Hoooooolaaaaa lectores! Aquí estoy con un nuevo capítulo. Lamentablemente, el drama sigue ( no creo que haga mal tener un poco). Por favor, por favor, sigan dejando REVIEWS! Me ayudan mucho a continuar con la historia, y me hacen feliz! :D... aún así con todo el drama, espero que les guste este capítulo :)...¡Disfruten!
Aviso: La serie Glee y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de FOX, Ryan Murphy, Brad Falchuck e Ian Brennan. Yo solo los uso para entretenerme escribiendo :)
Por la mañana, mientras desayunábamos en silencio, Finn me miró preocupado.
-¿Qué sucede, Rachel?
Suspiré.
-Nunca me mencionaste a Holly- dije.
-No creí que fuera necesario- admitió- De hecho, tenía mucho tiempo sin verla…
-¿Y porqué te pusiste tan incomodo cuando la encontramos anoche?
-Creo que ya sé a que quieres llegar, Rach- comentó- Y lo entiendo. Además, tú y yo prometimos contarnos todo, así que aquí voy…
Lo miré expectante.
-Holly… es mi ex novia.
Solo necesité esas últimas dos palabras para sentirme peor.
-Pero, ¿recuerdas lo que te dije?- continuó Finn- ¿En Malibú?
Negué con la cabeza, desconcertada.
-No fue nada serio- me aseguró- Nunca estuve enamorado de ella.
-Oh
-¿No me crees, verdad?
-Estoy muy confundida, Finn- confesé- No me gustó como te miró anoche.
-Bueno, si te hace sentir mejor… fue decisión de ambos terminar con la relación. No íbamos hacia ningún lado, y justo al día siguiente, me enteré que ella ya estaba saliendo con alguien. Por eso mismo te digo que no fue importante.
Finn sonaba muy sincero, pero yo realmente estaba asustada. ¿Y si ahora Holly volvía a interesarse en Finn? ¿Qué iba a hacer yo al respecto?
-Además…-continuó- ¿Me crees capaz de flirtear con ella cuando tengo la mejor esposa del mundo? ¡Para nada! Solo la vimos anoche, Rach, no es como que se apareció en nuestra vida para quedarse.
Realmente, Finn tenía razón. Sonreí y le di un tierno beso en los labios, para después terminar nuestro desayuno.
-¡No lo puedo creer!- exclamó Mercedes- ¿Es su ex novia?
Asentí.
-¿Y hasta cuando planeaba decírtelo?-preguntó Mercedes- Supongo que tú tuviste que hacerlo hablar.
-Pues…
Quinn suspiró.
-Lo único peor que un mentiroso, es un mal mentiroso.
-Cierto- acordó Tina.
-¿Me están queriendo decir que Finn miente?- pregunté.
-A estas alturas, ¿quien no lo haría?- comentó Quinn- Antes solía pensar que los chicos malos eran los únicos en romperte el corazón, ahora lo hacen todos.
-Bueno…- comenzó Tina- Puckerman no es precisamente un ángel caído del cielo...
Le di un codazo.
-No puedo seguir dudando…-dije- Finn no parece alarmado por la situación, y yo aún sigo pensando en ella… ¿Por qué sigue molestándome eso?
-¡Porqué es la ex!- exclamó Mercedes- ¡Un hombre no sabe lo mal que es para su actual mujer toparse con la ex! ¡Es una pesadilla!
-¡Maldita sea la maldita ex de Finn!- comentó Quinn.
-Bueno… ¿vamos a comenzar a insultarla tan rápido?- pregunté.
-Lo siento- se disculpó Quinn- Apenas y pude dormir. Claire tiene cólicos, y después de encontrarme con Puckerman anoche, me he sentido peor que nunca.
Todas contemplamos a Quinn con tristeza.
Me sentí mal de estar desconfiando de Finn, que sabía claramente que me amaba, cuando mi amiga, definitivamente tenía problemas más serios.
Por la tarde llegué con Finn a la cafetería, y justo vi lo que más temía.
Mi esposo estaba platicando con una mujer.
Me acerqué un poco más, y Finn sonrió al percatarse de mi llegada, entonces la mujer volteó.
Era Holly.
-¡Rach!- se sorprendió Finn, y se acercó para besarme.
-Hola, Rachel- me saludó Holly.
-Hola- la saludé, fingiendo una sonrisa- ¿Qué hacían?
-Holly vino a tomar un café- me explicó Finn- Y le estaba comentando como nos ha ido con el negocio.
-Oh
-Hace muchos años…cuando Finn y yo nos veíamos más seguido, me comentó que quería poner una cafetería-comentó Holly- Me alegra mucho que haya logrado su objetivo.
-Desde luego- admití.
Finn miró a Holly, después a mí, y tomó mi mano.
-Holly…-comenzó- ¿Nos podrías disculpar un minuto? Enseguida volvemos.
Holly le dio un sorbo a su café.
-Adelante, chicos.
Finn sonrió, y me guió hasta su oficina, cerrando la puerta a sus espaldas.
-¿Me puedes explicar que sucede?- demandó.
-No creo que tú relación con ella no fue importante- comenté- Al parecer, le contabas todo, justo como conmigo…
-Rachel, ¡no vamos a volver a lo mismo!
-¿Y qué quieres que piense, Finn?- pregunté- Vengo a verte, y lo primero que me encuentro es a ti platicando con ella. ¿Cómo es que de pronto una noche la encontramos y al día siguiente viene y te visita a tú negocio?
-¡Fue una casualidad!
-¿No sabes lo malo que es encontrarte con una ex novia?
Finn suspiró.
-Quinn y Mercedes te han estado llenando la cabeza con suposiciones, ¿no es así?
Ignoré su pregunta.
Finn me hizo mirarlo a los ojos.
-Si hubiera sabido que te pondrías así… nunca te hubiera comentado que ella y yo estuvimos juntos- dijo- ¡Fue hace siete años, creo! ¡Mucho tiempo antes de reencontrarme contigo!
Aquello me dolió.
Habíamos prometido decirnos todo, y ahora, él parecía haber preferido mentirme…
-¿Sabes qué?-comencé, con tristeza- Creo que tienes razón. Probablemente tengo miedo a perderte, y estoy exagerando. Ella… parece una buena chica, Finn, creo que mejor me voy.
-Rachel… espera…
Pero yo ya había salido de su oficina.
Finn me alcanzó, y me detuvo justo en la barra, donde Holly nos contempló.
-Nos vemos más tarde- le dije.
Y lo dejé ahí…con ella.
Traté de no llorar hasta llegar a la boutique de Mercedes, donde, por fortuna, estaban las chicas reunidas.
-¿Qué tienes, Rachel?- preguntó Tina
-La ex novia está en la cafetería, y la encontré platicando con Finn.
-Maldición
-¿Estaban haciendo algo malo?- quiso saber Quinn.
Negué con la cabeza.
-Entonces… ¿por qué lloras?
-¡Por que estoy exagerando todo!- exclamé-¡Porque no puedo evitar sentir lo que siento!
-Te entiendo- dijo Quinn, con tristeza- Eso mismo me pasó al principio con Noah, y ya ven como terminó todo.
Mercedes me abrazó.
-¡Pero a Rachel no le sucederá lo mismo con Finn!- exclamó, y después me hizo mirarla- Todo va a estar bien, Rachel, no te preocupes.
-No lo sé- admití- Ella es rubia, tiene ojos azules… tiene las piernas más largas que he visto en mi vida… podría ser una de tus modelos, Mercedes.
-Aún así, Finn te prefiere a ti- me recordó Tina.
-¿Y qué sucedió después?- preguntó Quinn.
Suspiré.
-Tuvimos una pequeña discusión- confesé- Y al final, me sentí como Barbra en The Way We Were. Solo me faltó decirle: "Tu chica es encantadora, Hubbell"
-¡Pero si él es tu marido!- me recordó Mercedes- Tú eres su chica, no ella.
-Creo que ahora has perdido completamente la cabeza- comentó Quinn.
-Gracias, Quinn.
Se acercó y me abrazó.
-Para eso estamos nosotras- dijo.
Tina también se acercó, y se unió a nuestro abrazo.
Entonces nos sobresaltamos.
-¡Por el amor de Dios!- exclamó Maxime.
Las chicas y yo nos separamos, y frente a nosotras, vimos a un sujeto que se estaba acercando.
Era Freddy. El ex de Mercedes.
Apenas sus ojos se cruzaron con los de ella, sonrió.
-Mercedes…-comenzó- Me da gusto verte.
Mi amiga se puso tensa.
-¿Qué haces aquí… Alfred?
-Tengo mucho tiempo sin verte- dijo- Necesito hablar contigo…
-¡Tú y yo no tenemos nada de que hablar!- exclamó Mercedes- ¿Acaso debo recordarte que terminé contigo?
-Pero Mercedes…
Mi amiga tomó unas tijeras que estaban sobre su mesa, y nos sobresaltamos.
-¡Vete de aquí!- le dijo, señalando la puerta con las tijeras- ¡No te quiero volver a ver!
-¡Mercedes!
-¡Lárgate!
Quinn abrazó a mi amiga, y le pidió que se tranquilizara.
-Ya la oíste, Alfred- intervino Maxime- Vete de una vez, o sí no tendré que sacarte a golpes, ¡Y SINCERAMENTE, NO QUIERO ARRUINAR MI MANICURE!
Las chicas y yo miramos impresionadas a Maxime.
Jamás se había escuchado… tan varonil.
Freddy suspiró con frustración, se pasó una mano por su estúpida y perfecta cabellera, y salió de la boutique.
-¡Imbécil!- exclamó Mercedes- ¿Cómo se atrevió a venir aquí?
-¿Quieres un té de hierbas, querida?- le preguntó Maxime.
Mercedes negó con la cabeza.
-¡Quiero una botella de vino y un cigarro!
Después de todos los horribles hechos del día, llegué al departamento preguntándome si la ex novia aún seguía en la cafetería con Finn… mi Finn.
Traté de despejar mi mente, y puse uno de mis dvd´s.
Irónicamente, escogí The Way We Were.
Hubbell parecía estar realmente enamorado de Katie, sin embargo, se había quedado con la otra chica, la cual no tenía nada de especial. Era igual a las demás.
Para el final de la película, yo había vuelto al llanto. Aquella era una de las escenas más tristes en la historia de las películas románticas.
Retrasar la película mínimo unas cinco veces a esa parte, era como estar clavándome un puñal, aún así, lo hice.
Sin embargo, al poco tiempo, Finn llegó, y tuve que apagar la televisión.
Se acercó a mí, y me saludó con un beso, como de costumbre.
Él parecía seguir igual, como si nada hubiera pasado, y me sentí mal, porque, aunque lo había decepcionado, no se enojó conmigo.
-¿Cómo te fue con Holly?- le pregunté.
-Bien- dijo- Al poco tiempo llegaron algunos de sus compañeros del trabajo, y se fue con ellos.
Asentí.
-Rachel… ¿sigues preocupándote por lo mismo?
Entonces volví a entrar en llanto.
-Finn… no puedo evitarlo- confesé- No me gusta verte hablando con tu ex novia.
Finn frunció el ceño.
-Rachel… ¡No hice nada malo!
-Tú no, pero ella… ¿no trató nada contigo?
Finn puso los ojos en blanco.
-No- contestó- ¿Cuántas veces te lo tengo que decir? No puedo creer que desconfíes de mí…
-No desconfió, Finn, es solo que…
-Tengo que confesar…que no sé quien es mi esposa ahora-me interrumpió- Así no es mí Rachel.
-¿Qué?
-No puedo creer que se haya creado un problema por algo tan pequeño…-continuó Finn- Pero, definitivamente, está pasando…Creo que deberías hablarme cuando tenga a mí esposa de vuelta.
Y se fue a la habitación, dejándome con el corazón roto.
De alguna forma, me las arreglé para tomar el teléfono y marcar a los números de las chicas.
-¿Hola?
-¿Qué sucede?
-¿Qué demonios quieres?
-Chicas… yo, yo…
-¡Dios mío!- exclamó Quinn- ¿Ahora qué sucedió, Rachel?
-Acabo de… acabo de discutir con Finn- articulé, entre lágrimas.
-¿Y todo terminó mal?- preguntó Mercedes.
-Obviamente todo terminó mal, idiota- repuso Tina- ¿Qué acaso no la oyes llorar?
-¿Podemos vernos en algún lado?- pedí.
Mercedes suspiró.
-Sé del lugar perfecto para ahogar nuestras penas…
Las chicas y yo pedimos un taxi, y llegamos a un sucio bar de Manhattan.
-Bueno, ya estamos aquí- dijo Quinn- Me siento aún más miserable solo de recordar que es gracias a ellos.
-Ahora ya me uní a su club- comenté.
-Si pensé que estaba mal antes por aquellos tres hombres…-comenzó Mercedes, mientras nos sentábamos en la barra; por suerte, el bar estaba medio vacio- Reencontrarme con ese imbécil ha hecho peor la situación.
Quinn asintió.
-Y reencontrarme con Noah ayer también me ha hecho mal a mí- comentó- Si antes había dejado de pensar en él, ahora estoy volviendo a llorar por lo que me hizo.
-¡Y pensar que tus lágrimas por él se habían acabado!- suspiró Tina.
-¿Y tú como estas?- le pregunté.
Mi amiga se encogió de hombros.
-Hoy hablé con Artie por teléfono- respondió- ¡Mañana mismo regresa!
Las tres la miramos con tristeza.
-Lo siento, chicas- se disculpó- La situación no está para comentar mi propia felicidad.
-No te preocupes- le dije.
Mercedes suspiró.
-Me he dado cuenta de que hay dos clases de hombres en el mundo- dijo- Los que te atraen, y son unos desgraciados, y los que no te atraen y son unos desgraciados…
-Muy cierto- admitió Quinn.
-¿Y tú?- le pregunté- ¿No nos vas a ayudar? ¿No nos dirás algunas palabras de sabiduría?
Quinn rió sin ganas.
-Lo haría- dijo- Pero resulta que estoy peor que ustedes.
-Hay peores cosas en el mundo- comenté- ¿Porqué los hombres nos afectan de esta manera?
-Es un misterio, amiga- respondió Mercedes- Probablemente somos las únicas idiotas lamentándonos.
-¿Quisieran algo de beber, señoritas?- nos preguntó el encargado de la barra.
-¡Tequila!- gritamos.
-¿Individual o la…
-¡La botella!- lo interrumpimos.
-De acuerdo.
Al tener nuestros shots, nos miramos.
- A la cuenta de tres- dijo Mercedes- Uno… dos… ¡tres!
Y al mismo tiempo, las cuatro nos empinamos el alcohol.
-Esto se siente bien- comentó Quinn-¡Maldito Puckerman!.
-¡Son una basura!- dijo Mercedes
-¡Y unos mentirosos!
-¡No todos!- nos contradijo Tina
-¡CALLATE!- gritamos a coro.
Media hora después, el taxi me dejó en el edificio, y llegué a trompicones al departamento. Me sentía mal, muy mal. El alcohol no me había ayudado a olvidar mis penas ni de lejos, y desde luego, no iba a cambiar las cosas. Finn seguía decepcionado, y yo, dolida.
Al dejar mis cosas en la entrada, me dirigí a mi habitación, y me pregunté como es que había permitido que esa mujer nos afectara. Finn estaba diciéndome la verdad. ¿Por qué había dejado que ella estuviera arruinando nuestra relación? Desde que nos reencontramos, Finn y yo nunca habíamos tenido ningún problema… ¿Sería que lo que decía Quinn era cierto? ¿Era verdad que el matrimonio lo arruinaba todo?
Al abrir la puerta de la habitación, sonreí al ver a Finn dormido. Sí, probablemente estaba tan enojado conmigo que no quiso esperarme despierto, pero se veía tan lindo mientras dormía...
Me quité mis zapatos, y me acurruqué junto a él.
Aún en mi leve estado de ebriedad, me di cuenta de una cosa.
Yo misma estaba arruinando mi matrimonio, nadie más.
¿Y? ¿Qué les pareció el capítulo? De verdad, me duele hacerle esto a Finchel, pero tenía que :(, aun así, tengan paciencia, las cosas se tienen que arreglar porque se tienen que arreglar! ¡Por favor dejen reviews! ¡Me muero por saber que les pareció! :D Nos seguimos leyendo...
