Capítulo Diez
Como norma, Naruto probaba de evitar el Hospital General de Konoha. Había estado allí varias veces cuando era más joven, normalmente en conjunción con uno de los muchos 'accidentes' en los que pareció estar envuelto en el orfanato. El astringente y acre olor de los desinfectantes le traía de vuelta dolorosos recuerdos, como también lo hacían los fríos ojos de las enfermeras y doctores.
Y mejor será que no comencemos a hablar sobre las inyecciones.
De cualquier forma, para él fue un alivio que Hinata hablase en nombre de los dos. La voz de la recepcionista era de un tono agradable, no obstante un tanto formal, cuando le dijo a Hinata el número de la habitación de Iruka-sensei. Aún así le lanzó una mirada maligna a Naruto, pero dejó de hacerlo cuando Hinata le dio las gracias con una voz entrecortada.
Inmediatamente Naruto se preguntó si Hinata también había tenido malas experiencias con los hospitales. Mirando a su compañera de equipo, vio una leve arruga en su frente. Si él no la conociera mejor, habría pensado que estaba enfadada o algo por el estilo. Mientras recorrían el pasadizo, sus rasgos faciales se suavizaron y ella le lanzó una mirada furtiva. Naruto miró rápidamente hacia otro lado, pero no antes de que ella diese un pequeño saltito.
"Lo siento, Hinata" dijo él rápidamente. "Me imagino que visitar un hospital en tu día libre no es algo muy divertido, ¿verdad?"
"Esto, Naruto-kun," le contestó, "Yo también quiero ver a Iruka-sensei."
Cuando encontraron la habitación 205, Naruto se dispuso a abrir la puerta, pero se detuvo cuando Hinata hizo que no con la cabeza. Se encogió de hombros y, con los nudillos golpeó levemente la puerta. "¿Iruka-sensei, estás decente?" dijo en voz alta. No imaginó que lo había dicho tan alto, sin embargo Hinata se encogió de vergüenza.
Hubo un leve tosido. "¡Entra, Naruto!"
Naruto sonrió ampliamente ante el sonido de la voz del chuunin y abrió la puerta.
Umino Iruka estaba estirado en la cama del hospital, con ambas piernas envueltas en aparatosas escayolas. Su caja torácica también estaba cubierta con muchas vendas, que se extendían por debajo de la manta que cubría su regazo. Su muñeca izquierda también estaba escayolada, pero su brazo derecho no parecía haber sufrido ningún daño. Lo usó para saludar a los genins, mientras estos entraban en la habitación. "¡Esperaba veros tras vuestro regreso!" dijo con voz animada.
El estómago de Naruto cayó al suelo al darse cuenta de la gravedad de las heridas de Iruka. Él recordó a Konohamaru gritando que Iruka estaba muerto. Por un instante recordó lo que sintió cuando su puño atravesó el pecho de Kazuyo y se estremeció levemente.
Iruka hizo que no con la cabeza a su antiguo alumno. "No estoy tan mal como parece," dijo rápidamente "tengo algunos huesos rotos, pero se están curando muy rápidamente. Podré estar fuera de aquí en una semana, o quizás en menos tiempo."
"Tiene razón," añadió otra voz. Una que hizo que tanto Naruto como Hinata se pusieran firmes. Sentada en una silla, al lado de la cama, y parcialmente oculta por una cortina, estaba su sensei, Yuuhi Kurenai. Rápidamente ella se puso de pie y saludó con la cabeza a sus estudiantes. "Ahora me iba," añadió y entonces se giró hacia Iruka. "Podemos continuar esta conversación una vez que te hayan dado el alta."
Iruka asintió, sonriendo levemente. Mientras la puerta se cerraba tras su sensei, Naruto se giró hacia Iruka con las cejas bien elevadas. Entonces le mostró una pícara sonrisa. "¡Así se hace, Iruka-sensei!"
La cara de Iruka se volvió roja y comenzó a toser, mientras Hinata miraba hacia otro lado. Pero no antes de que Naruto viese una pequeña sonrisa en sus labios.
"Te juro que si no estuviera confinado en esta cama…" dijo Iruka entre gruñidos, "¡Konoha ha estado demasiada tranquila en tu ausencia, Naruto!"
Naruto se rió y miró al suelo, rascándose la nuca. Y pudo haber jurado que a Hinata también se le había escapado una risita.
OoOoOoOo
Por dentro, Kurenai sonrió mientras se dirigía a la salida del hospital. Su sonrisa se volvió absolutamente malvada al ver como un escuadrón ANBU medio llevaba, medio arrastraba a un hombre mayor, que llevaba gafas, de una oficina de aspecto confortable. Sus apagadas protestas se escuchaban por todo el pasillo, haciendo que todo el personal del hospital le mirase. Sarutobi estaba demostrando que mantenía su palabra; sólo hacía un par de horas que ella había presentado su informe, antes de ir a hablar con Umino Iruka.
Desafortunadamente, Iruka no había tenido mucho tiempo para investigar las sospechas que compartió con él. Incluso antes del secuestro, estuvo ocupado ayudando con las preparaciones del próximo examen de chuunin. A pesar de todo, él consiguió descubrir algo interesante mientras estaba reorganizando los archivos de las pruebas.
Un escuadrón de ANBU fue asignado para vigilar a Naruto cuando salió del orfanato. Demasiados 'accidentes' habían ocurrido cerca del chico para ser una coincidencia. La segunda vez que 'accidentalmente' fue atropellado por un carro lleno de productos, quedó tan gravemente herido que estuvo en coma durante casi una semana. Por lo que ella sabía de la capacidad de recuperación de Naruto, Kurenai sabía que un chico normal hubiera muerto por esas heridas. El miedo a la cólera del Hokage era, posiblemente, la única razón por la que no había 'desafortunados accidentes' dentro del mismo hospital.
Las heridas de Naruto, junto a las sonoras quejas que el Hokage recibió por como de seguido el 'demonio' había vuelto con nuevas heridas, hizo que el Sandaime le asignase unos guardianes para mantener vigilado al muchacho. Sus informes fueron registrados en un documento a parte, afortunadamente fue uno que Iruka tenía autorización para leer. Él anotó las fechas de los diversos 'incidentes' a lo largo de los años, un tanto consternado por ver las veces en que alguien había probado de herir al muchacho. Naruto no había dicho nada, pero era esperar demasiado que no se hubiera dado cuenta de ninguno de los intentos que fueron frustrados.
Kurenai se sacudió la cabeza mientras reflexionaba, no por última vez, como su alumno conseguía seguir siendo tan… humano, como era. En su lugar, no creía que hubiese sido capaz de ignorar tanto odio.
Sin embargo, las anotaciones de Iruka revelaban algo interesante. Parecía haber una pauta en los incidentes. Casi siempre ocurrían la primera semana de cada mes. Esta observación se mantuvo como una curiosidad estadística hasta que Kurenai recordó que el consejo de la aldea siempre se reunía el último día de cada mes. Si podía confiar en lo que le dijo el gerente del banco, era probable que alguna facción estuviese usando esas reuniones para planear algo, o quizás solamente estuvieran alentando las llamas del resentimiento y entonces esperasen que otros pasasen a la acción. Eso encajaría con la coordinación de los ataques.
Umino Iruka era un hombre optimista, uno que probaba de asumir lo mejor de la gente. Eso podía explicar porque fue capaz de dar a Naruto el beneficio de la duda cuando pocos más lo hubiesen hecho, algo por lo que Kurenai siempre le estaría agradecida. Al mismo tiempo, se resistía aceptar la idea de que los miembros del consejo de la aldea estuviesen trabajando activamente para subvertir la voluntad del Hokage, y causar daño a un niño inocente. Pero a pesar de que la coordinación de los ataques no era una prueba directa de una conspiración, él no pudo dar una explicación más inocente.
Al final, Iruka prometió que continuaría buscando evidencias una vez que le hubiesen dado el alta médica. Kurenai le agradeció sinceramente por sus esfuerzos – en verdad, cualquier aliado que se uniese a su causa era bienvenido – lo cual hizo que Iruka se pusiera colorado de satisfacción. Ella dio gracias al darse cuenta de que Iruka estaba dispuesto a ignorar su buen carácter cuando algo amenazaba la integridad de Naruto. A ella tampoco se le escapó la sonrisa de felicidad que se extendió por el rostro marcado por una cicatriz del chuunin, al oír la voz del genin, cuando llegaron sus estudiantes.
Por otro lado sus heridas y la cantidad de trabajo que tenía, le hacían de uso limitado para lo que ella necesitaba. Entonces pensó en Morino Ibiki, el especialista en interrogatorios que conoció en las semanas posteriores al asesinato de sus compañeros. El jonin especialista poseía un estado de ánimo suficientemente receloso – la coordinación de los ataques le daría bastante que sospechar. Por otro lado, ella no podía estar completamente segura de las lealtades de Ibiki acerca de Naruto. Él era completamente leal al Hokage, ¿pero podía estar probando de proteger al anciano de su propio carácter afable? No creyó que ese fuera el caso, pero las consecuencias serían demasiado severas si ella se equivocaba.
Si el peligro hubiese sido sólo para ella, podría arriesgarse. Ya lo había hecho cuando compartió con él sus sospechas acerca de Mattai. Ibiki-san le dio un buen consejo, palabras que se le quedaron gravadas en el corazón. "Si estás en lo cierto," dijo él de forma grave, "entonces esto va más allá de un desenlace fácil. Eres un pequeño objetivo, niña, uno que no pasarán por alto durante mucho tiempo si comienzas a enojar a los grupos incorrectos. Recoge la información de la mejor forma que puedas, sin revelar tu propósito o lo que sabes. Entonces preséntala toda de golpe, sin que quede nada que decir. De esa forma, no ganarán nada si quieren matarte."
A pesar de lo sabias que pudieran ser sus palabras, ella no podía confiar la seguridad de Naruto a un factor desconocido. Morino Ibiki tenía una reputación bien merecida por su forma de ser despiadada, especialmente tras la chapucera misión en la que adquirió esas horribles cicatrices. Kurenai no conocía todos los detalles, pero sabía que Ibiki haría todo lo que creyese necesario, sin preocuparse de nada más. Si él creía que la seguridad de Konoha podía garantizarse con el asesinato de un inocente, Kurenai no pensó que él dudase en hacerlo.
Para Yuuhi Kurenai fue una situación incómoda, el darse cuenta de que conscientemente podía poner por delante el bienestar de su genin al de su aldea. Supuso que las injusticias cometidas por los aldeanos a su equipo hizo esto algo casi inevitable, y Naruto era solamente el ejemplo más obvio. Hinata mostraba signos de abuso emocional crónico, infligido probablemente por el bastardo de su padre. Shino parecía estar bien tratado por los de su clan, pero, como muchos Aburames, estaba bastante aislado dentro de sus compañeros de clase, quienes no comprendían o estaban francamente asqueados ante los distintivos jutsus de su familia. Sin importar todas las veces en las que los insectos kikai probaron de ser de un valor incalculable durante las misiones o en las guerras, los Aburame estaban activamente animados a mantenerlos dentro de ellos mismos.
Quizás ese era el motivo por el que les había enseñado las lecciones de trabajo en equipo de Kobaru-sensei y las había enfatizado incluso más. Quizás si confiaban lo suficiente los unos con los otros, cuando una situación personal se les saliese de las manos, podrían ser capaces de ayudarse entre ellos. Kurenai sabía que ella haría todo lo que fuera posible, pero un sensei eficiente trabaja para hacer que su propia presencia sea innecesaria. Algún día, cuando ella no esté, quizás esos tres serán capaces de confiar los unos con los otros…
Kurenai movió la cabeza, sorprendida por la repentina y morbosa línea de pensamientos que estaba tomando. Ella se aproximaría a esta situación como cualquier otra misión. Recogería la información esperando su oportunidad, hasta que fuese el momento de actuar. Y prepararía a Naruto para convertirse en la peor pesadilla del Consejo de la Aldea – un Hokage.
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Naruto y Hinata visitaron a Iruka-sensei durante casi dos horas, antes de que las enfermeras les pidieran (con una educada reverencia hacia Hinata y frunciéndole el ceño a Naruto) que dejasen descansar a Iruka.
Por supuesto, Naruto le había contado a su antiguo maestro todo acerca de su misión y de la emboscada. Hinata no estaba segura si eso estaba permitido o no, pero Iruka era un chuunin y no les habían prohibido hablar sobre esa misión, así que permaneció en silencio mientras Naruto entretenía a su cautiva audiencia.
Hinata estaba preocupada de que Iruka se enfadase al saber que fue ella quien condujo al Equipo Ocho ante una situación tan peligrosa, pero los ojos de Iruka le mostraron que la comprendía cuando finalmente reunió el valor para dejar de mirar el suelo. Un poco más tarde, cuando Naruto reveló que ella conocía a su prisionero, la honesta mirada de gratitud que Iruka le mostró le dijo mucho. Ella no podía recordar haber recibido una mirada de aprobación tan ferviente jamás, y comenzó a darse cuenta de todo lo que Iruka se preocupaba por su alumno más problemático.
Ella hubiese dado cualquier cosa para que su padre la mirase de esa forma. Aunque sólo fuese una vez.
Darse cuenta de eso, estropeó su disfrute de la visita, a pesar de que no llegó a mostrarlo. Naruto estaba tan feliz al ver a Iruka de buen humor, que ella no se permitió hacer nada que pudiese estropearlo.
Sin embargo, permaneció en silencio mientras abandonaban el hospital. Tras un minuto, Naruto le preguntó si quería ir a entrenar, ya que esa era la hora en que normalmente entrenaban en equipo. Hinata asintió, pero no dieron más de tres pasos hasta cuando Neji apareció de la nada, aterrizando frente a ella.
"Hinata," dijo Neji, sin ni siquiera reconocer la presencia de Naruto. "Debes presentarte inmediatamente ante Hiashi-sama."
"Hai," asintió rápidamente ella, mirando hacia abajo. No levantó los ojos del suelo hasta que la airada presencia de su primo desapareció. Cuando lo hizo, se sorprendió al ver a Naruto frunciendo el ceño.
"Tengo que ir," dijo ella.
Naruto asintió. "¿Crees que acabarás a tiempo para encontrarnos con Lee y Gai?" le preguntó en voz baja.
"No lo sé," dijo ella, mordiéndose el labio inferior. "Probablemente Padre quiera discutir mi actuación durante la misión."
Naruto frunció el ceño de forma feroz, lo cual sorprendió a Hinata. "Si él te dice cualquier gilipollez," le susurró Naruto, "recuerda lo que dijeron tanto Kurenai-sensei como el Hokage."
Ella se despidió, de una forma un poco mecánica, prometiendo que mañana por la mañana se encontrarían temprano, se dirigió a su casa reflexionado sobre lo que le había dicho Naruto. Él pareció pensar que su padre encontraría fallos en su conducta, lo cual era deprimente, pero probablemente acertado. Pero al mismo tiempo le había dicho que recordase lo que habían dicho los demás.
Yuuhi Kurenai no es alguien que alabe fácilmente la lógica de otra persona, había dicho Sarutobi. El Hokage había dicho que estaba de acuerdo con Kurenai-sensei – ella lo había hecho bien. Si Padre no estaba de acuerdo con eso, ¿se equivocaba? ¿O es que quizás la comprendía mejor? Quizás ellos no la habían valorado bajo los criterios de los Hyuuga, como hacía su padre. Pero si el líder de un clan no está de acuerdo con el Hokage de la aldea, ¿quién tiene razón?
Estos inquietantes pensamientos la acompañaron durante toda la vuelta al recinto de los Hyuuga.
Los sirvientes de la rama secundaria la acompañaron a la cámara de las audiencias, donde encontró a su padre sentado, de forma rígida, con su toga blanca de etiqueta. Con apenas un simple gasto de saludo, comenzaron las preguntas. Pillada por sorpresa Hinata comenzó a responder lo mejor que pudo, probando de que ningún tartamudeo se colase mientras hablaba.
Su padre parecía inusualmente interesado en su última misión, mucho más de lo que nunca había estado. Ella respondió todo lo sinceramente que pudo, probando de no tartamudear cuando él fruncía el ceño o la miraba de forma pensativa. El hecho de que los shinobis de Iwakagure confundieran a Naruto con el Cuarto Hokage provocó que frunciese el ceño de forma feroz, acompañado por como apretó los músculos de su mandíbula.
No fue hasta que describió la lucha contra los secuestradores de Hanabi, que sus preguntas fueron más lentas y… cautelosas. Ella se quedó perpleja mientras probaba de responderlas. Su padre quería saber algo de ella, pero no quería decirle el qué. No fue hasta que le preguntó si Naruto había mostrado alguna habilidad especial que todas las piezas comenzaron a encajar.
"No que yo haya visto, Padre," contestó sin obviar ni una coma. Mientras que, literalmente esa era la verdad, ya que él no usó el chakra rojo hasta que ella estuvo inconsciente, Hinata se quedó conmocionada por como de fácil salieron esas palabras de sus labios. A continuación describió como se despertó con Naruto limpiándole la cara con Hanabi a su lado, mientras reflexionó como había, bueno, no mentido, pero ciertamente no había dicho toda la verdad.
Padre sospecha que ha ocurrido algo, se dio cuenta mientras él permanecía en silencio. ¿Por qué le interesaría, a menos que quisiera usar la información de alguna forma? Entonces recordó la primera vez que le mencionó el nombre de sus compañeros de equipo. Creo que de alguna forma quiere usarla contra Naruto. Quizás odie a Naruto – como el Hokage temía que haríamos Shino y yo si descubríamos la verdad… ¡Quiere hacer daño a Naruto-kun!
Eso hizo que la rabia que ardía en ella regresase de nuevo, la frustración del fracaso y el enfado por su impotencia… pero consiguió mantener una fachada de apatía. Era esa máscara de hielo que había aprendido a ponerse tras todos esos años cerca de su familia. No era perfecta, pero a veces le era menos doloroso cuando hablaba con su padre. Esta vez, por el bien de Naruto, la mantuvo de forma casi perfecta.
"¿Tienes alguna idea de cómo Uzumaki fue capaz de derrotar a sus oponentes?" le preguntó finalmente su padre.
Hinata probó de parecer pensativa. "Él entrena muy duro, a parte de lo que Kurenai-sensei muestra a nuestro equipo. Y-yo también estoy haciendo entrenamiento extra, para mantener el nivel del grupo, de forma que no me convierta en una carga para mis compañeros de equipo," le contestó. Era una media verdad – el taijutsu mejorado de Naruto había jugado un papel decisivo en su victoria, y ella podía ver como el entrenamiento con Gai-sensei había ayudado a su compañero de equipo. Ella incluyó la última parte como un eco de las amonestaciones de su padre para no agobiar a su equipo y avergonzar al clan.
Hinata se sintió vagamente intranquila por haber engañado a su padre, pero ante su propia sorpresa descubrió que lo podía hacer por Naruto. La quemazón de vergüenza que sentía en la boca del estómago fue ahogada por la preocupación por su compañero de equipo. ¿Había visto algo su padre bajo la máscara? ¿Estaba dándose cuenta de que ella sabía más de lo que le estaba contando? Ella sabía que su padre encontraría cualquier tipo de engaño por su parte como algo inexcusable…
Por supuesto ella estaba nerviosa ante la mirada fija de su padre, a pesar de los esfuerzos por enmascarar sus emociones. Eso hizo que esa conversación no fuera diferente de las anteriores que ya había tenido con su padre, donde esperaba contra toda esperanza por su aprobación. Y de esa forma Hyuuga Hiashi llegó a la única conclusión lógica – su hija no le había sido de ninguna ayuda.
"La próxima vez que regreses de una misión de larga duración, presentarás un informe directamente ante mí," dijo de forma severa. "Vuelve a tus aposentos y no salgas de allí hasta la hora de la cena. Puedes retirarte."
Hinata hizo una reverencia y se puso de pie tan grácilmente como pudo, con su estómago agitándose como un gorrión dentro de una red. Abandonó la cámara de las audiencias de forma silenciosa, retirándose a sus aposentos tan rápido como el decoro le permitió.
Como victoria no era mucho. Pero fue la primera. Estar confinada a sus aposentos fue un pequeño precio a pagar, especialmente ya que había puesto un bento dentro de su mochila. Su único lamento fue perderse la celebración de Lee.
OoOoOoOo
Mientras inspeccionaba las ruinas del restaurante, Naruto se alegró de que Hinata no hubiera estado allí. Las cosas habían comenzado mal y rápidamente fueron a peor.
Para comenzar Hyuuga Neji estaba allí, aparentemente por insistencia de Gai. El genin de ojos blancos se mostró fríamente formal con su sensei y Tenten, ignoró a Lee y miró a Naruto como si fuese algo que se quisiera sacar de la sandalia. Recordando la forma con la que actuó cerca de Hinata, Naruto tuvo que, de forma constante, dominar su temperamento.
Pero como mínimo Neji no fue la causa del desastre.
Gai había comenzado unos brindis por el éxito de Lee, lo cual hizo que los demás genins sonriesen. Tenten solamente sonrió ante los numeritos de su sensei y su protegido, pero Neji fue notablemente menos sutil. Naruto vio como los ojos de Lee se estrecharon, pero eso pudo haber sido el final de toda esa historia.
De no haber sido por el sake.
Gai estaba bebiendo esa bebida tradicional para conmemorar tal ocasión, pero insistió que al ser menores de edad, todos ellos debían beber productos no alcohólicos. Naruto no tuvo ningún problema con eso – no quería convertirse en un borracho, ya que sabía que nadie con problemas alcohólicos debía convertirse en Hokage. Él se decidió por agua, ya que estaba parcialmente deshidratado por el entrenamiento del mediodía. Tenten escogió un zumo de frutas, mientras que Neji bebió café al estilo occidental, un brebaje que parecía estar hecho a medida de su amargo temperamento.
Lee, sin embargo, optó por una clara pero picante gaseosa de jengibre fermentada – no contenía alcohol, pero venía en unos frascos de cerámica que se parecían a los que tenía Gai. Naruto no estaba seguro de que el mimetismo de Lee por su sensei fuera completamente saludable, pero no tenía ni idea de cómo esas preocupaciones llegarían a probar ser una premonición.
En medio de los brindis, fue evidente que Gai y Lee habían intercambiado las botellas. Tras el último "¡Kampai!" Gai frunció el ceño y miró atentamente el envase del que se acababa de servir la bebida. La cara de Lee, por otro lado, se volvió de un rojo brillante y sus normalmente ojos, amplios y redondos estaban medio abiertos. Naruto miró atentamente a su amigo mientras Neji dejó escapar una risita silenciosa.
"¡Bashtardo!" Pronunció mal Lee, mientras se precipitaba por debajo de la mesa, hacia su compañero de equipo y rival. Pero lo que hizo no fue ni la mitad de sorprendente de cómo lo hizo. Naruto estaba acostumbrado a la deslumbrante velocidad de Lee, pero lo que acabó de ver sólo fue comparable a cuando Lee hizo eso de "la primera puerta"
Neji, el genio de los Hyuuga, fue pillado desprevenido por un gancho de derechas y cayó al suelo dando varias vueltas. Tenten dejó escapar un chillido y saltó hacia atrás de su silla, justo el momento antes de que el borde de la mesa atravesara el espacio en el que unos momentos antes estaba ocupado por su regazo.
Gai solamente estuvo desprevenido durante un momento antes de que sus manos se lanzasen para atrapar a su estudiante, pero Lee se escurrió como una anguila y de repente se encontró libre, saltando de la mesa donde estaba a la de al lado, antes de lanzarse otra vez contra Neji.
El genin Hyuuga bloqueó tres rápidos puñetazos del chico vestido de verde y contraatacó con un golpe Jyuuken al pecho de Lee, del cual estaba seguro que le incapacitaría… Excepto por el hecho de que Lee dobló la cintura hacia atrás, casi noventa grados, dejando que el golpe pasase por encima de su torso sin ninguna consecuencia. Entonces, y de forma calmada colocó ambas manos en el suelo tras él, y clavando sus dedos sobre el duro suelo de madera, se levantó mientras hacía la vertical.
Por supuesto, al hacer eso, sus pies rellenos con los pesos se lanzaron hacia arriba, golpeando a Neji en el estómago y mandándolo a volar hacia atrás. El Hyuuga rebotó en otra mesa, manchándose la túnica de salsa hoison y haciendo que varios trozos de carne saliesen volando entre los comensales. Finalmente salió despedido por la ventana – acompañado de una nube de cristales rotos.
"¡Lee! ¡Debes parar esto inmediatamente!" Gritó Gai, agarrando al genin… pero Lee simplemente desapareció y reapareció al lado de Tenten. "Nyo te preocupesh," dijo a la kunoichi mientras esta saltaba hacia atrás debido a la sorpresa. "Tú eresh muu maja. Noo quiero pegate. No che que vesh en eche idiota. Él no esh tan majo como shu prima." Justo cuando las manos de Gai estaban a punto de tocar los hombros de Lee, este último cayó hacia atrás dando una vuelta de campana, pasando entre los pies de Gai de una forma tan tranquila, como si ellos dos ya hubiesen practicado ese movimiento.
"¿Quieres pelear, shenshei?" le preguntó Lee, mientras tenía hipo. Entonces su cabeza se giró y vio a Naruto. Lee le miró detenidamente, como un búho, mientras Gai le rogaba que se calmase y esperase que pasasen los efectos del alcohol.
"¿Tú también cresh que Hinata esh másh maja que su primo?" le preguntó Lee.
Naruto asintió de forma cautelosa, poniendo a prueba su equilibrio en medio del pegajoso suelo. Como compañero diario de entrenamiento de Lee, se sorprendió de haber sido capaz de entrenar durante tanto tiempo con él.
"Jo queo que ella esh maja. Que a ella le gushtas," anunció Lee con una sonrisa torcida. Se frotó los ojos y dejó escapar una risotada. "Ezo esh gasioso, poque ella esh taan silenciosa y tú eresh taan ruidosho. Pero tú también eresh silencioso. Nunca dishes nada acerca de siertas coshas, como lo de esha cosha dentro tuyo, eso-"
Lee nunca llegó a completar la frase porque Naruto se lanzó a cerrarle la boca con su puño. Afortunadamente, el borracho genin pareció estar distraído por su propio monólogo, Naruto dudó que de otra forma hubiese llegado a golpearle. El impacto envió a Lee rebotando en el suelo hasta la otra mesa, que ya había sido abandonada por los atemorizados comensales. Antes de que el último plato golpease el suelo, Lee estaba siendo retenido por media docena de clones. El especialista en taijutsu arqueó su espalda y dio varias patadas, enviando a los clones por el aire, quienes finalmente explotaron en el techo.
Pero la distracción le dio a Gai suficiente tiempo como para acercarse a Lee y golpearle ligeramente la nuca con dos dedos extendidos. El genin vestido de verde dio un paso adelante, puso los ojos en blanco, y se colapsó en el suelo como si no tuviera huesos.
Lee todavía estaba inconsciente cuando la patrulla ANBU apareció. Naruto supuso que no debía sorprenderle que el dueño del restaurante probase de culparle de todo ese caos, pero aún así, le molestó. Mentalmente estuvo contento de que no hubiesen ido al local de Moritake, de otra forma Kurenai nunca les hubiera perdonado. Gai, sin embargo, aceptó toda la culpa de la situación y prometió pagar todos los desperfectos… lo cual hizo que Naruto le estuviera profundamente agradecido.
De hecho, el jonin simplemente asintió de forma distraída, mientras el propietario del establecimiento vociferaba acerca del mobiliario dañado y los clientes que ya no vendrían. Los ojos de Gai estaban fijados en Lee, quien estaba echando una cabezadita, al estar reclinado sobre tres sillas que Naruto había puesto juntas.
Un poco antes Tenten había vuelto a entrar dentro del destrozado restaurante junto a un tambaleante Neji. Los ojos del joven Hyuuga estaban desenfocados y parecía tener problemas para permanecer derecho… pero a pesar de todo hizo que no con la cabeza cuando Tenten le ofreció que la cogiese de la mano.
"Un luchador suiken nato, murmuró Gai, en un tono de voz tan bajo que casi nadie le pudo escuchar. "¿Quién se lo podría haber imaginado?" Se enderezó cuando Tenten se aclaró la garganta.
"Envíeme la suma total cuando la tenga," le dijo bruscamente al propietario. "Por favor Tenten, asegúrate de que Neji llegue sano y salvo a su casa. Uzumaki y yo nos ocuparemos de Lee."
Tenten asintió, ignorando la angustiada expresión de Neji cuando le cogió del brazo. Antes de girarse le hizo un travieso guiño a Naruto. Naruto ayudó a Gai para levantar a Lee, quien simplemente se movió de forma inquieta y comenzó a tener hipo mientras dormía. Al salir fuera, viendo como Tenten guiaba a Neji en medio de la noche, Gai bajó el tono de su voz mientras hablaba con Naruto. "Has actuado de una forma decisiva para evitar que Lee rompiera la ley del Hokage," dijo él.
Naruto se encogió de hombros. "No quiero que se meta en líos por culpa mía," dijo de forma incómoda.
Gai hizo que no con la cabeza. "No lo hará. No tenía ni la mejor idea de que pudiese tener una reacción tan fuerte al alcohol. Probablemente tuvo un ancestro o dos que fueron dotados maestros del Puño Borracho. Eso es lo único que podría explicar su explosiva reacción. Tendremos que asegurarnos de que nunca jamás tenga acceso al alcohol, a menos de que sea una emergencia."
"Creo que el hecho de que él tenga acceso al alcohol será una emergencia por sí mismo," dijo Naruto, de forma dubitativa.
"¿No te has dado cuenta?" preguntó Gai, levantando una ceja.
Naruto se preguntó por la cantidad de esfuerzo que le estaba costando al ruidoso jonin para estar hablando en susurros. Para responder simplemente hizo que no con la cabeza.
"Lee nunca había conseguido dar a Neji un golpe decisivo, ni en todas las ocasiones en las que habían entrenado juntos. Esta noche ha sido diferente." El jonin sonrió. "Creo que el sake ha rebelado algo de su autentico potencial. Ahora todo lo que necesitamos para que ese potencial se desarrolle…"
"… es un montón de trabajo duro," dijo Naruto con una sonrisa, completando la frase.
"Ya lo vas pillando," dijo Gai con una inquietantemente amplia y brillante sonrisa. "Kurenai-sensei debe de estar muy orgullosa."
Naruto miró hacia abajo, con su cara enrojecida. Cuando levantó la cabeza, ya no se podía ver ni a Gai ni a Lee.
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Shino estaba tranquilamente sentado mientras los ancianos Aburames entraban en la sala de reuniones. Como clan, los especialistas en insectos eran menos formales que la mayoría, pero a pesar de eso mantenían ciertos protocolos. Normalmente, sólo los miembros adultos del clan podían pedir que se celebrase una reunión o aportar un asunto ante los ancianos. Como genin en servicio activo, el estatus de Shino era algo confuso en relación a aquella norma – una situación que nunca antes había ocurrido. Pero su padre estuvo más que dispuesto a ayudarle, siendo él quien pidió que se celebrase la reunión.
El más anciano de los shinobis, Aburame Suba, hermano del padre de Shibi, miró con detenimiento a los demás presentes, mientras tomó asiento como jefe de mesa. "¿Aburame Shibi, podríamos saber cuál es la razón por la que has convocado esta reunión?" le preguntó mientras los demás tomaban asiento en ambos lados de la amplia mesa, de cara a las sillas de los solicitantes.
El padre de Shino se puso de pie con un suave y sencillo movimiento. "He requerido la atención del consejo acerca de una información que mi hijo ha adquirido."
Shino se puso de pie y todos los ojos se giraron hacia él. De alguna forma, él supuso que eso era un acto que se consideraría intimidatorio. Afortunadamente a él le eran indiferentes tales asuntos periféricos. "Ha llegado a mi atención que una grave injusticia ha sido perpetuada, y que yo mismo y mi clan hemos formado parte de tal villanía," comenzó a decir sin ningún tipo de preámbulo. "Es mi intención descubrir el grado en que esta traición ha sido cometida de forma intencional, antes de proceder a tomar ninguna acción futura."
Suba miró fijamente al nieto de su difunto hermano durante un momento. "Esas son unas acusaciones muy serias. ¿Cuál es la naturaleza de esta traición? ¿Y cuál es el grupo agraviado?"
"Ingratitud por los servicios ofrecidos al clan y a Konohagakure," contestó Shino, "y la persona es Uzumaki Naruto."
Algunos de los miembros del consejo ya habían adivinado cual era el propósito por el cual había venido Shino, porque las primeras objeciones surgieron justo cuando acabó de hablar.
"¿Estimado anciano?" preguntó en voz alta uno de sus tíos, de nombre Aburame Bataru.
"¿Sí, Bataru-san?" contestó Suba.
"En virtud de la juventud de Shino y… su falta de conocimiento… acerca de hechos relevantes, sugiero que se suspenda esta reunión para evitar romper ciertas leyes de la aldea, continuó diciendo Bataru, recibiendo diversos y aliviados asentimientos por parte de sus camaradas.
"Si esta falta de conocimiento," contestó Shino con una voz rotunda, "es acerca del Kyuubi no Kitsune, podéis estar completamente seguros de que estoy perfectamente enterado de su existencia, al estar sellado dentro de mi compañero de equipo."
"¿Quién te lo ha dicho?" exigió Bataru, la rabia era evidente en su voz. Aunque incluso las cejas de Suba se habían alzado ante la revelación de Shino, ninguno de los demás presentes había recurrido a un arrebato como ése.
Ociosamente, Shino se preguntó desde hacía cuanto tiempo ese hombre había sido miembro del consejo. "Nadie ha roto la ley del Hokage, tío," le contestó fríamente. "Fui capaz de deducir la existencia del prisionero de Naruto al entrenar junto a él y por las misiones que hemos realizado juntos. Cuando Uzumaki-san, de forma indirecta, sacó el tema a colación, simplemente confirmó mis deducciones." Shino hizo una pausa. "como le dije en aquel momento, no soy estúpido o distraído. Además, es muy probable que, sin el chakra del Kyuubi, nuestra batalla contra los ninjas renegados hubiese tenido un desenlace mucho menos optimista."
Aburame Suba se adelantó a las objeciones de Bataru, simplemente levantando la mano. "Todos somos conscientes de que el recipiente mismo está exento de la ley del Hokage, si ello desea que la verdad sea conocida. ¿Pero cuál es la naturaleza de la traición de nuestro clan?"
"Vuestra elección de pronombres dice mucho, estimado anciano," contestó Shino, volviendo a su voz rotunda. "El aprisionamiento del Kyuubi no Kitsune dentro de Naruto, es según el plan del Cuarto Hokage, la única razón por la que Konoha sobrevivió al ataque. Y a pesar de todo él se encuentra literalmente rehuido al extremo. El rencor de los adultos es demasiado evidente, y él es despreciado a la menor oportunidad por los mismos aldeanos a los que está protegiendo de la cólera del demonio. Me avergüenza admitir que mientras maduraba yo mismo adquirí una mala opinión de Naruto al escuchar las conversaciones de los adultos. Cuando se anunció de que iba a estar en el mismo equipo que él, acepté esa decisión a pesar de mis mayores recelos." Shino había comenzado a ir de un lado para otro de la mesa mientras estaba hablando, lo cual fue la única indicación visible de su enojo. Su voz continuó en un perfecto tono neutro, a pesar de que la elección de sus palabras era suficientemente afilada como para hacer sangrar a los presentes.
"En lugar de eso, descubrí a un shinobi que había trabajado forzosamente bajo los más severos obstáculos durante la mayor parte de su vida. Y a pesar de todo, con la introducción del más mínimo apoyo por parte de su sensei, comenzó a progresar de una forma que encontré increíble. Excepto por el hecho de que, regularmente, trabaja durante dieciséis horas al día, o incluso más, entrenado constantemente… ahora que, finalmente, alguien está dispuesto a darle una oportunidad." Se detuvo en el centro de la mesa, enderezando sus gafas de sol. "Encuentro que sus acciones están más allá de una variación discontinua de su personalidad. Él no ha cambiado de la noche al día. Así que deseo saber las razones por las que oí hablar despectivamente, a ciertos miembros de mi clan, sobre mi compañero de equipo. Uno de los más dotados, y honestamente, el genin más trabajador que jamás he encontrado."
"¡Siempre está gastando bromas!" Gruñó Bataru, mientras más de un par de ojos se giraban hacia él. "¿Es qué no visteis lo que le hizo al monumento de los Hokages?"
"Tal forma de actuar, deseosa de provocar una reacción o recibir algún tipo de reconocimiento, no es un comportamiento desconocido para alguien que ha sido aislado socialmente," observó Shino. "Y según el hecho de que todavía no ha vuelto a ese tipo de comportamiento desde que abandonó la academia, es probable que eso fuera una reacción a esta conjura de aislamiento, en lugar de uno de sus antecedentes."
"Hay informes sobre él que le atribuyen robos, destrucción de propiedad privada y vandalismo, a los mercaderes locales," contraatacó Bataru, "Sin importar lo bien que se comporte ahora, fue una amenaza pública cuando fue más joven."
Shino miró fijamente a aquel hombre. Recordó la forma con la que muchos mercaderes miraban a su compañero de equipo, pero aún más importante recordó como había reaccionado Naruto… él miró hacia otro lado, evitando sus odiosas miradas, y si no probaba de distraerse con cualquier otra cosa. "Mis disculpas," contestó, permitiendo que, deliberadamente, su voz temblase. "Ignoraba su pasado comportamiento delictivo. Estoy seguro de que su sensei querrá tratar este tema personalmente." Cuando Bataru comenzó a asentir indulgentemente, Shino hizo saltar la trampa. "Siendo ese el caso, si me entregáis una lista con todos los objetos de los grupos ofendidos, Kurenai-sensei deducirá la cantidad de los pagos de sus misiones."
Bataru frunció el ceño. "¿Lista?"
"Por supuesto," contestó Shino. "Si tenéis conocimiento de tales crímenes, entonces se debe impartir justicia. Ya que cualquier mercader anotará cualquier robo o desperfecto en su establecimiento como perdidas del negocio por motivos de impuestos, deberíamos tener tal lista, para poder hacerle ir por el camino recto."
"No poseo tal información," dijo bruscamente Bataru, la piel tensada alrededor de sus gafas indicaba que sus ojos estaban entrecerrados.
"¿No la tienes?" preguntó Shino de forma inocente. "¿Entonces como sabes que esos incidentes ocurrieron?"
"Escuché de ellos durante las reuniones del consejo de la aldea," explicó bruscamente Bataru.
"Ya veo. Entonces como nuestro representante en el consejo podrás pedirles las actas de esas reuniones," concluyó Shino.
"N-no estoy seguro de que fuesen anotadas," dijo rápidamente Bataru.
Aburame Suba estaba frunciendo el ceño de forma visible. "Llegó a nuestro conocimiento que las actividades rapaces del joven Uzumaki eran un asunto anotado en los archivos, Bataru-san. ¿No es ése el caso?"
"Yo, ellos hablaban sobre él en casi todas las reuniones," insistió Bataru, sus tartamudeos se incrementaron proporcionalmente a como se reducía su equilibrio emocional. "Representantes de casi todos los gremios presentaban sus quejas, p-pero todo el mudo sabía que el chico tiene el favor del Hokage, y que no escucharía nada malo sobre él. Así que se destinó algo de dinero en un fondo para compensar a aquellos que habían sufrido perdidas, siempre que las presentasen ante el consejo."
Shino miró fijamente a aquel hombre. "¿Y quién investigó tales reclamaciones?"
"Yo… no lo sé," admitió Bataru.
"Así que para resumir esta situación," dijo Shino, comenzando a ir de un lado para otro. "Si los representantes de uno o más mercaderes venían con informes en los que Uzumaki Naruto les había robado o estropeado sus mercaderías, recibían una compensación por parte del Consejo de la Aldea. Y no estás seguro que las reclamaciones de daños fueran investigadas para determinar su veracidad. Por ello Uzumaki Naruto adquirió una reputación dentro del Consejo de la Aldea como ladrón y criminal, a los pocos años de vida. Los diversos representantes que atendían esas reuniones del consejo informaron a sus organizaciones, y pronto todos los aldeanos de Konoha supieron de su reputación."
Shino paró de andar y giró sobre su talón justo enfrente de donde estaba sentado Bataru. "Pero parece que no haya ninguna prueba que esas reclamaciones sean verdaderas," escupió Shino, haciendo que su tío ahora menos favorito retrocediese ligeramente hacia atrás.
"Aún así es un maldito demonio," gruñó Bataru, perdiendo completamente el control de sus emociones.
"No," le corrigió Shino. "Él es el carcelero de un demonio. Nosotros, de entre toda la gente deberíamos comprender que lo que alguien acoge en su interior, no es la suma total de su ser. He tenido que pasar por este asunto entre mis compañeros, de la misma forma que estoy seguro que vosotros habréis pasado en alguna ocasión. Muchos no pueden ver más allá de nuestros aliados. La presencia de insectos kikais alojados en nuestros cuerpos hace que sea imposible, para mucha gente, el relacionarse con nosotros de cualquier forma significativa. Pero simplemente porque yo tenga dos colonias de kikais," continuó, ignorando las sobresaltadas miradas que varios ancianos dirigieron a su padre, "no significa que yo sea un kikai… de la misma forma que el hecho que Uzumaki Naruto contenga al Kyuubi no Kitsune no significa que él es un demonio." Giró la cabeza de una forma indudablemente teatral, pero esta reunión con los ancianos había empañado su percepción sobre ellos. Bataru era el peor, pero todos parecían bastante más emocionales y menos racionales de lo que se había esperado. Su padre era un pensador mucho más claro, y todavía no le habían ofrecido un asiento dentro de la junta.
"Por lo que hoy he podido escuchar," concluyó Shino, "Creo que es evidente como ha sido perpetrado este engaño. Ahora me iré y no os molestaré más." Shino hizo una reverencia y se dio la vuelta, listo para marcharse.
"¿Cuáles son tus planes?" la voz de Aburame Suba le detuvo mientras se estaba acercando a la puerta de la habitación.
Shino se paró y se giró hacia los allí presentes. "Yo no puedo, de ninguna manera, permanecer siendo miembro, de un clan que está dispuesto a participar en unas actividades tan difamatorias. Y por eso, planeo visitar las oficinas del Hokage y rellenar los documentos necesarios para una emancipación formal del clan Aburame. Entonces me trasladaré a un apartamento dentro de Konoha donde ya no os molestaré más."
Muchas veces Shino había reflexionado sobre el dicho "Puedes escuchar como cae una aguja al suelo" considerándolo como una exageración en su mejor momento. Pero el silencio que surgió tras sus palabras pareció ser una buena aproximación a esa condición.
Aburame Suba se giró hacia su sobrino, Shibi, levantando una ceja.
"Tanto yo mismo como Misato apoyaremos a nuestro hijo en lo que él considere ser el camino más honorable a seguir," contestó el padre de Shino, de forma cortés, mientras abría su portafolio y sacaba diversos documentos. Shino no se imaginaba que su padre estuviera demasiado satisfecho ante su acción, pero descubrió que se sentía… extrañamente conmovido por esa muestra de apoyo.
Los airados murmullos entre los ancianos estaban incrementando de volumen, y Shino sintió que sus colonias habían comenzado a reaccionar ante las feromonas desprendidas por un considerable número de kikais perturbados.
"¡Silencio!" dijo repentinamente Aburame Suba, su voz atravesó los murmullos como si se tratase de un kunai. "Aburame Shino, has dejado bien claro tu punto de vista. Parece que, con toda seguridad, hemos formado parte de algo que nunca debería de haber ocurrido," concluyó el anciano, ignorando como Bataru se medio levantaba de su silla. "Puedes estar seguro de que llegaré hasta el fondo de este asunto," continuó, "y que haremos todo lo necesario para solucionarlo." Él hizo una pausa. "Lo único que te pido es que no tomes ninguna acción precipitada hasta que hayamos concluido nuestra investigación. ¿Es eso aceptable?"
Shino hizo una profunda reverencia. Esto era una concesión mucho más grande de lo que se hubiera imaginado, así que debía mostrarse educado. "Aprecio vuestra consideración, honorable anciano," dijo en tono formal.
Después de que saliese de la habitación junto a su padre, Shino descubrió que sus manos estaban temblando por alguna extraña razón. Desde una perspectiva psicológica, supuso que era debido a la tensión nerviosa, pero antes no se había sentido nervioso. Eso era bastante curioso, y algo de lo que tomó nota mental para dedicarse a analizarlo más adelante. "¿Qué resultado anticipas de sus deliberaciones?" preguntó en voz baja a su padre.
Aburame Shibi permaneció en silencio durante un momento "Algunos argumentarán que estás probando de forzarles a tomar una decisión a través de amenazas, algo que no debe de ser fomentado. Pero creo que Bataru será asignado a otros deberes en un futuro cercano, y alguien con una mayor habilidad para detectar los engaños ocupará su lugar. Más allá de eso solamente podría especular.
Shino asintió. "Agradezco tu apoyo final," dijo él.
"Tu madre estaría muy disgustada por tal ocurrencia," observó Shibi, "pero tu determinación para corregir esta afrenta es encomiable y debe de ser apoyada siempre que sea posible."
Ambos permanecieron en silencio durante todo el trayecto de vuelta a casa.
OoOoOoOo
Naruto fue feliz de ver como Hinata se les unió temprano por la mañana en el área de entrenamiento veintitrés. Tenía algo de miedo de que su padre la prohibiese venir. ¿O lo había hecho? Naruto decidió no indagar sobre ese tema y no preguntar nada. La forma de actuar de Hinata fue algo diferente, pero ella sonrió levemente cuando él le dijo buenos días. La vida era buena.
Definitivamente Lee no estaba en su mejor momento esa mañana. Era evidente de que la pasada noche se había torcido diversos músculos, cuando destrozó el restaurante, y no estaba en condiciones de hacer nada extenuante hasta que tuviese un día o dos para recuperarse. De forma que Gai le pidió a Naruto y a Hinata que realizaran de nuevo un combate de entrenamiento, y luego corrigió a cada uno de ellos sus formas.
Para evidente sorpresa de Hinata, Gai-sensei parecía haber aprendido sobre el Jyuuken al tener a Neji en su equipo. El respeto de Naruto por sus habilidades como maestro subió otro escalón cuando comenzó a señalar sutiles detalles en el juego de piernas de Hinata – justo como ya había hecho con Naruto. La cara de Hinata comenzó a abarcar un amplio espectro de emociones, que iban desde la sorpresa que alguien de fuera de los Hyuuga tuviese tanto conocimiento sobre el estilo de taijutsu de su clan, a la gratificación de que estuviera dispuesto a emplear tanto tiempo con ella.
Naruto comenzó a tener serias dudas sobre ese 'entrenamiento especial Hyuuga' por el que ella había pasado, pero se las guardó para sí mismo.
Gai también sugirió que Hinata debería aprender algunos movimientos básicos de Goken. No sólo mejoraría su capacidad para defenderse ante el taijutsu convencional, también le daría algo a lo que recurrir si sus reservas de chakra quedaban exhaustas. La joven Hyuuga aceptó su razonamiento, y a pesar de que al principio estuvo un poco torpe, trabajando en las formas junto a Naruto pareció que le ayudó a adaptarse mejor al cambio.
Al final de la lección, Gai presentó a Naruto y a Hinata unas inserciones especiales para los pesos de las muñecas y los tobillos. Los cartuchos metálicos estaban gravados con sellos especiales, de forma que si se enviaba chakra dentro de ellos, de una forma especial, su densidad y peso aparente aumentaban de una forma notable.
"Ya me estaba preguntando que haríamos tras llevar todos los pesos," dijo Naruto cuando acabó de comprender el funcionamiento de los sellos. "Si esas cosas se hacían más grandes, comenzarían a estorbarme."
Gai asintió de forma seria. "Sin estos pesos especiales, Lee ya no sería capaz de verse los pies."
Por alguna razón, Naruto encontró esa imagen demencialmente divertida y por poco se cae al suelo de tanto reír, Hinata resistió el impulso, pero no pudo evitar sonreír ante su compañero de equipo.
Tras un apresurado almuerzo, él y Hinata hicieron una rápida visita a la tienda del padre de Tenten, para reemplazar algo de equipamiento. Naruto había perdido varios kunais y casi la mitad de sus shurikens en la misión de patrulla, pero tenía dinero más que suficiente para reemplazar las pérdidas, sólo usando el dinero de la misión y eso sin contar con su parte de las recompensas.
La mayor parte del dinero de las recompensas fue depositado en el banco, se recordó a sí mismo mientras apartaba los ojos del montón de sellos explosivos. Verdaderamente necesitaba aprender un jutsu que hiciese explotar las cosas, pero de alguna forma dudaba que Kurenai-sensei se lo enseñase en breve.
A pesar del desvío, llegaron con tiempo de sobra al punto de encuentro. Shino ya estaba allí, saludándoles con la mano. Naruto no podía estar seguro, pero su compañero de equipo parecía estar más… ¿relajado? Como mínimo más de lo que había estado el día anterior. A Naruto le picó la curiosidad, pero sabía que era mejor no preguntar.
Cuando Kurenai llegó, se aseguró de que comprobasen bien su equipamiento para ver si habían seguido sus instrucciones, y entonces les contó historias de cómo diversos equipos de shinobis habían metido la pata en misiones importantes, en un caso llegando a perder a un miembro del equipo, porque o bien no habían traído el material adecuado, o un objeto importante se había roto durante un apuro. Cuando hubo acabado de hablar, Naruto estaba comprobando cuidadosamente los kunais que no había reemplazado.
No fue hasta que estuvieron a mitad de camino de la torre del Hokage, que Naruto se dio cuenta de la leve sonrisa en la cara de su maestra. Él se mordió la lengua, pero se preguntó cuando tendría la oportunidad de gastarle a su sensei otra broma del estilo "Lee-Henge."
Volver a hacer misiones de rango D fue, en cierta manera, algo decepcionante. Eso no les detuvo para asegurarse de que la completaban lo más rápida y eficientemente posible. Shino fue la principal fuerza motriz tras eso, pero pronto Naruto y Hinata también se lo tomaron como un desafío. Competir para ver como de rápido tardaban en localizar al gato de la mujer del Señor del Fuego les dio algo hacia lo que trabajar, en lugar de simplemente aburrirse ante una misión tan rutinaria.
Tras la captura gatuna más rápida que habían conseguido hasta el momento – cortesía del insecto kikai de Shino que todavía residía bajo el collar del gato – su segunda misión fue un poco inusual. Se les encomendó la tarea de demoler un edificio abandonado en las afueras de la aldea, fuera del muro defensivo. La decrépita estructura pudo haber sido prevista como una cuadra para caballos, pero ahora era poco más que una desagradable visión. Naruto estuvo esperando que Kurenai-sensei usara esa oportunidad para enseñarles un jutsu de fuego. Pero cuando sacó el tema a colación, ella le recordó que los fuegos podían descontrolarse demasiado fácilmente.
Y de esa forma tuvieron que derribar la estructura a través de medios físicos, para minimizar el daño colateral potencial. Como siempre, cada miembro del Equipo Ocho encontró diferentes formas para optimizar sus habilidades. Inmediatamente los insectos de Shino comenzaron a devorar las partes restantes de apoyo del edificio, convirtiendo las gruesas vigas en serrín. Naruto se puso a practicar alguno de los movimientos avanzados que había aprendido de Gai-sensei, mientras que Hinata usó su Byakugan para ayudarle a localizar los puntos débiles dentro de la estructura, donde debían actuar en primer lugar.
Fue un trabajo sucio y desagradable, y incluso ligeramente peligroso cuando llegó el momento de tirar abajo el techo. Pero pronto acabaron la tarea. Cuando el edificio quedó arrasado, Kurenai miró fijamente a sus mugrientos subordinados. Cada uno de ellos estaba manchado con serrín, mugre y telarañas del viejo establo.
"Creo que ya son suficientes misiones para el día de hoy," dijo ella firmemente. "Mañana podemos recoger el pago, cuando presentemos nuestro informe."
Naruto frunció el ceño mientras miraba el sol. "¿No es un poco pronto para dejarlo?"
Kurenai puso los ojos en blanco.
"Esto," comentó Hinata en voz baja, "Estoy segura de que ya no estamos muy presentables. Como mínimo no lo suficiente como para ver al Hokage."
Naruto miró a su chaqueta y frunció el ceño. Probó de quitarse la suciedad de encima, pero sólo consiguió esparcirla más a fondo dentro del tejido.
Kurenai se fue, diciendo que necesitaba comprobar una cosa, mientras que los tres genins volvieron a entrar en la aldea y recorrieron con algo de dificultad la calle principal.
"Sabéis," dijo Naruto, al cabo de un rato. "ha sido bastante divertido."
Shino asintió una fracción de segundo más tarde. "Un comportamiento manifiestamente destructivo es algo que normalmente se debe de evitar. Sin embargo, siendo situado en una situación donde no sólo es permitido, sino que además es fomentado, se convierte en un agradable contraste."
"Eh, cierto," dijo Naruto de forma dubitativa. Él echó la cabeza hacia atrás, encontrándose con los ojos de Hinata tras la espalda de Shino y haciéndola sonreír al poner los ojos en blanco.
"Una forma precisa de hablar no es ninguna desventaja," les recordó Shino. Su cabeza no se había movido, ni él había dado alguna señal de haberse dado cuenta de su juego. "Aunque para ciertas personas podría ser considerado como algo fuera de lugar," concluyó finalmente.
"¿Estás diciéndome que soy estúpido?" Preguntó Naruto, con una beligerancia evidentemente fingida.
"No," comentó Shino. "Meramente impreciso."
"Oh," contestó Naruto, asintiendo lentamente, "Entonces todo está bien," él mantuvo su cara en una expresión inocentemente estúpida, durante suficiente rato como para que Shino le mirase fijamente y suspirase. El rubio genin comenzó a reírse a carcajadas.
Hinata no se les unió, pero ella sonrió ingenuamente ante sus compañeros de equipo.
Tan inevitable como la gravedad, cuando el Equipo Ocho acababa sus misiones, tendían a acabar dentro de Ichiraku. El lugar era bastante tranquilo antes de que comenzase la hora punta de la comida, y el cocinero que llevaba el negocio parecía haber cogido cariño a Naruto y a sus compañeros de equipo. También no le venía mal que la forma de trabajo y el metabolismo de Naruto le dejasen hambriento, en diversos grados – típicamente desde 'bastante' a 'mucho' - la mayoría de los días.
Él ya estaba con su tercer tazón (los demás apenas habían comenzado el primero) cuando apartó la vista de la comida y se tragó todos los fideos que tenía en la boca.
Moviéndose con dificultad por la calle, estaban los miembros del Equipo Siete, viéndose algo peor que de costumbre. Todos ellos estaban cubiertos con cortes y rasguños a medio curar, sus uniformes estaban hechos jirones y se deshilachaban por varios sitios, incluso el normalmente impecable y bien arreglado Uchiha parecía como si hubiese sido vapuleado completamente, en algún punto del pasado reciente.
Naruto tragó saliva y le dio un codazo a sus compañeros de equipo. Hinata jadeó silenciosamente cuando les vio.
"¡Oi!" gritó Naruto. "¿Qué rayos os ha pasado?" Cualquier rencor que le quedase por sus antiguos compañeros de clase quedó sepultado por su curiosidad. Cualquier cosa que pudiese hacerle eso a Sasuke...
La cabeza de Kiba se movió bruscamente, casi tirando a Akamaru de su posición. Él sonrió con satisfacción y comenzó a caminar lentamente hacia Ichiraku. Sasuke frunció el ceño, pero Sakura pareció persuadirle para seguir a su alborotador compañero de equipo.
"¡Acabamos de volver de una misión de rango A!" anunció en voz alta el experto en perros. El viejo Teuchi levantó la vista de su cazuela de caldo y clavó sus ojos en el joven Inuzuka, haciendo que el chico agachase la cabeza.
"Por lo que había entendido a vuestro equipo le fue asignada una misión de rango C," observó Shino.
"Así es," dijo Sakura mientras se les unía. Cuando la mirada fija del cocinero se movió hacia ella, se sentó rápidamente y ordenó un tazón de ramen con sabor a verduras.
Los orificios nasales de Kiba se dilataron y su estómago gruñó, y soltó un agudo sonido que hizo que Akamaru echase un vistazo, para ver que le pasaba a su maestro. Rápidamente ordenó un tazón de ramen de ternera, al igual que hizo Sasuke. El cocinero rellenó sus pedidos sin decir ni una sola palabra, haciendo evidente que poseía una buena memoria.
"De cualquier forma," continuó Kiba. "resultó que el viejo borracho nos estaba mintiendo acerca de la misión. Tenía a un ninja renegado tras él, pero no podía permitirse pagar una misión de rango A o B, así que simplemente pretendió que estaba asustado de los bandidos."
"Debería ser más respetuoso con Tazuna-san," Sakura regañó a su compañero de equipo.
"Si él hubiese dicho la verdad, quizás hoy seguiría vivo," dijo fríamente Sasuke.
Kiba frunció el ceño. "Ya, bueno, todo acabó siendo un desastre. Habían cuatro en total, uno de ellos era un crío de nuestra edad. Pero el más mayor era un tío llamado Zabuza de la Niebla. Kakashi dijo que enfrentarse a alguien como él convertía automáticamente la misión en una de rango A."
"¿Esto, entonces qué es lo que pasó?" les preguntó Hinata, con voz comprensiva.
Sakura asintió y Kiba continuó su relato. "Eran bastante astutos. Luchamos contra dos de ellos mientras nos dirigíamos a nuestro destino, pero solamente eran unos matones. Yo y Sasuke los mantuvimos ocupados y Kakashi los atrapó. Eran unos perdedores llamados los Hermanos Demonios. Pero ese monstruo sin cejas era duro. Luchó codo con codo con Kakashi-sensei hasta que el maestro sacó su sharingan. Entonces apareció ese chico e hizo ver que había matado a Zabuza. Kiba se encogió de hombros. "tras haberse recuperado, volvieron a atacar a Tazuna en el puente," Kiba abrió su chaqueta y pasó los nudillos contra el cuero endurecido que formaba su armadura. "Si no hubiese llevado puesto esto, las agujas senbon de Haku me habrían dejado hecho pedazos."
Sakura asintió, "Se movía tan rápido que solamente Sasuke-kun fue capaz de alcanzarle."
Sasuke gruñó.
Kiba se encogió de hombros. "Luchamos contra él mientras Kakashi-sensei tenía otro combate con Zabuza. Esta vez Zabuza no pudo escaparse. Kakashi-sensei le atacó con su técnica asesina…" Kiba se encogió de hombros. "No tuvo ninguna posibilidad de escapar después de que los perros que Kakashi invocó le inmovilizaron. Haku se rindió después de eso. Solamente estaba luchando por Zabuza, y si Akamaru no le hubiese mordido la pierna, creo que iba a probar de lanzarse entre Kakashi y Zabuza para salvar a su maestro." Akamaru soltó un gemido cuando su nombre fue mencionado, pero el ceño de Kiba se oscureció.
"Él dijo que solamente era una herramienta," dijo Sasuke en voz baja.
"¿Cuándo fue eso?" preguntó Sakura, obviamente confundida.
"Cuando estaba descansando tras el ejercicio de trepar por los árboles," contestó Sasuke. "Se aproximó a mí vestido con ropas de civil, pretendiendo ser un aldeano. Mencionó tener una persona muy querida, y como haría cualquier cosa por ella." El Uchiha frunció el ceño. "No me di cuenta de que era la misma persona hasta que Kiba le rompió la máscara."
Kiba movió la cabeza. "Ahora todo tiene más sentido. Tras la muerte de Zabuza, el mafioso que le contrató apareció. Uno de sus hombres disparó a Tazuna con una flecha e iban a descargar más contra nosotros, cuando Gatou escupió sobre el cuerpo de Zabuza." Kiba dejó escapar un suspiro. "Haku estaba ahí de pie, mirando fijamente al cuerpo de Zabuza. No había dicho ni una palabra cuando los hombres de Zabuza le agarraron. Pero un segundo más tarde que Gatou degradase el cuerpo de Zabuza, fue como si hubiese desaparecido. De repente habían hombres muriendo a derecha y a izquierda, entonces la espada de Zabuza desapareció y lo siguiente que recuerdo fue ver como Gatou era rebanado como un pescado." Kiba movió la cabeza a los lados.
"Y entonces Haku apareció frente a Kakashi-sensei," dijo Sakura. "Dijo que una vez Zabuza le había hecho prometer que jamás se quitaría la vida, entonces le pidió a Kakashi-sensei que lo matara."
Los ojos de Naruto se habían vuelto enormes ante tal relato. "¿Lo hizo?" preguntó él.
Sakura hizo que no con la cabeza. "No, él golpeó a Haku en el cuello y lo dejó inconsciente,"
"Ahora mismo acabamos de llevarle a la torre del Hokage," dijo Kiba. "Kakashi-sensei dijo que, probablemente, capturar a alguien como él nos supondría un bono extra."
"Pero fallamos en nuestra misión principal," añadió siniestramente Sasuke.
"Como mínimo," añadió rápidamente Sakura, mirando a su compañero de equipo. "Con Gatou muerto, Tsunami y los demás tendrán suficiente dinero como para contratar a suficiente personal de construcción para completar el puente. Así el sueño de Tazuna-san de finalizarlo se cumplirá, ¿verdad?".
Sasuke asintió silenciosamente, entonces se levantó de su taburete, dejando algunas monedas en el mostrador. Y se fue de allí de forma airada, sin mirar hacia atrás.
"Tío, me dan unas ganas de abofetearle bien fuerte," murmuró Kiba.
"¡No!" dijo Sakura repentinamente. "Sólo… no lo hagas. Por favor." Ella se giró hacia el Equipo Ocho. "Sasuke-kun solamente está disgustado porque su primera misión importante no fue un éxito total. Kakashi-sensei dijo que lo habíamos hecho muy bien, pero Sasuke-kun espera mucho de si mismo."
Naruto asintió débilmente.
"Y," añadió Sakura de forma alegre, obviamente probando de cambiar de tema, "¿Pasó algo interesante durante nuestra ausencia?".
Naruto abrió la boca, pero justo entonces la cerró. ¿De qué serviría? "Nada importante. Sólo un montón de misiones."
Sakura asintió levemente, pero sus ojos parecían preocupados.
Naruto comió en silencio hasta que Kiba y Sakura terminaron. Justo después de que se hubiesen ido, Hinata habló. "Esto, Naruto-kun, ¿porque no les dijiste nada acerca de nuestra misión?".
Naruto se encogió de hombros. "¿Porque no lo hiciste tú?".
Esa pregunta dejó sin habla a Hinata durante un momento, pero Shino intervino.
"Probablemente Hinata se esté preguntando porque estabas dudando, y asumió que tenías una razón válida para hacerlo. Ahora nos gustaría escucharla."
Naruto resopló, pero entonces su cara se volvió seria. "No lo sé, es sólo que… no lo creí oportuno. Ya sabes, actuar como si estuviésemos fanfarroneando, cuando todos ellos estaban tan decaídos por su misión."
"Todos ellos son las mismas personas que casi inician una pelea la última vez que los viste," señaló Shino.
"Sí," admitió Naruto. "Pero ahora es… diferente, ¿no crees? Personas murieron, sabes. En ambas misiones." Él paró durante un segundo, cuando se dio cuente de que Hinata le estaba mirando fijamente. "No lo sé – es sólo que no me pareció adecuado," concluyó de una forma un tanto lamentable.
No hubo ninguna conversación más mientras acabaron su comida.
OoOoOoOo
Kurenai frunció el ceño mientras se aproximaba a la torre del Hokage, pensando acerca del pergamino que, disimuladamente, Shino le había entregado entre las misiones de aquel mismo día.
Estuvo ligeramente sorprendida por el grado en que el silencioso muchacho había tomado la iniciativa tratando con su clan. La rabia que había sentido en él durante su vuelta a Konoha debía de ser más profunda de lo que se había imaginado. A pesar de que fue gratificante que al menos un clan estuviese revisando su opinión acerca de Naruto, la información acerca de como esas mentiras se habían extendido fueron mucho más reveladoras. Alguien con una influencia considerable dentro del Consejo de la Aldea estaba abusando de su poder, en un intento de subvertir la voluntad del Tercer y Cuarto Hokages.
Se sentó en los últimos puestos en la reunión de jonins instructores, preocupada por la revelación de Shino, hasta que se dio cuenta de cual era el motivo de la reunión.
"… y a pesar de que está permitido participar en el examen de chuunin a los genins recién graduados, es decisión de cada uno de sus instructores el determinar si están listos o no," continuó diciendo el Sandaime. "Por los riesgos que se encontrarán, os sugiero que os lo penséis detenidamente."
La mente de Kurenai se aceleró al terminar la reunión. Kakashi había regresado de su misión, viéndose algo peor que de costumbre. Él la miró con su único ojo expuesto, frunciéndolo de una forma que sugería que estaba sonriendo bajo esa ridícula máscara. "No sé tú," dijo de forma casual, "pero yo voy a dar a mis alumnos la oportunidad de participar, si desean hacerlo."
Kurenai simplemente levantó una ceja. "¿Crees que están listos?". Dijo de forma desafiante.
La actitud de Kakashi se volvió mortalmente seria, con una velocidad que la cogió por sorpresa. "Se han enfrentado a la muerte en su última misión, y tuvieron que enfrentarse a unos ninjas renegados muy peligrosos."
Kurenai asintió. "Al igual que los míos," añadió con una sonrisa enigmática.
Por supuesto, tras llegar a ese punto no tuvieron otra opción que retirarse al local de Moritake para un juego de preguntas y respuestas. La descripción de Kakashi de la 'falsa' misión fue bastante dura, haciendo que Kurenai pusiese varias muecas de dolor en ciertos puntos de la misma, pero el infame ninja copión perdió su legendaria calma cuando ella le describió el final del enfrentamiento con los secuestradores.
"¿Te refieres a Naruto, Uzumaki Naruto, el ninja más escandaloso de la aldea? Exigió Kakashi. "¿La única persona persona que he visto peor vestida que Gai? ¿Acabó con dos ninjas renegados él solito?"
Kurenai asintió, luchando por mantener una engreída sonrisa en su rostro. La batalla había tenido un resultado muy ajustado, pero el esfuerzo invertido en su "proyecto especial" había dado sus frutos. "Ambos estaban apuntados en la clasificación del Libro Bingo como nivel alto B- y bajo A-, así que no eran ningunos debiluchos."
Kakashi se reclinó sobre su silla, con su ojo mirando a la lejanía. "Será interesante ver como lo hacen tus estudiantes respecto a los míos en el Examen de Chuunin," dijo finalmente.
Kurenai asintió, solamente entonces se dio cuenta de que su mente ya se había decidido. Como mínimo para dos de sus alumnos, convertirse en chuunin les daría algo de seguridad respecto a las fuerzas que actuaban en su contra. Y apuntarse al examen, cuando se celebraba en Konoha reducía los peligros potenciales. Y a pesar de que ella no estaría presente durante las pruebas, la mayor parte del tiempo podrían confiar los unos en los otros.
Como mínimo les ofrecería la posibilidad, pero tenía pocas dudas de que el Equipo Ocho iría a por ello de la misma forma en que hacían la mayoría de las cosas. Juntos.
Notas del Autor
Me gustaría agradecerles a Runsamok y a Bibliophile por su excelente trabajo como Betas.
Sí por fin estoy llegando al Examen de Chuunin. .Creo que ya es el momento, dado como de imprecisas se dejaron las cosas en el original.
He hecho referencias sobre Ibiki e Idate según la parte de la Gran Carrera – teniendo siempre en cuenta la poca verdad que llegó al público de Konoha en general.
Espero que haya descrito suficientemente bien como es que Kurenai conoce a Ibiki en esta historia (cuando en el original todavía no lo había hecho). Esto no es un "error canon" – es deliberado. La divergencia AU del original está arraigada en un único evento que ocurrió incluso antes de que Naruto naciera. Todo lo demás ha cambiado como consecuencia de una decisión.
Sólo os digo esto para que tengáis algo que considerar.
Matthew.
Notas del Traductor
Esta interesante la cosa, ¿verdad? Pues no os marchéis que aún hay más. A continuación podéis leer los omakes, que originalmente estaban al final de capítulo once, sin embargo permitidme explicaros una cosa antes de que los leáis, tras acabar esta capítulo, mucha gente le comentó al autor que aunque Naruto no le dijo nada de la misión al Equipo Siete, la madre de Kiba estaba en el grupo de rescate y como Kiba se iba a enterar igualmente. Entonces el autor lanzó un desafío, que los lectores del fic escribiesen esa escena. El premio, el relato del ganador y del finalista, serían publicados en el siguiente capítulo, todo un honor desde mi punto de vista. Bueno dejémonos de preliminares y pasemos a los omakes en sí.
Y el ganador es Wolfgang Beulen, quien ha escrito la escena que se adapta mejor al tono narrativo de Equipo Ocho.
Entre los shinobis de Konoha, muchos tendían a tener una imagen clara y definida de sus compañeros ninja, a veces incluso hasta llegar al punto donde una persona era definida por la misma imagen que la gente tenía de ella, en vez de cómo era realmente. Era algo tan corriente, de hecho, que los pocos ninjas que sabían la verdad no podían sino mover la cabeza a ambos lados y preguntarse a sí mismos que había pasado con lo de 'ver más allá de lo evidente'. Especialmente cuando había más de unos pocos casos, con algunos de ellos que alcanzaban a toda la aldea.
Uzumaki Naruto, por supuesto, era un ejemplo perfecto, la imagen de un tontorrón vestido de naranja estaba tan firmemente arraigada en la mente de la gente, que pocos de ellos podían comenzar a imaginárselo como un solemne y capaz ninja. La hiperactiva Mitarashi Anko era otra sorpresa, cuando la gente escuchaba de su interés en la ceremonia del té y probaban de imaginársela vistiendo el tradicional kimono y participando en un evento tan formal y ritualista.
Otros eran menos conocidos, como Inuzuka Tsume. Con su aspecto salvaje, provocado por sus tatuajes faciales, su desgreñado pelo y sus pronunciados dientes caninos, era fácil imaginársela en el campo de batalla, desgarrando miembro a miembro a algún enemigo, junto a su perro compañero, Kuromaru. Alguna gente llegaba tan lejos como para imaginársela desgarrando la garganta de sus adversarios, haciendo servir únicamente sus propios dientes.
En comparación, pensar en ella como una cariñosa madre y ama de casa parecía algo bastante ridículo. Por eso, más de un par de gente se hubiese quedado como una estatua y hubiese tenido una reacción tardía al ver a la Inuzuka vestida con un delantal verde, preparando una comida, frente al fuego de la cocina. Dos para ser más exactos; una para su hijo y la otra para Akamaru.
En un primer momento, había planeado esto como una pequeña celebración por la finalización de la primera misión de rango C de su hijo. Y a pesar de que eso no había cambiado, ahora tenía el propósito añadido de levantarle un poco los ánimos a Kiba, y distraerle del triste resultado de la misión.
"¿Cuánto rato más tardará, mamá?".
"Sólo unos minutos más, y como más preguntes más rato será," le contestó ella. Por lo que parecía, su distracción estaba funcionando. Tras volverle a contar como había ido su misión, Kiba estaba completamente concentrado en el hecho de que su madre le estaba preparando sus platos favoritos, tanto para él como para Akamaru, mientras jugaba impacientemente con los palillos.
Mientras tanto, el pequeño perro blanco estaba transmitiendo su propio punto de vista de los acontecimientos a Kuromaru, el cual interpuso en diversos momentos preguntas y comentarios de su parte. El resultado fue una conversación que consistió en innumerables ladridos, gemidos, gruñidos y sonidos similares que solamente un Inuzuka era capaz de descifrar. Pero ahora mismo, Kiba estaba demasiado preocupado por su comida, Tsume les escuchaba con pocas ganas, mientras comprobaba el puchero con la comida de Akamaru. "¿Y cómo está tu equipo después de todo esto?"
"Sasuke está probando de actuar como un frío e indiferente imbécil," comenzó a decir Kiba y luego añadió un 'como siempre' en voz baja antes de continuar. "Pero puedo decirte que esto le está afectando. Sakura dijo que esperaba mucho de sí mismo, así que probablemente esté enfadado y decepcionado por como acabó todo.
"Y Sakura… bueno, ella también lo lleva mal. De hecho incluso más que Sasuke."
"¿Y eso?" A pesar de lo ocupada que estaba, preparando la comida, su pregunta fue la prueba evidente que todavía estaba prestando atención a su hijo.
Kiba hizo una pausa para rascarse la mejilla mientras pensaba en una respuesta. Al fondo podía escuchar el parloteo de Akamaru y Kuromaru, aunque en verdad no les estaba prestando mucha atención.
"Creo que está muy decepcionada consigo misma, incluso mucho más que Sasuke. La mayor parte del tiempo, lo único que pudo hacer fue cubrir a Tazuna-san. Sasuke, Kakashi-sensei y yo nos encargamos de la lucha contra los ninjas enemigos. Y creo que ella pudo haberse sentido… bueno, inútil. Y quizás también está algo defraudada con Sasuke. O más bien de que no estuviese a la altura de las expectativas que tenía de él," Kiba se encogió de hombros.
"Prueba de esconder sus preocupaciones actuando tan violenta y agresivamente como de costumbre. En eso no es muy diferente a mi hermanita. Pero no le digas a Hana que yo he dicho eso…"
"¿Decirle qué a quién?"
Tras escuchar la voz de su hermana, al entrar en la habitación. Kiba lanzó una mirada de suplica a su madre. Tsume simplemente sonrió. "Nada. Simplemente que tanto tú como Sakura sois violentas y agresivas."
Riéndose entre dientes volvió su atención a la comida que había preparado y escuchó la inevitable riña entre sus dos retoños. Acabó muy pronto, cono ya era costumbre, y finalmente tuvo la oportunidad de poner la comida sobre la mesa. Tsume se dio cuenta de que Akamaru todavía estaba ocupado explicándole su historia a Kuromaru, a pesar de que lentamente estaba llegando al final.
"Parece que este año tenemos algunos cachorros fuertes e interesantes," mencionó Kuromaru usando el lenguaje humano justo cuando Akamaru acabó su historia. Girándose hacia su compañera, se encontró con una mirada inquisitiva. "Kiba y su manada y la manada que nos encontramos en la cacería de hace unos días," dijo elaborando una respuesta.
Tsume pasó unos breves instantes buscando a través de su memoria, antes de que sus ojos se iluminasen al comprenderlo todo. "Ah, te refieres al equipo de Kurenai."
Kiba paró de comer y lanzó a su madre una mirada inquisitiva. "¿Naruto, Hinata y Shino? Me los he encontrado en el camino de vuelta. ¿Qué pasa con ellos?"
"Hace unos pocos días estaban en una misión de patrulla fronteriza y nos los encontramos durante una misión de rescate. ¿No te lo han dicho?" Le preguntó a su hijo con las cejas alzadas de pura sorpresa. Por lo que había escuchado de ellos en las historias escolares, que Kiba le había contado, había creído que como mínimo Naruto, fanfarronearía sobre ello. Encogiéndose ligeramente de hombros, comenzó a contarle a Kiba lo que había pasado.
Tres ninjas renegados, de rangos B- y A-, secuestraron a dos habitantes de la aldea y escaparon hacia la frontera que patrullaba el equipo de Kurenai. El Equipo Ocho interceptó a los ninjas renegados justo antes de que llegase el equipo de rescate, del cual yo formaba parte. No conozco los detalles, pero Naruto mató, como mínimo, a uno de ellos."
"¿Naruto mató a uno de los secuestradores?" Preguntó Kiba incrédulamente, con una cara tan graciosa que Tsume no pudo evitar soltar una risotada que fue seguida por la de su hija.
"Yo tampoco me lo creería si Kuromaru no me lo hubiera contado," dijo Hana, apoyando a su madre, sin embargo su atención estaba más bien centrada en Akamaru. La conversación entre su madre y su hermanito no la interesaba mucho, ya que ella ya había escuchado esa historia, en boca de su madre hace unos pocos días. En lugar de eso ella llamó con señas al perro blanco para que viniera y le sobornó con unos trozos de carne para que le explicase la misión de la que él y Kiba habían regresado. A pesar de que ya tenía su propia comida, la posibilidad de tener algo de carne extra, le hizo feliz de acceder a su petición.
"Él olía a sangre fresca," explicó mientras tanto Kuromaru a Kiba. Cuando este último fue abrir la boca, probablemente para protestar sobre algo, el can se adelantó. "Sangre humana." Aparentemente el perro negro no estaba muy complacido por el hecho de que Kiba quisiera dudar de su nariz, o de su declaración.
"Creo que se lo tendrás que preguntar tú mismo, si quieres escuchar la historia completa. Tuvimos que volver a Konoha inmediatamente tras recuperar a los dos secuestrados. Ni siquiera tuve tiempo de probar la comida de la pequeña Hyuuga." La última frase la murmuró más para sí mismo que para su hijo. Maldito Hiashi. Nadie habría resultado herido si el grupo se hubiera quedado allí, descansando durante una noche, ¿o al menos durante un par de horas? Hinata pareció esforzarse mucho en prepararles una buena comida y por el apetitoso olor que desprendía, lo había conseguido. De alguna forma parecía que Hiashi había ido allí para hacer que su hija se sintiera miserable, lo cual era algo que Tsume no podía comprender.
Mientras tanto Kiba miró fijamente a su comida con una mezcla de emociones. Incredulidad y rabia eran las principales, pero también había mucha confusión. Él y Sasuke habían luchado juntos hasta quedar agotados para derribar a un enemigo ninja, mientras que Naruto no sólo había conseguido derrotar a uno, además si lo que había dicho Kuromaru era cierto lo había hecho completamente solo. Había algo que no encajaba en todo eso; después de todo Naruto había sido un completo perdedor en la Academia.
Sin embargo, mientras pasaban los momentos, Kiba notó que algo no iba como de costumbre; el hecho de que ahora Naruto parecía completamente diferente a como le recordaba en la Academia. Cuando hoy se lo encontró, no comenzó a fanfarronear como siempre hubiera hecho. Y si recordaba correctamente el encontronazo que tuvieron en el puesto de ramen, Naruto no gritó o chilló esa vez, en lugar de eso simplemente se marchó. Kiba no estaba seguro de que pensar sobre todo eso, a parte de preguntarse a sí mismo la más obvia de las preguntas. '¿Exactamente cuanto has cambiado, Naruto?'.
OoOoOo
Y el finalista es Alle, quien nos ofrece una intrigante visión de la vida de un Inuzuka.
Inuzuka Kiba no pudo evitar esbozar una sonrisa de alivio cuando los deliciosos olores del estofado de carne y del cuero nuevo invadieron sus fosas nasales. Confortablemente acurrucado en lo que quedaba de la chaqueta de Kiba, Akamaru ladró soñolientamente, manteniendo los ojos cerrados. Kiba compartía la opinión de su compañero. Él se sentía apaleado, más de lo que jamás admitiría. Se imaginó una comida caliente, y entonces una cama aún más caliente y no pudo decidir si estaba más hambriento o cansado.
Kiba se aproximó al recinto desde la dirección del viento, permitiendo que este anunciase su llegada. Él ya sabía, gracias a una previa y desafortunada experiencia que tuvo que tuvo que ver con un horario nocturno, una apuesta y el sake, que no había forma de superar las narices y las orejas de su familia. Incluso si pudiese engañar a los perros y a sus hermanas, lo cual ya sería en sí mismo toda una hazaña, su madre o su padre le descubrirían. Al pasar por el último árbol, su hombro lo rozó, dejando ahí su marca mientras olisqueaba la de su familia. Su madre estaba en casa, los aromas que salían del árbol se lo confirmaron, sus hermanas habían llegado pronto a casa esa mañana. El rastro de su padre era más débil de lo que recordaba: todavía estaba afuera, probablemente en una misión de larga duración junto a sus tíos cazadores.
Mientras entraba en el comedor, su mirada estaba fijada en el humeante tazón de la mesa, entonces miró a la izquierda, donde su madre, Inuzuka Tsume estaba acabando de dar los últimos arreglos a una armadura de cuero completamente nueva. Había un tazón más pequeño justo debajo de la silla de Kiba, e inmediatamente la cabeza de Akamaru apareció del cuello de la chaqueta de Kiba, mientras el pequeño perro luchaba por liberarse. Ambos se sentaron frente a sus comidas.
"Bienvenido a casa, cachorro," dijo Tsume, mientras le abrazaba por la espalda. Kiba gruñó con gratitud, absorto en la maravillosa bocanada que surgía de la sopa. Tsume sonrió y le dio un golpecito en la espalda, haciéndole saber que podía comer como un tragaldabas. Durante los pocos segundos que la pareja necesitó para devorar la comida, la habitación estuvo en silencio. Entonces Tsume volvió a rellenar sus platos y también se sentó en la mesa. "¿Cómo ha ido?".
Kiba murmuró "Bien." Y paró brevemente de comer, recordando algo de la misión que le permitiera resumirla rápidamente. Por alguna razón, la imagen de su cama continuaba apareciéndosele dentro de su cabeza. Cuando encontró algo adecuadamente impresionante, comenzó a hablar y a gesticular: "¡Akamaru estuvo increíble! Tendrías que haberle visto… ¡cuando uno de los ninjas renegados se distrajo, Akamaru le mordió la pierna, haciendo que permaneciese inmóvil mientras que yo y Sasuke-chibi le pillábamos desprevenido!".
Tsume levantó una ceja, sin decir nada más. Los agujeros producidos por los senbon y los olores a sangre de la ropa destrozada de Kiba, todavía presentes, a pesar de que ya había sido lavada, le estaban contando a Tsume una lucha brutal. Había la sangre de su hijo, demasiada para que ella se sintiera a gusto, también olió la de sus compañeros de equipo, la de Akamaru y también la de alguien más. En ese momento no se estaba sintiendo particularmente impresionada con el criterio de Kakashi. Ella se agachó y levantó en brazos a Akamaru. Examinando cuidadosamente su magullado cuerpo. "Buen chico," dijo simplemente ella, entonces le tocó el hocico con la nariz y le dio un buen lametón al collar del perro. Akamaru jadeó de pura adoración en lo que representaba ser el mayor elogio posible, entonces se lanzó hacia la perrera, ansioso de mostrar a sus hermanos y hermanas el olor de la líder de la manada. "Ahora me siento abandonado," bromeó Kiba, mientras hacía pucheros y Tsume le sonrió con satisfacción. "Vamos a ver si esta chaqueta te queda bien," dijo ella señalando su trabajo recién terminado. Kiba no pudo suprimir una sonrisa cuando pasó su mano sobre la perfecta piel. "Gracias, mamá. Probaré que esta vez dure más."
Tsume consideró en dejar descansar a su hijo. Parecía extrañamente desanimado, lo cual le estaba diciendo que estaba exhausto, eso seguro, ¿pero y si había algo más? Entonces se decidió. "Cuéntamelo todo."
Kiba suspiró.
Mientras le contaba la historia completa, adornándola adecuadamente con sus propias aportaciones, Kiba pudo detectar como se alternaban en su madre la tensión y el alivio, de la misma forma en que él sabía que ella sentía su euforia y excitación. Había pocos secretos dentro del clan Inuzuka. Cuando tanto como tú como tu familia podéis oler fácilmente las emociones intensas como la ira, el miedo y la vergüenza, decir cualquier cosa menos la verdad era inútil. Lo cual iba con el carácter de Kiba, y era algo que agradecía, ya que siempre había formado parte de su personalidad.
"… y entonces regresamos," concluyó Kiba. Tsume se levantó y de forma ausente rellenó el tazón por tercera vez. Kiba contempló la expresión de su madre y de repente todo tuvo sentido. "¿Va a tener problemas Kakashi-sensei?" le preguntó. Ella rió y dijo "Ya veremos," lo cual fue correctamente interpretado como un 'sí' rotundo.
Entonces Tsume se puso seria y le preguntó, "Cuándo descubristeis que La Hoja había sido engañada para aceptar la misión, se os dio la posibilidad de volver. ¿Por qué no lo hiciste?".
Kiba pensó en lo que iba a decir. Gran parte de él sabía que, Inuzuka Kiba no le da la espalda al peligro, especialmente cuando sus dos compañeros saltan al meollo de la cuestión sin pensárselo dos veces. Pero sospechó que tal revelación no sentaría bien a su madre. Pero mientras reflexionaba más y más, descubrió otra verdad que siempre había sabido, pero que nunca reconoció. Y desde luego sonaba mucho mejor. "Esa aldea que nos mintió… en verdad necesitaba nuestra ayuda, mamá."
En ese momento Tsume no le estaba mirando, pero él no necesitaba que ella lo hiciese para saber lo que pensaba. Solamente con ver como se le relajaban los hombros, Kiba supo inmediatamente que había dicho lo correcto y pudo imaginarse como los labios inferiores de su madre estaban formando esa leve sonrisa que ella siempre hacía cuando estaba feliz o orgullosa, o ambas cosas a la vez. Y Kiba pensó. "¡Me he librado! ¡Bien por mí! ¡Prepárate cama, aquí vengo!".
Poro no fue así. Todavía sin mirarle, Tsume dijo, "Kiba… ¿Qué es lo que tu padre siempre dice que es lo mejor de ser un Inuzuka?"
Kiba sonrió. "Que podemos oler cuando una chica está- ¡Au! ¡MAMÁ!."
Tsume volvió a poner la tetera dentro de la despensa. "La otra cosa."
Kiba sintió como el chichón crecía dentro de su cabeza, refunfuñando dijo. "Deberías de haberlo especificado. Es… es que todos los Inuzukas saben cual es su puesto dentro de la manada." Se aclaró la garganta y probó de imitar la áspera voz de su padre. "No es tu nariz, cachorro, sino la paciencia lo que es la clave para poder seguir un rastro. La técnica de combate más poderosa de este mundo es el jutsu espera-que-tu-enemigo-se-quede-dormido. Y nunca, nunca olvides tu lugar en la manada."
Tsume asintió. "Estoy contenta de que prestases atención a eso. Ahora continua." Ella se le quedó mirando, y cuando Kiba no dijo nada más y sólo la miró embobado, ella suspiró.
Kiba estaba dando su mejor esfuerzo para parecer pensativo, pero esto se estaba convirtiendo rápidamente en ese tipo de conversaciones de chicas, de las que normalmente escapaba, corriendo a cuatro patas. Sin embargo también comprendía el hecho de que Inuzuka Tsume no podría ser disuadida ante nada, y mucho menos por la falta de interés de su hijo. Tenía que mostrar interés antes de su inminente huida.
"Déjame contarte una cosa," dijo finalmente Tsume. "Mientras vosotros estabais en esa misión, tres ninjas renegados irrumpieron en nuestra aldea y secuestraron a una niña Hyuuga y al nieto del Hokage. Me llevé a Kuromaru conmigo y dirigimos la persecución. Los rastros estaban mostrando que estaban huyendo hacia la frontera, y que probablemente la atravesarían antes de que les atrapásemos, pero fueron interceptados por algunos de tus compañeros de clase. El equipo de Kurenai.
Tsume supo que había captado la atención de su hijo. "¿Aburame, Hyuuga… y Uzumaki? Le preguntó. Ella asintió y Kiba se burló. "Bueno, eso probablemente explica porque parecían tan decaídos cuando les vi hace un rato. Esos ninjas debieron haberles dado una paliza."
Tsume arqueó una ceja. "En verdad, cuando llegamos los rehenes ya habían sido rescatados y todos los ninjas renegados estaban muertos. Y esos tres tipos no es que fueran unos debiluchos. Por lo que descubrí, tanto Aburame como la joven Hyuuga estuvieron en problemas durante la lucha. El último enemigo fue eliminado por Kurenai después de que Uzumaki se encargase de los dos primeros."
Antes de su misión en el País de la Ola, Kiba hubiera protestado sonoramente ante esta información, ya que sabía que Uzumaki Naruto era lo más parecido a un ninja inútil y que el único jutsu que había dominado, solamente empeoraba las cosas al crear más ninjas inútiles. Pero ahora mismo, Kiba no pudo sino acordarse de la sombría expresión de Naruto, en la que encontró un sentimiento extraño y perturbadoramente similar, resonado dentro de sí mismo. La imagen de Naruto de esta noche no era la del fracaso, era la del éxito tras conseguir tu objetivo. Mientras probaba frenéticamente de encajar su recién descubierto respeto por su compañero genin, Kiba se dio cuenta de que su madre no había dejado de hablar… Y que él no había estado escuchando.
"… y esa niña tan mona nos preparó la comida para todos. Me quedé impresionada. De modo que, Kiba," Acabó de decir Tsume de forma sabia. "El equipo de Kurenai es una buena manada."
Kiba sintió en silencio, perfectamente consciente de que había algo muy importante que su madre había querido comunicarle, y eso había pasado varias millas por encima de su cabeza. Mientras se levantó y se dirigió a su cama, tuvo un atípico zumbido en la cabeza, que se hizo más grande a medida que su cuerpo se apagaba.
No tenía sentido, Kiba admiraba abiertamente a sus padres. Adoraba ser un Inuzuka y la enorme sensación que le brindaban su sangre y el entrenamiento familiar. Pero sabía cual era su papel dentro del Equipo Siete, y no era nada parecido al de Naruto. Él era el rastreador, podía avisar a los demás del peligro. Y tanto él como Akamaru podían resultar útiles en una lucha. Un día él sería tan fuerte como su padre, lo cual sería más que suficiente para hacer bien las cosas. Y eso era todo. Todo lo que Naruto había hecho era… Bueno, ser escandaloso y repelente y comer ramen.
Y había acabado con dos ninjas renegados. Gran cosa. Después de que Hyuuga y Aburame cayesen, dijo su madre.
Entonces lo pilló, justo cuando iba a dormirse.
Esto no era acerca de luchar o cualquier otra cosa. Lo que Naruto había hecho, fue proteger a sus compañeros de equipo. Ése era el puesto de Naruto dentro de la manada. "El mismo que el mío," susurró Kiba. Inspirado por lo que acababa de descubrir, giró la cabeza ¿Le gustaba eso a Naruto? ¿Era suficiente para él? ¿Valía la pena por todo lo que había pasado? ¿Le importaría si su esfuerzo era o no, reconocido?
Sin que el quisiera, imágenes de los días anteriores le vinieron a la mente. Kiba reflexionó sobre la expresión de triunfo de Sasuke, cuando esas cosas raras aparecieron en sus ojos, como si de repente pudiera ver el futuro. Kiba se imaginó que el futuro no iba a ser un lugar muy agradable. Entonces vio la cara de Sakura, manchada por lágrimas mientras se agachaba llorando y les abrazaba a ambos, constriñéndoles dolorosamente los cuellos, justo después de la tragedia del puente. La chica tiene músculos.
Sí, decidió Kiba, tendría que ser así. Él mantendría a su manada a salvo.
Después de todo no tendrían la menor oportunidad sin él.
Notas del Traductor II
Bueno, si seguís leyendo este fic, creo que al igual que a mía, os encanta. Y os he de avisar que los próximos capítulos siguen con el listón de la calidad muy alto. Como ya podéis suponer dentro de poco comenzará el Examen de Chuunin, donde Naruto tendrá que demostrar que ha valido la pena todo el entrenamiento por el que ha pasado. No os lo perdáis, cosas muy interesantes y otros puntos de vista resultaran una agradable y a la vez emocionante lectura.
Como de costumbre agradeceré comentarios y probaré de solucionar cualquier duda que me hagáis.
Hasta la vista.
Shozo Irie.
