VACACIONES YAHOOOOOOOO! Si, ya estoy de vacaciones y si antes no hacía nada, ahora no voy a hacer nada x 2 (?) Lo primero que quise escribir es un capitulo de este fic (literalmente agarre la netbook y empece a escribir como una desquiciada) Y me pusé a pensar y tengo tantos proyectos que quiero escribir, tengo tantas ideas kasjdaklsdn. Pero primero voy a terminar lo que ya empecé, es lo mejor e.e Así que aca les dejo otro cap, relativamente largo xD.


[Flash back]

-Suéltame… -

El sujeto contrario le sujeta las muñecas y las aprisiona contra el fuerte metal de las puertas de los vestidores. Forma puños con sus manos y alza sus fríos ojos hacia los que se enfocaban en él, aquellos ojos eran tan oscuros y amenazantes que parecían apuñalarlo con la mirada. Si lo que más ansiaba era que le regalara una mirada llena de desesperación y miedo, tendría que seguir soñando. Nunca se quebraría ante una rata despreciable como él, no permitiría que viera ni un pequeño indicio de esos sentimientos tan bajos y patéticos en su rostro.

No era la primera vez que sucedía, su rostro jamás cambiaba de expresión en esas ocasiones. Craig entrecierra un poco sus ojos, mostrando su indiferencia característica y decide desviarle la mirada a aquel sujeto que se empecinaba en aprisionarlo, a pesar de que Tucker no estaba oponiendo resistencia.

Los vestidores estaban vacíos, las clases habían acabado desde hace unos treinta minutos. Era una escena del crimen envidiable para cualquier persona, ya que nunca había testigos.

-No suena a orden.- Se trataba de un castaño de buen aspecto físico, un chico popular que solía andar con más de una estúpida porrista. La clase de chico que, podría decirse, lo tenía todo y que era lo suficientemente conocido en la secundaria como para conseguir siempre lo que quería. Quizás estaba acostumbrado a eso, a que todos sus caprichos fueran cumplidos. Brian suelta una de las muñecas de Craig y con su mano libre, se atreve a deslizar su dedo índice y medio sobre el cierre de los jeans del pelinegro. Abre el cierre y se adentra hacia su ropa interior.

Tucker no le dirige la mirada en ningún momento, siente que su piel es tocada en sus partes más sensibles, las manos ajenas se atreven a recorrer su amplia espalda y su delgada cintura. No sentía nada ante esos contactos, no se estaba excitando, y era loco y absurdo pensar que alguien estaba tratando de proporcionarle placer, y él no reaccionaba ni sentía ni una pizca de satisfacción. ¿Por qué no estaba sintiendo nada? Lo único que predominaba en su cabeza era la sensación de asco y odio hacia esa nefasta e inmunda situación de la que nunca podía escapar.

Debía deberse a eso, porque no le encontraba otra explicación a su repentina impotencia. En anteriores veces, la fácil solución era pensar que los hombres no eran lo suyo y que todo era una gran equivocación. Pero esos tiempos ya habían pasado, definitivamente el único hombre que le daba verdadera repulsión y que aborrecía con todo su ser, era el que precisamente estaba empezando a masturbarlo en ese momento.

Craig seguía sin mirarlo a los ojos, no oponía resistencia pero era evidente que el único que parecía disfrutar de todo eso era Brian. O por lo menos eso parecía.

-¿Qué mierda te sucede? ¡Eres un jodido marica, así que compórtate como tal!- Sostiene con firmeza el miembro de Tucker, se había encargado de librarlo de su ropa interior, y lo masturba al mismo ritmo que al suyo. El pelinegro lo fulmina con la mirada por primera vez, con esos ojos azules que penetraban su alma por la frialdad que transmitían.

-¿Qué más esperas? No me resisto, no lo divulgo, ni siquiera me quejo. Es obvio que aquí, el único maric…- Sus palabras con cortadas violentamente, ya que el contrario lo sujeta de sus ropas y lo arroja con todas sus fuerzas hacia el suelo. El malestar que experimenta Tucker en su espalda es monstruoso, no puede evitar largar un gemido repleto de dolor, porque la mayoría de sus heridas apenas estaban cicatrizando y estaban cubiertas por vendas. Ese golpe lo había dañado, lo hace retorcerse en el suelo y acurrucarse en su lugar. Brian se le abalanza encima, en una posición demasiada peligrosa, y se acerca a su oído con intención de murmurarle unas palabras de advertencia.

-Sabes que es lo que quiero que hagas, no vengas a hacerte el imbécil conmigo. Así que si no haces lo que quiero, no serás tú la víctima. Después de todo, tu novio tiene mejor culo que tu.-

Craig cierra los ojos con fuerza y jadea debido al dolor que aún no se terminaba de disipar de su cuerpo. El castaño lo vuelve a tomar por una de sus muñecas y lo coloca de espaldas contra el suelo en totalidad. Le sonríe con lujuria, más que nada con una maldad inexplicable, a lo que Craig termina abriendo sus cansados ojos e intenta que sus emociones no predominen en su semblante. Una rabia e impotencia que jamás había experimentado en su vida, unas ganas de pelear incontrolables, pero que eran sujetadas por un algo que lo hacían aterrizar a tierra firme y lo hacían comprender que si peleaba, podría salir más perjudicado gracias a sus acciones. No, esta vez no hablaba de su seguridad personal, eso ya había sido quebrantado hace meses. Su bienestar era algo secundario desde hace bastante.

-Demuéstrame que puedes gemir como la puta que eres. DEJA DE MIRARME COMO SIEMPRE LO HACES.- Brian entierra sus dedos en el miembro de Craig, provocando que él se estremezca y jadee adolorido. Sin posibilidades de escapar, se concentra en resistir los bruscos roces de sus manos en su piel lastimada, aprieta sus dientes lo más fuerte posible y nunca vuelve a mirarlo a los ojos, gira su rostro hacia un lado y deja escapar leves jadeos de dolor. Lo que estaba atravesando era otro de los precios que tenía que pagar desde que se había metido en el problema que había cambiado su vida.

...

...

Craig abre los ojos y respira por su boca bajo su propio ritmo. El techo era aburrido, pero no había nada más interesante que observar. Miraría cualquier cosa antes que el rostro de depravado sexual del sujeto que se encargaba de acosarlo desde casi el principio de su relación publica con Tweek en la secundaria. Las embestidas ya no eran tan dolorosas, de hecho había sido penetrado incontables veces por ese bastardo de mierda, esa vez no era diferente a las anteriores.

Cierra sus parpados al momento que gime sin poder evitarlo y siente algo muy parecido al placer en su entrepierna. Cuando menos se lo espera, el cuerpo desnudo de Brian se sobrepone contra el suyo, sus piernas que estaban sobre los hombros del castaño, son sujetadas por sus manos, y en ese momento le proporciona una última embestida llena de fuerza. Las manos de Craig se aferran a su espalda, ambos gimen al mismo tiempo y pocos segundos después acaban, provocando que el líquido blanquecino y tibio se esparza por sus cuerpos.


Suspira luego de largar una gran cantidad de humo de cigarrillo de su interior.

La brisa de primavera lo hacía sentir bien, lo hacía calmarse por momentos y relajar su tensionado cuerpo. A veces pensaba que lo único que necesitaba era un descanso de todo, no quería seguir escuchando la voz de Tweek o la de sus amigos. Quería silencio y paz, estar solo y que nadie le dirigiera la palabra por mínimo un mes.

Que estúpido era, alejando a las personas que más lo apreciaban y a las únicas que le ofrecían algo de compresión y apoyo, solo por el único motivo de querer espacio y tiempo para sí mismo. Para asimilar y aceptar el destino de mierda que estaba atravesando. Jamás les diría a ellos que sucedía, prefería mantenerlo en secreto para no seguir siendo una carga molesta para Token y Clyde. Estaba lastimando a Tweek, pero en realidad lo que buscaba era alejarlo para que no se siga involucrando en los problemas de los sujetos con los cuales generalmente se peleaba hasta salir herido en gravedad, de los cuales se destacaba Brian.

Esa clase de conflictos también hacían que surja lo peor de su persona y sin quererlo, descargaba toda esa pesada carga sobre el pobre rubio. Le costaba entender la idea de proteger a Tweek, todavía no entendía porque lo estaba haciendo o porque estaba pasando tantas calamidades por él. La mayoría de sus preguntas rondaban a su alrededor, sin conseguir ninguna respuesta satisfactoria como para resolver sus dudas más importantes.

No se da cuenta hasta ese momento, sus piernas estaban temblando. Craig estaba sentado en una esquina de la amplia azotea del edificio escolar. Se había terminado su paquete de cigarrillos en menos de una hora. Mira con desprecio el cielo celeste y despejado, y después cierra sus ojos. Aún permanecía aturdido por su reciente encuentro con Brian y razona con fastidio que su cuerpo tardaría en recuperarse. Aunque fumara tres cajas de cigarrillos, seguiría estando tenso. Dormir parecía la solución perfecta para relajarse de verdad.

¿Dormir en dónde? No tenía casa.

Craig se acurruca en su lugar, abraza sus rodillas y esconde su rostro entre ellas. Ese recuerdo dolía tanto.

Si quería estar solo, tenía todo el tiempo del mundo para estarlo. Si le decía a Tweek lo de sus padres, lo miraría con lástima y le ofrecería su casa de alojamiento. Ni muerto, cada vez que veía el rostro de Tweek, recordaba todas las veces que lo había traicionado y lo sucio que era follarse a un tipo con tal de que su seguridad siguiera intacta. Protegía a Tweek de todas las formas posibles y no le molestaba entregarse en su lugar, pero el dolor físico le decía lo contrario. No podía evitar preguntarse hasta cuándo podría resistir. A veces extrañaba su anterior vida vacía, por lo menos no salía tan dañado en su exterior.

-¿Estás bien?-

Craig escucha una peculiar voz y levanta su cabeza, su expresión estoica se topa con el rostro curioso y casi resplandeciente de uno de los chicos de su clase. Después de todo, era algo extraño que McCormick siguiera en el edificio ya que las clases habían terminado hace hora y media. En un par de horas, ellos tendrían que abandonar el edificio porque el ineficiente y casi inexistente conserje cerraría el establecimiento. Tucker arquea una ceja con total desconfianza hacia ese rubio, logrando que Kenny tuerza una sonrisa insegura con sus labios.

"Si estar bien es experimentar un nudo en la garganta que no puedes remediar y sentirte un problema para todos...entonces sí, estoy bien."

No le responde y en cambio, se le queda mirando de una manera amenazante, que provoca que Kenny suspire cansado y camine hacia las rejas de la azotea. Posa sus manos sobre éstas y observa un punto indeterminado del exterior.

-¿Quién diría que Tweek sería tu perdición?- Murmura el de parca anaranjada, pero sus palabras que parecían morir con la brisa primaveral de ese día, llegan a los oídos de Craig. El pelinegro se le queda mirando por un par de segundos, sin intenciones de replicar su lógica. No era algo muy difícil de comprender, pero en todo caso, él era la perdición de Tweek. Era un juego estúpido que había aceptado, algo bastante masoquista para ambos.

- El amor no existe, es una ilusión temporal, es una venda aferrada a tus ojos que no te permite ver la realidad.- Se voltea hacia atrás, y con un semblante oscuro que no era propio de él, sostiene su mirada azul claro en los ojos melancólicos de Craig. Él en ningún momento cambia las emociones de su rostro, trata de leer los pensamientos de Kenny, pero no era algo que le resultara sencillo. No creía que fuera un estúpido promiscuo como tantos lo aclamaban, a veces sus palabras eran las que más sentido tenían. Ellos, teniendo un destino similar e igual de marchito y amargo. Era lo único que podían llegar a tener en común.

-Ni siquiera te has enamorado. ¿Por qué hablar de algo que no conoces?- Replica Craig sin querer indagar mucho en sus propios asuntos. No quería pensar en él mismo, prefería alejarse de sus asuntos por unos momentos y distraerse con pensamientos que no se enfocaran ni en él ni en sus demás compañeros.

El rubio sonríe, mostrando sus blancos dientes y se ríe un poco sin nada de maldad. Se acerca a una velocidad lenta hacia Craig, sus pasos eran muy silenciosos, y se encarga de analizar lo que transmitían los ojos cansados y levemente opacos del pelinegro.

-Si lo he hecho, me he enamorado desmedidamente... por eso lo sostengo.- Detiene su caminar a un par de pasos de Tucker. Deja de sonreír con esa confianza del principio y extiende su mano derecha hacia Craig, con toda intención de que la reciba.

-El amor no existe.-

Craig acababa de sentir algo inexplicable, era como si esa necesidad de estar solo para olvidarse de sus problemas, se esfumara ante la aparente oferta que le estaba ofreciendo Kenny. Una salida fácil, cobarde y cruel. El odio hacia Brian vuelve a sus recuerdos, sus fuertes sentimientos de impotencia por no poder volver a su hogar, todo ese rencor y resentimiento hacia el resto del pueblo y demás personas que se encargaban de rechazarlo. Todo se vuelve una emoción insuperable, algo que lo hace querer aceptar cualquier cosa con tal de que experimentar aunque sea un par de minutos de placer verdadera para olvidarse por esos momentos de todo lo malo que le estaba pasando.

Sujeta la mano de Kenny y se levanta. McCormick solo le dedica una de sus mejores sonrisas honestas.

"No puedo alcanzar esos días del pasado, incluso si ando detrás de ellos.

Bajo el sol y esa ligera brisa… Eso es, sonríe así.

Para protegerte, intentaré cambiar cualquier cosa.

Porque vivimos para hacer el mañana.

El calor de tu mano, puede hacerme fuerte por un breve momento.

No derramaré ninguna lágrima.

Caminemos por encima del dolor, hacia el mañana."

[Fin del Flash Back]

Se sostenían las manos con tal firmeza, como si no quisieran volver a separarse. Craig llevaba la delantera, Tweek iba un poco más atrás, con la mirada baja y haciendo un gran esfuerzo en no temblar tanto. El recorrido se realizaba bajo la luz de la luna, el cielo se había despejado para la suerte de ambos. Al ser tarde, el frío los golpeaba debido a las bajas temperaturas, pero ninguno de los dos lo sentía ni se percataba de ello. Cada uno estaba envuelto en un mundo de pensamientos diferentes.

En un momento, Craig se detiene a un par de metros de la residencia de Tweek. Provoca que el rubio también detenga su caminar, que alce su mirada y sienta tristeza, porque debía despedirse del pelinegro y no volver a verlo hasta quien sabe cuándo. Pero esa pequeña tristeza no era nada a comparación de la creciente felicidad que se apoderaba de su corazón al recordar las palabras de Craig hace unos momentos atrás, cuando había impedido que su vida se extinguiera sobre los rieles de un ferrocarril.

A Tucker le importaba su existencia, no le era indiferente. Nunca había sentido tanta alegría al escuchar a Craig hablando con tal sinceridad sobre sus sentimientos. Eso lo hacía quererlo y extrañarlo mucho más.

El pelinegro gira hacia él, sin soltar su mano, y lo mira fijamente a los ojos por unos segundos. Observa esos detalles que eran imposibles de dejar pasar, porque de seguro Tweek se había dejado estar en todos esos días. Sin comer o sin dormir por su culpa, eso lo hacía sentir miserable. Baja la cabeza, sin saber que decirle. No quería hacerlo sentir peor. Ahora que volvían a estar juntos, quería asegurarse de que pudiera seguir su vida sin torturarse más. Contarle sus problemas o lo mal que lo estaba pasando, solo seguiría lastimando al rubio, no quería seguir haciéndole daño.

-Te amo, Craig.-

Tucker sale de sus pensamientos y levanta su mirada para enfocarse una vez más en el rostro de Tweek. El rubio parecía tan seguro al decirle esas palabras, por primera vez no titubeaba ni se percibía la inseguridad que lo caracterizaba en esa oración. Lo mira, fijo a los ojos, y sujeta con fuerza la mano de Craig. No obstante, Tucker esboza una sonrisa triste, sin dejar de verlo a los ojos. Porque le era muy difícil confiar en él. No por el hecho de dudar de sus sentimientos, porque era más que obvio que Tweek sentía algo muy fuerte hacia él, sino porque quizás estaba confundiendo el amor con su problema, simplemente no podía distinguirlos, eso era todo.

-No tienes que…-

-Sí, debo decírtelo. Porque lo que piensas está mal. Sé que crees que sólo soy un acosador, que únicamente estoy obsesionado contigo y que soy un masoquista por soportarlo todo por ti. Pero lo que siento va más allá de eso. Quiero lo mejor para ti, quiero que seas feliz, y por eso haré lo que sea para verte bien.- Tweek no se mueve de su lugar, sorprendiendo a Craig con cada una de sus palabras repletas de valor. Él era hipnotizado por los ojos azules del pelinegro, le era difícil sostener su mirada pero debía hacer un esfuerzo.

"Contemplo la noche en sus ojos. Son aquellos ojos que me roban el aliento... oscuros y azules como la noche perpetua."

Tucker hace silencio, pensando una respuesta firme ante sus palabras, que acababan de dejarlo desorientado. También estaba hipnotizado por los ojos verdes de Tweek bajo la luz de la luna. Lo recuerda, la vez que se le había confesado en una fría madrugada, hace tanto tiempo. Esos ojos lo habían cautivado y ahora podía estar seguro de que quizás el sentimiento si era correspondido. Había cambiado cada parámetro de su vida, era el primer hombre que lo descolocaba y que le hacía sentir unas emociones tan fuertes y verdaderas.

-Te amo demasiado, Craig. Estos son mis verdaderos sentimientos, no creo poder vivir sin ti.- Sus emociones se desbordaban, su mirada era severa hacia un Tucker que seguía contemplando sus ojos, las ventanas de su alma. Todos esos sentimientos surgían con desesperación del rubio, quería ser escuchado más que nunca en su vida.

"Ante su mirada, yo nunca podía sostener firme la mía... toda esa oscuridad en su mirar era a consecuencia de su sufrimiento en días pasados, el brillo se le secó. Es como si su sol se hubiera extinguido."

Tweek abre los ojos, shockeado al sentir las manos de Craig sosteniéndole el rostro. Eran suaves y amables, hace tanto que no las sentía. El pelinegro acerca su rostro hacia él y une sus frentes. Cierra sus ojos casi al mismo tiempo que lo hace Tweek, y disfruta de su cálida respiración.

-Está bien. Yo también estoy obsesionado.-

El rubio deja escapar un gemido de desconcierto, presiona sus parpados con más fuerza y siente sus mejillas arder por la repentina cercanía de Craig hacia su rostro. Su lenta respiración lo hacía estremecerse y sentir calor en todo su cuerpo.

-¿C-con qué?- Pregunta al momento que empieza a temblar de la ansiedad. Craig abre un poco sus ojos y se deleita con la imagen de fragilidad y ternura que le estaba regalando Tweek.

-Con ver tus caderas cuando las mueves al caminar, con tus labios que son suaves como el terciopelo, con la delicadeza de tu cintura, con tus ojos que me hacen olvidarme de todo, con tu cabello cuando es movido al compás del viento y, sobre todo... obsesionado con tu corazón, que no posee más que bondad.- Se separa del rostro del rubio luego de murmurarle tan dulces palabras y acaricia sus cabellos con su mano derecha.

Tweek se sostiene en pecho con ambas manos, rogando que ese momento jamás se acabe. Cuando abre sus ojos, lágrimas traicioneras caen por sus mejillas, admira la compostura de Craig, porque él estaba a punto de caer de rodillas al suelo sin poder resistir más. Tucker se le vuelve a acercar y le seca las lágrimas con sus dedos, de un momento a otro, Tweek lo abraza y entierra su rostro en su pecho.

"Abrazarlo me provocaba una ráfaga de sensaciones nunca antes experimentadas."

Quería sentir su calor, escuchar los latidos de su corazón, reconocer su aroma. Estaba tan feliz que podría morir, no le alcanzaban las palabras para describir sus emociones.

-¿Tanto me amas? ¿De verdad me quieres como dices?- La voz de Craig era irreconocible, era tímida y débil, porque quería que Tweek la oyera sin asustarse. Pretendía una respuesta sincera departe del contrario. Deseaba estar seguro de que estaba tomando la decisión correcta. Hasta ese momento, había tomado las peores decisiones y debido a ello, había lastimado un sinfín de veces a la persona que menos deseaba herir. Pero ahora que comprendía un poco más de su relación, que comprendía bien lo que sentía luego de atravesar tantas cosas malas, de extrañarlo con locura al separarse y de sentir el miedo de perder para siempre a la persona que más quería, podía asegurar que se había hecho más fuerte para resistirlo todo.

-Más que a nada en mi vida.- Murmura con seguridad el rubio, sin despegarse del pecho de Craig. Deseando no separarse nunca de su cuerpo y de sus caricias, del lado más noble y puro de la persona que amaba. Esa faceta le hacía bien, lo sanaba y lo protegía del dolor que había tenido que soportar por tanto tiempo.

-Me ha costado tanto confiar en ti. Pero nunca fuiste como todos, debí saberlo. Tú no me abandonarás.- Toma de los hombros a Tweek y lo separa por unos instantes de su cuerpo. Se inclina hacia su rostro y se acerca a sus labios, el rubio entrecierra sus ojos, estaba dejándose llevar una vez más por las miles de hermosas sensaciones que causaba Craig en él. Un segundo antes de besarlo, Craig le dice su verdadero sentir, no podría arrepentirse porque era la verdad.

-También te amo, Tweek.-

El rubio siente los cálidos labios de Tucker sobre los suyos. Eran cálidos, suavemente húmedos, y firmes como los de ningún otro. Ambos cierran sus ojos y disfrutan del sabor del otro. Tweek deja de temblar y aferra sus manos a los brazos del pelinegro, como si tuviera miedo de que se separe de él una vez más. Vuelve a llorar en silencio mientras que corresponde el beso. No habría un momento más perfecto que ese en su vida.

"¿Tiene siempre que convertirse toda la esperanza en desesperación?

Prometo que me volveré más fuerte esta vez, aunque no falte mucho para el momento final."

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