Tal y como había Bogo le había pedido, llegó un rato antes a la estación para hablar con él. Su uniforme le seguía quedando bien, el hecho de seguir haciendo ejercicio después de darse de baja le sirvió para mantener su figura. Se veía igual a como lo hacía en su primer día en la ZPD. Pese a ello, ya no era la misma. Mucho había pasado desde entonces.

Se acercó a recepción, donde la atendió un amable castor. "Jeremy Stewart, un placer". No pudo evitar pensar en Clawhauser, pocas veces lo había visto después de que se viera obligado a dejar su puesto. El castor nada sabía de su predecesor, posiblemente ni siquiera habría de estar trabajando en la sección de archivos. Se le indicó donde buscar a Bogo. Había cambiado de lugar su oficina.

Golpeó la enorme puerta un par de veces y esperó. Una gran sombra se dejaba entrever desde dentro. Con su temple serio e intimidante, el búfalo la invitó a pasar. "Gracias por venir, Judy". No recordaba que la haya llamado por su nombre en algún momento. Se sentó en su silla, dejándose caer. Lo veía abatido y cansado, como si hubiese perdido una larga batalla.

"¿Alguna vez te viste obligada a hacer algo que no querías? ¿Algo que no vaya acorde a tus principios, que no sea lo correcto ni que tu gente merezca, pero que debías hacer porque así fue establecido?" Le dio la espalda mientras recitaba sus preguntas. Judy preguntó por cualquiera que fuese el problema, incluso le ofreció su ayuda. Lejos estaba de buscar auxilio el búfalo, no lo necesitaba. Sus responsabilidades eran sólo suyas. No podía compartir su carga con ella, aunque lo quisiera. No le correspondía.

-¿A qué vienen todo esto entonces?- preguntó confundida.

-Es sólo un pequeño desahogo, no me des importancia.- buscó entre varios papeles y halló uno en especial.- Lleva esto a la habitación 308. Te harán una prueba psicológica y otra física para ver si estás lo suficientemente bien como para volver.

-¿Qué pasa si fallo las pruebas?

-Nada, te haré entrar igual. Lo hacemos por protocolo, pero no lo tendré en cuenta. Te necesito aquí.

-Supongo que es verdad… no hay personal suficiente.- el búfalo inspiró con pesar.

-Pronto seremos menos aun.- se puso de pie.- Acompáñame, le daré la bienvenida a los nuevos reclutas. Después podrás hacer las benditas pruebas.- abrió la puerta y la dejó pasar antes que él. "Las damas primero", se dijo para sus adentros.

"Hola Molly. Hola Geoff. John. McCourt. Stephen", saludaba a todos los que se cruzaba, aunque no les dirigía la mirada. Ella lo seguía dando brincos, como si fuese su secretaria. "Buenos días Ethan. Keegan. Michael. Sargento". No se olvidaba de nadie.

Era la primera puerta a la izquierda, después de la recepción. Eso era algo que se mantuvo igual, al igual que el ruido y la constante charla de los oficiales. Había algo que no encajaba, sin embargo. "¿Si en verdad falta tanto personal, cómo es que no hay suficientes sillas?" Los novatos y los veteranos llenaban el lugar. Casi la mitad de los presentes estaban de pie al final de la sala. "¡Silencio!", gritó Bogo como siempre solía hacer. Todos obedecían.

-Como verán, hoy somos casi el doble de oficiales que acostumbramos a ser. Me llegó un mail ayer por la tarde donde se me confirmó que varios novatos, que todavía estaban haciendo pruebas en la academia, pasarán a ser parte de nuestra fuerza. A su vez, algunos oficiales volvieron de su retiro.- las miradas se posaron en Judy y en un hipopótamo que estaba en la otra punto, el oficial Charles Dixon.- Confío en que tendrán un buen desempeño.

Aplausos, gritos, rugidos y chiflidos comenzaron a retumbar en la sala. Todo era un caos, un agradable caos. "¡Silencio!", gritó Bogo una vez más, pero el ruido tapaba sus gritos. Se acercó a la pizarra que tenía detrás y tomó el borrador. Lo observó un par de segundos detenidamente. Se hizo el silencio en cuanto lo golpeó contra la pizarra un par de veces.

-¡No es un día para festejar, señores!- tenía una mirada vacía. Judy sabía que se acercaba algo malo, aquello que lo atormentaba y no se animó a decirle en un primer momento.- Como deben de haber escuchado, el último fin de semana hubo un nuevo caso de salvajismo. El exteniente colmillo ya está en una clínica de rehabilitación, la misma donde estuvo la última vez.- los murmullos comenzaban a sonar de fondo.- ¿Alguien escuchó algo en particular del caso?

-Es la segunda vez que le pasa, parece que su collar no funcionó.- exclamó Delgato.- Su esposa me dijo que está mucho peor que la última vez, temen que ya no pueda volver atrás.

-Ya ha habido otros casos en los últimos meses, donde depredadores vuelven a ser salvajes y sus collares no responden. Desde la alcaldía me enviaron un comunicado, afirman que esta misma semana lanzarán nuevos collares.- preguntas, incógnitas, dudas. Era preocupante si se analizaba el hecho de que los políticos se dedicaron a trabajar un fin de semana. Bogo volvió a pedir silencio.- Estos collares… son más fuertes que los otros, tienen menor margen de error. Los vienen fabricando hace tiempo, pero recién ahora comenzarán a distribuirse.

-¿Qué es lo que hacen, Bogo?- Judy hizo la pregunta que todos querían hacer.

-Los llaman collares de domesticación. El shock eléctrico es mucho más fuerte y se activa… se activa ante subidas de adrenalina y cambios emocionales fuertes.

-¿Nos estás diciendo que podríamos ser electrocutados por estar extremadamente felices o enojados?

-Así es, cabo.- ya nadie hablaba, la sala fue silencio total por primera vez.

-En una persecución la adrenalina sube, si le disparan a uno de los tuyos pasas a tener una angustia extrema, son cosas naturales de nuestra profesión.- indicó un lobo desde el fondo, todos asintieron y le dieron la razón.- ¿Cómo podremos hacer nuestro trabajo si estamos constantemente sometidos a estos factores?

-Ya no lo harán.- un rayo partió el alma de cada oficial presente.- A partir de hoy, todos los oficiales que son depredadores tendrán que darse de baja. Necesito que dejen sus armas y sus placas en mi escritorio.

-¡No puedes hacernos esto, Bogo! ¡Tenemos familias que alimentar!

-En primera instancia los reubicaremos en puestos a lo largo de todas nuestras centrales, pero me temo que no hay suficiente lugares de trabajo. Les daremos prioridad de acuerdo a sus condiciones familiares y a sus años de trabajo…

-¡Prioridad tus cuernos! ¡No puedes hacernos esto! ¡Es racismo maldita sea!

-¡Yo no quiero hacer esto! ¡Si de mí dependiera todos seguirían aquí hasta al final! ¿¡Qué no entienden que viene desde más arriba!?

Un tigre se puso de pie y se encaminó al escritorio. Dejó su placa y su arma, como Bogo indicó. "No eres más que un patético títere", le dijo. Contrario a otras veces, el búfalo se quedó en silencio. Debía comprender el enojo de sus hombres, aunque él también se sintiera fatal. "No necesitamos tus limosnas, ni la de todos esos malditos políticos. No cuentes con nosotros, no queremos ser reubicados", exclamó una pantera mientras sus compañeros pasaban y pasaban.

La habitación ahora volvió a la normalidad, en parte. Bogo tomó sus cosas y miró a quienes quedaban. "Marshall, Louis y Svenson, al Distrito Forestal. Brown, Jameson y Thompson, Tundratown. Taylor y Martinez, a Sahara. El resto tendrá casos que yo mismo les asignaré". Finalmente se acercó a Judy. "Ve a hacer tus pruebas, tu compañero no pudo venir hoy. Mañana comenzarán a trabajar, patrullarán en la zona de Riverside". Podría haber jurado que de sus ojos brotaron lágrimas, nunca creyó que lo vería llorar.


. . . . . . . . . .

Tenía que conducir hasta Marshland, pero todavía desconocía el motivo. Si bien Fawkes le dijo que todo estaría bien, no podía evitar sentirse inseguro. Uno de los principales motivos era su identificación falsa y el hecho de que el zorro ártico cambió la patente de su vehículo. "Podré pagarle a Van Loo lo que me pide, pero mis arcas quedarán prácticamente vacías. Me ayudarás a conseguir dinero fácil."

-¿Qué es lo que lees?- preguntó al verlo con unos extraños registros en su haber.

-Son resultados, carreras, anotaciones, partidos, jugadas. Tengo que leerlo todo antes de llegar si quiero tener éxito.- señaló con su dedo.- Estaciónate ahí.

-Algo me dice que tendremos que ir a ese callejón oscuro.- Fawkes asintió mientras terminaba de leer.- ¿Qué es lo que hacemos aquí?

-Dinero fácil, como te dije.

-¿Apuestas ilegales?

-Pondré a prueba mi suerte en pos del beneficio monetario, evitando obviamente los típicos intermediarios burocráticos.

-Entonces sí, apuestas ilegales.- su compañero seguía leyendo y él se impacientaba.- ¿No es mejor ir a un casino normal?

-Al salir del casino de Zootopia tendría que declarar para retirar mi dinero, no puedo decirles que lo depositen en la cuenta de uno de los más buscados. En el último tiempo han tomado demasiadas precauciones.- lo miró fijamente.- Además, los casinos no filtran las carreras ni los partidos como lo hacen aquí.

-¿Tienes a alguien dentro?

-Es quien me pasa los datos de todo el material que se usará para las apuestas. Le pagaré una vez terminado nuestro trabajo.

-¿Y qué hago yo aquí?

-Conozco tu pasado, Nick. No voy a forzarte a jugar, sólo necesito a alguien que me lleve una vez que esto termine.- tomó una caja que estaba a sus pies, de allí sacó una jeringa.- Esta será la clave de mis próximas victorias.

-Es casi como verme en el espejo… Un zorro drogadicto que se dedica a las apuestas y tratos sucios.- miró para otro lado.- Solo divago, no me hagas caso.

-Será mejor que no me sigas, en cuanto terminen los efectos cobraré y vendré para que nos vayamos.- subió la manga, se ató una cuerda cerca del codo y se dio un par de palmadas en el brazo. Tan rápido como ingresó, la jeringa vertió su contenido y salió. Inspiró profundamente un par de veces y abrió sus ojos lo más que pudo para después cerrarlos. Ya podía sentirlo.

-¿Qué es lo que hace esa droga?

-Produce una estimulación tetánica a nivel del tálamo, hipocampo y el lóbulo temporal, liberando glutamato para que se acumulen iones de calcio y se mantengan en un nivel elevado durante un buen rato.- es como si hablara en arameo o en alguna lengua muerta, Nick no entendía lo que para Fawkes parecía algo básico.

-Aprovechando que ambos somos zorros podrías hablarme en un idioma que ambos entendamos.

-Mejora la memoria a corto y mediano plazo de forma demencial, con solo pensarlo recordaré todo lo que haya pasado en las últimas horas y días, posiblemente semanas.- ahora todo tenía un poco más de sentido. Leyó los resultados para memorizarlos, no perdería ni una apuesta porque sabía lo que pasaría.

-Creo que era más fácil decir eso antes que recitar un párrafo de un libro de fisiología.

-Ya es hora de irme.- dejó sus cosas y salió del auto.- Si alguien se te acerca te vas. Si ves actividad sospechosa te vas. Quiero que huyas lo más lejos posible ante el más mínimo problema, tengo un par de planes alternativos para huir así que no te preocupes por mí.

-¿Cuánto crees que te lleve esto?

-El potenciador tetánico sólo dura un par de horas, así que intentaré venir un poco antes de eso.

-¿Esa cosa… tiene algún tipo de efecto secundario?

-Demasiados, pero no te preocupes. El cerebro tetánico no me afecta el potenciador.- pensó por un segundo en lo que dijo.- Creo que los efectos ya comienzan a aparecer.

-Me quedaré aquí por si me necesitas.

-Puedes darte una vuelta si quieres, sólo procura estar para cuando te llame.- dicho esto se apartó del auto y comenzó a alejarse. Nick esperó unos pocos minutos y luego siguió el consejo de Fawkes, sería mejor evitar problemas.

Avanzó por el callejón y golpeó cuatro veces una puerta roja con los nudillos. Por una rendija, una comadreja se asomó y pidió por la contraseña. "Eslabón de lujo". Acto seguido avanzó unos metros y, cuando la puerta se cerró detrás de él, se acercó a la comadreja para saludarla. "Es un placer volver a verte, amigo". Después de esto ambos terminaron por separarse. Fawkes conocía el lugar a la perfección, sabía por dónde tenía que ir.

Preguntó si el asiento estaba ocupado, y ante la negativa, se sentó. Estaba entre un jaguar y un antílope. Pagó la cuota de entrada y apostó sus primeros quinientos dólares. Pasarían la repetición de una carrera de cien metros, los corredores pertenecían a la academia de policía. Apostó por el corredor cuatro, a sabiendas que no iba a ganar. No podía simplemente llegar y comenzar a ganar todo desde el principio. Fingiría tener un poco de mala suerte para evitar levantar sospechas.

Eran seis corredores. Dos lobos, una pantera, una gacela y dos mapaches. La gacela tomó ventaja rápidamente, como era de esperarse. Había apostado por ella, como lo haría cualquiera que siguiera la lógica. Faltaban treinta metros, la gacela en el primer puesto, seguida por la pantera y uno de los lobos. Veinte metros, el lobo y la pantera estaban más parejos, pero la gacela picaba en punta. Diez metros, pasó lo inesperado. La gacela tropieza y queda en el último puesto. El lobo, Ángel Lobardo, se hizo con el primer premio. "Típico del buen Ángel.", se dijo Fawkes para sí mismo mientras se mostraba dolido por la derrota. "¿Me pregunto dónde estará hoy?", se preguntaba mirando de reojo el lugar, mientras todos se quejaban. Sólo uno de los presentes le atinó.

Acto seguido, pondrían una jugada de baloncesto. Un partido de universitarios de hacía once años. El equipo local sacaba desde su área a falta de seis segundos. Había un total de ocho opciones para elegir. Fawkes sabía que el base se la pasaría al alero y este al pívot que corría por el flanco izquierdo. Éste efectuaría un lanzamiento de tres. Fallaría, pero el base se haría lugar de entre todos los rivales y tomaría el rebote. Ganarían el partido por un punto.

Buscó entre las opciones y marcó la correcta. Recibiría cuatro veces lo que apostó. Reprodujeron la jugada, su corazón se aceleró como si no supiese lo que iba a pasar. Sacan y rápidamente todos comienzan a gritar como si fuera un partido en vivo. El alero la pasa y el pívot lanza de tres, todos festejan al ver que la pelota va encaminada al aro. La bola no entra, todos se sientan. El base toma el rebote y el zorro se pone de pie. Se da el pitido final y festeja. Sería la primera vez de varias.


. . . . . . . . . .

Las pruebas no habían sido la gran cosa al fin y al cabo, pero se sentía agitada. Era de esperarse después de todo. Los resultados fueron relativamente positivos, por lo que Bogo no tendría que improvisar nada para que quede dentro de la ZPD. Al pasar por su oficina y dejar los documentos y certificados correspondientes, su jefe sonrió por primera vez en el día. "Al fin una buena entre tantas malas", dijo por lo bajo, aunque igualmente sería oído por Judy. Le dio el resto del día libre, ella le agradeció y se despidieron.

Llamó a Nick y le avisó que salió temprano, a lo que este se ofreció para llevarla. Si bien podía tomar un taxi o el metro, prefería ir con el zorro. Posiblemente serían esos los únicos momentos que tuviesen a solas. Entre el trabajo de Judy, las obligaciones de Nick y la presencia de Fawkes no tendrían tanto tiempo para ellos en el futuro próximo.

"Bienvenida otra vez, Hopps", se giró y observó a un tejón y una gata. Agradeció el saludo y segundos después lamentó la condición de sus ahora ex-compañeros. Estos sólo sonrieron. "¿En verdad te preocupas por nosotros? ¿No eras tú la que comenzó con eso del factor biológico?", dejaron de reír, Judy se puso seria. En parte sabía lo que se venía. Le echaron la culpa de lo que pasó. Varios depredadores que la reconocieron por su trabajo lo habían hecho a lo largo de los últimos años, siempre dolía del mismo modo.

Al escuchar la entrañable bocina de Nick se apresuró a llegar a su vehículo. No les dirigió la mirada mientras se burlaban de ella y la insultaban. Aligeró el paso y subió tan rápido como pudo. "Sácame de aquí", sin preguntar el zorro puso primero y aceleró.

-¿Qué es lo que pasó, Judy? Es obvio que te estaban molestando.

-No es nada que no me haya pasado antes.- sonrió con lágrimas en sus ojos.- Lo entiendo bien.- estacionaron frente a una repostería.

-Tenemos que ir a buscar a Fawkes, me envió un mensaje.- ella asintió.- Puedes decirme lo que pasó mientras tanto, si quieres. Sabes que estoy aquí para ti.- limpió sus lágrimas y ella lo abrazó.- Ustedes los conejos son demasiados sensibles.

-No tienes una idea Nick... ni la más mínima.- el zorro volvió a poner en marcha el vehículo.- Hoy pasó algo horrible, no puedo no sentirme culpable.


. . . . . . . . . .

Una apuesta sí, otra no. Dos sí, una no. Cuatro sí, dos no. La cantidad de dinero que ponía en juego era cada vez mayor. De a poco amasaba una fortuna, su falsa suerte hacía que otros siguieran sus pasos, así como sus errores evitaban toda sospecha de trampa. Se hizo con una buena cantidad de dinero en solo una hora, fue mucho más rápido de lo que pensó.

Decidió darse un merecido descanso. Pensó en tomar algo para refrescarse, pero decidió ir primero al baño. La naturaleza lo llamaba. Le preguntó a uno de los presentes donde quedaba, como si no lo supiera. Su disfraz de hippie, el cual todavía portaba con orgullo, hacía que aquellos que lo vieron apostar decenas de veces no lo reconocieran.

Se bajó el cierre y comenzó a vaciar su vejiga. Tarareaba algo para dispersar su mente, podía sentir como el Potenciador Tetánico lo fatigaba de a poco. Tal vez lo mejor sería evitar el alcohol y retirarse temprano. La dosis fue bastante alta esta vez, aunque rindió sus frutos. Se acomodó los pantalones e intentó salir. Un tipo vestido de conserje lo embistió y lo acomodó contra una pared.

-¿¡Qué haces aquí!?- miró de reojo la puerta y lo soltó- ¿¡Estás loco!? ¿¡Te haces una idea de lo que ofrecen por tu cabeza!?

-¿Tan bajo ha caído la ZSD que ahora sus hombres trabajan de conserjes?

-Tu amigo está aquí, será mejor que te vayas cuanto antes.- su sonrisa se borró.- La última vez estaba en la sección VIP, si bien está lejos podrías cruzarte con él. No creo que quieras topártelo aquí, es uno de los que más ofrece por ti.

-Gracias Ángel, te debo una.

-Más de una si cuentas bien, pero no importa. Es un placer ayudarte- se dieron las manos.- Ahora vete antes de que alguien se dé cuenta de que estoy de incógnito.

Fue a cobrar a la caja y le envió un mensaje a Nick. Esperó un par de minutos y recibió un maletín con bastante dinero en efectivo, lo suficiente como para una temporada. "Sí que tienes suerte, tesoro", dijo la oveja que atendía, él devolvió la sonrisa. Recibió un mensaje de su compañero, Judy salió temprano y ambos lo pasarían a buscar.

Se acercó a la comadreja de la entrada y le dijo que se iría, a lo que esta abriría la puerta. Sin que nadie lo viera, le dio unos cuatro fajos de billetes. "Es un placer hacer negocios contigo, Fawkes".

Se sentó un banco, estaba frente al lugar donde Nick había estacionado. Sólo tenía que esperar. De a poco los efectos secundarios se hacían sentir. Le pesaban los ojos, le dolía el estómago, es como si estuviese por vomitar. "El Potenciador no siempre es algo bueno, Hudson", se sentó a la par de él.

-¿Cómo estás, amante del eucalipto?

-Muy bien, vulpino travieso. Es un placer poder compartir palabras contigo. Buen atuendo por cierto, lo Rastafari te favorece.

-Tú también te ves bien. ¿Adelgazaste?

-Debo admitir que sí, estoy haciendo ejercicio todos los días. Ya quisiera estar como tú.- el zorro sonrió.

-¿Qué hay de Dawn? ¿Cómo se prepara de cara a lo que viene?

-La alcaldesa necesita un poco de reposo, el poder la vuelve un poco… loca. Paranoica y esquizofrénica me animaría a decir. Tú eres un factor influyente en eso, por cierto. Debo agradecértelo.

-Debo de admitir que me sorprende que trabajen juntos, la última vez que los vi es como si no se llevaran del todo bien.

-El enemigo de mi enemigo es mi amigo, dice el dicho. Es una alianza… temporal, por así decirle. Tenemos intereses diferentes, lo acepto, pero también hay sentimientos encontrados y unidos en el odio que nos implora tu persona.

-¿Estás armado, Malcolm?

-Tú sabes que sí, Hudson. No puedo separarme de mi preciosa Glock, es como si se tratase de un fetiche.

-Supongo que vienes aquí por una razón, así que si no me has matado todavía… querrás decirme algo.

-Te he visto trabajar con la coneja. También sé que su novio es alguien que ya conocías.

-¿Tengo que pedirte amablemente que te alejes de ellos?

-No voy a hacerles daño, no es algo que necesite. Sólo me imagino en lo que pasaría si el pobre Nicholas Wilde supiera la verdad detrás de la muerte de su querido primo.

-Sabes que no tuve otra opción.- la tensión aumentó rápidamente.

-Lo sé, pero el problema es lo que él pensará y no lo que yo piense, Hudson.- lo tomó del cuello, tenía más fuerza que su oponente y lo sabía. Con su otra mano sujeto el lugar donde estaba su arma, siempre la tenía en su costado izquierdo. Estaba indefenso.

-Nada evitaría que te mate aquí y ahora, sólo un movimiento y tus cervicales sonarán al ritmo de una sinfonía mortal. Crack… crack… crack. Nuestro querido mentor estaría orgulloso.

-Sería un gran espectáculo sin duda, pero recuerda… lo que Nicky sufrirá será mayor a tu momentáneo placer al matarme. No estoy solo y lo sabes.- lo soltó, no tenía opción.- Sabia elección.

-Sólo dime lo que me tengas que decir.

-No es nada que no sepas, mi estimado zorro.- comenzó a sonreír cual psicópata, Fawkes ya sabía lo que es venía.

-Ni se te ocurra empezar con tu basura otra vez…

-Te haré sufrir al punto en que te arrodillarás ante mí... Serás un completo infeliz cuando termine contigo, Hudson, al igual que todos a los que amas. Sólo es cuestión de tiempo para que me veas reír de tu desgracia. Puede ser que al final del camino tú ganes, pero yo siempre saldré vencedor. No me importa tu trato con el coyote, ni tus innumerables intromisiones en los planes de Bellwether. Dentro de poco verás a Zootopia caer y no podrás hacer nada para evitarlo.- le dio un golpe de puño y Malcolm respondió, volvió a golpearlo.

-¿¡Tanto lío para provocarme!?- preguntó tomándolo de su remera, a la altura del cuello. El koala se llevó la mano a la nariz mientras su sonrisa se mantenía intacta.- ¡Por más que lo intentes no me harás caer tan bajo como tú!- vio el auto de Nick a la distancia y lo soltó. Se puso de pie e intentó tranquilizarse.

-El tamaño de mis lágrimas no se comparará al de las tuyas.- le dio la espalda.- Buena suerte a partir de ahora, Hudson.

-La suerte es para los mediocres, Malcolm, no la necesito y mucho menos viniendo de ti.- se dio la vuelta también.- Si ya has terminado con esto procederé a irme, diría que fue un placer pero nunca lo es.

-¡Porque esa es la idea, idiota! ¡Sólo estás aquí para ver cómo te pudres por dentro! ¡Yo soy tu espejo! ¡Mírame a los ojos y mírate a ti mismo, pedazo de basura!- comenzó a reír a carcajadas, se reía de él y nada podía hacer. Nick se estacionó donde lo hizo antes. Tanto él como Judy se bajaron del auto, pero Hudson les indicó que se quedaran tal y donde estaban. El koala volvió sobre sus pasos, ahora ambos estaban cara a cara.- ¡Morirás, Fawkes! ¡Es inevitable! ¡Tu alma me pertenece!- No dejaban de mirarse fijamente. Judy y Nick tomaron a su compañero y se lo llevaron a la fuerza, pero este seguía observando al koala.

Una vez dentro, Nick aceleró tanto como pudo. Judy estaba sentada detrás con él. Lo tomó de la mano y pudo sentir como temblaba. La impotencia y la bronca lo habían invadido, su enemigo había logrado su objetivo.

-¿Te sientes bien?- preguntó Judy después de poner una mano en su frente.- Parece que tienes fiebre.

-¿Quién rayos era ese tipo, Hudson?- preguntó Nick mientras lo observaba por el retrovisor.

-Es mejor que no sepan nada de él, sólo es un pobre diablo.

-Por como reía parecía ser el mismísimo diablo.

-No le hagan caso…- suspiró y se recostó contra un costado.- Pronto quedaré inconsciente por el Potenciador, no despertaré hasta dentro de varias horas. Hablen con Van Loo por mí, mañana mismo haremos el trato. Tiene que ser en un lugar que nos sea favorable, un lugar donde sabemos que Judy patrullará.- bostezó.- Tenemos… que apurarnos. De una vez por todas, el juego comenzó.- cerró los ojos y ya no respondió. Judy se acercó a él y lo tapó con un abrigo que Nick dejó en el asiento trasero. Antes de que se cierren, podría haber jurado que de sus ojos brotaron lágrimas. No eran de tristeza, como las de Bogo, ni de culpa, como las de ella. Habrían de ser de impotencia, pero no quiso pensar mucho en ello. Lo único que quería era dejar de ver gente llorando por lo que quedaba del día.


Nota del autor: este ha sido por lejos el capítulo más largo, fue muy intenso al momento de escribirse. Hay momentos emocionalmente complicados que dejan mal parados a personajes que no lo merecen. Esto no se trata de merecimientos de todos modos, esto es Dystopia.

Judy volvió a la ZPD en el momento más difícil que pudo encontrar. En lo que para todos fue una decisión injusta, los depredadores vuelven a ser perjudicados por su condición. No sólo eso, sino que además aparecen estos nuevos "collares de domesticación". Si bien actualmente los depredadores utilizaban collares, no eran más que una simple molestia. Lo que se aproxima está más cercano a lo que se proponía en el argumento original de Zootopia, artefactos aberrantes desde donde se los mire.

Por otro lado, Nick acompaña a Fawkes a un lugar que le trae malos recuerdos de su pasado reciente. Este último tiene éxito en su cometido inicial, recaudar fondos rápidamente para no quedarse sin nada después del trato que planea hacer con los coyotes. Logra ser advertido a tiempo por un viejo conocido, pero de todos modos termina cruzándose con Malcolm. Hechos tal para cual, la conversación que inició en buenos términos finalizó como acostumbra a hacerlo entre ellos. Si hay alguien capaz de sacar de sus casillas a Fawkes, ese es el jodido koala. Esta vez hizo uso de un doloroso secreto que Hudson esconde, que parece vincularse a Nick y la muerte de su primo.

Para terminar, quiero hacer una mención especial a Ángel Lobardo. Para quienes no lo sepan, es un OC perteneciente a un FanFiction de XxLoneWolfYTxX. Los invito a darse una pasada si tienen tiempo libre, es cortito y se lee rápido.

Por el resto, gracias por pasar nuevamente. La próxima semana lo más seguro es que no pueda subir un nuevo capítulo, venía en racha subiendo al menos uno cada siete u ocho días pero en este caso se me dificultará. Los invito a dejar sus impresiones y críticas en los comentarios, de no haber reviews Malcolm les hará una interesante visita. Créanme cuando les digo que no quieren tener cerca a un koala psicótico.