HE VUELTO! jeje. Bueno, por fin llego al nueve! Muchas gracias a N-Zelink, Isuam, Zeldi-chan y Sam por sus hermosos reviews (xD). Hala, veamos qué os parece este capi!


El niño empezó a llorar. Yo estaba quieto, con los ojos muy abiertos. Todo a mi alrededor se volvió negro; mi padre, mi hermana, el Marth del recuerdo... todos habían desaparecido. El chico me miró.

- ¿Confiarías en mí aunque fuera un mentiroso?-me susurró, con lágrimas en los ojos.

La pregunta se repitió en mi cabeza. Apreté los puños. ¿A esto se refería Lucario?¿Era esta una de esas "pruebas"?¿Es que acaso ya me encontraba en el interior del alma de Marth?

No sabía qué hacer. Por primera vez, no sabía qué demonios hacer.

Marth era el hijo de los nobles a los que tanto odiaba; era el mismo que acusó a mi padre de asesinar a la hija prometida de los Lowell, y por ello mi padre fue ejecutado.

Pero también era la persona a la que más amaba, el único que me comprendía, y aquél con el que pasé los días más felices de mi vida.

Por fin, tomé una decisión. Decidí saber todo el pasado de Marth, por oscuro que fuera. Lo que haría al final, lo decidiría después. Pero no iba a abandonarlo. Nunca.

Suspiré y miré al niño.

- Sí- respondí.- Lo haría.

El niño parecía sorprendido, pues me miraba con los ojos muy abiertos. De pronto, todo empezó a cambiar y volvimos a aparecer en el pasillo del segundo piso del palacio. Marth se giró y caminó lentamente hacia otra de las puertas. Me di cuenta que aquella por la que había ido antes había desaparecido.

Seguí al niño y entré por la puerta. Como la vez anterior, una luz me cegó y me hizo taparme la cara con los brazos. Cuando la luz desapareció, abrí los ojos.

Me encontraba en alguna parte de los jardines traseros. Esa vez, sólo estaba Marth. El niño estaba sentado cabizbajo en un banco de piedra. Tardé un poco en recordar.

Sí, éste era aquel fatídico día, un mes después de la muerte de mi hermana. Y si no recordaba mal, pronto aparecería yo.

En efecto. No pasó ni un minuto hasta que mi versión menor hizo acto de presencia. Se acercó a Marth, lentamente.

- ¿Lowell?- preguntó, cautelosamente. Recuerdo que durante ese mes, Marth había intentado evitarme, por lo que no sabía cómo dirigirme a él.

- Déjame solo- susurró el chico.

Mi yo de trece años infló los mofletes, claramente molesto.

- ¡No!- casi gritó.- ¡No te voy a dejar solo!

Marth levantó la vista.

- ¿Por qué me evitas?- preguntó mi yo menor.- ¿Es que he hecho algo que te ha molestado?¿Es eso?

El otro niño volvió a enterrar la cabeza en las rodillas.

- No...- sollozó.- No lo entiendes...

- ¡Pues explícamelo!¡Quiero saber qué es lo que te hace sufrir así!

- Greil...

Mi otro yo sonrió.

- Somos amigos, ¿no es así?- preguntó.- Quiero ayudarte...

Marth se levantó y comenzó a caminar hacia el palacio, pero mi yo menor le agarró el brazo.

- ¡Lowell!- exclamó.

- Un mes...- susurró el chico.

- ¿Qué?

El otro chico empezó a temblar.

- Sólo ha pasado un mes... desde aquello- susurró Marth.

Mi yo menor bajó la mirada.

- Lowell... eso...

- ¡¿Y entonces por qué?- gritó Marth, girándose. Estaba llorando.- ¡¿Por qué sonríes? ¡¿Por qué vienes conmigo a pesar de que no pude hacer nada por Mist?¡¿Es que no me odias?

- ¡Aquello no fue culpa tuya!- exclamó el otro.- ¡Tú llegaste cuando ya estaba subida a ese árbol, y la avisaste de que era peligroso!¡No fue...!

- ¡No!

Lowell se zafó del agarre y salió corriendo hacia el bosque.

- ¡Lowell!- mi yo menor se dispuso a seguirle, pero fue detenido.

Por mi padre.

- No te preocupes, hijo, yo hablaré con él- dijo, sonriendo.

- Pero...

- Tú ve a ayudar a los mayordomos con el jarrón de bodas de la señorita Ellis, en los soportales.

Mi yo menor bajó la mirada y asintió. Cuando se marchó, mi padre se dirigió al bosque. Yo le seguí, preguntándome qué podría haber pasado en este recuerdo.

De pronto, algo se me vino a la cabeza. ¡Esto era un recuerdo de Marth, por lo que si me alejaba de él...!

- ¡Volvería a perderme!- exclamé.- ¡No debo seguir a mi padre, tengo que ir con Marth!

Salí corriendo, adelantando a mi padre. Corrí y corrí, entre matorrales y árboles, hasta dar con un pequeño claro, cercano al barranco. Allí estaba el niño, de rodillas en el suelo, llorando. Yo me agaché a su lado. Llevé una mano temblorosa a su cara, pero de nuevo, la atravesó.

- ¡Demonios!- grité, harto de no poder hacer nada.

No soportaba ver a Marth así. Sólo le había visto llorar desconsoladamente dos veces desde que le conocí en la Academia. La primera fue una noche, cuando compartíamos habitación en la residencia. Debían ser las tres de la madrugada; me desperté sobresaltado al escuchar unos sollozos. Provenían de la cama de Marth. Me levanté, asustado, y corrí hacia él. Me dijo, entre hipos, que había tenido una pesadilla, que no me preocupara; pero yo ya me había preocupado, y le abracé con fuerza, diciéndole que se desahogara, que yo estaba con él. Y así estuvimos durante horas, hasta que nos dormimos. Fue a partir de aquella noche que nos volvimos tan cercanos.

La segunda fue cuando Midna, una gran amiga de Link, Zelda y Marth, murió por una enfermedad que padecía desde niña. Estuvimos toda la noche en el hospital, con nuestros amigos.

Cuando Marth lloraba, a mí se me partía el alma. Pero, aún así, podía ofrecerle mi apoyo; podía abrazarle y susurrarle que no estaba solo. Sin embargo, ahora... no podía hacer ni eso.

- Quiero decírtelo...- susurró de pronto el niño.- Quiero contártelo todo... pero no sé cómo hacerlo...

¿Estaba hablando conmigo?

- ¿Marth?- susurré.

- Perdóname, Greil...

No, hablaba solo. Suspiré. ¿Qué tenía que hacer?

La respuesta llegó pronto.

- ¿Joven Maestro?

Marth se giró, sobresaltado. Era mi padre.

- ¿Qué le ocurre?- preguntó éste.- ¿Por qué llora?

Lowell se frotó los ojos, rojos de llorar, con la manga y negó con la cabeza, levantándose apresuradamente.

- N-no lloraba- tartamudeó.- No me pasa nada...

Empezó a caminar muy rápido hacia el palacio, pero entonces ocurrió algo que jamás me habría imaginado. Mi padre agarró a Marth por los ropajes y lo estampó contra un árbol. El niño gritó de dolor. Aún contra el árbol, fue levantado por el cuello de sus ropajes.

- ¡¿Qué haces, padre?- grité vanamente, pues no podían escucharme.

- ¿A... a qué viene esto...?- preguntó el niño, jadeando.

Mi padre sonrió.

- Llevo un mes esperando este momento- dijo, sombríamente.- ¡¿Qué ocurrió el día de la muerte de Mist?

Marth se revolvió, intentando zafarse del agarre, pero fue inútil; no llegaba al suelo con los pies. Estaba claramente aterrorizado. Yo me levanté y corrí hacia ellos.

- ¡Ya se lo dije, estaba cogiendo las flores y el viento la tiró del tronco!

Mi padre le agarró el cuello.

- ¡Eso no son más que puras mentiras!- gritó, totalmente fuera de sí.- ¡Mi hija no haría algo tan imprudente como subirse ahí!

- ¡Pero es la verdad!- insistió Marth, con lágrimas en las esquinas de los ojos.

- ¡MENTIROSO!- bramó mi padre.- ¡¿Por qué demonios se subiría mi hija a un árbol tan peligroso por unas simples flores?

Marth tosió. Parecía estar quedándose sin aire. Yo no paraba de escuchar en mi cabeza "me va a matar, me va a matar". Intenté apartar a mi padre, pero sólo conseguí transpasar su cuerpo.

- ¡Maldita sea!- grité.

- ¡Vamos, contestame, pequeño asesino!- rugió mi padre.

Ante eso, Marth abrió mucho los ojos.

- ¡Yo no la maté!- sollozó.- ¡Y esas flores eran muy importantes!

- ¡¿POR QUÉ?

- ¡Porque se las pidió Ellis para su boda!- gritó Marth, con los ojos cerrados.

Mi padre se quedó callado. Lentamente, soltó al niño, quien cayó al suelo, tosiendo.

- Así que era un complot...- susurró mi padre, sonriendo diabólicamente.- Fue ella...

El pequeño levantó la vista, aterrado.

- Usó a su hermanito... para matar a mi hija...- continuó mi padre.

¡Había perdido totalmente la cabeza!

- ¡Yo... yo no he dicho eso!- protestó Marth.

- ¡CÁLLATE!- mi padre le dio una patada en el abdomen.- Me voy a asegurar de vengar a Mist... ya veréis...

Entonces, mi padre se fue caminando lentamente hacia el palacio, dejando a Marth con el cuello rojo y tosiendo, y a mí con los ojos abiertos hasta límites insospechados.

- No...- susurré.


Etto... pues eso, hasta aqui llega el capi xD

Bien, dos cosas jeje:

1.- En cuanto al nombre de Ellis, busqué en internet y lo vi así; pero también se puede decir Ellice, Elice y de otra forma que no recuerdo.

2.- Tengo un problema, y es que creo que en Navidades no voy a poder actualizar, ya que donde voy no hay internet.

El siguiente capítulo lo subiré la semana que viene; si por lo que fuera el miércoles tuviera que irme y no me diera tiempo, lo subiré el martes, así que no os preocupéis. Ya me apañaré en Navidad.

Aprovecho para informar de que empecé a escribir otro AU, un one-shot o two-shot, aun no lo decidi, y quiero hacer algún oneshot para estas fechas =3.

Reviews, onegai! xD y Ciaossu!