Glee y sus personajes no me pertenecen.


Chapter 10

Quinn entró a su departamento lo más silenciosa que pudo, era medianoche y tenía la esperanza que sus amigas estuvieran dormidas porque en ese momento no tenia ánimos para explicar por qué llegaba tan temprano y con el maquillaje levemente corrido, pero no fue así.

S.- ¿Quinn? - Preguntó desde el sofá cama donde estaba acurrucada con Brittany viendo una película.

Br.- ¿Estas bien? - Ambas se levantaron.

Q.- Si, estoy bien. Buenas noches - Trató de seguir su camino pero Santana se lo impidió.

S.- ¿Qué ocurre? Hablamos por teléfono hace menos de una hora - Quinn negó.

Q.- Te dije que no podía hacer esto - Intentó hacerla a un lado.

Br.- ¿Estabas llorando? - Quinn bajó la mirada.

Q.- Permiso - Hizo a la latina a un lado y siguió su camino.

S.- Pero...

Br.- Déjala - Dijo cuando vio que iba tras ella - Dale un tiempo a solas y mañana sabremos que ocurrió - Santana miró al pasillo preocupada y asintió.

Quinn se detuvo un minuto en la puerta de la habitación de Beth y desde el marco se quedó viendo a la pequeña dormir un momento para luego atravesar la habitación y cargar a una dormida Beth en brazos haciendo que esta murmurara en sueños.

Be.- ¿Mami? - Preguntó aun medio dormidita mientras la abrazaba por el cuello.

Q.- Aquí estoy cariño, vamos a dormir juntas - Sintió a la pequeña asentir y atravesaron en pasillo hasta su habitación.

Be.- ¿Y Rach? - Preguntó cuando la dejó en su cama. Quinn pestañeó varias veces.

Q.- Duerme, mi amor - Le acarició el cabello y la pequeña retomó el sueño.

Se desvistió rápidamente y se colocó una simple playera grande que era de Puck, se limpió la cara y se acostó junto a su hija. Beth en sueños se giró y se acurrucó junto a su madre y ella gustosa la abrazó. Sentía la respiración de su hija en su cuello y trataba de relajarse pero su mente estaba en otro lado.

La noche pasaba ante ella en rápidas imágenes, los momentos junto a Rachel, luego el asunto en el baño con aquella chica de la cual no sabia ni el nombre y por ultimo la cara de Rachel de pie frente a ella y prácticamente suplicándole que no se fuera. Una lágrima silenciosa corrió por su mejilla. Se sentía realmente estúpida y no sabia como pudo ser tan estúpida de pensar por un momento que podría ser parte de la vida de Rachel, porque si, lo pensaba. Había ido a esa fiesta para ver a Rachel y pensando por un minuto que tal vez podrían llegar a más allá, cuando la vio entrar al salón de fiesta, cuando la vio acercarse a ella, cuando bailaban, cuando se besaron, cuando notaba la mirada de la morena en ella y nada más en ella, en esos momentos era en los que disfrutaba, en donde se olvidaba de la diferencia de clase social que creía tener o la diferencia de dinero, incluso logró olvidarlo cuando se enteró que la morena era la dueña del hotel, cuando compartía con Rachel lograba olvidarse de todo eso. Pero alguien había llegado a romper su burbuja y a recordarle lo que realmente era, quien realmente era. Aquella chica se había dado cuenta de quien era, le había gritado sus verdades en la cara y no se veía capaz de verle la cara a Rachel y seguir aparentando algo que no era. Lo único en lo que se sentía bien fue en que nunca le mintió para quedar bien, puede que no le contara cosas de su vida pero tampoco le mintió. Aun así no podía seguir más con eso, pero tampoco podía decirle la verdad a Rachel, eso seria aun más humillante.

A la mañana siguiente se despertó con un pequeño cuerpo prácticamente sobre ella, sonrió aun dormida y prefirió seguir durmiendo pero luego sintió al cuerpo sobre ella moverse y sentarse en la cama aun con los ojos cerrados, sonriendo se hizo a dormida. Beth se restregó los ojos y bostezó antes de echarle un vistazo a su madre que seguía dormida, se le quedó viendo por un minuto y luego se acercó a ella para dejarle un beso en la frente y susurrarle un "te quiero" antes de levantarse y bajarse de la cama. Quinn sintió su corazón derretir, su hija eran tan hermosa.

Q.- ¿Piensas abandonarme aquí? - La pequeña se detuvo en la puerta y volteó a ver a su madre con los ojos muy abiertos.

B.- No - Agitó la cabeza y no tardó en correr hasta la cama y lanzarse encima de su madre haciéndola reír - Buenos días, mami.

Q.- Bueno días, mi amor - Le empezó hacer cosquillas - Eso es por abandonarme sola en la cama.

Be.- No, mami, no - Se retorcía mientras reía - Quiero ir al baño yy... Oh.

Q.- ¿Qué pasa? - Detuvo las cosquillas.

Be.- Tengo muchas ganas de ir al baño y falta poco para que ocurra un accidente - Quinn abrió mucho los ojos y rió.

Q.- Ve al baño, te espero en la cocina - Le dejó un beso en la mejilla y la pequeña se apresuró en ir al baño.

Quinn se levantó de la cama y salió de la habitación tras su hija pero siguió derecho por el pasillo y se fue a la cocina donde se encontró con sus amigas preparando el desayuno.

Q.- Buenos días - Murmuró mientras se acercaba a la cafetera y servia una taza de café.

Br.- Buenos días, Quinnie. Ya casi esta el desayuno - Le dijo sonriente y Quinn solo hizo una mueca en forma de sonrisa.

Q.- Muchas gracias Britt pero no tengo hambre - Britt frunció el ceño e inclinó la cabeza viéndola. Quinn siempre despertaba hambrienta.

B.- ¡Buenos días! - Saludó a sus tías de un abrazo.

Quinn se sentó en una de las sillas del mesón de la cocina y tomaba su café tranquilamente hasta que Santana le puso un plato de huevos revueltos con tocino y tostadas, rápidamente la miró.

S.- Te comes eso y sin quejas - Quinn gruñó e hizo el plato a un lado pero su estomago también gruñó y no pudo negarse al olor del tocino.

Be.- Lo mismo para mi - Se sentó junto a su madre y la vio mientras sonreía, Quinn solo la despeinó un poco.

Santana le sirvió a Beth y luego junto con Britt se sentaron en las sillas restantes para desayunar, desayunaron en silencio, nadie decía nada aun cuando tenían muchas preguntas. Preguntas que Quinn no quería responder, no quería hablar sobre la noche anterior, no quería hablar sobre Rachel.

Beth terminó su desayuno rápidamente y miró a su madre que tenia la vista fija en la nada.

Be.- Mami - Quinn la miró y la pequeña levantó las cejas.

Q.- ¿Qué pasa? - Dio un último sorbo a su café ya frio.

Be.- ¿Y? - La miró insistente. Quinn sabía lo que estaba esperando la pequeña y a ella no se le podía negar.

Q.- Me fue muy bien, la fiesta fue... Entretenida - Dijo sin entrar en detalles. Beth sonrió alegre pero Brittany y Santana se vieron, algo no andaba bien.

Be.- ¿Y Rachel se emocionó cuando te vio? - Colocó los codos sobre la mesada y apoyó la barbilla en sus manitos mientras veía a su mamá expectante.

Q.- Si, se emocionó mucho - No pudo evitar sonreír al recordar la cara de la morena al verla.

Be.- ¿Y qué más? - Quinn levantó una ceja mirando a su hija pero esta la imitó y no pudo evitar soltar una risa.

Q.- Bueno, me presentó a sus padres y a sus amigos, el doctor te manda saludos - Beth sonrió - Cenamos y luego bailamos y eso es todo - Tomó el vaso de jugo que dejó su hija.

Be.- ¿Y se besaron? - Santana y Britt rieron al ver como su amiga se ahogaba con el jugo.

Q.- Beth - La miró sonrojada y la pequeña se encogió de hombros.

Be.- En las películas las parejas se besan - Quinn giró los ojos y se acercó a susurrarle algo a su hija en el oído haciendo que esta exclamara contenta - ¡¿De verdad?! ¿Y te gusto? - Quinn sonrió y volteó hacia otro lado - No puedo esperar a que Rachel llame y me cuente todo. Ella no se guarda los detalles como tú - Decía mientras se bajaba de la silla.

Q.- Hey Beth, espera - Se levantó y se acercó a ella - Veras - Le acomodó un poco el cabello - Puede que Rachel no llame más - Trató de ser lo más delicada posible pero al ver la cara de tristeza de su hija supo que no lo fue.

Be.- ¿Por qué? ¿Se pelearon? - Hizo un puchero y Quinn estaba segura que su hija tenia los ojos llorosos.

Q.- Cariño - se agachó frente a ella y la tomó de las manitas - A veces ocurren algunos problemas y...

Be.- Entonces si se pelearon. ¿Qué paso?

Q.- No, no nos peleamos - Suspiró - Hay veces en que los adultos tienen sus diferencias ¿sabes?

Be.- ¿Entonces no serán como las tías Santana y Britt? - Hizo un puchero al ver como su madre negaba - Pero si se besaron y bailaron, y me dijiste que te gustó - No lo entendía.

Q.- Rachel y yo tuvimos algunas diferencias, cariño, cuando seas grande lo entenderás - La pequeña asintió desanimada.

Be.- Pero ella era mi amiga y me gusta hablar con ella. Yo quiero seguir hablando con ella - Quinn miró fugazmente a sus amigas y regresó la mirada a su pequeña.

Q.- Lo sé, mi amor, y lo siento - La pequeña se pasó las manitos por los ojos y Quinn supo que iba a llorar.

Be.- No es justo - Hizo un puchero y se fue corriendo de la cocina.

Q.- Beth - La llamó pero la pequeña siguió su camino, suspirando se levantó y volteó a ver a sus amigas - No pregunten.

S.- Oh, no - Negó - Ahora mismo te sientas aquí y respondes todas nuestras preguntas.


Rachel llegó a la cocina algo desanimada y se sirvió una taza de café bajo la atenta mirada de sus padres.

R.- Buenos días - Murmuró entre dientes.

H.- Quita esa cara - Le dijo - Era solo una chica - Rachel dejó la taza de mala gana en la mesada y se disponía a salir de la cocina pero su padre Leroy se lo impidió.

L.- No le hagas caso - Le susurró mientras la abrazaba por los hombros - Toma - Le entregó la taza de café - Kurt y Blaine vienen en camino, van a pasar por el desayuno.

R.- No quiero ver a nadie - Gruñó.

H.- Deja el drama - Se quejó.

L.- ¿Qué ocurrió, cariño? - Preguntó suavemente - Era una chica muy agradable.

R.- No lo sé, papi, todo iba tan bien pero después cambió. Ella dijo que lo nuestro no iba a funcionar pero no lo entiendo, no me miraba a los ojos y estoy segura que yo también le gusto como ella me gusta a mi - Dijo rápidamente y Leroy asintió con el ceño fruncido.

L.- ¿Hablaras con ella?

R.- Lo voy a intentar pero sé que no contestara mis llamadas - Dijo desanimada.

L.- ¿Por qué no vas a su casa?

R.- No sé donde vive... Y tampoco sé donde trabaja, por si lo preguntas. Solo tengo su número de teléfono y las veces que la he visto han sido en una tienda y en el parque.

L.- ¿Qué harás? - Rachel se encogió de hombros.

R.- Le seguiré insistiendo, la seguiré llamando. No lo sé, papi, yo solo quiero que me explique que sucedió - Leroy la pegó más a él - Yo pensé que con ella sería especial, sentía que era especial - Se abrazó a su padre. Se sentía mal al recordar como Quinn le decía que lo suyo no podía funcionar, que nunca funcionaria.

H.- Yo opino que lo mejor es dejar las cosas como están - Rachel lo miró - Digo, si ella no quiere estar contigo debe ser por algo. Hay muchas chicas en el mundo, Rachel, puedes tener a cualquier chica que quieras.

R.- ¿Entonces por qué no puedo tener a Quinn? - Preguntó - Si ella no hubiera querido estar conmigo entonces me hubiera rechazado desde un principio - Leroy asintió.

H.- ¿Y no lo hizo? Tú misma nos dijiste como ella te rechazó un par de veces.

R.- No me rechazó - Dijo entre dientes - Ella estaba indecisa, ella solo esta indecisa - Terminó en un susurro.

Escucharon la puerta del departamento abrirse y cerrarse y segundos después dos chicos entraron a la cocina con varias bolsas de comida.

K.- Buenos días - Saludó dejando las bolsas sobre la mesada.

R.- ¿Qué hacen aquí tan temprano? - Ella se había retirado del hotel minutos después de que lo hizo Quinn pero sus padres y sus amigos se habían quedado hasta pasada la media noche.

Bl.- Queríamos venir a ver como estabas - La despeinó un poco y la morena gruñó.

R.- Estoy bien, no necesito niñeros - Se quejó sentándose en una banqueta y revisando las bolsas.

K.- Trajimos ensalada de frutas y helado - Trató de subirle el ánimo y la morena solo asintió - Quita esa cara.

R.- ¿Qué cara quieres que ponga? - Preguntó de mala gana - Mí cita, la chica que me gusta, me dejo sola en medio de la calle sin darme explicaciones ni nada. No entiendo que cara se supone que debería poner - Dijo seriamente y ninguno se atrevió a decir algo por los próximos cinco minutos. Solo sacaron la comida de las bolsas y se dispusieron a comer.

Bl.- ¿Qué has sabido de ella? - Se atrevió a preguntar e ignoró la cara de terror que pusieron los otro tres - Algo debió haber ocurrido, yo volví del baño justo después de ella, salió toda nerviosa y muy asustada. Luego simplemente se fue - Rachel frunció el ceño mientras asentía. ¿Qué demonios ocurrió?

R.- No sé nada aun - Dijo tranquilamente - Siento que es algo temprano para llamarla, lo haré en mediodía aunque sé que no contestara pero nada pierdo con intentarlo - Se encogió de hombros mientras comía.

K.- ¿Qué harás si no te contesta?

R.- Buscare la manera de encontrarla - Kurt asintió y guardaron silencio - Oye, Kurt, tú conoces a mucha gente y sabes de la vida de todo el mundo...

K.- ¿Esa es una forma educada de decirme chismoso? - Todos rieron incluida la morena.

R.- No, solo que, no lo sé - Se encogió de hombros - Sé que New York es muy grande pero se dice que el mundo es un pañuelo y tú siempre te las arreglas para saber la vida de todo el mundo y...

K.- ¿Quieres que te averigüe la vida de Quinn Fabray? - Adivinó.

R.- ¿Lo harías? Quiero decir, no averiguarle la vida, al menos donde vive o donde trabaja.

K.- Puedo intentarlo, tengo un amigo que puede ayudarme - Todos lo miraron raro - Yo tengo mis contactos, déjenme en paz.

R.- Muchas gracias - El chico asintió.

H.- Aun no lo entiendo - Todos lo miraron - ¿Por qué insistes tanto con ella? ¿Qué tiene ella que no tenga otra chica? - La morena suspiró levantándose.

R.- De verdad que no tengo idea. Tú simplemente sabes cuando esa persona en especial - Hizo una pausa - Iré a correr un rato - Dicho estoy salió de la cocina.


Rachel la llamó esa tarde, y cada tarde por las siguientes dos semanas. Se estaba desesperando, quería hablar con ella, al menos escuchar su voz pero Quinn nunca le contestó. Tampoco había hablado con Beth, solo tuvo una oportunidad en que la pequeña contestó el teléfono de su madre pero solo pudo saludar rápidamente porque una voz al otro lado diciéndole a la pequeña que colgara le impidió iniciar una conversación o siquiera preguntarle sobre ellas, no podía negar que le hacían falta las conversaciones de una hora que tenían donde la pequeña le contaba como le iba en la escuela, sobre sus clases de deportes y de lo mucho que le gustaba el fútbol soccer, o simplemente sobre que películas o cosas le gustaban. Quería hablar con ella, con ambas. Quinn se había metido tanto en su sistema que no dejaba de pensar en ella, soñaba con ella, se imaginaba que estaría haciendo o donde estaría, a veces cuando salía a correr para calmar su cuerpo o a caminar, o incluso a hacer las compras, veía su rostro en otras personas. Se estaba volviendo loca y tenia que hacer algo al respecto, tenia que encontrarla o simplemente olvidarla.

Quinn estaba igual que la morena, no sabía que hacer. Cada día le llegaban los mensajes y llamadas de la morena y cada minuto que pasaba se sentía peor al no contestarle o al ignorarle los mensajes de textos, incluso ya sabía cuando sonaba su teléfono por la morena. Siempre le llegaba un mensaje de buenos días, la morena llamaba durante el almuerzo, luego a las tres de la tarde le llegaba otro mensaje preguntándole como le iba en el día y que si podía darle un minuto de su tiempo, ese mensaje llegaba seguido de una llamada y más tarde entres las siete y ocho de la noche llegaban las ultimas llamadas seguidas de un mensaje de buenas noches. Se sentía realmente mal pero creía que lo que hacía estaba bien, Rachel y ella eran muy diferentes, lo que fuera que quisieran intentar nunca llegaría a nada y al final ambas terminarían con el corazón roto y heridas. Ella tenía que protegerse, proteger a Beth y, por una extraña razón, sentía que tenía que proteger a Rachel, su vida no era fácil y tener a la morena en ella podía ser incluso peor. Sería lo mejor para ambas. Ella fue una idiota en aceptar esa cita y no poner distancia desde un principio, y por eso mismo iba a hacerlo ahora. ¿Por qué no le contestaba las llamadas ni los mensajes? Simple, la morena en poco tiempo se había metido tanto en su mente que si llegara a hablar con ella, lo muros de defensa que estaba construyendo caerían uno a uno por cada cosa que dijera la otra chica. Y simplemente no podía permitir eso, tenia que olvidarla. Cosa que sera todo un reto si en cada momento sus amigas no paraban de decirle lo estúpida que era por la decisión que estaba tomando, o escuchando a su hija decir que extrañaba hablar con la morena y en cada oportunidad que tenía no dejaba de hablar de ella.

Q.- Buenos días, Mike - Saludó mientras rodeaba la barra de aquella cafetería donde trabajaba.

M.- ¿Un día agitado, eh? - Quinn asintió mientras se quitaba su chaqueta

Q.- ¿Mucho trabajo por aquí?

M.- No mucho pero hoy tengo que dejarte sola por unas horas - Quinn lo miró sin entender - Tengo una entrevista de trabajo - La rubia asintió.

Cuando le dieron el trabajo Mike fue quien le dio el recorrido y le explicó todo, el chico era muy agradable y amable pero él mismo decía que no pensaba quedarse allí por más tiempo, él estaba pagando la universidad y quería encontrar algún mejor trabajo. Quinn pensó por unos segundos, tal vez algún día debería hacer lo mismo, buscar algún otro trabajo, aunque sin estudios no podía hacer mucho. Mientras Beth estaba creciendo la gente siempre le decía que retomara sus estudios pero ella no tenia tiempo para eso, tenía una hija que mantener y cuidar.

Se colocó su habitual delantal negro en la cintura y con su libreta y lápiz en mano comenzó su trabajo, Mike se hacía cargo de la barra, más que todo en servir café, atender a clientes que desayunaban solitariamente en la barra y de darle los pedidos al cocinero, mientras ella se ocupaba de las mesas del lado derecho del local, y ayudaba a Mike con la maquina de café, y Jessica, otra camarera, se ocupaba del lado izquierdo. No podía quejarse, un trabajo era un trabajo y allí había logrado sentirse cómoda.


Rachel llegó esa mañana a la academia acompañada de Kurt, al entrar al lugar podía escuchar el bullicio de los chicos subiendo y bajando escalera o corriendo por los pasillos, cada salón estaba insonorizado pero aun así podía escucharse a los lejos y suavemente los instrumentos musicales y las pistas de las clases de baile. Echó un vistazo a su alrededor mientras sonreía y suspiró, amaba ese lugar. Subió a su oficina seguida de su mejor amigo y vio como el chico se lanzaba en el sillón que estaba en aquel lugar. Rachel amaba su academia, cuando estaba en la secundaria fue parte de club Glee y desde pequeña tuvo esa fascinación por la música y la actuación gracias a sus padres. Ella intentó seguir sus sueños de ser actriz, al igual que su mejor amigo, pero las cosas con el pasar de los años cambiaron y no pudo seguir haciéndolo, por eso, saber que esa pasión que ella tenia por la música le llegara a cualquiera de los niños que estudiaba en esa academia le hacía feliz. Ella no solo era la dueña del lugar, también daba clases de canto y de piano, amaba lo que hacía y lo amaba aun más cuando escuchaba a los niños cantar y aprender.

K.- ¿En que piensas? - Preguntó el ver como su amiga llevaba un rato sentada sin hablar.

R.- Cosas - Le restó importancia - Tengo que dar clases esta tarde y buscar un profesor de baile.

K.- ¿Qué sucedió con Daniel?

R.- Se fue el mes pasado a escalar y no terminó muy bien - Hizo una mueca y Kurt también - Tengo que encontrar a alguien rápido, hace un par de semanas puse un anuncio en la página web y en el periódico pero nada de nada. No puedo unir la clase a otra porque no tienen en mismo nivel y las niñas son algo más pequeñas, simplemente no seria apropiado retrasar a las más grandes por las chicas pero tampoco puedo permitir que ellas pierdan clases y la academia pierda estudiantes - Kurt asintió a todo lo que decía la morena. Su amiga realmente se preocupaba por ese lugar y por el bienestar y aprendizaje de cada niño.

K.- Entiendo, de cualquiera que sepa te lo diré - Rachel asintió - ¿Y como va con el hotel?

R.- Todo esta perfecto, tuvo un recibimiento increíble, tú mismo leíste las noticias - El chico asintió, aun recuerda lo emocionada que estuvo su amiga al leer el reportaje en el periódico sobre el hotel. Pero también recuerda como su emoción cayó cuando había visto en el recuadro de abajo una foto de ella en la pista de baile junto a Quinn mientras se besaban y con la frase "¿El nuevo amor de Rachel Berry?"

K.- ¿Qué hay de...? - Levanto las cejas.

R.- Nada, Kurt - Hizo una mueca y fingió acomodar algunos papeles y partituras sobre su escritorio.

K.- Te juro que lo intente todo, Rachel, pero no encontré nada - Él estuvo una semana buscando información sobre Quinn Fabray pero no había encontrado mucho, solo en Internet encontró una cuenta de Facebook que tenia meses sin usar y varias fotos en diferentes años de una joven rubia vestida con su uniforme de porrista mientras levantaba un trofeo. Fotos que Rachel había guardado y que eran su perdición, ver a la rubia con esas diminutas faldas y ver sus piernas y... Si, eran su perdición y solo eran unas fotos.

R.- Todo esta bien, Kurt, no pasa nada - Le sonrió pero esa sonrisa no llegó a sus ojos y el chico lo notó.

K.- ¿Qué te parece si tú y yo volvemos a esos tiempos de NYADA y Vogue donde compartíamos un feo departamento y solo éramos unos jóvenes ilusos que no querían ayuda de sus padre y no sabían que hacer con su vida y desayunamos los mejores panqueques de todo New York?

Rachel sonrió al recordar esos años cuando estaba recién graduada de la secundaria y había llegado con su mejor amigo a New York para alcanzar sus sueños. Ella estudiando artes dramáticas en NYADA y Kurt buscaba ingresar en cada postulación mientras trabajaba para

R.- ¿Ed's?

K.- Ed's - Asintió. Era una cafetería en el centro de la ciudad que habían descubierto en su primera semana allí hace más de cinco años, su tradición siempre era desayunar todos los lunes y viernes en el lugar..

Media hora después ambos entraron a la cafetería riendo, bueno, Kurt reía y Rachel solo hacia pucheros. Rachel había visto a una chica rubia cuando se bajaron del automóvil y la morena se asustó al ver el parecido que tenia aquella chica con Kitty Wilde por lo que prácticamente corrió por la calle seguido de su amiga mientras "escapaba" de la chica.

Se sentaron en una mesa y la morena apoyó sus brazos en la mesa mientras escondía la cabeza en ellos y reía por las burlas de su amigo.

K.- Casi te llevas a la pobre anciana por el camino - La morena rió.

R.- Te odio, y odio a Kitty Wilde por acosarme tanto. Ya hasta la veo en todos lados - Dijo levantando la mirada pero luego de ver a su amigo volvió a esconderse.


Mike se había ido hace más de media hora y el lugar estaba repleto de personas, ella y Jessica no paraba de moverse de un lado al otro y lo único que agradecía era que James, el chico de la caja registradora, las ayudaba un poco atendiendo la barra en lo que podía pero ella igual tenía que atender en la barra y servir café ya que sus compañeros le tenían miedo a la maquina. Ella estaba saliendo de la cocina con algunos pedidos cuando Jessica le dice que se haga cargo de la mesa 8 a la izquierda porque ella lo estaba haciendo con algunas de la derecha, prácticamente habían cambiado todo. Ella asintió y dejó los pedidos en la mesa correspondiente para luego girarse a la otra mesa pero la sangre abandonó su rostro al ver quien estaba en aquella mesa. Podía ver al chico riéndose de una chica, la chica estaba de espalda a ella pero aun así estaba segura que era ella.

¿De todos los lugares en New York tenían que estar allí?

¿Qué era? ¿Casualidad? ¿Destino?

¡Tenía que ser una jodida broma!

Quinn buscó a su compañera desesperadamente y se acercó a ella.

Q.- Atiende la mesa ocho - Le dijo mientras la ayudaba a recoger una mesa.

J.- Tengo que entregar dos pedidos, hazlo por mi - Quinn se mordió el labio.

Q.- Pero es tu lado.

J.- ¿Y acaso no te das cuenta que estoy atendiendo tu lado? - Quinn suspiró - ¿Qué sucede?

Q.- Es solo que... - Hizo una pausa y sonó una campana desde la cocina indicando que ya estaba el pedido.

J.- No te tardes - Dijo antes de irse por el pedido.

Quinn la vio irse y desde el otro lado del lugar vio a Kurt mirando a los lado como buscando algún camarero. Suspiró, tenia que hacerlo, ella podía hacerlo. Tenía que hacerle frente a todo en la vida y esto no era la excepción, no tenía que avergonzarse de quien era o de lo que hacia para vivir, y tal vez esto sería lo mejor, por eso mismo se acomodó su camisa y delantal y con la cara en alto caminó rumbo a la mesa. Cuando se estaba acercando y vio la cara de sorpresa y confusión de Kurt sus piernas le temblaron y le amenazaron con derrumbarse, quería darse la vuelta, aun con la mirada de chico en ella se detuvo frente a la mesa y evitó mirar a la chica que estaba escondida entre sus brazos.

Q.- Buenos días ¿qué les sirvo? - Preguntó lo más segura que pudo sin despegar la vista de la pequeña libreta que tenía entre sus manos.

Rachel al escuchar aquella voz levantó la cabeza rápidamente topándose con la chica más hermosa que habían visto sus ojos, allí estaba, frente a ella, no sabia si era suerte o qué era pero allí estaba y no pudo evitar emocionarse, su respiración se volvió algo pesada y sintió un nudo en su estomago pero no podía articular alguna palabra, se había sorprendido.

R.- ¿Quinn? - Preguntó mientras se levantaba pero la rubia tragó grueso mientras retrocedía un paso aun sin verla.

K.- ¿Trabajas aquí? - Preguntó sorprendido. Él pensaba que trabaja en otra cosa pero nunca se le ocurrió que podría ser una simple camarera.

Q.- ¿Qué les sirvo? - Preguntó nuevamente pero su voz estaba algo entrecortada. Rachel lo notó, pudo notar la incomodidad en la rubia.

R.- Bueno, nosotros - Miró a su amigo mientras se sentaba nuevamente.

K.- Panqueques

R.- ¡Eso! Si, panqueques - Quinn asintió mientras anotaba.

Q.- ¿Miel, chocolate, frutas o algo? - Miró a los lados pero en ningún momento a la mesa.

- Miel y frutas - Dijeron al mismo tiempo.

Q.- ¿Algo más? - Quería alejarse de allí casi desesperadamente.

R.- Un café para él y jugo de naranja para mí - La rubia asintió.

Q.- Vuelvo en unos minutos - Dicho esto se alejó de allí.

Caminó rápidamente a la cocina y luego de dejarle el pedido al cocinero se recostó en una pared suspirando, sus ojos se llenaron de lágrimas, se sentía muy avergonzada y no podía siquiera verlos a la cara, ella podía notar como la morena buscaba su mirada y por más que deseaba mirarla no podía. Se pasó las manos por el rostro y salió rumbo a la barra.

Desde que escuchó su voz y la vio allí, Rachel no le quitaba la mirada de encima, simplemente no podía. Sentía su corazón golpear con fuerza en su pecho mientras la veía caminar entre las mesas, como atendía a los clientes e incluso hasta cuando servía café. Era hermosa y no podía quitarle la vista de encima.

K.- No puedo creer que trabaje aquí - Murmuró en voz baja y la morena dejó de ver a la rubia para voltear a ver a su amiga.

R.- ¿Qué tiene de malo?

K.- No, nada, solo que nunca imagine que trabajara aquí - Hizo una pausa - Digo, la primera vez que la viste fue en una tienda comprando vestidos, Rachel, y dudo mucho que con lo que gane aquí pueda pagar vestidos en esa tienda - Rachel seguía sin entender - Pensé que ella trabaja en otra cosa, que ganaba mejor, que tenia dinero - Sin duda había buscado sobre Quinn Fabray en el lugar equivocado.

La morena resopló y siguió en su tarea de ver a la rubia, a ella nunca se le pasó por la mente cuanto dinero tuviera Quinn en su cuenta bancaria, de qué trabaja o que hacía para ganar dinero, o si podía pagar vestidos costoso o no, eso ni siquiera le importaba. Quinn la había hipnotizado con su belleza y la había conquistado por su forma de ser y por lo que le hacía sentir cuando estaba junto a ella. Y para ella el resto simplemente no era importante.

Un rato después Quinn se acercó nuevamente a ellos con una bandeja y su pedido, Rachel veía con una sonrisa como la rubia colocaba nerviosamente los platos sobre la mesa.

Q.- Que lo disfruten - Dijo a la vez que se colocaba la bandeja bajo el brazo.

- Gracias - Dijeron el unisonó y Kurt atacó de una vez su plato.

Quinn asintió y se permitió de ver a la morena, morena que no dejaba de mirarla y en ese instante se arrepintió de posar sus ojos ellas. Apretó los labios y se dispuso a irse pero apenas dio un paso cuando una mano cubriendo a la suya la hizo detenerse. Suspiró al sentir la calidez de la otra mano y volteó a ver a la morena que la veía con una mirada de suplica, agitó la cabeza negando y se soltó delicadamente del agarre antes de retomar su camino.


Mike llegó justo a tiempo cuando Quinn estaba terminando su turno y la rubia agradeció al cielo, tenía que ir por su hija a la escuela y como era viernes tenía que llevar a su pequeña al parque y luego a comer pizza. Se quitó el delantal y fue un segundo al baño para empleados para retocarse un poco, tomó su bolso, su chaqueta y salió del lugar despidiéndose de sus compañeros. Al salir del local se vio rodeada del bullicio de la ciudad y a la gente caminando de un lado a otro, acomodó su chaqueta en su brazo y comenzó a caminar. No había caminado ni diez pasos cuando sintió a alguien tomarla del brazo, algo alarmada volteó a ver y se encontró con unos ojos marrones y una sonrisa que la volvían loca.

Q.- Rachel - Susurró.

En ese momento supo que no tenía que confiar cuando horas más temprano la morena y su amigo habían desayunado, pagado y salido del lugar sin algún problema y sin decirle nada. Sabía que Rachel quería hablar con ella y que no desaprovecharía la oportunidad ahora que sabía donde trabajaba.

R.- Hola - La rubia no respondió - ¿Podemos hablar?

Q.- Lo siento, tengo cosas que hacer - Se soltó y siguió su camino pero la morena la siguió.

R.- Quinn, por favor - Se le atravesó en el camino y la rubia suspiró frustrada. Estaban en medio de la acera y las personas caminaban a su alrededor y las empujaban, Rachel agarró a Quinn del brazo y la jaló hasta un callejón que estaba a unos pasos de allí.

Q.- Rachel, tengo que irme - Trató de apartarse pero la morena se le metía en el camino.

R.- Solo dame un minuto, solo quiero un minuto - La rubia la miró a los ojos y negó - Por favor.

Q.- Este no es un lugar para hablar - Hizo otro intento de irse pero la morena la agarró por la cintura para que no se marchara.

R.- Entonces ven conmigo - Susurró cerca de su rostro y Quinn bajó la mirada a sus labios haciendo sonreír a la morena que lo notó - Llevo dos semanas buscándote como loca, llamándote, mandándote mensajes, por favor ven conmigo y hablemos.

Q.- Yo... Tengo que irme - Volvió a mirar sus labios.

R.- Dime que quieres besarme tanto como yo quiero besarte - La rubia tragó grueso y levantó la mirada a sus ojos.

Q.- No puedo hacer esto - Le suplicó con la mirada que la dejara ir y la morena negó - ¿Por qué yo? ¿Por qué no otra chica? Tú puedes estar con quien quieras.

R.- ¿Nunca has sentido cuando una persona es especial para ti? - Preguntó en un susurro - Que sientes que puede cambiar y darle emoción a tu vida. Que sientes que esa persona es la indicada para ti y que es lo que siempre has estado esperando. Cuando te vi en aquella tienda, Quinn, no podía dejar de mirarte y de pensar que eras la mujer más hermosa que había visto en mi vida y quería tenerte en ella, quiero tenerte en mi vida. Tal vez pueda estar con cualquier otra chica pero por alguna extraña razón me siento conectada a ti y que me alejes solo me hace querer estar contigo, yo quiero estar contigo - Confesó - Te lo dije una vez y te digo ahora, sé que tú puedes estar con alguien mucho mejor que yo, pero yo moriría por siquiera intentar ser esa persona - La rubia negó - ¿Por qué no?

Q.- Tú eres quien puede estar con alguien mejor que yo, Rachel - La morena negó y bufó evitando reír.

R.- ¿Puede haber alguien mejor que tú?

Q.- Tú no me conoces - Bajó la mirada y la morena tomándola de la barbilla hizo que la mirara.

R.- Entonces déjame conocerte - La rubia no respondió - Al menos hablemos y dime que ocurrió en la fiesta porque por más que piense y trate de buscar algo malo que haya hecho, no encuentro nada. Solo quiero saber que ocurrió - Quinn guardó silencio mirándola a los ojos y luego bajó la mirada mordiéndose el labio - ¿Vas a hablar conmigo?


Sé que es domingo, sé que se tenia que actualizar ayer pero ha sido culpa de FF, no dejaba conectarme y aun no sé que ocurría pero ya veo que todo sigue normal. Gracias por sus reviews.

Taraan! Nuestra Rachel no se da por vencida. Lo sé, Kitty es una perra. Me gusto mucho su idea de que Rachel buscara ayuda en Beth pero el cap ya estaba escrito y no quería cambiarlo toodo. ¿Ustedes creen en las casualidades? ¿O prefieren el destino? Igual la morena siempre tendrá a Beth para ayudarla en cosas más adelante. Gracias por leer y lo siento si hay algún error ortográfico.

Nos leemos la próxima.