El canto de la Sirena -
¡Hola! Los personajes de esta obra pertenecen a CLAMP ante todo y la historia me pertenece.
Con respecto a los signos de diálogo avisaré siempre cuando piensan o cuando hablan, espero que disfrutes y me escribas algún Review
¡Opina! y ¡Disfruta!
- Capítulo X -
- La importancia de un nombre-
El sol de la tarde alumbró aquella blanca habitación, las cortinas se movían al compás del viento, ella sobre una cama, él en un sofá…
- Habitación 107-
Shaoran abrió los ojos pesadamente, no había dormido mucho aquella noche, se culpaba y se arrepintió de haberla llevado a aquel lugar, ahora ya era tarde.
-Aún duerme…- dijo el doctor.
- ¿Saben ya lo que pasó?
- Es extraño, pues no está en coma, no hay ningún problema en las pruebas que hicimos pero… la razón de que no despierte es algo extraño…
- Gracias doctor…
- Sin embargo… señor Li, hay algo extraño en ella, no encontramos ningún historial clínico en ningún hospital.
- Ella no es de aquí…
- Y usted tampoco sabe nada de ella.
- No… aún no me ha contado todo, sé que huye de alguien.
- Desde luego es el cuerpo más perfecto que he encontrado, un milagro de la ciencia.
- ¿A qué se refiere?- preguntó algo cansado.
- Mire.
Colocó las radiografías en el luminoso y se las mostró al muchacho, ilusionado fue explicando aquella maravilla que se había encontrado.
- Mire, su esqueleto óseo, es totalmente idéntico tanto en un lado como en otro, ningún ser humano es totalmente simétrico, siempre tiene algún fallo, pero ella… nos hemos llevado la sorpresa, es la primera vez que ocurre.
- No entiendo mucho, perdone estoy muy cansado…
- Debería dormir un poco, chaval- dijo dándole palmadas en el hombro, luego se marchó.
Shaoran se volvió a sentar pesadamente en el sofá, necesitaba un baño relajante y una buena cama, pero sin embargo no la abandonaría en un hospital.
Recordó sucesos del pasado, remontándose a la tarde anterior, aquel fenómeno en la sala del templo.
- Demonios… ella estaba brillando… ¿Qué habrá sido eso? Por mi culpa…- la miró unos instantes, luego se acercó a ella y se sentó a su lado.
- Deberías despertar, ya es de día- explicó Shaoran dulcemente.
Miró sus labios y pensó en aquello que le había dicho el médico, simétricamente perfecta, la verdad que le había parecido perfecta cuando la vio, sin fallos, sin anomalías, sin debilidades, sin…
No se dio cuenta cuando se acercó tanto a ella, no pensó en nada cuando aspiró su aroma, tampoco cuando lentamente besó sus labios y reaccionó tarde al darse cuenta que él la había besado a ella, dormida… la carne es débil, pensó. Que ruin había sido disfrutándola cuando ella estaba débil, frágil y escondida en la nebulosa de su sueño.
- Lo siento…- susurró Shaoran mientras se apoyó en su pecho- Ojalá pudieras despertar… Sakura…
- Shaoran…
Escuchó el muchacho antes de ser envuelto en un cálido abrazo que hizo que cerrara los ojos disfrutándolo…
- ¿Te llamas Sakura?- le preguntó mirándola a los ojos.
- Gracias a ti, mi nombre es Sakura, me salvaste la vida.
- Pero si solo se me…
- Mi cultura es diferente a la tuya Shaoran, nosotras no tenemos nombre hasta que cumplimos mayoría de edad…
- No lo entiendo.
- En nuestro castillo, existe una piedra que llegado el momento elige un nombre, dicho nombre es irrevocable, así nos llamaremos para siempre, yo huí de casa sin mi nombre… y ella me reclamó… existe un castigo, el cual no podría llevar un nombre y sería esclava de ella… pero tú me has salvado Shaoran.
- Pero si vuelves a tu hogar, el nombre que…
- Shaoran, me llamo Sakura, y Sakura seré para siempre- dijo sonriendo.
- Sakura, ahora vuelvo, tengo que llamar al doctor para avisarle, no tardaré…
- pero Shaoran…
Shaoran se marchó y entonces fue cuando Sakura entró en la cruda realidad, no conocía aquella habitación. Vio la cantidad de aparatos que la rodeaban y le entró pánico, vio algo incrustado en su brazo y un tubo en su nariz…
Cerró los ojos asustada, las lágrimas corrieron por sus mejillas, respiraba agitadamente, se sentía sola por primera vez en la tierra… una sensación muy desagradable.
- Shaoran… ven rápido no me dejes sola…- cerró el puño con fuerza.
No tardó mucho en sentir una mano cálida sobre la suya y la voz socorriéndola, otra vez…
- No te voy a dejar sola, Sakura…
- ¿Dónde estoy?- preguntó.
- Estás en un hospital, te desmayaste y no despertabas…
- Verá señorita, usted ha sufrido una conmoción ¿Podría decir que ocurrió?
Sakura miró a Shaoran con temor.
- Pues… no lo recuerdo…
Shaoran frunció el ceño, aunque pensándolo bien, el doctor no creería lo que él mismo vio.
Varias horas pasaron hasta que el doctor diera el alta a Sakura y pudieran salir de allí, para dirigirse hacía la casa de Shaoran. Cuando llegaron allí entraron por la puerta de atrás, teniendo cuenta que nadie podía descubrir que habían llegado.
- Parece que hoy no hay nadie... es raro
- ¿Por qué es raro?
- Normalmente hoy trabajan... aunque no me extrañaría que tuvieran alguna reunión fuera de la compañía.
- ¿Nakuru estará allí?
- No me extrañaría nada- respiró hondo- aunque la afición de Nakuru es saltarse ese tipo de reglas... al decir verdad... ella no sigue las pautas establecidas, aunque es eficiente.
- Y guarda mi secreto- dijo mirándole mientras entraban en el ascensor.
- También está eso... si alguno de nuestros sirvientes te encontrara en mi habitación no podría...
- ¿Me...
- ¿Qué pasó en el templo Sakura?- preguntó de pronto.
- Ella me reclamaba...
- ¿Eres alguna especie de diosa?- preguntó sin pensar.
Sakura rió.
- Claro que no, soy de carne y huesos como tú Shaoran, pero huí y ahora requieren mi presencia- dijo enigmáticamente- sobre todo Dóride.
- ¿Haría algo malo para encontrarte?
- Es capaz de todo- el temor teñía la voz de Sakura.
- Entonces será mejor que estés bajo mi protección, te protegeré de ella.
- Gracias Shaoran.
La joven sirena se acercó a él lentamente y posó sus labios sobre su mejilla, Shaoran cerró los ojos absorbiendo su aroma.
- Sakura... ya hemos llegado... –dijo nerviosamente.
Sakura- oh claro- dijo apartándose torpemente.
Salieron del ascensor en silencio y llegaron a la habitación del joven Li, nerviosamente metió la llave en la cerradura, la giró varias veces y la puerta cedió.
Todo ocurrió muy rápido, la puerta dio un portazo, y tras un grito Shaoran cayó al suelo de espaldas, él mientras caía se agarró a lo primero que encontró, Sakura. Y esta se cayó al suelo junto a él, a la vez que aquello que había hecho caer estrepitosamente al chico cayó sobre ellos.
- Na... ku... ru...
- ¡Li!, ¡Habéis vuelto con la señorita! Se que soy solamente su criada y que debo ser lo más discreta posible, pero esto que acabáis de hacer... porque eso no está recomendados para vosotros... os acabáis de conocer y sin embargo... dos días... pasaron dos días... y una noche entre ambas... un hombre guapo y una mujer hermosa... y no me invitasteis.
- Nakuru... quítate de encima...
- oh, pido perdón...
Sakura sonrió y se levantó como pudo.
Shaoran ante la mirada picaresca de la sirvienta, se sonrojó y entró en el apartamento.
- No es nada de eso...
- Y tu pequeña que dices... – refiriéndose a Sakura.
- No la llames así... ella ya tiene nombre...
- Perdóname... yo...
- ¡Qué bien! No me atrevía a preguntar tu nombre...
- Mi nombre es Sakura- dijo tras hacer una reverencia.
- Es un nombre japonés, ¿Sabes lo que significa?
- No... – dijo con gotitas de sudor en su frente.
- Verás... significa flor de cerezo, es un hermoso nombre- su voz tenía un toque nostálgico- aunque tú no eres japonesa, pues intenté hablarte en mi idioma y parece que no entendiste nada...
- No soy de allí.
- Un día me dirás de donde eres.
Shaoran asintió para sí, él también quería saber de donde era ella, se dirigió a su habitación.
- Seguro- dijo riendo.
Se escuchó un murmullo en la lejanía de la habitación.
- ¿Li dijiste algo?- preguntó con voz cantarina.
- Que la dejes entrar de una vez... no habléis en el pasillo...- se volvió a oír.
- Claro, que tonta, entremos- dijo.
- Sí.
La puerta se cerró tras ella y Sakura se dirigió hacia el sofá.
- Ahora que Li no nos oye, ¿Dónde estuvisteis y qué hicisteis sobre todo?
- Estuvimos entre los cerezos y en el templo, después nos fuimos a una habitación blanca donde colocó un tubo de plástico en...
Nakuru miraba a Sakura sorprendida, aunque conocía a Shaoran de toda la vida y sabía que no era el típico chico que se escapa con una chica, la crudeza de las palabras de Sakura le...
- Se desmayó y la llevé al hospital, el tubo del que habla es para el oxígeno...
- ¿Hospital?- preguntó confundida.
- Sí.
- Me hicieron muchas pruebas... y el doctor era muy simpático- explicó Sakura.
- Vaya... y yo que creía otra cosa... que lenta es esta juventud de hoy en día... ¿Tenéis hambre?
- Yo sí- dijo Sakura alegremente.
- Yo también...
- Bien, entonces os prepararé algún bocadillo, ¿Queréis algo más, algo de beber?
- Una coca cola y un refresco de limón.
- ¡Yo quiero un dulce y chocolate para Shaoran!
- Veo que conoces los gustos del señor- dijo marcando esta ultima palabra.
- Eh... bueno será mejor que vayas ya a por ello... estamos cansados y mejor será que nos acostemos rápido.
- Vaya si no os conociera pen...
- Ve ya...
- Ahora mismo- dijo Nakuru con voz cantarina.
- ¿Enciendo la televisión?
- Sip
Shaoran se sentó en el sofá con las piernas sobre la mesita, Sakura se tumbó y colocó su cabeza en los fuertes muslos del joven y se acomodó.
- Shaoran eres cómodo- comentó sonriendo.
- ¿Ah sí?- definitivamente estaba nervioso, la sangre se le acumuló en las mejillas.
- ¿Estás cómodo?
- Eh... sí... ¿y tú?
- ¿Cómo no va a estar cómoda? Vaya pregunta más estúpida le acabo de hacer... yo... yo estoy muy cómodo también eso es cierto... pero...
- Sí- dijo tiernamente sacando al chico de sus pensamientos.
- Menos mal que ella es muy... ¡SHAORAN! Qué estás pensando... ella es muy tierna pero también... me atrae...
- ¿En qué piensas Shaoran?
- Pues pienso en lo mucho que me atraes- dijo Shaoran sin pensar.
- ¿Te atraigo?- preguntó Sakura inocentemente.
- ¿Por qué preguntas eso?- preguntó Shaoran evadiéndola.
- Acabas de decirlo.
- Bueno yo...
- ¡Ya estoy aquiiiii, qué tiernos!
- No es lo que tú...
- ¡Limón!- dijo abalanzándose hacía la lata.
- Pero...
- Hoy tu galleta de la suerte dice "el sol sale por oriente y en el occidente te levantarás con peso"
- ¿De donde sacas eso tan raro?
- Bueno pareja... yo también tengo un novio a quién cuidar, así que, dejad las cosas en la mesa y mañana las recogeré, bye, bye- se despidió la joven saltando animadamente.
- Akizuki... siempre pensando en lo peor.
- ¡Na-ku-ru!- se escuchó desde el jardín.
- ¿Por qué no te llama por tu nombre?
- Porque ella trabaja para mi... y no es correcto pues no tenemos tanta confianza.
Lo primero era cierto, pero lo segundo no, tenían demasiada confianza. Muchas veces él le había pedido consejo, a pesar de tener cuatro hermanas mayores.
- ¿Si no tienes confianza no puedes llamar por el nombre a nadie?
- Normalmente no, se suele hablar con el apellido, aunque ella se empeña en que diga su nombre...
- Entonces yo... no debería llamarte por tu nombre, debería tener más respeto y llamarte Li- dijo nerviosa.
- No hace falta... - intentó calmarla- tú ya tienes esa confianza...
- Pero...
- Además yo te llamo por tu nombre también.
- Si te dejo que me llames por mi nombre, tu me dejarías... llamarte por tu nombre ¿verdad?
- Así es.
- Entonces te llamaré así, Shaoran.
Terminaron de cenar y pronto la joven cayó rendida viendo la televisión, los ojos a Shaoran también se le cerraban pero allí no era correcto dormir.
Apagó la televisión y como pudo levantó a la chica del sofá y la cargó hasta la habitación, mientras daba a todos los interruptores encendidos, la casa quedó a oscuras.
La negrura de aquel cuarto no vio que cerca de la cama estaba el zapato que él se había quitado, cuando dio con él, tropezó y cayeron a la cama.
Quedaron en silencio, Shaoran intentó soltarla, pero hubo dos inconvenientes... el primero era que ella no le soltaba la camiseta, y la segunda, después de tantos días durmiendo en un futón, otra vez en su cómoda cama, su cuerpo le comenzó a pesar y los ojos se cerraron desobedeciendo a su cerebro.
Y Quedaron dormidos...
A la mañana siguiente, un mensaje en el teléfono móvil le despertó, la ventana que tenía a la derecha estaba abierta, los rayos del sol hicieron que terminara por despertar, alargó el brazo hacía la mesita de noche donde estaba el aparato y vio que llegaba, pues ella tenía su cabeza apoyada en su hombro izquierdo, dormida parecía un ángel.
Aquel peso era especial, no sabía por que pero le gustaba tenerla encima de él, no quiso despertarla, tomó el teléfono como pudo y vio el mensaje.
"Li, Mañana por la noche es la fiesta de Frank Zhen, me ha dicho que vengas acompañado de alguien, así que no te cortes"
- Meiling... me despiertas para eso... aunque... ¿A quién puedo llevar para la fiesta del medio americano?- Pensó entrecerrando los ojos.
Un pequeño estornudo contestó a su pregunta, Shaoran sonrió y acabó por abrazarla.
Y se volvió a dormir.
"El sol de la ventana salió por oriente, y ella se encontraba en el occidente"
¡Konnichiwa! Aquí te dejo la décima parte de mi fanfic, espero que te haya gustado.
¡Ya sabes! algún comentario, alguna crítica, peticiones etc.
- ¡Escribeme! -
ATTE:
- Hikari-sys -
