Matt despertó esperando sentir el cuerpo de May junto al suyo, pero no estaba, y las sábanas estaban frías. Se incorporó y comprobó qu se había llevado sus cosas. Se vistió y salió de su cuarto, pero sólo vio a Mello sentado en el sofá, y sorprendentemente parecía no haber comido chocolate hace un largo rato. Y no, no lo estaba haciendo. En cambio, estaba sentado con los codos sobre sus rodillas, y la cabeza hacia abajo.

-¿Estás bien? -Le preguntó Matt preocupado.

Mello echó la cabeza hacia atrás, recostándose en el respaldo.

-Sólo estoy pensando. -Mello frunció el ceño, más frustado de lo común, pero su voz aún así sonaba calmada- ¿Qué se supone que hagamos ahora? ¡Esa bola de algodón ya lo sabe todo! -Él volvió a su posición inicial- Pero esto aún no ha acabado. Kira no está entre rejas, y menos muerto. Ya veremos la forma de adelantarnos unos pasos a Near.

-¿Ya has pensado en algo?

-Si, pero busco algún camino alterno.

-Ya veo...

-Hablando de ver cosas, tu novia se fue hacer una hora más o menos. Fue a buscar a Nikki.

May estaba sentada en un banco que estaba enfrete de una casa junto en la que supuestamente vivían los secuestradores de Nikki. Esperó a que el auto negro que estaba estacionado se pusiese en marcha, llevándose al hombre al trabajo. Cuando desapareció de su vista, May se puso de pie y caminó hasta la puerta de la casa. Claro que había visto a su hermana mirando por la ventana, pero de todos modos estaba excesivamente tranquila. Ni siquiera necesito forzar la puerta, estaba abierta. Sólo entró y se sentó cómodamente en el sofá. La mujer, que estaba en la cocina se sorprendió al escuchar la puerta abrirse, y pensó que sería su marido que había olvidado algo. Cerró la canilla (ya que estaba lavando los platos), y tomó una toalla para secarse las manos mientras se dirigía hasta la sala.

-Cariño, ¿Qué...?
Se detuvo en seco al ver la mitad de la cabeza pelirroja, sentada en el sofá. May, totalmente tranquila, se empezó a poner de pie. La mujer se alarmó y retrocedió un poco, quizá tuviese tiempo para correr y agarrar un cuchillo de la cocina.

-Tanto tiempo sin verte... -May se giró hacia ella, y a la mujer pareció que se le detenía el corazón- Mamá.

-¿Maddie? -La mujer, con lágrimas en los ojos, se acercó hasta May y le tocó la cara, sin poder creer que estuviese ahí- ¿Maddeline? ¿Dónde has estado todo este tiempo?
La mujer la abrazó fuertemente, pero a May no se le escapó ni una lágrima, ni le devolvió el abrazo, permaneciendo inerte como una estatua. Esperó que su madre se separase y se calmara un poco, ya que lloraba fuertemente.

-¡Todos estos años pensé que estabas muerta!

-Pues no lo he estado, y tampoco Nikki. -La mujer dejó de sollozar abruptamente- Y estoy segura de que sabes exactamente donde está Nikki.

-¡Tú no lo entiendes! -La mujer volvió a lloriquear un poco.
No podía creer que en apenas un par de segundos, su hija supuestamente muerta, la que tanto había extrañado, por la que hubiese dado su alma para volver a verla se hubiese convertido en su enemiga.

-A decir verdad, no lo entiendo del todo; ¡¿Con quién te casaste que hizo que fueses capaz de secuestrar a tu propia hija?!

-Maddie, podemos arreglar esto, ¿O eres de la policía? No lo creo, nunca te gustó demasiado; pasa, tomaremos un café y te lo diré todo. -La mujer tomó por el brazo a May, pero ella ni se movió.

-No, dímelo ahora y aquí: ¿Qué has hecho? ¿Cómo has terminado así? -Por primera vez en ese momento, los ojos de May mostraban pena, pena y dolor.

-¿Cómo he terminado dónde ¡Si yo estoy perfecta! Tengo una nueva vida, tengo una buena casa, empleo, estoy casada...

-La niña que está encerrada en tu ático no creo que piense que tienes una vida tan perfecta; ¿Qué tienes que ver con Kira?

-¿Yo? Yo estoy limpia.

-¿Y tu marido? -La mirada de May se volvió a endurecer y cruzó sus brazos sobre su pecho.

-No eres una policía, no puedes obligarme a responder.

-Bien, si no quieres hablar, no hablaremos. -May le dio un empujón a su madre, para apartarla de su camino, y cruzó la cocina hasta llegar a una escalera que conducía al segundo piso.

La mujer la persiguió y tomó su brazo, a mitad de la escalera. Por un leve momento, May recordó el último día que pasó junto a Matt en Wammy's. Pero ese momento se borró enseguida de su mente, y se giró furiosa hacia su madre.

-¡¿Qué?!

-¡Te lo diré, sólo no te la lleves!

Se miraron a los ojos durante un segundo, hasta que May volvió a hablar.

-Bien. -Dijo secamente, y bajó las escaleras.- Empieza por tu nuevo marido.

-S-su nombre es Teru Mikami, y cree tanto como yo que Kira hace lo correcto. -La mujer se irguió, tomando confianza en cuanto a lo que le estaba diciendo a su hija, demasiado confiada de que May pensase igual.

Pero Maddeline frunció el ceño. Se negaba a creer que alguien con esa mente enferma fuese su madre.

-¿Por qué tienen a Nikki?

La otra parpadeó varias veces y bajó si mirada un instante, pero después volvió su mirada hacia arriba.

-Él la usa para estar seguro de que pasos debe tomar.

-¿Sólo para eso? -Ahora May ya había explotado, acercó su cara a la de la otra mujer, que no merecía hacerse llamar "madre"- ¡¿Usas a tu propia hija como un simple instrumento para encubrir las matanzas de un asesino?!

-Mad... -La mujer intentó volverla a agarrar, pero ella se alejó y usó la poca dignidad que le quedaba de esa mujer en su vida para no golpearla por más que se lo mereciese.

-¡Es TÚ hija! ¡Mi hermana!

-¡¿Entonces por qué no me dices que ha sido de ti, ya que tan furiosa estás conmigo?! ¡A éstas alturas podrías hasta tener tu propia familia y entenderlo!

-¡Mi familia es Nikki...!

-¡Deja de llamarla así! ¡¿Qué tienes con su nombre?! ¡¿Es que ya lo has olvidado?!

-No diré su nombre y menos en esta casa. -May volvió a la tranquilidad aunque respiraba agitadamente- Ésta es una pérdida de tiempo; me voy con ella. -May se volteó y se dirigió hacia la trampilla del ático.

-No intentes protegerla, no conmigo viviendo en esta casa.

May se detuvo y giró su cabeza.

-¿Enserio tienes tan poca sangre como para matar a tus propias hijas? -En el fondo, May no lo dudaba ni un poco.

La mujer no respondió, sólo bajó las escaleras. May siguió buscando la trampilla del ático como si esa casa fuese suya. Al encontrarla, la abrió y subió. Se encontró con Nikki, sentada tranquila mente entre la oscuridad del ático. Vio la cama junto a la ventana, y varios trozos de comida en el piso.

-Nikki, vamos he venido a sacarte de aquí.

Ella se puso de pie y se dirigió a su hermana; cuando estuvo lo suficientemente cerca May pudo ver que estaba totalmente sucia de tierra, e incluso comida. Nikki la abrazó fuertemente y entonces May notó que temblaba, y la escuchó llorar, pero demasiado bajo.

-Siento haber tardado tanto... -Le respondió May en voz baja, devolviéndole el abrazo.

-Está llamando a la policía. -Le dijo Nikki, pero May la escuchó fuerte y claro.

Sin dudarlo, May la ayudó a bajar y después bajó ella. La dirigió hacia la cocina para después irse, pero en la cocina se encontró con a mujer esgrimiendo un cuchillo de carne hacia ellas. "Esto estaba siendo muy fácil" pensó May, mientras tomaba a su hermana y la dirigía hacia alguna otra parte. Pero la mujer saltó hacia ellas. May sacó de la parte de atrás de su pantalón un arma y le apuntó a la mujer.

-¿Ahora eres tú la que tendría tan poca sangre como para matar a su propia madre?

-Tú ya no eres mi madre.

-De todos modos, no tiene por qué ser ella la que tire del gatillo. -Dijo una voz detrás de la mujer.
May movió su cabeza y vio a Matt en la puerta de la casa, también apuntando con su arma. La mujer vio a Matt, y después se volvió hacia May.

-¿Así que él es mi yerno? Hubiese deseado tener más tiempo para conocer la familia, pero la policía viene en camino, así que no tienen demasiado tiempo.

May disparó al piso, lo que sobresaltó a la mujer, dándole tiempo para moverse. Pero al pasar por su lado, May lanzó un grito. Le habían clavadao el cuchillo en el hombro.

-Vete, Nikki.

Nikki corrió hacia Matt. Y vio a Mello con su moto, de modo que corrió hasta él. Matt, al ver que la mujer loca iba a volver a clavarle el cuchillo a May, pero esta vez seguramente le diese en un pulmón, disparó. Matando a la atacante de un disparo en la cabeza. May corrió hasta él, con la mano en su hombro, ya toda empapada en sangre.

-¿Qué has hecho? -Le preguntó May, respirando agitadamente y gimió de dolor- ¡La policía está viniendo!

-Preocupémonos por tus heridas, después por que somos unos fugitivos. Ambos se acercaron hasta Mello y Nikki.

-Mello, llévate a Nikki. -El aludido solo levantó una ceja.

-Hazlo, debo llevar a May a un hospital.

Mello a regañadientes ayudó a Nikki a subirse a su moto, y ambos fueron hacia el departamento; mientras May se subía a la moto de Matt, ya que no podía conducir en la suya (la había dejado oculta en algun callejón cercano) y lo abrazó con el brazo sano, sin repararse en que lo estaba ensuciando con su propia sangre.

-Perdón por ensuciarte...

-No importa, -Dijo mientras encendía la moto- nos preocuparemos por eso después.