Hey chicas! yo se que me he tardado en actualizar y sonara a cliché pero no me funcionaba el fanfiction asi que pues apenas tuve oportunidad no se enfaden!
Ya vamos llegando al final de esta historia asi que no se desesperen, queda éste, el próximo y el epílogo :´) y prometo que mañana subiré el siguiente y el próximo hasta el viernes ok?
las dejo continuar...
-Falta de confianza-
Peeta POV
¿Piensas en ella?
La pregunta de Katniss parecía quemarme por dentro. No tenía que especificarme a quien se refería… sabía perfectamente que hablaba de Prim. Solo hablar de ella parecía devolverla a aquella habitación. Casi podría jurar que oía los gorgoteos de mi hija y tuve que hacer un esfuerzo para soltar los brazos de la mecedora antes de que se me durmieran los dedos.
El instinto me decía que debía cortar la conversación, como hacia siempre, pero si quería solucionar las cosas con Katniss, no podía cometer los mismos errores que había cometido en el pasado. Tenía que aceptar que la pérdida de Prim, y mi negativa a compartir el dolor con mi mujer, era el problema más serio en nuestro matrimonio.
-Pienso en ella todo el tiempo –dije por fin.
Aunque intentase olvidarla, aunque no quisiera ni recordar su nombre, no dejaba de preguntarme si estaría bien, si estaría calientita y bien cuidada. Si la querrían.
Katniss se detuvo frente a la cuna, tocando los barrotes de madera que no se levantarían nunca más para mi hija.
-Cumple un año esta semana.
-Lo sé.
Ella tomó una de las bolsas y sacó un vestidito rosa, rozando con el dedo las margaritas bordadas del cuello.
-Fui a comprarle estas cosas hace unos días. Sé que no voy a poder dárselas, pero necesitaba… no podía dejar pasar su cumpleaños sin celebrarlo de alguna forma.
Luego sacó una muñeca de trapo, con la etiqueta puesta.
-¿Qué vas a hacer con todo eso? –pregunté.
-No lo sé, donarlo a alguna parroquia.
-Es un bonito gesto.
Yo debería de haber pensado en donar una cantidad de dinero anual a alguna asociación benéfica en nombre de Prim. Y no era demasiado tarde para hacerlo.
-¿Qué más has comprado?
-Vestiditos y cosas prácticas para jugar en el parque. Baberos, zapatitos –Katniss sacó un oso de peluche y lo apretó contra su corazón-. Lo hicieron especialmente para ella… ya sabes a que tienda me refiero.
-Sí, lo sé –murmuré.
-Antes de hacerlo te dan un trocito de la tela roja para que formules un deseo y luego lo meten dentro –una lágrima asomó a sus ojos-. Así que pedí que Prim fuera muy feliz, que cuidasen muy bien de ella.
Tuve que tragar saliva, los recuerdos ahogándome.
-Me estas matando.
-Lo siento – Katniss dejó el osito en la cuna-. Sé que no te gusta hablar de ella.
-No es eso –admití por fin-. Lo que me mata es no haber estado a tu lado cuando nos la quitaron.
-A ti también te dolió mucho, aunque intentaras disimular.
Estaba siendo más magnánima de lo que había esperado y, seguramente, más de lo que merecía.
-Gracias por decir eso.
-Sé que debería sentirme feliz porque estoy embarazada –Katniss se llevó una mano al abdomen-. Y lo estoy, de verdad.
-Cada niño es tan importante como el otro. ¿No había dicho mi madre eso mismo en el hospital? Miré una fotografía que había sobre la cómoda: Katniss, Prim y yo, el día del bautizo de la niña.
¿Reconocería a mi hija si me cruzara con ella por la calle? Me gustaría pensar que sí, pero no podía estar seguro… los niños cambiaban tan rápidamente. Pero había llegado el momento de aceptar que, aunque yo la reconociese, Prim no sabría quién soy.
-¿Peeta? –Katniss tomó mi mano-. Quiero que sepas que no me dejaste sola. Me abrazabas, a veces muy tarde por la noche, cuando no podía dormir.
-No me acuerdo de eso –suspiré-. Esos días son como un borrón para mí…
-Me abrazabas, pero no dejabas que yo te abrazase a ti. Aunque ahora eso no importa. Sé que la echas de menos y sé también que te da miedo querer a otro niño.
Rocé sus labios, resistiendo el deseo de apartarme. Por alguna razón, a Katniss le gustaba recordar el pasado y eso era algo que me resultaba insoportable.
Pero besar a mi mujer tenía un atractivo que no había apreciado del todo hasta que el privilegio dejó de ser mío.
Mi mujer.
Aunque no tenía la menor duda de que podría conquistarla de nuevo, me alegraba de que las cosas fueran más rápido de lo que había previsto.
Cuanto antes hubiese recuperado a mi familia, mejor para todos.
Katniss POV
Sentada en el coche de Peeta, apenas podía creer todo lo que había pasado desde que había subido a ese mismo coche el día anterior.
El avión de Finnick había sido derribado, pero él estaba bien.
El accidente y el viaje a urgencias.
Hacer el amor con Peeta… si, había empezado a pensar que estábamos haciendo el amor otra vez.
Que me hubiese abierto su corazón en el cuarto de Prim seguía sorprendiéndome, pero me llenaba de esperanza. No se había abierto del todo, claro; mi marido no era así.
¿Ex marido?
Aun no me había acostumbrado a pensar en él en esos términos y, por una vez, no estaba rechazando del todo la posibilidad de que pudiéramos volver a estar juntos.
Si fuera paciente conmigo, si me demostrase que quería cambiar.
Peeta detuvo el coche en el aparcamiento de su oficina, una casita en la playa.
-Vendré a buscarte en cuanto salga de trabajar. Y creo que terminaré pronto porque el juez que me ha tocado hoy tiene fama de mirar el reloj.
-Te agradezco que te tomes la tarde libre.
-Lo estoy intentando, Katniss.
-Y eso significa mucho para mí –ella se miró las manos-. Por cierto, anoche estuviste trabajando en el ordenador.
-No podía dormir… pensando en Finnick.
Tomé su cara entre las manos para besarlo. Había hecho tanto para ganarme que había llegado el momento de que yo pusiera algo de mi parte.
Peeta puso una mano sobre mi estómago como para tocar al niño y sentí el deseo de apoyarme en él y cerrar los ojos. Pero no podía dejar de pensar que estábamos reviviendo el pasado. Habíamos pasado por eso mismo mientras esperábamos la adopción de Prim, sonriendo para disimular la preocupación hasta que ya no habíamos podido hacerlo.
-Si seguimos así, el coche acabara rodeado de gente-bromé -. Pero te prometo que seguiremos por la noche.
-Es una cita – asintió él, guiñándome un ojo.
Después de darme un beso en la frente volvió a colocarse frente al volante y desapareció al final de la calle.
¿Podría estar mirando los faros del coche como si fuera una adolescente enamorada otra vez?
Quizá.
Pero el miedo a que Peeta simplemente estuviera siguiéndome la corriente por el niño, como había hecho cuando Prim entró a nuestras vidas, era demasiado profundo.
¿Podría creer algún día que estaba genuinamente interesado en ella? ¿Podría confiar en mi marido del todo?
Cuando entré en la oficina, encontré a Gale en mi despacho.
-Hola, Katniss. Tengo que hablar contigo un momento.
-Dime.
Mi jefe cerró la puerta y se volvió hacia mí con el ceño fruncido.
-No pensarás volver con tu marido, ¿verdad?
-¿Estabas vigilándonos? –pregunté, tirando mi bolso sobre la mesa.
-Estaban en la puerta, a la vista de todo el mundo –respondió Gale-. Solo quería saber si estabas bien.
La actitud de mi jefe no era muy profesional últimamente. ¿Podría tener razón Peeta?
-Agradezco mucho que te preocupes por mí, pero esto no es asunto tuyo.
-Quiero pensar que nuestra relación es algo más que jefe y empleada. Me considero tu amigo.
Amigos, claro. Me relajé un poco. Pero ni siquiera por Gale podía contener mis emociones y mi costumbre de decir lo que pensaba:
-Yo también, pero incluso un amigo debe ser cauto cuando se trata de las relaciones sentimentales del otro.
-Mira, Katniss… - Gale metió las manos en los bolsillos del pantalón-. He hecho lo posible por disimular mientras estabas con él. Las mujeres casadas son intocables para mí.
Oh, no. Mi radar femenino empezó a dar la señal de alarma.
-Como tiene que ser.
-Pero ahora no estás casada –siguió él-. Había decidido esperar hasta el divorcio, pero estoy empezando a pensar que no tengo mucho tiempo.
Tragué saliva. Me molestaba que digiera eso cuando yo jamás le había dado la menor indicación de que estuviera interesada en una relación sentimental con él. Además, Gale me había visto prácticamente besar a Peeta cinco minutos antes.
-No digas nada mas –lo interrumpí.
Debía hacerle entender que no tenía la menor oportunidad conmigo y tenía que hacerlo antes de que la relación profesional con Gale Hawthorne quedase rota para siempre.
-Lo lamentare durante el resto de mi vida si no te digo lo que siento –Gale se acercó y tuve que dar un paso atrás-. Peeta no te aprecia cómo debería.
-Gale…
-Dame una oportunidad de demostrarte como podría ser entre nosotros –siguió él, atrayéndome hacia sí.
Puse una mano sobre su pecho para empujarlo antes de que hiciera algo que lamentaría después. O yo digiera algo que no pudiese retirar.
-Mira, vamos a hablar razonablemente…
La puerta del despacho se abrió entonces. Ah, genial. ¿Qué pensaría la recepcionista?
-Hola, preciosa –oí la voz de Peeta-. Se te ha olvidado el desayuno…
Me aparté de Gale, buscando algo que decir que no fuera el tópico: "no es lo que parece". Yo misma estaba aún tan sorprendida por la escenita que apenas podía entender que pasaba.
-Vamos a portarnos como adultos sensatos…
Él sacudió la cabeza, sin dejar de mirar al otro hombre.
Era increíble. Mi marido tenía que entrar precisamente en ese momento, confirmando de primera mano todas sus sospechas.
-Si sales un momento, podemos hablar…
-¿Hablar? –Repitió Peeta-. No, no lo creo. Pero si sería buena idea que tú salieras del despacho.
-¿Gale? –suspiré-. Sal de mi despacho, por favor.
-No voy a dejarte sola con él.
-¿Estas insinuando que yo le haría algo a Katniss? –le espetó Peeta, furioso-. Eres tú quien le hace daño intentando coquetear con ella en la oficina.
Me coloqué entre los dos hombres.
-Por favor, cállense un momento…
Pero ninguno de los dos estaba escuchándome. Peeta me empujó a un lado suavemente y se dio la vuelta para mirar a Gale Hawthorne.
-Solo voy a decir esto una vez: aléjate de mi mujer.
-Ya no es tu mujer.
-¿Cómo qué no? Está esperando un hijo mío.
Estuve a punto de soltar una carcajada al ver la expresión de mi jefe. Y si no estuviera tan enfadada, lo habría hecho. Estaba enfadada con Peeta por decirle lo del embarazo sin contar conmigo, y con Gale por portarse como un niño. Además, mi marido debería saber que podía confiar en mí.
Todo habría sido mucho más fácil si me hubiera dejado hablar. Si hubiera podido decirle a Gale que, sencillamente, estábamos intentando solucionar nuestros problemas maritales.
Aparentemente, Peeta solo podía cambiar poquito a poco. Abrí la boca para pedirle a Gale que se disculpase por pasarse de la raya…
Pero no pude decir nada porque mi ex marido levantó el puño y lo lanzó contra quien pronto seria mi ex jefe.
Peeta POV
Estuve a punto de sonreír al ver que Gale caía sobre el sofá como un paquete. Estaba más que furioso. Aquel canalla no perdía el tiempo. Y que mis sospechas hubieran sido confirmadas solo servía para aumentar mi ira.
Pero cuando me volteé para ver salir del despacho, Gale se levantó del sillón y se lanzó sobre mí. Caí sobre la pared, sorprendido, pero la sorpresa duró poco. Cara a cara con el objeto de tantas discusiones en mi matrimonio, no podía controlar mi furia.
En alguna parte de mi cerebro oí voces de gente que se acercaban a la puerta y a Katniss gritando que parásemos, pero no estaba dispuesto a ello.
La miré de reojo para comprobar que estaba a una distancia razonable y Hawthorne aprovechó para darme un puñetazo.
Y me dolió. Tanto que lancé el puño con todas mis fuerzas hacia su mandíbula para tirar al imbécil sobre un sillón.
Eso pareció ser suficiente para Hawthorne, aunque lo mantuve vigilado por si lanzaba un ataque sorpresa.
-¿Vas a tener un hijo? –preguntó, atónito.
Katniss asintió, haciendo un gesto de rabia.
-Sí, estoy de dos meses.
¿Por qué hacia ese gesto de rabia? Si alguien debía de estar furioso, era yo. Hawthorne se había atrevido a tocar a mi mujer…
Cada vez que lo pensaba veía todo rojo.
Agarrándome a los brazos del sillón, moví la mandíbula para comprobar si me la había roto.
-Voy a demandarte por esto – Hawthorne miró a las personas que se habían reunido en la puerta, la recepcionista y dos extraños que debían de ser clientes-. Ustedes son testigos de lo que ha pasado aquí.
Di un paso adelante.
-Hazlo, no me importa. Yo presentaré una contrademanda. Incluso un estudiante de primer año de Derecho sabría que tu comportamiento puede calificarse como acoso sexual.
Katniss cerró la puerta y se volvió para mirarnos a los dos.
-Cállense de una vez. Yo no soy propiedad de nadie y puedo defenderme sola –espetó, antes de volverse contra su jefe-. ¿Te importa salir un momento para que pueda hablar con el padre de mi hijo?
Mientras Hawthorne salía del despacho, parpadeé sorprendido. Que reconociera oficialmente a nuestro hijo me hizo sentir algo… algo que no había sentido desde que habíamos llevado a Prim a casa.
Y, por primera vez, no quise dejar de pensar en la niña que había sido mi hija durante cuatro meses. Al contrario, dejé que la carita de Prim se formase en mi mente hasta que Katniss se plantó delante de mí con cara de pocos amigos.
-Parece que tenías razón: Gale siente algo por mí. Aunque yo no me había dado cuenta.
-¿Quieres que saque tus cosas ahora mismo?
-No tomes decisiones por mí, Peeta. Si decido marcharme, yo misma guardaré mis cosas.
-¿Vas a quedarte aquí? –exclamé, frustrado-. Tu jefe estaba a punto de besarte…
-Olvidas algo muy importante –me interrumpió Katniss-. Que Gale no me interesa nada, así que no tienes por qué estar celoso.
La agarré por las muñecas.
-Pero quiere acostarse contigo. Esa es razón suficiente.
-También hay mujeres por ahí que quieren acostarse contigo. ¿Qué quieres que haga, que las tire del pelo? Pues claro que no –Katniss se apartó, suspirando-. Necesito que confíes en mí. Ya no soy una adolescente y puedo cuidar de mi misma.
-Estas dándole la vuelta al asunto –insistí.
Mi lógica de abogado me iría muy bien en ese momento, pero no era con lógica con lo que estaba pensando-. Mira, no necesitamos el dinero. Anoche decidí invertir en un fideicomiso para el niño y puedo abrir una cuenta para ti antes de que termine el día…
-No sigas por ahí, Peeta –me interrumpió ella-. No ha cambiado nada, ¿verdad?
-No te entiendo.
-¡No quiero que dirijas mi vida! No quiero que me digas lo que tengo o no tengo que hacer.
-Entonces, estás diciendo que ya está… ¿no vamos a intentarlo ni siquiera por el niño?
-Estoy diciendo que, por el niño, tenemos que encontrar una manera de entendernos sin pelearnos todo el día –suspiró Katniss-. Pero no sé si eso es posible.
Entonces, todo eso de "hacer el amor" no era más que hablar por hablar.
-Vas a aceptar ese trabajo en Phoenix, ¿verdad?
-No es por el trabajo ni por el maldito dinero –replicó Katniss-. Estamos hablando de que tú intentas manipularme para que haga las cosas a tu manera. No confías en mí, no crees que pueda solucionar sola cualquier tipo de situación… como lo que acaba de pasar ahora mismo.
-¿Se te ha ocurrido pensar que a lo mejor eres tú quien no confía en mí?
Eso la dejó muda. Ni siquiera se molestó en negarlo, de modo que no confiaba en mí. Metí las manos en los bolsillos del pantalón para controlar mi rabia. Yo no le gritaba a ninguna mujer y menos a una mujer embarazada de la que estaba enamorado.
¿Enamorado?
Si, la amaba. La había amado desde que éramos adolescentes y, sin embargo, siempre acabábamos en el mismo sitio.
-Yo tenía razón sobre Gale Hawthorne. Durante todo este tiempo ha estado enamorado de ti.
-Sí, claro, tienes razón –dijo ella, con los ojos llenos de lágrimas-. Tú siempre tienes razón y yo no soy más que una sentimental que no sabe cuidar de sí misma, ¿es eso?
-Katniss…
-Nunca te has parado a pensar que ya soy mayorcita. Puedo controlar que un hombre se sienta atraído por mí y mantenerlo a distancia.
-Sí, lo estabas haciendo muy bien cuando entré en el despacho –repliqué, irónico.
Si había querido hacerle daño… bien, lo había conseguido. Katniss se puso pálida.
-Vete de aquí, Peeta –dijo, dándose la vuelta, su postura dejando claro que no pensaba seguir hablando conmigo, que quizás no quería saber nada mas de mi-. Márchate ahora mismo.
Oh por Dios, cuando todo marcha perfecto tiene que suceder algo, cuéntenme que les pareció chicas! gracias a todas por sus reviews me ayudan mucho y también a mis lectoras silenciosas, espero que en el último capi se animen a hablar. :)
Angiiee7: Bueno ya viste que si se abrió con ella pero por Dios por qué tiene que ser tan territorial, ok ok yo también hubiera muerto de celos jajaja.
juliper22: Si es muy lindo que pese a eso no puedan estar separados, ya viste que si se abrió, pero como dije antes por ser tan territorial se mete en más problemas, gracias por seguir la historia :)
AddaEverdeenMellark: Si, el que se hayan abierto con lo de Prim ya es algo muy grande, y pobres imagínate tener esa felicidad para que de un dia para otro te la quiten, si no hubiera podido hacer eso, suficiente es con sinsajo jumm.
amarilis24: Me alegra que te guste la historia y que la sigas muchísimas gracias :D
CarlaMellark: Me alegra muchísimo que te esté gustando y que hayas le´do todos los capítulos, espero que sigas aquí para el final que ya no falta mucho :(
