Hola a todos!
Aqui os dejo con la tercera parte.
Oía las ramas de los árboles. Y sentía las sombras de estos en su cara. Un suave zarandeo acompañaba al ambiente templado y April lo hubiese disfrutado si no fuera por el dolor. El dolor de su mandíbula se había trasladado a las muelas y el pecho seguía ardiéndole, sin descanso.
Tras un suave parpadeo, intento ubicarse. El infierno pasado por el tornado parecía ya una experiencia muy lejana, como si lo hubiera soñado, como si no fuera posible que fuera real. Pero no, sin duda había sido hace un par de horas.
-Mirad, se está despertando.
Unas voces murmuraban a su alrededor, April dirigió la mirada hacía ellos. Unas criaturitas mutantes la miraban con enormes ojos. Una cabeza de hormiga se acercó a la suya, examinándola y la chica se exaltó, echándose para atrás. Miró a todas aquellas cabezas de insectos y empezó a revolverse en lo que parecía una improvisada camilla de hojas y palos. El pánico empezó a apoderarse de ella.
-Eh eh tranquila, estoy aquí.
Era una voz conocida y la chica se alivio tanto como se extrañó al ver a Raphael salir de entre ellos.
-Estas co….mutantes…
-Insectos- lo corrigió uno de ellos.
-Estos insectos van a ayudarte.- Raph se puso a su lado. April lo miraba sin decir nada, no le gustaba la situación.
-Ya hemos llegado.- dijo uno con voz anciana.
April giró la cabeza lo más que pudo hacía a donde la llevaban. Parecía un edificio abandonado de dos plantas, con la fachada de hormigón, no muy deteriorada. La chica se preguntó qué función había tenido allí en medio de la nada.
-Creemos que allí dentro se hacían investigaciones.-dijo el mismo que antes- por los tubos de ensayo y los animales disecados.
Raphael miró con desdén aquella edificación, sería mejor que localizara a sus hermanos cuanto antes, y sobre todo a Donnie.
Cuando entraron en el edificio, se dieron cuenta de que se había convertido en un improvisado hospital. April observó desde la camilla como el tornado había afectado a aquella colonia de insectos también. En un montón de camas, unas con colchones verdaderos y otras hechas con hojas, había insectos de todos los tipos, incluso la mayoría estaban rodeados de sus amigos y familiares. Había de todo. Unos estaban en mal estado y a otros solo había que vendarles una antena.
Algunos bichos, como April acababa de denominarlos, ejercían de enfermeras, con sus gorritos y todo. Otros llevaban batas blancas y ella supuso que serían los doctores. La chica se sorprendió con la rapidez evolutiva de aquellos animales.
A April la dejaron en una esquina, más aislada del resto, en la pared había una gran ventana que solo contaba con un cristal. A su derecha había unas veinte camillas más, todas estaban llenas y los heridos seguían viniendo.
-El doctor vendrá a verte en seguida- le dijo una voz femenina, que se fue junto con los otros.
A pesar de la hospitalidad que esos seres que no la conocían le estaban brindando, April no pudo evitar soltar una pequeña risotada sarcástica. Un "doctor", probablemente estaría muerta en un par de horas…
Raphael vino cargado con una silla y se sentó al lado de la cama.
-Tranquila, todo va a salir bien.
April giró la cabeza hacía él.
-Es la quinta vez que me dices eso- suspiró, mirando al techo- parece que te lo digas más a ti mismo.
Raphael se quedó mudo, y miró al suelo, un poco avergonzado, April tenía razón, siempre la tenía. Ella parecía conocer los sentimientos de los demás mejor que ellos mismos.
La chica miró a su amigo y se odió a sí misma, él no tenía la culpa de nada, además la había salvado, arriesgando su vida.
-Eh, perdona…Y gracias por salvarme la vida.
Él la miró con una sonrisa socarrona.
-Con esta ya me debes como…un millón.
April rio.
-Tampoco te pases.
-¿Sabes que es lo mejor?
-¿Qué?
-Que a ninguno de los dos nos sorprenda nada de esto- dijo mirando alrededor.
-Estamos curados de espanto.
Los dos se rieron y siguieron hablando. Pasaron 40 minutos y el doctor aún no había llegado.
-Ahh- April hizo un gesto de dolor y dobló su cuerpo, cogiéndose el hombro.
Raphael se levantó y fue rápido a atenderla, le tocó el hombro y afirmó que estaba dislocado.
-¿Dónde está ese jodido doctor? Hay que colocarte esto ya. Y esa herida del pecho tampoco me gusta…
Raphael estaba nervioso mientras que April estaba tranquila, a pesar del dolor, le gustaba tener a Raph a su lado.
-Si tarda mucho más te lo colocare yo mismo.
April abrió mucho los ojos ante ese pensamiento y miró a su hombro aterrada, dudaba que los bichos supiesen lo que era la anestesia.
-Están a tope Raph, ¿no lo ves? Seguro que hay gente que está peor que yo…
-Esos me dan igual, voy a buscar a un médico, vengo enseguida, no te muevas ¿eh?
April lo miró irónica y señaló a su cuerpo. No se iba a mover.
-Ehh… ya, no tardo.- Dicho esto se fue como una exhalación.
Ahora que se había ido, April observó el charco de sangre de su camiseta, el cual se había empezado a secar. Miró alrededor y comprobó que nadie la estaba mirando. Después, muy despacio, empezó a levantarse la camisa, preparándose mentalmente para lo que podría ver. Muy lentamente la levantaba, observando el reguero de sangre que cubría su estómago, trago saliva y…
-April.
Bajo la camiseta y miró con sorpresa a Raphael, quien traía a una especie de mantis con una bata que en otros tiempos, fue blanca.
"Esto es surrealista..." La chica miraba escéptica a aquel insecto el cual, por lo menos, parecía tener algo de ADN humano, al igual que todos allí. Raph se acercó a ella, al saber lo que pensaba April solo por su expresión le dijo:
-Era este o una cucaracha, y a ese sí que no pensaba acercarme.
April lo miró divertida y después puso su atención en el doctor, que venía con una enfermera que también era mantis.
El doctor se acerco a la chica y empezó a tocarle las articulaciones, tomó nota del hombro y de la cadera y empezó a rajarle con unas tijeras la camiseta.
Raphael miró a aquel insecto con rabia, después de cerrar con fuerza los puños salió airoso de la zona, corriendo la cortina que aislaba las camas.
La cara de aquel bicho era demasiado aterradora, April cerró los ojos y levanto la barbilla hacía arriba, el "medico" observó la herida y después le vendo toda la zona del pecho con una gran gasa. Apuntó algo en un cuaderno y se lo entregó a la enfermera, para después salir por la cortina.
La enfermera leyó los apuntes del médico y dejó los papeles al lado de la cama.
-Enseguida vengo, querida.
Al mismo tiempo que la enfermera salía Raphael entraba.
-¿Qué tal? ¿Qué te han hecho?
-Nada, solo me han vendado esto.
- ¿Y ya está?
April hizo intento de encoger los hombros, pero el dislocado no se lo permitió. Ella gritó de dolor.
-Vale, ya esta, voy a hacerlo yo mismo.
Raphael se levanto de la silla cuando una voz lo detuvo.
-Estese quieto caballero. Nosotros nos ocuparemos de su amiga.
Dos enfermeras entraron por la cortina y Raphael las miró desafiante, para finalmente hacerles caso.
-Puede que esto te duela.
April miró a una de las enfermeras coger su brazo, ella asintió, a pesar de estar muerta de miedo. Miró hacía Raph y este le cogió la mano.
La enfermera estiró su brazo hacía arriba con sus cuatro brazos. Y April evitó chillar, soltando pequeños alaridos ante aquel dolor intenso. Sin embargo, esta fue rápida y April sintió un pequeño crack cuando su hombro volvió a su sitio.
-Ya está.
Raphael le acarició el pelo, orgulloso de ella. Recordaba como si fuera ayer cuando Donnie se dislocó el hombro cuando eran pequeños. Tuvieron que correr detrás de él para que se dejara curar y luego lloró durante horas cuando Splinter le colocó el brazo.
-Tómate esto- la otra enfermera le dio una especie de hongos machacados que olían raro en un plato- te mantendrá dormida durante la operación.
-¿¡Operación!?- dijeron los dos al mismo tiempo.
-Esta herida- dijo señalando hacía el vendaje- es bastante fea y profunda, el doctor prefiere operar.
April tragó salva y sintió un vacio en su pecho ¿operarla? Sería la primera vez en su vida.
La otra enfermera empezó a curarle las heridas superficiales, empezando por las piernas.
-Lleva tranquilizantes también, para el dolor.- La enfermera cogió la cuchara e hizo ademán de darle de comer. April la miró y hecho la cabeza para atrás, hasta que Raph intervino.
-Yo se lo doy.
-Como prefieras.- dijo encogiéndose de hombros, se fue a ayudar a la otra enfermera. El producto que le echaban en las heridas le escocía, pero procuraba no moverse.
-Vamos, abre la boca- Raph alargó al cuchara hacía la cara de ella, y esta frunció el ceño y la apartó.
-Puedo yo- hizo amago de mover el brazo derecho, pero lo tenía con un cabestrillo.
-…Soy ambidiestra.
Raph la miró con mala cara y le dio un ultimátum.
-O a las buenas…o a las malas.- Levanto una gran mano amenazante, mientras que con la otra sujetaba la cuchara, Raphael tenía mucha más fuerza (y más mala leche) que sus hermanos y April lo sabía. Lanzó un resoplido y abrió la boca, mirando hacia otro lado y mostrando su indignación. Raphael sonrió burlón y satisfecho mientras que le daba la cucharada.
-Buena chica.
April puso cara de asco en cuanto empezó a masticar aquella masa. Sabía agria y tenía trozos. Las enfermeras dejaron las heridas de los hombros y la cara a cargo de Raph y se fueron a atender a otros pacientes.
Estando solos, por fin April encontró el valor para hablarle a su amigo de lo que tanto la preocupaba.
-Raph… ¿tú crees que de verdad es necesario que me operen?
Él le dio otra cucharada y le contesto.
-No lo sé April, no soy médico.
Ella le lanzó una mirada irónica y él lo cogió enseguida.
-Vale, a lo mejor ese tipo tampoco tiene un título, pero eh, mira- señalo a su hombro y a sus heridas, ya remendadas- parece que saben lo que hacen.
-¿De donde habrán salido todos estos bichos tan inteligentes?
-De donde todos, cae mutágeno encima de algo y se va extendiendo.
-Pero tienen ADN humano.
Él se encogió de hombros y siguió dándole de comer. Ella al rato, prosiguió con sus confesiones mientras que Raphael le cogía la cara con cuidado y le curaba las heridas.
-¿De verdad crees que eso que me he comido hará el mismo efecto que la anestesia?
Raph dejó de mover el algodoncillo y la miró a los ojos.
-Sí.
-¿De verdad?
-De verdad.
Donatello caminaba desorientado por el bosque, buscando cualquier rastro de sus hermanos. Sobre todo pensaba en April. La última vez que la vio le pareció verla tirada en el suelo.
El tornado lo arrastró un par de metros, pero con su bo pudo sujetarse entre unos árboles y esperar a que el tornado pasara. Él no gritaba, no le quedaban fuerzas para eso, solo se sostenía en pie y caminaba. Caminaba lo más que podía, mirando en todas partes. Buscando a su familia. Buscándola a ella. Mirando el desastre que había delante de él.
Oyó algo tras de sí, pero no se movió. Se quedó vigilante. Esperó a que se acercara lo suficiente, lo sentía cada vez más cerca, hasta que…
-¡Eeeh!- Mikey se cubrió con las manos el rostro, con el bo de Donnie a casos centímetros de su cara. Tenía el cuerpo lleno de arañazos, pero nada más grave de eso.
Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas, mientras observaba la cara inexpresiva de Donnie, esperando su explosión en cualquier momento por lo que hizo.
-Lo siento mucho de verdad… no sabía lo que iba a pasar si…yo solo quería…-El discurso de Mikey se cortó cuando sintió los brazos de su hermano a su alrededor. Cerró los ojos muy fuerte, hasta que se dio cuenta de que era un abrazo. Donnie se había lanzado al cuello de su hermano pequeño, dando gracias al cielo de que estuviese bien. Después de creer que lo había perdido, verlo sano y salvo era lo único que le importaba en esos momentos.
Mikey correspondió al abrazo de su hermano mayor, disfrutando cada segundo de él.
