Título: Razón de vida
Autor: chibineko
(Miembro de la Orden Sirusiana)
(Miembro de la Mazmorra del Snarry)
(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)
Disclaimer: Los personajes de esta historia, pertenecientes a la serie "Yu Gi Oh!", son propiedad de su respectivo autor Kazuki Takahashi.
Advertencia: Este es un fic yaoi, lo que quiere decir relación chico-chico; si no es de su agrado este tipo de lectura por favor no sigan.
Dedicatoria: Sowwyyyyy... Randa de mi corazón T_T sowwy. A ver si el hecho de que sea un chapter casi doble en extensión subsana un poco la ENORME demora. Sigue siendo para ti.
Capítulo X: De hermanos, amigos, amados, novios, darlings y... Dido
Darla suspiró refregándose los ojitos. Era la tarde del día miércoles según el calendario y la niña, Seto Kaiba y Noir el peluche llevaban dos días revisando videos de las actuaciones de la nueva novela de KCNetwork. Era muy divertido, pero también muy cansado y todo había sucedido bastante rápido. 'A Hielo y Fuego', que era el nombre de la novela en cuestión, parecía ser ahora una realidad bastante palpable.
El día martes de la semana anterior Seto le había propuesto llevar juntos el proyecto, para el sábado su niñero ya tenía no solo grandes ojeras, sino también el guión del capítulo piloto, el pre-proyecto, los fondos monetarios, los escenarios, los papeles de cada personaje... en fin, muchas cosas de las cuales ella entendía solo algunas pero que con mucha paciencia Seto le explicó el domingo al visitarlos a ella, a su papi y a Colita mientras que Joey salía a comprar un par de cosas y ella y Noir se quedaban con un emocionado Kaiba, quien incluso ya había movido sus hilos para lograr llamar a los principales actores del momento para los castings (muchos de los cuales por supuesto trabajaban en programas de los diferentes canales de su cadena de televisión). Al día siguiente, Lunes, los actores comenzaron a presentarse y desde el martes ellos revisarían los videos, claro todo sin que su papi estuviese enterado. Porque era un asunto privado de Kaiba Corp... por eso.
Todos esos días Darla había sido dejada en la guardería y ella luego tomaba a Noir entre sus brazos, esperaba a la señora Alice y se iba feliz a hacer su trabajo, volvía para la hora del almuerzo junto a Seto hasta la guardería donde ambos esperaban a su papá para comer (y de vez en cuando al tío Yami quien de tener tiempo se unía muy alegre con el almuerzo que el tío Yugi le preparaba) y luego volvía a escabullirse al cuarto de video con su niñero. Llevaba dos días así y como ya se ha dicho, era muy divertido pero también muy cansado.
- "Si quieres puedes ir a dar un paseo con Noir Darla."- le llegó de pronto la voz del CEO a la niña.
La niña miró al CEO con ojitos emocionados antes de darle al mismo un abrazo fuerte y salir feliz con Noir a estirar las piernas paseando por los alrededores. Estaba muy feliz hablándole cuando se topó con varios de los actores saliendo de hacer uno de los castings y Darla los miró con detenimiento. Reconocía a algunos.
- "¿Vas a hacer casting también?... llegas tarde, los de hoy terminaron."- una voz infantil de pronto llegó a ella y al voltear vio a un niño de cabellos lilas mirándola con detenimiento. Parecía ser mayor que ella por varios años, tal vez tendría 7 u 8.
- "¿Qué?."- preguntó parpadeando confundida y cansada.
- "Los casting... terminaron por hoy. Yo acabo de tener el mío... pero creo que mañana siguen."
- "Oh..."- respondió Darla por fin las palabras haciendo click en su cabeza y negó suavemente- "No... no hago casting. No soy actor."- respondió abrazando a Noir.
- "Querrás decir actriz. En serio Karazu, que haces perdiendo el tiempo aquí. Mi mamá nos está esperando para llevarte a tu casa, deja de perder el tiempo con bebés."
El niño, Karasu, frunció el entrecejo hacia la niña pelirroja que acababa de hablar.
- "No seas mala Hitsuyi, es menor que nosotros y parece perdida. Estoy tratando de ser amable; no te mataría intentarlo alguna vez."- replicó cruzándose entonces de brazos y volviendo su mirada a Darla, aunque de manera suave- "¿Estás perdida? Si quieres te puedo llevar a recepción para buscar a tus papás."
Darla negó entonces.
- "No estoy perdida, mi papá trabaja ahora dos pisos más abajo y yo estoy a cargo de mi niñero, pero sé donde está. Noir y yo estamos paseando nada más. Gracias."- respondió entonces con una pequeña sonrisa y el niño asintió entonces mostrando una sonrisa también.
- "Ya te dijo que no está perdida. Vamos Karazu."- apremió la otra niña y el niño pelilila entonces suspiró y se despidió de Darla moviendo la mano de manera continua mientras la otra niña lo arrastraba fuera del pasillo. Darla devolvió la despedida moviendo la mano también.
- "¿Amigo tuyo?."- llegó una voz desde atrás. Era Seto que había decidido acompañar a Darla en su paseo, él también necesitaba un descanso después de todo.
- "No sé, creo que si. Me agrada... es amable."- dijo la niña mientras alzaba su mano libre, la cual fue tomada en automático por el CEO mientras ambos comenzaban a caminar lento entre los actores y demás miembros del staff que salía del último casting del día.
Seto decidió hacer nota mental de aquello. Era importante tener niños actores que congeniaran con Darla... aunque sus motivos no fuesen para nada objetivos, sino todo lo contrario.
~.~.~.~.~.~
Finalmente para la tarde del jueves todo estaba listo. Los actores habían sido escogidos de manera rápida pero rigurosa por el CEO, quien era el único que podía dar el consentimiento final para cualquier movimiento. Se comenzaría a rodar el lunes de la próxima semana, los actores tenían 3 días para memorizar sus escenas para el primer capítulo y Seto Kaiba estaba esperando nada más y nada menos que perfección por parte de los escogidos. Pero eso ya sería el lunes... por el momento era hora de celebrar.
Darla y el CEO se dirigieron hacia la guardería del edificio dispuestos a esperar al rubio padre, ambos hablando muy animados y una idea rondando por la cabeza del mayor.
- "Esto hay que celebrarlo de alguna manera."- finalmente indicó el CEO mientras observaba a la niña cambiarle la ropa a Noir al tiempo que se encontraba sentado en un cómodo puff donde por lo general los niños se tiraban o los padres descansaban mirando a sus retoños.
A Darla se le iluminaron los ojos en un tris y estuvo a punto de decir algo cuando el tan esperado rubio entró en el espacio que fungía como guardería, saludando a los dos que lo esperaban con una sonrisa y un movimiento de su mano.
- "¿Lista para irnos mi vida?."- preguntó Joey a la niña mientras le besaba una de las mejillas. La niña asintió sin embargo cuando abrió la boca fue para decir algo completamente ajeno a su pronta ida a casa.
- "Papi, Seto dice que nos vamos a celebrar ¿vamos a la piscina el sábado con él?."
El rubio miró interrogante al CEO entonces.
- "¿Quieres ir a la piscina municipal con nosotros el sábado?... por mi no hay problema si es lo que realmente quieres."- se apresuró a indicar sin embargo.
Seto por su parte estaba sin palabras ¿la piscina municipal? Apenas e iba al club una que otra vez para cerrar algún trato e incluso entonces no 'iba a la piscina'. Pero la idea le gustó, ir con ellos dos a relajarse sonaba bien. Y en cuanto a la piscina municipal...
- !Estaba más bien pensando en invitarlos a los dos al club al que pertenezco en donde tengo muchos cupos para invitar un buen número de personas por mes que apenas y llego a usar. ¿Piscina en el club el sábado?."- preguntó con una sonrisa.
- "¡Un club!."- saltó sin embargo la mocosa, una pregunta pronto en su pequeña cabeza- "¿Y puede ir Colita? Siempre vamos con ella a la playa pero no podemos llevarla a la piscina. Pero yo le prometí que si un día íbamos a otra piscina iba a ver si la podía llevar ¿Puedo?."
¡Esas ideas que se le ocurrían a la niña!.
- "¡Hija!."- protestó Joey mientras terminaba de guardar las cosas de Darla en su pequeña mochila- "Los perros no pueden ir a la piscina. Ni a la municipal y mucho menos a un club."
Pero entonces el CEO rebatió.
- "En realidad si se puede llevar perros al club... claro que bajo responsabilidad del que invita y hay una zona para llevar a los perros en caso de 'emergencia naturales' si entienden lo que quiero decir. Muchos de mis clientes han ido varias veces con sus montones de pelo y nadie a dicho ni una palabra. Política del lugar para clientes VIP y yo lo soy. Claro que puede ir si se porta bien."
- "¡Si se porta bien!."- se apresuró a responder la pequeña mientras abrazaba al mayor con fuera y el CEO entonces aceptó. Una nueva cita con esos dos acababa de ser acordada.
- "De acuerdo, me rindo. Se cuando he perdido."- respondió resignado el rubio mientras toda la familia comenzaba a caminar hacia la salida del lugar- "¿Y que están celebrando?."- preguntó entonces el joven padre.
Tanto el castaño como la niña se miraron y sonrieron.
- "Se-cre-to."- respondió el mayor y la niña sonrió divertida. El rubio solo negó con la cabeza. Pronto cambió de tema a algo más urgente.
- "Seto, hay algo que quisiera pedirte si no es mucha molestia."- susurró entonces Wheeler mientras miraba a su retoño dar tumbos delante de ambos adultos mientras hablaba con su peluche- "Mañana tengo que hacer unos papeles en la notaria y pues... ¿puedes cuidar de Darla?. Estoy seguro que para ayer tenías el viernes libre, pero no estoy seguro si tienes aún el tiempo desocupado. Sino dime para preguntarle a alguno de los otros, puede que alguno esté libre."
Algo cálido se instauró entonces en el pecho del Kaiba mayor. Joey tenía una vez más la necesidad de dejar a la niña bajo supervisión y esta vez le preguntaba a él primero. O por lo menos eso era lo que se deducía de lo que el rubio estaba diciendo.
- "No hay problema Joseph, como bien dices tengo casi todo el día libre. Darla puede quedarse conmigo sin ningún problema."- respondió el otro con una sonrisa calmada y el rubio le sonrió a su vez con expresión un tanto más tranquila.
- "En ese caso estaré llegando como a la hora del almuerzo o un poco después. Gracias Seto, no sabes el favor que me haces."
- "Tonto, sabes que lo hago con gusto. No lo siento como un favor hacia ti."- y quiso agregar que más bien era un derecho que se estaba ganando a pulso, pero prefirió no decirlo aún. Quizas en un futuro no tan lejano.
Pronto despedía a la pequeña familia que cruzaba la puerta principal de Kaiba Corp agitando una mano y suspiró de contento, el mundo en calma por un segundo. Luego una idea vino a su mente... Ir a la piscina.
¡Piscina!
Oh por todos los cielos. Seto Kaiba no había ido a nadar a la piscina del club en años... ni siquiera usaba ya la piscina de la mansión de lo ocupado que se encontraba. Necesitaba varias cosas para el día después de mañana... aunque una voz en el fondo de su mente le aseguraba que tenía todo lo que necesitaba en su casa. Una muy parecida a la de Mokuba diciendo cosas como 'Feliz Navidad Seto, espero que te guste tu regalo y lo uses en el club'. En fin, nota mental: Buscar los accesorios necesarios y adecuados para pasar el día sábado junto a los Wheeler en la piscina del club.
Ese mismo día Seto llegó muy emocionado a la mansión, la perspectiva de llevar a Darla al club casi lo hacía pegar brinquitos de contento... casi. Por supuesto lo único que hizo al final fue llegar de muy buen humor a casa y comenzar a revisar su guardarropa. Estaba seguro de tener algún traje de baño y el resto del atuendo adecuado para ir a la piscina del club en medio de los cientos de trajes que utilizaba cada día para ir al trabajo... ¿cierto?... ¡¿cierto?. ¡Rayos! no encontraba nada. Frunció el ceño, al parecer tendría que ir de compras por uno... o mandar a alguien más a comprarle uno... o pedirlo por internet; lo último era lo más lógico y que menos tiempo le iba a tomar... pero es que no quería comprar ropa si ya la tenía, le parecía un desperdicio tener dos trajes de baño y ropa para tontear en el club... cuando hacia años que no había utilizado nada de eso, sin importar que el precio no fuese tan alto. Claro que si no tenía entonces tendría que conseguirla... que dilema tan complejamente estúpido para el CEO de Kaiba Corp.
Así lo encontró Mokuba varios minutos después, sentado en medio del piso de la habitación que fungía como guardarropas de su hermano. Con la vista perdida al parecer en un traje de corte italiano al cual en verdad no parecía estar mirando.
- "¿Nii-sama?."- preguntó extrañado el menor, ganándose de esta manera una mirada pensativa del castaño.
- "Mokuba..."- preguntó de pronto el CEO- "¿No me regalaste acaso un traje de baño... alguna navidad?."- soltó el hombre perdido en recuerdos de regalos pasados... ¿o había sido en algún cumpleaños?
- "Eeer... si. En realidad te he regalado como tres o cuatro... creo."- respondió el pelinegro absolutamente extrañado por la pregunta. Se extrañó aún más al ver a Seto mirarlo con ojos desorbitados, completamente incrédulo.
_ "¡No encuentro ninguno!."- se quejó de pronto, cruzándose de brazos por completo azorado... tres o cuatro eran más que suficientes. No, no iba a gastar en otro cuando ese dinero podía ser invertido para otra cosa... como proyectos nuevos, la novela... una salida con Joey y Darla.
Mokuba abrió la boca y luego la cerró, miró con ojos entrecerrados a su hermano y suspiró. En serio que cada día Seto parecía estar menos cuerdo, pero había que verle el lado positivo al asunto. Seto quería su traje de baño... en otras palabras quería utilizarlo. Y Mokuba suponía que también iba a pedirle las camisas informales y los pantalones cortos que le regaló para ir al club o a la playa o a cualquier otro lugar.
Se acercó a una zona de aquel guardarropa gigante y sacó un montón de paquetes no desenvueltos... de navidades y cumpleaños pasados. Mokuba los miró detenidamente como recordando que cosa era que y separó unos cuantos y guardó otros tantos. Se acercó a su hermano, cogió una silla de las tantas que estaban allí dentro, la puso al costado del mayor, se sentó y le pasó los bultos al CEO quien miró todo aquello sorprendido.
- "Estoy seguro que toda esta ropa aún te queda... siempre me deshago de lo demás cuando cambias de talla. Espero que te gusten."- finalizó el joven mientras observaba a Seto tomar los paquetes con un tanto de... pena y comenzar a abrirlos lentamente. Efectivamente habían dos trajes de baño, dos juegos de camisa y pantalón informales como para andar en el club, un par de mocasines de lona bastante cómodos que el CEO estaba seguro nunca había probado usar en su vida y unos lentes de sol muy diferentes a los que Seto usaba de manera normal; estos eran enormes, informales... ideales para echarse en la tumbona con el rostro en dirección al sol listo para echar una siestecita. Eran los regalos de varias ocasiones al parecer y no se había dignado a abrirlos. Revisó una de las tarjetas... uno de los regalos se lo había dado Mokuba dos años atrás por su cumpleaños.
- "Gracias Mokuba... me van a servir bastante."- agradeció el mayor más apenado de lo que Mokuba lo había visto nunca en su vida, por lo que lo único que hizo el más joven fue sonreír y encogerse de hombros. Seto decidió hacerse una importante nota mental para revisar los paquetes que Mokuba había dejado en aquel mueble una vez que se encontrase solo.
- "No hay de que hermano. Pero ¿y ese milagro?."- preguntó el menor con expectativa. Hacía años que esperaba que Seto trajera a colación cualquier cosa que no fuese trabajo. Verlo preguntando por ropa para irse de relajo era casi un milagro.
Seto por su parte se había puesto de pie y se media todo aquello sobre la ropa frente a uno de los tantos espejos de la habitación. Si, era de su talla. Una sonrisa surcó su rostro.
- "Es que el sábado voy a la piscina con Darla. Estoy seguro de que le va a encantar."- sonrió el hombre todo ilusionado, con los ojos y en general todo el rostro brillando de emoción, cosa nunca antes vista por Mokuba en su hermano, el CEO continuó- "Debiste de ver como le brillaron los ojos cuando se lo propuse, me abrazó tan fuerte... el estómago se me llenó de... no sé... algo."
A Mokuba casi se le cae la quijada al suelo en primera instancia, aunque luego la encajó bien mientras su rostro se volvía de piedra. ¡La condenada Darla esa de nuevo!. Grrrr, pero esto no se iba a quedar así.
- "Ya... veo..."- pronunció masticando cada palabra ¡Claro que veía!. Se paró y decidió marcharse. Seto estaba demasiado embebido hablando de la tal Darla para siquiera darse cuenta de que su hermano se iba, lo cual solo empeoró más el mal humor del menor.
No fue hasta varios minutos después y la importante revelación de Seto a la nada de que en realidad se iba tanto con Darla como con Joey, que el castaño se dio cuenta que estaba hablando solo. Claro tan metido estaba en sus planes que ni importancia le tomó. Tenía lo necesario... solo tenía que mandar a lavar toda aquella ropa guardada y tenerla lista para el sábado.
Por su lado el ex-chibi casi revienta su colchón y su almohada a golpes y patadas respectivamente ¡Esa mujercita y lo tenía harto!. Pero no se iba a quedar así. Algo tenía que hacer ¡Algo!.
Justo en ese momento... su móvil sonó. Miró el nombre que anunciaba en la pantalla la identidad de quien lo llamaba. Aspiró profundo tratando de calmarse y contestó el aparato.
- "Ey Becky..."- saludó con total desgana a su enamorada, nada más y nada menos que Rebecca Hawkins, si... la misma Rebecca que años atrás le daba soberanas pateaduras a todo el mundo en el Duelo de Monstruos, la misma que había proclamado unos años atrás estar enamorada de Yugi Motou pero que sin embargo después cayó rendida ante el encanto de Mokuba Kaiba a quien había ganado el corazón con esa actitud tan... tan... desafiante, altiva, mordaz... de acuerdo, admitía ser un masoquista que había buscado una novia tan agresiva como su hermano, pero era feliz. Aunque no en aquel momento.
- "Vaya, me alegro que te alegre tanto escucharme. De haberlo sabido te habría llamado antes."- replicó la otra con mordaz ironía ante la voz desganada de su novio.
Mokuba suspiró. Eso no iba bien.
- "Lo siento nena... es solo que tuve un mal rato con Seto, es todo."
- "¿Y ahora que hizo mi cuñadito? ¿Por fin encontró la manera de trabajar sin la necesidad de dormir? ¿Encontró como conectar de manera segura su cerebro a una computadora?."- se burló la otra aunque no del todo en serio... era solo que Mokuba siempre se quejaba de la obsesión de su hermano por el trabajo y como todos sus planes por atraer al CEO a actividades del resto de la raza humana fallaban. Por lo cual la respuesta que le dio su pareja la desconcertó del todo.
- "Se va a la piscina del club el sábado."
- "Un momento... ¿Que no era eso lo que querías?."- preguntó bastante confundida.
- "Sin mi..."- continuó el otro- "Se va con una tal 'Darla' que se le ha subido a la cabeza y... ¡Aaaargh!. ¡No es justo!."- descargó otra patada contra el colchón y en los próximos dos minutos se dedicó a despotricar contra la tal mujercita esa, no dejando siquiera a Rebecca expresar lo primero que se le había venido a la cabeza ¿Que Seto no era gay?.
En fin, cuando se dio cuenta de que no iba a lograr hablar con el, en ese momento, 'hombre más histérico que una adolescente en sus días' en el que se había convertido su dolor de cabeza personal, simplemente cortó la comunicación... esperaba que Mokuba se diese cuenta de que la llamada había sido cortada antes de que llegase la mañana. En fin.
- "Así que 'Darla'."- dijo para si misma mientras pensaba en ello, por lo cual dio un salto sorprendido cuando su abuelo contestó alegre.
- "¡Ah! Darlita, si. ¿Te contó Mokuba de ella?. Solomon me ha hablado maravillas de esa niña, todos estan muy emocionados con ella."- argumentó el anciano mientras daba un beso en la frente a su nieta como saludo, quien sin embargo ni cuenta se dio... estaba demasiado sorprendida.
Y su sorpresa fue aún mayor mientras más le contaba su abuelo en una de sus interminables chacharas, que sin embargo ella estaba muy complacida de escuchar por esa única vez. Y es que el pobre a veces hasta le repetía tres o cuatro veces la misma anécdota en un solo día. La edad.
Pero no desviándose del tema, Darla... ¿Wheeler? ¿En serio?. Oh!, iba a disfrutar de la cara de Mokuba luego de que este se enterase... y conociendo a su chico estaba segura de cual iba a ser su proceder. Iba a divertirse mucho, en serio.
- "Abuelito, el sábado me voy al club para pasar el día ¿no te importa verdad?."- dijo de pronto ella interrumpiendo la historia que Solomon le había contado de cuando la niña le invitó un postre de gelatina y leche.
- "Claro que no hija, diviértete con Mokuba... ¿vas con él, verdad?."
- "Oh si. Y me pienso divertir mucho, no te preocupes abuelito."- le sonrió la chica con infinita dulzura... claro que se iba a divertir mucho.
~.~.~.~.~.~
El viernes cerca del mediodía Mokuba Kaiba estacionaba su motocicleta en el parqueo del edificio de Kaiba Corp. con un solo propósito en mente... hablar seriamente con su hermano. La noche anterior, luego de descubrir que se había estado quejando con nadie en el móvil y luego de renegar por varios minutos y decidir tras un par de horas ir el sábado a enfrentar a esa cazafortunas al club... decidió que mejor no dejaba para el sábado lo que podía hacer el viernes. Así que luego de asistir a sus clases de la mañana, ladrarle a todo el mundo y de paso entregar un par de ensayos, Mokuba decidió dirigirse a la oficina de su hermano.
Subió sin saludar a nadie, apenas con el único objetivo en mente de llegar a la oficina principal del lugar, por lo cual fue cuestión de minutos el llegar a estar cara a cara con la asistenta de Seto.
- "¡Joven Mokuba! Que sorpresa, no esperaba verlo hoy aquí."- saludó Alice cordial.
- "Que tal Alice."- logró saludar el muchacho mientras se serenaba un poco- "¿Está Seto?."- preguntó con tranquilidad a sabiendas que casi era la hora del almuerzo y que era un buen momento para conversar con él.
- "Si joven, se encuentra dentro de su oficina junto a la señorita Darla. Un momento y le comunico que ha llegado."- comenzó a decir la mujer con cordialidad... sin embargo Mokuba de pronto lo veía todo rojo ¡La mujercita estaba alli!. Sin esperar un segundo más se dirigió directo a la puerta de entrada de la oficina y la abrió sin pensarlo dos veces.
Lo que encontró no se acercó en lo absoluto a lo que tenía en mente.
Mokuba Kaiba se imaginaba de hecho a la susodicha sentada en las piernas de Seto, pero no la imaginaba sentada en dichas piernas con una taza de te de juguete en la mano, otra taza en la mano de Seto y otras cuatro tazas de juguete acomodadas en platitos sobre la mesa en frente de un montón de muñecos de peluche sentados sobre la superficie de la mesa. No... eso no era lo que tenía en mente.
- "¿Seto?..."- preguntó el adolescente sintiéndose realmente confundido.
- "Mokuba."- respondió este sin embargo bastante tranquilo- "Estamos en medio de una reunión de marketing en este momento ¿quieres unírtenos?."- preguntó el mayor de buen humor y la niña en sus brazos lo miró curiosa.
- "Reunión... de marketing."- repitió el otro no muy seguro de haber oído bien. Sin embargo la niña asintió.
- "Siiii, es para el lan... lan..."
- "Lanzamiento."- completó el Kaiba mayor el término.
- "¡Si! El lanzamiento de nuestra novela. Va a ser genial... Noir tiene muy buenas ideas."
- "Excelentes ideas diría yo."- expresó con una sonrisa el castaño.
Muy bien... de alguna manera Mokuba se las había arreglado para ingresar a la dimensión desconocida... alterna... virtual... ¿sería que alguien se las arregló para ponerle un casco de realidad virtual sin que él se diese cuenta?. Notó que la niña lo seguía mirando con curiosidad... una sana curiosidad infantil que hace mucho no veía alrededor de su hermano.
- "¿Tú eres Mokuba, verdad?... Seto dice que eres su hermano menor... yo no tengo hermanos menores, pero tengo a Noir y a Colita. Te pareces a Seto."- terminó de decir la niña.
Y ahora Mokuba si que estaba seguro de haber entrado a otra dimensión.
Alice, quien se había parado e ido detrás del muchacho cuando este se movilizó tan intempestivamente, solo sonrió y cerró la puerta de la oficina con ella afuera. Todo parecía estar bien. Nadie más pareció notar aquello.
- "Como... Que... ¿Que hacen?."- se las arregló para preguntar finalmente algo coherente.
- "Tenemos una reunión."- volvió a repetir la niña moviendo las manitos luego de dejar su taza en la mesa. Estaba segura de que Seto lo había dicho claramente... tal vez se necesitaba una explicación más profunda- "Y esperamos a mi papi... Seto me está cuidando porque es mi niñero y papi me trajo hoy porque se tuvo que ir al notacio."- explicó muy confidente.
- "Notario."- corrigió Seto una vez más picándole la nariz a lo que la niña sonrió.
- "Eso, pero papi ya llega para el almuerzo. Hoy no trajimos lonchera porque él tenia que salir rápido para traerme; nos vamos a comer afuera ¿verdad Seto? Papi dijo que no era necesario pero Seto dijo que si, luego se miraron mucho y papi dijo que estaba bien... pero que era solo por el apuro."
Seto sonrió ante el recuerdo... una pequeña batalla ganada y la sensación le encantaba. Y al día siguiente irían al club todos juntos, la idea le enviaba oleadas de placer a cada rincón de su cuerpo.
Mokuba tuvo que sentarse en una de las sillas libres mientras seguía mirando a los otros dos por completo incrédulo. Finalmente juntó todas las piezas dispersas de su mente para tratar de aclararse el panorama. Cosa difícil, estaba bien perdido en todo aquel asunto.
Miró con atención entonces a la niña. Por algún motivo le parecía familiar, pero el donde podría haber visto ese rostro escapaba por completo de su mente. Más de pronto otro pensamiento se instauró en su mente... el hecho de que Seto tenía una adorable niña sentada en sus piernas, una nena pequeña como lo hubiese sido su sobrina si hubiese sobrevivido... y se los veía genial juntos. Seto hubiese sido un magnífico padre; la vida fue cruel al quitarle esa oportunidad. Mokuba creyó imposible ver a su nii-sama alguna vez como lo estaba viendo, sentado junto a una niña y exudando confort y alegría por cada poro, y sin embargo lo estaba viendo.
Aquello era un milagro maravilloso. Todo lo demás se borró de su mente (los deseos de matar, la sorpresa, la incredulidad). El chico sonrió a la nena, el asunto del 'papi' por el momento relegado de su mente.
- "Seto también me ha hablado mucho de ti."- dijo por fin, contento de que aquello no fuese mentira en realidad- "Pero no me dijo lo linda que eras en verdad."- terminó de decir galante, ganándose una sonrisita apenada de la niña y una alzada de ceja de su hermano. Continuó- "Aunque si me dijo que mañana se van al club, eso suena divertido. ¿Has ido antes?."
- "¡Nooo! y quiero conocer. ¿tú conoces?."
Mokuba asintió y Seto respondió también por él.
- "Prácticamente vive allí los fines de semana Darla. A Mokuba le gusta mucho ir al club."
Mokuba por supuesto se sonrojó un poquito. A Darla en cambio le brillaron los ojitos.
- "¿En serio? ¿Y tiene lugares secretos? ¿Me los enseñas?."
Seto sonrió por ello. Por supuesto a esas alturas ya había aprendido que la niña tenía una gran imaginación y que al ir a cualquier lugar nuevo siempre buscaba la oportunidad de buscar lugares secretos y desenterrar tesoros ocultos. Nuevamente Seto respondió por su hermano.
- "Estoy seguro que lo hará encantado... si es que tiene el tiempo para venir con nosotros. ¿Quieres ir al club mañana con nosotros Mokuba?
La sonrisa de Mokuba lo dijo todo, estaba más que encantado por la idea. Pronto los tres hacían planes para el día siguiente cuando un toque en la puerta los interrumpió, la puerta se abrió un una cabellera rubia se asomó por ella.
- "Siento llegar tan tarde."- un cansado Joey apareció en el lugar y Mokuba no cabía en si de la sorpresa- "Los papeles en la notaria se retrasaron más de lo que pensé, creo que tendré que volver mañana."- suspiró justo antes de ver al muchacho pelinegro- "¡Mokuba! que alegría verte, pensaba que te estabas escondiendo de mi."- lo saludó con alegría al reconocerlo.
- "¡Joey!."- el muchacho se levantó en una y abrazó emocionado al rubio, tardó un par de minutos en reencontrar la voz- "Pero... pero... ¡¿Cuando apareciste? ¡¿Cómo?."- se las arregló para preguntar.
Joey lo miró un tanto confundido.
- "¿No te dijeron?... ya me parecía raro que no hubieses venido a verme. Fui asignado como estudiante en prácticas aqui en Kaiba Corp hace poco más de un mes."
- "¡¿Eras tú?."- preguntó Mokuba con la boca abierta. ¡Joey llevaba cinco condenadas semanas en contacto con el resto del grupo y ninguno se había dignado siquiera a avisarle!... grrr, los iba a matar. Comenzando por su hermano, iba a cometer filicidio.
- "¿Conoces a mi papi también? ¿Son amigos?."- preguntó la pequeña curiosa mientras se acercaba al rubio luego de haber saltado de las piernas de Seto.
Mokuba miró a la niña asombrado ¿papi?... ¡¿Papi?. Joey con una sonrisa se adelanto a cualquier cosa.
- "Si cariño, lo conozco hace mucho y es muy buen amigo mío. Te presento a tu tío Mokuba."- acarició la cabeza de su hija y la volteó hacia el adolescente quien aún no podía creer lo que escuchaba- "Mokuba, te presento a mi hija Darla. Está de vacaciones en este momento así que la estoy trayendo conmigo, tengo la suerte de que Seto me deja tenerla en la guardería de la empresa."
- "¡Que bien, eres mi tío también! Ahora tengo muchos tíos y tías y me gusta mucho."- explicó la pequeña con emoción.
Seto mientras tanto se dedicó a levantar los juguetes de la mesa y escuchó con alegría lo fácil que Joey y la pequeña establecían un lazo con su hermano. Eso era bueno, eso era muy bueno... ya que Seto pensaba establecer todas las conexiones posibles para mantener a esos dos en su vida para siempre. Definitivamente Mokuba era una conexión importante.
- "Tu... hija."- por fin balbuceó el muchacho mientras volvía a caer sentado tratando de digerir la nueva información... luego de un par de minutos decidió que era demasiado par digerirlo tan rápidamente.
Seto por su lado terminó de levantar los juguetes y guardarlos en la mochila de Darla que es donde la niña había traído todo de su casa.
- "Muy bien, esto y está. Vamos a comer y planear el día de mañana... por cierto Joey, Mokuba también viene con nosotros. Espero que no te moleste."
El rubio alzó las cejas ante aquello. Seto salía con unas...
- "No seas tonto Kaiba ¿Por qué me iba a molestar?."- preguntó en un primer momento sin malicia en la frase, aunque luego su rostro cambió ligeramente tornándose un poco preocupado- "Aunque en cuanto a la salida de mañana..."
- "¿Sucedió algo?."- preguntó el CEO absolutamente preocupado de pronto. Darla también comenzó a ver preocupada a su papá.
- "Bueno."- comenzó el hombre algo incómodo- "No se va a poder terminar todo el papeleo en la notaria hoy. Hay papeles que no van a estar listos hasta mañana y tengo que avanzar con todo el asunto lo más rápido posible, asi que tengo que volver a la notaría mañana en la mañana. Lo siento mucho en verdad, pero... por supuesto pueden ir tú y Darla, Seto. Con lo emocionados que estan respecto a esta salida no quiero ni imaginarme lo que sería arruinarles el momento."
Seto y Darla miraron a Joey incrédulos, sobre todo Kaiba. ¡Si la idea era pasar el día todos juntos en familia! No, no, no, no... eso no podía estar pasando.
- "Pero papi."- la enana se aferró a la pierna de su padre- "Yo quiero ir contigo. ¿Vas a estar todo el día en el notacio?."- preguntó compungida.
Joey suspiró y se acuclilló junto a su hija, que siendo normalmente bastante madura para su edad igual y siempre tenía sus cuadros de chiquilla como en ese momento.
- "No, por supuesto que no voy a estar todo el día en el notario, de todas maneras los sábados solo abren hasta medio día. Pero aun asi cielito, entre salir de ese lugar, ir a la casa, cambiarme y llegar a donde esta el club. Pues bueno, me voy a demorar demasiado, tal vez ustedes ya esten saliendo de regreso a casa para entonces."
Seto soltó un gruñido.
- "Por eso te dije que te llevaba a MI notario. Esto no estaría pasando si hubieses dicho que si."- se quejó el CEO cual chiquillo.
Joey solo suspiró dispuesto a rebatir eso pero el CEO no se calló. Había estado buscando en su privilegiado cerebro la respuesta al problema y lo había encontrado en un tris de lo fácil que era.
- "Bien entonces... tomo el resto del asunto en mis manos porque vas a ir a pasar aunque sea la tarde de mañana con nosotros al club. Esto será lo que se va a hacer. Mañana ya arreglé tener el día libre así que en lugar de esperar que traigas aqui a Darla, yo iré a buscarla más temprano a tu casa. Los recojo a todos y te dejo a ti temprano en esa notaria. Me vas a dar un bolso con tu ropa de cambio porque luego de que termines los papeleos uno de mis choferes te recogerá en un carro de la compañía para llevarte directamente al club y entonces pasaremos el resto de día juntos como lo planeamos."- casi ordenó el Kaiba mayor con ese aire de autoritarismo que era tan común en él en sus años adolescentes y que aún mostraba de vez en cuando pero no tan seguido. Esta era una de esas ocasiones sin duda. Aunque luego viendo la cara de estupefacción del rubio añadió solo para no obtener luego voces de protesta- "Quienes estén a favor levanten la mano... Mokuba, tu también vas así que puedes votar. Bien, ¿en contra?... perfecto. Tres a favor, cero en contra y una abstención. Queda."- terminó de decir ante un aún incrédulo Joseph Wheeler... que obviamente era la abstención. Darla había levantado su manito casi de inmediato a favor.
Joey parpadeó y de pronto tuvo que sonreír. Había extrañado a ese Kaiba ¡Como lo había extrañado!.
- "Ok, me rindo. Me ganaron... supongo entonces que te veo mañana. ¿A que hora?."
Seto sonrió a su vez con el orgullo saliéndole por cada poro. Dos discusiones ganadas en su nueva relación con el rubio en tiempo record... le gustaba. Le gustaba mucho. Vamos por la tercera.
- "Lo discutiremos en la comida, después de todo es el plan inmediato ¿Vienes Mokuba?."- preguntó el castaño.
EL menor de los Kaiba sonrió ante lo visto ¡No había observado a Seto actuar así desde hacia mucho!. De nuevo el pensamiento de que aquello era un milagro volvió a su mente y asintió sin dudarlo. Tenía mucho que hablar con Joey de todas maneras, y quería ver más de este Seto nuevo en el que se había convertido su hermano.
El grupo salió de la oficina y el CEO le indicó a Alice que hiciese las últimas verificaciones para las reuniones de negocios de esa tarde y las del domingo. La eficiente mujer asintió y el grupo salió dispuesto a pasar un buen rato y disfrutar de una buena comida, asi como de terminar de ultimar detalles para el día siguiente.
~.~.~.~.~.~
Al día siguiente el CEO se levantó tan temprano como siempre y procedió a despertar a su hermano, que a pesar de ser fin de semana no se quejó en lo absoluto de ser despertado. Un gran día los esperaba.
Ambos desayunaron algo suave y se vistieron para la ocasión. Mokuba sintiéndose comfortable como siempre que iba al club y Seto sintiéndose extraño pero no en el mal sentido de la palabra, todo lo contrario.
Seto eligió un vehículo espacioso y familiar de su cochera para esa mañana en particular y minutos después estaba conduciendo sin prisas hacia la vivienda de los Wheeler. Mokuba memorizaba el camino con cuidado pues sabía que apenas pudiese iba a visitar a Joey y su hija sin dudarlo. No se iba a negar a si mismo el gusto de hacerlo. Pronto sin embargo llegaron a la zona donde Joey le había indicado el día anterior al Kaiba más joven se encontraba ubicado su hogar y Mokuba no pudo evitar notar a su hermano sonreír al parquear el carro. Ya habían llegado.
Seto se bajo calmadamente y tras dirigirse a la parte de atrás del lugar que clamaba ser un restaurante de comida rusa, tocó con firmeza el timbre, siendo recompensado con pasos apurados que bajaban las escaleras y un rubio azorado abriendo la puerta.
- "Wow! Llegaron temprano. Espérate que me faltan algunas cosas."- dijo al apuro mientras terminaba de abrocharse la camisa y se la metía dentro del pantalón mientras subía las escaleras con prisa.
Seto enarcó una ceja, igual que Mokuba. Una vez más su lado de CEO dominante haciendose cargo de la situación mientras tomaba aire y suspiraba.
- "Mokuba, espera aquí un momento."- ordenó mientras subía por las escaleras y pronto un alboroto se escuchaba en el piso superior. Pasos, sonrisitas infantiles y hasta una protesta callada del rubio padre. Pronto el castaño bajaba con la niña en brazos, un bolso al hombro y un perro siguiéndo a ambos- "Darla, tú y Colita se van al vehículo con Mokuba, Mokuba toma bien de la mano a Darla y no sueltes la correa de la perra."- ordenó el hombre mientras dejaba a la niña en el suelo, le pasaba el pesado bolso que no solo incluía las cosas de la niña sino también la ropa de cambio del ocupado padre a Mokuba y tomaba la correa que arrastraba la mascota y la ponía en la mano libre del adolescente- "En cinco o diez minutos estoy con Joey en el carro."
El chico asintió y se fue con la niña sin prisas.
Por su parte el CEO volvió a subir y encontró a Joey tratando de peinarse a la vez que buscaba papeles que ponía en un folder abierto, listo para salir con todo cuanto antes. Sin poder contenerse acorraló al rubio contra el mueble donde buscaba dichos documentos y le robó un beso de película que dejó al atacado sin aliento y al atacante muy satisfecho.
- "¿Listo?."- preguntó casi en un ronroneo mientras le quitaba el peine al rubio y terminaba de peinarlo sin prisas y sin embargo más rápido de lo que lo hacia el propio Wheeler.
- "Eh... si... si, ya... ya tengo todo."- dijo en un tartamudeo. El castaño sonrió.
- "Entonces vamos, nos esperan."- y con eso sacó al rubio del pequeño minidepartamento y lo metió al auto.
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Al llegar Mokuba y Darla se bajaron del coche con prontitud mientras que Seto buscaba lugar para aparcar el coche, no que le costase mucho. Privilegio de cliente VIP.
- "¡Darla espérame!."- llamó Mokuba a la niña en cuanto esta se perdió junto a la perrita camino a la puerta principal, toda llena de emoción. Mokuba suspiró mientras se acomodaba mejor los paquetes a la espalda y se disponía a trotar un poco para alcanzar a la pequeña.
- "¿Y Darla?."- preguntó una voz a sus espaldas y Mokuba solo volteó para encontrar a un interrogante CEO mirándolo.
- "Corrió hacia adentro, no la pude detener."- musitó el otro apenado. Seto alzó la otra ceja.
- "Tu me hacías lo mismo de niño en todos lados, corrías ni bien te quitaba la vista de encima. En el orfanato, en las fiestas de Gozaburo... ahora sabes lo que se siente."- replicó sin embargo el otro dejando a un indignado Mokuba en el camino, al cual al final solo le quedó seguir a su hermano mayor mientras renegaba entre dientes.
- "Por lo menos ayúdame con los paquetes."- rezongó al final, pero no obtuvo ninguna respuesta ni ayuda del mayor.
De pronto ambos vieron a la niña abrazando a Colita mientras un empleado del club parecía decirle algo... y por el rostro de la niña no era algo muy feliz. Seto ya se iba imaginando de que se trataba desde que Colita no era una perra de raza.
- "Pero digo la verdad."- escuchó de pronto el CEO decir a la niña- "Colita tiene permiso de entrar."
El jovencito, uno no muy paciente que digamos, resopló ante las palabras de la pequeña. Ante eso fue el CEO quien resopló con indignación. Sin embargo fue Mokuba quien se adelantó a decir algo en esta ocasión.
- "¿Sucede algo con nuestra invitada o con 'nuestro' perro?"- el muchachito al levantar la vista terminó por palidecer tanto que hasta daba pena.
- "Se-señores Kaiba."- se atragantó con sus propias palabras- "No... no sabía, es que... no... nada."- terminó de decir al notar que a cada palabra los ceños fruncidos de los dos adultos se acentuaban cada vez más.
- "Bien, entonces se útil y ayudamos con nuestras cosas."- agregó el adolescente de mal humor. No había nada que detestase más que la marginación, incluso de un perro, solo por no ser de 'abolengo'.
El muchacho pronto ayudaba a los Kaiba con sus cosas y mientras Seto tomaba de la mano a la nena, Mokuba iba con la correa de Colita en la propia, notando con agrado que la mascota de la niña tenía el mismo aire de superioridad que su hermano. Toda una mascota Kaiba pensó con una sonrisita traviesa, logrando que Seto lo mirase interrogante.
- "Tiene estilo."- señaló cabeceando hacia la perra y Seto no pudo evitar sonreír.
- "Si, lo noté hace tiempo."- indicó mientras alzaba a la niña en brazos para luego situarla sobre sus hombros, dándole así a la niña una mejor visión panorámica del lugar.
Darla por su parte lo miraba todo con asombro. El lugar era enorme, ya tenía a varias personas dando vueltas por allí a pesar de lo temprano que era y todo se veía divertido y atrayente. Su pequeña mente infantil otorgando pasadizos secretos tras casa árbol y en cada recoveco del lugar, con suerte algún tesoro escondido y si los hados eran buenos, tal vez algún nuevo amigo.
- "¿A dónde vamos?."- preguntó finalmente la niña y Mokuba sonrió al responder.
- "A la zona para niños, nos quedaremos allí contigo. Hoy es tu día después de todo."
Seto asintió mientras tomaba una de las manitos de Darla y depositaba un beso corto en la pequeña palma. Eso lo había conversado con Mokuba el día anterior y ambos habían decidido que esos eran los mejores planes que podían darse para el día en el club. Seto había sonreído con la luminosidad de una estrella al decidir dedicarle el día a la niña.
No tardaron mucho en llegar y efectivamente en el lugar ya habían unos cuantos niños corriendo. Fueron hasta una de las mesas vacías y luego de que el muchachito que había estado llevando sus cosas desde el estacionamiento dejase todo en una de las sillas y se retirase lo más rápidamente que sus pies le permitieron irse, ambos adultos se sentaron en las sillas mientras Darla trataba de decidir hacia dónde ir. Mokuba compadeciéndose le señaló una carpa a la derecha, a la vista llena de juegos para niños de todas las edades.
- "Nosotros cuidaremos de Colita. Ve y diviertete."- la animó Seto mientras sacaba el recipiente para agua de la mascota y le servía agua de una botella a la cuadrupeda.
A Darla no tuvieron que decírselo dos veces, salió volando con dirección a la susodicha carpa bajo las atentas miradas de los Kaiba y... bueno, y de Colita. Ninguno de los dos adultos pudo evitar sonreír; aunque pronto el Kaiba mayor miraba hacia la canina que le devolvía la mirada de manera perseverante. Seto suspiró.
- "Muy bien, somos tú y nosotros ahora. Llevemos la fiesta en paz."- dijo serio el mayor y la perrita, tras una laaaarga mirada por fin decidió girar la vista, tomar un poco de agua y acostarse en el suelo en espera del regreso de su dueña. Llevar la fiesta en paz no sonaba mal después de todo.
- "Nii-sama... ¿acabas de establecer la paz con un perro?."- preguntó divertido.
- "Tu mejor no digas nada Mokuba, solo... no digas nada."
Mokuba sonrió y decidió más bien ir a comprar algo de comer. Luego de preguntarle a Seto que deseaba y de decidir entre los dos algo para Darla, el muchacho se fue bastante animado a la cafetería.
Darla entro al lugar con el corazón latiéndole a mil por hora. Nunca había visto tantos juegos juntos en otro lugar que no fuese en el laboratorio de prueba de juguetes de Kaiba Corp., donde Seto la había llevado ya varias veces. En fin, el lugar era el sueño de cualquier niño que se preciara de ser justamente eso, un niño o niña en este caso.
Abrazó fuerte a Noir y se dispuso a recorrer todos los juegos que niños de cinco años pudiesen disfrutar. No que fuesen pocos por cierto, así que durante la siguiente hora ella y Noir fueron desde la piscina de pelotas hasta aplastar ranas con un martillo gigante de goma. Era como un sueño.
Cuando por fin la niña necesito algo de aire y relajamiento decidió ir a sentarse a uno de los asientos que estaban puestos por todo el lugar para conversar con Noir. El asunto fue, que ni bien se sentó pudo ver a unos chicos grandes molestando a otro muchachito que parecía más pequeño que ella y que si bien miraba a los otros con algo de preocupación en sus ojitos claros no parecía estar aún desesperado por ayuda. Aún así... a ella no le gustaban los abusivos.
Pronto Darla estaba en sus dos piernas de nuevo, acercándose al grupo de niños.
- "Dilo bien."- escuchó decir a uno de los mayores y su ceño se frunció.
- "Do dije bien."- escuchó al niño de ojos claros y oscuros rulos en la cabeza. Así que ese era el problema, no pronunciaba bien palabras y se estaban burlando de él. Tomando aire se acercó al grupo y pasó a través de este hasta colocarse frente al niño pequeño de cara a cara con el mayor.
- "Vete a molestar a otro."- dijo cruzándose de brazos y tirando su peor mirada al niño más grande y a sus dos amigos quienes positivamente parecían bastante sorprendidos de ver de pronto a una niñita allí, sin embargo ella no se amedrentó, ni dejó que los otros se recuperasen de su sorpresa- "Vete a molestar a otro o llamo a la encargada que está allí y te acuso."
Los niños fruncieron el ceño, no iban a meterse en un problema por culpa de un niño que no sabía pronunciar bien las palabras. El que parecía el lider hizo un gesto con el rostro y decidió irse, sus amigos pronto lo siguieron. Darla sonrió satisfecha consigo misma y volteó a ver al niño que de pronto la veía con mucha sorpresa.
- "¿Estás bien?."
- "Zi... dracias."- replicó el niñito aunque lo hizo de manera tímida. Cuando abría la boca y decía algo o bien se reían de él y se alejaban o bien se reían de él y lo molestaban. Seguro que la niña también se iba a reír de él y luego haría una de las dos cosas.
- "Uf, que bueno. Yo soy Darla y ella es Noir ¿Cómo te llamas?."- preguntó sin embargo la niña con una sonrisa que pronto contagió al niño.
- "Dr-Draco."- respondió el pequeño con un tanto de pena. Cuando otro niño llegaba a no reírse de él y ni se burlaba ni se iba y llegaba a decir su nombre, entonces si se burlaban y se reían y se iban. Lo cual era una pena, a él le gustaba mucho su nombre, su mamá lo había escogido para él.
Darla entonces abrió miró al otro niño recordando de donde conocía ese nombre.
- "¿Como el del mago de los libros? Mi papi me compró los libros de Harry Potter, me gustan mucho. Bueno, solo me compró dos libros porque no alcanzaba para más pero igual me gustaron mucho... me va a comprar el siguiente en mi próximo cumpleaños, cuando cumpla seis."- comenzó entonces la niña una animada conversación y el niñito la miró incrédulo. No solo no se había ido ni reído ni burlado, sino que hasta conversaba con él.
- "Yo tenso los libros en caza, don de mi mami. Mi papi me dos han deído todos."- respondió el niño con orgullo y Darla asintió fascinada, entonces el niñito la miró muy serio- "Do da tengo seiz... ¿quiedes sed mi daaaarding?."
Darla lo miró interrogante pero sonrió.
- "¿Tu darling?."- preguntó recordando el significado de esa palabra en inglés y más sorprendentemente entendiendo al niño por completo. Para su beneplácito... Draco sonrió.
~.~.~.~.~.~
Había pasado poco menos de dos horas mientras los hermanos hablaban tranquilos y la perrita dormitaba en el suelo en medio de los dos. No había habido ningún problema con ella puesto que no le interesaba ir a correr a ningún lugar aún cuando hacía tiempo que nadie le sujetaba la correa y por el momento tanto Seto como Mokuba disfrutaban de algo de paz y tiempo compartido. Era realmente gratificante.
O por lo menos lo fue hasta que una bola de pelos blanca corrió hasta la, hasta 5 segundos antes, durmiente Colita y se tirase sobre ella con un sonoro ladridito; lo cual ocasionó que la perrita saltase sobre sus patitas, lanzase un par de certeros mordiscos al aire e, increíblemente se subiese de un salto a las piernas del CEO tras lo cual trató de meterse tras este y entre el respaldar de la silla como buscando esconderse del incordio que de pronto había aparecido.
- "¡Dandy!."- escucharon entonces los hermanos Kaiba gritar a una voz conocida... terriblemente conocida.
- "¿Deblin?."- preguntó el CEO tratando de evitar que el perrito blanco subiese también a sus piernas puesto que seguía tratando de llegar a Colita como fuese.
- "¡Kaiba!."- apenas logró decir el otro hombre mientras paraba su carrera y cogía aire. Otro sujeto apareció detrás suyo... uno con el mismo cabello negro lacio, la misma complexión facial y el mismo color de ojos del 'chico de los dados'.
- "Gracias al cielo lo alcanzaste."- dijo el otro mientras recupeaba también el aliento y se adelantaba para coger al travieso perrito- "Lo siento mucho."- se disculpó mientras el pequeño canino se revolvía en los brazos del hombre. Increíblemente fue la perra la que respondió al gruñirle al perro con toda su alma como diciéndole '¡Y no vuelvas!'
- "¿Colita?... ¿Por qué tienes a Colita Kaiba?."- preguntó por fin Duke saliendo de su asombro.
Mokuba alzó una ceja como objetando el estar siendo ignorado y con voz algo sarcástica saludó.
- "También es genial verte de nuevo Duke. Por cierto estoy muy bien, gracias por preguntar."
Duke se ruborizó todo y se disculpó con Mokuba de manera rápida, pero pronto su atención estaba de nuevo puesta en el Kaiba que casi nunca veía en el club, en la forma de vestir de éste y en la perra que se escondía detrás suyo. Una pregunta en su mente.
- "¿Joey está con ustedes?."
- "Lo estará."- respondió entonces Kaiba mientras manejaba poner a la mascota de nuevo en el suelo, aunque esta decidió entonces esconderse tras sus piernas debajo del asiento, desde donde podía observar al intruso a buen recaudo y dar un par de buenos mordiscos de advertencia si hacía falta.
- "Lo estará."- repitió Duke confundido.
- "Cuando termine lo que está haciendo."- respondió finalmente el castaño mientras suspiraba- "Pero mientras Darla y su mascota vinieron con nosotros."
- "Ooooh..."- respondió el otro entonces tomando asiento en un espacio vacio ante la mirada incrédula de su acompañante.
- "Duke, lo que haces no es muy educado que digamos."- por fin intervino dicho acompañante y manejando colocarle un arnés con correa al perrito blanco para mantenerlo quieto, procedió a presentarse- "Damian Deblin, hermano mayor de Duke. Lo siento mucho si mi Dandy les causó algún inconveniente."
Kaiba se levantó de inmediato al igual que Mokuba, intercambiando saludos. El perro, Dandy, trató infructuosamente de volver a acercarse a Colita y Duke de pronto miraba a todos como si fuesen bichos raros. Seguro la carrera tras el perro había metido más aire del usual a su cerebro, pensó Kaiba haciendo una mueca. Por su parte Damian suspiró y se sentó al lado de Duke al ver que no iba a lograr que su hermano se moviese de allí.
- "Espero que no les moleste si nos quedamos un rato por aquí."- se disculpó Damian algo apenado. Seto tan solo negó la cabeza para indicar que no había ningún problema.
- "Duke nos ha hablado vagamente de ti en el pasado."- por fin el CEO inició una conversación propiamente dicha- "Pero no nos avisó que estabas en Domino. Un placer conocerte por fin."
El hombre sonrió con algo parecido a una mueca triste.
- "Bueno, supongo entonces que se tendrán que acostumbrar a ello. Acabo de volver a la ciudad para quedarme. En realidad mi hijo y yo nos acabamos de mudar para quedarnos."- rectificó sus palabras.
Seto no era un hombre de preguntar asuntos delicados, podía leer entre líneas que algo había pasado para que solo fuesen el mayor de los Deblin y su hijo. No su esposa... divorcio, tal vez algo peor.
- "¿Y tu esposa?"- preguntó sin embargo Mokuba y a Seto le dieron ganas de darle un buen zape en la cabeza, sobre todo al ver la sombra que oscureció los ojos de ambos hermanos.
- "Soy viudo."- se las arregló para responder el otro con una sonrisa forzada. Mokuba se arrepintió enormemente de haber preguntado, trató de arreglarlo.
- "Emmm, voy por algo de tomar ¿les gustaría algo?."
Seto suspiró y asintió, los otros aprovecharon para pedir algo también y el chico se fue dejando a los tres en un silencio algo pesado. Afortunadamente al volver todo parecía estar más tranquilo.
Los cuatro adultos hablaron de cosas mundanas entonces por casi 40 minutos. Acerca del trabajo de Damian que había logrado ser transferido a la sucursal del Banco Mundial en Domino que era su lugar de trabajo, acerca del milagro de ver allí a los Kaiba y de paso de la queja de Mokuba a su amigo al no haberle dado información tan preciada como la vuelta de Joey Wheeler a escena, ante lo cual Duke tuvo la decencia de sonrojarse. Y la conversación hubiese seguido si no fuese por la infantil interrupción de dos niños acompañados de una joven rubia muy familiar para los Kaiba.
- "¡Papá! ¡Pod que te fuistez!."- un niño de oscuro cabello ensortijado se tiró encima del mayor de los Deblin, haciéndole perder la correa que sujetaba al persistente perrito que durante todo el tiempo había tratado de ir al encuentro de su nueva amiga, causando un lío mientras que de pronto Seto lideaba de nuevo con los dos perros, Darla miraba curiosa y la recién llegada soltaba un maletín sobre las piernas de Duke.
- "La próxima vez no dejen botadas sus cosas Deblin, eso incluye al niño."- Rebecca miró desafiante al empresario creador del juego de dados antes de adelantarse hacia su sorprendido novio y sentarse en sus faldas- "Hola Mokuba... espero me hayas extrañado. Linda la hija de Joey ¿verdad?"- saludó melosa antes de dar una mirada al otro Kaiba, reír apenas y saludar con un- "Cuñado."- al hombre que por fin había logrado calmar a los perritos y entregaba de nuevo la correa al Deblin mayor, para completa desilusión de Dandy y completa calma de Colita.
- "Hola tío Duke."- saludó la niña antes de ir hasta donde Seto para dar sus últimas noticias- "¡Seto mira! Hice un nuevo amigo, se llama Draco y somos darlings."- sonrió feliz.
Seto enarcó una ceja y Damian miró sorprendido a la niña ¿Darlings?... nunca creyó que su niño le diese dicho título a alguien, por lo menos no tan pronto.
- "¿Es tu darling, cielo?."- preguntó el padre y el niño asintió muy seguro mientras se sentaba en las piernas de su padre.
- "Zi."- respondió el niño sin dudar y el padre sonrió mientras le acariciaba suavemente los rebeldes rulos negros.
- "¿Por qué darling?."- preguntó Seto un tanto celoso de que un niño desconocido hasta cierto sentido haya decidido que Darla era algo suyo.
- "Supongo que la niña es especial. Darling es el apodo que yo le daba a Alexia, la madre de Draco; nunca pensé que él llamase así a alguien más. Creo que me hace sentir feliz."- finalizó el padre, una mirada entre melancólica y aliviada estampada en su rostro, miró hacia la pequeña pelinegra- "Gracias por ser la darling de mi hijo pequeña."
- "Esta bien."- respondió Darla mientras tomaba el vaso de jugo que Seto le estaba pasando. Su estomago había comenzado a pedir comida, ya casi era la hora del almuerzo y su papi aún no llegaba. Decidió esperar un poco más antes de pedir comida.
- "¿Draco? ¿Fan de Harry Potter?."- preguntó entonces Mokuba animado y Damian volvió a sonreír melancólico.
- "Y también fan de The Lord Of The Rings al igual que mi esposa."- mi esposa, aún en presente no pudieron evitar notar los hermanos Kaiba- "Nos conocimos en una comic-con en los Estados Unidos. Ella iba de Legolas y yo de Aragorn, juro que fue amor a primera vista... y ella dijo que era lo correcto, después de todo Aragorn y Legolas eran su pareja favorita en el fandom... terminé loco por una mujer fanática de las parejas homo de las series y que estaba aún con menos tornillos en el cerebro que yo. Fue lo mejor que me pudo haber pasado."- recordó soñador mientras Duke miraba a su hermano entristecido y los hermanos Kaiba y Rebecca se sentían un tanto mal por haberle recordado aquello al pobre hombre. Pero este no parecía sentirse mal por los recuerdos, todo lo contrario y lo demostró continuando con una sonrisa- "Habíamos decidido llenarnos de suficientes niños como para ponerles los nombres de nuestros personajes favoritos, pero Alexia enfermó poco antes de dar a luz a Draco y luego de eso su salud nunca mejoro. En fin, les quiero presentar entonces formalmente a nuestro hijo, Draco Aragorn Deblin, mi mayor orgullo."
Los hermanos Kaiba enarcaron una ceja al unísono y Rebecca tuvo que reír un poco. Ese hombre o estaba muy loco o era muy valiente para ponerle ese nombre a su retoño... pero después de todo fue un nombre dado con amor. Sonrió y tomó la palabra.
- "Suena adorable."- dijo aún sentada en las piernas de su chico y una vocecita infantil estuvo de acuerdo con ella.
- "Si, a mi me gusta mucho también. Y también me gusta su pelo"- añadió Darla y el niñito sonrió como pocas veces lo había hecho desde la muerte de su madre.
- "¡Ah! tiene los mismos rulos de la darling mamá, ¿verdad mi cielo? saltarines como los de ella."
El pequeño rió asintiendo y Darla los miró pensativa. Justo en ese momento un rubio llegó agitado hacia la mesa guiado por uno de los empleados del lugar.
- "Siento la tardanza."- dijo tomando algo de aire cuando divisó las caras conocidas- "¡Duke! no sabía que venías ¿Rebecca eres tú? ¡Qué crecida!... ¿Qué haces en las piernas de Mokuba?."
- "¡Papi!"- la niña se lanzó a los brazos de su padre sin perder tiempo para saludarlo mientras los saludos de los demás llegaban casi a la vez- "Vamos papi, tienes que cambiarte para que podamos almorzar."- casi arrastró la niña al hombre mientras tomaba la bolsa donde estaba la ropa de cambio del mayor y lo dirigía hacia donde estaban unas carpas dispuestas especialmente para que los socios se cambiasen.
Los demás se miraron entre ellos y sonrieron, Joey no habían protestado ni un poquito ante las órdenes dadas por la niña. Internamente ninguno podía culparlo.
- "Ey nena ¿Y cómo así diste con Darla y Draco?."- preguntó Mokuba de pronto, esa interrogante flotando en su mente desde hacía varios minutos.
Rebecca enarcó una ceja.
- "Obvio por como se ve. Aunque me parece raro, me pregunto si Joey no tendría intenciones ocultas al enredarse con la madre de la niña."
- "¿A qué te refieres?... aunque me parece que me recuerda a alguien, pero no se exactamente a quien... ¿qué tiene eso que ver?."- preguntó confundido el menor de los Kaiba.
Duke y Seto asintieron ante lo dicho por Mokuba, Darla realmente les recordaba a alguien solo que no les terminaba de venir a la mente exactamente a quien.
Rebecca miró entonces a todos los otros en verdadero asombro ¿No se habían dado cuenta? ¡Si era idéntica a Mokuba!... La cabellera negra y espesa, la forma elongada del rostro. Si los ojos fuesen azul grisaceos en lugar de azules eléctricos fácil y podía pasar por una pequeña réplica de Mokuba, tanto así que si no fuese porque era imposible debido a la edad, ella hubiese estado segura de que Mokuba se había vuelto padre. Solo por eso se acercó al par de niños que cargaban las cosas que habían encontrado abandonadas y se había sorprendido al conocer la identidad de la niña y del niño. Pero volviendo a su pregunta inicial ¿Es que estaban ciegos?.
- "¿Nena?."
- "Aish olvídalo. Me das dolor de cabeza."- replicó la otra entrando en una de sus repentinas faces de mal humor mientras tomaba asiento en una silla de pronto, dejando frías las piernas de Mokuba en el acto.
Mokuba se olvido entonces de todo, incluyendo su anterior pregunta. Odiaba que Rebecca se enojase con él, sobre todo cuando no tenía la más puñetera idea de porque. Los siguientes minutos, era sabido por Seto y Duke, el joven Kaiba se los iba a pasar tratando de ganarse el perdón por algo que ni ellos entendían en realidad. Las mujeres eran muy complicadas, de suerte que a ellos les gustaba los hombres pensaron al unísono y por separado.
Mientras tanto, en la zona de cambio de ropa, Joey salió de una de las carpas para encontrar a Darla mirándolo de manera fija.
- "¿Sucede algo hija?."- preguntó poniéndose a su altura, reconociendo las ganas de su hija de hablarle de algo en el acto.
- "Papi... ¿Yo me parezco a mi mamá?."- preguntó entonces de pronto, sacando por completo a Joey de contexto. Nunca, jamás Darla le había preguntado antes sobre su madre... pero por supuesto era algo natural que ella lo hiciese en algún momento y él se había prometido tratar de estar preparado para cuando la pregunta llegase. Solo que al parecer no lo estaba, no en absoluto... el hombre aspiró hondo tratando de sacar de su mente la imagen de aquella mujer bañada en sangre y mugre, aquellos ojos llenos de locura mientras lo quitaba del camino. Ojos cubiertos por mechones sucios de cabellos negro- "¿Papi?... ¿Te puse triste?, lo siento. Ya no pregunto."- dijo entonces de pronto la niña, haciendo que Joey la abrazara en el acto.
- "Ay hija, no te preocupes. Son cosas mías... de adulto tonto sabes, y tienes derecho a preguntar. Solo que... creo que soy yo quien no sabe que responder. Dame... dame algo de tiempo mi vida, te contaré lo que pueda algún día, solo dame algo de tiempo."
La niña miró a su padre de manera prolongada y asintió finalmente. Joey volvió a abrazarla... entonces una frase escapó de sus labios. Darla tenía derecho a saber algo.
- "Tienes el cabello negro como ella."- fue todo lo que le dijo mientras acariciaba la cabecita amada con suavidad. Si, algún día tendría el valor de decirle a Darla la verdad, pero no iba a ser ese día ni ningún día cercano. Eso podía asegurarlo.
Unos minutos después, con Joey ya cambiado en una ropa más cómoda y mucho más tranquilo y todos en la mesa de nuevo por fin ordenaron algo para comer, ninguno realmente dispuesto a meterse al agua para no perder tan ameno momento que estaban pasando. Tal vez un rato luego del almuerzo.
Finalmente un par de horas luego del almuerzo y tras una buena zambullida en la piscina por parte de Duke y Mokuba y un momento alegre para los padres presentes (más Seto) con los niños en la zona infantil de la misma, Mokuba decidió terminar de pasar la tarde junto a Rebecca, a quien le propuso una ida al cine y luego ir a cenar algo.
Darla y Draco andaban correteando junto a Colita y Dandy de un lado para el otro bajo la atenta mirada de Duke y Damian, sin embargo Seto y Joey brillaban por su ausencia.
- "Oye Duke ¿Has visto a mi hermano?."- vino entonces la obvia pregunta del muchacho a uno de los presentes.
- "Se fue a comprar algo de tomar para los niños junto a Joey hace un rato."- le indicó señalando con una mano hacia la zona donde se encontraba la cafetería.
El chico agradeció encaminándose junto a Rebecca hacia donde le habían indicado.
Efectivamente luego de caminar un rato por entre las carpas donde los socios se cambiaban y que por la hora estaba desierto, los dos muchachos divisaron a los otros dos caminando sin prisas, conversando y hasta riendo un poco, sobretodo les llamó la atención el momento en el cual el rubio se sonrojó por completo al tiempo que el CEO reía de manera franca y abierta. Pero no tuvieron la oportunidad de enterarse de que se trataba el chiste, porque justo en ese instante el castaño miró amoroso al aún sonrojado rubio y entrelazando una mano con la del joven padre dio un suave tirón a éste y se fundió en un beso suave pero apasionado al mismo tiempo que hizo que Joey en un principio se sorprendiera y luego se entregase al momento. Pasaron algunos minutos antes de que ambos se separasen y retomasen el camino a paso tranquilo. La otra pareja se quedo de piedra por un instante, aunque luego con una sonrisa pícara Rebbeca rompió la tensión del ambiente.
- "Y yo que ya estaba haciendo planes para darles un empujoncito a esos dos... parece que mi cuñadito no pierde el tiempo."- bromeó la rubia a costillas del CEO.
Mokuba solo exhaló un suspiro con una gran sonrisa adornando de pronto su rostro.
- "Si, eso parece."- exclamó el chico bastante contento por lo que acababa de ver.
Era como si toda la pesadilla ocurrida años atrás por fin estuviese siendo superada y la vida le ofeciese a su hermano la oportunidad de ser feliz que tanto lo había esquivado hasta ese momento.
- "Seeeh..."- volvió a decir al tiempo que tomaba la mano de Rebecca y la jalaba en la dirección contraria- "Ven, vamos a despedirnos de los otros, diremos que no los encontramos."
- "Está bien... tío Mokuba. Ahahahaha, parece que el mote nuevo estaba bien dado después de todo."
- "Eso parece nena."- sonrió el chico pensando que de ese momento en adelante iba a hacer todo lo necesario para que su hermano fuese por fin feliz, felicidad que al parecer se encontraba al lado de Joey y la pequeña Darla Wheeler. El chico tenía un muy buen latido sobre todo el asunto.
Le regaló un beso en la mejilla a su enamorada solo de lo contento que se sentía luego de haber presenciado lo visto un rato atrás. Rebecca sonrió otra vez.
- "Eres un fresa Mokuba."- lo regañó en broma.
- "Lo soy."- aceptó el otro- "Pero no me importa. Ahora todo por fin está bien, no hay nada que pueda salir mal."- dijo muy confiado.
Rebecca enarcó una ceja.
En serio ¿que podría estar mal ahora que Seto andaba en la nube 9 del amor?.
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Sábado por la noche y las ruedas del avión tocaban por fin la superficie de la pista de aterrizaje. Había sido un vuelo largo, bastante largo para poder volver. 17 condenadas horas en el avión que aún en primera clase mataban a cualquiera.
Salió como pudo del su asiento, ignorando olímpicamente a las aeromozas que se desvivían por darle algo más de atención antes de decirle adiós. ¡No quería eso! solo quería volver a pisar su hogar, comer la comida de su abuela y abrazarlos a todos.
Por fin sus pulmones se inflamaron con el aire de Domino al llegar a la puerta. Aspiró profundo y se dispuso a bajar... casi huyendo de las aeromozas. En serio, le estaban poniendo los pelos de punta. Acomodó su camiseta desgastada y se subió un poco más el viejo pantalón de jean gris que en la carrera se le había instalado en la cadera. Se subió los lentes de sol a la parte superior de la cabeza ya que siendo de noche no le servían de mucho y esbozó una sonrisita traviesa mientras pensaba en la sorpresa que le iba a dar a todos en casa, no había avisado que llegaba.
Pasó junto a todos los demás viajeros VIP por la aduana rápida, su pobre pasaporte apenas soportando otro sello más... iba a tener que volver a renovarlo ese año. Revisó todas sus cámaras con total desfachatez en el suelo y las volvió a colocar en sus cajas, ninguna lente estaba rota. Pidió de favor que le llamaran a un taxi con una sonrisa rechazando de paso ese último vaso de jugo que le ofrecían... en serio, solo quería llegar a casa. Lo único que le reventaba el hígado era que ya tenía programado trabajo para todo el mes que iba a pasar en Dómino, comenzando por el lunes de la siguiente semana... lo cual solo le daba un día para dormir y apretujar a todos en casa. Vida cruel la del pobre asalariado... que viaja en primera clase.
Le hicieron un llamado, su taxi estaba listo y tenía a alguien que le iba a ayudar con las maletas. Sonrió siguiendo al sujeto que empujaba el carrito del aeropuerto con su equipaje. Sin importar que, ya estaba en casa.
- "Prepárate Dómino... Dido ha vuelto."
Fin del décimo capítulo
Notas de autor:
Sep... sigo viva y este fic sigue en publicación aunque muchos no lo crean. Gracias gente a todos aquellos que me han escrito poniendo sus comentarios... y luego suplicando por la continuación (por eso gracias a en Slasheaven a Lucila; en Amor-yaoi a Bima cuyos actualiza se salieron del recuadro, a XinislovemeXD por sus palabras dulces, a Miho Nagisa, a Akila Elric y a arael28; y en fanfiction a mi querido Rena que lleva tantos años conmigo y a quien adoro así como a todas aquellas personas que leen el fic y esperan en silencio. Se que soy una autora malagradecida con ustedes, ahora que mi vida esta 'ligeramente' más ordenada estoy tratando de seguir con los fics antiguos... vamos, que si termine 'No basta mi eternidad...' luego de 4 años de haberlo dejado entonces por lógica voy a continuar este hasta terminarlo. Aunque falte un tiempo, pero mientras tenga vida y no caiga en coma lo continúo. Palabra chibinekiana.
En fin, aparecieron muchos nuevos personajes en este capítulo. Ténganlos en cuenta que son importantes para lo que continua. En serio espero que les haya gustado y el próximo chapter aparecerá en menos de un año (en realidad para dentro de un par de meses si sigo con mi itinerario). Is a promise with you my dear public.
Love you all!
chibineko chan
(Miembro de la Orden Sirusiana)
(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)
(Miembro de la Mazmorra del Snarry)
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Campaña de NO AL PLAGIO
Digamos NO al plagio, este mensaje va dirigido al público, para que el trabajo de cada uno como autor sea tratado con el respeto que se merece. Recuerden que cada obra es como el bebé de cada uno de los que creamos dichas obras; y como tales amaremos y protegeremos esas obras dándole lo mejor de nosotros para que el resto del mundo pueda disfrutar con el resultado final. Por eso, si sabes de algún caso de plagio, denúncialo al autor del respectivo trabajo, ten por seguro que dicho autor te lo agradecerá. Gracias
