Después de la carta amor

Preludio 10

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1 semana después

El tiempo continuaba y una noticia se había propagado como virus. Un pequeño meteorito había impactado tierra en la ciudad de Tomoeda, Japón.

Según los periódicos y medios digitales, la atmosfera había hecho casi todo el trabajo de desintegrar el meteorito, pero este al final impactó en la casa de uno de los profesores de la universidad, provocando un incendio que consumiría la propiedad.

Por suerte no había victimas mortales, se había encontrado a la hija del profesor Fujitaka sin conocimiento en la calle, muy cerca del incendio. Su hermano también presentaba heridas y un amigo que visitaba Japón, originario de Inglaterra, también tenía algunos golpes sin gravedad.

Un pequeño movimiento telúrico había sido registrado por el sismológico de Japón justo en el punto del impacto. Sin embargo, lo más sobresaliente del extraño evento, fue el pulso electromagnético que inutilizó toneladas de equipos electrónicos de la ciudad, incluyendo transformadores de energía, que había dejado en penumbras a la ciudad en plena navidad. También muchas personas cercanas al epicentro habían presentado pérdida de memoria.

Otra propiedad cercana, hogar de la directora de las industrias Daidouji, había sufrido el derrumbamiento de uno de sus muros. Algunas partes de asfalto también había sido afectado por el impacto.

Se registró el desmayo de decenas de personas en la ciudad y se describe un intenso brillo en el cielo y un sonido seco que hizo retumbar algunas ventanas, sin embargo, no se cuenta con grabaciones en video, debido a que las cámaras de seguridad pública también habían quedado inservibles.

JCHO Sendai Hospital. 31 de diciembre, 23:00hrs

Sakura Kinomoto, sentada en una silla de ruedas y con un enorme bloque de yeso rodeando su pierna derecha desde la rodilla y hasta el pie, esperaba a su padre, su hermano y amigos, para ir de regreso a la ciudad de Tomoeda.

Aparentemente recibirían el año nuevo en carretera. Sendai había sido la opción más cercana y de calidad, cercana a Tomoeda, para tratar las heridas sufridas por el incidente del meteorito.

Tomoeda se había quedado sin electricidad, incluido sus hospitales. Las plantas de electricidad a base de petróleo tampoco habían podido entrar en funcionamiento debido a que su parte eléctrica había sido inutilizada por el pulso electromagnético.

Por primera vez en decenas de años, un grupo de ciclistas tuvo que viajar los 180 kilómetros de Tomoeda a Sendai para avisar del incidente y así la ciudad hermana enviara nuevas plantas eléctricas, ambulancias y víveres varios.

El apagón de la ciudad había sido noticia internacional. Jamás había sucedido algo parecido desde más de 130 años, cuando el sol había producido un efecto similar en las líneas de telégrafos en el mundo.

Los autos también habían quedado inútiles, por lo que la ambulancia que había transportado a Sakura era una de las muchas enviadas por Sendai. Sonomi Daidouji, madre de Tomoyo, utilizó su poder económico como la directora de la empresa internacional más importante de Tomoeda, para asegurar el mejor tratamiento médico para Tomoyo y sus amigos, así como para la familia Kinomoto.

-Sonomi… tengo que agradecértelo de nuevo… te agradezco muchísimo por toda la ayuda… - el padre de Sakura, junto a Sonomi, firmaban los papeles de alta en el hospital, para poder regresar a Tomoeda

-Fujitaka… no es necesario que me agradezcas. De todas formas, lo hago porque Sakura es la hija de mi amada Nadeshiko. Tú sólo estabas ahí cuando todo esto sucedió…- contestó Sonomi, con rostro serio.

Sonomi, hacía ya algunos años, había desarrollado una fuerte amistad con la madre de Sakura. Ellas además eran primas. Fujitaka, se había enamorado de su alumna y se ese fruto de amor nació la bella niña de ojos verdes. Sin embargo, Nadeshiko había perdido la vida cuando Sakura tenía sólo 3 años y Fujitaka había quedado al cuidado de sus dos hijos.

Sonomi nunca había apreciado a Fujitaka por alejarla de su mejor amiga. Sin embargo, ella cuidaría de Sakura como su propia hija si fuera necesario.

-Desde luego te pagaré todo el dinero… sólo debo aplicar el cobro del seguro de nuestra casa y… - comenzó a balbucear el padre de Sakura, pero Sonomi lo hizo callar con un gesto.

-Ya te dije que no te preocupes, ustedes pueden vivir con nosotras. Nuestro hogar es muy grande, tiene muchas habitaciones, no será ningún problema…-

Fujitaka miró a Sonomi sorprendido y agradecido. El incendio había consumido todos sus bienes. Él tenía muchas cosas que hacer recién regresaba a Tomoeda, por lo que poder vivir con Sonomi, así fuera por poco tiempo, era una preocupación menos que tratar.

Por otro lado, Tomoyo corría por el pasillo para ir por Sakura. La chica de ojos azules estaba muy emocionada de que por fin la darían de alta y la noticia de que vivirían juntas.

- ¡Sakura! - saludó Tomoyo desde antes de entrar. - ¡No vas a creer lo que me ha dicho mamá! -

Daidouji entró a la habitación y se encontró con una Sakura perfectamente alineada a pesar del yeso en su pierna. La chica de ojos verdes cargaba su celular junto al oído y charlaba con un Shaoran seriamente molesto, el cual aún se encontraba en China.

-Sí… estoy bien… sólo ha sido la pierna derecha… - Tomoyo guardó silencio. La voz de Shaoran no era clara, pero sonaba triste y molesta.

Sakura continuó charlando, sonriéndole a Tomoyo.

-Sí, no te preocupes… tirarías todo a la basura, el consejo es muy estricto… sí… estaré bien… ¿Dónde viviremos? Pues… en un hotel, supongo… papá debe arreglar los papeles del seguro y…-

Tomoyo empezó a hacer gestos, tratando de decirle a Sakura aquello que le tenían tan feliz.

-Sí… yo también te quiero mucho… y no debes preocuparte… sé que estarías aquí si pudieras hacerlo… debo… debo irme, me darán de alta… hasta luego…-

Al colgar, Tomoyo se acercó a Sakura.

-Sonaba muy molesto…- comentó Tomoyo.

-Es que está molesto porque el consejo de su familia no lo ha dejado viajar… y él quería venir de todas formas, pero lo he detenido, ser el líder de su clan es algo muy importante…-

Tomoyo empezó a empujar la silla de ruedas desde atrás y un pequeño osito de felpa amarillo salió del bolso de la chica de ojos azules.

- ¡No vuelvas a asustarme así! - se quejó Kero, sentpandose en el regazo de Sakura.

-Lamento haberte preocupado Kero…- sonrió Sakura con amabilidad y después Tomoyo continuó.

- Sí, yo también le he dicho lo mismo… charlamos en cuanto llegamos a Sendai…- las chicas y Kero empezaban a salir de la habitación.

-Yo estaré bien… él debe hacer lo correcto para que su clan lo haga su líder…- sonrió Sakura, que guardaba en su regazo el oso de Shaoran justo al lado de Kero.

Tomoyo presionó el botón del ascensor.

- ¿Cómo están Yukito… Touya… Eriol…? - Sakura parecía pensativa.

- Están bien, nos esperan en la recepción junto a mamá y tu padre. También están Romeo y Hallie. Insistieron en esperarte aquí hasta tu salida… -

El ascensor bajó hasta la recepción, donde todo el grupo les esperaba.

- ¿No te parece raro que nadie de nosotros recuerde el impacto? Tampoco recuerdo nada de las horas antes… - Sakura movía las manos del oso de Shaoran, como si este bailara, pero conservaba una mirada pensativa.

-Sí… es extraño de verdad… no creerás que fue una carta… ¿o sí? –

Kero movió la cabeza en señal negativa.

-No… nunca sentí magia… a menos que esos mocosos estén involucrados…- gruñó Kero.

- ¿Hallie y Romeo? – preguntó Tomoyo.

-Sí… ya les dije que Koni no es un simple peluche… ellos son magos, pero nadie me cree, inclusive Eriol…-

Sakura soltó una risita.

-Ya no hables Kero o te descubrirán…-

Touya, que tenía unas líneas en proceso de curación en su rostro, los vio primero.

-Monstruo… ¿cómo va la pata? -sonrió Touya.

- ¡No tengo eso! No soy ningún monstruo y se llama pierna… - se quejó Sakura, ante la sonrisa de todos.

Fujitaka sobó cariñosamente la cabeza de Sakura, cambiando puesto con Tomoyo para empujar la silla de ruedas.

-Sakura… ¿te duele mucho…? – comentó Yukito, que parecía completamente sano. Según los médicos, sólo tenía quemaduras en la espalda.

-No… la verdad no me duele nada…- sonrió Sakura.

El grupo empezó a salir del hospital, sólo para sorprenderse por las enormes luces de los medios de comunicación que los esperaban afuera. Los flashes marearon a Sakura, cuando los reporteros se acercaron a ellos.

Sonomi Daidouji era lo suficientemente importante como para ser entrevistada. Todo Japón quería saber qué había sucedido con la bella niña de ojos verdes que había sido lastimada en el impacto del meteorito.

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Meilin, en China, ignoraba todo lo sucedido en Japón. En ese momento ayudaba en la cena del año nuevo.

A pesar de que no era el año nuevo oficial en China, la familia con la que vivía había decidido preparar comida especial para la ocasión.

La abuela Cologne, Shampoo, Rin-Rin y Ran-Ran, vestían ropas femeninas de gala en China.

Shampoo cambiaba los canales en la televisión, cuando entre uno y otro sintonizó un canal de Japón, donde Sakura, Tomoyo y sus amigos, estaban a cuadro.

Meilin casi tira un plato en el que serviría arroz, cuando se percató de su presencia en tv.

- ¡Shampoo, regresa a ese canal, son mis amigos de Japón! - pidió Meilin en un medio grito, a lo que Shampoo asintió cambiando de canal rápidamente.

Cuando volvieron a sintonizarlo, Sonomi Daidouji hablaba ante los micrófonos.

-… salvo daños materiales y el lamentable caso de la señorita Kinomoto, no tenemos más que agregar. Los trabajadores de la fábrica de Tomoeda, iniciarán labores en las instalaciones de Sendai el día de 5 enero… gracias…-

Los reporteros intentaron seguir la entrevista, pero el grupo abordó un par de camionetas negras para retirarse del hospital.

Meilin buscó rápidamente su celular entre sus ropas. Esto tenía que charlarlo con Shaoran. Sin embargo, no lograba encontrar su celular por ningún lado.

- ¿Buscas esto? - Sonrió Shampoo, con el celular de Meilin en sus manos.

- ¡Sí, gracias, debo llamar a Shaoran…! - sonrió Meilin, tratando de tomar el celular, pero Shampoo movió ágilmente las manos.

- ¿Por qué vas a hablarle a ese ingrato?... esa chica es justamente la que te lo robó… ¿verdad? – Shampoo parecía divertida.

Meilin la miró molesta. Shampoo era aún más fuerte y ágil que la prima de Shaoran.

- Pero aun así Kinomoto es mi amiga… y… debo informarle a Shaoran de lo que ha sucedido… quizá él tampoco está enterado… - se quejó Meilin, tratando de tomar el celular sin éxito.

Shampoo lanzó el celular a Rin-Rin, que lo atrapó ágilmente.

- ¿Qué piensas Rin-Rin…? -

- Que le vamos a romper más que una pierna a esa niña cuando vayamos a Japón… -

Rin-Rin lanzó el celular a Ran-Ran, ante la mirada impotente de Meilin.

- ¿Y tú hermana, ¿qué dices? - Ran-Ran sonrió atrapando el celular.

- También tiene dientes bonitos… que lástima que se los vamos a tirar cuando vayamos…-

Meilin saltó hasta Ran-Ran.

- ¡Técnica de las castañas calientes! -

Logró recuperar el celular y tenía los ojos nublados por lágrimas.

- ¡Ustedes no entienden! No quiero lastimar a Kinomoto… yo sólo… quiero que Shaoran esté a mi lado… -

-Por pensar así, Anake y Ranma ahora están casados… - se quejó Shampoo, molesta.

Meilin salió de la casa intentando evitar llorar. Quizá las chicas tenían razón. ¿Por qué iba a informarle todo eso a Shaoran? ¿Se lo debía?

Muchas aventuras suceden después de la Carta amor. ¡No te pierdas el próximo capítulo de esta emocionante historia!

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