Perdonen la demora, de verdad que he estado muy liada con el trabajo. Pero bueno, como he prometido, no abandonaré hasta ver este fic terminado ;P.
Dragon Ball no me pertenece. Es obra original de Akira Toriyama. No obtengo absolutamente nada con este escrito, sólo la satisfacción de que la gente lo lea.
Capítulo 10: El rescate de Azuki
Azuki despertó en su antiguo hogar. Aún estaba algo dormida, pero eso no le impidió notar que una tela extraña cubría su piel. Por alguna extraña razón llevaba puesto un vestido de novia, se trataba de un hermoso vestido blanco adornado con flores blancas, no recordaba como había llegado hasta allí ni lo que había pasado antes, sin embargo, pasados unos minutos empezó a recordarlo todo, desde el momento en el que la habían engañado hasta el momento en el que había sido raptada por ese extraño sayayin. ¡Dios, esto tenía que ser una broma! O simplemente un castigo divino, ya que ahora era ella la que se encontraba entre rejas. Pero Azuki no iba a permitir esto, no, por algo ella era una princesa sayayin, y no iba a dejar que un maniático loco la tuviese atada a su antojo en su propia casa.
Azuki se levantó rápidamente de aquella cama, y rompiendo un poco aquel vestido para moverse con más libertad, se dirigió hacia a la puerta. Ella sabía que esas paredes estaban hechas de un material bastante resistente, pero afortunadamente conocía una forma de derribarlas.
En una nave en medio de la galaxia:
Los guerreros Z se dirigían en busca de aquel sayayin llamado Broly que horas antes había escapado de aquel lúgubre planeta. Goku estaba emocionado esperando su reencuentro con ese sujeto, sin embargo, todos los demás estaban aterrados ante la idea de enfrentarse nuevamente a aquel guerrero. Aunque el hecho de poder ayudar a su amigo les daba el animo que necesitaban, sabían que ya de por si el hecho de que Piccolo estuviese enamorado era extraño, y sabían que si no rescataban a esa chica, posiblemente fuese la ultima oportunidad de Piccolo de encontrar a alguien para compartir su vida, todo el mundo le temía, y sabían que a menos de que se tratase de algún extraño alienígena, ningún ser viviente querría siquiera acercarse a él. Piccolo entreoía los cotilleos de aquellos terrícolas, realmente él no podía llamarlos amigos, el siempre había sido una persona solitaria y ese término no entraba en su vocabulario. Piccolo prefirió no interferir en aquellos comentarios, aunque siendo francos, si fuese por él ya habría aniquilado a todos los allí presentes, pero sabía que les necesitaba para esta ultima batalla. Sin embargo, llegó un punto en que su paciencia se vió colmada.
- ¡¡Ya cállense si no quieren que los mate a todos ahora mismo!! - Gritó el namek furioso, haciendo callar a todos los que en ese momento se encontraban cotilleando. Vegeta solo observaba la situación, para él todo esto era un entretenido espectáculo, cómo le divertía ver a todos aquellos terrícolas bulándose de aquel namek, siendo francos a Vegeta le simpatizaba aquel alienígena, pero como todos sabemos el carácter agrio de Vegeta impedía ver cuales eran sus verdaderos pensamientos. Vegeta sabía que el hecho de que todos se encontrasen burlándose del namek era debido a sus comentarios, pero bueno, traer un poco de diversión para un viaje tan largo no venía nada mal.
Tras pasar algunas horas llenas de tensión en los terícolas debido a las amenazas de su temeroso compañero, todos los tripulantes de aquella nave empezaban a vislumbrar por fin el planeta de NuevoVegita. Para Piccolo no tenía gran misterio, pero para todos los demás era algo asombroso, en especial para el príncipe Vegeta, ya que ese planeta le recordaba bastante al planeta Vegita en el que pasó sus primeros años de vida.
Cuando finalmente consiguieron aterrizar, un montón de guardias trataron de impedirles el paso, pero para nuestros guerreros fueron pan comido, aquellos guardias se trataban de una raza llamada Crawlers de un planeta lejano, eran una especie de lagartos mutuantes que poseían mucha fuerza y comúnmente eran usadas en ese planeta como guardias o esclavos. Pero siendo francos, no le llegaban ni a los talones a nuestros amigos sayayins.
Tras ser guiados por el malhumorado namek, finalmente todos lograron llegar a la habitación donde Piccolo fue secuestrado. Sus amigos realmente no sabían lo que había pasado entre él y Azuki cuando se lo llevaron, prefería mantenerlo en secreto, era humillante. Finalmente Piccolo abrió aquella puerta por la que una vez salió huyendo para encontrarse aquella habitación vacía. Extrañamente ni Broly ni Azuki se encontraban allí, pero un enorme agujero se veía atravesar los muros imbatibles de aquella habitación, parecía ser que Azuki había escapado.
En el gran salón de baile de aquel enorme castillo:
Broly se preparaba para su gran boda con la bella princesa sayayin, llevaba años esperando ese momento, sabía del plan de su padre años atrás, pero también sabía que no podía llevarse acabo mientras existiese el rey Sambock que poseía aquel poderoso talismán. Finalmente podían hacer realidad su sueño de gobernar aquel planeta. Pero una pieza del juego había cambiado en aquel juego, se trataba de Paragus. Broly ya no le necesitaba, por su culpa pasó toda su vida con una diadema que le impedía usar toda su fuerza, pero ahora era libre de hacer lo que quisiese, empezando con casarse con la bella sayayin y consumar su matrimonio.
- Tráiganme a la princesa Azuki. - Decía Broly mientras se terminaba de vestir adecuadamente para la ocación. Los asustados guardias no dudaron ni un segundo en cumplir sus órdenes. - Pronto este planeta estará bajo mi poder. - Decía para si mientras veía a los pequeños Crawlers retirarse.
Mientras tanto Azuki se encontraba fuera del palacio, estaba planeando alguna estrategia para derrotar aquel maniático, cuando de repente sus ojos vislumbraron cierta nave que había aterrizado en sus dominios. Piccolo había venido a rescatarla. ¿Pero... porqué? Todo había quedado claro entre ellos, y siendo francos no había motivo para que volviesen a por ella, fácilmente pudieron haberla dejado casarse con aquel hombre, esto no tenía nada que ver con su planeta, estaba en otra galaxia.... no tenía porque influirles. Aunque... conocía la sangre sayayin, y sabían que esto podría ser más un acto de orgullo por parte de suprimo, o un simple deseo de pelea del plebeyo de Kakkarotto. No, puede que no estuviesen allí por ella. Pero bueno, no era momento para pensar en tonterías, había que eliminar a su secuestrador, más tarde se preocuparía en ordenar sus emociones.
En la habitación de Azuki:
- ¡No se donde pueda estar esta mocosa! Estas paredes eran indestructibles, no se que habrá hecho para crear este agujero. - Explicaba Piccolo muy confuso.
- Pero Piccolo.... ¿Tu conoces este sitio?! - Preguntó Goku confuso.
- Sólo un poco, el tiempo que estuve aquí me enteré de algunas cosas. - Explicó Piccolo tratando de que no se notase el ligero tono púrpura que aparecía en sus mejillas, afortunadamente nadie se percató de ello.
- ¡Lo que no entiendo es donde demonios está ese estúpido de Broly! - Gritó Vegeta furioso. Así que, como debía haber hecho en un principio, salió en su búsqueda sabiendo que los demás le seguirían. Sin embargo una marabunta de Crawlers interrumpieron su camino, haciendo reír de una manera muy cínica a nuestro malhumorado sayayin.
- ¡No me hagan reír! Voy a ser bondadoso con ustedes, si no quieren morir ¡Apártense! - Vegeta gritó intimidando a los Crawlers. En ese momento Broly apareció en escena. Vegeta se estremeció, en su interior le daba terror volver a ver al Legendario SuperSayayin, ya que la leyenda lo describía como invencible.
- Veo que han decidido venir a la celebración de mi boda. - Dijo Broly con una sonrisa en su rostro. Piccolo no pudo evitar sentirse furioso con aquel comentario y sin controlar mucho sus acciones se dirigió a atacar al guerrero. Goku lo siguió sabiendo lo que debería estar sintiendo el namek, sin embargo los dos fueron noqueados rápidamente por aquel poderoso guerrero legendario. Vegeta miró a sus amigos inconscientes en el suelo, y al ver que aquel super guerrero se acercaba hacia el, decidió contraatacar, él era el príncipe de los sayayins, y no huiría de nadie que se interpusiese en su camino, aunque eso significara la muerte.
- ¡ALTO! - Azuki gritó, finalmente había llegado al campo de batalla.
- No permité que se derrame sangre en mi casa. Acabemos de una vez por todas con este asunto. Y con esto sacó una larga espada. Sin embargo, sin que se diesen cuenta, la sayayin no tenía pensado atacar al guerrero, ya que colocó la punta de la filosa arma en su estómago.
- Si yo muero no podrás gobernar este planeta. Por muy poderoso que seas sabrás muy bien como somos los sayayins y cómo podemos gobernarnos entre nosotros. Tu no eres un guerrero de sangre azul por lo que si no te casas conmigo ningún otro sayayin te respetará.
Broly no esperaba esa reacción por parte de la sayayin. Tenía razón, sabía que no cualquier sayayin podía gobernar a otros sayayins, era algo genético, y él sabía muy que su familia no era proveniente de una familia real, su única opción era casarse con ella para poder obtener ese poder. La última princesa sayayin... ¿Qué podía hacer?
Piccolo había despertado recién había llegado Azuki, y se encontraba observando la escena extrañado. Pero... ¿¡Quien era esa chica!? La Azuki que ella conocía era egoísta y caprichosa. ¿Será que la pequeña princesa había madurado de esa forma después de todo lo que había pasado? O sería que tendría algo entre manos. De todos modos, no iba a esperar a averiguarlo.
Goku también había despertado, y tras mirarse fijamente pensaron en una manera de inmovilizarlo. Y sin más aprovecharon sus ultimas fuerzas para contraatacar. Cuando Vegeta vió que su mortal enemigo estaba siendo inmovilizado por Kakarotto y el namek,decidió que era momento de usar todas sus fuerzas para atravesarle la cabeza con un rayo letal. Tan poderoso que debía ser aquel guerrero, y sin embargo tan fácil que podía ser derrotarlo. A Azuki le aqueó un poco la sangrienta escena, pero bueno, finalmente su planeta estaba nuevamente a salvo.
Tras la derrota del Legendario SuperSayayin los guerreros fueron curados por los sirvientes de la princesa Azuki y, tras estar en condiciones para poder irse, había llegado la hora de regresar a su planeta. Todos estaban preparando la nave para el largo recorrido, mientras Piccolo se encontraba recostado en una columna del castillo, para él aun quedaba una duda... ¿Azuki volvería con ellos o cumpliría con su obligación para gobernar su planeta? Tendría acaso la princesa Azuki a alguien lo suficientemente capacitado para tomar su puesto? Piccolo se encontraba algo consternado, no quería perder nuevamente a Azuki, pero tampoco quería decirle lo que realmente sentía, en el fondo temía que realmente ella ya no sintiese nada por él. Pero... ¿Que demonios estaba pasando por su cabeza? ¿Desde cuando al príncipe de los demonios le importa estar al lado de alguien?.. Pero Azuki era diferente.. ¡Basta! De todos modos eso era algo imposible. ¡Ella debía quedarse en su planeta!
- Piccolo...- La princesa Sayayin interrumpió sus pensamientos. Piccolo la miró a los ojos, no sabemos exactamente que es lo que pasaría por su mente, pero no pudo soportarlo ni un segundo más.
- Creo...que he empezado a entender ese sentimiento del que tanto me hablabas. - Dijo Piccolo apartando su mirada de ella y enfocándola en los otros guerreros que le acompañaban, que en ese momento se encontraban subiendo proviciones al interior de la nave. Azuki le miró confusa, pero tras meditarlo, pudo entender a que se refería. No se lo estaba diciendo directamente, pero ella sabía que su adorado namek empezaba a sentir algo profundo hacia ella. Tal vez sería la ultima vez que estarían juntos, que más daría si intentaba nuevamente demostrarle que lo que ella sentía por él aún exisitía. Sin pensarlo dos veces, la dulce sayayin se tiró a sus brazos y cogiendo su rostro con ambas manos le dió un beso allí mismo.
Todo era confuso, pero Piccolo esta vez aceptó gustoso aquella muestra de cariño. Es más, era de tal manera que decidío acercarla aún más a él, besándola apasionadamente. Aquella hipnosis era tal, que no se percataron de todas las personas que tenían a su alrededor. Vegeta decidió retirarse, a pesar de lo rudo que era, el amor era algo a lo que le tenía respeto, y más ahora que él también empezaba a sentir algo por aquella terrícola de pelo verde azul. Goku, Krillin y el pequeño Gohan se miraron en señal de alegría, realmente no esperaban que esto ocurriese. Por otro lado Yamcha, Puar, Oolong y el maestro Roshi no pudieron evitar reírse un poco, la verdad les parecía algo un poco cómico, o más bien, algo muy extraño.
Finalmente el beso de nuestros dos protagonistas terminó. Y tras separarse se quedaron mirando fijamente el uno al otro.
- Azuki... tu... ¿Volverás a la Tierra con nosotros no es así? - Le mencionó tratando de disimular. Azuki estaba muy contenta con el hecho de ver que Piccolo deseaba que volviese con ellos, sin embargo recordó algo que le hizo quedarse pálida. - ¿Que pasa? - Preguntó consternado el namek. De los ojos de Azuki se empezaron a salir lágrimas preocupando a Piccolo.
- No puedo....debo quedarme aquí. Mi padre ha muerto y ahora debo quedarme a gobernar NuevoVegita, se lo debo, él está muerto por mi culpa. - Piccolo la miró fijamente, ciertamente aquella niña berrinchuda había madurado tras la muerte de su padre, y la entedía perfectamente, sabía que era su obligación quedarse en aquel planeta.
- Piccolo....- Le interrumpió la bella sayayin. - ¿No te gustaría quedarte conmigo? - Piccolo no se había planteado esa posibilidad. ¿Y si laccedía a quedarse? Pero... Estaba todo el asunto de los androides... no es que le tuviese cariño a la Tierra pero no podía permitir que esos seres la destruyesen, y ciertamente le había cogido cariño a Goku y los demás. Aunque...¿Qué pintaba alguien como él en aquel planeta, aunque pensándolo bien, él tampoco pertenecía a la Tierra, él se había quedado allí debido a los múltiples enemigos, sabía que si se iba a namek toda su vida sería muy aburrida.
- Imposible. Tengo que ayudar a Goku y a los demás a eliminar a esos poderosos androides.
- Piccolo... ¿Y si volviésemos a vernos dentro de 2 años? Una vez que ese asunto de los androides hubiese acabado. - propuso Azuki.
Piccolo no había pensado en aquella posibilidad, realmente no era una mala idea. Pero... ¿De verdad aquel sentimiento llamado amor podía llegar a durar tanto a pesar de la distancia? Bueno, llegados a este punto, Piccolo debía intentarlo, realmente era la única solución posible para poder estar al lado de aquella princesa sayayin.
- De acuerdo, nos volveremos a ver dentro de dos años. - Y con esta corta frase se alejó de ella. No quería alargar la despedida, sabía que podía caer en la tentación de no querer volver a la Tierra, pero seamos francos, Piccolo tiene el mismo espíritu de lucha que sus amigos sayayins, y sabía que si no luchaba en aquella batalla se arrepentiría el resto de su vida.
- Piccolo, Azuki, ¡Vámonos!, aún debemos prepararnos para la llegada de los androides. - Gritó Goku. Sin embargo, les sorprendió ver que sólo Piccolo se dirigía a la nave.
- Azuki... ¿Tu no vienes? - Le preguntó el confundido sayayin. Pensaba que Piccolo y Azuki por fin se habían emparejado, entonces... ¿A qué se debe este cambio tan drástico?
- Vámonos Goku, ella no viene. - Contestó fríamente Piccolo pasando por su lado y entrando a la nave.
- ¿De que hablas? - Goku respondió algo confuso. Algo andaba mal y quería saberlo.
- Azuki debe quedarse aquí a cumplir con su obligación al igual que nosotros tenemos que volver a la Tierra a cumplir con la nuestra. - Tras terminar la frase Piccolo despareció entrando completamente en aquella nave que los llevaría a casa. Goku no entendía nada. ¿Habrán decidido no estar juntos? Bueno, ya le preguntaría más tarde a Piccolo por esos detalles. Ahora mismo debían aprovechar cada segundo para su arduo entrenamiento.
Finalmente aquella nave despegó del planeta NuevoVegita y por fin se dirigía a la Tierra, ya que sabían que dentro de dos años llegarían esos androides a invadir su planeta.
Azuki miró la nave alejarse de su planeta, y no pudo evitar que sus ojos derramasen lágrimas con aquella partida. Ella realmente esperaba que Piccolo la buscase dentro de dos años.
Continuará...
¡¡¡Muchísimas gracias por sus reviews!!!
