Disclaimer: Candy Candy y sus personajes son obra de Mizuki © . Este fic fue escrito sin fines de lucro, sólo de entretenimiento.


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Aunque pierdas tu memoria, debe haber algo que impregna todo tu cuerpo.

Ahora sabía quién era él, él era Anthony, su madre había fallecido tiempo atrás y su Tía Abuela se había encargado de él, recordaba el rosedal y que le gustaba mucho ocuparse de las rosas que en él crecían cómo lo hacía su madre, su querida madre….

Anthony había empezado a recordar varias cosas como en cascada, sin embargo todavía faltaban muchos recuerdos perdidos. En la mañana del día anterior no recordaba nada y ahora todo era distinto, tenía mucho más información y eso lo animó.

- ¿Dónde está mi Tía Abuela? – preguntó en cuanto vió a Marie.

Él y Marie desde que se conocieron, inmediatamente se habían tomado cariño.

- Vamos, vamos, ayúdame a levantarte y te contestaré ¿sí?- respondió ella con una sonrisa.

-Está bien Marie- contestó él e insistió- ¿tú la conoces? ¿Conoces a mi Tía Abuela?

- Sí...llegué a verla, unas veces con el doctor Adams y otras aquí contigo. Es más, esos regalos, que están ahí son tuyos- señaló hacia una esquina de la espaciosa habitación- ella los ha traído para ti.

Anthony dirigió su vista hacia un pequeño espacio en donde se encontraban cajas envueltas con moños, algunas ya estaban abiertas y se podían ver por la habitación, como ropa por aquí y por allá, además de un pequeño caballo de madera tallado y cerca de ahí un libro con imágenes de rosas y cómo cultivarlas.

Se levantó y se acercó a ese rincón, los objetos que tocaba con su mano le maravillaron, recordó que siempre esperaba por el regalo que su Tía Abuela le daba en su cumpleaños, y eso lo hacía muy feliz. Cerca de ellos encontró un paquete grande envuelto completamente, lo abrió y pudo ver que en su interior se encontraba una gaita en perfecto estado, al momento reconoció que esa gaita le pertenecía, de inmediato la sacó para poder tocarla... el poder sentir de nuevo ese objeto en sus manos lo tenía muy contento, además de aquella fotografía que se encontraba puesta en la cómoda.

Marie lo observaba, le pareció que Anthony era un chico muy tierno, su alma era de un niño a pesar de la edad que tenía, también podía distinguir su nobleza, a pesar de ser miembro de una familia adinerada, y a pesar de haber despertado sin recuerdos, poco a poco se esforzaba por recuperarlos, era realmente admirable el progreso que había tenido en un solo día, no dudaba que pronto se iba a restablecer completamente.

-Mira Marie- la voz de Anthony interrumpió sus pensamientos- esta es una gaita, ¿la conoces?

-No realmente- Marie vió que Anthony estaba ansioso por tocar el instrumento.

- ¿Puedo tocarla?- preguntó, no quitándole la vista de encima al preciado objeto en sus manos.

-No creo que puedas hacerlo aquí- respondió la enfermera.

Pudo observar la desilusión en el rostro del chico que seguía admirando la gaita.

-Aunque pensándolo bien, me gustaría oír un poco- dijo Marie cómplice.

Anthony inmediatamente tocó la primera melodía que salió de sus manos y su boca. Parecía que su mente no la había podido olvidar a pesar de la falta de memoria.

Después de unos minutos, la enfermera temiendo que se pudiera causar algún alboroto al venir alguien a la habitación, le dijo a Anthony que se detuviera.

- Tal vez cuando estés un poco mejor, podremos salir al jardín para que puedas tocarla ¿si?- le dijo condescendiente.

-Está bien-Anthony se había decepcionado un poco pero en cuanto oyó que podría tocarla después, se alegró y abrazó a la enfermera. Ella le devolvió el abrazo cariñosamente, ese chico realmente era muy especial, no por nada era el muy querido nieto de la matriarca del clan Andrew.

Un rato después, Anthony estaba solo en su cuarto, seguía admirando su instrumento favorito y Marie se había ido a cumplir con sus obligaciones cuando entró el doctor.

- Hola Anthony ¿Cómo estás?- el doctor Adams pudo darse cuenta del buen semblante que tenía.

-Bien doctor, pero dígame ¿Cuándo va a venir mi Tía Abuela?- Anthony levantó la vista que había mantenido fija en su gaita para voltear a ver al doctor. Las buenas noticias que esperaba del doctor habían hecho que lo mirara expectante y con ilusión, pero al ver que el doctor no se apresuraba a contestar, hizo que la ilusión se fuera desvaneciendo.

- Lamento decirte que no he tenido noticias de ella, pero no te desanimes- agregó al ver la cara del chico-tal vez todavía no ha llegado la carta que le envié, pero estoy seguro que en cuanto la reciba vendrá a verte. Pero dime- continuó el doctor- ¿cómo van los recuerdos? ¿Has podido recordar algo más?

- Sí, he recordado este instrumento - Anthony se lo mostró al doctor- aunque no puedo tocarlo bien, también he recordado que me gusta montar a caballo, tal vez sea un buen jinete- respondió con brillo en los ojos.

-Bueno, bueno, eso lo veremos después- dijo el doctor, tratando de no seguir hablando de ese tema- lo importante es que has logrado recordar y pronto podrás recordar muchas cosas, si no es que todo.

- Sí, tengo esperanza en ello- Anthony estaba decidido-... pondré todo mi esfuerzo por lograrlo.

- Muy bien- expresó el doctor y al mismo momento se dirigió hacia la puerta- cualquier cosa que necesites pídesela a Marie.

-Sí lo haré- respondió él.

En ese momento entró una mujer que Anthony no reconoció, era la jefa de enfermeras que había entrado al ver al doctor en la habitación. Una vez dentro le había dado unos papeles al doctor que había que firmar. Al esperar se detuvo un poco al ver al joven pero éste se encontraba ensimismado con un objeto en sus manos. La jefa de enfermeras se volvió hacia el doctor y le empezó a comentar que pronto necesitaría a otra enfermera ya que muchas de ellas se requerían en el frente como apoyo y además también hacían falta en el hospital por otras cuestiones.

El doctor se volvió hacia ella, y le dió a entender con la mirada que no hablara ni una palabra de la guerra que se estaba librando en esos días en Europa. La jefa de enfermeras entendió el gesto y se apenó un poco, sin embargo como era muy charlatana, no iba a dejar de hablar. Entonces le empezó a dar pormenores sobre una chica que había llegado al hospital hacía un par de meses y que había solicitado un puesto, que tal vez si la hubieran aceptado en ese entonces, ahora tendrían una enfermera más.

-¿Una enfermera?- preguntó el doctor.

- Sí, había venido a ofrecer sus servicios-respondió la jefa de enfermeras- pero le dije que teníamos las plazas cubiertas, me dió un poco de lástima, se veía que necesitaba el trabajo.

- ¿Así? ¿Y cómo se llamaba?- preguntó distraídamente.

- Candice ó Candy, algo así- respondió ella- pero igual no importa, seguramente habrá encontrado trabajo en otro hospital.

- Sí...seguramente- respondió el doctor.

En ese momento para Anthony, el sólo oír el nombre de Candy hizo que viniera a su mente un remolino de imágenes confusas y sensaciones incontrolables, al mismo tiempo que sintió un mareo muy fuerte por lo cual tuvo la imperiosa necesidad de ir al tocador, trato de poner un pie en la alfombra, pero trastabilló...

-¿Te ayudo?- la jefa de enfermeras había visto que le costaba trabajo caminar.

- Gracias….. no hace falta- respondió el. Y se encaminó hacia un extremo en donde se encontraba el baño...detrás de una pequeña puerta de madera . Una vez dentro, tuvo que aferrarse a la pared para no caer al piso, sin embargo sus piernas flaquearon, enviándolo al mismo. Una sensación de intranquilidad se apoderó de él, ¿qué estaba pasando? ¿Qué significaba para él ese nombre?

Cerró los ojos por un momento y trató de visualizar nuevamente esa imagen anhelada, esa imagen que desde que había despertado se había presentado ante él, de una chica con ojos verdes que tenía lágrimas en los ojos, sí…ahora podía ver su rostro, el rostro tenía pecas y el cabello era rubio, si tan sólo, si tan solo… pudiera tocarlo….

De pronto múltiples imágenes llegaron a su mente de esa chica, recuerdos borrosos se agolparon y se vió a si mismo llamándola con ese dulce nombre que había oído hacía unos instantes, seguramente aquellos ojos verdes suplicantes eran de ella, y entonces...ella se llamaba así …Candy.

Continuará...


Bueno ahora sí, los dos capis prometidos..

Lilialh: Sí al menos uno de ellos ( la amnesia) está próxima a desaparecer. Saludos!

Karina Grandchester: Esa era la idea amix, además de que llevo algo adelantada la historia.. jeje gracias por seguirme y dejar review. Saludines!

Sandra: Justamente en el blanco! Me super encantó tu review, mencionas claramente mis negras intenciones jeje. Es cierto que los primeros capis son algo así como una introducción, sin embargo a partir de que nuestro rubio encantador despierta es donde retomamos el tiempo, con esto quiero decir que estamos justo donde terminó el anime si acaso con unos cuantos días de diferencia, o al menos eso es lo que intento porque estuve haciendo la cronología de Candy y es algo complicada ya que no concuerdan algunas fechas entre el anime y el manga, así que traté de adentrarlo lo mejor posible. Y claro que Anthony es fuerte! sólo que la vida le dará el sufrimiento que le tuvo guardado por esos años perdidos... eso es muy malo, pero creo que es parte de su destino, bueno ya me extendí... muchísimas gracias por tu review. Saludos!

The darkness princess: Ahí vamos, ahí vamos, ya ha recordado algo de quién es, gracias por la review del capi anterior, jamás pensé que tendría alguna y llegó la tuya y te adelanto algo...ahora que ya recordó algo más, eso desencadenará algo imprevisto. Grax y nos vemos en el siguiente!

Miss Black Potter: Aquí los dos capítulos, espero y te gusten, chao!

Galaxylam84: Jajaja no creas, la Tía Abuela no es tan malvada, o al menos no aquí, simplemente la maldad se situará en otro personaje como veremos más adelante, a excepción de ciertas personitas ya conocidas por todos verdad?

N/A: Ok ya avanzamos un poco más.. recuerden.. el siguiente capítulo en dos días. ¿Solo uno? mmm...