Holaaaaaaa~

¿Que dijeron?

¿Que ya no iba a subir capítulo? ¿Qué me había desaparecido?

¡Pues no!

¡Aquí sigo! ¡Así que aguántenme un poco más!

Disfruten de este bonito capítulo!


Capítulo 10. Zafiro.

–¡Basta! –grité intentando zafarme del fuerte agarre de Layla en mi muñeca. –¡Me lastimas!

Pero ella me ignoró. Me estaba llevando a rastras, en un poderoso flash de luz ya no me encontraba al lado de Natsu, volvimos al estúpido castillo en el estúpido planeta Saktim. Y ni siquiera estaba segura si Layla había cumplido con su palabra.

–¡No puedes mantenerme aquí para siempre! –volví a gritar mientras intentaba zafarme. –¡No todo el mundo va hacer lo que tú quieras!

Layla detuvo sus pasos en seco, su mano seguía fuertemente en mi muñeca, presionándola con tanta fuerza que temía que se rompiera en dos. Desvié mi mirada de mi muñeca, solo para ver como Layla seguía dándome la espalda, estaba tan escalofriantemente quieta. Lentamente, se giró haca mí, dejando mi muñeca libre.

Rápidamente la llevé hacia mi pecho y con mi otra mano sujeté mi muñeca adolorida.

–¿Qué es lo que quieres de mí, Lucy? –preguntó Layla luciendo algo afligida. –¿No estas cansada de pelear? Esto no te va a llevar a ningún lado.

–Quiero que me dejes ir. –dije con calma, me sentía terriblemente cansada, agotada, agobiada. –Este lugar… –extendí mis brazos para indicar el planeta entero. –no es mi lugar. No soy feliz aquí.

Layla ladeó la cabeza, parecía algo confundida, pero era malditamente complicado saber qué es lo que pensaban y sentían las Saktim cuando sus rostro siempre eran iguales.

Los finos ojos dorados sin pupila o iris de Layla volvieron a mí.

–Puedes serlo. –dijo con decisión. –Dame la oportunidad de demostrarte que este planeta es mejor que el aburrido planeta azul.

Así que es imposible ¿no?, no importa que palabras ponga yo en mi boca, la mentalidad de Layla era impenetrable, mis palabras y sentimientos no parecían llegarle para nada. Y eso solo me hacía sentir cada más desdichada.

Me di media vuelta con la intención de irme, alejarme lo más posible de la molesta presencia de la Saktim dorada. Es más probable salir por mis propios medios de este lugar que conseguir la ayuda de Layla. Era como querer intentar mover una gran montaña con la fuerza bruta de un humano promedio. Sencillamente imposible.

No di más de cinco pasos cuando una voz masculina cortó el silencio y atravesó mi pecho como el filo ardiente de una espada. Corté mi paso tan repentinamente y me quede como una estatua.

–Lucy.

Estaba temblando levemente. Sudaba frio y un apretado nudo se formó inmediatamente en mi garganta, cortándome cruelmente la respiración.

Esa voz. Oh, como olvidar esa voz grave y divertida, tan simpática y amorosa. Su leve asentó, la forma melosa en la que dijo mi nombre.

Con torpeza y miedo, me di la vuelta lentamente, solo para acertar mis sospechas.

Layla ya no se encontraba ahí, solo estábamos dos personas en aquel solitario pasillo. El vestía su refinado traje, el último traje que llegó a usar. Negro, camisa blanca, zapatos de vestir tan brillantes como su presencia, y para terminar, una refinada corbata roja. Su cabello, tan desordenado no importa cuanto lo peinara, su color tan inusual, color naranja apagado que le daba un toque que resaltaba su carisma. Y ese par de lentes que me impedían ver sus ojos tan oscuros y misteriosos como siempre.

Han pasado años desde la última vez que lo vi. Y aun así… ¿Por qué no puedo dejar de llorar?

¿Él en verdad estaba ahí? ¿O es que acaso mi mente me estaba jugando una mala pasada?

Dios, se veía tan real.

Pero estoy segura de lo que vi. Estoy segura de escuchar como su corazón se detenía lentamente hasta pararse por completo. Yo estuve ahí, yo lo vi morir… entonces, ¿Por qué?

Mi voz se quebró. –Loke.

Él sonrió. Oh, dios. Él en verdad sonrió.

Podía sentirlo. Todos estos años en los que me he dedicado a recolectar los fragmentos hechos pedazos de mi alma, ahora se volvían a partir en pedazos, solo podía sentir el fuerte dolor rompiéndome poco a poco.

Quiero abrazarlo. Sentirlo contra mí. Darme cuenta de que no era una ilusión, de que era real, de que estaba ahí a solo unos pocos metros de mí.

Caminé con torpeza, lentitud, con miedo de que, entre más me acercara, él comenzara a desaparecer. Pero no lo hiso. Al contrario, el extendió sus brazos para recibirme.

Y una fuerza extraña me impulsó hacia sus brazos, dejando que cada uno de los pedazos se estrellara contra el suelo sin importarme. Al diablo, él estaba ahí, yo lo estaba abrazando.

Sollocé con fuerza, hundiendo mi rostro en su pecho. Aferre mis dedos a su ropa, en un intento desesperado de que no se fuera. De que ya no me dejara sola.

Creí que lo había superado. Creí que era tan fuerte como para superar el dolor. Ahora me doy cuenta. La herida nunca se cerró.

Yo lo extrañaba. Yo lo amo. Y me dolió como el infierno cuando se fue, aquel incidente me hiso darme cuenta lo valioso que es la vida, me dio a entender que no importa que tan fuerte fuera, yo nunca podré vencer la línea entre la vida y la muerte. La muerte era absoluta y ni siquiera los poderes extraterrestres eran capaces de vencerla.

Tan rápido como llegó, fue como se fue.

Ya no eran los brazos de Loke los que me sostenían, ni era el aroma de su perfume el que inundaba mi nariz. Había desaparecido. Ahora era la luz, la luz dorada y cegadora de Layla la que me rodeaba.

Como si me quemara me aparte en un movimiento brusco, apartando con algo de fuerza el cuerpo sin forma definida de Layla. Miré hacia todos lados, cegada por el rastro de lágrimas que dejaron mis ojos, miré con rapidez a mi alrededor, buscando con la mirada algún rastro de Loke. Pero no quedaba nada.

No había nada. Solo Layla y yo.

Dirigí mi mirada hacia la mujer, que sonreía con suficiencia. Me encontraba respirando entrecortadamente, sentía una desesperación abrumadora recorrerme, sentía ganas de gritar, gritar para alejar el horrible dolor.

–¿Ves? –la voz de Layla sonó. –¿No fuiste feliz por unos instantes? Puedo darte eso. Puedo hacer que lo veas todo el tiempo que quieras.

Ahora que ya no está me doy cuenta de algo… me doy cuenta de lo infeliz que he sido todo este tiempo.

Negué frenéticamente con la cabeza. Una rabia asesina me invadió, dejando de lado la tristeza y soledad. Miré a Layla, fulminándola. Queriendo infligirle el dolor que ella me estaba infligiendo a mí. Por primera vez, desee tanto hacerle daño a alguien.

–¿Lo disfrutas? –pregunté con el nudo cortándome la voz y la respiración. –¿Disfrutas dañarme? ¿Qué clase de retorcida mente puedes llegar a tener?

¿Importaba acaso? Las palabras no parecían funcionar para nada.

Cansada. Me sentía terriblemente cansada y fatigada. Esto me hacía daño. Tanto mental como físico.

Layla borró su sonrisa rápidamente.

–Lucy. Solo quería hacerte feliz. –dijo con un escalofriante tono preocupado. –Ese chico te hacia feliz. Creí que si estabas con él, tú estarías feliz.

–Loke está muerto ¿De acuerdo? –apreté mis puños con fuerza, no quería llorar, ya no más. –La gente muere todo el tiempo. Que lo hayas traído solo abrió la herida que había empezado a cicatrizar con el tiempo.

–Entonces, ese hombre no te hacia feliz. –argumentó Layla con cierta pisca pensativa. –Bueno, no me sorprende. La felicidad humana es solo una ilusión producida por la mente que…

Jadeé sonoramente. Dejando salir el aire que se había quedado estancado en mis pulmones por más tiempo de necesario. Layla detuvo su absurdo parloteó solo para mirarme con curiosidad.

–No estoy segura cuanto tiempo he estado aquí. –dije mirando el suelo, no podía mirar a Layla a la cara. No sin sentir unas inmensas ganas de golpearla. –Pero, de algo si estoy segura. Y es que te odio como a nadie.

Por primera vez, pude presenciar un cambio en el rostro de Layla. Aunque solo fue por una pequeña fracción de segundo, pero hubo un cambio. Algo que me hiso sobresaltarme, ya que no me imaginaba que Layla pudiera hacer una expresión de dolor.

Si no estuviera tan enojada, tal vez, me hubiera disculpado. Pero ahora que lo pienso y recuerdo todas las cosas que esa mujer me ha hecho, la culpa se esfuma como el humo en una tormenta.

Es imposible que esa mujer sienta algo por alguien más.

¿Una persona normal? –preguntó Loke algo confundido. Luego sonrió. –¿Quién es normal?

Aquello fue lo que me dijo cuando yo me atreví a decirle que no era una persona común y corriente como él o como todos los billones de humanos en el planeta. Yo no sabía exactamente cómo explicarle que era un tipo alienígena, porque en aquel entonces no sabía con exactitud que era en realidad.

No es como si mi padre me hubiera sacado mucho de dudas. Por mi parte, yo no estaba ansiosa por saberlo.

A pesar de que le conté todo. De que le mostré mis ciertas habilidades, él siguió a mí lado. No huyó despavorido como pensé que lo haría, guardó el secreto celosamente y lo mejor de todo, siguió tratándome como cuando me conoció por primera vez. Como un ser humano más. Y aquello fue lo que me arrebató el corazón.

Ah, pero que cruel es la vida cuando más feliz eres.

Solo es un viaje de negocios, Lu. –dijo despreocupadamente y ciertamente emocionado. –Veras que en un cerrar de ojos volveremos a estar juntos.

Dijiste que volverías… pero no lo hiciste.

Y cuando vuelva… te daré una pequeña sorpresa. –había dicho al final.

Luego lo sentí. Un fuerte tirón, como si una gran mano hubiera tomado todos mis nervios y los hubiera estirado como una bola de ligas.

Sentí, en mi corazón, como el de él se estaba deteniendo hasta que se detuvo en un respiro final.

Me dejé caer en el suelo de mi departamento, movida por el inmenso dolor. Mi cuerpo gritaba adolorido y mi alma gritaba afligida por la perdida.

En ese instante yo no sabía que había significado aquel horrible acontecimiento. Al día siguiente me dieron la noticia que el avión donde Loke viajaba había sufrido una pequeña falla y había caído.

Y todo cobró sentido.

Un gran golpe del que nunca me pude recuperar no importa los años que pasaron después.

Pasé mis dedos por la superficie del agua que estaba en una fuente. Había estado caminando por horas, me sentía incapaz de quedarme quieta. Sabía que si me encerraba en mi habitación los recuerdos me consumirían y lloraría hasta que mis ojos ardieran.

Un pequeño sollozó me hiso sobresaltarme. Me incorporé en mi lugar dejando de jugar con el agua de la fuente. Giré mi cabeza de un lado a otro buscando el causante de aquel sollozó. Del otro lado de la fuente estaba sentada una Saktim de color azul, un tono claro como el cielo en su cuerpo y una Coada de un tono azul más oscuro como el zafiro. Sus ojos eran del mismo color zafiro. Había pequeños destellos que caían de sus ojos.

¿Ella estaba llorando? ¿Las Saktim lloran?

La Saktim azul giró su rostro hacia mí, sus ojos estaban un poco entrecerrados mientras más destellos caían de su pequeño rostro. Se limpió los destellos con la base de su mano, mientras que intentaba acallar los sollozos.

–Lo siento, es solo que… Juvia no pudo… Juvia no pudo resistir. –balbuceó mientras volvió a soltar pequeños sollozos. –Tu historia de amor conmovió a Juvia.

Enrojecí. Diablos. Siempre olvido que las Saktim leen los pensamientos. Ni siquiera me di cuenta cuando dejé de estar sola, estaba tan metida en mi cabeza que no me di cuenta cuando aquella Saktim se acercó.

¡Ah! Que incómodo.

En un instante, Juvia tomó lugar a un lado de mí. Tomando mis manos entre las suyas.

–No debes avergonzarte. –dijo rápidamente. –El amor es lo más bonito que hay en el Universo. Estoy segura de que hay alguien esperándote.

–No estoy buscando una pareja. –dije bajando un poco la mirada. –Me he rendido en ese tema.

–¡No debes de decir eso, Lucy! –exclamó Juvia, luciendo espantada. –El amor es la fuerza que nos impulsa a seguir. Nunca debes rendirte en el amor, porque estaría rindiéndote a seguir.

Guarde silencio. Me había quedado sin palabras. El amor siempre estuvo en segundo plano hasta que conocí a Loke y cuando murió Loke, simplemente borré esa palabra de mi vocabulario.

Dan solo fue una forma cobarde de escapar de mis sentimientos y no hay día en el que no me arrepienta.

Nunca volví a sentir algo por alguna otra persona.

–Estas mintiendo. –dijo Juvia interrumpiendo mis pensamientos.

Alcé la ceja en su dirección, un poco enojada por su repentina intervención. –¿Así?

Juvia asintió. –Te gusta Natsu-san.

Casi me voy para atrás por su repentino comentario. Parpadeé unas tres veces o más antes de intentar decir algo.

–¡E-Eso no es cierto! –vociferé, avergonzada. –¡Apenas si lo conozco!

Juvia soltó una pequeña risita. –El amor a primera vista.

–Es falso. –bufé, fastidiada. –No existe algo como amor a primera vista. No puedes enamorarte de alguien a quien no conoces.

Juvia se lo pensó por un rato hasta que asintió de forma lenta y calmada.

–Tienes razón. –dijo con cierta diversión. –Se le denomina "atracción a primera vista".

Me atraganté con mi propia salida. Eso sonaba incluso peor. No puedo sentirme atraída por un monstruoso alienígena. Era más allá de lo ridículo. Un monstruoso alienígena que no conozco.

Por el amor de todo el cielo.

Debe ser anatómicamente y mentalmente imposible tener algún tipo de relación con él. No es humano… bueno, no es como si yo fuera muy humana. Pero sigo teniendo un cuerpo humano y pequeño. Él podría matarme en un desliz.

–Eso es erróneo. –dijo Juvia volviendo a interrumpir mis raros pensamientos. –Es cierto que tienes un cuerpo humano, pero, fuera de eso, eres una Saktim. Así que tu cuerpo es más fuerte y resistente que al de un humano promedio.

–Aun así estoy segura de es imposible. –dije con necedad. –No podríamos tener una vida normal porque somos de diferentes especies y también estoy segura de que no podríamos tener hijos.

Juvia cabeceó un poco. Pensando. –De nuevo, te equivocas. –la miré por el rabillo de mi ojo. –Las Saktim nos adaptamos al ADN de nuestras parejas. Así que si, si puedes tener relaciones con él y vivir una vida "normal"

–¡N-No…! ¡No lo digas de esa forma! –estallé llena de vergüenza.

No conocía del todo al pobre chico y ya estoy creando un plan a futuro con él. Soy tan patética.

Juvia rió entre dientes, mientras que yo seguía roja como un jodido tomate.

–Los humanos son tan inocentes cuando la palabra sexo se ve relacionada. –dijo con cierta pisca de gracia. –Nunca creí que se vería tan adorable.

–Ugh, no lo digas como si fuera nada. –murmuré aún más roja que antes. –No voy a tener s-s-s-sexo con nadie.

Me sentía tan malditamente incomoda hablar de esto en medio del jardín donde cualquiera puede escucharnos, mas sin embargo, Juvia estaba tan tranquila y serena como si estuviéramos hablando de moda o de películas.

–El sexo solo es una forma de demuestras confianza y amor a tu pareja. –prosiguió Juvia con ojos soñadores. –No debes porque sentir vergüenza.

–S-si p-pero… ¡es un tema intimo! –ya ni siquiera sabía que era lo que estaba diciendo. –N-no se d-debe de hablar a-así porque s-sí.

Una sonrisa se dibujó iluminando el rostro de Juvia. Ella parecía más que contenta e iluminando todo el lugar con su bonita luz azul zafiro.

–Entonces supongo que no debo de andar diciendo palabras como… –ella se acercó a mí oído cautelosamente y susurró: –pene.

Me alejé de un salto y la apunté con mi dedo índice.

–¡D-D-Detente! –grité, con el rostro hirviendo, casi podía sentir como de mis orejas salía vapor. –¡E-E-Eres m-m-muy des-vergonzada!

Juvia soltó una fuerte carcajeada al presenciar mi estúpido tartamudeo por una simple y sencilla palabras. Pero para mí, todo este tema me era completamente nuevo y era una complete inexperta.

Juvia se inclinó hacia el frente sosteniendo su estómago con sus brazos mientras seguía riendo. Vaya, era una Saktim muy carismática y risueña. Muy diferente a la seriedad de Erza o a la frialdad de Layla.

Muy diferente. Me agrada Juvia.

Juvia se reincorporó y me miró, sonriéndome tiernamente. –Tú también me agradas, Lucy.


Bonitos comentarios~

Guest: Todo a su tiempo, mi joven saltamontes, todo a su tiempo (?

Dragon-Slayer-Del-Arcoiris: Saludos desde México :DD Layla tiene que ser mala D: Me encanta este personaje en Fairy Tail pero no pude resistir el impulso de ponerla como la antagonista c: Natsu es adorable pónganmelo como me lo pongan.

Eagle Gold: No es mala solo incomprendida(? (Nah, si es mala xD)

zandre1901:

zuad92: Layla es cruel :'c

Alerssa: Ya no voy a poner número así xD lo mismo pasó en fanfic :'v