Capítulo 9

-¡Christian Swan!- mis ganas eran de que mi voz saliera severa y autoritaria, solo que... no. Y bueno, estoy demasiado sorprendida como para gritar, siquiera sé como pude hablar. No puedo contarles cuál fue la reacción de Edward porque, infelizmente no soy omnisciente y mirarle la cara realmente no fue la primera cosa en la que pensé cuándo mi hijo hizo entender que sabía de su relación con Edward.

Christian comenzó a asentir y me dirigió una sonrisa de labios apretados, de esas sin ningún rastro de diversión.

-Así que era eso.

En ese instante me invadió una tristeza tan grande, un sentimiento de culpa y angustia, un sentimiento que hizo que mi corazón se apretujara en mi pecho. Y como consecuencia las lágrimas consiguieron brotar por mis ojos descontroladamente. Realmente cuando lloramos, nunca es por una cosa sola. Es una sucesión de cosas, acontecimientos, que intentas reprimir y que se revelan y salen en forma de lágrimas. Es horrible.

En este caso, estoy llorando porque se está repitiendo lo sucedido doce años atrás. No exactamente igual, lo único que puedo comparar son las miradas de odio de padre e hijo. Y aunque Chris tenga mis ojos, tiene la mirada de su padre y eso, nadie que haya estado allí cuándo Edward me miró por última vez hace doce años, puede negar. Felizmente ni la primera ni la segunda vez que los hombres de mi vida me miraron con odio, hubo más público presente.

Entonces Chris se levantó y salió por la puerta de la cocina.

Instintivamente me levanté para seguirlo, pero sentí que Edward tiraba de mi brazo para que me sentara nuevamente.

-Yo voy.

-¿Tienes certeza? Edward...

-Shh. Si demoro más de media hora ven a buscarnos porque alguno de nosotros está muerto y es probable que sea yo.

No conseguí sonreír completamente por su broma, pero, aunque mínimamente, me calmó un poco.

Edward

El patio trasero de la casa era grande y tenía un solo árbol bien en el medio. Parecía medio fuera del lugar, pero era un bonito manzanero, y debería hacer una bonita y agradable sombra. El patio estaba iluminado, pero Christian no se veía por ninguna parte.

Después de dar tres vueltas sobre mi propio eje, se me ocurrió mirar para arriba, y fue cuándo vi el sospechoso movimiento en el árbol, y luego como algo que definitivamente no era una manzana, caía de entre las ramas.

Christian estaba tirado en el piso y, aunque la caída pareció ser dolorosa, no lo dejó trasparecer. Con las dos manos subió la capucha de su remera y ocultó su rostro, luego se sentó al lado del árbol y me miró.

-¿No crees que sería un buen detective?- solo cuándo muerde la manzana que tiene en la mano es que me doy cuenta que tiene una manzana.

Camino algunos pasos para sentarme a su lado.

-Eres demasiado inteligente para tu propio bien- tomé la manzana que me ofrecía y la mordí, esperando su contestación mientras masticaba.

Christian se encoge de hombros.

-Hago lo mejor que puedo- luego continúa hablando, cambiando al asunto que ambos sabemos, es el objetivo de este encuentro- Odio que me mientan. ¿Lo entiendes?

Sin saber que decir, y arrepintiéndome de haber actuado sin pensar al seguirlo, simplemente asiento y le devuelvo la manzana.

-Me pasa igual.

-¿Entonces? Ya puedes empezar.

-¿Empezar?

-Pensé que habías venido a contarme sobre como conociste a mamá y todo eso...

Mierda, definitivamente no debería haber venido.

-Eh... Tu... tu madre era mi compañera en el instituto. Ella medio que... ¿Realmente quieres que te cuente la verdad, la cruda verdad?

-Por favor.

-Isabella era una especie de... acosadora. De las peores, de esas que no te dejan en paz un segundo, que manipulan a la señora de secretaría para tener todas las clases contigo, que te mira fijamente durante toda una hora de clase, que intenta seducirte constantemente y que te deja los nervios de punta. Era insoportable. Yo nunca me había envuelto con ella, o le había dado la menor oportunidad. Entonces un día me... enamoré... de una chica, que se llama Bella.

-Creo que me he perdido...

-Anabella, se llamaba así. Pero todos le decíamos Bella. A tu madre le decían Isa. Resulta que esa chica de la que me enamoré era... bueno muy parecida a lo que tu madre es ahora. Cabello y ojos castaños, bajita, menuda.

-Ya he visto una foto de mamá en el instituto. Era irreconocible.

-¡Ya, no me interrumpas más! ¿Quieres o no que te cuente la historia, criatura?

-¡Continua!

-Ah... no sé si contarte el resto. A tu madre no le gustaría.

Había ido demasiado lejos. Podía justificarme con mi completa ignorancia sobre niños en lo que no tiene que ver con deportes, pero hasta un idiota sabe que no se cuenta a un chico de doce años que su madre era una mujer capaz de hacer lo que hizo, por más que guardes un cierto rencor por ella.

Pero si le mentía, en un futuro acabaría descubriendo la verdad, y me odiaría... aún más.

Yo y mi bocota.

-Vamos, Edward, cuéntame.

-¿Dónde está el 'entrenador Cullen'?

-¡Vamos! Me dejaste curioso ahora.

-Bien. Esa chica, de la que me enamoré, ella y tu madre se hicieron amigas. Siempre supe que eso acabaría mal, pero no dije nada. Para entonces Bella y yo ya éramos novios. En una fiesta yo... yo bebí demasiado y traicioné a Bella con tu madre. De ahí naciste tú.

Bueno, más vale que me desprecie a mí, que poco conoce y no tiene lazos afectivos, a que conozca la verdad y acabe odiando a Swan, que, aunque con sus defectos es una buena madre.

¿Soy un pésimo padre? Lo sé. Pero es que... ¡Ay, es tan complicado! ¿Cómo puedo comenzar desde cero, cuándo mi hijo tiene doce años? Sería mucho más fácil si fuera un niño de tres cuatro años sin entendimiento ninguno, y más aún si fuera un bebé.

Pero no lo es, y quizá sea mejor así. No es para ser. No soy hecho para ser padre, es mejor que me aleje antes de causar más daños.

-¡Espera, esto está muy confuso! Hay algo que no encaja en esta historia! Si nunca soportaste a mamá, ¿Por qué traicionaste a tu novia con ella?

-¡Porque no lo puedo evitar! Porque soy un canalla, un cerdo, ¿Está bien para ti? Sí, me casé con Bella, y la traicioné innúmeras veces más... No soy un ejemplo a seguir, Christian. Es mejor que me vaya.

-¡¿Entonces porque mierda viniste?! ¿Porque me buscaste? ¿Por qué no te fuiste a tiempo? ¡Estaba muy bien sin conocerte!

-¡No me grites!

-¡Cuándo hagas algo por transformarte en un 'ejemplo' antes de rendirte y dar media vuelta como un idiota, recién ahí, pensaré en hablarte con respecto... papá!

Pero de esta vez no sale corriendo. Él me está enfrentando, me está desafiando... aunque me dé por el hombro.

Y entonces volví a sentirme orgulloso del hijo que tengo.

-No tienes edad para hablar de estas cosas. No puedo contarte toda la verdad.

-¿Aja? Pues sé lo que es una vagina, ya he visto pechos de afuera en el cable y...

-Ok, niño, realmente necesitas a un padre- Entonces me di vuelta y caminamos juntos en dirección a la casa, disimuladamente le di unas palmaditas torpes pero afectuosas en la espalda- ¿Realmente nunca probaste una cerveza?

...

Ok, sé que tengo una manera medio confusa de contar historias :P A veces hasta yo misma me pierdo con el va y viene del humor de este Edward, pero ¿No son así de inconstantes las personas en la vida real?

Bueno, espero que consigan entender a Edward o... no lo odien demasiado, si es posible. O que por lo menos se rían de mis chistes.

Perdón por la tardanza y... en fin, espero que les guste el capi y hasta lo más pronto posible...

bssssototes ñ.ñ