whhhololasss! :D I'm come back! aquí Liz reportándose!... bueee, lo primero viene a ser explicar el porque de la laaaaaaaaa...rga espera para subir el capi -_-' . y la razón es... pom pom pom! :O ... no tenía internet desde octubre TT-TT ((oh god why? QAQ)) y esto de no saberse la contraseña también va en contra :T ... tenía escrito com caps y no sabía como hacerlo para subirlo ewé (genius plz ?)

buee... aqui quería agradecer a todos que a pesar de no haber sido muy activa (1313 (?) ma han dejado rewiews y han dado a follow&fav QvQ ... nunca esperé volver y encontrarme con tantos de esos apoyos TTwTT)/ ... Luna Paola Black, Zpye, Adilay Nazikage, abby, MikuuHatsune, y a Hiner! ... ya puedo morir en paz :'D ... (esperen... nop la verdad tengo que terminar esto antes xD)

oki sin más el capitulo :D (aunque en realidad son 2 ewé)

-¡eres un hijo de puta!…- decía aquel ente dentro de la mente de aquel chico Flippy.

-no debiste haber atacado a Flaky, ella es… importante para mí- le respondía el peli verde a su otro yo, que furioso le gritaba palabras llenas de veneno. Como hacía siempre que estaba irritado por algo.

-si… al igual a los demás que te dieron la espalda cuando pudieron… ¡esa mocosa hará lo mismo tarde o temprano!- las palabras de Fliqpy hurgaron nuevamente en aquella herida que con esfuerzo el chico había tratado de olvidar, haciendo que se levantara de su cama y fuera al botiquín de su cuarto de baño- ¿Qué haces?, ¿otra vez con eso?-.

-haces que me duela la cabeza, no te soporto…- decía mientras tomaba aquel frasco con pastillas somníferas que utilizaba diariamente para calmarse o poder dormir con mayor tranquilidad- no haces más que obcecarme-.

-¡Ay! lo siento… no era mi intención...- le contestó con total sarcasmo en cada una de sus palabras.

-no sigas nada- interrumpió secamente haciendo que aquel individuo lo mirara ferozmente con aquellos ojos amarillos que poseía- estoy harto de que me repitas siempre lo mismo… solo… solo déjame dormir tranquilo…- al terminar, se recostó en su cama y cerró los ojos recordando aquello que había pasado apenas un par de horas atrás.

Ése sentimiento que nunca antes había sentido era cálido y lo hacía sentirse extraño, nunca antes había experimentado eso y debía admitir que le daba miedo, no por el hecho de estar enamorado de alguien, sino por su alter ego. Le aterraba que le hiciera algo a Flaky o que ella se alejara por las atrocidades que hacía aquel ente. El horror se apoderaba de él cuando pensaba en que podía perderla

Apenas esa palabra resonó en su mente hizo que aquel ente aún consiente sonriera, seguido de grandes carcajadas que resonaban en la cabeza del de ojos verdes que sucumbía poco a poco a los somníferos del medicamento que había consumido hace solo minutos.

Los rayos de luz cayeron directamente en sus parpados que se encontraban cerrados, haciendo que reaccionara. Su cuerpo estaba pesado y le costó abrir sus ojos a causa del repentino despertar que le ocasionó aquel brillo que lo cegaba por instantes. Al fijarse a su alrededor se percató de que no estaba en su habitación, su cabeza le dolía de manera infernal y por su mente pasaron un montón de fragmentos de supuestos recuerdos de lo que podría haber pasado. Sintió un repentino escalofrío, volvió a mirar a su alrededor en busca de algo que le indicara donde estaba, pero todo estaba repentinamente oscuro ahora, excepto por aquel hilo de luz que lo despertó de sus sueños, se levantó de donde se encontraba pisando algo húmedo y un poco pegajoso con sus pies descalzos, en ese momento fue cuando comenzó a sentir que algo andaba realmente mal.

Siguió caminando a través de aquel lugar a medida que un olor repugnante envolvía su sentido del olfato, un olor muy peculiar y aterradoramente familiar se daba a posicionar en ese cuarto extrañamente gigantesco. Cada vez avanzaba con más rapidez a esa fuente luminosa, cada vez con más desesperación en su cuerpo. Algo le gritaba que diera media vuelta y volviera en donde despertó, pero solo siguió adelante con el poco valor que le quedaba dentro de él.

Al llegar a la luz sus ojos tardaron un poco en adaptarse y observó que estaba al frente de su escuela, pero algo no andaba bien, el silencio era demasiado y en poco caminar se dio cuenta de que todo parecía desolado. Caminó despacio por el lugar y observó con cuidado cada detalle del lugar, los arboles, las nubes, los bancos, todo… Todo tenía un aspecto lúgubre, apresuró el paso y se adentro en el instituto de la ciudad.

Las puertas estaban abiertas, cosa que extraño al peli verde, respiró profundo y volvió a sentir ese repugnante olor una vez más, solo que el de ahora era mucho más intenso. Trató de cubrirlo con una de sus mangas y siguió avanzando hasta detenerse en su salón, tomó el pomo de la puerta y lo giró, la abrió lentamente y vio la escena que predominaba en el lugar. Los pupitres estaban perfectamente ordenados sobre el suelo, ahora de un color peculiar, el salón estaba cubierto de los cuerpos de todos sus compañeros, decorando con sangre y tripas las paredes. Sobre las mesas estaban cada una de las cabezas de los alumnos en sus respectivos lugares, dominaba la expresión de horror con las que habían muerto. Algunos estaban sin sus ojos, la nuca reventada, leguas cortadas o con el cerebro saliéndoles de algún orificio que les hicieron al matarlos con sangre coagulada en las heridas hechas hace no mucho tiempo acaecidas. Flippy al ver tal escena, con expresión de total horror, buscó desesperadamente a esa singular cabellera roja de entre todas esas cabezas y acercándose al pupitre donde se sentaba su pelirroja buscó otra vez sin encontrar pista alguna.

El chico totalmente turbado lleno de un mal presagio que lo envolvía de pies a cabeza, corrió al primer lugar que se le ocurrió, sus lágrimas de angustia por lo que le podría haber pasado a su niña le hacían que su vista se nublara y que con su antebrazo limpiaba torpemente aquellas gotas saladas. No pensaba con claridad, lamentaba todo lo que todavía no ocurría, quería gritar pero no podía hacerlo, por más que lo intentara su voz no salía ni siquiera para poder llamarla, no podía gritar su nombre.

Al llegar a la casa de la chica entró lo más rápido que pudo. Escuchó ruidos de una habitación y corrió hacia allí, empujó la puerta y vio esos ojos ámbar que tanto repudiaba, esos que pertenecían a ese demonio en su interior que se encontraba bañado en sangre.

-llegas tarde…- se volteó dejando ver su sonrisa con aquella hilera de filosos colmillos.

Flippy no podía hablar, su voz no emergía de sus cuerdas vocales pero el ente sabía exactamente lo que quería, lo que pensaba, lo que sentía. Con su derecha le indicó que mirara hacia abajo y comenzó a reír con total demencia. El de ojos verdes lentamente miró donde el asesino apuntaba y a sus pies se encontró la cabeza de la pelirroja, sus ojos estaban sin vida y tenía la misma mueca de horror que había en la de sus compañeros. Rápidamente se asomaron las lágrimas y un dolor intenso en su pecho se hizo presente, solo quería gritar, le dolía demasiado para guardarlo de esa manera y se derrumbó, quedando de rodillas en el piso que estaba cubierto de la sangre de su doncella.

El de ojos dorados se acuclilló en frente de él mientras que tomaba de los cabellos la cabeza prolijamente cortada de la chica, haciendo que su "creador" lo mirara con profundo odio aún con su rostro rojo y bañado en lágrimas.

-¿En verdad quieres saber?... jajajaja!- la risa maniática resonó en las paredes de la habitación, el ente apuñaló a Flippy dejándolo inconsciente una vez más -Entonces lo sabrás… -


Al despertarse no había ningún rastro de aquel ente que siempre lo molestaba, lo que lo hizo suspirar de alivio que no estuviera sacándolo de quicio tan temprano por la mañana. No recordaba lo que había soñado, solo se percató de que tenía unas pocas lágrimas en sus mejillas y se limpió.

Se tomó su tiempo para ducharse y desayunar plácidamente, ya que se había levantado más temprano de lo normal. No sabía cocinar así que sacó una de las típicas sopas instantáneas que comía a diario, mientras la preparaba limpiaba, en fin, la rutina de siempre, Y luego decidió ir caminando a su escuela, tenía tiempo de sobra y quería respirar el aire fresco que daba en ese lugar.

Llegar temprano era algo que siempre hacía, pero ese día llegó cuando apenas estaban abriendo el colegio, solamente se dedicó a esperar hasta que ya empezaran las clases. Sentado sintió que alguien se acercaba por detrás de él, haciendo que volteara rápidamente para ver de quien se trataba… La peli violeta estaba a su lado, se había acercado como si fuera un fantasma hasta llegar allí. Hizo que el peli verde se sobresaltara, nunca antes alguien que se podría considerar "normal" se había puesto a su lado sin que él se diera cuenta. Estando aún en la guerra, seguramente hubiera muerto.

-H...Hola, me has asustado jeje- dijo el chico dando una pequeña sonrisa nerviosa a la niña que abrazaba con ahínco su peluche del pequeño sombrero de copa.

-No era mi intención…-dijo sin expresión alguna en su rostro.

-Descuida… ¿Lammy, verdad?-preguntó e hizo que la chica asintiera con la cabeza sin pronunciar palabra, el silencio era incómodo y su mirada algo perturbante para el peli verde- emm, bonito día…-antes de terminar fue interrumpido de forma cortante por la chica.

-Debes tener cuidado- desvió la mirada de la del chico y continuó- hablo por los dos…-

-¿eh?- eso sorprendió al peli verde, de verdad que no tenía idea alguna de que estaba hablando la chica del cabello lila- ¿A qué te refieres con eso?... no lo entiendo-

- Petunia…- solo al decir aquello le fue dando algo de ideas en su mente- cuida bien de Flaky.- dio media vuelta para marcharse.

- A... ¡¿A qué te refieres?!-se levantó rápidamente y trató de tomarla por el hombro para voltearla, pero ella fue más rápida y quedó cara a cara con el peli verde dejándolo un poco impresionado. Pensó que los reflejos de la chica eran muy rápidos o que él podría estar oxidándose al final de cuentas.

- idiota.- lo tomó por sorpresa aquellas palabras y sin siquiera poder responder a aquella ofensa prosiguió- debes de serlo al no darte cuenta…- finalizó y siguió su camino hacia la institución nuevamente.

Se quedó en blanco. Realmente no entendía de lo que le hablaba o lo que quería decirle realmente. Algunas ideas tenía sobre lo ocurrido recientemente pero, exactamente no sabía lo que se avecinaba. Quería averiguarlo cuanto antes y para eso tenía que preguntarle directamente a la responsable de aquella nombrada por la pequeña… a Petunia.


Las clases avanzaban lentamente, eran aburridas y causaban cansancio a cualquiera que no fuera fanático de los estudios, por así decirlo. Flaky había faltado a clases, Lammy actuaba de forma extraña y Flippy solo quería charlar con Petunia de algunas cosas. Lo único que tenía que hacer era esperar pacientemente a que terminara aquella tortura que se presentaba cinco días a la semana.

En esos momentos el peli verde se preguntaba porque optó por hacerlo, el entrar en aquella institución de bajo nivel de aprendizaje por cuenta propia no era lo más inteligente por su parte, lo único que había hecho era proporcionarle más problemas a su conflictiva vida, odiaba eso. Pero aún así quería saber que era tener una vida que se considerara "normal" en la mayoría de los aspectos posibles. Había pasado por mucho, más de lo que cualquiera en su corta existencia, hasta se podría decir que vivía por dos… solo suspiraba al pensar en todo aquello.

"algún día escribiré sobre esto" especulaba cosas solo para hacer el tiempo, las malditas clases no terminaban, eran eternas las horas… entre más miraba la hora en el viejo reloj de marco de madera oscura que colgaba por encima del pizarrón, más lento se le hacía cada segundo pasado.

Aproximados a un par de horas y media después sonó la bendita campana que anunciaba el final de las clases, podía irse velozmente a su casa a descansar, o tal vez a la de su querida pelirroja para preguntar el por qué de la falta de su necesitada presencia. Pero tenía algo que debía saber sí o sí, algo que lo carcomía por dentro. Necesitaba hablar con la peli azul urgentemente para saciar sus dudas, y sin pensarlo más fue en su búsqueda a la salida de aquel pequeño colegio. Más las ganas de encontrarla hacía falta para que no se apareciera por ningún lado, siendo irónico en parte, ya que se le solía apegar a él de forma provocadora los pocos días desde que comenzó en aquel instituto… odiaba eso.

Y por las malditas cosas de la vida. Más de hora y media buscando sin encontrar ni pista de Petunia. El peli verde maldijo de muy mala manera todo "no puedo creer que no la pueda encontrar… quizás ya deba irme a casa" pensó el muchacho para después suspirar, luego de unos segundos de meditación optó por irse ya de ese lugar y a paso lento comenzó su marcha.


No mucho después comenzó a suspirar. Estaba cansado, la noche anterior no durmió muy bien que digamos y los pensamientos sobre ciertas cosas lo arremetían a cada segundo. Quería ver a su pelirroja, estar con ella, pero sus miedos lo frenaban a no hacer mucho más de lo que ya había hecho. Además de que su contraparte planeaba algo, estaba seguro de eso y más por la conversación del día anterior con él. Aquella risa le dio un mal presentimiento, peor que otras veces.

Paso a paso se acercaba cada vez más a su morada, la angustiosa tarde cubría la ciudad con un par de tonos grises y uno que otro rayo anaranjado filtrándose de entre las nubes, abrió la puerta y entró. Sus cosas estaban desparramadas por el suelo, las cortinas cerradas completamente haciendo que se viera más oscuro el interior de ésta. Se recostó en su sofá sintiendo un leve dolor de cabeza que ignoró por completo, miró el techo comenzando a relajarse y cayó dormido en unos pocos segundos. Pero a la vez despertando su otra faceta quién abrió los ojos de golpe, mostrando aquellas peligrosas joyas ámbar que parecían brillar en la penumbra de la habitación.

-hora de la diversión… jaja…- dijo aquel ente levantándose de un salto, guardó su cuchillo de caza y se propuso a salir de lo que a sus ojos se asemejaba a una prisión.

Recorrió las calles esperando encontrar a su primera víctima del día, teniendo cuidado con las patrullas de policías que estaban rondando en la ciudad, indicio de que las personas "desaparecidas" por él estaban siendo buscadas. Había sido cuidadoso al momento de asesinar, pues no quería que le quitaran su diversión tan rápidamente, quería disfrutarlo poco a poco, aunque en su interior solo deseaba seguir con su cometido hasta que no quedara ningún alma viviente en aquella ciudad. No sería tanto esfuerzo para él hacerlo, no tenía muchos habitantes ni una seguridad muy buena que digamos. Pensaba que quizás ya sería la hora de sembrar la desesperación en el lugar.

Se percató de la presencia de alguien no muy lejos, estaba prácticamente solo en un pequeño parque con juegos para infantes, era de cabello morado dándole la espalda a quién le daría su muerte. Lentamente se acercó al muchacho sin hacer ruido alguno, y con el mango de su cuchillo de caza lo golpeó en la nuca con tal fuerza que hizo que cayera de boca al suelo. Se intentó levantar algo aturdido por el golpe que había recibido y se volteó para ver a su atacante de frente.

-buenas noches pequeñajo…- el peli morado tenía variadas pecas en su rostro y en su dentadura se hacía notar un par de dientes más grandes que los demás.

-¿Por qué demonios hiciste eso?- dijo aún mirando el piso, alzando de a poco su vista hasta ver un par de orbes amarillos que daba la sensación de fluorescencia en la oscuridad.

- me preguntaba que hacías en un lugar tan desolado como éste… jeje- retorció su sonrisa- ¿acaso no te han dicho tus padres lo peligroso que es?- comenzaba a hablar con su típico tono de sarcasmo lo que el contrario notó, no solo eso, se percató de que el militar estaba jugando con una navaja de gran tamaño entre sus dedos lo que lo hizo palidecer al instante- no dices nada ¿eh?... esto empieza a ser aburrido- tomó firmemente el arma y la enterró en el ojo izquierdo del joven quién solo sintió un líquido caliente recorrer su mejilla, el líquido carmín comenzaba a excitar al peli verde haciendo un poco más de presión en la cuenca ya vacía, y que solo salía sangre del lugar. El muchacho de cabellos morados un par de segundos más tarde sintió el agudo dolor que lo empezaba a recorrer.

Gritó lo más fuerte que pudo tratando así que el dolor se esfumara, una risa maniática brotó de la garganta de aquel endemoniado ser, el llanto producido por su víctima le era reconfortante y le llenaba de nuevas energías, algo realmente perturbador para quien escuchara aquello. El asustado chico trató de correr derramando lágrimas, cosa que le hacía arder levemente en el lugar donde debería estar su, ya inexistente, ojo. El veterano solo le bastó lanzar su cuchillo a una de sus piernas para hacerlo caer con el músculo desgarrado al polvoriento suelo, se acercó rápidamente sin dejar de caminar acuclillándose en frente del de cabello morado.

-no deberías correr así… jajaja. Sólo hará peor las cosas mocoso- dijo con tanto júbilo en sus palabras que le hizo al muchacho llenarse de terror, un horror indescriptible, el que sólo sienten las personas que han rozado el filo de la muerte… su muerte. El mismo que sienten cuando saben que morirán, y no se puede hacer nada para evitarlo.

Sacó su cuchillo del lugar en que estaba encajado e hizo que brotara más de ese hermoso y brillante líquido rojo. Y aquel olor metálico que ya desprendía la sangre lo volvía loco, para él era como el vino para un alcohólico o como la droga para un adicto. Su sonrisa se retorció más todavía llegando a ser más perturbante, el muchacho solo no podía ni gritar del dolor ya y su forcejeo era cada vez más débil haciéndole más fácil el trabajo a su asesino, cosa que le desagradaba totalmente. A él le gustaba como sus víctimas pedían piedad y gritaban no solo del dolor, sino que también de desesperación tal como lo hizo esa putita de cabello rosa hace un par de días atrás.

Cuando se dio cuenta el militar, el muchacho ya había muerto. Se frustró al no poder hacer nada de lo planeado ni el poder disfrutar de la carnicería. Pateó el cadáver dejando sus botas con algo de sangre del chico "duró menos de lo que esperaba, ¡Tsk!... "pensaba el ente "tendré que buscar otra cosa en que entretenerme…" y comenzó a dar carcajadas por la idea que se le vino rápidamente a la cabeza… Flaky… y a paso apresurado se encaminó al hogar de la bella pelirroja.

Seeeee... yo sé que ustedes saben que todos sabemos que falta algo .(? ... juejuejué x3 ... pues viene en el otro capi... este es la ambientación a ese x3... pero no temais xD lo subiré esta misma semana, porque ya está listo, pero quiero saber sus opiniones para saber si debo arreglar algo en el transcurso de la historia OwO)7 ... y sin más que se me ocurra ... me despido OvO)/ **

Sayonara ^^/