Capitulo 10: Mi Verdadero Primer Beso
Su pequeña cara reflejaba una tranquilidad profunda y paz exquisita. Tenía los parpados cerrados, las mejillas sonrojadas y sus blanquecinas manos sujetaban con fuerza las manos de un chico que yacía postrado en su cama. Ambos dormían, aunque Thomas de una manera mas profunda que la pequeña chica que le hacia compañía. Nada perturbaba el momento, ni siquiera el viento que entraba por la ventana.
- T-Thomas… - gimió la peliazul mientras apretaba la mano que la mantenía unida a Thomas. La escena era suave y conmovedora para cualquiera que los mirara en ese estado. Y Rio estaba ahí por que en realidad lo amaba…
- ¡Siento la demora! – Se escucho un grito que entro de inmediato a la habitación - ¡Olvide comprar algunos ingredientes! ¡Traje té y galle…! – Michael interrumpió su relato al mirar que la chica se había dormido tomando la mano de su hermano. Le conmovió mucho la escena y dejo a un lado la bandeja plateada, bueno por al menos acomodarla entre el cochinero que había en la alcoba. No quería despertarla así que después de dejar la bandeja quiso retirarse pero…
- ¡Ahhhhh! – grito el pelirrosa al caer por tropezarse con una patineta (¿una patineta? ¡Pero si Thomas no sabia usar una! ). Cayó fuertemente pero el cochinero del suelo amortiguo su caída. Primera vez que se sentía aliviado y agradecido de que existiera ese basurero.
- ¡Ahhh! – También despertó de grito Rio - ¿Qué sucedió? –
- Auch mi cabeza… - se lamento Michael pasando su mano por su cabello rosa.
- ¿Estas bien Michael? – pregunto Rio tallando sus ojos para observar mejor.
- Lamento si te desperté Rio… -
- ¿Me quede… dormida? ¡Me quede dormida! ¿Qué hora es? – exclamo asustada Rio mientras ayudaba al menor Arclight a levantarse.
- Es mediodía… perdón si tarde demasiado, regrese a hacer las compras porque olvide comprar algunas cosas y además cocine algunas galletas – Michael le mostro la bandeja repleta de humeantes galletas y té caliente. El vapor llego a la cara de Rio provocando que se sonrojara pero olía exquisito, estremeciéndola por dentro.
- Entonces… ¿es mediodía? ¡Oh no, Nash me va a matar cuando se de cuenta que me vine sola! – Rio comenzó a sentirse nerviosa y camino rápidamente de un lado a otro desesperada. Michael entonces se dio cuenta que ella sola se encamino hasta su casa sin permiso de su hermano.
- Hahaha si te hace sentir mejor, mi padre y Chris están haya abajo tomando un poco del té que prepare, no fueron a trabajar junto con tu padre… -
- ¿Cómo? – se sorprendió la chica de ojos magenta – Pero… pero… -
- No te preocupes, tu padre llamo hace un par de horas diciéndoles que se había enterado de lo que le había pasado a Thomas y que si querían tomarse algunos días libres, podían hacerlo solo debían darse una vuelta por los laboratorios para asegurarse que todo este bien ¿galletas? – ofreció el pelirrosa pero Rio denegó. Genial, mas telones para fingir que son familia perfecta, pensó Rio.
- Supongo que mejor me voy antes de que Nash llegue y haga una revolución – Rio tallo sus ojos aun un poco cansada, se había levantado tan temprano para poder llegar sin que se diera cuenta su hermano. Se dirigió a la puerta y Michael noto su cara de decepción y preocupación. Sonrió ligeramente y la detuvo del brazo.
- ¡Espera Rio! – la peliazul se quedo quieta para saber que le diría – Mañana es el cumpleaños de Thomas y pensé que, no se, a lo mejor te gustaría ayudarme a preparar un pastel para cuando despierte – sonrió entusiasmado.
- Pero no sabemos si mañana despertara – dijo negativamente Rio.
- Siempre mantengo la esperanza de que en cualquier momento mi hermano despertara y me gustaría que lo primero que viera fuera una deliciosa torta por su cumpleaños, que no importa que ese día sea el día en que falleció mi madre, lo que importa es que sienta que su familia siempre estaremos con el – su sonrisa se torno tierna y había una capa cristalina sobre sus ojos jade que hacia imposible Rio dijera que no. Ella rápidamente sintió algo cálido sonrojarle las mejillas y sin darse cuenta le regreso la sonrisa, nunca había cocinado un pastel… Bueno, por al menos en compañía de alguien mas.
- Si lo dices de esa manera me encantaría ayudarte – esta vez Rio se miraba con iniciativa.
- ¡Oh genial Rio! ¡Vamos a la cocina! – Michael jalo a la chica del brazo y apunto con entusiasmo con un dedo. Después la jalo a paso apresurado hacia la cocina de su casa en donde se encontraban sentados Byron y Chris bebiendo una taza de té, pero sus ojos parecían apagados, como si en cada sorbo solo buscaran un pretexto para no recordar el estado de Thomas. Era un aire pesado y enfermo, triste y decadente, pero era una preocupación altruista, un dolor que Rio no podía comprender.
- Oh, señorita Kamishiro – susurro Byron saliendo de su burbuja al notar la presencia de la chica – Disculpe por no haberla saludado antes… -
- No tiene por que disculparse señor – Rio hizo una pequeña inclinación de la cabeza – Yo me disculpo, me quede dormida en la habitación de Thomas cuando se que nada debe perturbarle –
- Papá, hermano, creí una buena idea si le preparamos un pastel de cumpleaños 18 a Thomas… - se adelanto en decir Michael con las manos juntas y pupilas suplicantes.
- Ohhh Michael – su padre sintió ternura por su idea, se levanto del banco de la barra y le revolvió su suave cabello rosa – No se si sea buena idea, no sabemos si despertara para ese día, bien ese pastel podría echarse a perder cuando despierte –
- ¡Pero…! – Intervino Rio recordando las palabras anteriores de Michael – Yo también mantengo la esperanza de que el día de mañana Thomas despierte y que lo primero que vea sea un enorme pastel con su familia… conmigo… para que nunca sienta que esta solo, sino que todos están con el a pesar de lo que sucedió –
Los ojos desorbitados de Byron estaban sobre Rio. Sus palabras eran dulces y tiernas, una pequeña chica que se preocupaba por su hijo. Giro la cabeza para mirar a su hijo mayor que también tenia la misma expresión que el y entonces ambos comprendieron que Rio estaba enterada de lo que le había pasado años atrás en la familia Arclight.
- Vamos papá, di que si no perdemos nada… - Michael halo la manga del saco color azul marino poniendo una cara de cachorro. De repente, Chris se levanto de su lugar, dejando su taza en la barra de madera lisa y se agacho un poco para alcanzar la altura de ambos chicos.
- Bien ¿Qué ingredientes necesitamos? – susurro con una sonrisa.
30 minutos después…
- Genial, tenemos la harina, huevos, leche, mantequilla, polvo para hornear… - Chris enlistaba con su gruesa voz los ingredientes que estaban sobre la mesa de caoba oscura a la vez que doblaba las mangas de su camisa blanca, ya tenía puesto un delantal para no ensuciar su traje.
- … nii-sama, también betún de chocolate, bananas, fresas… - completo Michael mientras se colocaba el delantal.
- Ten Rio, este delantal es para ti – ofreció Byron a la pequeña Kamishiro sacándolo de un mueble de color blanco en una esquina de la cocina. Rio la tomo entre sus manos y era un delantal de color amarillo, adornado con holanes delicados blancos e impregnado con unas pequeñas fresas en una esquina. – Era de mi esposa, siempre lo usaba cuando preparábamos un pastel – su sonrisa difusa y sus ojos perdidos hacían entender que verdaderamente la extrañaba.
- Gracias… - susurro Rio desviando su mirada – Pero no puedo usarlo si es de su esposa… -
- No tienes porque preocuparte, además es el único de chica que tenemos, como veras los Arclight somos solo varones hehehe – animo para que no se preocupara. Rio dio un vistazo al panorama: todos se miraban sonrientes y llenos de entusiasmo por preparar un simple pastel pero jamás había participado en esa estabilidad, en esa alegría en conjunto que todos respiraban y sentían. La hacían sentir segura y comprendida; se coloco el mandil y fue a ayudar a la familia Arclight para la sorpresa de Thomas.
- Bien Michael, verte en un tazón harina, yemas de huevo, mantequilla y leche – ordeno rápidamente Chris.
- Rio ¿podrías pasarme un tazón grande? Están arriba en las alacenas – le pidió Michael a la chica y esta obedeció automáticamente.
- Tazón, tazón, tazón… - busco por todos lados - ¡Lo tengo! – cuando lo encontró, lo paso a Michael para que comenzara a preparar el pastel. Byron encendió el horno para que se calentara en lo que estaba listo lo demás.
- Falta mas harina para la mezcla – sugirió Rio.
- ¡Yo la busco! Ten, sigue mezclando esto – Michael le paso la mezcla a Rio para que continuara en lo que el buscaba la harina faltante. Abrió las alacenas pero no encontraba nada hasta que en la parte superior de la alacena de color blanca visualizo un pequeño saco de harina, el problema es que no lo alcanzaba pero no quería parecer un "enano" si le pedía ayuda a su hermano mayor. Alcanzo un banco y se subió en el para poder bajarla. – Ummmm… ya casi la alcanzo… -
- Michael date prisa con esa harina – apresuro Chris mientras cortaba las frutas para el pastel.
- ¡La tengo! – grito victorioso Michael pero…
- ¡Michael, cuidado! – grito Rio espantada al ver como el banquito en el que estaba se tambaleaba.
- ¡Ahhhhhhhh! – grito el pelirrosa al sentir como su cuerpo caía.
- ¡No me vayas a tirar la harina encim…..! – demasiado tarde para Chris. De un segundo para otro su cabeza estaba totalmente cubierta de harina - … encima… -
- Chris ya esta listo el… - el padre de los Arclight no termino la frase al ver a su hijo totalmente cubierto de harina - ¡Chris! ¡Pareces un fantasma! –
- ¡Ah nii-sama lo siento, lo siento, lo siento! ¡Demonios, por que cuando uno necesita a Thomas para echarle la culpa no esta! ¡Lo siento! ¡Lo siento! – rogo Michael con el miedo presente en su carita. Rio se acerco a la cara de Chris y paso un dedo por su mejilla para quitarle un poco de harina.
- Hehehe… hehe… ¡Hahaha! – soltó una carcajada sonora la chica de ojimagentas y al ver como Rio se reía de su hermano, Michael comenzó a hacer lo mismo.
- ¡Te miras muy gracioso hermano! – Dijo Michael entre risas y ojos llenos de lagrimas por no poder reír mas - ¡Pareces un oso polar con mal humor! –
- Hahaha, que graciosos… - la cara de Chris reflejaba irritación – Espero que opinen lo mismo de ustedes…-
- ¡Hahahaha! ¿Cómo que de nosotros mismo? – siguió riendo Rio por debajo.
- ¡Si, de ustedes! – entonces Chris tomo un puñado de harina y lo soplo en la cara de ambos dejándolos en el mismo estado que el. Michael y Rio quedaron con cara de estupefacción pero a la vez completamente llena de harina.
- ¡Hahaha! ¡Ahora quienes parecen los fantasmas! – se carcajeo Chris mientras Byron soltaba unas risas nerviosas al verlos así.
- Eso no se vale nii-sama – Michael inflo sus mejillas en señal de protesta – Tu lo hiciste a propósito –
- Muahaha acostúmbrate hermanito, no todo en esta vida es justa – Chris se agacho un poco a la altura de su hermanito para retarlo con sus ojos azules y profundos mientras aun Michael inflaba sus mejillas.
- ¡Yo te vengare Michael! – grito con emoción Rio y agarro el plato con el betún de chocolate y lo embarro sobre la cara de Chris. Era una sensación tan excitante, sentía mucha energía recorrerle todo el cuerpo y unas cosquillas desde la nuca hasta la espalda. Nunca se había divertido tanto en su vida, era un ambiente lleno de una estabilidad y regocijo, como un suave aroma al no sentir culpa de aspirar su exquisita fragancia. Podía estar malo lo que hacia, pero que importaba, se divertía y ese impulso la llevo a hacer lo que hizo.
- ¡Guarda la artillería Rio y toma tu lugar de batalla! – ordeno Michael a la peliazul divertidamente haciendo una seña con su mano como si fuera un general.
- ¡Entendido mi general! – grito con emoción Rio haciendo la misma seña y agarro el saco de harina escondiéndose detrás de la mesa.
- ¡Papá esta de nuestro lado! – grito Michael colgándose del brazo de Byron.
- ¡Oye eso no es justo, serian tres contra uno! – se quejo Chris y Michael le mostro la lengua.
- Chicos tranquilos – dijo con toda paciencia su padre y revolvió el cabello rosa de Michael – Además mi querido Michael, es injusto que seamos tres contra Chris… Hahaha… - su padre dio una risa tenebrosa que hizo preocupar al pelirrosa.
- ¿Papá…? – susurro Michael asustado y en un segundo se vio la cara llena de una papilla de futas.
- ¡Corre Michael, era una trampa! – grito Rio y Michael dio un salto al suelo para cubrirse mientras su padre aun lanzaba la papilla de frutas junto con Michael.
- ¡Esto es muy divertido! – expreso Rio ocultándose y tomando entre sus manos un puñado de harina. Michael giro para verla y se dio cuenta como sonreía, se alegro de verla en ese estado y comenzaron una guerra divertida en su propia cocina.
2 horas después…
- Estoy súper asqueroso – farfullo Chis sacudiéndose la harina de su traje. El delantal no le sirvió de nada, de todas maneras quedo cubierto de chocolate, fruta y quien sabe cuanta cosas mas.
- Creo que hasta en los calzoncillos se me metió harina – se quejo Michael también sacudiéndose la harina.
- Pero fue bastante divertido, jamás había reído de esa manera – expreso Rio recargándose en la mesa y dirigiéndoles una sonrisa de satisfacción a todos, ellos se sentían bien al haber compartido ese momento con ella y verla sonreír así. A su ver, Rio se sentía segura de poder expresarse o de moverse sin que nadie la juzgara o sin que nadie la midiera, era como estar libre por un momento.
- Pero por al menos terminamos el pastel para Thomas, si mañana despierta estoy seguro que le gustara el saber que nos ayudaste con el pastel, Rio – menciono el padre Arclight con una sonrisa de ternura. Todos quedaron en silencio pero notaban la alegría que existía a pesar de que Thomas dormía arriba sin saber del mundo exterior. Hasta que de repente, su tranquilidad se vio perturbada por un grito proveniente de la puerta principal de la casa.
- ¡RIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! – un grito grueso y lleno de rabia retumbo por la silenciosa casa de los Arclight.
- ¿Qué es lo que sucede? – pregunto Byron y todos se dirigieron hacia el vestíbulo pero Rio sentía ya lo que sucedería. Chris fue junto con su padre mientras Michael y Rio los seguían por detrás.
- ¡Riooo! – Shark gritaba como loco por toda la casa buscando a su hermana. Por el aspecto de su rostro no parecía muy contento. De inmediato al salto de su vista apareció la familia Arclight, claro, sin el sándwich y Rio oculta detrás de ellos.
- ¡Joven Kamishiro! – Exclamo Byron sorprendido al ver al joven pelipúrpura entrar de una manera violenta a su hogar – Discúlpeme si lo ofendo con mi sugerencia, pero no puede entrar de esa manera, mi hijo Thomas… -
- ¡Me importa muy poco el estado de su maldito hijo! – Shark respondió de una manera demasiado grosera, dejando anonadados a los presentes - ¡Yo solo vine por mi hermana! – en cuanto la visualizo escondida detrás de Chris, se dirigió a ella. Rio estaba muy asustada, no sabia de lo que era capaz de hacer su hermano en ese estado. Estaba muy lejos de ser aquel hermano que recordaba cuando eran pequeños.
- Un momento Ryoga – lo detuvo Chris con un rostro serio y solemne, no le importaba que fuera el hijo de su jefe, eso no justificaba que se comportara de esa manera tan hostil y grosera – Puedo entender que tal vez estés molesto pero no puedes entrar así a nuestra casa y menos con el estado de mi hermano Thomas, mucho menos no permitiré que le faltes el respeto así a mi padre –
- Hmmp – gimió Nash alejándose un poco y poniendo las manos en su bolsillo en señal de que no le importaba – Mira, no te metas en mi camino yo solo vine por Rio y me la llevare de este lugar – nuevamente intento acercarse a ella pero el menor Arclight también se interpuso en su camino.
- No Nash, no te llevaras a Rio de esa forma – los ojos jade del pelirrosa se cruzaron furtivamente ante los ojos oscuros del Barian, retándolo y vistiéndose en una postura firme para intimidarlo – Rio vino a ver a Thomas, mi hermano esta inconsciente allá arriba así que no puedes venir aquí a hacer todo este maldito escandalo ¡Si eres tan perfecto como finges ser ten por al menos un poco de respeto ante esta casa! –
- Michael… - susurro la pequeña Kamishiro al ver la postura de Michael ante su hermano. Esa actitud del pelirrosa parece no haber sorprendido a Chris y a su padre, pues tenían las mismas miradas decididas y firmes sobre el cuerpo de su hermano mayor. Sin embargo, Nash no se iría hasta haber cumplido su cometido y llevarse a su hermana lejos de ese lugar; todos se estaban jugando el pellejo.
- Puede que seas el hijo de nuestro jefe, incluso puede que tengas mas poder que nosotros pero no me importa perder mi trabajo al defender a mi familia y a esta pequeña que se ha preocupado tanto por mi hijo, le pediré de la manera mas atenta que se vaya de mi casa y que no regrese hasta que Thomas haya despertado – afirmo Byron. Los tres Arclight se pusieron enfrente de Rio mostrando que no cederían ante sus palabras y Nash se sintió intimidado por primera vez en su vida.
- Bien, me iré – farfullo Nash entre dientes con su típico aspecto de molestia, dio media vuelta para dirigirse a la salida sin antes dirigirle una mirada llena de cólera y odio hacia Rio. Ella pudo sentir un enorme escalofrió en todo el cuerpo, esa mirada fría la llenaba de miedo y de angustia al meterse en su mente como hielo. Pero esta vez no, esta vez se sentía protegida por personas que si apenas la conocían pero habían aprendido a quererla. Nash cerró la puerta detrás de si y la casa quedo en un completo silencio hasta que todos se dirigieron a Rio de forma preocupante.
- ¿Estas bien Rio? – le pregunto Michael y ella asintió levemente, pero pudo notar la cara de preocupación de Byron y Chris; estaban angustiados porque sabían que perderían su trabajo por haber enfrentado al heredero Kamishiro de esa manera. Si eso llegaba a los oídos del señor Kamishiro, seguramente los despedirían y perderían la pequeña empresa que con años la fueron forjando.
- Lo siento, siento el comportamiento de mi hermano… - se disculpo Rio verdaderamente apenada.
- No importa pequeña – sonrió Byron para que no se preocupara – Si el haberla defendido implica perder nuestro trabajo, entonces habrá valido la pena –
- Además, podemos levantarnos, por cosas peores hemos pasado – Chris se unió para que no se sintiera mal.
- Muchas gracias, ustedes son personas muy nobles – Rio se sonrojo y agacho la mirada para que no notaron sus mejillas coloreadas, sin notarlo una sonrisa se dibujo en sus delicados labios. Todos le sonreían, eran unas sonrisas verdaderas sin ninguna otra intención. Nunca se había sentido así, nunca había estado en esa estabilidad tan pacifica ni llena de tanta armonía que le llenaba de calidez el pecho. Pero a la vez se llenaba de nostalgia al preguntarse como serian las cosas si su familia fuera igual de sencilla y humilde como aquella. Tal vez seria diferente la historia.
- Aunque si papá y Chris se quedan sin trabajo ya no podrán llevarme al parque de diversiones – rompió Michael el silencio y en seguida Chris le dio un codazo en las costillas indicándole que se callara - ¿Qué? Yo solo decía –
- Pues bien ¿Qué esperamos? Vamos a guardar el pastel para Thomas – animo Rio hacia la cocina y los demás la siguieron con una sonrisa, además de la harina y el betún embarrados en sus rostros…
- Rio, ya es tarde ¿no crees que deberías ir ya a tu casa? –
- Creo que me quedare un rato mas aquí con Thomas – ella paso su mano detrás de su oreja para acomodar su cabello azul sin dejar de clavar sus ojos magentas sobre el cuerpo de Thomas – No te preocupes Michael, avise a mis padres que me quedaría un poco mas y ellos accedieron –
- ¿Quieres que te traiga algo? No se, alguna bebida o algo de comer… -
- No Michael, muchas gracias, estoy bien… -
- ¿Segura? –
- Por supuesto – le sonrió para indicarle que estaba bien y que no necesitaba nada – Solo me quedare aquí un momento mas con Thomas y después me iré, así dormiré tranquila –
- Bueno, como gustes, buenas noches Rio –
- Dulces sueños Michael… - le deseo la peliazul mientras Michael salía de la habitación. Antes de cerrar la puerta, el la observo por la rendija que había entre la puerta y la pared entrando la luz tenue del pasillo. Sonrió y después se marcho hacia su habitación para dejarlos solo. Rio quedo en la oscuridad y en completo silencio. Solo la luz débil de aquella noche helada entraba por la ventana e iluminaba tenuemente la alcoba. Las cortinas blancas se movían con suavidad y la entrada del viento sonaba como leves susurros escondidos.
Durante el transcurro de la tarde, Rio se había dedicado a acomodar la cama de Fo de manera que fuera un poco mas cómoda para el. Había acomodado las sabanas y las almohadas además de que dejo un espacio libre entre las mesas de noche alrededor de la cabecera de la cama. No había más ruido que los susurros de la noche. Ella estaba sentada en una silla al lado de la cama de Thomas, su espalda erguida en el respaldo mientras que sus manos se movían ansiosamente sobre sus piernas desnudas. Solo se limitaba a observar el rostro de el, callado y quieto, perdido del mundo. Solo estaba cubierto de una sabana color amarillo pastel hasta el pecho y su piel morena denotaba bien ante la luz pálida de la luna. Era como ver una estatua bajo la luz de la noche, una estatua que respiraba pero que no vivía en este mundo. Inmerso en su mente, escondido entre sueños; a Rio le daba la curiosidad por saber que era lo que había dentro de su cabeza o a que lugar se había ido. Mojo sus labios desesperada.
- Thomas… - susurro sabiendo que el no la escucharía. No estaba segura, tal vez si la escuchaba o tal vez no. Se levanto de su silla y se acerco al cuerpo de Thomas. El aun respiraba, era obvio, sus respiros eran cálidos. Rio se recargo en su cama por un momento, como temiendo a despertarlo. Después, poco a poco se fue acostando a su lado hasta mirarse junto con el. Recargo su cabeza en una almohada al lado de Thomas y siguió observándolo, temiendo de que la descubrieran.
Siguió acostada a su lado y, temblorosamente, paso una mano por su rostro, acariciándolo, con ese cuidado al temer por romper algo. Sabia que estaba mal estar de esa manera a su lado, pero ya no le importaba nada. Tal vez cuando despertara se atrevería a confesarle sus sentimientos. Puso su mano sobre el pecho de el hasta que poco a poco fue cerrando los ojos, queriendo también perderse del mundo como lo hacia Thomas, irse con el en donde quiera que estuviera. Ese pensamiento se quedó con ella hasta que se durmió en la cama de Thomas Arclight…
- Rio… -
- ¡Thomas, tenemos que salir de aquí! –
- Rio… -
– Thomas… ¿Qué vamos a hacer? –
- Hay que intentar… abrir la puerta principal… con las llaves –
- ¡Oh no Thomas! ¡Por favor no te duermas! –
- Lo siento… mi Reina del Hielo… -
- ¡No por favor Thomas, no me dejes! –
- Trato hecho Vector Shingetsu… -
- ¿Por qué Thomas? ¿Por qué jugaste así conmigo?-
- Solo quería acostarse contigo Rio y vengarse de tu hermano –
- ¡No Rio! ¡No te vayas! ¡No es lo que parece, por favor! –
- Por favor Rio… vuelve… no te vayas… no…. No…. Ahhh…. Rio…. ¡Ahhhh! – salió de su sueño inhóspito y hostil. En su cabeza habían rondado fantasmas culpables que no lo dejaban en paz por alguna razón y ahora había despertado de las sombras de su mente. Si, Thomas Arclight por fin despertó a causa de una pesadilla… Despertó de golpe, totalmente agitado y con los ojos desorbitados. El panorama estaba oscuro a su alrededor y se dio cuenta que estaba en su habitación, en la seguridad de su casa. No, ni siquiera estaba seguro en su propia casa.
- ¿Qué fue lo que sucedió? – levanto su torso un poco, tomando su cabeza entre sus manos. Tenía un fuerte dolor de cabeza y no recordaba lo que había sucedido. Escenas borrosas se desarrollaban ante sus pupilas y respiraba rápidamente, con el corazón a toda velocidad. – Lo ultimo que recuerdo es… es fuego… ¡Rio! – exclamo de inmediato al percatarse de lo que había pasado. El taller de cocina, el fuego… Rio… La había puesto en peligro y el, en su trauma por el fuego, había quedado en shock y se había desmayado. Como siempre había pasado. Lo que ahora pasaba era una laguna mental, recordaba que no habían podido salir de ahí y de repente cayo inconsciente ¿Cómo es que sobrevivió? ¿Acaso Rio…? Por su maldito trance paso lo que paso y tal vez Rio estaría herida o aun peor…
- ¿Cuántos días habrán pasado ya? – se angustio al saber que cuando entre en ese estado queda así por días. Miro que la ventana estaba abierta y que el gélido aire traspasaba por su alcoba. Era de noche y había perdido la noción del tiempo. Miro el reloj en la mesa de noche. Las 4:00 a.m., de verdad que no sabía cuanto tiempo había pasado.
- Thomas… - escucho un susurro que hizo que se sobresaltara. Miro hacia todos lados hasta que se percato de la presencia de otro cuerpo al lado de el.
- ¿R-Rio…? – titibuteo al ver el frágil cuerpo de la chica dormir al lado de el. No entendía que pasaba, comenzaba a temblar - ¿Qué hace aquí a esta hora? – se dio cuenta que ella estaba bien y que de aquel incidente salió ilesa, a diferencia de el que quedo inconsciente. Se escuchaban los sonidos de la madrugada y admirado por la belleza del rostro de la pequeña Kamishiro, su cara blanca con la inocencia de un ángel durmiente y sus delicados labios rosados. Era tan tentador, podía incluso tomarla en ese momento para el y ganar la apuesta… la apuesta… esa maldita apuesta…
- Rio… - susurro al no poder aguantar. Se acerco un poco a ella, notando el vestido corto que traía puesto y saborear sus piernas desnudas. Solo podía antojar sus labios, labios que tal vez nadie había besado y hacer de su primer beso para el… Hasta que noto la tontería que estaba a punto de hacer y las estupideces que estaba pensando. La chica, de pronto, comenzó a abrir los ojos y a gemir al despertar.
- ¿Thomas…? – Tallo sus ojos para borrar la neblina de sus pupilas - ¡Thomas, despertaste! – se alegro la chica al verlo despierto y mirando hacia la oscuridad de la habitación.
- ¡Shhh, Rio! ¿Quieres despertar a los demás? – Thomas le puso un dedo sobre su boca para que guardara silencio.
- L-Lo siento Thomas… - se disculpo la chica hasta que se percato de otra cosa - ¡Ahhh! ¿Qué horas son? –
- Son las 4 de la madrugada – le dijo Thomas - ¿Qué haces aquí tan…? No se si decir tan tarde o tan temprano –
- ¡Oh por Don Thousand, en casa me van a matar! ¡Nash me asesinara, me hará volver como zombie y me volverá a asesinar! –
- Tranquilízate Rio – Fo la sostuvo de los brazos para que se quedara quieta – Mejor explícame ¿Qué fue lo que sucedió? –
- Bueno… lo que paso en el taller de cocina fue que golpee la puerta hasta que se abriera y te saque de ahí, lo mas lejos que pude y después Alit llamo una ambulancia para que te llevaran al hospital… - susurro Rio algo apenada.
- Hmmmmp… entiendo – articulo sin pensar Thomas evitando la mirada de ella – Así que tú me salvaste de aquel accidente… gracias – dijo fríamente.
- De nada… - hubo un silencio incomodo.
- ¿Cuánto tiempo quede inconsciente? – pregunto de forma seca.
- Antier fue el accidente… menos de dos días… - Thomas se sorprendió al escuchar el tiempo en que quedo fuera de lugar. Ese tiempo era menos de lo que siempre había hecho en otras ocasiones.
- ¿Qué haces aquí Rio? – volvió a preguntar y Rio comenzaba a sentir distancia de su parte. La mirada de Thomas era fría y perdida, al parecer el tiempo que quedo en aquel estado lo ponía de una manera tan alejada y distante.
- Yo… yo… - titibuteo – Vine a ver como estabas y al parecer me quede dormida… a tu lado – la miro y se miraba tan tierna e ingenua. Era como una pequeña niña sin el conocimiento para saber cuando hacia algo mal y cuando hacia algo bien. Por un momento conmovió un poco a Thomas pero no lo suficiente para comportarse de una manera más flexible con ella.
- Sabes que no deberías estar aquí ¿cierto? Tu hermano me matara si sabe que estas aquí… -
- Nash ya lo sabe pero no te preocupes por eso… -Rio miro de reojo al chico y recordó lo que Michael le había contado. Se mordió los labios y en un acto desenfrenado se lanzo a su cuello abrazándolo.
- ¡Rio! – exclamo Thomas ante la acción de ella.
- No sabes cuanto te extrañe Thomas… - lo abrazo fuertemente con ganas de llorar – Feliz cumpleaños mi querido Thomas… -
La sangre del sándwich Arclight se helo al escuchar esas palabras. Lo había olvidado por completo. No sabia si decir un gracias o no contestar, pero apretó la mandíbula sintiendo como la sangre le hervía. No podía creer que le recordara eso. La separo agresivamente de el y la tomo fuertemente, clavando su mirada sobre ella de una manera intimidante. Rio empezaba a asustarse.
- ¡¿Quién demonios te dijo que era mi cumpleaños?! – le grito pero ella no podía articular palabras. No podía creer que se estuviera comportando así con ella.
- Michael… Michael me lo conto todo… y también porque odias este día… y lo lamento mucho… - articulo apenas audible la Kamishiro y Thomas la soltó para darle la espalda y sentarse al borde de su cama.
- Tú no entiendes… no tenias porque saber eso… -
- Tu sabes mi secreto… tu eres el único que sabes lo que me pasa ¿Por qué no me confías también lo que te pasa? ¿Por qué no confías en mí? – susurro Rio casi suplicante aun sobre la cama. Thomas apretó los puños y se dio cuenta el vestuario que traía puesto. Una camisa de color gris y un pantalón de franela negro. Por un momento su cerebro se apago y se levanto rápidamente de su cama, tomando del brazo a Rio.
- ¡Thomas! ¡¿Qué es lo que vas a hacer?! – Rio seguía muy asustada.
- Ven conmigo… - se limito a decir el castaño. Rápidamente la jalo consigo, sacándolos a los dos de la habitación y caminado por el pasillo oscuro gracias a la noche que cubría a toda la ciudad. No tenia mente para otra cosa, actuaba su cuerpo por si solo. Rio solo era arrastrada del brazo por la fuerza del chico. Thomas caminaba descalzo, ni siquiera había pensado en ponerse algún par de zapatos con una solo idea cruzándole la mente. De inmediato se encontraron al bajar la escalera con la oscuridad de la noche cubriendo el vestíbulo. Thomas se dirigió hacia una puerta trasera que dirigía hacia el jardín detrás de la casa y con la mano que tenia libre la abrió para encaminarse a través del césped húmedo.
Rio nunca había notado la tranquilidad y el silencio que puede embarcar una madrugada de invierno, totalmente fría y húmeda. El chico la soltó y camino rápidamente sobre la pequeña acera y simplemente detuvo su paso.
- Thomas, espérame… - suplico Rio y Thomas giro ligeramente la cabeza para dirigirle una mirada perdida. Con eso le indico que se apresurara y lo siguiera. Thomas camino con rapidez sobre el césped húmedo del jardín. La neblina de aquella madrugada golpeaba sus rostros con pequeñas gotas de roció. Estaba frio afuera y Rio trataba de cubrirse inútilmente, la ropa que traía puesta no le ayudaba mucho en guardar un poco de calor para ella.
El castaño se abrió paso entre unos arbustos a unos metros de su casa mientras que Rio lo seguía cuidadosamente sobre el césped. Como si su mente actuara por si sola, el chico se adentro sobre ese mar de hojas mientras que Rio las apartaba con delicadeza. Sentía como si en realidad estuvieran en un bosque espeso hasta que noto que los arbustos cesaban. Sin darse cuenta se encontraban en un pequeño claro rodeado de arbustos, algunos se adornaban con delicadas flores que aun se cerraban para cuidarse durante la fría noche. Suaves aromas y esencias se desprendían de las hojas húmedas y la neblina mojaba las mejillas de los chicos. El cantar de los grillos era el único sonido que se presenciaba junto con los susurros del viento.
Sin embargo, Thomas se había quedado parado y callado, con la cabeza agachada y la mirada perdida en un punto sobre el suelo.
- T-Thomas… - titibuteo un poco Rio acercándosele - ¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué me has traído aquí? – no hubo respuesta de parte del chico de ojos magenta, era como si esperara que el silencio hiciera que esa pregunta se esfumara. Como si jamás la hubiese dicho.
- ¿Querías conocerla acaso Rio? Ella descansa ahora aquí… - susurro con amargura Thomas. La chica peliazul no entendía hasta que se acerco lo suficiente y noto la mirada perdida de Thomas sobre el suelo. Había algo ahí y trato de mirar con cuidado: En medio de ese claro se erguía una lapida de mármol que era cubierta por la luz de la luna. No hubo más palabras. Rio se agacho para observar la lapida pero antes miro el rostro sin expresión del chico y con las iris sin color.
Había un poco de polvo en la lapida pero a pesar de eso estaba bien cuidada como si apenas la hubieran instalado. Era increíble, de seguro la habían cuidado tanto a pesar de que ya habían pasado 6 años. Con su mano limpio un poco el polvo para poder leer lo que decía.
- Ummmm… - trato de leer aunque era difícil sin mucha luz que le ayudase – Elisabeth Arclight… Esposa, madre y mujer de grandes virtudes… Siempre estarás presente en el recuerdo de tu esposo y de tus tres hijos… Mujer que inspiro la lucha y la superación aunque rápidamente se fue de nuestras vidas… Te amaremos por toda la vida… -
- Ella era la mejor madre de todas… - se atrevió a hablar Thomas aun con la vista sobre la lapida. Acto seguido, se agacho junto con Rio y se sentó sobre el césped alrededor de la lapida. Merag escucho atentamente lo que tenia que decir. Michael le había dicho que jamás se lo había contado a nadie, tal vez ese seria el momento de desahogarse.
- Supongo que la haz de extrañar demasiado Thomas… lo siento mucho… - no sabia que palabras dirigirle para apaciguar su dolor.
- Hace 6 años mi madre falleció y fue… fue por mi culpa… - Thomas se cubrió los ojos para evitar que las lagrimas resbalaran sobre su rostro. Rio jamás había visto en ese estado a Thomas y quería ayudarle, quería apoyarle como el lo hacia con ella. Con temor y no tan segura, puso su mano sobre el hombro de el y le sonrió de la forma mas tierna posible.
- No fue tu culpa Thomas, tu solo eras un niño… - y sin querer, el chico noto la hermosura de su sonrisa y la profundidad de sus ojos magenta, tan bellos como enigmáticos. Era una sensación cálida sobre el, algo que nunca había sentido. De nuevo, desvió su vista sobre la lapida para continuar su relato.
- Ese día era mi cumpleaños numero 12, mi padre había prometido preparar algo para mi ese día, como cualquier niño estaba emocionado por recibir una sorpresa, tal vez un pastel enorme de chocolate… - siguió contando pero su respiración se entrecortaba. Hacia pequeñas pausas para contener las lágrimas pero lo peor es que no sabía porque se lo estaba contando. Su mente exigía sacar por primera vez el enorme dolor que guardaba dentro, que había ocultado por años. – Sin embargo, papá me dijo que no podría darme mi sorpresa… -
- Michael me explico que tu madre sufría de una extraña enfermedad y que su estado empeoro ese día… - interrumpió Rio. Sin embargo, Thomas no le presto atención.
- Mi madre sufría de una condición rara, la enfermedad de la Ondina… -
- ¿Enfermedad de la Ondina? –
- Nunca supe con exactitud que era eso, solo lo único que sabia es que en cualquier momento… mi madre podría dejar de respirar, así de simple… olvidarse de respirar – se encogió de hombros entristecido – Mis abuelos maternos sufrían de la misma enfermedad y por eso murieron, dejando a mi madre heredera de su misma condición… -
- Oh, entiendo… - susurro Rio.
- Cuando mis padres comenzaron a ser novios, la enfermedad se presento en ella y la ponía en estados tan controlados que no parecía que fuera humana… por eso mi padre se convirtió en investigador científico para encontrar la cura de esa enfermedad o por al menos descubrir que lo provocaba… - explico con aires de tristeza – Sin embargo, la enfermedad desapareció por un tiempo hasta que se presento otra vez después de que Michael naciera, desde entonces su enfermedad empeoraba gravemente y no podía salir muy seguido de casa, sino estar controlada con miles de aparatos –
- Thomas… - susurro intrigada Rio.
- No lo entendía, era muy pequeño, pero mi madre siempre trato de ser una mujer decidida que sabía luchar y levantar a su familia… pero ese día… ese maldito día… -
- Puedes confiar en mi… aunque no tenga las palabras para apoyarte estaré a tu lado, lo prometo… - apenas audible, Rio le dijo a Thomas aquello dejándolo impresionado. Sus labios temblaban y sus ojos exigían que las lágrimas cayeran pero algo interior le grito que tenía que sacarlo todo y que podía confiar en ella.
- Ese día el estado de mi madre empeoro gravemente, apenas si podía mantenerse respirando, papá entonces estaba preocupado y salió junto con Chris para conseguir medicamentos y mas equipo para controlar su estado, en ese tiempo Chris era aprendiz de mi padre, ellos me dijeron que no podrían hacer mi fiesta mucho menos mi sorpresa y aunque si me sentía decepcionado, sabia que todo era por el bien de mi padre y Michael se fue con ellos para no aburrirse… -
- Y tú te quedaste solo con tu madre… -
- Así es… - dijo Thomas – Pero hubiera sido mejor que no me haya quedado… -
FLASH BACK
- Feliz cumpleaños… mi lindo Thomas… - ella susurro inaudible.
- Muchas gracias mamá… - la mirada del pequeño estaba decaída y en su voz no se notaba mucho ánimo. Ella noto rápidamente la actitud de el, no había algo que pasara desapercibido ante sus ojos magenta, era algo que no podía evitar por naturaleza.
- ¿Qué es lo que sucede… mi pequeño? – jadeo un poco al no poder respirar bien y la mascarilla de oxigeno no era de gran ayuda en aquel momento. Thomas la miro ahí acostada y con los miles de aparatos que emitían sonidos alrededor de ella. Era como hablar con un robot o con una maquina. No quería preocuparla así que agacho la mirada para que no notara lo que le pasara. – Es por lo que no pudimos festejar tu cumpleaños ¿no es así? –
- Bueno… es que esperaba ansioso mi cumpleaños por que mi padre me prometió una sorpresa… - confeso tímidamente.
- Lo siento mucho Thomas… es mi culpa… - volvió a susurrar entre jadeos pero con una sonrisa difusa.
- No te preocupes mamá, todo sea por el que estés mejor… ¿te encuentras mejor? – trato de desviar la conversación para que no sospechara.
- No estaré feliz… hasta verte sonreír mi amor… - levanto una mano para revolver el cabello del pequero. Thomas soltó una carcajada divertida mientras su madre aun sonreía. Sin pensarlo, ella se levanto con dificultad de su cama y se sentó sobre el borde de la cama a la vez que se quitaba de encima algunos tubos de las diversas maquinas a su alrededor.
- ¿Qué haces? – pregunto Thomas con un toque de preocupación.
- ¿Te animaría que te prepare un poco de pastel, Thomas? – sugirió ella con una sonrisa y después se quito la mascara de oxigeno.
- ¿Estas segura? Papá dijo que estabas a mi cuidado y debo protegerte, no puedes quitarte la mascara de oxigeno madre… -
- Tu padre no se va a enterar ¿cierto? – le dirigió un guiño y una sonrisa divertida – Además, Byron exagera todo, estaré bien mientras vea a mi hijo sonreír… - se levanto y se coloco unas cómodas pantuflas para después dirigirse a la cocina. Thomas se encogió de hombros pero no podía evitar cruzar su cara con una enorme sonrisa. La siguió cuidándola celosamente como se lo había ordenado su padre, ella vestía con una bata color rosa claro un poco ceñida al cuerpo. Aun como estuviera vestida, Thomas pensaba que se miraba hermosa, sus ojos eran algo que lo tranquilizaba. Bajo lentamente las escaleras pero la respiración de ella se entrecortaba demasiado. Por fin, llegaron a la cocina, para Thomas era divertido brincar sobre las losetas bicolor en azul y blanco.
- Pero tu me ayudaras a cocinar el pastel – sonrió de nuevo su madre golpeando con su dedo la pequeña nariz de su hijo. Thomas inflo las mejillas haciendo pucheros pero era divertido jugar así con su madre. Como si fuera un juego, rápidamente el sándwich Arclight comenzó a bajar varias cosas de la alacena y a acercarlas a su madre para la preparación de ese pastel.
Ella lo observaba tan sonriente y feliz, no le importaba su condición pero cada vez mas le era difícil respirar. De repente, respiraba bien y otras sentía que olvidaba que respiraba. No sabia porque. Cuando Thomas le acerco todos los materiales a la mesa, ella comenzó a preparar los ingredientes en un tazón y le ordeno a Thomas que se colocara su mandil para que no se ensuciara.
- ¡Ay mamá! – Protesto - ¡No quiero ponerme el delantal! ¡Es de niña! –
- Pues te lo pones porque si no, esta noche te ducho con agua fría para que obedezcas… - amenazo con el cucharon de madera con lo que Thomas obedeció automáticamente. Los dos preparaban la mezcla entre juegos y risas. Ambos tenían la cara embarrada de chocolate y harina. Por fin, después de un buen rato, el molde y la mezcla estaban listos para ser metidos en el horno.
- Thomas… mete esto en el horno… y pon la temperatura correcta… como te enseño Chris… - jadeo un poco recargándose en la mesa. Thomas obedeció sonriente, metiendo la charola en el horno y después cerrándola. Estaba contento porque preparo un pastel con su madre, así que para apresurar las cosas le subió grados de más a la temperatura sin que ella se diera cuenta.
- Listo, tal vez así estará listo antes de que lleguen mi padre y mis hermanos ¡será una sorpresa! – farfullo para si con mucha emoción. Después, se dirigió con su madre para que descansara. Ambos se dirigieron a la sala, ella se sentía cansada y prefirió recostarse sobre el sofá en lo que estaba el pastel.
- Descansa madre… - deseo Thomas al sentarse al lado de ella y recargándose sobre su pecho. Ella sentía tanta ternura ver a su hijo comportarse así, siempre era travieso, inquieto, bromista, pesado y todas esas cosas pero esa vez parecía un ángel que seria incapaz de romper un plato. Le recordaba a ella cuando era pequeña. Tomo el control de la televisión y comenzaron a verla para entretenerse un rato en lo que el pastel se cocía. Sin embargo, después de un rato percibió un olor demasiado fuerte y un chasquido.
- ¿Qué es lo que huele? – Pregunto Thomas también percibiendo lo mismo – dirigieron sus vistas sobre la puerta de la cocina y una sombra roja se asomaba.
- ¡Oh no, el horno! – exclamo asustada su madre mientras corría hacia la cocina. Thomas la siguió y al entrar a la cocina todo estaba vuelto en llamas. Fuego danzante ante sus ojos y un fuerte calor quemando sus pieles. Las llamas consumían rápidamente el lugar formando un humo negro asfixiante.
- ¡El pastel! – grito Thomas preocupado, acercándose hacia el horno que estaba totalmente envuelto en llamas pero el lo único que quería era rescatar lo que el y su madre habían hecho.
- ¡No Thomas! ¡No te acerques! – exclamo Elisabeth espantada al ver a su pequeño correr hacia el fuego. En un parpadeo, una madera del techo se desprendió al debilitarse por el fuego quemante y cayo sobre Thomas antes de que llegara sobre su objetivo. - ¡THOMAAAAAAS! – no había nada peor que aquel grito desgarrador. Elisabeth corrió apenas con fuerza hacia donde estaba su hijo y no supo de donde saco fuerzas para quitar aquella madera en plena combustión.
- ¡No, Thomas! – grito a la vez que las lagrimas corrían por sus mejillas calientes. El pequeño cuerpo de Thomas aun estaba consiente pero no se había salvado de sufrir un accidente: aquel madero caliente había quemado alrededor de su ojo derecho dejándolo rojo y con la carne ardiendo.
- Mamá… - susurro Thomas adolorido y jadeando – Mi ojo… me duele… -
- Mi pequeño hijo… - lloro y abrazo fuertemente a Thomas para poder salir de ahí. Parecía que la retirada seria casi imposible; el fuego se comía todo a su paso y ya se había extendido afuera de la cocina hacia otros espacios de la casa. Aun peor, ella sentía que la respiración se cortaba, no podía respirar ese aire tan caliente que quemaba sus entrañas como si fuera carbón. No le importaba si moriría en ese momento, pero no dejaría que su hijo también muriera. Tenia que salvarlo de cualquier forma. Apenas con pequeñas fuerzas, se levanto con Thomas entre brazos tratando de sacarlo de ahí. Paso lentamente por la puerta de la cocina y se dio cuenta que las llamas se apoderaban de cada rincón de la casa. Las lágrimas de Elisabeth se desvanecían sobre el suelo ardiente pero lo único que quería era sacar a su hijo de ahí.
- Mamá… tenemos que salir… - susurro Thomas notando la situación y cubriendo su ojo derecho. El ardor era insoportable y sentía como si su piel se estuviera derritiendo.
- Tengo… tengo… que sacarte de aquí… - las palabras de ella se arrastraban con dolor pero la respiración se iba, el aire ya no era suficiente y su mente hacia que sus pulmones se olvidaran de sus funciones. La puerta de salida estaba cerca, solo tenían que cruzar el vestíbulo con vida… pero tal vez la vida de Thomas seria la única que saldría esa tarde…
- ¡Mamá! ¿¡Que tienes!? ¡Por favor levántate! – imploro Thomas asustado al ver como su madre se desplomaba sobre el suelo caliente. Ella ya no podía continuar, en cualquier momento su respiración dejaría de tomar aire pero tenia que salvar a Thomas, tenia que salir ahí.
- Thomas… Thomas… - susurro para que el se acercara. Thomas se sentía llorar y que las lágrimas hacían que el ardor en su mejilla derecha fuera mas intensa.
- Mamá… por favor levántate… tenemos que salir de aquí… por favor… - suplico triste.
- Tienes que salir de aquí… por favor… -
- Pero tu… -
- Yo estaré bien mi amor… pero tu tienes que salir de aquí… prométeme que estarás bien… -
- Madre, no… - con sus pequeñas manitas, tomo las manos de su madre dejando resbalar sus lágrimas sobre ella. Elisabeth, con su ultima mirada, con sus iris magentas, profundas y tristes, se despedía de su hijo, no quería preocuparlo ni asustado así que le dirigió tal vez, una ultima sonrisa difusa, con la cara llena de lagrimas transparentes.
- Por favor, prométemelo Thomas… prométeme que estarás bien… -
- Lo prometo… - susurro entre llanto aquel pequeño que no sabia lo que iba a acontecer aquel trágico día.
- Dile a tu padre y a tus hermanos que los amo… - susurro antes de caer en un sueño profundo del que jamás despertaría. Su cabeza cayó agresivamente sobre el suelo mientras que las llamas seguían danzando alrededor con sus colores naranjas y rojos.
- ¡No mamá! ¡Despierta! – grito Thomas con la cara empapada pero antes de ir a socorrer a aquella mujer de cabello plateado, otra madera del techo cayo interponiéndose entre el y su madre. Sin pensarlo dos veces, corrió todo lo que pudo hacia la salida, pensando en la persona que abandonaba detrás de si. Visualizo entre el fuego la puerta de salida y cubriendo su ojo derecho, corrió entre tropiezos para poder salvarse. Salió de ahí jadeando, con la vista nublada visualizo por fin el exterior y la fría tarde que acontecía en la ciudad a diferencia de la casa envuelta en el fuego.
- ¡Thomas! ¡Thomas! – Escucho un grito y de repente miro a su padre bajar rápidamente de su automóvil para socorrerlo - ¡Por Dios! ¡Thomas! – corrió hacia el pequeño y lo tomo entre brazos.
- ¡La casa esta en llamas! ¡¿Qué fue lo que paso!? – Chris tenía una cara aterradora al ver el panorama siniestro alrededor de la casa.
- ¡Mamá! – grito Michael bajando rápidamente del auto y queriendo ir hacia la casa pero Chris lo detuvo.
- ¡Marca rápidamente a los bomberos, una ambulancia! – ordeno con agresividad Byron a su hijo Chris que detenía al pequeño pelirrosa para que no se acercara. La cara de todos era de angustia y desesperación, se sentían impotentes al no poder hacer nada.
- ¡¿Qué fue lo que paso Thomas!? – exigió su padre una respuesta pero no recibió alguna. Estaba el terror presente en la cara del pequeño y no podía articular palabra alguna. Sus labios temblaban y su manita aun cubría su ojo derecho. Byron quito su mano y se aterro al ver la marca que estaba allí, profunda y aun roja. Se sentía tan impotente y lo único que pudo hacer es abrazar con fuerza a su hijo contra su pecho, llorando mientras la casa aun se hundía en aquel infierno.
En un momento llego el grupo de bomberos y una ambulancia. Todos estaban con el corazón en la mano, sabían que podía suceder lo peor… Cuando los hombres de traje rojo terminaron de apagar el fuego, los paramédicos se adentraron a la casa con la esperanza de que aquella mujer que tanto lloraban aun se encontraba con vida. Thomas estaba sentado, los paramédicos habían atendido la herida en su rostro colocando una venda que rodeaba su cabeza y una almohadilla para cubrir su mejilla. Tenía la mirada perdida y estaba callado. De pronto, de la casa salieron los paramédicos con una camilla y lo que habían pensado se había vuelto realidad.
- ¡Elisabeth! – grito Byron abalanzándose sobre la camilla pero era inútil que lo escuchara. Apenas su rostro era visible y los paramédicos le otorgaron un momento a solas con su familia antes de cerrar aquella bolsa negra. Chris no pudo resistir el dolor y su cuerpo se desplomo en cuclillas ante la camilla, mientras abrazaba a Michael que, aunque no entendía bien lo que sucedía, también lloraba.
Y Thomas… Thomas solo observaba sin poder hacer algo para regresar el tiempo. Se sentía culpable por aquello… Ya no había vuelta atrás y un gran hueco quedo en el corazón de su familia.
- Perdóname mamá… todo esto fue mi culpa… - susurro acariciando las vendas que ahora cubrían la marca que le recordaría lo que paso…
FIN DE FLASH BACK
- La causa de su muerte no fue algo como que muriera calcinada o algo así… murió asfixiada, su mente se apago y se olvido de respirar. Y no pude hacer nada ¡todo fue mi maldita culpa! – el castaño rompió a llorar cubriendo sus ojos entre sus manos. Jamás había llorado así ante alguien, desplomo todos sus sentimientos, sintiendo el dolor a flor de piel. Las lágrimas se desbordaban de entre sus dedos y sus gemidos ahogados no le permitían respirar bien. Aquello era sacar el sufrimiento, exprimir todo el veneno que por años se había guardado para si. Rio nunca lo había visto así ¿Qué era del Thomas Arclight que conocía, aquel chico sonriente, bromista, sarcástico y burlón, que se reía de la cara del mundo sin importarle la opinión? Ahora parecía un indefenso crio, desnudando su alma ante ella para dejarla pasar. No sabia que hacer, no sabia que decirle, no podía creer que un ser guardara tanto dolor por dentro y jamás lo espero de una persona como Thomas Arclight. Ella apretó sus manos contra su pecho y, haciéndole compañía, sus lágrimas también resbalaron por sus mejillas sonrosadas.
Miro la lapida y deseaba con todo que existiera también ese sentimiento en su familia pero ahora no se trataba de ella. Tal vez era la única chica que sabia el sufrimiento de aquel hombre, que aunque por fuera parecía alguien lleno de energía y alegría por dentro era un ser que sufría y lloraba lagrimas silenciosas. Entonces, su cuerpo actuó por si solo…
Sus manos blancas tomaron delicadamente el rostro de Thomas para dirigirlo hacia ella. La cara de el se torno sorprendida al ver que ella también estaba llorando, que lo acompañaba en su sufrimiento.
- Thomas… - susurro la chica de ojos magenta y se puso de rodillas para ganar un poco mas de altura que el Arclight. Aun las lagrimas de ambos se resbalaban por sus rostros pero Rio lo miro como un pequeño indefenso y falto de cariño, solo… solo quería ser quien le diera ese amor que estuvo ausente por años. Todavía tenia el rostro de el entre sus manos, que ya estaban siendo humedecidas por sus lagrimas y acerco su cara hacia el. Poco a poco se fue tomando un poco mas cerca, acariciando su cuello y sus mejillas.
Y el, su mente se había apagado por completo al ver los labios de ella tan cerca de el. No pensaba en nada mas, solo en que quería que ella hiciera su cometido. Hasta que por fin, en un segundo, los labios de ambos se encontraron juntos, saboreándose entre si y sintiendo el sufrimiento de cada quien. Era un sabor salado debido a las lágrimas pero Thomas sentía que era el beso más dulce que había tenido… De hecho, jamás había besado a alguien con otra intención que no fuera de simple juego. Esta vez era un beso real, algo que nunca había sentido y que jamás había probado. Automáticamente, el tomo la cintura de ella para intensificar mas aquel roce de labios y al parecer surgió efecto. Rio jamás había besado a alguien pero esta vez sintió la necesidad de hacerlo.
Después de algunos segundos, ella se separo un poco de el y ambos estaban jadeantes – Te amo Thomas… te amo… - y antes de que Thomas dijera algo, ella volvió a unir los labios de ambos.
Y ese beso inmerso entre el dolor y sufrimiento, se convirtió en su primer beso. El primer beso para Rio y el verdadero primer beso para Thomas…
