Doce días
capítulo 10: Faltan tres días para Navidad.
A sólo tres días para Navidad, la ciudad de Saltadilla se regocijaba en una gran fiesta, el desfile navideño.
Ya había oscurecido, por lo cual las luces destellaban en todo su esplendor. Los carros alegóricos llevaban música y alegría consigo. Y el carro más distinguido, y el más esperado por los niños, era en el que iba Santa Claus, el cual era el Alcalde disfrazado; a su lado se encontraba la señorita Bellum, la cual iba vestida de una hermosa señora Claus, y detrás, en el mismo carro, las Chicas Superpoderosas, quienes iban de renos. Las niñas se veían adorables con esos trajes, aunque a Bellota le avergonzaba mucho.
En su carro alegórico llevaban muchas luces navideñas, un árbol adornado con esferas, estrellas y luces, un trineo (en donde iba sentado el Alcalde) y, además, sonaba una linda canción navideña.
La gente observaba con suma alegría los carros alegóricos, todos estaban llenos de felicidad, más aún cuando algunos carros arrojaban dulces o regalos.
Pero entre el público unos seres pequeños resaltaban de entre los demás: la Banda Ameba, integrada por Jefe, Slime y Junior.
Los tres amebas trataban de idear un plan para arruinar el desfile navideño, aunque evidente era que nada les saldría bien. Por otra parte las gentes a su alrededor los trataban con desprecio o indiferencia, y no era para menos, esas criaturas repulsivas eran los villanos más patéticos que existían. Su presencia y sus malignos planes no preocupaban a nadie, sólo lograban causar pena ajena. Aunque algunos niños encontraban muy graciosas esas cosas, así que de vez en cuando alguno se acercaba para jugar, pero sus madres rápido los apartaban, ¡podrían tener enfermedades!
—Debemos pensar en un brillante plan para arruinar el desfile.— dijo Jefe aunque no tenía ni una sola idea.
—¿Y si nos interponemos en el camino del carro alegórico? Así no podrá avanzar.— dijo Slime, con un gesto tonto.
—¡Ya sé! Nos pondremos en medio de la calle y el carro alegórico tendrá que detenerse ¡y así arruinaremos el desfile!— "ideó" Jefe.
—Brillante idea, Jefe. — dijo Junior.
—Yo no lo habría pensado mejor.— dijo Slime.
Los chicos ameba salieron del tumulto de gente, trasladándose a la calle en donde el desfile se llevaba a cabo. Justo en ese momento estaba por pasar el carro alegórico de Santa Claus, es decir, en donde iba el Alcalde, la señorita Bellum y las Superpoderosas.
Los ameba estaban frente al carro que no se detenía.
—En cualquier momento pararán el desfile, pero nosotros no nos moveremos de aquí.
—Este ha sido su mejor idea hasta ahora, Jefe.— elogió Junior.
El carro alegórico estaba a pocos metros de arrollar a la Banda Ameba, pero de repente Bombón se dio cuenta del peligro.
—¡Chicas! ¡por allá!— señaló Bombón.
—¡Oh, no!— exclamó Burbuja, aterrada.
—¡No puedo creer que tenga que pelear con este ridículo disfraz de reno!— se quejó Bellota.
Las Superpoderosas salieron disparadas del carro alegórico, dispuestos a luchar.
—¡Ahí vienen!— se emocionó Slime—... Y ahí van.— se desanimó al darse cuenta de que las chicas los habían ignorado.
Las tres niñas se encontraban en el oscuro cielo, deteniendo un par de misiles que había enviado Mojo Jojo de un avión que había construido él mismo. A la Banda Ameba ni siquiera la habían notado.
El carro alegórico seguía acercándose peligrosamente a los tres.
—No se preocupen.— animó Jefe—. Pronto nos notarán.
Pasaron unos segundos.
—¿Santa? ¿Santa?— preguntó un niño, el cual había salido de la nada.
—¿Qué ocurre, niño?— preguntó Junior al pequeño que se acercó.
—Sí, ¿qué ocurre?— insistió Slime.
—Más vale que sea rápido, porque estamos en medio de un plan malvado.— dijo Jefe.
—Estoy buscando a Santa, ¿me ayudan?— pidió el niño, con mirada perdida.
—Con mucho gusto.— habló Jefe, señalando al carro—. Está allá.
El carro alegórico estaba a centímetros de aplastarlos.
—¡Niño, cuidado!— gritaron los tres, tomando al pequeño y apartándolo de la calle, regresando de nuevo a la banqueta donde estaba la multitud.
—Ja, ja.— se rió el niño, poniéndose de pie y tocando a Junior hasta atravesarlo con su manita—. Ustedes son muy chistosos, parecen gelatina.
—Ja, ja, ja. ¡Me haces cosquillas!— exclamó Junior. El niño apartó las manos.
—¿Pero qué estabas haciendo en medio de la calle, niño?— regañó Jefe—. Es peligroso.
—Pudiste morir.— dijo Slime, preocupado.
—Sí, morir.— repitió Junior.
—Yo sólo buscaba a Santa, me alejé de mi mamá para poder encontrarlo, pero...
—Ya te dije que está sobre el carro alegórico.— dijo Jefe.
El niño giró hacia el carro por unos segundos, escuchando la música que emitía, después volvió su atención a los amebas.
—Si tan sólo pudiera acercarme lo suficiente para poder verlo.— dijo el niñito, alzando ambas manos.
Los amebas se miraron entre sí.
—Rápido, se está alejando.— dijo Jefe, tomando la mano del niño y regresando a la calle.
—¿Van a llevarme? Pero está muy alto.
—Te subiremos.— dijo Slime, sonriendo.
—Sí, arriba.— dijo Junior.
Los tres amebas se colocaron del más alto al más pequeño, sirviendo de escaleras, ayudando así al niño a subir. Primero subió al primer escalón que era Junior, después al segundo que era Jefe, y con cuidado subió al tercero que era Slime. Después, con un empujón, el niño logró subir al carro.
—Vengan conmigo.— les dijo el niño, estirando el brazo para ayudar a sus amigos amebas a subir, los cuales eran increíblemente livianos.
Las Superpoderosas seguían batallando con Mojo, provocando explosiones en el cielo que la gente aclamaba, por lo cual nadie se dio cuenta de lo que ocurría con los tres amebas, el niño y Santa.
Jefe, Junior, Slime y el niño llegaron tomados de la mano hasta el trineo de Santa. La señorita Bellum se impresionó, pero no dijo nada al respecto. El niño subió al trineo por su cuenta, se sentó en el regazo de Santa y comenzó a tocarle el rostro con las manos, tocando incluso el sombrero y la barba falsa.
—Hola, niño, ¿qué quieres pedir para Navidad?— preguntó "Santa", muy feliz.
—¡Ja, ja, ja, ja!— rió el niño a carcajadas, apartando las manos—. ¡Tú no eres Santa! ¡eres el Alcalde!
—¿Es el Alcalde?— se impresionó Junior, bajando la mirada al igual que los otros dos, con decepción. ¡Ellos sí habían creído que era el real!
—Me descubrió, qué vergüenza.— se lamentó el Alcalde.
La señorita Bellum se acercó.
—Niño, tu mamá debe estar muy preocupada por ti, ¿quieres que te ayude a encontrarla?— preguntó la mujer con mucha amabilidad.
—No es necesario, señorita, mis nuevos amigos me ayudarán a encontrarla.— respondió el niño.
—¿Amigos?— se sorprendieron los tres amebas.
El niño bajó del trineo de un salto, siendo atrapado por los amebas.
—Sí, somos amigos ahora.
—¿Escucharon eso, chicos? Hicimos un amigo.— anunció Jefe con orgullo.
Los tres amebas bajaron del carro primero, después bajó el niño dando un saltó más. ¡Realmente era como aterrizar en gelatina!
Las Superpoderosas vencieron a Mojo, la gente aplaudió. El niño y los amebas volvieron a la multitud.
—Lamento haber arruinado su plan malvado.— se disculpó el niño.
—¿Qué plan malvado?— preguntó Jefe, quien en verdad no se acordaba.
—¡Hijo!— llegó una mujer, apartando a los amebas y abrazando al niño con fuerza. La mujer estaba llena de lágrimas—. ¡Te he dicho que nunca debes soltar mi mano! ¡es peligroso para ti! ¡sabía que no debía traerte!
—¡Mamá! ¡mamá! ¡vi a Santa!
—¿Qué?— la madre, desconcertada, llevo su mirada al carro alegórico de Santa, el cual ya se había alejado—. ¿Cómo...?
—¿Pueden mis amigos venir a casa a cenar?
—¿Ah?— ella miró a su hijo, después a los amebas, después a su hijo otra vez—. Pero ellos...
—Me ayudaron a ver a Santa, mami.— el niño tomó a Jefe de la mano—. Me llevaron hasta él. Y no me lo vas a creer, ¡es el Alcalde disfrazado!
La madre los miró con un una mueca en su rostro, Eran unas criaturas repulsivas, pero eran amigos de su hijo. Lo habían hecho feliz. Resopló con resignación.
—¿Y si mejor se quedan en casa hasta Navidad?— ofreció la madre, poniéndose a su altura.
—¡¿De verdad?! — exclamaron los amebas.
—De verdad.— sonrió la madre.
La madre tomó a su hijo de la mano, el niño tomó a Jefe, Jefe tomó a Junior y Junior a Slime.
El desfile había terminado.
¡no puedo creerlo! Este capítulo era para el día martes 22
¡pero ya estamos a 26!
¡no lo logré! ¡no logré terminar los días a tiempo!
Maldición, pero no fue mi culpa, tuve problemas familiares y tuve que salir de la ciudad
¡Sabía que pasaría! ¡aún así tenía la esperanza de poder terminarlo todo a tiempo!
Realmente, realmente, realmente, estuve muy enojada... Pero ya lo superé.
Espero terminar este fanfic antes de año nuevo, aún le quedan 3 capítulos.
Y éste capítulo es de mis favoritos ¡estaba ansiosa por subirlo!
amo a la Banda Ameba jeje
