haber tenido que decirle todo de esa forma. Era la primera vez que Kotoko lo veía tan molesto.
-¿Pero por qué estás tan molesto Daniel?
-¡Porque no quería que te enteras así! ¡Esto debía ser una celebración y no un escape forzado! … Además estoy furioso con ese tipo. Sabes cuánto quise matar a ese hombre cuando te golpeó. Apenas me pude controlar.
-Lo lamento, lamento todo. - ¡Soy una idiota!- sollozó de repente Kotoko.
Daniel se acercó a ella y la abrazó.
-En un momento pensé que era verdad…que me buscaba porque me quería… pero no… todo fue por apariencias… como sabe que lo he amado por años… pensó que sería fácil hacerme caer nuevamente y lo que es peor, la estúpida casi cae de nuevo. -¿Cuándo voy a poder olvidarlo? ¿Cuándo? – sollozaba pegada al pecho de Daniel.
-Ha pasado muy poco tiempo Kotoko. Esos amores no se olvidan tan fácilmente…
-¿Por qué no me dejó tranquila? ¿qué le costaba? Todo estaba tan bien acá… por fin todo estaba bien…
-Kotoko, pero en serio crees que volvió solo por las apariencias?... no era más fácil, decir: " sí, se terminó" "nos separamos y listo". Para él hubiera sido fácil decir eso o algo como: "sí, decidimos que lo mejor era que se trasladara a otra ciudad" no sé, yo creo que volvió por ti en verdad. Si él te conoce desde el colegio, un hombre tan soberbio e inteligente como tú dices que es, no se hubiera casado con una "incompetente" como tú- sonrió él intentando animarla.
-Ahora no avalo para nada que te golpeara- dijo retomando la conversación. -Pero lo que le dijiste fue duro. Si él congeló su carrera, vino hasta acá y tú vas y le dices que ojalá otro hombre fuera tu marido, la verdad, ni yo mismo sé cómo hubiera reaccionado ante una situación similar. -Yo que tú dejo pasar unos días. Él volverá a venir a buscarte. Ahora debe estar muriéndose por dentro. Solo espero que puedan hacerlo como personas civilizadas.
-¿Tú crees que aún me quiera?- le preguntó ella más tranquila.
-Sí, lo creo – le dijo apesadumbrado. -Pero si aún así tú no quieres volver con él, te quedas y te casas conmigo ¿te parece?.
-¿Qué?- le preguntó sonrojada Kotoko.
-¿No dijiste que ojalá yo fuera tu marido?- Creo que esa ha sido la mejor confesión de amor que he recibido de alguien- dijo sonriente Daniel.
-Daniel, si no estuviera casada creo que me hubiera enamorado mucho de ti. Sin dudas me hubiera quedado contigo – le dijo mirándolo fijamente.
-Si no estuvieras casada, ya estarías comprometida conmigo. Pero sé que estás enamorada de él para mi desgracia… pero si ustedes no se arreglan, no te dejaré ir ….
-Daniel, no bromees con eso- le dijo Kotoko y por un segundo se quedaron mirando fijamente.
-No estoy bromeando, y lo sabes. Pero no te preocupes, nunca haría algo que te lastimara. Solo quería que lo supieras.
-Lo sé, gracias- le dijo Kotoko secándose las lágrimas que no dejaban de caer. – Daniel, debo irme a mi habitación, estoy agotada, necesito descansar… ¡gracias por todo!.
-Si, vete de mi habitación si no quieres que te salte encima- jajajaja- rio él. -Mañana nos veremos y seguirá todo tal cual, no quiero que cambies conmigo ni te pongas nerviosa ni esquiva. Eres mi mejor amiga acá y aprecio mucho tu compañía. Por favor sigamos como siempre. No quiero verte triste ni nada. Y si te tengo que dejar con el idiota de tu marido, lo haré. Así que tranquila, nadie sabrá nada. Este será nuestro secreto.
-¡Gracias Daniel- le dijo Kotoko aún impresionada. Se acercó a él y le dio un tierno beso en la mejilla.
Esa noche, claramente, ninguno de los 3 pudo dormir.
Continuará…. ¿comentarios?
