Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de Tite Kubo, solo alguno es de mi propiedad.
Disculpen que no sea muy extenso, pero eh de terminar la calma en esta parte, así podré ir adentrándome más al manga y comenzar con la guerra entre Quincys vs. Shinigamis.
Espero les guste y pues, déjenme sus reviews para cualquier cosita. Saludos
P.D.: Quiero aclarar que no convertí a Yuzu en Shinigami, ya que la veo incapaz de pelear y asesinar a alguien, así que mil disculpas U.U
Un par de semanas después de que Karin tuviera que ir al Seireitei para aprender a controlar sus poderes, una noticia sacudiría su nuevo ritmo como padre y hermano.
Esa tarde se encontraba a las afueras de la décima división, observaba con tranquilidad como Karin y Hitsugaya practicaban, hasta que Rukia llegó y golpeo a Ichigo, tal y como solía hacerlo en el mundo humano.
-¿Por qué me golpeas? ¿Acaso te has vuelto loca Rukia?- Pregunto, molesto por el golpe que su futura esposa le había propiciado. Notó entonces que Kaien se reía de tal hecho –Oye, no deberías hacer eso cuando Kaien nos ve...
-¿Acaso te avergüenzas? Por favor, si no lo hacías frente a tus amigos, menos con tu hijo- Agregó ella mientras le entregaba a Kaien. Sus facciones se aseriaron un poco, luego agregó –En dos días es el cumpleaños de Kaien, la verdad es que no tenemos nada preparado para él…
-¿Y hasta ahora me lo dices? Rayos…- Ichigo se rascó la nuca mientras veía a su pequeño hijo juguetear con una mariposa infernal que pasaba por ahí –Hablaré con Byakuya, por lo menos debemos hacerle un pequeño convivio en la mansión
Observó como Karin había atacado a Hitsugaya, el peliblanco se acercó a la chica para felicitarla; en su fuero interior quería que éste se alejara de ella, pero tal vez no era tan mala idea. La pareja salió de la división diez y se encaminaron hacia la sexta, fueron directamente a la oficina de Byakuya.
-Rukia… Ichigo, ¿Qué es lo que desean?- Pregunto el mayor de los Kuchiki sin levantar la mirada de sus papeles –Supongo que ah de ser algo importante
-Hermano, veras…
-Queremos hacer un festejo por el cumpleaños de Kaien, es su primer año, y quiero aprovechar que estaré aquí en la sociedad de almas junto a él- Interrumpió Ichigo a las palabras de Rukia, estaba yendo directo al grano. Byakuya alzó la mirada y se centró en los marrones ojos de su "cuñado" –Estoy solicitando tu permiso
-Concedido- Rukia e Ichigo, incluso Renji se habían quedado sorprendidos por la respuesta dada por el frío y serio Kuchiki –Pueden invitar a algunas personas cercanas, y creo que Kami estará muy contenta de ayudarles
Ambos salieron de la oficina, no sin antes agradecerle a Byakuya. A partir de ese momento comenzaron las preparaciones, Kami se encargaba de cuidar a los bebes mientras Rukia e Ichigo se encargaban de invitar a unas cuantas personas cercanas, entre ellos Ukitake y Kyouraku, así como Yoruichi.
El día había llegado, Kaien llevaba un tradicional traje de la familia Kuchiki, Ichigo y Rukia cambiaron su habitual vestimenta por una mas festiva; y durante varias horas estuvieron platicando sobre lo hermoso que era aquel niño, lo que podía llegar a ser, como serían sus habilidades y lo guapo que llegaría a ser.
-Les agradezco a todos por estar aquí, realmente este es un día muy especial para mí- Hablo Ichigo, quien observaba a su pequeño dormir en brazos de Rukia. Miró a Ukitake, el padrino del niño y a sus acompañantes, Hitsugaya, Karin, Kyouraku, Yoruichi, a su papa, Renji y Kami –Pero más que nada, quiero agradecerle a Byakuya, por haber aceptado a mi hijo durante estos meses en los que yo no eh podido hacerme cargo de él
El festejo había sido al caer el sol, no tenía por qué durar mucho tiempo, así que después del festejo, los hombres se quedaron sentados a beber un poco de sake y a charlar. Solo había uno de ellos que no se había quedado, Hitsugaya y karin habían desaparecido y nadie les había cuestionado; bueno, solo uno.
-¿Cómo que no sabes a donde se fue tu hermana?- Cuestiono Isshin a su hijo mientras lo sostenía de la solapa de su yukata –Acaso… acaso ella…
-No lo se papa, ella ya no es una niña pequeña a la cual debas estar cuidando todo el tiempo- Agregó Ichigo intentando soltarse del agarre de su padre –Después de todo, él es un buen hombre, y ella parece feliz desde que entrena con él
El agarre fue disminuyendo, Isshin se tranquilizó y volvió a sentarse con los demás caballeros. Bebió pacíficamente mientras observaba la luna. Por otro lado, Ichigo aprovecho para ir a donde Rukia y los bebes, quienes ya se encontraban debidamente en sus cunas.
-Descansa Kaien, nosotros siempre estaremos contigo- Susurró Ichigo mientras abrazaba a Rukia –Jamás volveré a dejarte solo…
Los días pasaron, todo estaba dentro de lo normal. Karin había terminado de entrenar y aún debía recibir unas cuantas lecciones más, pero eso podría entrenarlo en la tienda de Urahara, así que volvía a casa junto con su hermano.
-Volveré pronto, estoy segura que ahora que soy shinigami podré visitarte más seguido- Agregó la joven Kurosaki al momento de despedirse de Hitsugaya –A parte, no tengo ganas de ver a ese tal Urahara
-Te estaré esperando, tenemos una lección pendiente todavía- El joven se había acercado al rostro de la chica y le dio un tierno beso en la mejilla –Nos veremos pron…
-Nos vamos Karin- Dijo Ichigo al ver tan conmovedora escena y llevándose a Karin a rastras –Gracias por todo Toushiro, yo me encargaré las lecciones de Karin
-¡Kurosaki! Maldito…
Y antes de que el joven shinigami dijera algo más, Ichigo y Karin habían desaparecido por la puerta senkaimon. Esa vez Rukia no había podido asistir, así que debía irse sin un último beso de su amada; Karin se había recuperado del tirón de su hermano, así que le propino un buen golpe al idiota de su hermano.
-Eres un idiota…
Fue lo único que dijo la chica para compensar sus andares con los de su hermano. Una vez en casa, Karin volvió a su cuerpo, se sentía diferente y con nuevas fuerzas; Yuzu la recibió con un fuerte abrazo y les había preparado una comida especial. De nuevo eran una familia unida, pero algo no encajaba del todo bien. ¿Cuándo descubriría Yuzu sus poderes? Esa era su mayor preocupación, como hermano mayor debía estar al pendiente de su pequeña hermana.
Los meses pasaron, y con ellos las desapariciones de Karin fueron mucho más frecuentes cada vez, Isshin se ponía como loco cada día, hasta que Ichigo por fin intervino.
-¿Por qué siempre te pones así cuando Karin desaparece? ¿Acaso no crees que él es un buen chico?- Preguntó Ichigo mientras veía a su padre hablarle a la enorme fotografía que tenía de su madre; Isshin se aserio y se sentó junto con Ichigo en la mesa -¿Por qué tanta seriedad tan de repente?
-No me molesta el chico, si no que…- Suspiro –Esperaba por lo menos que ellas tuvieran una vida más normal, y ahora no se si Yuzu despertará sus habilidades algún día
-Creo que por el momento es mejor mantenerla al margen, pienso que al ser ella la menor, es la única que no ah heredado dichas habilidades- Respondió Ichigo a los cuestionamientos de su padre, apoyándolo de manera fraternal al colocar su mano sobre el hombro de su padre –No es una guerrera como nosotros, tal vez estemos solo para protegerla…
Isshin sonrió, parecía mucho más tranquilo al escuchar las sabias palabras de su hijo mayor, aquel que pudo ver espíritus desde muy pequeño y quien parecía ya todo un hombre. Se puso en pie nuevamente y miró por la ventana.
-Cuida de Karin, la sociedad de almas no es un lugar seguro la mayor parte del tiempo, yo me encargare de proteger a Yuzu aquí- Se había dado la vuelta para mirar a su hijo –Y protege a Kaien y Rukia, recuerda que nunca se abandona a la familia
Ichigo sonrió, asintió a la petición de su padre y le dio las buenas noches, al momento de subir a su habitación, Kon le esperaba sobre la cama.
-No tienes por qué preocuparte de Yuzu, yo también la protegeré- Agregó el afelpado muñeco –Pero dile a mi Nee-san que la extraño mucho
-Tranquilo Kon, ella sabe que la extrañas y puede que pronto venga a visitarnos- Respondió el aludido –Tal vez conozcas a Kaien…
El tiempo pasaría tranquilamente, todo cambiaría de poco en poco, y pronto llegaría el día en que Kaien asistiría a la escuela de entrenamiento. Pero poco antes de que se graduara, las cosas no marcharían a favor, al contrario, vería la perdida de muchos compañeros.
