Hechos
Hacer esto es estúpido.
Ahí está, un hecho. La verdad. Todo lo que debería ser necesario para empezar.
Bien, me detendré ahí porque escribir eso se sintió... raro. No importa. No es como si estuviera realmente bien, ¿verdad? No después de lo que pasó... pero ya escribí sobre eso antes y, si bien no me hizo sentir normal una vez más, calmó un poco el peso que me apretaba el pecho. Espero que eso funcione otra vez.
Hay sentimientos que no deberían estar ahí. Deberían desaparecer, marcharse, o nunca haber existido en primer lugar. Solo complican las cosas.
No puedo hablarlo con nadie, y esta vez no es porque no quiera hacerlo. Solo... no puedo. No con Cisco, menos con Barry. Él no debe saberlo. Jamás. No podría mirarlo a los ojos si lo supiera.
Sé que podría llamar a Felicity. Sé que ella podría ayudar, pero también sé que no es muy buena guardando secretos si alguien le pregunta al respecto y no le oculta nada a Oliver Queen. No creo que eso sea una buena combinación.
Si alguien supiera... nada podría ser lo mismo después de eso.
Y ya hice esto antes, ¿no? Y funcionó. Un poco. El crédito completo de que pueda dormir en las noches le pertenece a Barry, no a la idea de escribir lo que estaba sintiendo sobre el papel. Haber tenido ayuda no significaba que no hubiera sanado un poco por mi cuenta.
Podría quemar esta cosa cuando termine. Me sentí liberada antes, ¿por qué no sería lo mismo en esta ocasión?
Si escribo lo que siento, si lo saco de mi sistema, todo irá bien otra vez.
Espero que me saque estas ideas locas de la cabeza.
El principio
Todo necesita un principio, y mi problema tiene uno aunque no sepa cuál es.
¿Cuándo fue que empecé a desarrollar sentimientos por uno de mis mejores amigos? Es difícil contestar esa pregunta, incluso si soy yo quien la hace.
Creo que siempre estuvo ahí, desde el inicio. Un roce pequeño, sus ojos brillando, yo sonriendo, abrazos. No sé. Barry encontró la parte de mí que traté de enterrar el día que creí que Ronnie había muerto... O no. No, él me hizo... resurgir. Sí, eso. Hizo que una mejor versión de mí misma apareciera y reemplazara la cáscara vacía que era en aquel entonces, cuando lo conocí. La persona que no sonreía mucho.
No sabía por qué pero, casi desde el primer momento, pude dejarle ver a la verdadera Caitlin Snow.
Creo que ese es uno de los motivos por los que lo amo. Con él no me tengo que esconder. Pero ese no es el motivo por el que estoy escribiendo esto. Si quisiera enumerar las razones por las que amo a Barry Allen, probablemente nunca terminaría de escribir.
Llevo tanto tiempo en el mismo lugar. Traté de esconderme muchas veces y no decir nada, traté de concentrarme en Jay —y aquello terminó siendo la peor idea del mundo— y fingir que no dolía verlo a él con alguien más, pero nada funcionó.
Fue un atisbo de duda lo primero que vino a mi cabeza cuando él me besó. Técnicamente, cuando Hannibal Bates me besó fingiendo ser él. Fue como darle un trago de agua a alguien que lleva horas en el desierto: despertó una necesidad. Una que yo ni siquiera sabía que tenía. Pero eso no lo supe en aquel entonces, y de todas formas acabábamos de descubrir aquel periódico del futuro.
Pensé en decírselo. Miles de veces. Terminé por darme cuenta de que siempre posponía la charla y una parte de mí estaba aterrorizada de decir cosas de las que probablemente iba a arrepentirme después.
Además... en aquel momento estaba Ronnie. Lejos, pero estaba ahí. Y, oh, estaba tan confundida.
Hubo ocasiones en las que sentía que estábamos en la misma página, pero entonces decíamos algo que nos alejaba unos cuantos pasos y estábamos perdidos una vez más. Sigue siendo así, incluso ahora.
Destino
El destino. Los científicos no creen en el destino, ¿verdad?
Cuando algo ocurre, hay una serie de eventos detrás que llevaron personas a una determinada situación. Eso es todo. Las decisiones que toman te llevan a cierto lugar.
Pero, si el destino de verdad existiera, ¿quién soy yo para decirle que se haga a un lado?
Solo soy una persona demasiado asustada como para moverse un paso en dirección a lo que quiere. Y esa es la razón por la que no puedo decirle a Barry acerca de esto. La libreta, la cosa de los sentimientos escondidos... No puedo.
Supongo que no estamos destinados a ser más que amigos. Nunca fue nuestro tiempo, siempre hubo algo impidiendo que hiciéramos algún movimiento. No hacia adelante —tuve a Jay-Hunter y él tuvo a Patty—, pero sí hacia un lado, hacia el otro.
El destino siempre estuvo ahí. Se interpuso entre los dos desde que leímos aquel periódico del futuro. Debí ser capaz de verlo desde que despertó del coma. Él no tendría ojos para nadie más.
Iris West-Allen.
Él está destinado a las mejores cosas. Ser un héroe, y tener a la persona que se pasó anhelando casi toda su vida. Se merece su final feliz, más que cualquier otra persona.
Iris West
No puedo culpar a Barry por nada. Estar enamorado de Iris West es una de las cosas que venían con él cuando lo conocí. Ella estaba con Eddie por aquel entonces, y ese drama no me importaba demasiado: no tenía nada que ver conmigo. Ahora Eddie no está y Barry no ha hecho ningún movimiento en dirección al amor de su vida porque aún se siente perdido por lo que pasó con Zoom.
No lo culpo por ello. Sé que necesita tiempo para sanar.
Iris no piensa de la misma manera que yo. Yo sé que es una locura, pero ella cree que está viendo a alguien más, y yo no puedo imaginar el motivo por el que piensa eso. Me lo pregunta cada vez que me ve —o, mejor dicho, cada que me «arrastra» a almorzar con ella a Jitters—, y siempre me mira de una manera extraña mientras lo hace. Me pregunta cómo nos va en STAR Labs; después de Zoom, Barry prefiere que solo seamos él, Cisco, Harry —cuando viene a nuestra Tierra— y yo. Y, más de una vez, me ha preguntado qué clase de regalo le gustaría a Barry en ciertas ocasiones...
Acepté que no puedo estar con él. Acepté que él necesita estar con la persona que lo conoce de toda la vida, la misma persona de la que lleva enamorado años... Pero lo que no puedo aceptar es que esa persona no sepa qué regalarle cada vez que una fecha especial se acerca.
Si lo conoce tan bien como dice, si lo ama tanto como proclama, ¿no debería saber esa clase de cosas?
¿Por qué, entonces, me pregunta sobre ello? ¿Sabe lo que siento y trata de torturarme? ¿O de verdad no conoce a Barry en absoluto?
Iris West es un gran, gran misterio.
Falta de privacidad
Han pasado varios días desde que escribí algo en esto. Estuve preguntándome por qué no lo hago en una computadora. Sería más simple, rápido y cómodo.
Esta mañana, Cisco revisó algunos archivos ahí. Dijo que buscaba unos datos. Nunca me había molestado, nunca me incomodó antes; pero estoy segura de que si estas notas hubieran sido escritas ahí, yo estaría en serios problemas justo ahora.
Me hizo darme cuenta de que no tengo privacidad.
Es mejor cargar algo de peso extra en mi bolso a permitir que alguien se entere. Supongo que es un precio justo, me estoy liberando del peso en mi pecho, al final del día.
Tortura, tanto como una cura
Lo entiendo y lo apoyo; siempre lo voy a hacer. Eso no cambia.
Es la razón por la que lo dejo quedarse conmigo casi todas las noches. No solo para ahuyentar mis pesadillas, o las suyas. Porque quiero estar ahí para él en cada oportunidad que se me presente. Su presencia a mi lado en la cama es un recordatorio constante de lo que no puedo tener, pero no importa. Ese dolor es un pequeño pago por tenerlo ahí. Y no importa.
Sé que no tengo oportunidad de estar a su lado, de todas formas. Y él no está listo.
No creo que yo lo esté, tampoco.
Las cosas no desaparecen
No está funcionando.
No sé por qué creí que lo haría. Escribir no ayuda. Los sentimientos no desaparecen —por mucho que lo desees— y no hay nada que puedas hacer cuando alguien te preocupa de esta manera. Es la realidad. Una verdad universal a la que ya debería haberme acostumbrado.
Estoy perdida.
Cada vez que Barry regresa después de haberse enfrentado con algún meta-humano, mis manos comienzan a temblar.
Antes podía concentrarme en lo que estaba mal. Sacar balas, acomodar huesos... hacía lo que fuera necesario.
Esta vez se sintió diferente. Hay diferente-bueno, diferente-malo, y acabo de descubrir que hay diferente-aterrador.
Llevo un tiempo sintiéndome así. Cada vez que llega herido, tiemblo mientras trato de curarlo. Hoy notó esos temblores; o, al menos, hizo algo con ellos. Me sujetó las manos y se disculpó. No sé de dónde salió aquello, pero llegó a calmarme más de lo que debería admitir.
Cada vez que no escucha..., cada vez que regresa herido, siento que algo se rompe dentro de mí. Son trozos que él vuelve a pegar en la noche.
A veces siento que la única manera de dejar de amar a Barry Allen es permitiéndome odiarlo.
Pensamientos nocturnos
¿Tratar de odiar a Barry Allen? La última línea es una tontería. Me estaría riendo ahora mismo si no tuviera miedo de despertarlo. Lo hice sonar como si fuera sencillo, como si tuviera sentido siquiera intentar.
¿Cómo podría odiar a alguien como él? No es solo interesante, inteligente, atractivo, o una persona que se preocupa por los demás antes que por su propia seguridad; alguien que daría su vida por la ciudad si tenía qué. Barry Allen es muchas cosas, no solo lo que la gente ve a simple vista.
Y... él aún no despierta.
Respira, por supuesto. No estaría escribiendo estas tonterías de lo contrario. Quedarme a cuidarlo —incluso si a veces él no lo sabe— me da tranquilidad. Me recuerda a los días en los que él estaba en coma y su latido me calmaba.
Me asusta la manera en la que me preocupo por él. Es demasiado fuerte, y no es algo que pueda controlar.
Sigo perdida. Lo que queda de mí —las piezas rotas y el desastre— le pertenecen a él. Incluso aunque no lo sepa. Incluso aunque no le importe.
Sería más sencillo si solo quisiera ser su amiga. Si no me importara de esta manera por él...
Debo irme. Ahora sí está despertando.
