Disclaimer, nada de esto es mío.


X. Contrariedades.

- Mejor vengan, no quiero estar sola- les pidió. Pero lo cierto, no era que le preocupara le tema de quedarse sola, era lo que mas quería, para poder desahogarse. Lo que no quería era quedarse a solas con James. Juntos caminaron hacia el segundo piso. Susurro con la voz media quebrada la contraseña. La puerta se abrió. Dentro estaban los tres merodeadores, que al verlos quedaron estáticos. Ninguno articulo palabra.

Cuando la mirada de Lily se cruzo con la de James, fue como si el tiempo se hubiese detenido. Se perdieron en los ojos del otro.

Sirius fue el que rompió el silencio que había en esa habitación. Caminó con paso decidido hacia donde estaban los recién llegados y le dio un coscorrón a la pelirroja en la cabeza. Ella lo miró frunciendo el seño. Eli ahogó una risa con sus manos mientras Michael le daba un codazo en las costillas.

- ¿Qué mierda te pasa?- espetó de pronto Lily. El chico solo le sonrió y la abrazo fuertemente, haciéndola perder el equilibrio al levantarla del suelo. Ella puso sus manos en los brazos de el y le dio un manotazo.

- Suéltame Sirius, no te pongas pesado- le dijo sonriendo por el gesto.

- Solo quería que sonrieras- de esta forma la dejo en el suelo y camino hacia el alfeizar de la ventana. Allí había una lechuza marrón oscuro con un pergamino atado a la pata. La chica miro el ave, y su mirada se volvió a ensombrecer.

- Te ha estado esperando Lily, hará media hora que llegó- le dijo Remus, recién ahí se percato de su presencia. Lo miró, pero sin verlo, era como un punto más en esa enorme sala. Trevor le dio un cariñoso apretón en su hombro derecho. Así volvió a la realidad. Miró a James, nunca había corrido la vista de ella. Otra vez sintió sus piernas flaquear. Juntó energías y se acerco a la lechuza. Sirius le desató el pergamino y se lo pasó. Con sus manos temblorosas lo extendió y comenzó a leer.

Querida Liliana,

Esta Tarde la pase genial a tu lado, esperare con ansias tu respuesta. Te quiero muchísimo, lo sabes. Te dejo porque sino va a venir Moody y me va a colgar de la copa del pino mas alto.

Te quiere, Charlie.

Levanto la vista, suspiro. No era tan grave, solo fue una carta. La doblo y la guardo en su túnica. Sonrió como pudo, no los quería preocupar. A decir verdad no le dijo mucho ni la presionó ni nada, solo le había dicho que la había pasado a gusto a su lado, y que esperaba su respuesta. Al fin y al cabo tenia todo un mes para pensar. Tan malo no podría ser.

- ¿Jugamos a algo?- pregunto mirando a todos. Ya sus amigos se habían sentado en los cómodos sillones de la sala.

- ¿A que quieres jugar Lils?- indago Anna.

- No se… estoy media aburrida…

- ¿Algún juego muggle?- acoto Eli.

- Son todos aburridos.

- Juguemos ajedrez mágico- sugirió Michael.

- Buena idea- dijo Sirius.

Y de esta forma pasaron toda la tarde, jugando al ajedrez, adelantando trabajos y leyendo cualquier cosa de la inmensa biblioteca que tenían allí. Lily estaba dispuesta a terminar aquel libro que había sacado a principio de curso, Entrevista con el vampiro. Era increíble, nunca imagino que iba a estar tan ocupada con tantas cosas que ni siquiera se iba a acordar de leerle por lo menos diez minutos. Paso por lo menos una hora leyendo. Cuando se dieron cuenta ya eran las seis de la tarde, tenían que bajar a cenar.

o0o0o

La comida resulto ostentosa como siempre, a pesar de todo lo que había pasado en ese día, Lily no pudo evitar sonreír de los chistes de Peter y Sirius. Solo había una sola cosa que la inquietaba. ¿Qué iba a hacer cuando se quedara sola con James? Cuando terminaron de comer, todos juntos se dirigieron a la sala común, ella y Remus dirigieron a los alumnos. Esa semana no les tocaba ronda. Cuando llegaron se lanzaron cansados en los sillones. Últimamente los chicos estaban más alborotados que nunca. En especial los más grandes. Perseguían a las chicas a diestra y siniestra. Y pero era cuando la cortejaban a la pelirroja. Es que podían llegar a ser más insistentes que Potter en el año anterior. Pero al estar ya descansando en el mullido sillón, ambos se relajaron completamente. Lo que nadie se imagino, era lo que iba a pasar.

James estaba sentado en un sillón individual frente, de repente unas manos, de las que nadie se percata le tapo los ojos.

- ¿Quién soy?- dijo una voz demasiado melosa escondida detrás de la butaca.

- Como veras, tengo los ojos tapados y no puedo ver- respondió el chico de mala gana.

- Que humores que tenemos hoy- la chica salió de su escondite, era Michelle. En un movimiento rápido quedo sentada en el regazo de James, el cual no tuvo tiempo para contestar ya que ella, literalmente, le comió la boca de un beso.

Lily nuevamente sintió como el estomago le daba un vuelco, los ojos volvieron a llenarse de lagrimas. A su lado Sirius resoplo una injuria. James le estaba correspondiendo a esa mujer, le estaba tomando la cintura. Era algo inconcebible. Con toda la determinación que le quedaba presente se levanto rápidamente del sillón, haciendo un fuerte ruido. Ya que al levantarse, se golpeo la pierna con la mesa ratona. ¿Quién mierda había puesto esa condenada mesa ahí? Todos la miraron, era raro escucharla maldecir. Miro muy disimulada de reojo a James, que se había distraído por el golpe, y le regaló una profunda mirada de odio. Saludo a todos muy secamente y camino hacia la pizarra, dijo la contraseña, y entró cerrando detrás de si la puerta de un golpe seco. Nadie se animo a decir nada.

o0o0o

Lily paso a su sala y maldijo una y mil veces al idiota de Potter. No entendía el por que de su enojo, lo había visto muchas veces intercambiando fluidos salivares con otras chicas. Pero nunca se le había movido un pelo, y ahora si. ¿No sería qué? No… imposible, no pude ser eso. Se acerco al alfeizar de la ventana. Miro a través de ella. En eso vio algo que la sorprendió. Betty su lechuza estaba picoteando ferozmente el vidrio para poder entrar. Así lo hizo. La lechuza entro volando y le pego en la cara con una de sus alas.

- Lechuza del demonio- rugió.

El ave la miro, en sus ojos se veían el rencor de haber estado mas de tres horas esperándola, tiritando de frío, solo para que ni siquiera le haga un cariño. La pelirroja estiro la mano hacia su pata, pero Betty le picoteo la mano. Le dio un manotazo en la cabeza de castigo.

- Animal idiota, ya te voy a dar yo andar picoteándome- se lanzo sobre ella tratando de alcanzarla, pero el ave fue mas rápido y se alejó de ella volando, parándose en lo mas alto de una de las bibliotecas.

- Lechuza de mierda, ya vas a ver- sonrió amenazadoramente mientras sacaba de su túnica la varita – ¡Confringo!- exclamo, y el lugar en donde estaba la lechuza antes de volar nuevamente exploto con un fuerte estruendo – ¿Te haces la viva? Ahora vas a ver quien es mas viva Betty- volvió a apuntar – Confundus- nada… el ave volaba de un lado a otro, perdiendo plumas por el rápido aleteo de sus alas. Esquivaba todos los hechizos muy ágilmente. Eso sacaba de sus casillas a la chica.

¡Desmaius!- volvió a esquivar – Aghh, cuando te agarre te voy a matar- y la comenzó a correr por toda la sala. La lechuza se paro junto a la puerta que daba a la sala común, volvió a blandir la varita –¡Expelliarmus!- justo en el momento que dijo el hechizo, la puerta de roble se abría dejando ver a un James, que apenas escucho el encantamiento desarme se agacho hacia un lado de la puerta cubriendo su cabeza. Lily se quedo paralizada. El levanto la cabeza y la miro. Estaba toda colorada con el cabello revuelto, y las mejillas coloradas. La sala era un caos total. Había grietas en las paredes, todo estaba lleno de plumas y había algún que otro cojín roto. La volvió a mirar mientras se levantaba. En eso vio a una lechuza que pasaba por detrás de la cabeza de la chica golpeándole con el ala, lo había hecho adrede.

- ¡Maldita ave!- exclamo hecha una furia. Salio de su estupefacción y se dedico a volver a correrla por toda la sala. James lo único que pudo hacer es comenzar a reír, cada vez mas fuerte. Cosa que no paso desapercibida por Lily, que lo miro alzando una ceja.

- ¿Y tú de qué mierda te ríes?- le preguntó con una voz recargada de rencor.

- Te ves muy graciosa en el estado en el que estas. No entiendo como una lechuza puede contigo.

- No me jodas que no estoy de humor Potter.

- Epa- le dijo riendo mientras se acercaba a ella – ¿Vuelvo a ser Potter?, pensé que ya habíamos pasado esa etapa.

- No me hables- le dijo dándole la espalda.

- Mujer quien te entiende- camino hacia donde estaba la lechuza, y lentamente le entendió su brazo.

Lily lo observaba de reojo, la lechuza no lo estaba rechazando, es mas, se estaba acercando a el. Ah no, eso no podía estar pasando. Se posó en su brazo la muy desgraciada. Y no lo había picado ni nada.

- Ves, no es mala la lechuza- le dijo el mientras se enderezaba acariciando detrás del ala al animal – Solo la tienes que tratar bien y veras como te hace caso. Ella solo chasqueo la lengua y comenzó a reparar las cosas que había destrozado anteriormente.

- Conmigo es así. Con los demás es muy amable la muy desgraciada.

- Es una lechuza. Por Merlín nena. Si que estas desquiciada- le dijo en broma.

- A mi no te atrevas a hablarme así. Ya tengo suficiente con todo lo de hoy para que vengas a decirme cosas que no son.

- No te la agarres conmigo si tuviste un mal día.

- Es problema mío si tuve o no un mal día.

- Bueno pero yo no tengo por qué ser el blanco de tus agresiones- dijo mientras desataba el pergamino de la pata de Betty.

- Por qué no te vas y me dejas en paz.

- Porque este es mi lugar, y me corresponde estar aquí tanto como a ti.

- ¡A mi no me respondas así!- le grito apuntándolo con su varita.

- No te metas con los demás si tu novio te dejo insatisfecha- le espeto el. Lily lo miro, cómo sabía lo de Charlie.

- No entiendo a qué te referís.

- No te hagas la tonta, fuimos muchos los que te vieron apretando con el idiota de Stevens.

- ¿Te molesta?- le preguntó irónica.

- Sabes bien que si.

- Pues no lo parece. Por lo bien que la estabas pasando con la descerebrada esa de tu, exclusivo, club de fans.

- ¿Celosa mi vida?

- ¿Qué mas quisieras?

- A ti.

- Matate, como habrás visto no te necesito, ya estoy ocupada.

- Eso se noto. Que rápido que perdió los reparos la perfecta prefecta.

- ¿Por qué no te vas a la mierda?

- Estoy cómodo acá- le respondió sentándose en uno de los sillones. Le revoleo el pergamino que le había sacado a la lechuza, mientras esta volaba ululando por toda la sala.

- No te soporto. Andate a revolcar con tu noviecita de turno, pero ¡a mi no me jodas!- y hecha un remolino embravecido subió las escaleras de su habitación, cerrando de un portazo la puerta.

- Ay Lily, como me tienes- suspiro James mientras subía a su habitación.

o0o0o

- Yo ya no se que tiene en la cabeza- dijo de repente Trevor, sentado en un sillón de la sala común.

- Cada día esta más rara…- continuó Eli.

- Esta confundida- dijo esta vez Anna.

- Lily tiene miedo- espeto Sirius – Se nota que no quiere estar con el chico ese, y como no quiere lastimarlo no se anima a decirle que no,

- Si… Pero ella no puede vivir así. Porque sino es capaz de renunciar a su felicidad para que otro este bien.

- Saben como es Lily, a ella no le importaría sacrificarse por el bien de los demás- comentó Remus.

- Pero es tonta. No se da cuenta que se esta lastimando ella misma- Peter se hizo presente en la charla.

Se quedaron callados por unos minutos, pensando en lo que habían hablado. Ninguno se movió, cada uno estaba sumergido en sus propios pensamientos. Suyos y de los demás. Anna fue la que rompió el silencio.

- Remus- el la miro - ¿me podes ayudar con un trabajo de encantamientos?

- Claro que si- se paro y se sentó junto a ella.

- Voy a buscar los apuntes- dijo mientras se levantaba y caminaba hacia su cuarto.

- Sirius, mañana tenemos entrenamiento ¿no?- pregunto Trevor.

- Si, James quiso hacernos entrenar lo mas posible, según el no estamos en forma.

- Pero esta loco, gracias a que me puedo sentar, y todavía insiste en seguir entrenando. Por Merlín, ese hombre esta loco- refunfuño la rubia.

- Que espíritu deportivo- ironizó el ojigris.

- Por su puesto, pero ante todo esta mi bienestar- le contesto sonriendo – Además ni te creas que con una tonta bludger evitaras que te gane el partido, como lo hiciste ayer.

- Pero yo no tengo la culpa de que la pelota haya ido hacia tu lado.

- Nooo… claro que no, como justo llevaba la quaffle y estaba a pocos metros del área, no querías voltearme para evitar que marcara.

- Yo no juego sucio.

- Eres un caradura- le grito arrojándole un cojín – Somos del mismo equipo.

- La integridad ante todo- dijo llevándose una mano al corazón. Este gesto hizo reír a todos, incluida Anna que bajaba de las escaleras con varios pergaminos en las manos.

o0o0o

La mañana del domingo amaneció nublada. Más de lo normal. El frío te helaba los huesos. Y para desgracia del equipo de Quiddich de Gryffindor, tenían entrenamiento.

Desayunaron mucho más temprano que los demás. Debían aprovechar el horario lo más posible, antes que otro equipo les robase el lugar.

Todos juntos caminaron hacia los vestuarios, se vistieron, y como fuere salieron al campo a volar en sus escobas.

Trevor solo tuvo como entrenamiento volar y volar tras la snich. De vez en cuando esquivar alguna que otra bludger de los golpeadores. Pero nada más que eso. El guardián fue el que realmente se las vio complicadas. Tenía que atajar una y otra vez las quaffles de sus compañeros, y esquivar de bludgers perdidas. Pero los cazadores no daban abasto con los golpeadores. Estos les lanzaban para matar. Y tenían que hacer acrobacias para esquivarlas y no caerse. Fue un entrenamiento duro, si, era cierto. Pero era necesario que todos sean igual de inflexibles.

Ya a la hora de la comida se dirigieron al vestuario, dejaron todas las cosas, y cada uno se fue para su cuarto a intentar limpiarse el barro de la cara, le sudor del cuerpo. Y que Merlín dejara que el agua caliente, cubriera los estragos del frío de esa mañana, y que calmara el dolor de todos los músculos.

- Maldita escoba, maldito Quiddich, maldito entrenamiento, maldito Potter, maldito…- refunfuñaba Eli mientras iba entrando muy despacio al Gran Salón. Con toda la sazón que pudo, se sentó suavemente en el banco. Trevor la acompañaba. Iban sosteniéndose uno a otro. Es que apenas podían caminar. El entrenamiento había sido duro.

- No te quejes, fue tu decisión entrar al equipo- se burlo Anna mientras tomaba su jugo de calabaza.

- Ni me hables del equipo, porque te juro que voy a matar a alguien- espeto mientras se servia en su plato una gran ración de pastel de carne.

- Vas a engordar si comes tanto- le dijo Michael.

- Es mi problema. Además tengo que recuperar las calorías que perdí en el entrenamiento- le contesto mientras se llevaba a la boca un bocado.

- ¿Tan duro fue el entrenamiento?- preguntó Lily mientras tomaba una cucharada de sopa.

- No te imaginas Lils- contesto Trevor- cuatro horas volando esquivando bludgers, intentando agarrar esa pelota de porquería. Mis brazos y mi trasero no dan para más.

- Y encima el idiota de Sirius y Thomas parecían que me querían bajar. Casi me matan. Y el idiota de Potter en vez de decirles algo, solo se reía. Pero claro, como el no era al que iban a matar- ironizo poniendo los ojos en blanco la rubia.

- ¿Por qué tantos reclamos?- pregunto James que estaba llegando hacia esos lugares junto son Sirius.

- Eres un idiota- le espeto la chica.

- Es que todas las chicas están de mal humor- dijo divertido mientras miraba de reojo a Lily, la cual bufo y le dio vuelta la cara. El chico se sentó junto a Remus y se comenzó a servir en un plato la comida del día.

- Elizabeth, en serio no te quería matar. Pero eran órdenes estrictas del capitán. Hay que entrenar arduamente.

- Pero eso no equivale a mandar a la enfermería a todo tu propio equipo- respondió enojada.

- No te enojes linda. De verdad no te quería hacer mal.

- Idiota. Eso es lo que eres, un verdadero idiota.

- Perdón, por favor que hago para que me perdones. No quiero que te enojes conmigo- estiro su mano y tomo la de la chica – Si quieres te doy una caja de grageas ¿si?

- Lo tengo que pensar- le contesto sonriendo.

- Hecho- la soltó y comenzó a comer.

- Que rápido que te convenció amiga- le dijo Anna.

- Sabes que con grageas cualquier persona me puede convencer.

- Nunca cambiaras- comento Lily- Después me acusan a mí.

- Pero lo tuyo es sobrenatural Lils- le refregó Michael- Da gracias que tu cuerpo asimila distinto la comida. Porque si fuera por la forma en que deglutas, ahora serias un barril de cerveza con patas- todos en la mesa rompieron en risas.

- Por lo menos como todo lo que quiero y no tengo que preocuparme. Y si engordo es mi problema. A mi no me molestaría.

- Cuando tengas tus hijos vas a cambiar de opinión.

- Ya saben lo que pienso respecto a eso. Los hijos van a llegar cuando tengan que llegar. Y si engordo, voy a ser muy feliz igual.

- Aunque engordes siempre vas a ser hermosa Lily- le dijo James.

- A mi no me hables Potter. No estoy de ánimos para soportar tus idiotas planteos. ¿Por qué no vas a besuquear a la idiota de tu novia? Aquí hay gente que quiere comer en paz.

- ¿Celosa mi princesa?

- Eso es lo que mas quisieras.

- Sabes que si me dices que si dejo todo.

- No hará falta que lo hagas- se paro de la mesa – Me voy a la biblioteca, no estoy de humor para mancarme este tipo de cosas- se fue caminando hacia la puerta.

- Es una tonta- dijo muy despacito Sirius. Todos lo miraron inmediatamente. Como advirtiéndole que se callara. Había gente que no sabía la verdad de lo que había pasado – No dije nada.

- Si dijiste. ¿Qué ocultan?- pregunto James – Se que algo esconden. ¿De que es lo que no me tengo que enterar?

- Nada Jaime, es solo que esta media rara- le respondió muy nerviosa Anna. Miro hacia un costado – Mira ahí viene tu novia. Mejor nos vamos chicos, dejemos solos a los tórtolos- le guiñó un ojo, y todo el grupo salió con mucha prisa detrás de ella.

-Hola Jaime- muy cariñosa Michelle se aferro a su cuello.

- Ya suelta. No estoy de animo para estas escenas- se quito el brazo de la chica y salio detrás de sus amigos.

o0o0o

- Sirius eres un tarado. Si Lily se llega a enterar de que le dijimos algo nos mata-susurró Eli pegándole en el brazo.

- Perdón princesa. Pero no entiendo por que no decirle.

- Es simple. No la va a dejar en paz. Y es capaz de matar a Stevens por ponerla en esta situación- hablo muy bajito Remus.

- ¿En que situación la puso Stevens?- pregunto parco James que se había acercado sigilosamente a ellos.

- En ninguna James ¿No estabas con Michelle?- intento persuadir Anna.

- No me cambien de tema. Escuché lo que decían. Estoy esperando a saber lo que pasó.

Y no tuvieron más remedio que contarle todo lo sucedido. Mientras le iban relatando el suceso la cara de James se contorsionaba de una manera diferente. De vez en cuando largaba una blasfemia hacia Stevens, y con respecto a Lily solo asentía a la vez, que dentro de su pecho, un nudo de músculos se destensionaba. La explicación lo había dejado aliviado. Tampoco era que se conformaba con la reacción de ella. Pero por lo menos tenia claro que lo que ella sentía por el, no era mas que un cariño de amistad.

o0o0o

Lily por su parte estaba en la biblioteca leyendo unos grandes tomos de DCAO, ese año tenían que perfeccionar el especto patronum, tampoco les pedían que hagan uno corpóreo, pero en lo posible, lo mas parecido a algo que se reconozca. Una buena forma de hacerlo era conocer la teoría general. Y también era bueno leer algo de las experiencias de otras personas. Se encontraba en esa tarea. Leyendo alumbrada por la escasa luz del sol que se filtraba por la ventana de la biblioteca cuando una figura oscura se sentó frente a ella.

- Lily…- susurro la figura.

- ¿Dime que necesitas?- levantando su mirada.

- Necesitaba saber si había algún inconveniente en cambiar algunos horarios extracurriculares de mi casa- le dijo mirándola posesivamente a los ojos.

- Sabes bien que no hay problema con eso. Mientras no influyan a otras casas y no haya problemas…

- Me fijé en los horarios de las demás casas. No creo que reclamen.

- Bueno, entonces dame una copia del horario que armaste y veo que tal esta.

- Acá traje uno- le tendió un pergamino con los siete días de la semana y debajo de ellos horarios con actividades. Lily lo tomo y le dic un vistazo rápidamente.

- Me imagino que no habrá problemas. Tendría que hablar con James para solucionar lo del Quiddich. La verdad es que ese es un tema de preocupación- comentó aun mirando el horario.

- ¿Desde cuando lo llamas por su nombre a Potter?- ella lo volvió a mirar indiferente.

- Eso es algo que no te incumbe- le respondió guardando el horario en una de sus carpetas.

- Antes no lo podías ni ver…

- Ahora comparte el premio conmigo, es necesario que nos llevemos mejor.

- Pero eso no es excusa para llamarlo por su nombre.

- Mira, no se que es lo que pretendes. No se a donde quieres llegar. No me importa. Tú y yo ya no tenemos nada mas de que hablar- le dijo mientras se levantaba de la mesa acomodando sus cosas.

- Haz cambiado mucho en estos dos años Lily…- volvió a susurrar.

- Tú tampoco te has quedado atrás. Me han llegado rumores que realmente no quiero creer- le dijo muy bajo para que solo el escuche.

- Si te refieres a lo de los Malfoy y Lastrenge…. Yo solo…- ella levanto una mano para callarlo.

- No hace falta que me des explicaciones. No te las pedí. Solo espero que esos rumores sean falsos. Y de verdad, lo digo por tu bien- se alejo de el cargando su mochila y varios libros en las manos.

- Lily…

- No te preocupes por el horario. En menos de una semana te digo como los he arreglado. Voy a tratar de convencer a James con lo del Quiddich.

- No me gusta que te relaciones mucho con Potter.

- A mi tampoco me gusta con quien te relacionas Snape. Pero bueno cada uno es libre de hacer lo que quiera- y se fue, se alejo de el apretando los libros contra su pecho. Lo cierto es que sospechaba, que esos rumores de que se juntaba con mortífagos, en lo mas profundo de su ser. Sabía, que podían ser ciertos.

o0o0o

Ambos premios se encontraron en su sala. A pesar del estar medio distanciados, había trabajo que hacer. Se sentaron en la mesa del centro y extendieron muchos pergaminos. Acomodaron las cosas y comenzaron a trabajar.

- Hay que volver a acomodar los horarios, Slytherin me pidió cambios- dijo ella mientras sacaba el horario que le había dado Severus.

- El capitán de Hufflepuff, Travis, también me pidio unos cambios en el horario de entrenamiento.

- Snape me dijo que el problema principal residía en el horario de los entrenamientos. Tenemos que hacer que sean justos, no podemos dar prioridad a algunos- le dijo severa.

- Lily, ¿ni por tu casa?

- Ni por mi casa, no es justo para los demás.

- Esta bien, como digas- levanto las manos mostrándose inocente, cosa que hizo sonreír a la chica – No te noto muy animada- le susurro.

- Estoy bien- le respondió cortante.

- ¿Segura?

- Si, no te hagas problemas.

- ¿Qué tal estas con Stevens?- golpe uno.

- Mejor que nunca- le respondió mostrando su mejor sonrisa – ¿Y tú con la chica de 6º?

- ¿Michelle?- ella asintió – Normal, nada nuevo, es solo una mas…

- Ahh, y bueno ojalá que esta chica te de suerte.

- ¿Por qué lo dices?

- No se, solo digo. Seria hora de que formaras algo estable.- golpe dos.

- Si puede ser. Michelle es muy buena chica. Podría…- suspiró

- ¿Quién te dice y es el amor de tu vida?- le dijo demasiado irónica. James comprendió al instante ese tono que había usado. No se iba a aminorar.

- Tal vez, es cierto. Quien te dice. ¡Y Michelle es la futura madre de mis hijos!- golpe tres. Knockout a la pelirroja, la cual se levanto con un rencor borboteando en su estomago.

- Te dejo lo de los horarios Potter- le dijo muy enojada mientras iba subiendo hacia su cuarto.

o0o0o

Durante las siguientes dos semanas las cosas no habían mejorado. Es mas, se empeoraban. El malestar de Lily cuando Michelle estaba presente era mas acentuado y más que evidente para sus amigos. Pero lo cierto es que ninguno hizo comentario alguno. Era preferible tenerlo en secreto antes que la pelirroja se enoje. Su buen carácter no era una cualidad propia. Es mas, era totalmente inexistente.

James, para varear, se había dado cuenta que la presencia de su ¿amigovia? Le molestaba mucho, por ello no desaprovechaba ninguna oportunidad para hacerla enojar. ¿Es que acaso sentía celos? No, en sus mejores sueños serian posibles. No se le ocurría una forma de acercarse más a ella. Evito hablar de Charlie en esas dos semanas, no quería que haya una batalla naval en la sala. Quería estar en paz con ella. Pero lo cierto es que el carácter de ambos hacía cortocircuito, y las chispas podían ser disparadas hacia cualquier lado. Un gran problema.

Lily cada vez que veía a James y Michelle juntos podía sentir como una gran piedra le oprimiera el estomago. Las piernas se le vencían, y sentía unas inmensas ganas de llorar. Trato de evitarlo todos los días. Solo se veían ya en la noche, en la sala de premios. Pero no podía evitarlo para toda la vida. En algunos lugares se lo cruzaba, e increíblemente siempre que lo veía estaba con la chica. Una y otra vez. Cosa que tampoco paso desapercibida para loas amigos de ambos, ya que en la ausencia de Lily, el solo evitaba tener cerca a la chica. No la podía ni ver, pero cuando la pelirroja estaba presente, se juntan como imanes.

o0o0o

La mañana de un miércoles, en el desayuno. Todo el grupo estaban sentados juntos. El desayuno constaba de cereales con leche, y zumos de distintos sabores. Desayunaron rápidamente, tenían clase de pociones, no querían llegar tarde. Bajaron a toda velocidad hacia las mazmorras, y se acomodaron como pudieron. Al profesor no se le ocurrió otra cosa mejor que armar grupos. Lily con Remus, Eli con James y Anna con Sirius. Iba a ser una competencia, ¿el premio? Por supuesto, pertenecer al club Slug, además de dos hermosas botellitas doradas de Félix Felicis. ¿El trabajo? Preparar el filtro de los muertos. Cada grupo tomo el libro de pociones avanzadas, y comenzaron a buscar los ingredientes por toda el aula. Los ingredientes, eran solo cuatro, asfódelo y ajenjo, raíces de valeriana y judías soporíferas. El ajenjo y las raíces debían ser picadas por separado. En ningún momento tenían que tener contacto, ya que esto haría cambiar el fin de la poción. Las judías, debían ser cortadas con la daga de plata, necesitaban el mínimo líquido que pudiese salir. Las aplastaron, por sugerencia de Lily, así como se lo había aconsejado una vez Snape, "En vez de partirlas, lo mejor es aplastarlas". ¡Que gran razón que tenía! Primero el asfódelo y ajenjo, en el caldero ya caliente. Las dos cosas a la vez. Revolver por media hora cincuenta veces hacia la derecha y cincuenta a la izquierda. Siempre a la misma velocidad y con el mismo espacio intermedio. Cuando se termina de revolver por centésima vez se le agregan las raíces. Muy despacio. Si se hace demasiado rápido, la poción puede coagular, pero si se hace muy despacio, se puede cristalizar. Dejar hervir por veinte minutos más. Apenas se cumpla el tiempo, revolver nuevamente, doce veces en sentido de las agujas del reloj, y una hacia el lado contrario. Ahora lanzar las judías aplastadas de una vez. Todas juntas. No revolver, sino más bien, envolver a las judías en el líquido. Volver a dejar cinco minutos mas rompiendo hervor. Apagar el fuego del mechero. Dejar airear diez minutos mas, embotellar una muestra.

Poción lista. El color ideal debía ser un rojo escarlata, muy vivo, como la misma sangre.

El profesor pasó por cada mesa. La de Sirius, aceptable. La de Eli, aceptable, la de Snape, fantástica, la de otros alumnos, aceptable, bien, buena, desastrosa, troll. La ultima, la de Lily y Remus. Perfecta. Remus fue admitido al club Slug. Lily ya era parte. Cada uno recibió el Félix Felicis. Lo guardaron en sus mochilas y salieron hacia la sala común.

- Lo digo en serio morocha, la nuestra era la mejor- comento Sirius a la vez que recibía un puntapié en la pantorrilla de parte e la chica.

- Tengo nombre animal.

- Perdón animal- le volvió a pegar - ¿Pero no me dijiste que te llamabas animal?- todos se rieron de ese ¿chiste?

- ¿Y que harán con el Félix Felicis?- preguntó James.

- La guardare para el momento que sea necesario- contestó Remus.

- Lo mismo digo- prosiguió la pelirroja.

Eli caminaba con aire ausente. Suspiraba en cada momento. Lily se dio cuenta de eso, generalmente hablaba animadamente con ella o bien, peleaba con Sirius. Pero no, ese día, estaba triste. Miro a Anna que iba a su lado, le devolvió la mirada de incomprensión. Algo pasaba, y la rubia no les había dicho nada. Se atraso de los chicos, y las tres juntas salieron del vestíbulo caminando hacia el parque. Se sentaron en un banco, algo aislado de la entrada al castillo. Dejaron los libros a un lado, y se acomodaron. Mirando el paisaje. El cielo, estaba despejado, hacia frío, pero el sol te daba un calor abrigante. El césped, estaba húmedo por la helada de la madrugada. No había ningún insecto volando. El invierno estaba asentándose, y se quería quedar. No había forma de evitar eso. Fue Eli la que rompió el silencio.

- Es un hermoso día ¿No creen?

Ambas chicas, asintieron con la cabeza sin pronunciar nada. Pasaron otros minutos mas sin decirse nada.

- ¿Qué es lo que te pasa?- preguntó Anna.

- Nada Anna, ¿Por qué me lo preguntas?

- Estás rara… como si estuvieras…- vaciló, ¿era esa la sensación que le daba?

- ¿Triste?- aventuró la pelirroja. La morocha asintió.

- Solo pienso en cosas. No es que este triste…

- ¿Y en que piensas?- preguntó Lily - ¿En tu familia?

- En parte…

- No entendemos Eli- prosiguió Anna.

- Pienso en mis padres- suspiró – En todo lo que pasó este último mes. El problema con mi familia, lo que sentí. Como me tome las cosas, las decisiones que tome…

- ¿Estas arrepentida?

- No… no es eso… Solo es que no se- una lagrima recorrió su mejilla – Me sentí bien, me saque un peso de encima. Pero a veces siento, que todo lo que hago es en vano. Pienso en el futuro, y no puedo evitar tener miedo. Todo lo que esta pasando en el mundo mágico, yo no soy de origen muggle. Pero tengo miedo por ustedes, no quiero que les pase nada- las chicas intentaron decirle algo, pero ella las detuvo levantando una mano – En serio que no se que puede pasar. Viviremos juntas, pero me cuesta mucho saber que voy a tener la incertidumbre de que una noche tal vez nunca más vuelvan a casa. Y eso…- la voz se le quebró, e intentó apaciguar un sollozo con su mano – Tengo mucho miedo a eso. No quiero separarme de ustedes, no me quiero quedar sola. No quiero que les pase algo malo.

- Mi vida, no te pongas mal. Siempre vamos a estar juntas, pase lo que pase- le dijo Lily mientras le acariciaba la mejilla.

- Pero es que no puedo evitarlo. Y además, ya somos adultos, y después de Hogwarts hay otra vida. Y hay mas cosas, sueño con formar una familia. Pero no se…

- Eli, yo también me muero de miedo cuando leo El Profeta y dice que cada vez hay más muertes. Yo soy de origen muggle al igual que Lily, y sabemos, somos concientes. Que una vez que salgamos de aquí, seremos un blanco fácil. Y también tengo miedo por ti. Estás con nosotras a pesar de todo. Pero te pueden acusar de traicionar a la sangre. Y eso me da más miedo. Lo que me reconforta, es que están conmigo. Y las tres juntas, sabremos que hacer. Y nos apoyaremos una a otras- dijo mientras le acariciaba el cabello.

- Yo también quiero formar una familia. Me quiero enamorar y tener hijos. No veo la hora de que llegue ese momento- dijo una Lily mirando hacia el cielo – Tengo muchas ganas de cumplir ese sueño. Y prometo que voy a hacer todo lo posible por cumplirlo.

- Dale Eli, cumplamos ese sueño también- susurró Anna mientras abrazaba a su amiga. La rubia asintió, a medida que volvía a sonreír.

- Pero ahora nos tenemos que preocupar de encontrar a nuestra futura presa- dijo riéndose.

- Eso a ti no parece que te sea muy difícil- comento la pelirroja divertida.

- ¿Por qué?

- Estas siempre pegada al lado de Sirius. Se tratan como perro y gato, pero son muy parecidos.

- Estas loca Lils… Como… Sirius y yo… Es una locura.

- Pero lo estas pensando- interrumpió Anna – ¿O me equivoco?

- ¡Ay!- gritó la rubia tomándose la cabeza – Lo acepto, me atrae Sirius. ¿Contentas?

- Si.

- Vamos a comer que mi nivel de glucosa debe ser bajo.

- Vas a engordar Lily.

- No empieces Anna tu también, tengo suficiente con Michael.

- ¿Y que vas a hace con Charlie?- le pregunto Eli mientras juntaban sus cosas.

- No se, pero no le quiero decir que si.

- Entonces le vas a decir que no.

- Pero no se como decírselo.

- Mmm… ¿y con James?- interrogó Anna.

- ¿Qué pasa con James?

- ¿No te dijo nada?

- No, pero no creo que me tenga que decir algo. De seguro debe estar muy ocupado flirteando con la idiota esa por algún pasillo.

- ¿Estas celosa Lils?- sorprendida Eli la miro perpleja.

- ¿De Potter?, pero por favor Elizabeth, que cosas dices.

- Está celosa- afirmó Anna.

- Está celosa… Está celosa…- canturreó la rubia mientras entraban al castillo.

- Ya basta. No estoy celosa- espetó enojada Lily, y caminó con paso firme hacia el Gran Salón.

o0o0o

Sentados, estaban los merodeadores con Trevor y Michael. Michelle, revoloteaba alrededor de James como una mosca a la miel. Se notaba visiblemente la cara de fastidio en su cara. Bien, no la soportaba mas, pensó Lily, mientras atravesaba la puerta. El chico de gafas la vio venir, e instantáneamente tomo a la chica de la cintura y la sentó en su regazo dándole un beso de película. La pelirroja, volvió a sentir como el estomago empezaba a dolerle. Pero como era posible, si recién no la podía ni ver. Esto tenía que ser una broma. Lo estaba haciendo a propósito el muy imbécil. Miro hacia todos lados, buscando a alguien con la mirada, algún conocido o algo. No se iba a quedar atrás. Diggory la estaba mirando, le sonrió, le devolvió la sonrisa. Él se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla. Observo por el rabillo del ojo, James la estaba observando. Se notaba enojado. Sonrió aun más, y se acercó, coqueta al Raven. Éste no se quedó quieto y le dijo unas cosas, que a las cuales no le presto la más mínima atención. Solo asintió con la cabeza, sonrió nuevamente, y le dio otro beso en la mejilla, tomándolo por los hombros. Bueno, la había invitado a pasar la tarde del domingo con el, no podía ser tan malo, era una buena persona.

Caminó altivamente hacia donde se habían sentado sus amigas, junto a los merodeadores. Se sentó, sin dejar de sonreír. Michael se inclino a su oído.

- ¿Qué fue eso Lils?- le susurró.

- Sólo hablaba con Amos, no tiene nada de malo- le respondió mientras se servia un filete.

- Pero es Amos- retrucó Trevor.

- Me citó el domingo a la tarde. Ahí hablaremos- dijo mientras se llevaba un bocado de pescado a la boca. Miro a James, la observaba disgustado. Le sonrió desafiante, mostrándole toda su dentadura. Él solo bufo, y siguió comiendo de su plato. La charla se hizo más amena, y terminaron hablando de cualquier cosa.

- Potter nos toca ronda esta noche- dijo Lily al pasar al lado del chico.

- ¿A qué hora?, pensaba encontrarme con Michelle- respondió.

- Es una lástima, tendrás que dejar tu cita para otro día- Y sonriéndole maliciosamente salio del salón. Una batalla ganada.


Hola chicas, este es un capitulo de transición, ya el próximo tendrá mas acción y por fin va a haber un acercamiento. Ya vuelve a haber luna llena y es el primer partido de Quiddich. Solo les digo eso, pero hay mas, mucho mas… Espero que me alcancen las hojas, para escribir todo lo que tengo en mente…

Chicas, miles de gracias por sus ánimos. Me dan mucha fuerza. Les agradezco a la s personas que me pusieron en favoritos o en alertas, y que no me hayan firmado. Si leen esto, les pido que lo hagan, es muy importante para mi saber su opinión. Miles de gracias a las incondicionales de siempre. Me dan todas las ganas que necesito.

En fin, ¡miles de besos!

Estoy leyendo Crepúsculo, hermoso libro. Me encanta.