Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Stephenie Meyer. La historia tampoco es mía, pertenece a Rolled-Over-Beethoven. Yo solo traduzco.

Summary: Edward el Geek intimidado, el ultimo eslabón de la cadena alimenticia del instituto, luego esto se vine a bajo con la llegada de Bella, quien construirá a un nuevo Edward, perdiendo su corazón el el intento. Lemmons, lenguaje fuerte, humor.

Quiero agradecerle a Luci Rivera por ayudarme con esta historia, sin ella no hubiera sido posible. Te amo Luci! :D


Capitulo Beteado por Flor Carrizo. Gracias a ella por hacer la lectura de este capitulo mas agradable para ustedes. :3


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Capítulo 10

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Bella POV

La semana pasó muy lentamente sin Edward. Angela y Ben eran divertidos, pero comencé a sentirme una tercera rueda después de un tiempo, incluso si intentaran muy duro no hacerme sentir así. Y lo hicieron.

Echaba de menos la presencia de Edward en Biología, sus conversaciones, su excentricidad, sus gafas con montura metálica y sus rubores. Echaba de menos la forma en que habíamos caminado juntos el viernes y sus modales caballerosos, la forma en que me acompañó a mis clases y sostuvo las puertas abiertas para mí. Sobre todo, me sorprendió encontrar que echaba de menos tener a alguien que cuidara de mí.

Siempre había sido independiente. Mi madre era frívola, nunca se estableció. Ni ella ni Charlie sabían cómo cuidar de sí mismos, así que me encontraba haciendo las tareas del hogar desde una edad temprana: lavando, cocinando, comprando, limpiando. No me importaba, la independencia era una cosa buena. Pero había crecido antes de mi edad. Mi madre decía que nací de treinta y cinco y me daban más años de edad cada año o algo por el estilo. Amaba a mis padres, sin embargo no siempre había sido una chica de oro, pero había hecho todo lo posible para que se sintieran orgullosos de mí, para cuidar de ellos.

Tener a Edward alrededor era una experiencia completamente nueva. No estaba acostumbrada a que alguien llevara la bandeja por mí o sacara mi silla para que pudiera sentarme. Pero estaba empezando a acostumbrarme a ello. Me estaba empezando a gustar.

El martes por la mañana me reí de Mike, quien tenía la nariz vendada. Él todavía tenía el descaro de invitarme a salir el sábado.

—Lo siento… —Me ahogué a través de mi risa—. Pero tengo planes —terminé antes de alejarme perpleja, agarrando mi lado.

Angela me encontró cinco minutos más tarde, inclinada sobre el lavabo del baño de chicas, tratando de contener mis carcajadas. Finalmente logré calmarme, antes de arrastrarme a clase. Mi día fue largo y aburrido.

El miércoles pasó de la misma manera, aunque terminé dos veces en un cubículo de aseo, hecha una bola en el suelo, carcajeándome porque él tuvo el descaro de preguntarme otra vez en el almuerzo, así como en la mañana. Lauren y Jess me lanzaron miradas durante todo el día, que eran suficientes para partirme de la risa otra vez durante la clase. Por desgracia para ella, Jess no había dominado completamente la mirada de la muerte, se veía algo así como que estaba teniendo un derrame cerebral. Amablemente le señalé eso y se molestó un poco. Lamentablemente, ella llevaba un anillo de oro, de mal gusto y bastante grande, así que tuve una gran roncha en la cara hasta que desapareció el viernes. Tuve que evitar a Charlie durante unos días, alegando tarea.

Para el jueves, pude mirar a Mike sin reír y había comenzado de nuevo a ignorarlo, en lugar de buscar excusas. Estaba, sin embargo, prestando más atención a mis alrededores. Si Mike decidía atacarme de nuevo, pelearía de regreso. La última vez me había sorprendido, la próxima vez, si es que había una, no tendría tanta suerte. No estaba por debajo de las amenazas de Edward a los genitales de Mike.

El viernes llegó y se fue, y Mike no me había atacado de nuevo. Me dirigí con Angela y Ben a ver una película, que duró un par de horas, y cenamos. Celebramos la victoria de Edward sobre Mike juntos y decidimos conseguir un regalo para celebrar su regreso a la escuela. Así que pasamos un poco de tiempo recorriendo las tiendas.

Tuvimos la suerte de encontrar una tienda de ropa especializada en camisetas divertidas. Personalmente, yo estaba a favor de la camiseta con la imagen de un burro y un numero uno. Pero Angela estaba preocupada por la reacción de Esme a la camiseta. Así que seguimos buscando hasta que encontramos una simple camiseta negra, que tenía ¡PUNCH!* escrito en ella, en letras mayúsculas blancas. Todos estuvimos de acuerdo con ella y Ben se ofreció a comprarla, porque era un amor.

Él ya había pagado por la cena y la película. Me estaba empezando a gustar Ben mucho más de lo que lo había hecho originalmente.

Cuando estábamos por salir de las tiendas, giré hacia atrás, diciéndoles a Angela y Ben que me encontraría con ellos afuera, ya que había algo más que quería. Lo que había llamado mi atención fue un llavero verde menta. Había una imagen de una corona color rosa a través de él, con las palabras 'Una princesa prefiere un caballero'. No pude resistir conseguirlo para Edward. Me reí tontamente en mi salida de la tienda, empujándolo en mi bolsillo.

Encontré a los demás fuera de la puerta y tiré de la mano de Angela hacia mí. Ella se rió de mí y su otra mano agarró firmemente a Ben.

—Parece que tengo algo de competencia —murmuró él, fingiendo estar enojado. Nosotras sólo nos reímos, tirando unos de otros hacia el coche. Saltamos cuando llegamos y Ben comenzó a llevarnos de vuelta a casa. Angela se sentó adelante con él y yo me incliné hacia el frente desde el asiento del medio en la parte de atrás. Pude sentir el llavero clavándose en mi muslo mientras me reía con mis amigos. Sonreí, no podía esperar para ver a Edward.

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Edward POV

El sábado por la mañana, mis padres se fueron, estarían de vuelta a la noche siguiente. Ellos volverían tarde, así que tendría que valerme por mí mismo todo el fin de semana. No me molesté en decirles que estaba acostumbrado a ello. Tenían trabajos exigentes, era poco probable que alguno de ellos pudiera estar de vuelta antes de las siete en un día normal de todos modos. Carlisle era el mejor doctor en el hospital de Forks, por lo que le resultaba difícil salir. Esme era una diseñadora de interiores. Aunque pasaba gran parte de su tiempo restaurando casas viejas para la gente o comprando, restaurando y luego vendiendo. Ella había restaurado esta casa cuando habíamos llegado a Forks. Pasamos los primeros seis meses, más o menos, durmiendo en algún ala de la casa. No fue el momento más cómodo del mundo, con siete de nosotros en un lugar tan pequeño.

Pasé mi día trabajando en la nana de Bella. No estaba cerca de estar lista y, probablemente, nunca la tocaría para ella, pero quería hacerlo perfecto, a pesar de todo. No me había molestado en darme una fecha límite. Todo lo que hizo provocó una nueva emoción en mí que quise mostrar en mi música. Estaba pensando en comenzar una nueva pieza, una comparación de las diferentes emociones que entraban en conflicto dentro de mí. Sin embargo, todavía estaba indeciso.

Estaba seguro de que mi sábado duraría para siempre, porque estaba tan entusiasmado con que Bella viniera esa noche. Pero me encontré perdido en mi música y, antes de que lo supiera, el timbre estaba sonando.

Corrí hacía la puerta, aminorando la marcha a una caminata justo antes de alcanzarla, tratando de nivelar mi respiración. Estaba demasiado entusiasmado por verla, ella lo sabría. Cuando me armé de valor para verla de nuevo, abrí de golpe la puerta y sentí que mi aliento me abandonaba cuando la vi.

Bella sonreía hermosamente hacia mí, sus ojos grandes y su cabello cayendo en hermosas ondas alrededor de su preciosa cara. Y su vestuario… Pensé en varias cosas poco atractivas para no encenderme. Llevaba otra falda a cuadros, esa era aun más corta que la anterior, y una camiseta blanca aun más apretada. Había pequeñas pulseras de plástico colgando de sus brazos, las cuales recordaba, por la obsesión de Alice, se llamaban shag bands. Habían estado de moda desde hacía unos años, pero Bella no parecía ser del tipo que se mantenía al corriente con esas cosas.

Lo que realmente me llamó la atención esa vez fueron sus piernas. Bella tenía las piernas blancas cremosas más magníficas, ese día parecían incluso más largas de lo habitual. Sus pequeños pies estaban encerrados en unos gruesos zapatos de tacón negros, lo que hizo parecer que sus piernas nunca terminarían.

Tragué saliva, señalando que podía entrar. No podía hablar coherentemente todavía.

Aparté la vista cuando se inclinó para quitarse los zapatos, dándoles una patada al lado del vestíbulo.

—¿Dónde están tus llaves? —preguntó dulcemente. La miré con curiosidad y ella se encontró con mi mirada con una sonrisa inocente. Saqué las llaves de mi bolsillo y se las tiré. Ella volvió a sonreírme y sacó algo verde de su bolsillo. Entonces, se alejó de mí, así no podía ver lo que hacía. Yo extendí la mano y me saqué mis gafas, depositándolas en la mesa junto a la puerta. Ella las tomaría de mí más tarde de todos modos, al menos así me recordaría dónde estaban.

Arrojó las llaves hacia mí unos momentos más tarde; su puntería era totalmente nula, pero me las arreglé para llegar y atraparlas antes de que fueran más allá de mi hombro derecho. Miré hacia abajo para ver lo que había hecho, antes de mirar hacia ella. Había risa en sus ojos.

Allí, en mis llaves, ella había añadido un llavero nuevo. 'Una princesa prefiere un caballero', se leía en el reverso; había una imagen de una corona color rosa encima del texto. Resoplé con una risa.

—Gracias, Bella —le dije, riendo suavemente. Su regalo me hizo sentir… especial. Negué rápidamente alejando el pensamiento de que podríamos ser más que amigos y la llevé a la sala de estar.

Le pregunté si le gustarían algunas patatas fritas y ella estuvo de acuerdo, así que me dirigí hacia la cocina, empujé algunas en el horno y puse el temporizador en treinta minutos. Traje un vaso de agua para cada uno, que ella tomó con una sonrisa. Bella casi siempre bebía agua. Nunca la había visto con otra cosa.

—Entonces, ¿cómo fue tu semana de descanso? —me preguntó con una sonrisa.

—Aburrida —le respondí, no había nada más que realmente podía decir. No le iba a contar que me pasé toda la semana componiéndole una canción de cuna—. ¿Cómo estuvo la escuela?

—Divertida —me dijo, riendo—. ¡La cara de Mike se ve divertidísima! —Había travesura en sus ojos. Me sentí orgulloso, no sólo había conseguido romper la nariz de Mike y defender a Bella, también había logrado hacerla reír.

—¿Crees que será menos atractivo con la nariz rota? —pregunté, tratando de sonar casual. Estaba realmente interesado en saber si Bella lo encontraba atractivo. Estaba seguro de que lo hacía, a pesar de odiarlo. Mike Newton tenía el cabello rubio pálido y una cara amistosa. También tenía un cuerpo que la mayoría de las chicas parecían admirar.

Bella resopló y sentí que mi corazón se hundía un poco.

—¿Newton? —preguntó—. ¿Atractivo? —Mi corazón saltó de nuevo a su altura original—. No lo creo.

Entonces comenzó a reír de nuevo.

—Quizá su club de fans lo note, aunque deberías preguntarle a uno de ellos. Dudo que yo note mucho el cambio. Aunque estoy segura de que tendré brillantes flashblacks cada vez que vea la torcedura en su nariz.

Ella rió más fuerte.

—¡Oh, Edward! —exclamó. Ella estaba feliz y yo le sonreí.

Nos sentamos bebiendo agua y hablando sobre Newton y su rebaño por un tiempo. Entonces Bella me habló de sus escapadas con Ben y Angela esa semana.

—Fue aburrido sin ti —me dijo—. Bueno, no aburrido. Quiero decir, Angela y Ben son geniales, pero me sentí mucho como una tercera rueda. No puedo esperar hasta que estés de vuelta el lunes.

Mi corazón se hinchó.

—Yo tampoco —murmuré rápidamente—. Así que, mmm… ¿pensaste que favor quieres? —pregunté con rapidez. Traté de mover la conversación a algo menos peligroso—. Lo prometí, después de todo. —Le sonreí tímidamente. Ella se sonrojó y luego dejó su agua.

—En realidad… —dijo, moviéndose un poco más cerca de mí. No pude evitar notar que la falda se le había subido cuando se movió, exponiendo más de sus hermosos muslos lechosos—. Tengo una idea. Es posible que no quieras ayudarme sin embargo. —Apartó la mirada de mí, mirando el lado opuesto de la habitación.

—Bella —comencé—, te dije que te haría cualquier favor que quisieras y tengo la intención de cumplir mi palabra. —No tenía ni idea de que simplemente me había tirado al abismo.

—Bueno —murmuró, moviéndose más cerca de mí. Tomé un poco de agua, luego la coloqué de nuevo en la mesa. Ella se estiró y se mordió el pulgar, mirándome por debajo de sus pestañas—. La cosa es que desde que Newton… me acosa, no he podido deshacerme de la sensación. Y me estaba… preguntando, si tú me ayudarías a deshacerme de ella…

¿Qué?

—Mmm, ¿cómo?

—Bueno, si tú… mmm, me besaras y esas cosas, creo que se iría. No tendría que pensar más en ello. —Me miró inocentemente, como si ella no supiera lo que me estaba pidiendo—. No tienes que hacerlo si no quieres —dijo, moviéndose un poco hacia atrás.

—Bella… —Gemí suavemente—. No es eso. No he dicho nada. Pero… ¿tú estás… tú estás… tú estás segura?

—Sí —dijo suavemente. Mirándome y sonrojándose de nuevo.

—Está bien —le susurré. Su rostro se iluminó con una pequeña sonrisa y empezó a moverse hacia mí en el sofá. Levantó una pierna y la empujó sobre mis muslos, sentándose a horcajadas sobre mí.

—¿Estás seguro? —me preguntó en voz baja.

—¿T-Tú? —tartamudeé. Me sentía como un idiota. Y entonces sus labios estaban en los míos.

El primer beso entre nosotros, mi primer beso, fue suave y casto. Sus cálidos labios se posaron en los míos durante sólo unos segundos, antes de retirarse. ¿Cambiaría de opinión?

Entré en pánico por un momento, antes de que sintiera sus labios nuevamente, moviéndose suavemente contra los míos esta vez. Tiró de mí con ellos y presionó firmemente. La besé de regreso y suprimí un gemido. Ella empezó a presionar más fuerte, yo correspondí y ella gimió suavemente; sus labios vibraron contra los míos. Traté de controlarme, pero podía sentir que me ponía duro debajo de ella. No me sentía muy caballeroso. Empuñé mis manos en la manta que estaba extendida en el sofá debajo de nosotros.

Ella se retiró de nuevo, así que pudimos coger aire antes de que ella comenzara un beso más intenso todavía. Sus labios se movieron con los míos de nuevo, pero esa vez su lengua salió a lamer mi labio inferior. Gemí, abriendo la boca para ella y deslizó su lengua en mi boca para explorar. En primer lugar, acarició mi lengua, ella sabía dulce, y nuestras lenguas bailaron juntas. Se movió alrededor de mi boca, explorando mis dientes, mis encías, todas las partes que pudiera alcanzar. Luego persuadió a mi propia lengua a entrar en su boca.

Sentí su aliento en mí, ella era embriagadora. Sabía mejor de lo que podía imaginar. Besarla de esa manera era increíble. No podía imaginar nada mejor. Me sentí culpable cuando gemí en ella, mi pene endureciéndose debajo de ella, pero no podía evitarlo. Nada sonaba mejor que sus gemidos.

Cuando ella se retiró, tomó una respiración aun más pequeña, antes de atacar mis labios otra vez. Los mordisqueó, pellizcándolos y mordiéndolos suavemente. Copié sus movimientos cuando terminó, tratando de darle tanto placer como ella me había dado. Repetí las cosas que le hicieron gemir. Abrió su boca para dejar entrar mi lengua de nuevo y me sentí como si estuviera en el cielo.

No creí que pudiera ponerse mejor antes de que ella deslizara sus manos hacia arriba, desde mis hombros hacia mi cabello. Gemí más fuerte. Amé que tocara mi cabello. Emmett siempre se había burlado de mí por ser un niño de mami cuando yo era más pequeño, pero no podía resistirme a tener a Esme pasando sus manos a través de él cuando nos sentábamos a ver televisión. Las manos de Bella, sin embargo, hacían sexy la acción; la sensación fue directamente a mi ingle. Mis manos se movieron para agarrar sus caderas por propia voluntad. Yo apenas podía controlar mi cuerpo.

—Edward —respiró, rompiendo el beso para susurrar en mi oreja.

—Bella —gemí de nuevo, mi voz sonaba desesperada, incluso para mí.

—Tócame —susurró y casi me perdí—. Hazme olvidar lo que sentí a manos de ese bastardo.

Su boca volvió a la mía y me sentí completo otra vez. Pero mis manos se congelaron, no podía tocarla como ella estaba pidiendo. Yo era Edward Cullen… el nerd, el raro, el chico que no tenía experiencia con las chicas. Sin duda mis manos se sentirían peores que las de Newton. Y yo era un caballero, Bella y yo ni siquiera estábamos saliendo. ¿Qué se suponía que debía hacer?

—Edward —respiró otra vez, su dulce aliento sobre mí—. Edward —suplicó.

Sus labios volvieron a los míos, pero sus manos dejaron mi cabello. Las bajó y cubrió cada una de las mías. Su mano izquierda trajo mi derecha hasta la copa de su pecho izquierdo, que Newton había manoseado con sus sucias garras. Apretó mi mano cerrada alrededor de sí misma y no pude evitar gemir de nuevo. Apreté una segunda vez y ella gimió en mi boca. Comencé a acariciar su pecho mientras la sentía mover mi otra mano hacia abajo, para cubrir su culo a través de su falda. La manoseé suavemente y ella gimió una vez más.

Tenía a Bella Swan unida a mis labios, uno de sus pechos en mi mano y su hermoso culo en la otra. Me sentiría como un idiota más adelante, pero por el momento no me importaba. No podía conseguir estar mucho más cerca del cielo. Mi pene estaba a punto de estallar fuera de mis malditos jeans, comencé a perder el control de mí mismo cuando sus manos alcanzaron mi cabello otra vez. La manoseé un poco más duro y….

Y entonces el temporizador de la cocina sonó.

No estaba seguro de si estaba enojado o aliviado. Me retiré rápidamente, dejando caer mis manos como si ella estuviera en llamas y miré su cara. Sus labios eran rojo cereza y estaban un poco magullados por los besos. Su rostro estaba sonrojado y su cabello caía alrededor de ella de la manera más hermosa imaginable. Mis ojos se movieron hacia abajo, a la forma en que la parte superior de su ropa estaba arrugada por mis caricias. Rápidamente la empujé hacia abajo, sobre el pequeño trozo de su suave estómago blanco que había expuesto. Ella se quitó de encima mío y casi corrí a la cocina, sonrojándome de un furioso rojo.

Saqué las patatas del horno con un guante y las puse sobre un plato grande. Tomé la sal, el vinagre y la salsa de tomate de la nevera, en caso de que quisiera algunos de ellos. Entonces traté de calmarme. Nunca había estado tan duro en mi vida. No tenía mucha experiencia exactamente. Me paré, agarrando la encimera durante unos minutos y traté de pensar en algo que hubiera visto que fuera poco atractivo: Carlisle y Jasper en toallas… Emmett desnudo… Eso funcionaba, aunque realmente no quería pensar en ello demasiado. Lauren Mallory… Jessica Stanley… Eric y Tyler. El señor Banner.

Cuando me sentí seguro de que podía enfrentar a Bella otra vez, agarré la comida y la llevé a la sala de estar.

De todas las imágenes, nada podría prepararme para la belleza que era Bella Swan.


*Punch: puñetazo.

¿Hace calor? Uff. Jjaja.

Acá esta el capítulo que les debía de la semana pasada, espero que me disculpen por no haber actualizado antes, me encontraba un poco indispuesta.

¿Les gustó? ¿Les encantó? ¿Les disgustó? ¡Cuéntenme que les pareció el capítulo! :D

Gracias por esos lindos Reviews que me dejan, me animan a seguir con la traducción.

¡Nos vemos en el próximo capitulo!

¡Ki-Kisses!

-Elizabeth.