Hola a todos, por fin se acabo, esta historia llega a su fin oficialmente. La verdad nunca espere que les fuera a gustar tanto y resulto ser el fanfic mas exitoso de toda mi carrera como autor. Les quiero dar las gracias a todos los que leyeron esto y dejaron reviews, esta historia va dedicada a:

rho-09

ElTigreLove

Turbomechasonic

Brenda 123

alison

takao-hikari

La Tigresa dj

Adriana-Valkyrie

TheOne-MissX

Nenexin

alis

WrittingFulanita

Sépanse que este final me costo mucho trabajo así que espero que les guste, así como también espero que ninguno de ustedes cumpla su promesa de atentar contra mi seguridad cuando esta historia terminara (la hubiera dejado inconclusa).

Ya por último saben que El Tigre le pertenece a Sandra y a Jorge, nos vemos/leemos, se cuidan. Hasta la próxima historia.

Emisario del Inframundo

Capítulo 10: El Tigre y el Esqueleto

Django se encontraba sumamente furioso y confundido por la repentina actitud de El Tigre, se suponía que al usar su guitarra contra el lo había convertido en su esclavo, no había forma de que pudiera revelarse ante el… ¿o si? La apariencia cadavérica de Manny se había esfumado y ahora parecía tan humano como cuando estaba con vida, lo que hizo que Django se preocupara bastante.

-Es imposible, ¿Cómo lo hiciste?, ¡tú no puedes estar vivo!- gritó Django.

-¿Quién dijo que lo estaba?- contestó Manny

-Pero entonces… ¿Por qué no te hizo efecto mi hechizo?- preguntó Django

-Te lo advertí, no debiste amenazar a Frida, tú mismo me ayudaste a resistir tu ataque- dijo Manny

-Imposible, para que alguien logre evadir los efectos de mi ataque debe estar motivado por algo muy fuerte como magia o… amor, ¡rayos!- repuso Django al darse cuenta de lo que había pasado

Frida por su parte miraba felizmente lo que estaba pasando, quien hubiera dicho que el confesarle a Manny que le gustaba lo terminaría ayudando a liberarse del control de Django. Manny y el malvado esqueleto se miraban con el odio reflejado en sus ojos y finalmente Django no quiso esperar más.

-Muy bien idiota, tal vez te salvaste de mi hechizo, pero aún así te vas a arrepentir de haberme traicionado- sentenció Django

Django tomó su guitarra y con un movimiento rápido le asestó un fuerte golpe en la cabeza a Manny. El muchacho cayó al suelo atontado por el golpe, el dolor había sido grande y aún no había terminado, puesto que Django había aprovechado para darle una tremenda patada a Manny en el estómago. Frida trató de ayudar al chico pero un par de esqueletos bandidos aparecieron y la sujetaron fuertemente para evitar que escapara.

-Jajajaja, te dije que lo ibas a lamentar, Rivera- se burlaba Django mientras torturaba a Manny

El muchacho trataba de defenderse pero Django no le daba ni un minuto para respirar, tenía que hacer algo y pronto si quería derrotar a su adversario. Reuniendo todas sus fuerzas logró esquivar el siguiente golpe y usando sus garras atacó a Django dejándolo inconsciente. Luego liberó a Frida de los esqueletos bandidos y salieron de la cabaña para regresar a casa.

Lamentablemente afuera de la cabaña los dos niños se encontraron con un gran número de esqueletos que los esperaban listos para atacar. Manny se colocó frente a Frida mostrando sus garras, Frida nunca lo había visto tan decidido a defenderla aunque sus rivales lo superaban tanto en número.

De repente se escuchó nuevamente la risa siniestra de Django, quien apareció justo frente a ellos como por arte de magia.

-¿En verdad creíste que me ibas a vencer con ese golpe?, ¿y que iban a escaparse así como así?- dijo Django sarcásticamente

-Deja ir a Frida, Django, te lo advierto- ordenó Manny

-No, yo te lo advierto- respondió Django –Ustedes dos ya me tiene harto por lo que voy a acabar con esto de una vez por todas, te voy a llevar de nuevo al mundo de los muertos y te dejaré encerrado en la parte mas oscura y mugrienta que encuentre-

-Vamos, atrévete- lo retó Manny

-Con gusto- dijo Django preparándose para atacar. De repente algo llegó y golpeó a Django, se trataba de White Pantera.

-Deja en paz a mi hijo, monstruo- dijo Rodolfo

Manny y Frida vieron que el no venía solo, también habían llegado Puma Loco, María, el Sr. Emiliano Suarez y todos los demás habitantes de Ciudad Milagro. Django se recuperó del golpe y se quedó mirándolos comprendiendo que todo se trataba de una subordinación.

-¡Que ni siquiera se les ocurra!- gritó Django

-Tu reinado de maldad llegó a su fin- sentenció Rodolfo

-Si así lo quieren… ¡Acaben con ellos!- ordenó Django a su ejército de esqueletos y fue así como la batalla comenzó.

Héroes, villanos y personas comunes luchaban contra los perversos esqueletos bandidos. Rodolfo los hacía trisas con sus botas de bronce de la verdad, Granpapi les lanzaba misiles y los aplastaba con su sombrero dorado del Caos. Los demás usaban lo que encontraban, piedras, pedazos de madera, etc. Algunos simplemente peleaban con los puños y en el caso de los policías usaban sus armas.

El bien y el mal se encontraban en una de sus más terribles batallas. Los esqueletos bandidos atacaban sin piedad a todo aquel que no podía luchar tan bien, de igual forma algunos esqueletos débiles fueron rápidamente exterminados por los héroes y villanos. Grandes explosiones se escuchaban y los decaídos edificios más cercanos al lugar de la contienda se derrumbaron estrepitosamente. La tierra temblaba debido a los ataques que se impactaban por todos lados provocando pequeños incendios en las cercanías. Todo habitante de la Ciudad tomo parte del sangriento suceso, con valor defendían su hogar y a Manny le consoló un poco ver que su enojo hacia el había desaparecido, todos estaban ahí arriesgándolo todo para ayudarlo.

Los esqueletos bandidos eran oponentes poderosos, pero poco a poco fueron cayendo frente a la enfurecida Ciudad Milagro, quien se había cansado de vivir bajo el yugo de Django. Momentos después todos los bandidos fueron vencidos, el reinado de los muertos terminó. Manny, quien acababa de derrotar al último esqueleto alcanzó a ver a Django escapando del campo de batalla y llevándose a Frida.

Por unos instantes sus miradas se cruzaron y desde la distancia Django notó la rabia de El Tigre. Manny corrió lo más rápido que pudo hasta donde estaba el villano y este, viendo las intenciones de Manny, trató de huir con su rehén. Desafortunadamente para el joven esqueleto, Manny no tardó en alcanzarlos. El muchacho dio un fuerte rugido que dejo a Django paralizado y con un golpe de sus garras derribo a su enemigo liberando a Frida. Django se incorporo rápidamente pero el miedo que crecía en su interior era inmenso. Ahora se encontraba cara a cara con Manny, era imposible escapar de la pelea que se aproximaba.

-Es la última vez que te lo digo, ¡Suéltala!- ordenó Manny

-Por favor Manny, aún estás a tiempo de cambiar de parecer- pidió Django

-Ya te dije que no, deja a Frida y regresa por donde viniste- dijo Manny firmemente

-¡No!, ¡Aún no he terminado contigo!- dijo Django abalanzándose sobre Manny

Ambos muchachos forcejeaban y se herían el uno al otro. Tanto Django como Manny estaban decididos a convertir al otro en polvo y no se detendrían hasta lograrlo. Entonces Manny logró tomar la guitarra de Django y arrojarla lejos de ahí para evitar que su enemigo pudiera usarla. Lamentablemente Django hizo una señal y un pequeño grupo de esqueletos bandidos que permanecían ocultos salieron a su encuentro y junto con su amo comenzaron a atacar a Manny.

Frida miraba con horror como Manny era vilmente lastimado, los muertos no tenían compasión ni piedad hacia el chico. Por más que El Tigre atacaba no lograba detener a sus atacantes. La niña corrió para tratar de ayudarlo pero uno de los bandidos la golpeo haciéndola caer. Manny se sentía tan impotente por no poder ayudar a su amiga, era una verdadera pesadilla llena de sufrimiento y dolor tanto física como psicológicamente.

El chico luchaba lo mejor que podía pero ya había perdido mucha energía y no podía contra todo ellos. Al final decidió tomar una medida desesperada, aunque eso significara renunciar a todas sus ilusiones, era necesario hacer algo pronto si quería salvar a sus seres queridos, no había otra salida. Entonces volteó a ver tristemente a Frida, quien se encontraba cerca de donde había arrojado la guitarra. Entonces con gran dolor le grito:

-¡Frida, son demasiados, debes destruir la guitarra, solo así se irán al otro mundo!-

-¡Pero si lo hago tú también te destruirás!- respondió Frida

-¡Eso ya no importa, hazlo de una vez!- gritó Manny

-¡No, no quiero perderte otra vez, no puedo!- dijo Frida casi llorando

-¡Solo hazlo, no hay otra salida!- terminó Manny

Frida asintió y con lágrimas en los ojos tomó una enorme piedra y con ella destrozó la guitarra de Django. El maligno instrumento quedó reducido a simples astillas acabando con los poderes del diabólico niño calavera. El esqueleto miró la escena aterrorizado al igual que sus secuaces.

-¡No!, ¿Qué has hecho?- gritó Django

En ese momento los esqueletos bandidos se convirtieron en humo lentamente, Django, viendo que la derrota era inminente lanzó maldiciones hacia Manny y Frida.

-¡Noooooo! ¡Me las pagarán!-gritó Django y un segundo después desapareció en medio de llamaradas y humo rojo. Su maldad finalmente habia terminado.

Frida corrió hasta donde estaba Manny mirando con tristeza como el cuerpo del niño también comenzaba a desaparecer. En eso llegaron los demás habitantes de Ciudad Milagro, todos mirando acongojados lo que estaba sucediendo. Era como el inicio de todo eso, Django vencido pero Manny a punto de marcharse para siempre, no era justo.

-Bueno Frida, lo logramos- dijo Manny con una sonrisa

-Pero… no pudimos salvarte- dijo Frida tristemente

-Está bien así, descuida, al menos la Ciudad está a salvo- contestó Manny

-Pero no quiero que te vayas- repuso Frida

-Siempre estaré contigo- dijo Manny casi a punto de volverse humo también

Frida no aguantó mas y abrazó fuertemente a su amigo, quien poco a poco se iba volviendo intangible. Ambos lloraban por la inminente despedida que pasaban. La niña se aferraba con todas sus fuerzas al cuerpo de Manny, mientras que este solo trataba de consolarla sabiendo perfectamente que nada podian hacer para cambiar su destino.

En eso, ante la mirada atónita de los demás, unas figuras cadavéricas llegaron ante ellos, también casi desapareciendo. Frida los reconoció, eran los ancestros Rivera que ya se encontraban libres del hechizo de Django. Supuso entonces con terror que se disponían a llevarse a Manny.

-No, por favor, no se lo lleven- les suplicó Frida

Los esqueletos la miraron fijamente y finalmente uno de ellos, el jaguar justiciero, decidió hablar –No te preocupes, aún no le toca a el- dijo.

-¿Qué?- preguntó Frida

-El Tigre aún tiene mucho por vivir, solo tenía una misión que cumplir- explicó el poderoso Chitar –Cuando Django tomó el control de los muertos pensamos que no había esperanza, pero después supimos que Django lo había matado y comprendimos que el era nuestra esperanza. Lamentablemente ese pequeño villano nos encontró antes de que pudiéramos llegar con el y explicarle la situación-

-El punto es que ahora que Django fue vencido, nosotros podemos hacer una pequeña excepción con respecto a la muerte y podemos dejar a El Tigre vivir- dijo el León Dorado.

Los ancestros Rivera se acercaron a Manny y formando un circulo lo rodearon, entonces un resplandor dorado apareció frente a ellos, era tan fuerte que Frida tuvo que cubrirse los ojos para evitar lastimarse la vista. Cuando todo pasó, los Rivera se hicieron a un lado dejando ver a Manny completamente renovado. Ya no tenia forma de esqueleto, ni tampoco era transparente, su figura se veia mas materalzada que nunca, para asombro de todos, Manny volvió a ser humano. Estaba hecho, milagrosamente, había vuelto a la vida. Manny se levantó y les agradeció a sus parientes muertos por lo que habían hecho por el. Luego, los Rivera fantasmas desaparecieron para volver a su mundo, donde podían seguir descansando en paz.

-¡Manny, estás vivo!- dijo Frida sumamente contenta

-Asi es Frida, y ahora nada ni nadie podrá separarnos, te lo prometo- dijo Manny

Frida abrazó a Manny completamente feliz de lo que acababa de pasar y toda la Ciudad se acercó a felicitar a su nuevo gran héroe. Finalmente todo había salido bien, los muertos volvieron a ser libres, la Ciudad Milagro pudo recuperar su esplendor y Manny y Frida pudieron por fin ser felices. La paz había vuelto a Ciudad Milagro gracias al valor de ambos niños, Frida Suárez y Manny Rivera, tambien conocido como El Tigre y el Emisario del Inframundo.

FIN