Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.
Capítulo 10
La lluvia continuaba cayendo sin parar, y esta formaba pequeños charcos en el piso. Dentro de una pequeña cueva, la mujer terrícola de largo cabello negro se refugiaba. Videl respiraba con agrado, los aires de libertad. Tal como lo había planeado, logró liberarse de su cautiverio. Y ya ha emprendido, el camino de regreso a su tribu.
La pequeña fogata que pudo crear, le proporciona calor en el frío del ambiente. Cosa que no le causa mayor problema, debido a que desde más chica ha sabido cómo cuidarse. Aunque está tranquila en la seguridad de la gruta, se mantiene alerta en caso de que un animal salvaje. Salga de la nada, e intente atacarla.
– No parece haber lobos aquí–dice para ella misma–al menos, podré descansar un poco sin tener que pensar en ellos.
En ese momento, Videl vio una cicatriz que tenía en su pierna derecha. Dicha marca se la había dado un lobo, hace ya varios años. Curiosamente el día que eso pasó, estaba lloviendo igual que ahora. Y el sonido de la lluvia golpear el suelo, le hace recordar cuando estuvo a punto de ser devorada por una jauría de lobos.
En un día como cualquiera, la tribu había salido para cazar. Luego de varias horas de rastreo, un considerable grupo de humanos primitivos. Habían logrado encontrar a un grupo de jabalíes, animales que son su alimento favorito. Por la gran cantidad de carne, que estos poseen en sus voluminosos cuerpos.
Los animales se encontraban bebiendo agua de un estanque, y gracias a que llovía habían dejado marcadas sus huellas en el lodo. Uno de los miembros de la tribu, sacó su lanza y lentamente le apuntó al animal más grande. Cuando estuvo seguro de su puntería, arrojó su jabalina y ésta atravesó al jabalí de lado a lado.
Aprovechando la confusión de las bestias, Videl disparó su propia lanza y atinó a matar al segundo más grande. Con tales ataques, los restantes jabalíes emprendieron la huida. Pero desde el otro lado, otros humanos aventaron sus armas. Logrando alcanzar a los demás, y al terminar la tribu ya tenía asegurada la cena del día.
Enseguida se acercaron a los cadáveres, y estos a los ataron a sus lanzas. Para poder transportarlos hacia la tribu, mientras tanto un grupo de mujeres se dedicaban a recolectar frutas de algunos árboles. Después de veinte minutos de caminata, los terrícolas llegaron a su hogar. De inmediato dieron uso de los animales, nada de ellos se desperdicia.
La piel era usada para confeccionar ropa, los colmillos se empleaban como decoración en collares. Y obviamente la carne se comía, luego de haber sido preparada en una fogata de gran tamaño. La carne era cortada y repartida, según las leyes tribales.
El jefe era quien daba el primer mordisco, luego sus hombres de confianza comían y de último los demás miembros. Y al final todos se alimentaban en grupo al mismo tiempo, mientras agradecen al cielo por seguir con vida y por no haber sido atacados ese día por los saiyajin. Al terminar la ceremonia de alimentación, se retiran a dormir.
Pero sin que se percataran, una jauría de lobos que se habían visto obligados a abandonar sus hábitats naturales, por culpa de los hombres con cola de mono. Habían encontrado las huellas frescas, de sus pies descalzos en el fango. Y así los lograron encontrar, y lentamente los rodearon en silencio.
Como el ambiente aún olía a carne recién preparada, esto sólo aumentó el hambre de los animales salvajes. Quienes demostraron una impresionante coordinación, se posicionaron para atacar. Y en un movimiento rápido, un lobo se arrojó hacia el primer humano que vio. Los restantes humanos, al escuchar los gritos de dolor que la víctima dada.
Se levantaron sólo para notar, a la docena de lobos que los acorralaban. De repente, otro animal se decidió a atacar pero en esta ocasión su víctima fue una mujer. Ella comenzó a gritar, mientras el animal intentaba devorarla. Videl abrió sus ojos de golpe, al escuchar el escándalo que se estaba produciendo.
Cuando se puso de pie, sintió un fuerte impacto en su espalda. El empujón la hizo caer boca abajo, sin embargo lo que más le dolió. Fue al percibir a uno de los animales, le mordía la parte trasera de su cuello. En un rápido movimiento, ella se giró quedando frente a frente con las fauces del lobo. Con sus manos intentaba contener el hocico del animal, pero éste completamente rabioso pero sobre todo hambriento oponía resistencia.
Lentamente la bestia acercaba su boca al cuello de la chica, si la mordía en su garganta era seguro que la matara. Mientras forcejeaban, Videl vio una pequeña barra de madera cuya punta estaba afilada. Usó su mano izquierda para contener el ataque hacia ella, y con su otra mano intentaba tomar la barra.
Arrastró su mano hasta que las puntas de sus dedos, lograron sujetar la rama. Y cuando la tuvo en su mano, velozmente se la enterró en la garganta al lobo. Hasta que la punta de ésta salió por la parte baja de la nuca del lobo, provocándole la muerte de forma instantánea. Ya con el animal muerto, se lo quitó de encima.
Cuando se levantó, vio como los demás miembros de su comunidad. Le disparaban pequeñas ráfagas de energía, a los animales restantes. En ese momento, escuchó un grito de ayuda y volteó su cabeza hacia dónde provenía el grito. Un grupo de tres niños pequeños, estaba acorralados dentro de su choza.
Un lobo mucho más grandes que ellos, pretendía atacarlos. La mujer del largo cabello negro, y ojos azules. Se dio cuenta que corriendo no llegaría a tiempo para ayudarlos, por lo que decidió usar una de las tantas técnicas que recientemente había aprendido. Se colocó en una posición firme, y estiró su brazo derecho hacia el cielo.
Luego comenzó a reunir su energía en la palma de su mano, hasta formar un pequeño disco que giraba sobre sí mismo. Esa técnica había sido inventada por un guerrero humano llamado Krilin, el cual murió peleando contra los saiyajin cuando estos invadieron la Tierra. Pero Ten Shin Han logró aprenderla, para después enseñársela a sus alumnos. Con la muerte del guerrero de tres ojos, sus alumnos comunicaron el conocimiento sobre la técnica hasta que muchos años después, ésta llegó hasta la mujer del cabello negro.
– ¡Kienzan! –gritó a todo pulmón, y luego arrojó el disco cortante.
El disco de energía, voló a gran velocidad. Y cuando el lobo saltó sobre los niños, el disco lo cortó por la mitad salvando a los pequeños humanos. Inmediatamente Videl hizo una serie de extraños movimientos con sus brazos, aunque parecía como si estuviera bailando en realidad. Estaba controlando desde lejos, el disco de energía cortante.
Gracias a su dominio sobre el disco, logró eliminar a muchos de los lobos que atacaban su tribu. Pero por estar concentrada en eso, no se percató que uno de los últimos lobos que aún seguían con vida. Se encontraba justo detrás de ella, el animal no era tonto y sabía que esa humana estaba matando a sus compañeros de cacería.
Fue por eso que el lobo, se lanzó contra Videl mordiéndola en la pierna derecha. La gran cantidad de dolor, provocó que la chica perdiera el control del disco cortante. Y cayera de rodillas, cosa que aprovechó el animal salvaje para agrandar la herida que causó. La sangre brotaba de su pierna, en grandes cantidades.
Pero a pesar de eso, Videl logró recobrar el control de su disco cortante. El cual había salido disparado hacia el cielo, y ella lo hizo volver. El disco retornó hacia su ama, y seccionó al animal por la mitad. Mientras tanto, los demás miembros de su tribu lograron acabar con los restantes animales.
Los heridos fueron atendidos enseguida, de todos los lesionados los más graves eran Videl y un niño que había sido mordido en su cuello. El cual podría morir desangrado, pero para su mala suerte. Sólo tenían una semilla del ermitaño, ya que aún no estaba lista la cosecha, y la semilla era muy pequeña para partirla por la mitad. Por lo que Videl aceptó, que le dieran la semilla al niño.
Videl por su parte, fue atendida con medicinas normales. Y con el tiempo su herida se sanó, pero ésta dejó una cicatriz sobre su pierna. Sin embargo, simultáneamente a que ella recordaba el pasado, algo grande y peludo se comenzó a mover en la cueva. Esta criatura estaba tan bien camuflada, que la humana no la notó.
– Ahora podré descansar un poco más–dice la mujer, pero un fuerte rugido la interrumpió y se giró para ver qué era eso–bueno no habrá lobos aquí, pero sí hay un oso.
Frente a Videl se erguía un enorme oso pardo, el cual avanza hacia la chica con intenciones de atacarla. La mujer reaccionó, colocándose en posición de lucha. Ahora era una batalla desigual en tamaño, y en especie.
Surcando el vacío del espacio, la flota de guerra de la Resistencia. Efectuaba una reunión, para comentar los resultados de la primera prueba del proyecto Orión. La cual fue exitosa, al lograr matar a tres saiyajines capturados.
– Estoy convencido que ganaremos esta guerra–dice confiado y optimista, uno de los miembros del alto mando de la Resistencia–por fin nos quitaremos de encima, al desgraciado de Vegeta.
– ¡Deberíamos atacar de inmediato! –gritó eufórico otro extraterrestre.
– ¡Matemos a esos odiosos saiyajin! –exclamó otro individuo.
– Caballeros, caballeros–les dice otro hombre–no sean precipitados, aún no estamos listos para atacar.
– Pero Lord Balkan, con la ayuda de Orión nuestra victoria está asegurada–le replicó uno de los líderes de la Resistencia–después de todo, el objetivo de la Resistencia es matar a los saiyajin.
– No es necesario que diga nuestro objetivo–respondió Lord Balkan–recuerde que fui yo, quien fundó la Resistencia.
En ese momento, el creador de la máquina llamada Orión. Ingresó en la habitación, para unirse a la conversación.
– Doctor Makuo, tome asiento.
– Disculpen la demora, pero tuve que analizar los resultados de la prueba.
– Doctor Makuo, estábamos tratando de convencer a Lord Balkan–le comenta otro sujeto en la reunión–sobre que deberías atacar de inmediato, ya hemos esperado mucho.
– Pero yo digo que aún es demasiado apresurado–argumentó el hombre.
– Pues me parece que Lord Balkan, está en lo cierto–dice Makuo–por el momento nos es imposible ganar.
– ¿Pero por qué?... ¡tenemos a Orión de nuestro lado!
– Les recuerdo caballeros, que la prueba que realizamos fue con sólo tres saiyajin–les explica el científico–y al ser una cantidad tan pequeña, para el prototipo que tenemos resulta muy fácil eliminarlos, pero.
– ¿Pero?
– Nosotros pensamos atacar, un planeta habitado por millones de saiyajin–dijo–son demasiados para Orión, se necesitaría más energía de que la máquina puede soportar.
– ¿Entonces qué debemos hacer? –le preguntó.
– El Orión que conocen, es un prototipo para la guerra contra los saiyajin–señaló–se necesita un Orión de un mayor tamaño, por lo que es preciso comenzar con la construcción de otro Orión.
– ¿Qué tamaño debe tener este nuevo Orión? –le interrogó Lord Balkan.
– La antena aproximadamente, debe ser de unos trescientos metros de diámetro–les dijo–y con una potencia similar a la que genera los reactores de esta nave, cuando está su máxima capacidad–habla el científico–ya que Orión consume mucha energía para concentrar los rayos Bruits negativos.
– Pero no tenemos los recursos, para construir una máquina de esas dimensiones.
– Es por eso que les traigo una sugerencia, yo les propongo que transformemos esta nave en un Orión gigante.
– A ver si entendí–interrumpió Lord Balkan–tenemos que modificar esta nave, para construir un Orión lo suficientemente poderoso como para matar a todos los saiyajines en el planeta Vegeta… ¿eso dice?
– Correcto Lord Balkan–respondió Makuo–podemos adaptar una antena gigante en la parte frontal de la nave, y los reactores proporcionarán la energía para que funcione.
– Ya entiendo, pues parece que no hay otra opción–aseguró–ahora haremos una votación, para saber qué hacer... ¿quiénes están de acuerdo con modificar esta nave?
Todos los miembros del alto mando, alzan sus manos en forma de apoyo a la moción.
– Bueno está decidido, ya tiene sus órdenes Doctor Makuo–le dice otro líder de la Resistencia–comience a modificar esta nave.
– Como ustedes ordenen–el hombre se retira, para obedecer sus órdenes.
Pero cuando el científico salía de la habitación, un soldado de la Resistencia entró corriendo.
– Perdonen que los interrumpa, les traigo un par de noticias–les dice–pero una es mala.
– ¿Qué pasa? –preguntó.
– Acabamos de recibir un mensaje, de parte de nuestro espía en el planeta Vegeta–les comunica–el Rey Vegeta se ha enterado de que atacamos, a varias de sus naves mercantes por lo que ha ordenado a sus tropas, patrullar este sector para buscarnos.
– Eso es muy peligroso, debemos irnos de aquí rápido–afirmó preocupado un extraterrestre miembro de la Resistencia.
– Ordene que toda la flota cambie de curso, de inmediato–ordenó Lord Balkan– ¿y cuál era la otra noticia?
– El líder de los nameks, desea hablar con ustedes.
– Déjelo que pase–le ordenan.
Lentamente el patriarca de los nameks, ingresó acompañado de dos nameks. El cual ha viajó desde el planeta donde se ocultan, para hablar con los jefes de los rebeldes. En señal de respeto, hacia el anciano de piel verde. Los líderes de la Resistencia, se ponen de pie.
– Me gustaría darles las gracias, en nombre de todos los de mi especie–les habla con dificultad el anciano namek–por habernos salvado y también por darnos refugio.
– No tiene porqué agradecernos nada–le responde uno de los líderes de los rebeldes–todo aquel que es enemigo de los saiyajin, es nuestro amigo por lo tanto nos ayudamos mutuamente.
– También me gustaría decirles que…–una fuerte tos lo interrumpe, ya que el anciano patriarca se encuentra enfermo desde hace tiempo, por lo que uno de sus escoltas habla por él.
– Lo que el gran patriarca les iba a decir–les habla un hombre llamado Neil, mientras otro llamado Dende ayuda al patriarca–es que nosotros también queremos colaborar en su causa, por lo que ponemos a su disposición nuestro tesoro más apreciado, las esferas del dragón.
– En nombre de toda la Resistencia, se lo agradecemos.
– Adicionalmente a eso, sabemos que necesitan soldados para cuando peleen contra los saiyajin–les conversó Neil–por lo que todos los que somos guerreros en nuestra especie, se pone a sus órdenes para cuando nos necesiten, incluyendo a los que poseen poderes curativos–dice señalando a Dende.
– Gradecemos su ayuda, entre más seamos mejor–asegura.
Luego de ofrecer su ayuda, los habitantes del planeta Namek se retiran. Aún así queda un tema por discutir, para dar por terminada la reunión.
– A pesar de que los nameks se nos unieron, seguimos siendo muy pocos–argumentó.
– Nuestros soldados no son suficientes, necesitamos conseguir más–acotó.
– Ustedes saben, que aún hay diferentes razas que se mantienen escondidos de los saiyajines–todos asienten–por lo que se me ocurre, enviar un mensaje solicitando ayuda para que se nos unan.
La mayoría de las razas extraterrestres, con un nivel de pelea respetable. Ya forman parte de la Resistencia, sin embargo. Aún quedan razas extraterrestres con un nivel de pelea medio, que permanecen ocultas por miedo a ser exterminados. Y gracias a permanecer ocultos, en planetas de poco valor han sobrevivido.
Los extraterrestres al frente de la rebelión, acordaron transmitir un mensaje para reclutar soldados. El cual será enviado en una frecuencia segura, para evitar que sea interceptado por los saiyajin. Sólo esperaban que alguien los escuchara.
El hombre de piel verde, abrió sus ojos en la oscuridad de su celda. Hace pocos minutos, recibió de forma clandestina la visita del espía de la Resistencia. El cual le dio buenas noticias.
– Y eso es todo–le dice el espía de los rebeldes–sólo es cuestión de tiempo, para que este planeta sea atacado.
– Me sigue pareciendo increíble, que exista una máquina que sea capaz de matar a los saiyajin–le comentó Picorro.
– Para ganar una batalla, no sólo se puedo usar la fuerza bruta–le respondió–sino también el intelecto.
– ¿Cuánto tiempo crees que me mantengan aquí?
– No lo sé Picorro, pero mientras mantengas la boca cerrada–le dice reclinándose en las barras de la celda–seguirás aquí por un largo tiempo, la Resistencia había pensado en una misión de rescate…pero ésta fue cancela, no vale la pena perder muchos hombres sólo para salvar a uno.
– No hace falta que me rescaten–le afirma el guerrero de tez verde–yo escaparé de aquí, por mi propia cuenta...solamente estoy esperando el momento correcto.
– Sabía que dirías algo así, fue por eso que traje esto–el hombre saca una pequeña máquina.
– ¿Qué es esto?
– Es un control remoto, con el cual se puede desactivar el collar anulador que usas–él presiona algunos botones, y Picorro siente como sus fuerzas regresan–no lo he apagado del todo, para que no te descubran pero he disminuido la intensidad del collar…así podrás usar algo de tu poder.
– Ahora me siento mucho mejor–le manifestó el extraterrestre con antenas–así podré ajustar cuentas con ese malnacido.
– ¿A cuál malnacido te refieres? –le indagó curioso.
– Uno que se hace llamar Nappa, cuando salga de aquí personalmente me encargaré de enviarlo al otro mundo–afirma Picorro.
– Ahh con que Nappa, ya sé de quién te refieres–le dijo–bueno debo irme, recuerda no elevar mucho tu poder o descubrirán que el collar ya no está a su máxima capacidad.
– La próxima vez que nos veamos, ya estaré libre.
El sonido de la puerta del calabozo, le hace salir de sus recuerdos. Y hace lo que le recomendaron, disminuyó su poder de pelea para que no lo detectaran. Ahora sólo era cuestión, de esperar el momento perfecto para salir de allí.
Kakarotto había salido de su casa, para según él arreglar asuntos inconclusos. Pero su hermano Raditz, ya estaba harto de tanto misterio por parte de su hermano. Por lo que decidió esperar a que regresara, de atender sus supuestos asuntos inconclusos. Y así de una vez por todas, sacarle la verdad aunque esta sea a punta de golpes.
El saiyajin de la larga cabellera, permanecía de pie frente a la puerta. Esperando con ansias a que su hermano regresara, y finalmente después de mucho aguardar. La puerta se abre y entra su hermano mejor, es el momento para saber muchas cosas.
– ¿Qué haces aquí Raditz? –le pregunta al verlo.
– Tenemos que hablar Kakarotto–responde.
– ¿Hablar sobre qué? –le cuestiona por segunda ocasión.
El hijo mayor de Bardock, camina hasta tomar del cuello a su hermano menor. Y con tono autoritario, le habló.
– Por muchos años he soportado su actitud, pero ya no más–él lanzó a su hermano hacia una de las paredes de la habitación, y luego caminó hasta posar uno de sus pies sobre el pecho del padre de Gohan–comienza a hablar hermano, y sólo con la verdad.
– ¿Qué demonios te pasa Raditz?... ¿acaso has perdido la cabeza?
– ¡Habla! –furioso le aplica más presión sobre su pecho, pero Kakarotto se defiende y sujeta la pierna de su hermano, para luego volcarlo hacia el piso. Ambos saiyajines forcejean en el suelo.
– Sabes que mis misiones son clasificadas–le dice Kakarotto con dificultad, a causa de que el tío de Gohan le asfixia–y no puedo decir nada.
– ¡Mentira! –Le grita en la cara–desde hace años, cuando tu escuadrón fue destruido dejaste de ser miembro activo del ejército, por lo tanto pasaste a ser un soldado de reserva.
Cuando la invasión al planeta Tierra terminó, los saiyajines se establecieron en el planeta. Y durante el primer año en ese mundo, todo fue tranquilo. Pero desde el momento en que Kakarotto participó en el experimento de Marcus, y este fue descubierto por Vegeta. Su vida cambió para siempre, su escuadrón completo fue eliminado misteriosamente en una misión en la cual él no pudo participar.
Lo que en realidad pasó, fue que Vegeta nunca confió en Kakarotto. Y para evitar que éste le comentara a sus compañeros de escuadrón, cualquier cosa sobre Marcus. El monarca saiyajin, eliminó a los compañeros de Kakarotto, mientras éste se encontraba en el planeta anteriormente conocido como Tierra. Al quedarse sin escuadrón, el padre de Gohan fue reasignado a la fuerza de reserva. Soldados que son utilizados, para casos especiales.
– Estoy seguro que ocultas algo sobre Marcus, no sé con exactitud qué es–le afirma mientras le aprieta más el cuello–pero me lo vas a decir ahora.
Kakarotto comenzó a sentir la falta de oxígeno, y aunque intentaba liberarse no lo lograba. Viendo que no puede hacer nada, sólo le queda una opción.
– Tú ganas–le responde–te lo diré todo, pero suéltame.
– No soy estúpido, cuando digas todo te soltaré–le comunicó a su hermano menor.
– Está bien, pero no me interrumpas…tengo mucho que decir.
A partir de ese momento, Kakarotto habló con toda sinceridad. Como nunca antes lo había hecho en toda su vida, una a una las palabras fueron saliendo de su boca. Y por primera vez en muchos años, el hijo mejor de Bardock. Se sintió aliviado, porque el gran secreto que guardó por años, y que carcomía su conciencia. Salió de la clandestinidad, hacia la luz de la verdad.
Gohan volaba a gran velocidad y a baja altura, con el objetivo de encontrar a su esclava terrícola. El orgullo de saiyajin de Gohan, estaba furioso. No podía creer que una mujer humana, haya logrado escapar de sus manos. Volaba tan rápido, que producía una profunda zanja en el suelo. Como él no sabía sentir presencias de energía, debió utilizar su rastreador para buscarla.
– ¡Maldita sea, dónde se metió Videl! –dice Gohan–pero no escapará, la encontraré.
Pero por más que buscaba, su radar de poder no la detectaba. Era como si se la hubiera tragado la tierra, pero eso no es posible. Al saiyajin no le importaba, la gran cantidad de agua de lluvia que caía sobre él. El hombre con cola de mono, descendió hasta posar sus pies en el lodoso suelo. Caminó en el frondoso bosque, mientras escaneaba toda la zona con su rastreador.
Su búsqueda se vio recompensada, porque logró detectar un pequeño poder de pelea no muy lejos de él. Sin perder tiempo, corrió a toda velocidad. Avanzaba tan rápido, que para él las gotas de lluvia caían en cámara lenta. Llegó a donde se detectaba la energía, sólo para descubrir que ésta no le pertenecía a Videl. Sin embargo ella sí se encontraba allí, aunque la energía descubierta era de un enorme oso.
"¿Qué significa esto?"–Piensa Gohan–"¿por qué si Videl está frente a mí, mi rastreador no la percibe?".
En ese momento, el saiyajin entendió todo. Videl era capaz de desaparecer su poder de pelea, al igual que lo hicieron los leireanos durante la invasión al planeta Leire.
"¡No puede ser!"–Se dice Videl mentalmente–"¡él está aquí!".
Los pensamientos de la mujer, se ven cortados cuando el animal se lanza sobre ella. Pero Videl, se arrojó hacia un lado, para eludir al voluminoso animal. Para luego poder colocarse detrás de la bestia, y así elevó su poder concentrándolo en su pierna derecha. Con la cual le pegó una fuerte patada al oso, y Gohan se asombró al ver la facilidad con que Videl aumenta y desaparece su poder de lucha.
El oso adolorido pero aún más furioso, se levanta pero esta vez no ataca a la mujer. Sino que planea embestir al saiyajin a su lado, y confiado se apresuró contra él. Pero Gohan con mucha calma, sólo le disparó un rayo energético que ahuyentó al oso. De inmediato el hombre busca a su esclava, pero ella aprovechó su distracción para huir de nuevo.
– Esta vez no escapará–con tal frase, despegó veloz y rápidamente la encontró–allí está–él aceleró hacia ella.
Lo que Gohan no sospechaba, era que Videl a propósito se dejó encontrar para poder atacarlo. Y ella esperó a que él estuviera a una buena distancia, para lentamente llevar sus manos frente a su rostro. Y al mismo tiempo que extiende sus dedos.
– ¡Taiyoken! –vociferó a los cuatro vientos, dicha técnica creó una luz tan intensa que logró cegar por completo a Gohan.
– ¡Ahh mis ojos, no veo nada! –grita por el ardiente dolor que siente.
Como ya no podía ver por dónde iba, terminó chocando fuertemente contra un gigantesco árbol. El cual se partió, al recibir el impacto. Videl vio al saiyajin levantarse deprisa, ella sabía que su ceguera no duraría mucho. Y por eso decidió atacar de nuevo, usando otra técnica que aprendió de joven.
– ¡Sokidan! –arrojó una pequeña esfera de energía, que formó en la palma de su mano. Pero esta no era un ataque normal, sino que ella era capaz de dirigir a distancia la bola de ki.
– ¿Dónde está? –se pregunta Gohan, cuando alzó la mirada vio el ataque acercársele. Pero confiado saltó para esquivarlo– ¿eso es todo lo que sabes hacer, humana?
Pero ella no respondió, y sólo le sonrió. En el mismo instante, usó su mano derecha para controlar a la esfera. La que precisamente, cambió de dirección y se estrelló contra el hombre con cola. La lluvia paulatinamente fue desapareciendo, hasta que el cielo se despejó. Y Gohan se levantó sacudiéndose el polvo, pero su rastreador se activó de golpe.
– Su poder está aumentando…450…578…689…799…845…972…1000–le indica su medidor de poder–1189…1250…1300…su poder de pelea es de 1300–dice– ¿cómo un humano tiene ese nivel?
Videl recolectó toda esa energía en sus manos, que tenían forma de triángulo– ¡Kikouhou! –grita la guerrera terrícola, su último y más potente ataque se dirigió hacia el saiyajin que la compró como esclava.
El rayo de energía, impactó contra Gohan en cuestión de segundos. Ese era el ataque más poderoso, que la ojiazul había hecho en toda su vida. Pero haber usado toda su energía, fue un grave error. Ya que el saiyajin, aunque recibió directamente el ataque sobrevivió pero con su armadura ligeramente dañada. Ella cayó de rodillas, por el cansancio mientras él se le acerca hasta estar frente a ella.
– ¿Qué esperas?...si vas a matarme hazlo–le dijo Videl.
– Te equivocas humana, no voy a hacerte daño–le aseguró y se arrodilló, para luego tomarla por la barbilla para que lo mirara–reconozco que luchas muy bien, a pesar de ser una humana…además me interesa tu cualidad de desaparecer tu poder de pelea.
Gohan se puso de pie, y formó una esfera de energía en su mano. Pero no la disparó, si no que le transfirió ese poder a ella para que se recuperara.
– Te he dada un poco de mi poder, así que levántate–dice.
– ¿Qué piensas hacerme? –le pregunta dudosa.
– A partir de ahora, no serás más mi esclava…sino que serás mi compañera de entrenamiento.
– ¿Compañera de entrenamiento?...no entiendo.
– Eso lo hablaremos en casa.
Gohan la tomó, y se la llevó a casa. Videl volvía con él, pero ya no como una sirvienta.
Raditz soltó el cuello de su hermano, al escuchar la verdad. Tal como él lo sospechaba, todo estaba relacionado con una sola persona. Marcus.
– ¿Cómo…cómo pudiste mantener algo tan grande como esto, escondido por tanto tiempo? –le pregunta el saiyajin, al escuchar lo que hacía su hermano y dónde iba todo este tiempo.
– Con voluntad hermano, con voluntad–Kakarotto se pone de pie, mientras se frotaba su cuello adolorido–pero sobre todo, por amor a ella.
– ¡Ella!... ¡ella! –Dice con tono de voz incrédulo– ¡pero si es una humana Kakarotto!
– Eso no me importa, estoy enamorado de una mujer humana–le confiesa con fuerza y honestidad.
– Será mejor que no digas eso en voz alta–mencionó su hermano–si el Rey Vegeta te escucha, él mismo te torturará de una manera tan brutal, que desearás nunca haber nacido.
– Ya estoy harto de Vegeta, su fin llegará pronto.
– ¡Cállate, que nadie te escuche! –habla el saiyajin de larga cabellera–no quiero que condenen como traidor a nuestra raza.
– ¿No vas a delatarme?
– Por supuesto que no, Kakarotto–asegura Raditz–a pesar que no puedo creer lo que hiciste, sigues siendo mi hermano mejor y si nuestro padre estuviera con vida…seguro primero te hubiera dado una paliza–Kakarotto ríe un poco–pero te hubiera protegido y yo lo haré.
– Gracias Raditz.
– Deja de decir estupideces, ahora debes pensar cómo decirle la verdad a Gohan…toda su vida ha sido una mentira.
– Eso lo sé, sólo te pido que no le digas nada aún–le suplica–cuando llegue el momento, le explicaré todo.
– Pero no tardes demasiado en decírselo, entre más tiempo esperes más se complicará la situación.
El padre de Gohan asintió, su hijo debía saber que Marcus y la madre de éste, aún siguen con vida.
La Resistencia estaba preparada, para enviar el mensaje hacia cualquiera que quisiera unírseles. Lord Balkan caminó hacia el panel de control, con un papel en su mano. El mensaje fue redactado por él, y tomó un micrófono con la intención de leer lo que él escribió.
– Hola, a todo aquel que logre escuchar mi voz–dice–mi nombre es Lord Balkan, y soy el fundador de la Resistencia…yo solía vivir junto con mi familia en mi planeta natal llamado Linkella–habla el hombre–un día unos visitantes no deseados, llegaron para asesinar a todo aquel que encontraron y para destruir el mundo que me vio nacer…escapar me resultó muy difícil, y cuando lo logré me convertí en el último de mi especie–les narra–desde ese entonces, he deseado vengarme de esos asesinos llamados saiyajin y nosotros la Resistencia, queremos cumplir ese objetivo pero tenemos un problema…no somos los suficientes para luchar contra ellos, es probable que tú que me escuchas, estás escondido por temor a morir…pero si ya estás harto de vivir con miedo y quieres hacer algo para cambiar el destino del universo, yo te doy una sugerencia.
El extraterrestre, tomó una bocanada de aire y dijo con fuerza.
– ¡Únete a la Resistencia! –gritó.
Y con esa frase, el mensaje terminó.
Fin Capítulo Diez
Le doy las gracias: A Lilia. Takarai, Anika-San, Artemisa-Cazadora, Esplandian, Dragonheart1000, FanDB y a Oyuky Chan. Por sus comentarios en el capítulo anterior, muchas gracias.
Gracias por leer y hasta la próxima.
