¡Perdón, perdón, perdón por la tardanza! Sé que es muy tarde, que debí haber subido el fin de semana paso pero ocurrieron muchas cosas esta semana que me dificultaron poder tocar el ordenador ):
Sin embargo, aquí está el capítulo y, como lo prometí, el tan esperado reencuentro padre e hijo :D (ah, y un nuevo personaje :b) xD
Si más que agregar porque ya me atrase ¡al fic! ;)
Capítulo 10: Una mañana complicada
Rusia despertó lentamente, con un gran dolor en su cabeza. No era capaz de recordar casi nada de lo sucedido después de haberse desmayado en la cabaña junto a China. Se levantó pesadamente del lugar en que se hallaba, del que de inmediato supo era una cama, y restregó sus ojos. Espió a su alrededor y pudo ver que estaba en su habitación. "Al menos Yao se tomó la molestia de traerme de regreso aquí, que dulce." Pensó Rusia, y fue entonces cuando recordó el hechizo "¡El hechizo! ¿Habrá funcionado?"
Rusia comenzó a observarse a sí mismo, sus brazos, su cuerpo…fue cuando se percató que llevaba la misma ropa de siempre. Así que lentamente se deshizo de su abrigo y sus guantes, quedando en remera. Nada. Para el su piel y sus brazos seguían siendo iguales. Aunque no estaba del todo seguro… mejor buscar un espejo.
Lentamente se deslizo hasta el borde de la cama y, con un poco de esfuerzo, se puso de pie. Aún estaba algo mareado, pero lo sufrientemente consiente para mantenerse parado. Fue cuando se percató de una carta sobre su mesa de noche. "¿Y esto?" Rusia levanto la carta y la miro de lado a lado, pero esta no aprecia tener firma "Que raro. Bueno, después de todo, no estoy muy apurado… y si esta carta es para mí…" Y de un movimiento saco la hoja de su interior. Sin embargo se sorprendió al ver que la hoja no tenía nada escrito. La dio vuelta, nada Intento acercar la mirada, nada. Incluso al puso a contra luz y lo mismo, nada. Así que se dio por vencido y dejo la carta en su lugar.
Continuo en busca de un espejo "¡El baño! Eso es, pero, si de verdad eh tomado la forma de Alfred… ¡no puedo pasearme por casa así nada más!" Rusia se dio cuenta de que la presencia del estadounidense traería consecuencias y sospechas, así que busco en su armario un sombrero y, con su bufanda, se tapó la cara hasta la nariz, y con unos lentes se tapó los ojos. Cuestión que nadie sospechara… claro, quien no sospecharía de alguien vestido así paseándose por la casa en invierno…
Tomo su abrigo, que permaneció sobre la cama, se lo puso y partió rumbo a la habitación del baño. Deseoso de saber que tan bien había funcionado el ritual.
Recorrió los pasillos de la enorme casa, esperando no encontrarse con ningún inconveniente. Justo cuando solo quedaban algunos metros para llegar a su destino, al doblar una esquina, se chocó con una de sus hijas: Ekaterina.
- ¡Papa! ¡Eres tú! – le dijo esta, más alegre de lo normal – Que felicidad me da verte, tengo una sorpresa para ti. Te gustara, aunque tendrás que esperar un poco – Ekaterina se extrañó, pues su padre no le había respondido ni saludado - ¿Padre, eres tú? Responde – pregunto desconfiada, algo no andaba bien.
Rusia no sabía qué hacer, si le respondía y salía la voz de Alfred en verdad estaría en problemas. Graves problemas.
- ¿Estás bien? ¿Por qué llevas ese sombrero y esos lentes? ¿Saliste afuera? – Ekaterina lo agobiaba en preguntas, pero esa última le dio una idea. Rusia comenzó a toser muy fuertemente al tiempo que se doblaba para fingir dolor - ¡¿Papa?! ¡¿Qué te sucede?! ¿Estas enfermo? – Rusia asintió - ¡Oh dios! ¿Te duele mucho? – Rusia respondió con más tos - ¡Oh dios! Tranquilo, vamos a tu habitación y yo llamare a un médico – Ekaterina tomo a Rusia por el brazo y lo arrastro algunos metros por el pasillo, cuando este la detuvo y le señalo la dirección hacia donde estaba el baño - ¿Quieres ir al baño? – Rusia asintió – Está bien, ve al baño y mientras yo llamare al doctor – Rusia negó con la cabeza e hiso señas de que estaría bien – ¿Seguro? Bien… pero si te veo tosiendo otra vez no dudare en llamarlo ¿Entendido? – Rusia asintió mientras veía a su hija alejarse y desaparecer por los pasillos.
A penas Ekaterina se perdió de su vista, Rusia salió corriendo al baño. Eso había estado cerca, MUY cerca.
De dos movimientos abrió y cerró la puerta del baño. Luego la bloqueo con su cerradura y busco el espejo. Fue fácil encontrarlo, el baño en si no era muy grande. Rusia se dispuso frente a él… los nervios lo dominaban un poco, así que decidió hacerlo rápido. Con una mano se quitó el sombrero y al mismo tiempo, con la otra, los lentes.
Lo que vio lo dejo impactado, y es que... ¡NO HABIA CAMBIADO ABSOLUTAMENTE NADA! Estaba exactamente igual de siempre. Iván se sintió muy ridículo, tonto, traicionado y usado por ese asiático mentiroso. Pero lo peor, es que tuvo que hacer todo ese espectáculo patético de "enfermo" frente a su hija por nada. Ya se las vería con China…
Permaneció un rato en el baño, tratando de calmar su enojo. Cuando por fin lo logro, decidió que después iría a hablar con China, después de todo, tal vez había algún error, tal vez Yao se había equivocado y por eso no había funcionado. Sí, eso debía ser.
Luego concentro su atención en lo que había dicho su hija: "…tengo una sorpresa para ti. Te gustara" "¿Qué será?" Se preguntó Rusia "Bueno, tal vez eso me ponga de buen humor, no es muy normal de ella darme regalos así de la nada" Y allí partió rumbo en busca de su hija.
Lo que no sabía era que la sorpresa era mucho más especial de lo que se hubiera imaginado.
Al mismo tiempo, Alaska se despertaba de un largo sueño. Abría los ojos lentamente y se disponía a levantarse cuando noto que no estaba en el bote, el cual recordaba la última vez que se había desmayado, sino que ahora se encontraba en una habitación que nunca había visto. Giro la cabeza y pudo ver una pared adornada con posters de pesca, botes y algunas fotos de unos indios, a su parecer, esquimales. Volvió al cabeza hacia otro lado y observo una puerta cerrada de la sobresalían algunas sombras.
Lentamente se levantó hasta llegar a pararse a un lado de la cama, poco a poco se enderezo y de un impulso se puse de pie, aunque quedo algo mareado, por lo que se agarró del borde de la cama para no caerse. Se acercó a la puerta y estaba a punto de abrirla, cuando vio que otra sombra se acercaba. De un giro quedo del lado de la pared y pego el oído a la puerta, con cuidado de que sus pies no produjeran sobra del otro lado, y escucho lo más atentamente que pudo:
"¡Papa! ¡Eres tú!" "Esa es la voz de la chica… ¿Cómo se llamaba? ¿Ekaterina? Si y al que le habla es su pad…" Alaska trago saliva, esto no era posible, estaba en una pesadilla. Siguió escuchando, tratando de identificar otra voz, pero solo escuchaba a Ekaterian hablando sola y ¿tosiendo? Valla que tenía una toz muy "rara" para su voz…
Anthony ya no podía escuchar claramente lo que decía, al parecer se había alejado de la puerta. Luego de un rato, las voces se callaron y Anthony pudo escuchar que unos pasos se dirigían a él. Asustado, busco algún escondite, pero solo encontró el armario.
Fue hacia él, pero al parecer se encontraba cerrado ¿Quién cierra un armario con llave? No importaba, decidió posicionarse del lado opuesto a la puerta. Cuestión que si entraba, al menos no lo verían y eso le daría la ventaja.
Tan pronto como quedo oculto detrás del armario, escucho a alguien girar el pomo de la puerta y abrirla. Hubo un lapso de silencio, en el que Alaska no sabía si respirar o no.
- ¿Alaska? ¿Estás aquí? – Se escuchó una voz clamar su nombre. Era una voz masculina que al parecer lo buscaba, sin embargo, no encontró ninguna familiaridad en su tono, así que ni considero revelar su escondite - ¿Hola? ¿Alguien? – Volvió a escuchar, mientras los pasos le indicaban que la figura comenzaba recorrer el cuarto… y se acercaba.
Alaska estaba ten nervioso que no considero la situación y, a penas la figura estuvo cerca, se lanzó a correr, esquivándolo. No tuvo tiempo de mirar su rostro, pero era considerablemente más alto que él. Por suerte para Anthony, el desconocido había dejado la puerta abierta, lo que le facilito su huida. Mientras atravesaba el umbral de la puerta, pudo escuchar que el hombre detrás le gritaba:
- ¡No! ¡Espera! ¡No lo entiendes, no quiero hacerte daño! – Alaska, sin embargo, no quería quedarse a preguntar. Solo seguía corriendo por aquellos pasillos cuya dirección desconocía.
En un momento dado, Alaska se percató de que la persona había comenzado a perseguirlo… y le estaba tomando ventaja. Sabiendo que no podía huir de el por siempre y que tarde o temprano, a este paso, lo alcanzaría, decidió tratar de despistarlo.
Giro varias veces por los pasillos, dado vueltas, tratando de marearlo, o de perderlo en alguna esquina. Sin embargo, esta persona conocía muy bien los pasillos de esta enorme casa (si es que no era una mansión) y dejo en claro que no se desharía de él tan fácilmente.
En cuanto a Alaska ya comenzaba a cansarse, mientras que su perseguidor solo avivaba la marcha. Ahora solo había 4 metros que lo separaban… y comenzaban a reducirse.
Alaska debía pensar rápido, era obvio que en cuanto a resistencia o velocidad no podría ganarle por más tiempo, así que decidió ser estratégico. Noto que en las esquinas de la casa, residían unas columnas bastante grandes… lo suficiente para lograr esconder una persona.
Anthony decidió hacer un último intento por deshacerse de él y, tomando impulso, giro una esquina y se ocultó tras la columna rápidamente. Su plan funciono a la perfección, su perseguidor siguió de largo, al parecer sorprendido por la gran distancia que, suponía engañado, había hecho Alaska.
Ni lento ni tonto, en cuanto se alejó lo suficiente, Alaska corrió en dirección opuesta, regresando por el pasillo. Una vez se aseguró que ya no lo perseguían, detuvo su marcha. Decidió recorrer el lugar para buscar una forma de salir, antes de que ese misterioso hombre lo encontrara de nuevo.
Ahora que lo pensaba, dudaba de si había hecho lo correcto en huir de ese hombre. Después de todo parecía conocerlo y, según había dicho, no pretendía lastimarlo. Aun así Alaska no era una persona que se fiaba de la gente tan fácilmente y prefería guardar sus distancias.
En segundo lugar: "¿Dónde se supone que estoy?" Se cuestionó Alaska, estaba seguro de que jamás había visto ese lugar en su vida, sin embargo no se preocupó demasiado, ya había quedado en claro que era un lugar bastante amplio. Tanto vagar por los pasillos, llego hasta una gran habitación que terminaba en grandes escaleras, supuso que su final era el living… y si era living… por teoría ¡Allí estaba la puerta de salida!
Anthony adelanto el paso, sin saber lo que le aguardaba el destino…
- ¡¿Cómo que desapareció?! – Fue un grito que resonó en casi toda la gran casa. Era Ekaterina, que no podía creer lo que su hermano le estaba contando.
- Es lo que te dije – Respondió el antiguo perseguidor de Alaska – Entre a la habitación, no parecía haber nadie, así que entre y en cuanto me despiste salió corriendo y se perdió en los pasillos.
- ¡¿Lo dejaste ir así nada más?! – Ekaterina estaba muy nerviosa, no era de ella ser así, pero esta situación meritaba estarlo.
- ¡Claro que no! – Se defendió su hermano – Lo perseguí por los pasillos, y casi lo atrapo, pero en un momento doblo la esquina y se esfumo en el aire. No sé cómo lo hizo.
- Si claro, ahora nuestro hermanito es mago y todo… - Ekaterina no podía creer lo absurdo de esa repuesta.
- ¡Lo digo en serio! Incluso me devolví a ver si no se había escondido en una de las habitaciones, pero nada, no estaba allí.
- No importa ya – Se resignó la hermana - ¿Sabes ahora lo que está en juego? ¡Papa no debe verlo! Al menos no hasta que sea el momento…
- ¿Y que sugieres que hagamos? ¿Pedir ayuda a nuestros hermanos o al personal de trabajo?
- ¡Ni soñar! – Le respondió Ekaterina – No sé qué tan "preparados" o "capacitados" estén nuestros hermanos para afrontar la noticia y ayudarnos, en cuanto al personal de la casa no dudarían ni 5 minutos en delatarnos. No, esto depende de nosotros 2 ahora.
- Entonces, para resumir, ¿Qué hacemos? – fue la pregunta decisiva. Ekaterina se quedó pensado un rato, hasta que respondió:
- Si fueran una nación perdida en un lugar que no conoces y con alguien extraño persiguiéndote, ¿Qué harías?
- Bueno… buscaría la forma más rápida de escapar.
- Y la salida más próxima, ¿Cuál es?
- Bueno… si no conoce el lugar y se mantiene por los pasillos en lugar de entrar en las habitaciones, lo más probable es que llegue a las escaleras, descienda hasta el living o llegue a la coci… - Ambos hermanos se miraron y entendieron la situación, mientras ambos gritaban al mismo tiempo - ¡La cocina!
Y allí corrieron, tratando de evitar lo inevitable… solo rezaban, en sus mentes, porque su padre no decidiera seguir su rutina diaria hoy.
Rusia ya había estado en la habitación de su hija y había recorrido el resto de la casa aun rato, sin éxito, para tratar de encontrarla. Sin embargo, a pesar de no haber logrado su cometido, no se resignó. "Bueno, tal vez ya no esté en la planta alta, tal vez bajo a la cocina". Fue cuando la lámpara de sus recuerdos se encendió "¡El desayuno!" Pensó con felicidad. Rusia nunca, NUNCA, se perdía el desayuno, era como un ritual vital para él, casi tan importante como el Vodka… CASI.
"¿Qué hora es?" Miro un reloj que guardaba bajo su muñeca. "Las 10:37 ¡aun no es tan tarde!" Y corrió escalera abajo, ansioso de poder degustar su delicioso desayuno.
Sin saber que se encontraría con una sorpresa un mayor de la que se imaginaba.
Anthony dio mil y una vueltas al salón, sin embargo, no pudo encontrar lo que tanto deseaba "Vamos, ¿Dónde está esa llave?" Se frustro.
Alaska había descendido por las largas escaleras hasta llegar a lo que él creía era el living, había encontrado la puerta principal, sin embargo, y como suponía, estaba cerrada. Pero a pesar de eso, no pudo encontrar las llaves de la puerta cerca de ese lugar. Busco por todo el salón, revolvió sillones, muebles e incluso intento buscar detrás de los cuadros (si, Alaska mira mucho cortometraje de ciencia ficción), pero no encontró la llave de la puerta o, al menos, algo que se le pareciera.
Fue entonces cuando se resignó a intentar abrir la puerta, mas concentro su atención en las ventanas: ¿Quién dijo que no podía abrir una y escaparse por allí? No era muy sofisticado que digamos, pero al menos era más práctico que pasarse la vida buscando una llave. Sin embargo, sus esperanzas decayeron cuando se dio cuenta que las ventanas no eran precisamente "ventanas", sino más bien ventanales. Eso quería decir que no se habrían por completo sino que cada pedazo de ventana se habría por separado… y eran muy pequeños para que cupiera su cuerpo.
Desesperado, Alaska decidió buscar otra salida alternativa, fue entonces cuando diviso una gran puerta de un lado del living, oculta tras unas columnas. Se acercó a ella y pudo leer que en un cartel de madera sobre esta decía "Cocina". "Si es una cocina, debe tener salida al patio" Pensó Alaska "¡Y del patio a la libertad!". En ese momento Alaska no considero que una mansión no es exactamente igual que una casa normal, pero bueno, ¿Quién es quien para negarle la ilusión de escapar?
Narrar lo que paso a continuación es muy complicado, ya que todo sucedió muy rápido, espontaneo e inesperado por parte de los 4 personajes que vivirán esa experiencia. Así que me limitare a narrarlo desde la perspectiva de cada uno.
Ekaterina:
Corrí hacia la cocina para intentar llegar antes que mi papa. Conociéndolo, nunca desayuna antes de las 11:00, y ya eran las 10:40. Teniendo en cuenta que se había levantado cerca de las 10:00, ya debería estar corriendo rumbo a la cocina. Debíamos llegar antes, puesto que Alaska podía haber llegado al living fácilmente, no sería extraño que también estuviera en la cocina. Y aun no era el momento para que mi padre Rusia lo viera. Aun no…
Dado que mi hermano era mucho más alto y rápido que yo, le dije que se adelantara y que después yo lo alcanzaría. Mi hermano decidió no tomar la ruta de las escaleras ya que era muy larga e ir por un pasillo alternativo que se encontraba conectado a las habitaciones con la planta baja y, finalmente, la cocina. Aunque yo decidí ir por las escaleras desde el living hasta la cocina, después de todo, podía encontrarme con papa de paso y tal vez detenerlo. Tal vez…
Llegue a la puerta de la cocina, mire detrás y me cerciore que nadie viniera detrás de mí, pero note que la puerta estaba parcialmente abierta todavía, así que tome aire y entre… lo que vi, en ese momento, no lo podía creer:
Mi padre yacía tumbado en el suelo, con Alaska delante de el en las misma condiciones, y mi hermano más a lo lejos, desde otra puerta, observándolos…
Solo mi hermano distrajo la mirada para verme, ya que tanto mi padre como mi hermano menor se miraban en silencio estupefactos. Yo los vi y luego alce mi mirada hacia mi hermano mayor como pidiéndole explicaciones. Sin embargo, no había… el plan se había arruinado, y ahora, todos estábamos en riesgo… por mi culpa.
Hermano mayor de Ekaterina:
Corrí lo más rápido que pude, y rápidamente comencé a tomarle ventaja a mi hermana. Al percatarse de esto me dijo que me adelantara y que después nos encontraríamos más tarde. Siguiendo su consejo, desvié mi camino hacia un pasillo alternativo que conectaba las habitaciones con la planta baja, rápidamente descendí y me tope que con largo pasillo que terminaba en una de las 2 puertas de entrada a la cocina.
Me detuve al llegar, espere a calmarme un poco y coloque mi oreja sobre la puerta. Escuche unos pasos lentos y cosas que se movían. Había alguien en la cocina, de eso no había duda. Abrí al puerta, algo bruscamente creo yo, y pude observar como mi presunto hermano Alaska, ahora me miraba con horror y se echaba a correr.
Intente detenerlo, pero la otra puerta de salida también se abrió. Yo me quede en el umbral, convencido de que era mi hermana Ekaterina quien venia del otro lado. Sin embargo, grande y desagradable (más la segunda que la primera) fue mi sorpresa al descubrir que en realidad quien habría la puerta era… papa.
Fue un gran golpe, creo yo por lo que pude apreciar. Tan fuerte que mando a los dos a quedar tirados en el suelo. Papa contra una pared cerca de la puerta por donde había entrado y Alaska por medio de la cocina. Y para poner la cereza al postre… entra Ekaterina.
Iván:
Me dirigía feliz, trotando escaleras abajo, hacia el living y de allí a la cocina donde me prepararía un buen desayuno. Sin embargo, algo no andaba bien. Al llegar al livin note que muchas cosas estaban revueltas o fuera de lugar. Como si alguien se hubiera tomado la molestia de desordenarlo apropósito. No le agregue mucha importancia y continúe mi camino, pero en cuanto cruce el umbral de la puerta sentí un golpe seco en mi pecho que me hizo devolverme hacia atrás, golpear la puerta y (por efecto rebote) caer más adelante.
Por un momento pensé que era mi pequeño hijo Vladimir, ya varias veces le había dicho que no corra por la casa pero al parecer no quiere hacer caso. Pues habría castigo esta vez.
Pero lo que vi al levantar la mirada me dejo estupefacto. No podía moverme del asombro, ni siquiera reaccione cuando Ekaterina irrumpió a mis espaldas en la cocina. No, no podía dejar de verlo. Allí, delante mío, ojos celeste-oscuro, pelo platinado con unas muy disimulados puntas marrones y un mechón que se me hacía muy familiar. "¿Andrekh?"
Alaska:
Al entrar en la cocina note que no era tan amplia como en living "era de esperarse" pensó. Mire hacia todos lados buscando una salida pero solo divise otra puerta y una ventana como medio de escape alternativo.
No perdí la esperanza y tan rápido como pude me subí a una silla e intente abrir la ventana. Fue inútil, ventanal otra vez. "Tal vez la llave de la puerta principal este aquí" pensé y me puse a buscar entre las cosas. Pero no encontrar nada. Justo cuando estaba por volver al living la puerta que divise al principio se abrió y revelo al que yo reconocí como mi antiguo perseguidor.
Pronto y sin pensar nada corrí de regreso a la puerta de donde había venido la primera vez, solo que esta ocasión y , sin darme cuenta, me choque contra algo que evitaba mi escape. Inevitablemente me volví hacia atrás del golpe y el piso amortiguo mi caída. Me levante lentamente y mire buscando la causa de mi fallido escape… no podía ser cierto lo que estaba viendo, no. Frente a mí se encontraba nada más y nada menos que el "Terror del Norte": Rusia., quien me miraba con sus típicos ojos violetas y, a mi parecer, fríos.
Pero esta vez me observaban con algo raro ¿ternura?.
Narración normal:
Allí estaban los 4 sin poder moverse. Cada uno por una razón distinta. Pero algo era seguro: nadie quería romper el ambiente. Excepto Rusia, quien se contuvo hasta que y ano podía más.
- ¿Andrekh? – Pronuncio lentamente y con un nudo en la garganta. Pero Alaska no se movió, pensando que se dirigía hacia el muchacho a sus espaldas - ¿Eres tú, hijo? – Alaska sin embargo, no se movió ni respondió, a pesar de que Rusia jamás había separado su mirada de el - ¡No puedo creerlo! ¡Eres tú!
Sin pensarlo 2 veces Iván se lanzó a abrazar al muy confundido Alaska. No podía creerlo, Rusia no podía creerlo, pensaba que estaba en un sueño y sin embargo allí estaba ante el ¡Era real! Después de todo, el hechizo si había funcionado. O eso creía.
Sin saberlo, se había puesto a llorar de emoción en el hombro de Alaska. Había esperado tanto tiempo por este momento que no sabía que más hacer que llorar, todo había valido la pena al final. Era uno de los momentos más felices de su vida, un recuentro que había esperado desde el instante que sus manos ya no tocar o sostener a ese frágil bebe recién nacido que alguna vez lo eligió para descansar en la paz y seguridad de sus brazos.
Alaska, por su parte, estaba aterrorizado. No entendía absolutamente nada. Solo sabía que la persona que más odiaba y temía al mismo tiempo lo estaba abrazando y al parecer también llorando en su hombro. No podía haber situación más bizarra.
Busco con la mirada hasta encontrar a Ekaterina y le pido ayuda con los ojos. Ekaterina, sin embargo, estaba mirando a su hermano. Quien después de un rato de evaluar la situación, dijo:
- Hermana, tal vez ya sea hora de decir la verdad – Dijo sin reparos.
- Si… Nikolay– Le respondió Ekaterina, un poco dudosa.
Alaska ahora estaba más confundido "¿Hermano?, eso quiere decir ¿Qué es mi hermano? O medio hermano o solo hermano de Ekaterina… pero ella también es mi hermana, entonces… y Rusia…" Sabiendo de antemano que Alaska no es muy bueno asimilando información en momentos de tensión ocurrió lo que tenía que ocurrir: Se desmayó.
Si preguntan, Nikolay es Chukotka, otro Estado vecino de Kamcharka y sí, es medio-hermano de Alaska también :) Tal vez en el próximo capítulo suba una descripción más detallada de él. Por el momento, lo dejo a su imaginación ;)
En cuanto a la "arquitectura" de la casa de Rusia no me pregunte como es porque ni yo al entiendo xD Solo tienen que saber que tiene 3 pisos y muchos, muchos pasillos (¿?)
En cuanto al rencuentro quería que fuera más "épico", pero estoy corta de inspiración u.u (y no tenía ganas de inventar maneras para que Alaska sufra xD)
Sobre los reviews, lo sé, nada es lo que muchas se esperaban xD
Pero… para eso están laaaaaaas:
Preguntas de autora: ¿Por qué piensas que Ekaterina no quería que Alaska y Rusia se conocieran hasta que fuera "el momento"?
Eso es todo Salu2 y que tengan una buena semana ;D
