Disclaimer: Todo lo que reconozcan, propiedad de J.K Rowling, lo demás, mío.
DOBLE ACTUALIZACIÓN.
10.
Un nuevo personaje.
Hermione decidió que aquel día se quedaría en su apartamento a descansar. Sería un día exclusivo para dedicarse solo a ella misma.
Se había pintado las uñas, hecho un baño de crema en su rebelde cabello, se había depilado y una vez que todo aquello estuvo listo, decidió que era hora de un maratón.
Se hizo palomitas, lleno un bol con ellas y se acostó en su cama con las persianas bajas para quedarse acostada lo que restaba del día viendo episodios de una de sus series.
Era sencillamente un plan perfecto para ella.
Tras el sexto episodio consecutivo, un sueño voraz la devoró y colocando en pausa el episodio, cerró los ojos.
Su sueño fue interrumpido más tarde, tras sentir el sonido insistente de su celular, abrió apenas uno de sus ojos y había una llamada de Ginevra que perdió. Tras tomar el celular, reviso sus mensajes y la pelirroja le llevaba enviando varios desde la última hora.
Se restregó los ojos con las manos y volvió a mirar a la pantalla. Algo de una fiesta logró leer hasta que Ginevra volvió a llamar. Hermione carraspeó antes de atenderla intentando no sonar tan dormida.
— ¿Hola?
— Te he pedido un sinfín de veces, Hermione, que no dejes en silencio todo el día tu celular.
— Sabes que a ti te tengo con un sonido especial, Gin.
— ¿Entonces por qué no veías mis mensajes? ¿Ni me atendías?
— Me quede dormida — admitió aún adormecida, colocando unos almohadones contra su espalda y prendiendo el velador. Crooks bostezada y se desperezaba a sus pies.
— Eso es genial, estarás bien descansada para esta noche.
— ¿Esta noche? — inquirió.
— Estamos invitadas a un super evento.
— ¿Qué evento, Ginny?
— ¿Recuerdas aquella vez que Blaise nos dijo que debíamos organizar algo los cuatro? — Hermione cerró los ojos y se apretó con fuerza el puente de la nariz.
— Ajam — apenas respondió, esperando que continúe.
— Bueno, me ha llamado hoy y me ha dicho si queríamos ir a una fiesta esta noche. Es con invitación, super exclusiva — Ginevra sonaba muy animada, muy lejos a lo que sentía Hermione.
— ¿Y tenemos que ir…?
— ¡Hermione!
— Ya, ya, entiendo. Tenemos que ir.
— Por supuesto, habrá bebida libre. Esto es un regalo del cielo, Herms.
— Si tú lo dices. ¿Cómo hay que vestir? ¿A qué hora es todo?
— Hay que ir arregladas, y no te preocupes, te pasaré a buscar.
— ¿Piensas manejar, Ginevra? Acabas de decir que habrá alcohol gratis, no creo que sea recomendable que salgas en auto.
— Ya, en cualquier caso, manejas tú.
— ¿Y porque crees que yo no tomaré?
— En cualquier caso, dejo el auto por allí estacionado y lo busco mañana ¿Te convence más así?
— Bien, suena mejor.
— ¡Genial! ¡Empieza a alistarte!
Hermione cortó la llamada tras ello, y se levantó a lavarse la cara para intentar lograr despertarse realmente. Sentía la cabeza pesada aún debido a la larga siesta que se tomó y bostezaba una y otra vez sin parar.
Se preguntó seriamente que tipo de "fiesta exclusiva" era, pero al menos no sonaba tan mal. Si Blaise Zabini asistía, seguramente era una buena.
Aun así, le generaba un cosquilleo extraño en el pecho encontrarse con Draco. No lo había visto después del beso y no sabía con seguridad en que estaban, que sucedería cuando lo viera. No sabía si él reaccionaría como si aquello nunca paso, o, por el contrario, diría algo.
El platinado resultaba ser una persona bastante impredecible que lograba marearla y desestabilizarla.
También se preguntó si Draco sabía que ella asistiría esa noche, y si estaba de acuerdo con ello. Esperaba realmente que Blaise no haya actuado en solitario y las haya invitado a ambas sin comentárselo a Draco.
Intentó, un poco en vano, aislar su cabeza de preocupaciones que estaban más allá de ella. Se merecía disfrutar de aquella noche más allá de Draco Malfoy.
Colocó música movida para comenzar a ambientarse, y comenzó a hurgar en su ropero. Ginevra le había dicho que debía ir arreglada así que supuso que un vestido iría bien. El problema ¿Cuál? Hace mucho tiempo no se compraba ropa, no tenía muchos eventos y no era de salir seguido cada fin de semana, así que la mayoría de ropa que tenía era la diaria; para ir a la facultad, para ir a sus prácticas y demás cosas similares.
Encontró a un costado de su placard una serie de vestidos colgados, y encontró el que considero ideal; uno azul marino lo bastante bonito y a la vez, no tan arreglado.
Lo colocó sobre su cama y luego se dirigió al baño con la intención de arreglar su cabello; al menos estaba suave luego del baño de crema, pero aun así lucia rebelde y despeinado. Farfullando por lo bajo, comenzó a peinarlo y a bajar un poco lo erizado que estaba, luego, comenzó con el maquillaje; algo sutil, un poco de color, pestañas y un labial nude. Ahora tan solo debía colocarse el vestido y los zapatos.
Le mando un mensaje a Ginevra para ver cuánto le faltaba a su amiga; el mensaje fue devuelto de inmediato, iba en camino.
Hermione se colocó el vestido, unos zapatos negros con tacón, pero no tanto; había intentado varias veces colocarse zapatos más altos, pero era una pérdida de tiempo, no los toleraba mucho tiempo a menos que tengan una plataforma que los equilibre.
Sin más, tomo una cartera para colocar su billetera, su celular y llaves y bajo a esperar afuera a Ginevra.
Para su suerte, para cuando estaba cerrando la puerta de su edificio, Ginevra estacionaba su pequeño auto rojo.
La pelirroja bajo la ventanilla y comenzó a saludarla efusiva.
— ¡Estás bellísima! — exclamó, y Hermione sonrió negando con una sonrisa.
— Ya pareces mi madre diciendo esas cosas — Ginny sonrió.
— Necesitas que alguien te lo diga, Herm — la castaña volvió a esbozar una frágil sonrisa a tiempo que miraba a Ginny.
La pelirroja lucía un vestido rosa viejo muy bonito y delicado, que hacía resaltar su perfecta piel blanca. Las pecas del pecho y hombros se notaban como nunca antes, aunque las del rostro lucían algo tapadas tras varias capas de base. Ginevra lucia labial rojo dándole color a todo su atuendo, y el cabello lacio y rojizo suelto. Ella le sonreía de costado entusiasmada.
— ¿Vas a decirme cómo es eso de que te comunicas con Blaise? — la pelirroja echó una fuerte carcajada a medida que doblaba en la cuadra siguiente.
— No le di mi número, por si eso te preguntas, pero él lo consiguió por sus propios medios — sonrió vanidosa — A la clase de chicos como Zabini hay que hacerlos trabajar ¿Sabes? — Hermione sonrió negando su cabeza.
— Y a ti todo te divierte demasiado ¿Verdad?
— No puedo negar que es divertido recibir un poco de atención a veces ¿Sabes, Hermione? El muchacho tiene mucha imaginación y no puedo negar que hace que me divierta — respondió aun con una sonrisa dibujada en su rostro — Además, estamos invitadas a una fiesta ¿No es genial? — Hermione asintió en silencio encogiéndose de hombros, para luego subir el volumen de la música.
Ginevra miraba el mapa de su celular cada dos segundos, y a Hermione la zona le comenzó a ser muy conocida. Demasiado, de hecho. Viendo su alrededor con el rostro fruncido, se giró hacia su amiga.
— ¿Dónde es la fiesta?
— Oh, esta es la dirección — Ginny le tendió su móvil, y Hermione lo observo negando la cabeza — Oh, creo que es al final de esta cuadra… ¿Te fijas, Hermione…? No estoy segura, pero…
— No puede ser… — murmuró la castaña con el corazón en la boca.
— ¿Qué? ¿Qué sucede? ¿Giré mal? Estoy segura de que es por aquí, … Blaise me dio mil indicaciones, pero aun así quise fijarme en el móvil. Ya sabes que no soy muy buena con las direcciones… Hermione, ¿me estas escuchando? Hablar contigo es como hablar con la pared a veces ¿Sabes? Ey, te estoy hablando… - Hermione miraba al frente negando con la cabeza.
— ¿Por qué no me dijiste que era aquí?
— Ni siquiera yo sabía dónde era, Blaise solo me dio esta dirección…
— ¿Y no te dijo que era en la Mansión Malfoy? — los ojos pardos de Ginevra se abrieron en par en par, y sus labios se abrieron formando una O perfecta.
— ¡Joder! Así que esta es la Mansión Malfoy… Pero solo mira lo inmensa que es… ¿Y tú entraste aquí y no me contaste todos los detalles? Oh, Dios, maldito seas, Blaise. Si hubiera sabido que era aquí me venía más bonita… ¿Crees que hay que entrar por el portón?
— Hay luces, supongo que puedes estacionar el auto dentro… — murmuró Hermione inspeccionando todo. La Mansión Malfoy lucía aún más impactante que el día que la había conocido, con todas aquellas luces y decoraciones — Ya no sé si quiero entrar, Gin.
— No te pongas aguafiestas, Hermione. Además, quiero conocer este lugar.
Ginny frenó en el portón tras ver un guardia acercándose para detenerla. El señor lucia traje y se acercó a la ventanilla del auto.
— ¿Sus nombres, señoritas? — ambas se miraron haciendo muecas y levantando sus cejas.
— Ginevra Weasley. O Ginny Weasley, de ambas formas podría estar — dijo la pelirroja levemente nerviosa. Ninguna de las dos sabía que se trataría de algo así, y Ginny comenzó a desconfiar de Blaise.
— Sí, aquí estas. ¿Usted, señorita?
— Hermione Granger.
— Listo, pueden pasar — dijo por fin el guardia tras regalarles una sonrisa.
Ginevra iba manejando a la velocidad mínima posible, había una gran cantidad de autos ya estacionados y la música se escuchaba desde donde estaban.
— ¿Sabes si la fiesta es por algo? — preguntó entonces Hermione, curiosa, al ver luces led de colores.
— Supongo que, si fuera su cumpleaños o algo, me hubiera avisado ¿Verdad? — Hermione elevó ambas cejas.
— Espero.
— Oh, Dios, después no entiendes porque tengo instintos homicidas hacia Blaise Zabini — Hermione rió por lo bajo mientras seguía intentando curiosear todo con la mirada.
Ginevra por fin encontró un espacio entre dos autos, y tras un par de maniobras, logró estacionar.
Ambas bajaron entonces y se quedaron de pie ante la inmensa Mansión. Luego se miraron y Ginny rió.
— Siento que volví a tener quince ¿Sabes? — dijo riendo.
— Ni me lo digas — instintivamente, se tomaron de la mano.
— Espera — la frenó entonces Ginny.
— ¿Qué sucede?
— ¿Tengo suficiente perfume? — Hermione rió y se acercó a olerla.
— Suficiente para que te dure toda la noche.
— Genial, ahora sí, vamos.
Ambas caminaron con cuidado el trecho que les quedaba, la música aturdía en sus oídos, pero el ambiente de festividad no tardó en llegar a ellas.
En la entrada, había una chica muy mona con un ajustado vestido negro y un muchacho con traje negro aguardando.
— ¿Sus estados civiles, chicas? — ambas se miraron sin comprender.
— ¿Disculpa? — inquirió Hermione con desconcierto.
— No lo saben ¿Eh? — les respondió la chica riendo — Dorada para los solteros, rojo para los casados, plateado para los sin compromiso — Ginny le miró con picardía y tendió su pálida muñeca sin chistar.
— Soltera — le hizo un rápido movimiento de cejas a Hermione con una sonrisita en sus labios.
— ¿Tú?
—Soltera — terminó diciendo Hermione con cierta inseguridad, sintiéndose extraña al llevar aquella pulsera, como si estuviera demostrando su accesibilidad al mundo.
Tras ello, subieron las escaleras y Ginny se le acercó.
— ¿Sabes? Normalmente, el verde es disponible, pero claro, Draco tenía que hacerlo con colores más elegantes.
Hermione no dijo nada al respecto, y siguieron caminado hasta el salón donde era la fiesta. El amplio lugar estaba lleno y bonitamente decorado, había más de una barra sirviendo bebidas y cambios de luces por todo el techo.
— Es una gran fiesta — dijo entonces Hermione, bastante impactada.
— Si que lo es — coincidió Ginny — Y no podía ser de otra forma — Hermione observó a Ginny, quien de repente se veía de brazos cruzados.
— ¿Qué sucede?
— ¿No ves las personas que están? Las hermanas Greengrass, Pansy Parkinson, Flint… Todas las personas que están aquí son literalmente la elite de Londres.
— Y después estamos nosotras — dijo Hermione entonces. Ginny rió.
— Y después estamos nosotras, compañera.
— Yo no conozco realmente a la mayoría, para ellos debo ser una simple pueblerina — dijo Hermione encogiéndose de hombros — Así que no me importa demasiado. Pero supongo que a ti si — Ginny negó con la cabeza enseguida.
— No, para nada. No es que me importe, lo que sucede es que son personas… que no me caen lo suficientemente bien. Y te puedo asegurar, que nosotras no les gustamos.
— Pues a Blaise le gustas — dijo Hermione con una sonrisa, Ginny le miro condescendiente.
— A Blaise le gustan todas, Herms — dijo sencillamente, para luego proseguir; — No estoy segura porque nos invitó.
— Bueno, a ti te invito porque está loco por ti. A mi supongo que para acompañarte — Ginny le miro con cierta obviedad negando con el rostro.
— No te hagas la tonta, Hermione, tú estás invitada por Draco — la castaña realmente no tuvo respuesta para eso, se limitó a encogerse de hombros sin decir nada, intentando buscar a Draco con la mirada, aunque sin éxito.
— Vamos a buscar algo para tomar ¿Quieres?
— Esa es la amiga que quiero esta noche — respondió con una sonrisa Ginny tras tomar de la mano a Hermione y encaminarse a la barra.
Había una variedad de tragos que Hermione siquiera conocía, y Ginevra miraba con cierto brillo de emoción en sus ojos, dispuesta a probar todos los más exóticos.
— ¿Qué tal "Screaming Orgasm"? — Hermione largó una carcajada y escrutó su rostro.
— ¿Qué clase de nombre es ese? — exclamó.
— No lo sé, pero lo quiero definitivamente ¿Pido dos? — Hermione se encogió de hombros y asintió. Ya estaba en el baile, pues, bailaría.
Recibió su trago y apenas lo tuvo en su mano, bebió de él. Al instante, tosió.
— ¿Qué mierda tiene esto? Es fuertísimo.
— ¡Lo sé! Pero delicioso — dijo Ginevra mientras seguía bebiendo.
— ¿Divertidas, chicas? — la voz de Blaise Zabini se hizo presente en la situación.
— ¡Tú!
— Yo — dijo Blaise levantando su vaso con sorna.
— No, en serio. ¿Qué tienes en la cabeza? ¿Cómo no vas a decirme que era en la Mansión Malfoy y todas las personas que estarían invitadas?
— Te dije que era exclusiva — respondió Blaise con simpleza, sin entender el punto de la pelirroja — ¿Qué cambiaba que te diga que era en lo de Draco?
— Lo cambiaba todo — se encontró respondiendo la castaña, para luego arrepentirse y querer retractarse — Lo que quiero decir es…
— Que deberías haberme dicho, simplemente eso — concedió la pelirroja.
— Espero puedas disculparme, pelirroja. Aunque si no haberte dicho todo, hizo que estuvieras aquí, pues no me arrepiento — terminó Blaise con una ladeada sonrisa. Ginny puso los ojos en blanco.
— Vamos, Herms.
— No, espera — la detuvo Blaise, posicionándose en frente — No pude evitar deslizar mi mirada hacia tu muñeca y ver el brillante brazalete dorado que tienes — dijo con una sonrisa de las más picaras. Ginny lo asesinó con la mirada.
— Eso no quiere decir que esté disponible para ti, Blaise.
— Pero si quiere decir que no estas con Potter — dijo con una sonrisa amplia y satisfactoria. Ginny se mordió los labios. El muchacho pensaba rápido.
— Eso no te incumbe — Ginny volvió a intentar escaparse de Blaise, pero él volvió a detenerla.
— Solo un trago, pelirroja. A modo de agradecimiento por la invitación.
— Nunca hicimos un trato.
— ¿Por cortesía? — insistió el moreno a modo de ruego. Hermione reía detrás de la pelirroja, era gracioso ver como alguien por fin sacaba de sus casillas a Ginny, lo cual era normalmente difícil porque su amiga usualmente era muy sociable y simpática.
Por su parte, Hermione decidió ir por otro trago. Le gustaba la idea en parte de que Ginny se divirtiera con Blaise, aunque eso la dejase un poco sola. No había rastros de Draco por ningún lado, y en caso de lo hubiera, ni siquiera sabría qué hacer. Aun su mente era una laguna confusa, y no tenía nada decidido, lo cual era extraño en su estructurada mente.
Se pidió sencillamente un mojito de menta mientras sentía el empujón de una muchacha alta y esbelta. La pelinegra la miró desde arriba y sin pedirle disculpas, continúo hablando con una bonita muchacha de cabello rubio que reconoció como alguna de las Greengrass.
La muchacha de cabello corto y negro era Parkinson según le había dicho Ginny, y lucía un ajustado, escotado y bellísimo vestido verde que solo dejaba en visto sus atributos físicos. Hermione no pudo negar que de repente se sintió un poco arrepentida de haber elegido aquel sencillo vestido azul sin mucho atractivo. Disgustada, y sin Ginny a la vista, se sentó a beber su trago en búsqueda de alguien conocido, pero realmente nadie con quien pudiese relacionarse parecía estar en aquella fiesta.
Hubiera deseado que Ron o Harry estuviesen allí, hasta Luna Lovegood parecía una buena compañía alrededor de todas aquellas personas prepotentes, adineradas y desconocidas para ella.
Rodando los ojos, siguió bebiendo su trago y cuando lo terminó, dos ojos iceberg la estaban mirando sin escrúpulos, a medida que una ladeada y bonita sonrisa se hacía presente en aquel rostro normalmente tan serio y carente de expresión.
Hermione sintió una electricidad recorrerla.
— Draco.
— Hermione, me alegra que hayas podido venir — dijo, tendiéndole la mano. Hermione se la devolvió con una sonrisa.
— Ni siquiera sabía que era aquí, Blaise solo le aviso a Ginny y le paso una dirección — Draco rió amigable.
— No me sorprende. Blaise suele ser muy distraído. Déjame adivinar, te robo a tu amiga ¿cierto? — Hermione se encogió de hombros con una sonrisa suspicaz en su rostro.
— Digamos que mi amiga se dejó robar un poco también — Draco rió apenas, acercándose a ella.
— Bueno, eso al menos te deja libre un rato ¿No? — Hermione tragó, perdiéndose en los ojos grises del aludido.
Lucía bellísimo con aquel traje verde oscuro y el cabello hacia atrás con mechones despeinados. Hermione dejó escapar una risa cortada.
— Digamos que estoy un poco sola, sí. No conozco a nadie — murmuró nerviosa.
— No tengo ningún problema de acompañarte — respondió enseguida Draco, con aquella sonrisa que parecía ser extrañamente genuina.
— Si no tienes problema, sería un gusto.
— Creo que ya te dejé en claro que no hago cosas que no quiera, Hermione — aquello parecía tener una intención extra que Hermione captó enseguida, y la hizo rodearse de un calor que la agobiaba. Él la miró penetrante en aquel momento y ella se sintió ahogada bajo la mirada mercurio que el rubio le destilaba — Además, — prosiguió, tomando suavemente los dedos de Hermione y levantándole la muñeca, en un movimiento delicado que hizo que la castaña sintiera un embriagador cosquilleo en el vientre — El listón dorado no me deja otra opción más que prestarte atención, Hermione — ella, instintivamente, miró la muñeca de él y también lucía la pulsera dorada, titilante — Tenía mis dudas ¿Sabes?
— ¿Sobre qué? — preguntó curiosa, aun con su mano enlazada en la de él. Sus marrones ojos tenían un brillo embriagador y una mirada casi ilusionista parecía apoderarse de ellos.
— Sobre si estabas sola, o con alguien. No puedo negar que una parte de mi esperaba verte aquí con esa pulsera — el corazón de Hermione parecía subirle y bajarle del pecho en movimientos frenéticos.
— Solo bastaba con preguntarme.
— No sabía si ya estábamos en ese nivel de confianza — la castaña se relamió los labios, sintiendo los golpeteos de su propio corazón sobre sus oídos.
— ¿Entonces la idea de los brazaletes partió de tu curiosidad? — Draco rió, divertido con la provocadora respuesta de Hermione.
— Diría que no, aunque, inconscientemente, puede que sí — respondió Draco con aquella vanidosa sonrisa que tan atractivo lo dejaba. La fiesta estaba un más llena, y para escucharse, debían acercarse más. Cada respuesta, se la tenían que decir casi sobre el oído del otro, lo que provocaba que el aliento menta de Draco le generara cosquilleos a Hermione, sintiendo la piel de la mejilla de Draco contra la de ella. Además, con alcohol en sangre, no podía negar que deseaba tenerlo aún más cerca.
— Deja de usar el psicoanálisis en esto — logró articular la castaña, sintiendo cierto placer sexual en aquel criminal acercamiento, casi letal. Draco dejó salir una carcajada y Hermione no evitó verlo maravillada; nunca antes lo había visto así, sonreír genuinamente, reír a carcajadas, mirarla de aquella manera tan seductora. Era como si fuese otra persona, otro personaje que no conocía. Tenía un nuevo Draco Malfoy frente a ella, uno que, sin lugar a dudas, la cautivaba.
— ¿No hacen eso los psicólogos, acaso? — Hermione sonrió tan solo elevando las comisuras de sus labios mirándolo de soslayo, para luego morder apenas su labio inferior intentando contener una risa — Creí que también, habíamos dejado en claro lo de ese gesto que haces — Hermione lo miró entonces con sorpresa, abriendo los labios y luego tapándose el inferior en un gesto instintivo. Draco rió, sintiéndose deleitado con aquellas respuestas instintivas de Hermione — Solo digo, Hermione, que, si no quieres que actúe con la impulsividad de la última vez, bueno, no hagas eso.
— Así que ¿Admites haber actuado con impulsividad? — los transparentes ojos de Draco Malfoy la traspasaron, y le sonrió con seguridad altanera.
— Digamos que me deje llevar un poco — admitió con simpleza — Discúlpame si te ofendí. Por cómo te fuiste, creo que… Bueno, no te agrado del todo.
Hermione se quedó un minuto pensando viéndolo, recreando las sensaciones que había sentido en aquel momento; aquel fuego recorriéndola, como si un volcán estuviera a punto de hacer erupción dentro de ella, la sensación cálida de los labios de Draco sobre ella, la fuerza con la que él le sostenía.
Dios mío, le había más que agradado.
No dejó de repetirlo en su cabeza desde entonces.
Cerraba los ojos y lo sentía; el fuerte agarre, la impulsividad de sus labios exigiendo los suyos, el calor. El fuego. Su vientre preso de temblores. Su cuerpo deleitado.
— Yo… Es que, en realidad me confundió. Me tomo por sorpresa — Draco asintió comprendiendo y tomó un asiento acercándolo justo al lado del de Hermione y sentándose a su lado.
— Lo siento. Ni siquiera yo imaginé que lo haría. Pero como dije, Hermione, no suelo hacer cosas que no quiero — la declaración parecía demasiado sincera para comodidad de Hermione, haciéndose que se sienta sobrepasada. Draco Malfoy le estaba diciendo más cosas para las que estaba preparada y ella no tenía realmente respuestas.
Cuando supo que vería a Draco Malfoy esa noche, se estaba realmente planteando la posibilidad de que él ni siquiera la mirase. Hasta en un punto, pensó que él ni siquiera sabía que ella estaba invitada y ahora sutilmente le había dicho que quizás la idea de los brazaletes y los colores posiblemente hubieran salido de su curiosidad por su estado civil.
Se corrió un mechón tras su oreja sin respuesta aún. Pero Draco no sentía incomodidad en ello. No sentía incomodidad en absoluto.
Por el contrario, lo hacía sentir como si estuviera dominando la situación.
Draco no evitó mirarla entonces; detenidamente, cada facción, cada rasgo. Hermione no sería nunca el tipo de mujer que miraría, que llamaría su atención. No era parte del mundo en el que había crecido, hasta allí, en aquella fiesta, su cabello castaño lucía despeinado, usaba apenas maquillaje, tan sutil y sencillo como era ella misma, un vestido azul lo suficientemente mundano para solo pensar en realidad qué clase de curvas había bajo él, si es que había.
Su rostro era banal, aunque si lo mirabas detenidamente, veías detalles; poseía largas y espesas pestañas, más oscuras que el color natural de su cabello, había pequeñas y amontonadas pecas en su respingada y perfecta nariz, sus labios no eran gruesos, pero tampoco finos, siendo el inferior más grueso que el superior, y éste, tenía una curiosa forma de corazón alargada. Sus mejillas tenían color en aquel momento, pero solían sonrojarse naturalmente cuando algo la ponía nerviosa, lo que la hacía ver muy tierna en ocasiones. Era sumamente difícil encontrar alguien a esa altura de la vida que aún se sonrojase, lo que la hacía verla realmente bastante única.
Era, sin lugar a dudas, de las personas más astutas e inteligentes que había conocido a lo largo de su vida. Pero demasiado apegada a los libros, a la teoría. Draco quería sacarla de ese lugar de confort en el que llevaba viviendo la castaña durante años. Era casi una necesidad que se abría paso entre su piel. Y Draco no acostumbraba a ignorar sus necesidades.
Ginevra buscó a Hermione con la mirada sin un ápice de éxito, aunque internamente le alegraba. Si no estaba cerca suyo, era porque estaba por allí pasándola bien y eso era sin lugar a dudas era bueno.
Hermione era su mejor amiga y la quería tanto como la admiraba. Pero aun así eran tan diferentes como el agua y el aceite, y a veces, ni ella misma comprendía como congeniaban tan bien. Quizás era por el simple hecho de que se equilibraban y se comprendían. A veces sentía que ella si tenía una vida fuera de la facultad, fuera de ella. En cambio, Hermione no, Ginny sentía que, si no la invitaba a salir, a pasear, a distraerse, Hermione no tenía realmente vida. No haría nada durante el largo día hasta que ella la llamase y la quitara de aquella burbuja en la que solía encerrarse durante horas, o hasta días.
No le gustaba en parte sentir que la relación de amistad dependiera de ella, y que, si fuera por Hermione, prendería de un hilo la mayoría del tiempo.
Suspiró, y giró en busca del moreno quien se había ido a buscar tragos y no había vuelto aún. Se encontró sola en el medio de la gran pista con una gran mayoría de personas con las que no solía relacionarse. Pero eso no la minimizó ni un segundo, y enderezándose, empezó a moverse divirtiéndose sola al son de la buena música que no paraba de sonar.
Fue cuando sintió un carraspeó justo a su lado, y abrió los ojos para encontrarse con Pansy Parkinson. La morena la miraba como si Ginny fuese la cosa más ridícula que hubiera visto jamás.
— ¿Te atoraste con algo, Parkinson? — sugirió Ginny dejando atrás sus movimientos y elevando su mentón.
— ¿Esperando a Zabini, Weasley? ¿Sabes? Pese a todo, siempre pensé que eras de las inteligentes, y no se dejaban engañar por muchachos como Zabini — Ginevra dejó salir de sus labios la carcajada más limpia que pudo.
— Y ¿Sabes, Parkinson? Siempre pensé que eras de las tenía clase, pero, Dios, aún te recuerdo en clases cuando Draco era nuevo en la escuela y tú te comportabas como una arrastrada intentando captar su atención — Ginny comenzó a reír negando con la cabeza como si el recuerdo no pudiese resultarle más gracioso — Ahora debe estar por allí prestándole atención a mi amiga ¿Por eso vienes a molestar aquí? Ah, no… ¡Que tonta! ¿Es que acaso ahora vas por Blaise? — Pansy rodó los ojos con disgusto, colocando una mueca de asquerosidad en su rostro.
— Eres tan básica, y fácil seguramente, es la única razón por la que Blaise te mira. Por si no sabes, Blaise solo busca para sus ratos chicas como tú — Ginny sintió una cólera ondearla por todo su cuerpo, pero la disimulo con una postura segura y altiva, a la par de una sonrisa en sus labios.
— Claro, y a chicas como tú, tan imposibles, por eso no las busca ¿No? ¿Es que para ti es imposible pensar que simplemente no te busca para ello porque no le atraes, Parkinson?
— Weasley, mira, no quiero traerte a una realidad dolorosa, pero ¿Sabes dónde está Blaise en este momento? — Ginny tragó intentando no demostrar nada que no quisiera con su rostro, intentando mantenerlo impenetrable, inexpresivo, impasible.
— No es como si me importase ¿Sabes? No voy por allí controlando a las personas.
— Bueno, en cualquier caso, te lo dejo saber — le dijo con una sonrisa, y se acercó a ella, la tomó de los hombros como si fueran amigas y guío su rostro a donde Blaise.
Y allí estaba el moreno, hablando animadamente con una bonita muchacha de cabello claro. Pero se notaba a leguas que no solo hablaban, sino también coqueteaban.
Ese fue un duro golpe de ego para la pelirroja, quien quedo viendo la escena sin decir nada al respecto.
— Te dije que no me importa, Parkinson — logró articular tras un momento de sentir un gran bloque en su garganta.
— Solo era por si lo estabas esperando, para que no lo esperas más ¿Sabes? No es bueno perder el tiempo con personas que no te valoran — Pansy le sonrió con una amabilidad falsa, y tras palmearle el hombro, desapareció por donde vino. Ginny la miraba con una furia difícil de manejar, sentía que sus ojos se encendían como dos llamas a punto de incendiar todo a su alrededor.
Casi le recordó a la tétrica escena de Carrie, aunque ella por supuesto no tenía aquellos poderes. Para su lamento.
Ni siquiera entendía porque le importaba tanto. Porque la sacudía de esa forma. Quizás era por el simple hecho de que Ginny estaba muy segura de su posición frente a Blaise, ella sabía que él era un mujeriego y no se cansaba de recalcarlo, pero realmente pensaba que cuando ella aparecía, por alguna ilusa y estúpida, - y ególatra, se dijo a sí misma -, razón, solo tenía ojos para ella un momento.
Él siempre le hacía creer aquello. Sentir eso. Sus palabras, sus coqueteos, la importancia que simulaba darle.
Ginny sintió nuevamente rechazo y bronca, y una oleada de sentimientos explotaron como fuegos artificiales dentro de ella cuando los ojos de Blaise se cruzaron con los de ella. El moreno borró su sonrisa al ver la expresión de la pelirroja, y dejo de hablar con la muchacha con la que estaba hablando para dirigirse lentamente hacia ella.
— ¿Ginny? — dijo casi con una dulzura poco propia de Blaise, aunque aguardando distancia. La pelirroja rió ante todo pronóstico.
— Odio a los chicos como tu ¿Sabes, Blaise? Realmente los odio. Me generan rechazo, pero pese a todo, me llegue a reír contigo. Me gustaría más decir de ti, pero no sería tan cierto — Blaise escrutó su rostro confuso.
— Pelirroja, no sé de qué estás hablando.
— Nunca sabes ¿Verdad? No sé si eres idiota o te haces — eso al parecer levanto una chispita en Blaise, que se acercó un poco más enfadado.
— Está bien, entiendo que tengas bruscos cambios de humor ¿Sabes? Aun me cuesta acostumbrarme a tus ácidos comentarios, pero creo que debes parar.
— ¿Yo debo parar? — Ginny volvió a reír de forma sarcástica y casi cruel. Blaise sintió como la pelirroja destilaba olor a alcohol y lo comprendió mejor.
— Deberías parar de tomar, por ejemplo — Ginny siguió riendo, hasta parecían que le salían lágrimas de los ojos.
— No puedo creer que Blaise Zabini me quiera dar consejos, y peor aún, de alcohol. Oh, Dios — Ginny se limpiaba los ojos. Blaise nunca antes se sintió tan fuera de contexto.
— Está bien ¿Por qué no vamos a otro lugar? A algún lugar más silencioso… — intentó tomar suavemente a Ginny de la cintura, pero esta lo corrió de pronto.
— No me iría a ningún lado contigo — declaró entonces, con acidez — Y no quiero me toques ¿Está bien?
— Ginevra…
— ¿Dónde está Hermione? Quiero irme, necesito buscarla… Ella manejaría mi auto en estas circunstancias…
— Puedo manejarlo yo, vamos, Gin…
— ¿Qué no entiendes que no te quiero cerca? — gritó, tan fuerte que algunas personas muy cerca suyo giraron, pese a la música, al escuchar aquello. Blaise sonrió simulando que todo estaba bien, y volvió a acercarse a Ginny con la intención de alejarla del lugar, dándose cuenta que estaba más pasada de copas de lo que realmente pensó, pero ella volvió a empujarlo, y en un imprevisto movimiento, chocó con alguien detrás y terminó cayendo, con la bebida de la persona sobre ella.
Eso detuvo la fiesta alrededor de ella, todos viendo como la pelirroja había caído fuertemente sobre el suelo con bebidas sobre ella. A lo lejos, Pansy reía y Hermione por fin se percató de la situación. Miró a Draco con preocupación y ambos se levantaron hacia Ginny.
Ahora si había lágrimas en el rostro de Ginevra, pero éstas eran de vergüenza.
— Me quiero ir, Hermione — le dijo con su voz algo rota, una vez que su amiga estaba junto a ella.
— Está bien, pero ahora levantémonos ¿Sí? — Blaise no se acercó ni un centímetro más, así que fue Draco quien ayudo del otro lado a Ginny a levantarse.
Hermione vio como Pansy aún se reía, sintió cierto odio y resentimiento hacia aquella chica que ya antes la había empujado de muy mala manera, y se acercó a ella un poco.
— Y tú deja de reírte de aquella forma tan inmadura, que ya no eres una tonta adolescente — Parkinson se puso sería sintiéndose ofendida pero no dijo nada, y Hermione volvió hacia Ginny.
— ¿Podemos ir a alguna parte más silenciosa? — le preguntó Hermione a Draco, Blaise estaba detrás.
— Claro, síganme.
Draco los llevó a una sala de estar más pequeña y acogedora, con sillones cómodos y una luz tenue.
Ginny se limpió los ojos entonces.
— ¿Y tú que le hiciste? — le murmuró en un grito suave Hermione a Blaise.
— ¡Nada! — aseguró — Creo que fue un mal entendido — la castaña negó con la cabeza exasperada.
— Gin, buscaré algo para limpiarte un poco ¿Sabes? — la pelirroja asintió sin más.
— La cocina esta por allá — le señalo Draco, y Hermione asintió dirigiéndose hacia ese camino. Tras ella, sintió los pasos del platinado.
— No tienes que acompañarme — dijo la castaña tras encontrar la cocina.
— Creo que es mejor que esos dos hablen. Pensé que nada sucedía entre ellos.
— Yo también lo pensé — respondió pensando Hermione — Es decir, nunca me contó nada más allá de lo que suelo ver.
Draco asintió mientras veía a Hermione tomar un trapo y mojarlo.
— ¿Tus padres…
—No están — continuo Draco — Viajan mucho.
— Oh — fue todo lo que dijo la castaña, para luego volver a dirigirse al living.
El panorama no había mejorado mucho, Ginny estaba sentada en una esquina del sillón viendo del lado contrario de Blaise, quien estaba de pie en la otra punta mirándola.
Hermione se acercó sigilosa a Ginny y comenzó a pasar el trapo por donde estaban las manchas de bebida.
— No saldrá — fue todo lo que dijo, con disgusto.
— Al menos lo sacaremos un poco. ¿Quieres contarme que sucedió? — le preguntó con suavidad. Ginny rodó los ojos con abatimiento.
— Ni siquiera yo lo sé — dijo, ya más tranquila — Esa estúpida de Parkinson me hizo enfurecerme, y obviamente este idiota quien me invita a una fiesta para ponerse a hablar con otra.
— Estaba solo hablando, … — siguió Blaise, a quien Hermione lo calló con la mirada.
— ¿Y no es lo que haces siempre conmigo? ¿"Hablar"? — dijo con comillas y mirándolo con exasperación y obviedad. Blaise rió entonces, con ironía.
— Hermione Granger, más que nadie, es testigo de cómo te comportas conmigo, Weasley, así que no entiendo porque haces tanto escándalo.
Hermione y Draco compartieron una breve mirada, y continuaron viendo como aquello dos discutían cuestiones que ni la razón podría comprender.
— ¿De verdad no sucedía nada allí? — cuestionó Draco nuevamente, con los brazos cruzados. Hermione rió abiertamente observando de lejos a Ginny, quien aún parecía enojada pero ya dispuesta a mirar a Blaise.
— Dios, a veces realmente siento que Ginny y yo vivimos en diferentes dimensiones ¿Sabes? — Draco sonrió suavemente.
— Sé de lo que hablas.
— ¿Te has sentido así? — Draco la miro a los ojos y asintió.
— Me siento así casi todo el tiempo — concluyó, quitando su mirada lentamente de la de Hermione y mirando al par discutiendo, con su voz profunda, algo sesgada y llevando suavemente la medida a sus labios.
Hermione lo observó sin evitarlo, sintiendo que, por primera vez, Draco le decía la verdad sobre algo.
¿Se les hizo tedioso?
El cap iba a seguir pero decidí cortarlo ahí. Es tarde en mi país así que no sé quien estará por ahi, pero quería publicar antes de que termine el año y la noche de Año Nuevo sería imposible.
Gracias a Luz, marfelton por los reviews en este fic y en los otros :) y a Guest, me alegro que te guste!
Los demás ya respondi :)
Nos leemos pronto 😊
Espero leerlos abajo.
FELIZ AÑO NUEVO, que empiecen super el 2018!
PeaceLilith.
