27 de Diciembre de 2014

"¡No puede ser!" le gritó Timo por teléfono.

"Tal cual te lo cuento, amigo" dijo Mathias cual maruja, sentado en la silla de su escritorio con las piernas cruzadas.

"¡Qué cabrón!" Timo estaba escandalizado. Reconocía que le encantaban este tipo de culebrones pero en este caso no era para tomárselo a broma. "¿Y Berwald que hizo?"

"Salir corriendo de allí. Llegó a casa antes que yo. Me dijo Lukas que lo vio en la puerta empapado, quieto como una estatua, como en estado de shock."

Timo suspiró desolado. Las desgracias siempre le pasaban al más desgraciado o al que menos se las merecía.

"Pobre, debe de estar destrozado. ¿Sabes lo que haría yo?"

"¿El qué?"

"Iba a casa de Erik y le partía la cara"

"¿Tú también? Tío, Ludwig y tú sois un poco violentos."

Timo se rió.

"Mira quien habla. Le rompes el brazo a un alemán por una cerveza y cuando le destrozan el corazón a uno de tus mejores amigos no mueves un dedo."

"Primero," dijo Mathias levantando un dedo, aunque no hubiera nadie para verlo, "tengo mis prioridades. Segundo, pagué ocho euros por esa cerveza. Y tercero, ya es incómodo ver a Erik en clase como para partirle la cara y sentirme peor. Además, ¿por qué estáis todos empeñados en que tengo que ser yo el que tiene que hacerlo?"

"Berwald no le pegaría ni a una caja de gambas. Créeme, no sabes lo que me pesa no estar ahí con vosotros... ¡Oye! ¿Tenéis planes para este verano?"

"Mmmm..." Le parecía que Lukas había dicho algo de ir a Londres, pero como ese día estaban viendo un partido de hockey no le había hecho mucho caso y no recordaba bien lo que habían decidido. "¿No?"

"¡Pues veniros a Helsinki! La última vez que vinisteis no fuisteis a Juhanuus y es una de mis fiestas favoritas. A Berwald le vendrá bien, ya sabes, para evadirse y tal... aunque para entonces seguramente se le haya pasado el disgusto."

Mathias suspiró... la verdad es que le apetecía tanto ir a Londres como a Helsinki, es decir, nada. Quería ir a Berlín. Ya había ido él sólo a principios de curso y pensaba volver en unas semanas, pero quería pasar el verano allí. Convencer a Lukas no iba a ser tarea fácil porque ya habían ido a Berlín hacía dos veranos y Berwald iría a cualquier parte con tal de no quedarse en Suecia.

"Qué putada..." dijo Timo de repente. Mathias no se había dado cuenta de que se había quedado en silencio. Supuso que se refería al tema de Berwald.

"Ya, hoy en día no te puedes fiar de nadie."