¡Hola, hola!

Bienvenidos al último capítulo de Las Aventuras de Jinxy. Antes de que empiece el capítulo sólo tengo que decirles que está inspirado en el cómic de "Teen Titans Go!" número 43, "The Fearsome Five", por si encuentran ciertas cosas iguales en el argumento y los diálogos, pues ya saben de dónde salió. Y si aún no lo han leído, pues ¿qué esperan? Es realmente divertido y en varios números de esos cómics podrán encontrar escenas muy Flinx :3

El resto de las tonterías que encontrarán por ahí, sí son de mi autoría. Creo que sabrán notarlas, jaja :D

Y ya por último, gracias a los que se toman la molestia de dejar sus reviews, saben que valen oro para mí. En esta ocasión agradezco especialmente a quienes comentan y que no puedo contestarles personalmente porque no tienen cuenta en FanFiction. ¡Mil gracias!

Ahora sí...

Disclaimer: Yo, Mir. I. Am. c, siendo las 14:44 hrs. del día 9 de agosto del 2016, declaro oficialmente que ni la serie, ni los cómics de Los Jóvenes Titanes me pertenecen a mí.


Capítulo X

Los Cinco Temibles

Pasó una semana antes de que Jinx se animara a abrir el sobre. Dentro había una carta que decía así:

Para el Sr. Mammoth y el Sr. Gizmo

Estimados amigos villanos, espero que gocen de un buen día y buena salud. Me permito escribirles con la intención de comunicarles que estamos preparando, mi fiel amigo Psimon y yo, una asamblea donde pretendemos congregar sólo a los mejores y más destacados villanos de nuestra área. La finalidad, será explicada en la misma, que se llevará a cabo el 8 de julio del 2014, a las 16:00 hrs. en el número 324 de la calle East Hill, de Jump City. Para poder aceptar su ingreso se cobrará una cuota de $10,000 USD, esto con el fin de tener los medios para comprar armas y otros instrumentos.

Por motivos de seguridad, sólo podemos adelantarles que se pretende crear un nuevo equipo para derrotar a los Jóvenes Titanes.

Esperando su asistencia y la confirmación de la misma, se despide:

Dr. Luz

Jinx dobló de nuevo la carta. No podía creerlo. ¡Qué tonta había sido! Mammoth era un idiota pero su idiotez le convenía a Jinx. Había temido abrir el sobre porque pensaba que iba a ser una sentimental carta de Mammoth pidiéndole que volviera al equipo. Pero era la invitación de Mammoth para que fuera a esa reunión. ¡Que se celebraba ese mismo día!

Si la hubiera abierto antes, algo podría haber hecho para alertar a todos los titanes y tenderles una emboscada. Ahora era algo tarde, aunque no tanto. Quizá aún hubiera alguna forma de detenerlos. Jinx le llamó a Kid Flash y le pidió que se vieran rápido en el parque que había a unas cuadras del departamento de ella.

Miró su reloj y observó que ya eran las seis de la tarde. La reunión había empezado hacía dos horas, pero quizá algo podían hacer. Tenía esperanza en eso. Mientras andaba al parque, fue armando las piezas del rompecabezas. Todos los robos y asaltos que había habido últimamente, seguramente fueron realizados por todos aquellos villanos que fueron invitados a la asamblea. $10,000 no era poco, y de alguna manera debían conseguirlos. Seguramente Kyd Wykkyd planeaba ser miembro de ese nuevo equipo. ¿A cuántos más había invitado el Doctor Luz? Jinx temía que algo así como la Hermandad del Mal fuera a surgir de nuevo.

Cuando se encontró con Kid Flash le extendió la carta antes de saludarlo. Ambos llevaban sus trajes de siempre y no ropa de civil.

–¿Es una tarjeta de San Valentín para mí?

–Difícilmente – Kid Flash abrió la carta y miró a Jinx arqueando una ceja –. Es una invitación del Doctor Luz. Dirigida a mí por un par de mis antiguos amigos de la Colmena.

–¿Una invitación? ¿Para qué? – el chico parecía aún más confundido.

Jinx estaba a punto de explicarle cuando escucharon algo a sus espaldas. Era Raven. Volaba hacia ellos tan rápido que todo a su alrededor se estremecía y hacía el viento silbar.

–No estás contestando tu comunicador T – le espetó.

–Eso es porque no tengo uno – replicó Jinx.

En esa última semana le había ayudado en tantas ocasiones a Kid Flash a combatir el mal que prácticamente ya se había resignado y había aceptado su invitación de ser una titán.

–No te estaba hablando a ti – contestó Raven.

Kid Flash dio un paso hacia adelante.

–¿Cuál es el problema, Raven?

–Robin se apoderó de algo de información. Aparentemente el Doctor Luz está tratando de armar un nuevo equipo de súper villanos.

Kid Flash puso cara de asombro.

–¿Información? – le reclamó al chico. Ella estaba a punto de decirle lo mismo. Agitó la invitación en su cara – ¿Hola? ¿Me recuerdas por aquí?

–Repórtate a la Torre. Robin está esperando – indicó Raven.

Kid Flash corrió y se perdió de vista. La capa de Raven ondeó y también el vestido de Jinx.

–Hey – la llamó Jinx. Ella tenía información útil que podría ayudarles –, ¿qué hay de mí?

–Robin quiere que vuelvas con tus viejos amigos.

Jinx abrió los ojos como platos. Y luego se sintió enojada con él. Quiso estrangularlo hasta que le quedara claro que ella ya no volvería nunca a ser una villana. Aunque quizá, si lo estrangulaba, difícilmente sería ese el mensaje que transmitiría…

–¿Qué…? – intentó reclamar.

–No es lo que estás pensando – repuso Raven rápidamente con su monótona voz –. No pretende que nos abandones. Lo que quiere es que los engañes. Tenemos un plan.

Raven le contó los detalles del mismo. Jinx se dio cuenta de que podía funcionar. Tenían poco tiempo para actuar pero si ponían manos a la obra lo conseguirían.

No podía creerlo. Robin confiaba en ella. Después de todo… ¡confiaba en ella!

Lo suficiente como para abiertamente permitirle volver con sus antiguos camaradas y hacerse pasar por uno de ellos. Jinx se sintió satisfecha, casi feliz. Aunque no lo admitiera abiertamente, le gustaba la idea de ser aceptada por el líder de los titanes. Después de tanto tiempo, se sentía bien, muy bien. Le daba algo de confianza a Jinx.

Raven le indicó que subiera a una especie de nave y así lo hizo. Volaron juntas hasta Jump City. Estaban en compartimentos diferentes, lo cual hizo sentir a Jinx algo más cómoda que si hubieran tenido que viajar estrictamente juntas. De esa forma, no había silencios incómodos. Jinx se preguntó si alguna vez sería posible que existiera una amistad entre ellas dos. Tal vez algún día, dentro de algunos meses o algunos años, cuando sus diferencias quedaran olvidadas en el pasado… Quizá hasta entonces y no antes, serían capaces de llevársela bien. Por el momento, todo lo que tenían en común era el deseo de atrapar al Doctor Luz y a sus aliados.

Cuando llegaron a Jump City y saltaron de la nave, Raven le entregó un comunicador T.

–¿Sabes llegar desde aquí? – quiso asegurarse.

–Estamos en North Hill, a unas cuadras estará East Hill. Todo en orden.

Raven asintió con la cabeza y se fue de ahí porque arruinaría todo si alguien la veía. Jinx corrió hacia su destino y esperaba que no fuera demasiado tarde.

Encontró el número que buscaba. Tenía el aspecto de ser una escuela secundaria abandonada. Se secó el sudor de las manos en el vestido oscuro y avanzó con decisión. Saltó la barda de la escuela y entró por la puerta principal, que no estaba cerrada.

Ya había anochecido, entonces los pasillos estaban oscuros y aparte sucios, muy sucios. Jinx avanzó teniendo mucho cuidado de no toparse con alguna rata u otro animal indeseado. Al llegar al gimnasio de la escuela, le sorprendió ver una puerta oculta, que de no estar abierta, habría pasado desapercibida, ya que lucía como una pared.

Jinx la atravesó y se encontró con que tan sólo había unas angostas escaleras que descendían a la profundidad de la Tierra… De acuerdo, no hasta lo más profundo de la Tierra, pero sí por lo menos unos cien metros debajo del nivel del suelo. A Jinx se le antojaron interminables. Lo único que pensaba era en la actuación que tendría que hacer dentro de unos momentos… y en Kid Flash. Su novio le cruzaba la mente cada segundo. ¿Qué papel desarrollaría él en ese plan?

Cuando por fin llegó hasta abajo, había un pasillo de metal bien iluminado por el que anduvo lentamente, tratando de escuchar cualquier indicio que le hiciera pensar que quienes estuvieran cayendo en una trampa fueran los Jóvenes Titanes, y ella en particular, y no sus antiguos amigos.

Se preguntó si Kid Flash estaría pensando en ella tanto como ella en él.

Había un elevador al que accedió y que la llevó aún más abajo. Al salir de este, sólo se encontró con un pequeño pasillo y otra puerta de metal. Se detuvo antes de decidir cruzarla porque escuchó voces detrás de esta y quería saber qué estaba pasando.

–¿Qué demonios pasó aquí?

Era la inconfundible y odiosa voz de Gizmo. Parecía confundido y al mismo tiempo molesto.

–Parece que nos perdimos toda la diversión… – indicó Mammoth en tono triste.

–Bueno, eso no fue justo como lo planeamos – dijo otra voz, mostrando decepción. Jinx no lo había conocido muy bien, pero creyó reconocer a Psimon.

–¿Dónde vamos a conseguir a nuestros otros tres miembros ahora? – preguntó quien con toda seguridad sería el Doctor Luz.

–¿Qué hay de ellos dos? – preguntó Psimon, tal vez refiriéndose a Mammoth y Gizmo.

–¡Bien! Al menos ellos aún están conscientes – replicó el Doctor Luz –. ¡Pero todavía necesitamos uno más! – fue ahí cuando Jinx decidió que ya sabía qué estaba sucediendo y se acercó a la puerta para que esta se abriera – ¡"Los Cuatro Temibles" suena insuficiente! – se quejó. No paraba de gritar y eso irritaba a Jinx pero decidió disimular su fastidio. Debía concentrarse.

Era una gran sala donde parecía que se había llevado a cabo una gran batalla pues había muchas personas tiradas inconscientes. Jinx comprobó que, en efecto, quienes habían estado hablando eran Psimon y el Doctor Luz.

–Entonces tal vez – dijo Jinx, haciendo que todos se sobresaltaran al escuchar su voz y voltearan a verla – yo puedo ayudar – declaró.

Mammoth y Gizmo sonrieron con suficiencia, como si todo el tiempo hubieran sabido que Jinx respondería aceptando la invitación. Psimon y el Doctor Luz al principio fruncieron el ceño, como si estuvieran meditándolo, pero después, poco a poco, comenzaron a esbozar una sonrisa.

–Vaya, vaya, vaya, pero si es la pequeña traidora – observó Psimon.

–¿O súper traidora debería decir? – se burló el Doctor Luz.

–Creí que ser una heroína era lo correcto, pero descubrí que me equivocaba – comenzó hablando. Era un momento crucial. Debía convencerlos de que estaba de su lado y no al revés –. Estoy harta de las personas, y más aún de los Tontos Titanes. ¿Quieren acabar con ellos o no? Soy yo a quien necesitan. Conviví con ellos y me hice pasar por uno de ellos – Jinx les mostró el comunicador T como muestra de que decía la verdad –. Esta noche les enseñaremos quién manda aquí.

Los muy tontos sonrieron también con suficiencia, como si creyeran que tenían oportunidad de triunfar en sus malignos planes. Jinx tomó ese gesto como una forma de decir "bienvenida al equipo" y supo entonces que ya no había marcha atrás.

Sólo esperó que todo saliera bien.

Volvió a observar a los caídos antes de irse de ese lugar y distinguió a los otros miembros del H.I.V.E. FIVE: Kyd Wykkyd, Billy, el idiota de Billy Numeroso y también See–More… le dolió verlo a él. Ellos dos de verdad habían sido amigos… en otros tiempos.

También estaba Cinderblock, Adonis, Control Fenómeno y otros tantos a quienes no conocía. Sintió pena por todos ellos. Eran unos tarados que jamás hubieran logrado organizarse. No representarían una verdadera amenaza, pero lo mejor sería tenerlos tras las rejas.

Luchó contra todo su ser para no fruncir el ceño. Hacía un par de días había intentado convencer a Kyd Wykkyd. Si la hubiera escuchado… Si le hubiera hecho caso y hubiera aceptado su ayuda, no estaría así, tirado e inconsciente. Y See–More… A él no tuvo nunca oportunidad de encontrarlo e intentar hacerlo cambiar de bando. ¿Lo habría logrado? ¿Su destino habría sido distinto? ¿Mejor, quizá?

No tenía sentido atormentarse con esos pensamientos. Las cosas estaban hechas ya.

Con disimulo, le marcó a Robin a través del comunicador T. No le dijo nada pero dejó que Robin viera a todos esos villanos caídos y entendiera la indirecta: debían arrestarlos lo antes posible mientras siguieran inconscientes y fueran presa fácil.

Regresaron por el mismo sitio por el que Jinx había bajado.

–¿Y ahora qué? ¿Cuál será el primer paso de Los Cinco Temibles? – preguntó el Doctor Luz.

Jinx se asqueó con el nombre del equipo. Era demasiado ridículo. Nada tan ridículo podría sobrevivir por mucho tiempo.

Psimon pareció pensarlo unos segundos. Parecía estarse estrujando los sesos en busca de una idea grandiosa. ¿Era enserio? ¿No tenían nada planeado? ¡Qué idiotez! Por eso nunca llegarían lejos. Por eso los derrotarían fácilmente.

Lo bueno era que ella y los Titanes ya habían previsto todo.

–Debemos de atraparlos antes de que se den cuenta de que existimos. Y debemos hacerlo cuando estén separados, porque así será más fácil vencerlos – dijo Jinx y se dio cuenta de que todos le prestaban atención. Parecía que ella era la líder y no los otros dos bobos –. A esta hora, Cyborg y Chico Bestia están siempre comiendo pizza, podríamos empezar con ellos dos.

A Psimon pareció agradarle la idea y los otros tres asintieron de buena gana. Jinx los condujo hacia la pizzería favorita de los Jóvenes Titanes.

–Por un momento creí que no vendrías, Jinx – le aseguró Mammoth.

–Por nada del mundo me hubiera perdido esto Mammoth – le mintió –. Aunque, debiste haber sido más específico el día que dejaste la carta. No estaba segura de qué era lo que querías.

«Por poco y no la leo… Aunque, con el trabajo de Robin, hubiera dado lo mismo si la leía o no. Él descubrió sus intenciones» pensó.

–Pensé en explicártelo, pero el edificio estaba quemándose y tu noviecito andaba por ahí – a la mención del "noviecito" de Jinx, Gizmo hizo una pedorreta con la lengua –. El tiempo apremiaba.

Jinx esperaba que su noviecito estuviera bien. Aunque, pensándolo bien, él no corría ningún riesgo. Estaba sano y salvo rodeado de aliados.

–¿Y para qué incendiaron el edificio? ¿Qué ganaban con eso, idiotas? – hubiera querido decirles que muchas personas se quedaron sin hogar, pero la villana que ellos buscaban para Los Cinco Temibles jamás se habría preocupado por ese tipo de cosas.

–Eso fue un accidente – admitió Mammoth.

–El plan era otro, ¡pero este tarado de dos patas lo echó todo a perder! – se alteró Gizmo.

–Qué importa, al final de cuentas todo salió como queríamos, ¿o no?

–¡Quemaron un edificio entero! – Jinx no pudo contenerse.

–¿Y eso qué? Tú estás aquí y ahora les daremos una paliza a esos titanes.

Acababan de llegar a la pizzería. Jinx podía escuchar en el piso de arriba las risas de Chico Bestia y Cyborg.

–¡Al ataq…! – exclamó el Doctor Luz pero Jinx le tapó la boca justo a tiempo.

–Debemos asegurarnos de sus posiciones y de que estén completamente distraídos. No podemos arriesgarnos a hacer las cosas sin pensar.

Jinx se puso el dedo índice sobre sus labios, indicándoles que guardaran silencio y les dijo que escalaran la pared de la fachada de la pizzería pero que aún no saltaran a la terraza. Mientras ellos obedecían sus órdenes Jinx le mandó la señal a Cyborg. Sólo bastaba con un pitido de su comunicador T para que supiera que ya estaban ahí. Entonces escaló también y les señaló a los otros "Cuatro Temibles" que escucharan con atención. En realidad, lo que quería era que Cyborg le diera la señal de que ya estaban listos.

–¿Te vas a comer esa última pieza? – escucharon que preguntó Cyborg.

–Te estás burlando de mí ahora… – se quejó Chico Bestia con voz lastimera.

–Eso lo decide – sentenció el chico robot –. ¡Cyborg gana otro desafío de atragantamiento de pizza! – Cyborg rio – Por favor, dele la cuenta al amigo verde, también conocido como Chico Bestia, también conocido como El Perdedor.

–Ohhh – se quejó Chico Bestia, e incluso donde estaban, pudieron escuchar sus intestinos moviéndose –. Comí muchísimo… Apenas puedo moverme…

¡Esa era la señal!

Jinx les indicó que saltaran a la terraza. Doctor Luz dijo:

–Eso debería hacerlo más fácil entonces…

–¿Quién…? – preguntó Cyborg sobresaltándose.

–Puedes llamarnos… ¡Los Temibles Cinco! – exclamó el Doctor Luz fingiendo su voz, haciéndola un poco más grave y malvada – ¡Muajajajaja!

«Idiota… Idiota, idiota, idiota, idiota» pensó Jinx, pero se metió bien en su papel y comenzó a atacar a los dos titanes.

–¡Jinx! ¿Qué estás haciendo? – exclamó Cyborg.

Tanto él como Chico Bestia estaban haciéndolo muy bien. Eran tan buenos actores que los Cuatro Temibles se la estaban creyendo. Ella misma se lo habría creído todo.

–¡Yo sé cuándo no soy requerida! – exclamó fingiendo dolor y enojo, y le lanzó a Cyborg un rayo rosado que el chico no esquivó y terminó tirándolo al piso.

«Lo siento mucho, Cyborg» hubiera querido decirle, porque eso debía haber dolido mucho.

La gente que estaba en la pizzería empezó a gritar y a correr despavorida. Jinx pensó que era lo mejor, para evitar daños colaterales.

Por otro lado, Chico Bestia se convirtió en un gorila gigante, pero Mammoth lo tomó de los brazos por detrás inmovilizándolo y Doctor Luz le disparó un rayo de luz amarilla justo en la cara. Chico Bestia gritó de dolor y Jinx supo que eso no había sido fingido.

Cyborg se incorporó un poco sobre su antebrazo. Gizmo voló hacia él, sacando las patas de araña metálicas que siempre llevaba en su jet–pack.

–¿Qué…? ¿De qué estás hablando, Jinx? – Cyborg sonaba confundido, triste y decepcionado.

–Pregúntale a Robin – dijo a modo de respuesta justo al tiempo que Gizmo lo noqueaba con una de sus gigantescas patas de metal.

«¡Ouch!».

El estado inconsciente de Cyborg tampoco era fingido.

Al final, amarraron a los dos, espalda contra espalda. Jinx se aseguró de dejar una navaja cerca para que pudieran liberarse. Los Cinco Temibles observaron con satisfacción el resultado de su trabajo en equipo.

–¡Realmente estás haciendo que este "equipo de cinco" funcione, doc! – lo felicitó Mammoth.

–Sí – corroboró Jinx –, el viejo equipo del H.I.V.E. no habría podido solucionarlo.

Psimon jadeó y dijo:

–¿No deberíamos darnos prisa e irnos de esta pizzería?

El equipo asintió y todos se fueron de ahí, rumbo a la Torre T, donde el resto de los titanes los estarían esperando. Llegaron pronto y se detuvieron ante la puerta principal. Sus cuatro compañeros miraron la torre llenos de determinación y satisfacción.

–Permítanme – dijo Mammoth, impulsando un brazo hacia atrás, como si quisiera derribar la puerta a golpes.

¿No lo había dicho Jinx ya? ¡Era un tonto!

–No, primate de circo – lo detuvo Gizmo, que tenía algo más de sesos –. ¿Alguna vez has escuchado hablar del "elemento sorpresa"? Déjame usar mi…

–Conseguí esto, chicos – intervino Jinx, mostrándoles una vez más el comunicador T –. Y esto no va a activar ninguna alarma –. Apunto la antenita del comunicador T hacia la puerta y esta se abrió sin problemas, tal y como le dijeron que sucedería.

–Yo tuve uno de esos una vez – dijo Gizmo, mostrándose sorprendido y a la vez molesto –. No sabía que también era una llave.

Nadie le hizo caso. Entraron corriendo a la torre y el Doctor Luz exclamó:

–¡Sí, ahora es tiempo para el asalto en la Torre T!

Siguieron corriendo y utilizaron el elevador para llegar a la planta más alta, donde Jinx sabía que vivían los titanes. Ahí, comenzó a darles instrucciones.

–Raven está normalmente en su habitación, que está siguiendo aquél camino – dijo, señalando uno de los pasillos de la izquierda –. Robin está probablemente en el centro de operaciones a través de esas puertas – esta vez señaló hacia la derecha –. Y encontrarán a Starfire en…

–¡Yo también he estado aquí antes! – anunció Gizmo enfadado – Me encargaré del chico torpeza – se ajustó los anteojos verdes, dispuesto a seguir el camino hacia Robin.

–¡Yo quiero a la chica alien! – pidió Mammoth, tronándose los dedos de ambos puños.

–Hey, ¿quién está guiando esta invasión? – se quejó el Doctor Luz. Era evidente que estaba algo contrariado y nervioso. Jinx volteó a verlo y el Doctor le dijo – Umm… ¿por qué no me dejas a Robin a mí? – sugirió con inseguridad – Tú y Gizmo vayan por… Ruh, Ruh, Ruh…

–¿Raven? – le ayudó Jinx y quiso soltar una carcajada. El Doctor Luz le tenía demasiado miedo a la oscura Raven –. Con gusto.

Jinx le hizo un gesto a Gizmo con la cabeza, indicándole que la siguiera y avanzaron juntos por el camino de la izquierda.

–Estoy contento de que te tengamos de vuelta en nuestro lado, Jinx – le aseguró Gizmo que volaba tras ella.

Jinx no le dijo nada porque no sabía qué decir. Tal vez, si hubiera tenido el tiempo necesario para tratar de convencer a Gizmo… Él era sólo un niño que pensaba que su única opción para sobrevivir en un mundo de adultos era robando y haciendo el mal. Si tan sólo supiera que había más opciones…

En ese momento, escuchó que, del otro lado, el Doctor Luz recobraba la cordura y daba una orden a Psimon.

–Psimon, sigue a ese neandertal. Algo me dice que esa bola de músculos necesita algo de cerebro como apoyo.

Abrieron la puerta del cuarto de Raven. Dentro, todo estaba profundamente oscuro. Gizmo se puso nervioso.

–Uh… ¿por qué no sacas a Raven de aquí? Y yo… uh… esperaré aquí afuera para emboscarla – Jinx ni siquiera pudo contestarle. Escucharon algo moverse por la habitación pero no vieron nada. Entonces sonó un golpe sordo: era de una de las patas metálicas de Gizmo –. ¿Qué dem…? – los golpes siguieron escuchándose y también algunos chirridos y otros sonidos metálicos, como de algo que se tuerce. Jinx vio un borrón rojizo y amarillo dar vueltas alrededor de Gizmo al mismo tiempo que sonaban esas cosas. No pudo evitar reír cuando Kid Flash se detuvo y Gizmo quedó atrapado en sus propios brazos de metal – ¡Jinx! ¿Qué demonios acaba de pasar aquí?

Kid Flash también estaba riéndose.

–¿Alguna vez escuchaste hablar acerca del "elemento sorpresa"? – se burló y Jinx rio aún más.

Por los gritos al otro lado de la torre, Jinx supuso que todo estaba marchando en orden. Así que corrió hasta Kid Flash y lo abrazó. Kid Flash le dio un beso en la frente, luego en la punta de la nariz y finalmente se entretuvo en sus labios.

–¿Estás bien? – le preguntó el velocista luego de algunos momentos.

–Fue más fácil de lo que imaginé – admitió la bruja y sin soltarse, los dos voltearon a ver a Gizmo que se retorcía de un lado a otro, lanzando maldiciones y ofensas.

–Cuidado con lo que dices, ¿con esa boquita besas a tu madre? – le recriminó Kid Flash.

En menos de cinco minutos ya todo había terminado. Las patrullas de policía tardaron algo más en llegar pero al final lo hicieron y los titanes metieron a una de sus camionetas a los Cuatro Temibles. Mientras lo hacían, Jinx se rezagó un poco para hablar con Robin.

–Supongo que querrás esto de vuelta – dijo, bajando la mirada y extendiéndole el comunicador T. Después de todo, Robin le pidió su ayuda, pero nunca le dijo que la aceptaba como miembro de los Jóvenes Titanes, así que ese aparato no le pertenecía a Jinx.

Luego de probar el lado del mal otra vez, había echado de menos estar con los chicos buenos. Se había convencido de que sí quería ser una titán, pero sabía que a Robin le costaría aceptarla.

–No – le dijo y eso sorprendió a la hechicera –, ese es tuyo para que lo guardes – Jinx abrió los ojos de par en par –. Lamento que me haya tomado tanto el conseguirte uno. Se me habían acabado – Jinx supuso que esa era la forma de Robin de pedirle perdón por haber sido tan injusto con ella, pero luego se dio cuenta de que no era así –. Has sido una Joven Titán desde que decidiste ayudarnos a derrotar a la Hermandad del Mal. Pero tardé demasiado en entender que podía confiar en ti. Lamento mucho haberte tratado como lo hice. Kid Flash me dijo que en el fondo te lastimaba mi forma de ser y te ofrezco una disculpa por eso. Ahora sé que podría confiarte incluso mi vida – Robin sonrió sin enseñar los dientes y le extendió la mano a Jinx en gesto de amistad.

Jinx la tomó entre la suya y aceptó su disculpa. También le pidió perdón por todos los problemas que le causó cuando pertenecía a la Colmena y al H.I.V.E. FIVE. Robin le dijo que eso ya había quedado atrás y le puso la mano en el hombro. Jinx sonrió y volteó a ver a Kid Flash, que hablaba con Starfire pero le sonreía a ella.

Jinx se acercó a la camioneta donde metieron a los cuatro villanos. Cyborg y Chico Bestia se acercaron a ella. Habían vuelto hacía apenas unos minutos y parecían estar ilesos, algo de lo que Jinx estaba feliz.

–No podríamos haberlo hecho sin ti – dijo Cyborg –. Buen trabajo, Jinx.

–Y buena actuación allá en la pizzería – los felicitó mirando directamente a Cyborg. Debía hacerlo, de verdad se lo merecían.

–Hey… ¿qué hay de mí? – preguntó Chico Bestia, sintiéndose ignorado – ¿Qué tal estuvo mi actuación? ¡He estado en la televisión, ya saben! ¡Y una vez hice una película!

Jinx y Cyborg se rieron. Después, Jinx se dirigió a la camioneta.

–¿Cómo pudiste Jinx? ¡Solías ser una de nosotros! – se quejó Gizmo, con las manos esposadas detrás de su espalda.

Jinx ya no sentía lástima por él ni por ninguno de los miembros de su antiguo equipo. Entendió que ya estaban grandes y aunque podían hacer las cosas bien, no querían. Probablemente la cárcel fuera lo mejor para ellos. ¿Quién sabe? Quizá de verdad podían reformarse, cumplir su sentencia y salir como hombres de bien, hechos y derechos. Ojalá encontraran a una chica pelirroja que les hiciera ver el mundo de otra forma.

Deseaba eso con todo su ser.

–Bueno – dijo –, supongo que podríamos decir que yo he…

–¡Oh, por favor no termines esa frase! – el Doctor Luz parecía frustrado.

–Ella "ha visto la luz" – terminó Raven. El Doctor Luz perdió todo el color de su rostro –. ¿Qué más quieres que diga?

–Na… na… na… nada… Es decir, cualquier cosa que tú quieras… madame.

Todos rieron del nerviosismo del Doctor Luz, incluso Psimon, Gizmo y Mammoth que estaban apresados, y Raven que parecía nunca reír.

Los policías les agradecieron por haberles ayudado a capturar a ellos y a todos los que se habían quedado inconscientes debajo de la escuela secundaria, y les aseguraron que estarían en cárceles de máxima seguridad donde jamás podrían escapar.

«Sí, claro» pensó Jinx «Siempre dicen eso».

Ella misma había escapado de "cárceles de máxima seguridad" en más de una ocasión. Esos chicos escaparían, y los Jóvenes Titanes debían estar listos para cuando eso sucediera.

Chico Bestia propuso que celebraran cenando pizza y todos estuvieron de acuerdo. Jinx se preguntó cómo le hacían para no hartarse de la pizza. Le sorprendió la cantidad de comida que ingería Starfire y la velocidad a la que lo hacía. ¡Esa chica no tenía fondo en su estómago! También le sorprendió ver a Robin riéndose como si fuera un adolescente normal, y le maravilló escuchar a Raven contando acerca de las tonterías que había visto a Chico Bestia hacer. Incluso, se asombró de ella misma estar compartiendo anécdotas divertidas y riendo hasta llorar mientras las contaba.

Recordó aquella primera reunión en la Torre T, cuando se había sentido incómoda y humillada. Recordó haberse sentido una intrusa rodeada de un montón de desconocidos. Pero eso había sido mil años atrás… Bueno, algunos meses atrás que parecían una eternidad.

Muchas cosas habían cambiado desde entonces. Jinx había cambiado en muchos sentidos. Pero eso era bueno y estaba bien. Ahora tenía nuevos amigos, nuevas aventuras por delante, nuevos retos y una nueva perspectiva de la vida.

Cyborg estaba confesando que cuando era más chico, adoraba bailar ballet y nadie parecía creerlo posible. Kid Flash pasó un brazo por detrás de Jinx y recargó la cabeza en su hombro.

–Estoy oficialmente lleno, Jinxy. Come por mí, por favor.

Jinx apartó la mirada de Cyborg y comenzó diciendo:

–Ya comí como por los siguientes diez años de mi vida. ¿Por qué…? – en eso, se percató de que era la primera vez que escuchaba a Kid Flash decir que ya no podía comer más – Creí que nunca viviría para ver esto.

Kid Flash levantó la cabeza.

–¿Ver qué? – preguntó perplejo.

–¡Mírate! – Jinx le dio una palmada en el abdomen que resonó como si fuera un tambor. Kid Flash soltó un quejido y Jinx una carcajada –. Tienes una sandía ahí dentro.

Kid Flash estaba mal sentado, y esa pose sumada a las treinta pizzas que se había comido él solito, resultaban en un abdomen abultado y globoso que en nada se parecía al abdomen liso y fuerte que a Jinx tanto le gustaba ver.

Kid Flash se acarició su pequeña panza y volteó a ver a Jinx tiernamente.

–Jinx, hay algo que debo decirte.

Jinx se acomodó en su asiento y se puso de frente al velocista. Ella también estaba lista para decirle que lo quería mucho… que lo amaba.

–¿Qué es?

Kid Flash tragó saliva con dificultad y bajó la mirada hacia su abdomen.

–No me he estado sintiendo muy bien. Esta mañana me hice la prueba y… – alzó la mirada de nuevo y la fijó sobre los ojos rosas y felinos de Jinx – Jinx, estoy embarazado.

En ese momento, Cyborg dejó de contar su historia del ballet y todos pudieron escuchar la confesión de Kid Flash. Se hizo un silencio que prácticamente podía palparse. Jinx se llevó las manos a la boca pero luego estalló en una sonora carcajada.

–Idiota – bufó Robin, sonriendo de lado.

–¿Entonces los hombres pueden embarazarse también en el planeta Tierra, amigo Kid Flash? – preguntó Starfire mostrando verdadera sorpresa y preocupación. Se tapó la boca con las manos por un instante y luego volteó a ver al líder del equipo – Robin…

–Me decepcionas, Kid Flash – soltó Raven mientras Robin le aclaraba las cosas a Starfire –. Creí que sabías protegerte.

–Creí que estaríamos juntos siempre – Cyborg fingió que lloraba y tomó a Kid Flash del brazo –. ¡Dijiste que seríamos sólo tú y el buen Cyborg!

–Lo siento, Cy. En otra vida, quizá.

–¡Viejo! – chilló Chico Bestia – ¿¡Y por dónde te va a salir el bebé!? – hizo una expresión de asco y los pelos se le pusieron de punta.

Jinx puso una mano sobre el abdomen de Kid Flash. Sólo pudo sentir el látex y a sus intestinos agitarse pues tenían mucho trabajo.

–¿Crees que sea niño o niña? – le preguntó.

–Pizza – contestó sonriendo de lado a lado.

Los dos se miraron directamente a los ojos.

–Seremos una gran familia – admitió Jinx.

–Sólo, tú, yo, Señora Trapeador y pizza bebé. ¿Qué más le puedo pedir a la vida?

Los dos rieron y después juntaron sus labios.

–Ustedes dos, mentes perversas y depravadas – exclamó Cyborg y le tapó los ojos a Chico Bestia – ¡No enfrente de los niños!

Al finalizar la noche, Kid Flash llevó a Jinx hasta su hogar.

–Estoy feliz de que por fin hayas aceptado ser una titán – le dijo.

–Supongo que no había forma de no serlo – admitió Jinx.

Wally sonrió de lado.

–Quiero llevarte mañana a que comas con mi familia, ¿aceptas?

Jinx sintió que se le habría ido el color de la piel de haber tenido color en la piel. Probablemente dejó de ser gris y se puso blanca por algunos instantes. ¿Conocer a la familia de Wally? ¿No era muy pronto ya?

Ay, no. Qué nervios. Debió haberle dicho que tenía que hacer muchas cosas, pero su lengua la traicionó y le dijo que sí, que estaría encantada.

Pasó toda la noche rodando de un lado a otro, pensando en lo que pasaría al día siguiente. Tuvo varias pesadillas, donde toda la familia de Wally se reía de ella o la rechazaban, o simplemente corrían a su alrededor, juzgándola por haber sido una villana o por ser tan rara. Jinx despertó más temprano de lo normal porque no podía seguir descansando. Se bañó y se pintó todo el cuerpo, pensando que la ocasión lo ameritaba. Probablemente ya toda la familia de Wally supiera que él andaba con ella, pero no quiso aparecer de color gris en aquella primera ocasión. Necesitarían tiempo… Y aparte, ¿a quiénes conocería ese día? ¿Sólo a su padre y a su madre o también a sus abuelos? Oh, no. ¿A sus tíos? ¿Al genialísimo Flash, el hombre más rápido con vida?

Rayos, rayos, rayos.

Cuando llegó la hora, Wally fue a recogerla. Jinx era un manojo de nervios… Ah, pero un manojo de nervios bonito y arreglado… Decente, se podría decir. Incluso Wally le dijo que se veía hermosa, pero Wally siempre le decía eso.

–No era necesario que ocultaras toda tu piel – le dijo, pero Jinx no le hizo caso, él no lo entendía.

Viajaron corriendo hasta Keystone City. Jinx se despeinó un poco en el camino, pero consiguió arreglarse cuando se bajó de Wally. Estaban frente a una tienda de autoservicio.

–Caminemos desde aquí, a ver si logro quitarte los nervios.

Jinx respiró hondo aunque se sentía medio asfixiada.

–No puedo, Wally. Esto me estresa muchísimo.

–No hay por qué estresarse – Wally le pasó un mechón de cabello por detrás de la oreja –. Mi familia va a adorarte.

–¿Y quién es tu familia, Wally? ¿Voy a conocer hoy hasta a tus primos lejanos o se tratará sólo de tus padres y ya?

–Conocerás a mis padres y a mis tíos.

–Tus tíos… Wally, ¿conoceré a… al Flash?

–Sí, ¿no es genial?

Jinx empezó a sudar frío. La frente, el cuello, las manos, todo en ella empezó a llenarse de gotitas de sudor. Wally lo notó porque tuvo que soltarle la mano y secarse. Jinx miró su reflejo en las puertas de cristal de la tienda para asegurarse de que el maquillaje aún no se le corría.

–Jinxy, tranquila. Todo estará bien.

–No puedo, Wally. ¿Qué pasará si no les caigo bien? Tu tío Flash se enterará de quién soy y va a odiarme, te lo digo yo.

–No lo hará, te lo prometo. Ya todos saben quién eres, qué eres y qué hacías antes. Se los dije yo mismo, y te aceptaron al momento.

–¿¡Qué!?

–¿Recuerdas que tuve que irme varias veces en nuestro primer desayuno? ¿Recuerdas que te dije que tenía que aclarar nuestra relación con algunas personas?

Jinx lo recordó.

–Sí, dijiste que eran unas chicas y un chico.

–Bueno, fue mi tía, mi mamá y mi tío. También Starfire preguntó y Linda.

Jinx se sintió tonta.

–¿¡Y no me lo dijiste entonces!? ¿Qué te costaba? – sintió sus dientes rechinar de coraje.

–Ya te dije que me gusta ver tu cara de contrariedad, ¿no es cierto? Esa que pones cuando no sabes algo de mí.

–¡Wally! – Jinx quería golpearlo. ¡Era un tonto! Jinx había muerto de celos, pero resultaba que sólo se trataba de sus tíos, su mamá, Starfire y Linda. ¿Por qué le encantaba verla sufriendo?

–Contrólate, ya estamos aquí. No les caes mal, pero te odiarán si te ven gritándome.

Jinx pasó saliva con nerviosismo y se mordió la lengua porque eso era justo lo que pensaba hacer. Gritarle. Quería gritarle hasta hacerle reventar los oídos. Pero si hacía eso, la familia West la odiaría y ella no quería eso. Se puso más nerviosa aún.

Se pararon frente a una casa muy bonita, con un amplio y bien cuidado jardín frontal. De hecho, era un muy amplio y muy bien cuidado jardín… Muy lindo… A Jinx le resultaba tan familiar… Algo se sacudió dentro de la cabeza de la hechicera y todo tuvo sentido entonces. Jinx lo reconoció al instante: era el jardín de los Allen, ella trabajaba ahí. ¿Qué rayos…?

Avanzaron por la vereda central y Wally tocó a la puerta. Jinx quiso reclamarle algo pero en ese momento abrió la puerta una mujer joven, pelirroja y muy bonita: Iris Allen.

Todo fue un juego de miradas. Jinx entendió que Iris era la tía de Wally, y su esposo, Barry, era Flash, el tío de Wally. Su tía se parecía mucho a él, incluso tenía el cabello rojizo–anaranjado y los vestigios en su cara de que alguna vez había tenido pecas también.

Iris también pareció comprenderlo todo al verlos a los dos tomados de la mano. Por un instante, ninguna de las dos pudo articular palabra alguna.

–¿Ves Jinxy? – Wally le dio un beso en la mejilla – Siempre confié en ti, sólo quería que se conocieran antes de tener que presentarlas, así me aseguraba de que serían buenas amigas. Tía Iris, ella es Jinx, mi novia. Jinx, ella es mi tía Iris – el chico rio como estúpido, o sea, como siempre –. Es esa cara tuya la que me encanta ver, Jinx. Tan confundida…

Jinx sintió que sus ojos se tornaron de un rosa brillante, no pudo evitarlo. Iris le dio un golpe a Wally con el trapo que llevaba en la mano.

–¿Por qué no lo dijiste antes? – le recriminó su guapa tía, dándole otro golpe – Tanto… – golpe – tiempo… – otro más – trabajando… – Wally sólo se reía sin parar – juntas… – golpe – y…

–Déjamelo a mí, Iris – le pidió Jinx –. Le enseñaré a no jugar con mis sentimientos – juntó una esfera de mala suerte en su mano derecha.

Iris sonrió de lado. Parecía encantada con la idea de que alguien más le diera una lección a su sobrino.

–Sólo ten cuidado con el jardín, querida. Has trabajado tan duro para que se vea así de hermoso… Sería una pena verlo lleno de sangre y vísceras.

Esta vez fue el turno de Wally de pasar saliva con nerviosismo. Agarró el cuello de su camisa para aflojarlo un poco, como si de repente sintiera que el aire era insuficiente.

–Chicas, no pueden estar hablando en serio… Sólo fue una bromita…

–Es esa cara tuya la que me encanta ver, Wally – le dijo Jinx –. Tan asustado…

–Jinxy… – Wally se dio cuenta de que suplicándole a su novia no conseguiría nada así que volteó la mirada hacia Iris mientras retrocedía con pasos inseguros – Tía Iris…

–Vuelvan antes de las tres, que a esa hora servimos la comida – pidió Iris, ignorando por completo a su sobrino y dedicándole una hermosa sonrisa a Jinx –. ¡Y un placer conocerte de nuevo!

Jinx ya iba tras Wally y el chico corría por su vida. Esta vez no podría salvarse.

FIN


Ce fini!

Si llegaron hasta este punto de la historia, tienen automáticamente 10 años de buena suerte.

En serio. No lo digo yo, lo dice la Constitución ;)

Gracias por acompañarme a lo largo de estas semanas en esta, mi primer historia. Espero que les haya gustado leerla tanto como a mí me gustó escribirla. Poner este fic en Complete status, me llena emociones chistosas y contradictorias. Los animo a que se pongan a escribir y compartir sus historias, porque hacen falta muchos fics en español, y si tratan de KF y Jinx, pues aún mejor :D

Gracias, gracias por todo y espero que estén muy bien.

Espero nos sigamos leyendo c:

¡Hasta la próxima!