Se sentía muy cómoda donde estaba. No quería abrir los ojos por miedo a que esa sensación desapareciera.

Sintió que alguien la besaba en la frente y lo recordó: Sebastian le había dicho que la amaba y se había quedado con ella. Entonces abrió sus ojos y pudo verlo a su lado. Él la observaba con una sonrisa en su rostro.

-Estás aquí.

-Te dije que no iba a ir a ningún lado.

Después de decir eso Ciel no pudo evitar besarlo, era inevitable que ella no quisiera hacer eso. Dejaron de besarse por un momento y Ciel enterró su rostro en el pecho de Sebastian.

-Aún no me acostumbro.

-¿A qué?

-A esto. A tenerte tan cerca de mí. A estarte abrazando de esta manera. A besarte. A saber lo que sientes por mí.

-Estarías más acostumbrado si no te hubieras ido.

-Fue un gran error, lo sé. Pero no lo volveré a cometer otra vez.

-Yo no dejaré que lo hagas.

Y volvieron a besarse. Si por ella fuera se quedaría todo el día con Sebastian de esa manera. Pero pronto él le recordó que no podía hacer eso.

-Tu mamá va a subir en cualquier momento. En la madrugada que tus padres llegaron ella vino a verte.

-¡¿Qué? Pero…¿y tú?

-Tranquila…no me vio. Me sé ocultar bien.

-Lo sé…

-Ciel, yo…perdóname. Nunca te volverá a hacer eso. No hay nada en este mundo que impida que yo esté contigo, ¿de acuerdo?

-Sí.

-Muy bien.

Le dio un rápido beso en los labios a Ciel y comenzó a pararse de la cama.

-Tienes que arreglarte para ir a la escuela.

-No, ¿por qué?

-Porque tienes que ir. Te esperaré afuera, lo prometo.

Le dio otro beso a Ciel y salió por la ventana. Lo bueno que no daba para la calle. Sería extraño que los vecinos vieran a un hombre salir de la habitación de ella cuando apenas estaba saliendo el sol. Ni se quería imaginar la cara de su mamá cuando los vecinos fueran a preguntarle algo.

Estaba terminando de arreglarse cuando su mamá entró a la habitación.

-Buenos días.

-Buenos días mamá.

-Perdón por no haber estado anoche. A tu padre lo invitaron de último momento a una cena de negocios y me pidió que fuera con él.

-No, no te preocupes. Llegué y como estaba muy cansada me dormí.

-Te ves muy feliz, ¿ocurrió algo?

-No, es sólo que es un lindo día.

-Bien, baja a desayunar o si no llegarás tarde a la escuela.

-Si, ya voy.

Ciel terminó de arreglarse y como ya iba un poco tarde solamente se tomó un vaso de jugo de naranja, se despidió de sus padres y salió.

Estaba a punto de doblar en la esquina cuando alguien la abrazó por la espalda.

-¡Ahhh!

-Tranquila, soy yo.

Ciel se dio la vuelta y pudo ver a Sebastian. Entonces lo abrazó.

-Pensé que era…

-Te dije que te estaría esperando, tranquila. No pasa nada, ¿si? Mientras yo esté contigo no voy a dejar que nada te pase.

-Lo sé.

Él hacía que ella se sintiera protegida, eso lo había sentido desde la primera vez que lo vio. Sebastian hizo que Ciel levantara la vista y cuando sus ojos se encontraron él la besó.

-Nunca más te voy a dejar. Te lo prometo.

Ciel sólo pudo asentir con la cabeza ante aquella promesa. Sebastian la tomó de la mano y comenzaron a caminar.

Después de eso, las dudas de Ciel volvían a su mente. Aunque se podía decir que una de ellas la había más que alarmado.

-¡No puede ser!

-¿Qué sucede?

Ciel se había detenido de repente y observaba a Sebastian como si de un momento a otro fuera a desaparecer. Sebastian estaba comenzando a preocuparse.

-¡Tú! ¡Se supone que…el sol! Tienes que…¡rápido!

Ella trataba de empujar a Sebastian para ocultarlo del sol, y cuando él entendió lo que ella intentaba hacer no pudo evitar reírse.

-Jajaja…

-¿Qué te ocurre? ¡¿Por qué te ríes?

-Jajaja, perdón…es que…jajaja. No tienes de que preocuparte. No me va a pasar nada.

-Pero, si tú…eso…y…

Evitaba decir la palabra por miedo a que alguien que pasara pudiera escucharla.

-Sí, lo sé, pero no te preocupes. Es cuestión de…clase social, por así decirlo. Te lo explicaré después, por ahora te tienes que ir.

Miró al frente y pudo ver que ya habían llegado a su escuela. Cuando estaba con Sebastian el tiempo siempre avanzaba de una manera diferente.

-Oh no.

-¿Qué pasa?

Sebastian tocó con su dedo el cuello de Ciel. Entonces lo recordó: había olvidado cubrirse las dos marcas de la noche anterior.

-Lo olvidé.

-Perdón.

-Ya basta. No fue tu culpa, no quiero que sigas culpándote por eso.

-Nunca me lo voy a poder perdonar.

-Pues vas a tener que hacerlo, ¿ok? Olvídalo…sólo voy a tener cuidado de que no me vean, me cubriré con el pelo y listo. ¿Estarás aquí para cuando salga?

-Si quieres ni me moveré.

-No, no podría hacer eso…sería extraño que alguien no se moviera en tantas horas, jajaja.

-Graciosa.

Sebastian abrazó a Ciel, o más bien la cargó ya que hizo que sus pies no tocaran el suelo, mientras la besaba tiernamente en los labios. Volvió a bajarla, pero no dejó de abrazarla.

-Nos están viendo.

-Pues que se enteren de que te amo.

-Si sigues haciendo eso nos vamos a venir quedando así todo el día.

-¿Qué no eras tú la que quería que pasara eso?

-Y lo sigo queriendo, pero tú sabes…para ser una buena estudiante se necesita tener responsabilidad y todo eso.

-Jajaja, claro…te estaré esperando.

Volvió a besar a Ciel y comenzó a alejarse de ella, peri ahora no tenía miedo de eso, sabía que él volvería. Ciel se dirigió a la escuela, aún no cruzaba la puerta cuando dos chicas prácticamente se lanzaron sobre ella.

-¿Quién era? ¡Dime todo!

-¿Acaso él es quien creemos que es?

-¡Cuéntame, cuéntame, cuéntame!

-Esperen…¿cómo es que ustedes…? ¿Cómo?

-Te vimos por la ventana del salón.

-¿Vinieron corriendo por las escaleras desde el salón?

-Algo…ahora cuen…

-Entren al salón ahora, la falta ya no se va a quitar.

-Después, Ranmao.

-¡Ciel! ¡Espera! ¡No puedes dejarme así!

Ciel se fue corriendo hacia su salón y detrás de ella iban Ranmao y Meylin.

Durante las clases Ranmao no dejó de sonreírle a Ciel, ya se estaba imaginando las preguntas con las que la iba a bombardear.

Y en cuanto fue hora del descanso, Ranmao se levantó de su lugar y fue directo hacia Ciel.

-¡Ni te levantes! Aquí nos vas a contar todo. Adelante. ¿Él era Sebastian?

-Pues…este…pues si…

-¡Ahhh! ¡Genial! Oh Dios mío…y ¿cómo pasó?

-Él…nos encontramos ayer, después de salir de clases…platicamos un rato y…y ya, así fue.

-Pero dinos que fue lo que te dijo, ¿cómo lo hizo? ¡Todo!

-Ranmao…

-Déjame Meylin, me emociono, no puedo evitarlo. ¿Y por qué ya no lo habías visto?

-Él…tuvo que salir…para poder arreglar unas cosas.

-¿Y después? ¿Cómo fue que ustedes…? Tú me entiendes.

-Me dijo…que me amaba. Que nunca había amado así a alguien, que quería estar a mi lado, que no quería perderme…y nos besamos.

-Ay Dios mío. Sólo le faltó decirte que quería que fueras la madre de tus hijos y pedirte matrimonio…no lo hizo, ¿verdad?

-Claro que no.

-Quiero a alguien así. Hasta te acompañó a la escuela, ¿va a venir por ti?

-Sí, eso fue lo que dijo.

-Nos lo tienes que presentar.

-¿No crees que van demasiado rápido Ciel? Apenas lo has visto unas cuantas veces, no sabes casi nada de él.

Meylin que no había hablado hasta ese momento no había apartado la vista de Ciel. Ella por instinto se llevó la mano al cuello e intentó cubrirse más con el su pelo.

-No arruines el momento Myelin. Ciel ya está bastante grandecita como para decidir con quien sale. Además no creo que Sebastian sea capaz de hacerle algo…o por lo menos algo malo, jajaja.

-Aún así no me sigue pareciendo buena idea.

Ranmao siempre le veía el lado divertido a todo, pero Meylin se tomaba las cosas más enserio, ella siempre era la que se preocupaba por todo, pero sólo quería que estuvieran bien.

-Meylin…sé que es exraño…pero estoy segura de que él no es así, confía en mí, ¿quieres?

Meylin se quedó callada y sólo asintió. Ciel sabía que no confiaría tan fácilmente, en ese momento el profesor entró en el salón y cada quien volvió a su lugar.

Conforme pasaban las horas, las ganas de ver a Sebastian aumentaban cada vez más, ya lo quería ver, necesitaba verlo.

Minutos antes de la salida, el profesor les pidió a Meylin y Ranmao que se quedaran un momento para hablar acerca del baile que se iba a dar próximamente, ellas eran las encargadas de arreglar el salón.

-¡Nooo! Bueno, nos lo presentarás en otra ocasión.

A Ranmao no le quedaba más que decir eso.

Cuando les indicaron que ya podían retirarse, Ciel fue la primera en levantarse y salir.

Salió casi corriendo de la escuela, y a pesar de que su corazón ya latía rápido, en cuanto vio a Sebastian comenzó a latir mucho más deprisa.

Él estaba recargado en un árbol y en cuanto vio a Ciel sonrió y comenzó a caminar hacia ella.

Sin importarle que otros chicos la estuvieran viendo corrió hacia Sebastian y lo abrazó. Él la estrechó fuertemente contra mientras la besaba.

-Te extrañé.

-Y yo a ti. Las clases nunca se me habían hecho tan eternas.

-¿Quieres dar una vuelta antes de ir a tu casa?

-Contigo a donde sea.

Sebastian le quitó la mochila a Ciel y se la colgó al hombro. Tomó su mano y comenzaron a caminar. Se dirigían al parque, era el lugar perfecto para dar un paseo y platicar. Hablar acerca de algo importante. Ciel se detuvo.

-Sebastian…

-¿Qué sucede? ¿Te pasa algo?

-No…bueno…es que tengo…muchas dudas…

-¿Acerca de mi? ¿De lo que yo siento por ti? Aún no confías en mi, ¿verdad?

-¡No! No es eso. Sé que me amas, y yo te amo a ti, nunca dudes de eso. Hablo de dudas en general. Por ejemplo, hoy en la mañana con lo del sol, de dónde eres, quién era es…sujeto de ayer, por qué me salvaste cuando nos conocimos…

Sebastian la miró a los ojos y Ciel pudo notar que todo aquello era un poco difícil para él. Sebastian la llevó a una banca y se sentaron sin soltarse de la mano.

-De acuerdo, te contaré todo.


Primero, perdón por el capítulo...creo que comparado con el anterior este está...aburrido (?)

sabía que cuando escribiera el otro me iba a topar con un bloqueo mental...xD

en el que viene sabremos algo más sobre la vida de Sebastian...

por otro lado..esta semana se acaba Kuroshitsuji D:

así que si no subo capítulo el próximo domingo es porque la crisis existencial no me deja escribir...

Clarita: gracias por tu review..me levantó el ánimo ^^

Sakura Kiss 18..también gracias...sigue escribiendo el tuyo...te presionaré si no lo haces xD

*Saludos*